Una profecía incompleta se convierte en un legado por siglos, a través de los milenios los elegidos han reencarnado... hasta que el destino es reescrito en el libro y el hijo de la diosa debe enfrentarse al malo. Amor, sueños y pelea.

Heero es un chico importante con problemas familiares, pero de un momento a otro decide tomar rebeldía en sus decisiones y más tarde conoce a un chico que le cambia las metas que tenia previstas...

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, esta historia es sin fines lucrativos sino tan solo de aficionados.

Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante y/o crees que no estas apto a leerlo, está bajo tu decisión; yo te advertí xD

Parejas: 01x02, 04x03

Comillas: ' '

Dialogos: - -

Pensamientos: " "

Opening Song: Hillary Duff - Fly

Ending Song: Celine Dion - My Heart Will Go On

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'Any moment, everything can change

Feel the wind on your shoulder

For a minute all the world can wait

Let go of your yesterday

Can you hear it calling?

Can you feel it in your soul?

Can you trust this longing… and take control?

Fly

Open up the part of you that wants to hide away

You can shine

Forget about the reasons why you can't in life

And start to try

'Cause it's your time

Time to fly

All your worries

Leave them somewhere else

Find a dream you can follow

Reach for something when there's nothing left

And the world's feeling hollow

And when you're down and feel alone

Just want to run away

Trust yourself and don't give up

You know you better than anyone else

Fly

Open up the part of you that wants to hide away

You can shine

Forget about the reasons why you can't in life

And start to try

Fly

Forget about the reasons why you can't in life

'Cause it's your time

Time to fly

In a moment, everything can change'

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La puerta del despacho se abrió y el trenzado giró su vista automáticamente chocándola con la aqua sorprendida de Quatre que luego le sonrió, con la mirada comprendieron todo y volvió a cerrar la puerta para darles privacidad; Se había sentido un despliegue gigante de magia y luego de eso como el corazón de Heero se destruía más de lo que ya estaba, entonces todos se asustaron y corrieron al despacho... pero ahora entendían todo perfectamente; aunque ellos no sabían bien del todo lo que sucedió, sólo sacaron conclusiones tras verlo al príncipe llorando sin restricción entre los brazos de su novio, ambos parecían estar bien.

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Fue un gran susto, el mejor susto que le dieron en toda su vida... y realmente no quería volverlo a pasar, la sola idea de verse alejado de él para toda la vida le asustaba, haría todo lo posible para rescribir el libro de tal forma como para que no tuviera que separarse ni de Duo ni de Tsume, estarían siempre juntos pasase lo que pasase. Su corazón aún latía fuertemente junto con la opresión en el pecho, pero estaba más tranquilo, sólo asustado... ahora con tenerlo allí recostado a su lado le era suficiente, podía estar más relajado al sentirlo abrazado a su pecho, respirando pausadamente y con aquel aroma tan particular emanando de su piel y cabellos, sólo sentir la tibieza en aquella piel tan clara le relajaba lo suficiente; no podía dejar de acariciarlo, no podía contenerse a abrazarlo fuertemente, no quería perderlo... nunca.

Continuó abrazando a aquel chico de cabellos largos que yacía a su lado, aspirando su aroma tan único y ensoñador, sintiendo esa suavidad tan exquisita y apasionante, recordando cuantas cosas habían pasado y disfrutando de su compañía; amaba a ese chico dulce que se encontraba acurrucado en su pecho, amaba a ese niño infantil que le brindaba tanto cariño y alegría, amaba a ese Duo tan único que sólo le pertenecía a él, aquel que sólo se entregó por amor, aquel que continuaba a su lado a pesar de sus arranques de histeria producto de ese Rey, aquel que fue el único capas de hacerle sentir vivo con una razón de existir, aquel que le había hecho continuar adelante añorando tenerlo, añorando sentirse por fin querido y acompañado... tal como ahora.

Entonces volvió a recordar como casi lo perdía, cómo casi todo ese cariño se desvanecía, cómo el miedo y la soledad se había apoderado de él hasta limites insospechables, cómo el dolor había crecido hasta casi hacerlo rendirse... y apretó más el cuerpo entre sus brazos en busca de recordarse que ahora lo tenía consigo, que eso ya era producto del pasado, intentó convencerse de que nunca más pasaría por eso, que siempre estarían juntos, que siempre sentiría esa tibieza de su piel, que siempre sentiría sus besos, que siempre vería esos ojos...

Todo eso era pasado, todo era un feo susto, ahora lo tenía allí consigo.

----- Flash Back -----

Habían pasado unos cuantos minutos en aquella posición, el pelicorto siendo abrazado fuertemente por su pareja y ahora en silencio, los sollozos del príncipe ya no se oían y ahora en reemplazo a eso únicamente se sentía su respiración entrecortada como intentando detener su llanto. Lo último que recordaba Duo era a esos demonios con dientes rojos y luego haber soñado con Midori, lo siguiente fue despertar allí en el despacho de su koi y verle llorando... desde ahí, únicamente le había consolado.

Sintió como el oji-cobalto se movía hasta separarse un poco dejando su cabeza recargada en el hombro del pelilargo, pero no hizo nada... no sabía exactamente que hacer ni que decir por lo que sólo levantó una mano hasta acariciarle el rostro limpiándole algunas lágrimas que caían por aquellas morenas mejillas.

-... Duo... -murmuró aún con los ojos cerrados tras sentir aquella caricia tibia y suave-

-... ¿Por qué lloras?... -se atrevió a preguntar abrazándolo-

- Eres un idiota -susurró abrazando a su pareja por los hombros hasta aprensarlo fuertemente contra el pecho- ¡Un estúpido, no tienes idea de cómo me asustaste!... Yo creí que...

- Shh... -silenció al ver que estaba demasiado angustiado- Ya esta, no te preocupes, cálmate...

Ciertamente no sabía a que se refería, pero tenía que ser algo bastante importante de lo que se perdió como para que Heero este en ese estado... ¿Qué habría sido?. Por suerte no tuvo que esperar para obtener una respuesta ya que Shinigami le recordó de su magia y con ella leyó rápidamente los últimos acontecimientos directamente de la mente de su pareja. Se sorprendió de sobremanera al enterarse de que estuvo literalmente muerto hace unos momentos, pero inmediatamente su otro yo le dio toda la explicación con lujo de detalles haciéndole medio relajarse.

Heero continuaba algo confundido pero más que nada con la fuerte conmoción no sólo por lo de su madre sino tan bien por Duo, las palabras de Midori le resonaban en la cabeza, no lograba comprender del todo a lo que se refería pero al parecer tampoco le querían dar mas respuestas ¿Cómo era que su madre sabía lo que iría a pasar?. ¿Acaso podía ver el futuro?

----- Fin del Flash Back -----

-... Heero... -susurró medio dormido-

-... ¿Te desperté? -preguntó en voz baja subiéndosele encima-

-... mas o menos -sonrió-... no pienses en eso... -le acarició la mejilla-... ya pasó, no volverá a suceder.

-... no puedo evitarlo -cerró los ojos sintiendo la caricia y luego apoyó su frente en la de su novio- me asustaste mucho. -susurró-

- Perdóname, -lo abrazó-... no quise hacerlo, pero es que por un momento ellos me jugaron una mala broma y...

- Shh... -lo besó-... lo importante es que ahora te tengo.

- ... -sonrió- intenta dormir un poco, mañana hay colegio -lo abrazó posesivamente- y si no duermes no te podrás concentrar, y si no te concentras entonces te van a retar y no quiero que te reten porque...

-... si, ya entendí -sonrió-

-... Es que tengo ganas de hablar, la cena estuvo muy aburrida -hizo pucherito- nadie decía nada y yo quería hablar pero al mismo tiempo tenía sueño y entonces yo...

- Mañana hablas todo lo que quieras -le dio un beso en la frente-

- Quiero hablar ahora, además tu no tienes sueño ¿Qué te cuesta?... Anda vamos -insistió sacudiéndolo- si antes podíamos aguantar toda la mañana durmiendo dos o tres horas entonces porque hoy no durmamos no va a haber problema...

- Ja... ¿No eras tú el que decía que me durmiera? -preguntó divertido acostándose a su lado-

- Bueno, si... -respondió sonrojado-... pero es lo mismo, por más que te diga o no tu no ibas a dormir, te conozco -se le subió- anda por fa -insistió-

- ¿Sabes que si haces eso terminaremos como hace un rato? -cuestionó como una sonrisa maliciosa-

- Entonces me quito -concluyó intentando moverse-

- No, ahora te quedas -lo abrazó recostándolo encima-

- Pero Heero... -intentó cuestionar sonrojado al sentir el miembro del otro nuevamente despierto-

Sin decir una palabra más ambos se besaron iniciando nuevamente un camino de caricias y besos a través de ambos cuerpos, de nuevo iniciando aquel ritual tan preciado para ambos donde se demostraban cuanto se querían mutuamente. La noche la pasaron entre besos, caricias y, por qué no, suspiros y estocadas.

A la mañana siguiente todo transcurrió con relativa calma a pesar del cansancio que tenían ambos jóvenes, Lidia se quedó sola en casa cuidando a Tsume mientras que Relena y los dos novios asistieron a clases como cualquier otro día. Al llegar al colegio, todos les esperaban como siempre sentados al fondo del salón y charlando de cosas normales... cabía mencionar que no faltaba Alex, quien al verlos, se puso de pie y salió por la puerta dando un saludo rápido a los recién llegados.

- ¡Bueeeeeeeeen dííííía! -saludó el oji-violeta mientras se desperezaba por causa de la somnolencia-

- Buen día Duo-chan -le sonrió el rubio-

- Ahhh... me siento morir de sueño... -se quejó tirándose sobre la silla que le correspondía-

- Qué habrás hecho toda la noche... -susurró Heero con picardía bien disimulada y su pareja estalló en risas-

- No, nada, que bah, si tu dormiste como un costal de papas jajaja... -continuó riendo y se le unió el oji-azul-

- Son demasiado activos. -afirmó el mayor de los cinco-

- Je, tiene sus pro y contras como todo ¿no? -se encogió de hombros ya tranquilo y recargándose en la pared- ¿cómo amanecieron chicos?

- Bien, Hilde se durmió muy tarde ayer porque estaba viendo una película y me obligó a quedarme en la sala, pero yo me dormí igual -relató algo sonrosado-

- Ahora la muy tonta debe andar muriéndose de sueño como yo -rió de nueva cuenta- no por nada es mi hermana jajajaja...

- Con la diferencia que tú eres más pervertido. -aclaró Trowa sonriendo suavemente-

- ... y masoquista -completó el príncipe provocando un silencio tenso y un sonrojo del rubio y el pelilargo-

- No sabía que... fueras así Duo... -murmuró un Quatre apenado mientras el susodicho le daba un golpe en la cabeza a su pareja-

- ¡ENCIMA MENTIROSO! -exclamó colorado- ¡Cómo se te ocurre decir cosa semejante aún sabiendo que no es así, por dios! -mas su novio en vez de rebatir sólo rió junto con los demás- Hay... cabeza de chorlito... -bufó contrariado-

Todos rieron abiertamente y continuaron su charla hacia otros rumbos menos íntimos de cada pareja, aunque Wufei permaneció muy ido en todo momento, incluso luego de que llegó el profesor parecía estar en otro mundo. Lo cual extrañamente nadie notó sino hasta el descanso en donde el pelinegro estaba completamente ausente de su entorno, en el pasillo, mientras caminaban, se chocaba con varias personas sin siquiera pedir disculpas o levantar la vista y para peor realmente no sabía cuando le hablaban. Por lo que una vez que se sentaron en las mesas de la cafetería la mayoría centró su atención en el oji-negro con excepción de Heero que simplemente permanecía indiferente; aunque prestaba atención, su carácter siempre sería así.

Wufei no se percató de nada en cuanto a su entorno, para variar, y siguió con su vista en la mesa.

- Wu... andas distraído... -habló Duo asomando su cabeza entre el rango de vista del chino, este le miró y volvió su vista a la mesa-... Wufei... -susurró preocupado-

- ¿Acaso sucedió algo malo con lo del compromiso?. ¿Algún problema familiar? -cuestionó el rubio con un tono igual de preocupado que el pelilargo-

- ... -pero el de aspecto oriental nuevamente no respondió-

- Wufei -llamó colocando una mano en el hombro del susodicho- ¿nos prestas atención? -lo movió un poco- ¡Wufei no es gracioso! -frunció ligeramente el ceño-

- Estoy bien -fue todo su comentario antes de levantarse y alejarse-

Los jóvenes en la mesa se quedaron en silencio observando por donde se había alejado uno de sus amigos y el primero en romper el hielo fue Heero.

- Si tanto te preocupa, déjalo a Shinigami -se levantó- provecho.

- ¿Adónde vas? -preguntó el oji-violeta al verlo comenzar a caminar, pero fue ignorado- a dónde irá... -murmuró-

- Es extraño que Wufei esté de ese modo tan distante -aclaró Trowa recargándose en la silla y cruzándose de brazos-

- Es una lástima que no nos lo confíe... por ahí podemos ayudarlo... -razonó el rubio con la vista gacha-

- Pero Heero tiene razón -suspiró-... si quiero con Shinigami puedo averiguar todo lo que quiera, aunque sé que eso le haré enfadar... también tengo miedo de encontrarme con algo que no pueda solucionar -pensó en voz alta-

- No podemos presionarlo, si no quiere contarnos tiene que tener sus motivos -Quatre miró a su amigo-

- Pero somos sus amigos... -intentó justificarse con la mirada dolida-

- Creo que hay que esperar un poco, si continúa así lo obligaremos a que nos cuente. -concluyó descruzando sus brazos-

Los otros dos asintieron amargamente y continuaron con lo que estaban comiendo antes de la charla, no había otra solución porque presionarlo sería hacer que Wufei se enojase por falta de privacidad, y probablemente dejarlo así le haría enojarse por falta de interés; Wufei a veces solía ser muy contradictorio y eso los complicaba mucho a la hora de enfrentarse con ese tipo de problemas, puesto que ninguno sabía para donde disparar primero.

Entre tanto Heero continuaba caminando por los pasillos del lugar, necesitaba un tiempo a solas, pensar con calma y ordenar un poco su cabeza, también un cigarrillo. Subió hasta la terraza del lugar y una vez allí, sintiendo el viento frío chocar contra su piel, cerró los ojos y se sentó contra la reja del balcón sacando un cigarrillo de sus pantalones para luego encenderlo. Le dio una pitada larga y tranquila al cigarro mientras miraba al horizonte, a la nada del horizonte, como buscando algo de interés; mientras soltó el humo de la primera probada cerró los ojos hechando la cabeza hacia atrás y recargándola en la reja, sentía como si algo no estuviera bien en todo ese ambiente.

Pronto supo qué.

Duo no estaba a su lado como los últimos meses, ahora se hallaba solo... solo como hace tanto tiempo... ¡cuanta falta le había hecho esta soledad por unos instantes!. De repente, luego de tanto tiempo siendo feliz a su lado, era como si toda esa rutina para nada agotadora le hubiera robado una parte de sí que ya prácticamente no encontraba sino hasta ahora, que se hallaba solo. Era feliz con Duo, eso lo sabía, pero aún así... había algo que no estaba bien en todo eso, quizás era la rutina, quizás era vivir tanto en compañía de tanta gente, quizás era haber cambiado tanto sin asimilarlo paso a paso. No sabía con certeza qué o por qué, pero a pesar de disfrutar inmensamente estar con Duo, en esos precisos momentos se hallaba mucho más feliz al estar solo.

Nuevamente acercó el cigarrillo a sus labios y fumó del él sin perder su semblante serio y relajado, mientras que al momento de soltar aquel humo abrió los ojos volviéndolo a perder en el horizonte azulado.

-... Shinigami... -susurró sólo moviendo sus labios, mas sus facciones continuaron igual-

De repente se estaba arrepintiendo de haberle pedido a Duo no dejar salir a ese Dios... de algún modo u otro, ese travieso siempre le daba deseos de tenerlo a solas para callarlo del modo en que se le antojase. Pero Duo... era tan dulce... que cambiarlo, aunque fuere momentáneamente con Shinigami, le daba remordimientos que odiaba sentir. Ellos eran tan opuestos... tan opuestos como él y Duo... y sin embargo...

Pronto una presencia se aproximó a él poniéndolo en alerta, frunció el ceño y miró significativamente la puerta de la terraza, lugar por donde aquella presencia se acercaba; no era Duo, ni Quatre, ni ninguno de sus conocidos... mas era humano... o al menos su energía era muy similar a la humana.

La puerta se abrió y por allí salió un muchacho alto, cabello violeta oscuro opaco, junto con ojos de igual color y contractura bastante singular; el cuerpo era algo trabajado pero al mismo tiempo daba la apariencia de adolescente común, el modo en que la camiseta marcaba su pecho lo mostraba todo. Su camisa desprendida y sus pantalones anchos daban la sensación de alguien completamente descuidado y desinteresado, mas su mirada decía mucho más; como si ese sujeto supiera demasiado, fuera demasiado ególatra, presuntuoso, de carácter muy... muy fuerte, y esa sonrisa acentuaba esa idea cada vez más.

Ambos se quedaron observándose durante largo rato hasta que el príncipe se puso de pie de un salto y le dio una pitada a su cigarrillo de modo despreocupado, pero sin quitarle la mirada al otro, como retándose por saber quien miraba más al otro. El pelivioláceo mantuvo su sonrisa junto con su vista dedicada sólo al oji-cobalto, mientras éste enfriaba más su apariencia en busca de descubrir algo más. El silencio era lo único que reinaba. Al menos hasta que la voz de Duo distrajo completamente al castaño trayéndolo a la realidad sin preludios y haciéndolo girar a la puerta, por donde salía un sonriente pelilargo.

- ¡Hee-kun las clases ya van a empezar! -anunció acercándose sin más a su novio y tomándolo por el brazo- ¿Bajamos? -le dedicó una sonrisa-

La mirada que por momentos mantuvo la de su pareja ahora volvió a su 'rival' despidiéndose silenciosa pero tensamente. Por algún motivo, había algo extraño en todo eso, pero no podía darse cuenta de qué era con exactitud... quizás sólo celos y preocupación. Mas no le fue permitido continuar pensando debido a un pico de energía por parte de Shinigami, y eso lo alertó haciéndolo girar de nuevo hasta su prometido.

Desde el momento en que lo vio algo se revolvió dentro de si inquieto, era una sensación diferente, una mezcla entre ira, miedo, dolor, terror... odio... pero jamás había visto a esa persona en toda su vida, y aún así ese odio, ese miedo, esa impotencia... todo mezclado dentro de su cuerpo, todo sin razón ni justificación, sólo un sentimiento. Hasta que Shinigami intentó salir y se dobló tomándose el pecho para contenerlo, algo no andaba bien, algo en ese sujeto que 'simulaba' mirar a Heero no estaba bien, porque le miraba a él en debe de a su príncipe... ¿Por qué?... ¿Qué era lo que estaba sintiendo?. ¿Qué tenía que ver Shinigami en todo esto?. ¿Qué hacía ese sujeto con Heero, ambos a solas?... No... No podía ser lo que su cabeza ocurrente le dictaba, porque Heero no era así¿pero entonces porque éste odio y dolor?...

'Déjame salir' escuchó a Shinigami desde adentro haciéndole cerrar los ojos y suspirar por el gasto de energía, no lo dejaría salir por muchísimos motivos, primero no quería, segundo Heero se lo pidió, tercero Shinigami estaba molesto y no haría caso a nadie, cuarto estaban en un colegio, quinto debían ir a clase... sexto... Quatre...

- Duo -llamó el oji-cobalto mirándole seriamente-

- No te preocupes -sonrió algo forzado-... sólo me dieron punzadas en el pecho, mejor vamos abajo antes que lleguemos tarde.

Heero asintió tomándolo de la mano mientras apagaba el cigarrillo contra el suelo y, luego de un último miramiento con el desconocido, ambos novios caminaron hasta las escaleras; el sujeto de cabellos violetas no les miró más, únicamente caminó hasta la reja y se quedó observando el cielo, contrario a Duo que no le quitó la vista hasta que estaban bajando las escaleras; eso le molestó de sobremanera al pelicorto.

- Heero ¿Quién era? -cuestionó demasiado intrigado cuando bajaron las escaleras-

- No sé ¿Lo conoces? -rebatió secamente-

- No -negó y agregó en un susurro-... no que recuerde... -y echó una última mirada a las escaleras-

- ¿Qué fue lo que pasó? -volvió a preguntar sin inmutarse-

- No, Shinigami quería salir... nada más -contestó dudando en mayores explicaciones- pero no era el momento, si lo hubiera dejado sólo hubiera sido un problema. -agregó-

El príncipe asintió sin más y continuaron en silencio hasta el salón, donde por suerte llegaron a tiempo antes del profesor, y Wufei se hallaba sentado en su pupitre con la mirada perdida en sus manos las cuales permanecían sobre el escritorio. Nuevamente perdido, completamente perdido.

La hora fue bastante tranquila, puesto que la profesora de literatura no era para nada aburrida y si realmente le prestabas atención probablemente te divertías más que si te distraías con otra cosa, era una mujer bastante directa y jovial. La siguiente hora a esa fue igual de tranquila y sin ningún percance más que la distracción de Wufei en el aula, habían tenido Psicología, y Joseph parecía no tener ganas de dar clases así que simplemente dictó un cuestionario y los dejó hacer lo que quisieran con la condición de cero desastre; aunque no fue muy cumplida hacia el final de la hora. Ahora les tocaba Educación Física, donde por supuesto ellos más se aburrían debido a que nada era suficiente entrenamiento por causa de las practicas extraescolares con Traize y Zechs.

Los tres amigos estaban sentados en el patio, a los pies de las escalinatas que daban al playón y con el uniforme de deportes, el cual, en esa época, consistía de un pantalón azul oscuro con insignia en el muslo izquierdo y una polera celeste con la insignia del colegio a la altura del corazón. Wufei estaba del lado más cercano al centro de la escalera, mientras a su izquierda estaba Heero y a izquierda de éste Duo, los tres sin decir nada, uno con la mirada perdida en sus pies, el otro con el ceño fruncido y la mirada en la nada, y un tercero observando el partido frente a sus ojos.

De repente un suspiro del oji-negro llamó la atención de los otros dos.

- Es como si todo se hubiera venido abajo -comentó amargamente abrazando sus rodillas-

- Eres orgulloso... -susurró el trenzado rogando por dar en el clavo-

- No se trata sólo de orgullo Duo... es decepción más que nada -explicó cerrando los ojos y recordando brevemente-

- Por más que estés decepcionado seguirás siendo tu, no tiene sentido creo yo... después de todo el mundo sigue girando... -cruzó sus brazos sobre sus rodillas flexionadas y apoyó su cabeza allí mirando a su amigo- ¿Realmente crees que guardándote eso podrás volver a ser el que todos conocemos?

- Si -afirmó suspirando de nuevo- porque yo puedo auto valerme.

Duo sintió la depresión de su amigo aumentar un poco más de lo que ya había aumentado en el transcurso de la mañana, pero no le quitó la vista de encima ni le dijo absolutamente nada, sabía que no debía presionar... años a su lado y muchos errores le habían enseñado eso, debía ser paciente, aunque le costaba.

Luego de unos minutos de silencio sin que ninguno se moviera, el oji-negro volvió a hablar. No sentía deseos de hablar de ello pero... tampoco podía guardárselo, necesitaba decirlo, y por primera vez la presencia de Heero para hablar de sentimientos no le incomodaba en lo absoluto.

-... anoche me acosté con Traize... -resumió auto controlando su sonrojo-

Al trenzado se le resecó la boca, abrió increíblemente los ojos junto con la boca y levantó su cabeza irguiéndose por completo ante tan confesión, su cabeza aún asimilaba las palabras aún sin encontrar por completo su significado; por otro lado, Heero tampoco se salvó de sorprenderse, mas no giró su vista sino hasta después de un buen rato de silencio, aún con los ojos abiertos de la impresión y sin ningún rastro de antigua 'frialdad', pero si muy renuente a creerse todo... aunque sabía que no era mentira. Wufei al sentirse observado suspiro por tercera vez no pudiendo controlar su propio nerviosismo y vergüenza, pero encaró la situación y siguió hablando.

- Es una locura lo sé, y lo peor es que... -se cruzó de piernas al estilo oriental dejando sus manos sobre los tobillos- lo peor es que me arrepiento, terriblemente.

- Wufei -llamó Heero volviendo a ser serio- Traize no busca hombres, en ningún sentido.

- Lo sé, pero no lo sabía sino hasta después de que paso y él dijo que... -endureció su mirada- no lo supe sino hasta que él me dijo sin ningún tacto que sólo había sido cosa de una noche.

- Que hijo de su... -ahogó una exclamación volviendo a apoyar su cabeza sobre sus brazos, con la vista en Wufei- pero Wufei a mí lo que me extraña es que... digo... tu... dejándote hacer eso... -terminó en un susurro algo sonrojado-

- Ya me eh cuestionado eso toda la noche y parte de la mañana, no hallo respuesta a nada -recorrió con su vista el suelo-... si hubiera sabido que era un juego... -se lamentó mostrándose dolido- juro que no hubiera hecho nada... maldito...

- Pero ahora no puedes lamentarlo Wu amigo, sólo sigue con tu vida así como lo hace él, págale con lo mismo, en algún punto le tiene que doler... o en su orgullo, o en sus sentimientos -sugirió preocupado-

- Si pudiera lo mataría... -continuó con su sed de venganza-... si tan sólo pudiera le haría sufrir como no tienes idea...

Wufei cerró los ojos enojado, decepcionado, ofendido consigo mismo mientras recordaba una vez mas la noche anterior, esa pésima noche; mientras Duo, buscando una salida a los sentimientos de su amigo, se adentraba entre los pensamientos intentando encontrar una justificación para los actos de su 'entrenador' al igual que Heero lo hacía desde ya varios minutos atrás.

---------- Flash Back ----------

Recién habían salido de la casa del príncipe y el morocho de ojos azules se había ofrecido a llevar a todos hasta cada una de sus casas para evitar que los mas jóvenes tuvieran algún incidente a pesar de tener autos escolta. Debido a esto, Wufei continuaba mirando por la ventana del asiento trasero mientras los otros dos hombres, ubicados en la zona delantera del auto, permanecían el igual silencio.

El auto se detuvo.

Zechs abrió la puerta de su lado y despidiéndose de los dos con un 'buenas noches' cerró nuevamente la puerta dirigiéndose al interior de la casa -cabe mencionar que nada modesta- frente a la que estaban estacionados. El oji-negro estaba demasiado agotado debido a su practica de Kung Fu durante la mañana, así que a sabiendas que faltaba bastante para llegar a su departamento se recargó en el asiento cerrando los ojos para descasar un poco, sólo un poco. Mas se quedó dormido casi al instante sin tener noción de nada más. Traize, mirándole de soslayo por el espejo retrovisor, únicamente sonrió unos segundos antes de volver a enfrascarse en la carretera; no necesitaba que Wufei estuviera despierto para indicarle el departamento debido a que ya le había dado la dirección desde el inicio del recorrido.

Al llegar al departamento y viendo que el pelinegro continuaba dormido, el oji-azul salió del auto y se encaminó a la puerta trasera la cual abrió para luego tomar en brazos el cuerpo del adolescente, no sentía deseos de despertarlo de aquel profundo sueño que le hacía ver tan vulnerable, aunque esa mirada desafiante fuera de lo mas encantadora, mucho mas lo era con aquel rostro relajado. Sin pensar mucho sobre lo que pasaba por su mente, únicamente cerro su auto y se encaminó al departamento.

Una vez allí, buscó entre los bolsillos del más chico las llaves y al encontrarlas únicamente abrió la puerta y se adentro en aquel cómodo, arreglado y tranquilo lugar. Todo tenía un aire demasiado pacifico, relajante, los sillones y cobertores en color gris, mientras las baldosas eran color blanco como las paredes y los muebles en madera no muy oscura; el departamento parecía tener el tamaño justo para albergar un pequeño y acogedor living con un comedor más a la derecha y al fondo, sobre esa mano, una puerta hacia la cocina, en cambio a la izquierda del living y al fondo se hallaba una puerta de donde se veía que era la habitación. Todo en el mismo decorado. Caminó a paso tranquilo hasta el cuarto de aquel adolescente y una vez adentro le dejó sobre la cama lenta y suavemente para no despertarlo.

No se movió un milímetro al tenerlo tan cerca, dormido realmente... se veía como si fuera mucho más dócil... en cambio despierto, era todo una fierecilla.

- Que descanses -susurró dejándole un beso en la frente-

En ese instante el durmiente abrió sus ojos neutralmente mostrando sus orbes negras, las mismas que chocaron instantáneamente con la mirada celeste de aquel hombre; ambos se observaron sin hacer ninguna reacción durante un buen rato, hasta que el pelinegro frunció el ceño, retándole.

Se había despertado con un sentimiento extraño de entre tibieza e incomodidad, y supo de inmediato porque, ese sujeto... ¡Estaba encima de él?... No... de hecho estaban en el departamento, pero demasiado cerca el uno del otro y eso era lo que le fastidiaba, esa cercanía no debía de existir. Por eso se limitó a fruncir el ceño indicándole que se quitara, pero Traize no hizo nada al respecto y se le quedó mirando... ¿En qué momento se había quedado dormido?. ¿En qué momento lo habían traído a su departamento?. ¿En qué momento ese sujeto se acercó tanto a su cuerpo?... ¡se sentía tan incomodo!...

- Eres lindo cuando duermes ¿Sabes? -comentó luciendo una sonrisa encantadora-

- No me diga, y por eso se tenía que acercar tanto ¿no es así Kushrenada? -respondió con sarcasmo enarcando una ceja-

- De hecho no -ensanchó su sonrisa alejándose un poco- sólo te estaba deseando buenas noches, creo que es cortés.

- Es una falta de respeto, esa es MUCHA cercanía -insistió sentándose en la cama con las piernas cruzadas-

- En ese caso discúlpame, por no respetar tu espacio personal. -se encogió de hombros aún mirándole-

- Entonces no veo la necesidad de que continúe usted en mi casa. -afirmó severamente-

- Si me quieres echar por brindarte compañía, no hace falta que uses indirectas, sólo dilo -lo empujó con un dedo desde su frente-

- Bien, entonces vete -resumió molesto y acomodándose en su lugar debido a que casi se cae-

Hubo un miramiento algo extendido, al principio los dos con la mente en blanco, uno rehusándose a ir y el otro fastidiado por la compañía. De repente todo ese ambiente fue roto por la repentina cercanía del de cabellos castaños frente al más joven, quien al notarla se sorprendió por leves segundos e intentó alejarse un tanto incomodo; mas esto fue impedido por el adulto quien sólo lo atrajo por la cintura depositando un ligero beso cerca al oído del oji-negro.

De repente sus sentidos se nublaron completamente por la fuerte presencia de ese sujeto, era extraño, se sentía... débil... pero cómodo... el tener esa cercanía tan estrecha le hacía sentirse vulnerable frente a tanta... ¿masculinidad?.. ¿Era eso?. ¿O era sólo producto de sus nervios?. De lo que estaba seguro, demás de que todo eso no estaba bien, era que comenzaba a dudar hasta de sus propios sentimientos ante todos los que conocía. ¿Qué era todo eso?. ¿Acaso solo confusión?. ¿O provenía desde algún otro tipo de sentimiento...?... No, sólo confusión, porque no podía querer a un sujeto como ese, no podía, simplemente no podía.

Su auto control había desaparecido al probar ligeramente esa piel ¿Qué acaso esta era la misma atracción pero con causante masculino?... Normalmente no sentía tanta atracción acumulada en una sola persona a tal punto de no medir ni siquiera sus actos, pero esta vez, el sabor de ese muchachito, le hacía olvidarse de todo y únicamente querer más...

- Ahg... -gimió inconscientemente mientras la lengua del mayor recorría el lóbulo de su oreja para luego succionarlo-

Nadie lo detenía en esos momentos, Wufei parecía no molestarse¿por qué detenerse si ambos lo disfrutaban?... No había necesidad, sólo pasión, mejor continuar, mejor disfrutar...

El oji-negro sintió como lo recostaban en la cama y el peso de alguien más se posicionaba encima de él, mas no estaba lo suficiente conciente como para darse cuenta de cómo terminarían las cosas, por algún extraño motivo la presencia de ese sujeto simplemente le hacía confiar y decirse que 'pase lo que pase, nada malo sucederá después'... y fuera verdad o fuera mentira, quisiera o no quisiera admitirlo, ese hombre le atraía... al menos físicamente, porque de sentimientos ni se hablara, aún no los definía y con toda esa confusión que tenía allí ni siquiera los distinguía y separaba.

Las manos del oji-azul recorrieron cual músico toca su instrumento, con extrema delicadeza, pero al mismo tiempo de forma maestra, parecía conocerlo, parecía amoldarse... parecía... ser una irrealidad muy llamativa y abrumante, pero debía reconocer que le gustaba. Prontamente sintió los labios de aquel casi desconocido chocar contra su pecho desnudo proporcionándole jugosos besos que le daban escalofríos ¿Sería todo eso natural?. ¿Serían esas sensaciones comunes de esos actos?...

-... Eres delicioso... Wufei... -susurró sensualmente mientras continuaba su descenso-

- Ahhh... -se arqueó sintiendo aquella lengua húmeda hundiéndose en su ombligo-

Ocupado con su tarea de probar aquella piel, Traize comenzó a desabrocharse su camisa para quedar en iguales condiciones que su amante, le era un tanto incomodo pero aún así lo logró sin muchos problemas volviendo a subir ahora sin ninguna prenda en su dorso. Ambas pieles se rozaron contagiándose de temperatura y pasión, y mientras el más grande de ambos suspiraba por el delicioso contacto, el más joven se sentía estremecer.

Aún dejándose llevar y sin poder hacer otra cosa que sentir todo eso que llegaba a su cuerpo de forma precipitada, el oji-negro se estremecía, gemía y buscaba con sus caderas algo más de acercamiento con el otro inconscientemente de lo que a eso llevaría; simplemente sentía que con rozar ambas caderas su cuerpo subía de temperatura y le provocaba una sensación al por demás exquisita que le llevaba a repetir el acto una y otra vez para volver a sentir aquello. Mientras, su contraparte, le daba el gusto del roce restregando suavemente su miembro con la entrepierna del otro y suspirando en el proceso; jamás lo había hecho con un hombre... pero realmente se sentía bien...

-... Ahh... basta… -susurró demasiado excitado abriendo un poco más sus piernas-

-... sólo un poco más... -acarició una de las tetillas del pelinegro con una mano y la otra con la boca-

- ¡Ahhh! -se arqueó sintiendo la lengua húmeda lamer sus pezones-

Rindiéndose a su orgullo tomó al pelicorto de los pelos atrayéndolo hasta arriba para poder besarlo y continuar con ese roce de caderas tan sensual; su acompañante no se negó sino que se acomodó más entre las piernas de su amante acariciándole las caderas al mismo tiempo que las frotaba contra las suyas salvajemente. Los gemidos salían entre beso y beso sin poderlos contener hasta que Traize, doliente, comenzó a quitarle los pantalones al otro para ir un poco mas lejos.

Por primera vez, Wufei no pensó en nada ni se negó, sólo sintió.

Los pantalones de ambos junto con la ropa interior volaron al suelo de la habitación, ahora tibia por el calor que emanaba de sus ocupantes, y más lentamente ellos se besaron acostumbrándose a la nueva sensación de cuerpos desnudos. La boca del oji-azul bajo por todo el pecho y abdomen del de aspecto oriental mientras este gemía, al chocarse con el miembro únicamente lo succionó una vez de forma prologada y arrancándole un grito de placer en su victima aprovecho para introducir un dedo en la cavidad del sujeto. Wufei ni lo sintió, únicamente era incomodo, pero la excitación era muy mayor y por ello la efecto rápidamente se convirtió en placer exorbitante lo cual le llevó a moverse sobre ese único dedo en busca de saciarse; Traize aprovechó esto e insertó dos dedos en el pelinegro haciendo que este detuviera sus movimientos por el dolor, mas luego de unos segundos, nuevamente se vio nublado por aquella pasión que golpeaba sus venas, y el dolor, de nuevo, desapareció por completo.

- Ahhh... más... -pidió entre jadeos mientas los dos dedos se movían frenéticamente en su interior-

- Shh... no queremos lastimarte... -susurró lo más conciente posible- resiste un poco más. -introdujo el tercer dedo-

-Mhmh... -se agitó inquieto debajo del otro sintiendo moverse ahora los tres dedos-

El de cabellos avellana besó a su amante mientras retiraba su mano de aquel tesoro virgen y tomaba su propia virilidad apuntándola hacia aquel pequeño y dilatado orificio comenzando lentamente a introducirse. Le sintió tensarse por causa del dolor y abrazarlo con fuerza hasta casi clavarle las uñas en la piel, mas no le dolía... o más bien era un dolor placentero debido a que se hallaba entrando en aquella caverna estrecha; continuó entrando, lentamente pero sin detenerse.

- Detente, detente... -pidió desesperado por la increíble punzada-... por favor, duele...

- Luego me detendré... sólo un poco más... -susurró conteniéndose en arremeterlo-

- No... -negó con la cabeza sintiendo ya casi la totalidad del miembro adentro-

- Ahhhh... -gimió relajándose pero sin salir, ya completamente adentro-

Se quedaron en silencio, sólo agitados, hasta que Traize besó a Wufei y comenzó lentamente a salir sin recibir protesta alguna más que un leve quejido. Aquella entrada pequeña rodeaba en su totalidad al adulto haciéndole desear apurar rápido el paso, pero tampoco quería que todo pasara sin disfrutarlo antes, por ello iba a ir despacio... además... se notaba que para ese joven también era la primera vez, y eso significaba que le habría de doler bastante.

Minuto a minuto las embestidas fueron más rápidas pero no demasiadas profundas, ambos gemían así, ambos disfrutaban demasiado así, el placer desbordaba de sus poros mientras se complementaban perfectamente. Luego de unos instantes, donde el placer había incrementado notablemente, Wufei se sintió más cómodo y rodeando con sus piernas las caderas de su amante lo acercó provocando una mayor penetración; esto excitó demasiado al oji-azul quien al tener esa visión del joven tomó más velocidad y profundidad.

El oji-negro permanecía recostado en la cama y sujetando las caderas de ese hombre que, arrodillado entre sus piernas, lo penetraba con brutalidad gozando de sobre manera. Los dos disfrutaban de las mil sensaciones que los recorrían, pero aún así el pelilargo fue el primero en llegar al orgasmo en la mano de su amante que le había estado masturbando potentemente desde hacía unos instantes.

- Traize... -susurró agotado pero sin dejar de ser estocado-

- Aahhh... sólo un poco más... ahhh... -gemía ahora recostado sobre su amante y arremetiendo contra su cuerpo-

El hombre grande ahogó un gemido en un beso con el oji-negro mientras se sentía tocar el cielo frente a aquel clímax inolvidable, el semen que entró en Wufei, luego de unos instantes, comenzó a brotar de la entrada chorreando por sus muslos sonrojados por el calor y la presión que ejercía Traize en ellos.

---------- Fin del Flash Back ----------

De repente los recuerdos del pelinegro se vieron cortados cuando un balón de football chocó contra sus pies haciéndole repingar, así como a Duo que estaba concentrado en el suelo frente a sus ojos. Luego, el mismo joven que había estado en la terraza con Heero se acercó corriendo con el uniforme de deportes completamente mojado de sudor; Heero le miro fríamente calculando cada movimiento del chico, que ahora se agachaba para tomar la pelota entre sus manos y luego arrojarla hasta un equipo que estaba jugando más adelante.

La mirada cobalto y la violeta de ese sujeto se enfrentaron en una guerra silenciosa, mientras Duo no apartaba su vista del pelivioleta, y Wufei sólo miraba alternadamente a los tres. Luego de unos minutos en un silencio tenso, completamente distinto al anterior, el sujeto desconocido ensanchó su sonrisa arrogante y le dedicó una ultima mirada, ésta vez, al trenzado, causando que este se sonrojara fuertemente y se le quedara observando sin comprender exactamente por qué.

Ese sonrojo, esa mirada por parte de ese desconocido, ese cruce de vistas que duro hasta que el otro se fue, TODO EN CONJUNTO, le hizo hervir la sangre al oji-cobalto que fusilaba literalmente con su mirada al 'sujeto extraño' no pudiendo evitar que su aura se enfriara ligeramente. Mas Duo se sentía extraño, era como si el odio anteriormente sentido ahora no existiera, ese sujeto le caía bien... de algún modo u otro... quería saber mas de él...

- Heero ¿Quién era? -preguntó Wufei al ver la situación extraña entre ambos-

- No tengo idea -susurró mordaz y lentamente sin apartar la mirada del pelivioleta que ahora jugaba football-

El oji-negro no dijo más al respecto, mas en cambio el príncipe miró nada disimulado a su pareja, quien aún observaba a aquel extraño jugar... y eso simplemente le hizo enojar aún más ¡QUÉ DIABLOS LE ESTABA PASANDO A SU DUO!...

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'Every night, in my dreams,
I see you, I feel you.
That is how I know you go on.
Far, across the distance
And spaces between us,
You have come to show you go on.

Near, far, wherever you are,
I believe that the heart does go on.
Once more, you opened the door.
And you're here in my heart.
And my heart will go on and on.

Love can touch us one time,
And last for a lifetime.
And never let go till we're gone.
Love was when I loved you,
One true time to hold on to.
In my life, we'll always go on.

Near, far, wherever you are,
I believe that the heart does go on.
Once more, you opened the door.
And you're here in my heart.
And my heart will go on and on.

You're here, there's nothing I fear.
And I know that my heart will go on.
We'll stay, forever this way.
You are safe in my heart.
And my heart will go on and on.'

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N/A: Bueno primero que nada es un enorme, sincero, y demasiado dolido.

PEEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRRRRRDDDDDDDDDDDDDDDDOOOOOOOOOOOONNNNNN!

Yo se que me retrase muchísimo con esto, pero como me había quedado no me gusto entonces tuve que cortarlo y volver a escribir muchas partes! Es que era muy viejo y se ve que mi modo de narrar a cambiado y entonces se veía anticuadísimo!... les pido perdón de los mil idiomas que pueden existir, juro que lo lamento tanto... uu

En cuanto a Basketball, ya esta casi, le falta un poco, intentare ponerme con eso, tengo que arreglar algunas cosas ... lamento tanto la demora, juro que lo lamento, pero el colegio me tiene tensa, además hay problemas en casa uu mi madre se quiere casar y cree que esta embarazada cuando sabemos que le vino la menopausia... hay dios ... gente...

Bueno déjenme reviews por favor, muchas gracias por leer, los adoro a todos!

Ryoko Maxwell Yuy

PD: si, Maxwell... tiene una explicación, pero sigo amando al Heero Yuy de TV...