NOTAS: ¡HOLA! Nuevo Capítulo de BUND

NARUTO NO ME PERTENECE LE PERTENECE A KISHIMOTO

TITULO: Bund (Reunión)

AUTORA: Yukihana-Hime (Y-H)

GÉNEROS: AU, Romántico, Fantasía.

ADVERTENCIAS: Mpreg, Lemon.

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- CAPÍTULO 35 -Tulipán rojo: declaración de amor I-


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Mansión Uzumaki en Alemania~

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En uno de los tantos salones de tan majestuosa residencia se encontraba el imponente líder de la familia más importante, Sora Uzumaki jugando con el más pequeño de la línea principal, Kay Uzumaki, se encontraban en medio de un mini torneo de un videojuego de carreras, siendo el infante quien llevaba el liderazgo con dos carreras ganadoras.

-¡Sí! -grito eufórico el mayor, mientras movía la cadera en círculos en una danza triunfante.- ¡Una carrera más y estaremos empatados! ¡Prepárate corazón que voy a recuperar mi honor!

-¡Ah, yo debí haber ganado! -grito el pequeño en el suelo con aura de derrota, golpeando con su puñito la alfombra.- ¡Empecemos el siguiente! ¡Mantendrá mi ventaja!

-¡Oh, no! No lo harás, he de ganarte como me llamo Sora Uzumaki. -afirmo

La puerta de la sala fue tocada, atrayendo la atención de los jugadores quienes después de mirar la madera se miraron entre ellos, sonriendo en complicidad mientras se acomodaban sus vestimentas, adquiriendo una actitud seria y sofisticada. Sora pudo aguantar su deseo de reírse al ver al infante, y es que le parecía tierno como Kay intentaba parecer ser serio e imponente a su dulce edad.

-Esto no ha terminado. -reto en voz baja el menor para no ser escuchado por quien llamaba.

-No vayas llorando después con tus padres porque te gane. -respondió en susurro el mayor con una sonrisa.

Volvieron a tocar la puerta, Kay rápidamente guardo la consola debajo del sofá apagando después el televisor mientras que Sora acomodaba los sillones que movieron para tener un espacio mayor cerca de la pantalla. Se sentaron uno al lado del otro en el sofá y de la mesa cercana tomaron unos libros que ya habían preparado con anterioridad por si la situación lo requería. Abrieron los libros en cualquier página solo para simular que leían, y al fin estaba listo.

-Adelante. -dio paso el líder de la familia con su lectura en el regazo y la cabeza del doncelito en su brazo derecho.

El pequeño Kay cubrió su rostro con el libro totalmente con la intención de ocultar la gran sonrisa que tenía, su cuerpo temblaba debido a que deseaba reírse pero no podía. Los dos jugadores querían terminar rápido con aquel asunto para regresar a su mini torneo familiar el cual tenían mientras esperaban a los miembros faltantes de la casa; el esposo de Sora, Alfonze y el hijo menor del matrimonio, Nagato.

-Disculpe que interrumpa su descanso mi señor. -la puerta fue abierta, entrando un doncel del servicio.

-¿Qué sucede? -pregunto Sora de manera seria.

-Ha llamado la guardia de la primera entrada para informar que la heredera de la familia Yuki pide permiso para verlo.

-¿Qué hace ella aquí? -pregunto Sora levantándose de su lugar para acercarse a la ventana más cercana y ver al exterior.

-Al parecer desea preguntar si sabemos algo del príncipe Deidara. -respondió el doncel de manera respetuosa, siempre con la mirada hacia abajo.

El doncel de la casa principal dejo escapar un suspiro, el hecho de que los demás supieran su paradero debido a sus nietos se había vuelto un inconveniente.

-Denle permiso para entrar. Mis nietos no estarán pero no por ello podemos impedirle ahora el paso. -ordeno el líder esperando que el contrario se retirara, acercándose después al niño.- Lo siento Kay, solo veremos que desea.

-Está bien abuelito, es el deber del líder de la familia. -Kay le sonrió al mayor para demostrarle que no había problema, entendía a la perfección todo aquello.- ¿Pero porque no llama al tío Dei? Yo hablo todas las noches con él.

-Seguramente Deidara no se ha puesto en contacto con ella. -acaricio los cabellos rojizos de su nieto mientras se colocaba de nuevo a su lado.

-¿Se pelearon? -pregunto el pequeño con voz angustiada.- A mí me gusta la tía, no quiero que se pelee con el tío Dei.

-No creo que se peleara. Pero ellos terminaron su relación o algo así. -respondió el mayor de manera tranquila y buscando las palabras correctas para explicarle la situación al pequeño.- Debes recordar lo que te explicaron tus padres sobre lo que iba a suceder en las próximas semanas y sobre la situación de los candidatos.

-Sí. Ya sé que el tío Dei también participara en la cacería de monstruos. -aclaro el pequeño con alegría.

-¿Cacería de monstruos?

-El tío abuelo Kurama y el abuelo Nagato dijeron que unos monstruos andarían rondando a la familia. -explico el pequeño con emoción- Que por eso habría cacería de monstruos.

-Algo así. -acepto Sora negando con la cabeza, ya le daría su escarmiento a su hijo y al hermano menor de su yerno después.- Kay…-miro fijamente a los ojos del pequeño-…quiero que entiendas que tu "tía", así como también tu "mami" pueden cambiar pero no por ello...

-No entendí mucho, pero papi me explico lo que pasaría debido a las tradiciones de la familia…-interrumpió el pequeño intentando sonreír.- Aunque quiero a mami y a la tía, ahora sé que hay cosas que deben ser elegidas pensando en la familia… ¿Cómo decía papá? -se preguntó a sí mismo el pequeño ladeando su rostro- Ah, ya recordé... "Solo era una relación de noviazgo, que terminaría en algún momento si la situación lo ameritaba. -sonrió al haber recordado correctamente las palabras de su padre- Yo estoy bien. Siempre tendré a papi y a papá a mi lado, con eso me basta.

-Ya veo. -Sora regreso una sonrisa igual de grande como la que mostro su nieto.

Para el líder de la familia principal, Kay era tan maduro a pesar de su corta edad que en ocasiones olvidaba incluso que era un niño, del cual en verdad estaba orgulloso. Era probable que aquella madurez se debiera al haber pasado por un cambio de varón a doncel como el que tuvo no hacía mucho tiempo, al menos esa era la conclusión a la que llegaron los doctores debido a que los casos anteriores eran similares.

Gaara y Naruto que habían sufrido un cambio igual al niño enfrente de él, también habían mostrado una madurez sorprendente después de su cambio. Y aunque no podía confirmarlo con Naruto, aunque Kushina y Minato lo aseguraban, con su pelirrojo nieto lo vivió por sí mismo; Gaara había sido hasta antes del cambio un niño muy dulce, alegre, más sonriente e incluso más hablador, sin embargo después de aquel evento o incluso unos meses atrás, aquella actitud cambio, se volvió menos sociable, más serio, melancólico, encerrándose en un mundo donde solo existía él hasta la llegada de Kushina y su familia.

-Abuelito, ¿qué sucede? -preguntó el pequeño confundido, repentinamente su abuelo se le había quedado mirando fijamente sin hablar.

-Nada, es solo que ahora con tu largo cabello rojo te pareces tanto a Kushina, Gaara y un poco a Nagato. -le sonrió al menor, quien se alegró por la comparación.- Pero no le digamos nada a mi hijo, o de lo contrario hará todo un escándalo.

-También me parezco a ti. -dijo el pequeño riendo un poco.- Soy un Uzumaki.

-Sí, eres un Uzumaki.

Después de unos quince minutos en los que el mayor continuo hablando con el pequeño sobre algunos asuntos de la familia, la puerta fue tocada nuevamente y al dar el permiso correspondiente, entro el mismo doncel del servicio anunciando y dándole paso a la heredera de la familia Yuki.

-Es un honor y alegría ver que se encuentra bien su majestad. -dijo la chica haciendo una reverencia desde su lugar en la entrada.- Mis disculpas si he interrumpido un tiempo con su familiar. -Hizo referencia al pequeño que la miro confuso.- Buenas noches…

-Hola tía. Soy yo. -respondió el pequeño con una sonrisa desde el sofá.

-¿Príncipe Kay? -la chica estaba sorprendida, su rostro y su voz claramente lo demostraron.

-Sí.

-¿Cómo…?

-Con su permiso mis señores. -el doncel del servicio se retiró haciendo una reverencia a los Uzumaki- Con su permiso señorita. Les traeré algo para degustar.

-¿Qué te trae por aquí, pequeña? -pregunto Sora con tranquilidad una vez solos, sacando a la chica de su estupefacción.

-Disculpe mi atrevimiento de molestarlo a estas horas de la noche...-se apresuró a hablar, sin perder la sorpresa y de vista al pequeño.

-No te preocupes por ello. -el pelirrojo mayor le restó importancia con un gesto de la mano.- Y sobre Kay, ¿podrías guardar el secreto?

-Por supuesto. Disculpe mi reacción, es solo que ver al príncipe Kay…

-Lo entiendo, el cambio es radical. -Sora revolvió con cariño los cabellos de su nieto.

-¿A que soy más guapo? -pregunto el pequeño haciendo gestos que le causaron risa a su compañía.

-Siempre ha sido un niño hermoso, príncipe Kay. -respondió la invitada con una sonrisa.

La chica pelinegra entendió que no le seria revelada la razón del aspecto del pequeño al que conoció con otros rasgos, no obstante recordó que el pequeño había sido hospitalizado no hace mucho en el hospital de la familia Senju por lo que ya más tarde le preguntaría a su madre si ella sabía algo al respecto.

-Por favor toma asiento y dime en que puedo ayudarte. -con un gesto de mano le indicó el sofá enfrente de ellos, por lo que sin perder tiempo y elegancia la chica tomo asiento.

-Muchas gracias. Lamento tener que venir con este tipo de asunto. Lo que sucede es que después de haber tenido el honor de ser elegida como parte de los candidatos del primer príncipe, intente contactarlo, deseaba hablar con el príncipe Deidara sobre ello pero me fue imposible. -explicaba la chica preocupada y con las manos en puño cerca del pecho, intentando contener sus emociones.- Su celular se mantiene apagado, el correo electrónico no lo contesta, su guardián me negó cualquier información y me apena decir que a pesar de nuestra cercanía pasada, en estos momentos no sé dónde se encuentra u otra manera de contactarlo. Si es posible…

-Me apena negarte tal información, después de todo tu y mi nieto han mantenido una relación de años, pero en estos momentos nadie debe saber su paradero. -interrumpió el Uzumaki mayor.

-Oh, no. No me malinterprete, por favor. -pidió la chica con rapidez.- Solo deseaba saber si era posible que me informara si se encuentra bien. Me tiene preocupada que le haya sucedido algo y sea por ello que no responda a mi llamado.

-Si se trata de eso me es más fácil contestarte. -el mayor la miro fijamente.- Deidara se encuentra bien, por lo que no hay de qué preocuparse.

-Me alegra escuchar eso. -suspiro aliviada al oír que no sucedía nada malo con el rubio mayor.

Kay se mantenía callado y quieto en su lugar debido a que el tema no era algo en lo que pudiera intervenir, además de que por lo regular debería haberse retirado desde antes de que la visita lo viera según la tradición, pero debido a que la chica lo conocía desde que se había involucrado sentimentalmente con Deidara no había necesidad de que se fuera. Mientras escuchaba a la chica no pudo evitar que una sonrisa zorruna apareciera en su rostro, ahora tenía un nuevo monstruo que debía ser reportado a su tío Kurama, junto al que había llegado durante el día por parte de Kushina.

-Pido perdones su descortesía si no te ha contactado pero debe tener asuntos importantes que se lo impiden. -Sora se mantenía firme en no revelarle mucho a la chica- Posiblemente se comunique más adelante o podrás verlo en el mes de debutantes.

Sora no pudo evitar mirar de reojo uno de las carpetas que reposaban en la mesa del centro, la cual había sido enviada unas horas antes por su hija, y en donde presentaba algunos datos superficiales de su candidato selecto. Había muchos datos faltantes pero Kushina le había asegurado que en unas horas tendría todo lo necesario para presentarlo al consejo como el único candidato elegido por ella y Minato para Deidara.

Sabia por boca de Kushina, que el varón escogido era un viejo amigo de su nieto, así como un hijo más para la pelirroja y esposo, como bonus para semejante semental que mostraban las fotografías añadidas a la información, el varón parecía ser un viejo amor de Deidara según insinuación de la pelirroja. A su parecer el varón era perfecto en muchos sentidos, por lo que estaba satisfecho con la elección de su hija, aun así no podía cerrar otras vías, por lo que la chica pelinegra y de buena familia enfrente de él era otra opción viable al matrimonio del mayor de su nieto.

-No tiene que disculparse, quiero pensar que en parte es normal que no se ponga en contacto conmigo, después de que el príncipe y yo hemos terminado nuestra relación. -la chica hablaba seriamente y con tono tranquilo, haciendo gala de su educación al moverse lo necesario al hablar, algo que le gustaba a Sora.- Es solo que ante nuestra nueva situación, quería hablar con él por si le disgustaba que aceptara. Lo que menos quiero es que se moleste… Siento que hay cosas inconclusas entre nosotros, y yo…-repentinamente la chica se alteró y mostro un leve tono rojizo en las mejillas.- ¡Oh, disculpe, he hablado de más!

-No te preocupes. Durante los años en que llevan juntos he visto lo mucho que se quieren mi nieto y tú, incluso me sorprendió mucho cuando él nos anunció que habían terminado su relación. De haber continuado juntos, Deidara no debería en estos momentos ni siquiera estar envuelto en el asunto de candidatos…

En ese momento la puerta fue tocada nuevamente, dándole paso al doncel del servicio que les sirvió un té a los mayores y al pequeño un jugo, con unas galletas para acompañar. El trio continuo platicando durante un rato muy breve, en el que Sora se encargó de averiguar algunas cosas sobre la relación de Deidara y la chica a la que consideraba digna de ser una Uzumaki. Una vez la chica Yuki se retiró, el líder se quedó pensando en las razones de su nieto al terminar aquella relación si no parecía haber ningún problema.

-Abuelito…-El mayor, presto atención ante el llamado del menor-… vamos a jugar.

Sora sonrió ante la petición del pequeño, que mostraba una sonrisa de oreja a oreja, derrochando alegría y calidez… una sonrisa tan similar a la de su nieto Naruto.

El actual líder de la familia principal en ocasiones así, se preguntaba sobre cómo era posible que ese pequeño pelirrojo siguiera sonriendo de forma tan radiante a pesar del dolor que había pasado…

Kay había sufrido por el rechazo que mostro su papi al llegar a la familia, soportándolo por sí mismo ya que aunque todos lo sabían, ninguno hizo algo; además de que pesar de ser juguetón y alegre por naturaleza, el pequeño aceptaba tantas restricciones como algo natural; sumándole que en ocasiones sufría por los comentarios mal intencionados de los miembros del consejo por culpa de su mala unión a la familia Uzumaki; como adorno del pastel había padecido de una enfermedad muy fuerte a tan corta edad y la cereza había sido el cambio que sufrió…

Sin poder evitarlo Sora lo abrazo y es que la sonrisa que mostraba Kay era un gran regalo para él y todos los miembros de su familia. Por ese pequeño todos los Uzumaki residentes en ese castillo estaban dispuestos a dar lo que fuera… solo deseaban que fuera feliz ya que a pesar de haber tenido un oscuro pasado el pequeño sonreía y les regalaba su amor, lo mínimo que podían hacer era regresárselo con mayor magnitud y con bonus.

-¡Voy a ganarte! -declaro el gran líder Sora Uzumaki, moviendo rápidamente los muebles a como los tenían antes de ser interrumpidos mientras el menor reiniciaba la partida.

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Casa Uzumaki en Japón~

Los varones se miraron en cuanto el doncel se perdió en la cima de la escalera, guardando silencio mientras el albino se levantaba y sentaba en el sofá enfrente del contrario.

-Y bien, ¿qué es lo que busca la familia Uchiha con una unión de este tipo con la familia principal? -pregunto Tobi de manera seria e intimidante, sin deje de infantilismo.

Se desafiaron con las miradas. Itachi internamente estaba sorprendido por el repentino cambio de actitud que había mostrado Tobi, aquel porte aunque odiaba admitirlo comenzaba a intimidarlo. El albino era rodeado por un aura que el contrario nunca había visto, madura e imponente, siempre creyó que era un idiota por naturaleza.

-No sé a lo que te refieres. -respondió el pelinegro intentando mantener un toque de indiferencia.

-Dejémonos de juegos Uchiha. -ordeno el albino aun con aquel tono demandante.- La señora Kushina se encargó de explicarle la situación a mi madre en la madrugada, por lo que estoy obligado a mostrarte cierto respeto pero no creas que eso impedirá que te de una paliza…

-¿Por qué habríamos de llegar a los golpes? -interrumpió el pelinegro con el ceño fruncido.- ¿O es que en verdad estás enamorado de De…?

-Solo te advierto que si mi joya más valiosa sufre, por aunque sea un segundo por tu culpa, puedes considerarte hombre muerte y tu familia recogerá lo que quede de ti en la morgue…

Antes de que el pelinegro pudiera contestar algo, el doncel bajo corriendo las escaleras llamando la atención de los varones. Itachi enmudeció al ver la ropa que había escogido su amado, por ese día dejo a un lado la ropa estilo militar con la que siempre lo veía, y vestía ropa de doncel la cual enmarcaba muy bien su figura dándole un toque sensual e inocente a la vez. No tardo en reconocer aquella ropa, había visto a su madre comprarla en una tienda en línea. Aunque su gozo no duro mucho, ya que el albino regreso a su exasperante actitud de siempre.

-Sempai~ luces muy bien. -alabo el Otsutsuki después de un pequeño chiflido.

-¿En verdad? -pregunto con cierta esperanza el rubio.- Hace mucho que no uso ropa de este tipo. -murmuro un poco más bajo.

-Sí, muy bien… ¿verdad Ita-chan? -pregunto el albino con una sonrisa.

-No me llames así. -Itachi frunció el ceño al ver al otro varón, cambiando su expresión a una más dulce al dirigirse al doncel.- Te ves muy bien Dei…

*Demasiado bien…*

Le hubiera gustado agregar pero sabía que al decirlo no podría quitar el tono sugestivo con el que hubiera hablado. Forzó una leve sonrisa controlando sus más bajos instintos y es que tenia deseos de agarrar al rubio de la cintura, acercándolo todo lo posible a su cuerpo mientras le decía lo bien que le sentaba aquella ropa ceñida al cuerpo, remarcando sus hermosas curvas, a la vez que besaba la piel expuesta al portar una playera con cuello de barco dejando a su disposición parte del cuello y un hombro, sin embargo hacer todo aquello posiblemente asustaría al doncel, por lo que en verdad se contenía.

-Gra… gracias…

Deidara hizo hacia un lado el rostro para ocultar se rubor y la sonrisa que le causaron las palabras del moreno. Siendo honesto no se había puesto aquella ropa para verse bien frente a Itachi pero no se sentía mal saber que le gustaba como se veía al varón. Se había puesto aquel tipo de ropa por la ocasión; en varias ocasiones quiso ir a ver su antigua casa pero con tantas cosas que hacer no encontró el momento además de que tampoco hacia el gran esfuerzo por temor a los recuerdos, no quería sentirse abrumado por los recuerdos de su antigua vida, una en la que era libre completamente de elegir su vida, su futuro… una en la que hubiera podido unir su vida a la de Itachi.

Tobi sonrió al ver el cambio en el doncel. Su opinión personal siempre había sido que Dei debía usar ropa de ese estilo para que conquistara a cualquier varón pero el contrario decía que no, que no le interesaba que algún varón lo viera de ese modo, además que al tener novia portaba ropa más acorde para no sobresalir y dejarla a ella lucirse. Llegaba a usar ropa parecida solamente en las reuniones sociales en las que no asistía con su vieja novia o en la que su compañía era él como guardián u otro varón, demostrando así su lugar como doncel heredero de la familia principal.

-Sempai luce muy hermoso~… Sempai luce muy hermoso~…-cantaba alegremente el Otsutsuki girando alrededor del rubio, quien avergonzado intentaba golpearlo pero era fácilmente esquivado. -Sempai luce muy hermoso~…

Conocía el verdadero motivo del porque a su protegido no le interesaba que ningún varón lo viera de esa manera y era porque para el rubio solo existía un varón con ese derecho. Tiempo atrás se había enterado gracias a Naruto -que les confeso a algunos amigos la verdad- que; Deidara estaba enamorado desde pequeño de un viejo amigo de Japón y al cual dejaron al irse. Si bien Deidara tenía el poder para escoger a quien deseara como niño mimado que señala al objeto que desea conseguir e incluso sus padres podrían obtenerlo para obsequiárselo sin importar el precio, sabía de primera mano que Dei era alguien muy fiel a sus creencias, así como a las personas; siendo la primera la razón por la que seguía al pie de la letra a sus abuelos al buscar al mejor prospecto para la familia principal… y de hecho Itachi seria alguien correcto, no obstante era por lo segundo, por lo que no lo escogía, para el doncel escoger al moreno significaría hacer daño a dos personas muy valiosas, a Naruto y al mismo Uchiha.

La prioridad de Deidara eran sus hermanos, y por el cambio, muchos entendían que Naru era alguien que tendría muchos problemas a la hora de encontrar un amor, incluso era posible que nunca lo encontrara y Dei no estaba dispuesto a ser feliz solo, por lo que se conformaría con encontrar a alguien que fuera buena compañía por el resto de su vida y fuera digno de portar el apellido. Por otra parte, Itachi era alguien que se enorgullecía de ser parte de su país, de ser considerado un macho alfa -por decirlo de algún modo-, pero sobre todo de la familia Uchiha y su libertad; por eso mismo que no lo aceptaba, de pedir que Itachi fuera un candidato y después escogerlo, significaría arrebatarle todo aquello.

Para empezar cambiaría su residencia en Japón a una en Alemania donde en ocasiones podría ser considerado un externo, sumándole que quien lleva la rienda en muchos asuntos siempre seria el doncel ya que para el mundo quien importa es el Uzumaki de sangre, y aunque al unirse a la familia Uzumaki se podría decir que obtendría mucho poder e influencia, perdería cualquier derecho con los asuntos de su familia original, su nueva familia sería una más estricta y opresora, por lo que terminaría perdiendo mucha libertad y sentiría el peso de los grilletes de pertenecer a una familia reinante como lo era la Uzumaki.

-Sempai luce muy hermoso~…-seguía cantando el albino mientras evadía los puñetazos de su joya.

-Sera mejor que nos vayamos. -dijo Itachi fastidiado por el comportamiento tan infantil que mostraba la persona que minutos antes lo estaba amenazando de muerte.

-¿Ehhh? Pero Tobi aún no se viste…-se quejó el Otsutsuki deteniéndose repentinamente y recibiendo por fin un puñetazo que lo derribo al suelo.

-Te lo mereces. -dijo Deidara feliz de al fin haberlo golpeado.

-Eso dolió sempai~ -chillo el albino desde el suelo.

-Vamos Dei. -Itachi ignoro lo demás y tomo de la mano al rubio, llevándolo consigo sin darle tiempo a los contrarios de reaccionar.- Se hará más tarde…

*Y quiero saber cuanto antes la afirmación a mi sospecha. He esperado por años y no pienso hacerlo más…*

Itachi sonrió satisfecho ante su pensamiento mientras jalaba de la mano al doncel para salir de la casa y dirigirse al lugar en el que paneaba declararse.

-¿Eh? ¡Espera Itachi!

Tobi se levantó rápidamente y fue tras el par, alcanzándolos justamente cuando Itachi cerraba la puerta de copiloto de un carro negro que identificó como la propiedad del Uchiha gracias a la investigación que había hecho con anterioridad. Descalzo y con pijama aun, se interpuso en el paso del pelinegro cuando se proponía subir al auto, no podía permitirle marcharse con su protegido alejándolo de la seguridad que él le brindaba.

-Espera, no dejare que te lo lleves…-le aclaro el Otsutsuki.

Después de cerrarle la puerta del carro al Uchiha, lo jalo del brazo hacia la parte delantera del automóvil para impedir que el doncel se enterara de lo que hablarían. Todo lo hecho por lo varones era observado por el rubio quien hizo el intento de salir del auto al verlos molestos, sin embargo le fue pedido que perteneciera dentro del auto por Itachi, Deidara se encontraba muy feliz por ir a su antigua casa por lo que prefirió obedecer y no amargarse al interponerse en una riña de varones estúpidos llenos de testosterona.

-…No sé qué trames al convertirte en un candidato pero ni eso te permite que lo alejes de mí, soy su guardián. -susurro para que el doncel no los escuchara a pesar de la distancia.

Tobi se había colocado de espaldas al rubio cubriendo también de su visión al pelinegro, la razón era simple, Deidara era capaz de saber lo que hablarían con solo ver el movimiento de sus labios y aunque no le importaba realmente que se enterara, debía respetar en cierto punto al Uchiha al ser un candidato y si aún no le había dicho al doncel nada, él no podía hacerlo.

-Como candidato tengo derecho a pasar tiempo con él para conocernos. -el Uchiha también susurraba para que su compañía no escuchara.

-Eso ya lo sé. -Dijo el albino de manera seria- Pero es una condición el que yo los vigile desde una distancia adecuada. No puedes permanecer con él a solas a menos que seas el escogido.

-Yo nunca te he impedido venir. -aclaro el Uchiha, ahora sabía todo aquello gracias a la plática que mantuvo con su madre después de hablar con el matrimonio Uzumaki.- Por supuesto que puedes acompañarnos.

Tobi sonrió complacido y se dirigió hacia el lugar del conductor, abriendo la puerta y extendiendo la mano hacia el Uchiha, quien le sonreía igualmente.

-Las llaves. -ordeno.

Itachi no cambio su expresión al acercarse al contrario, sin mostrar ningún movimiento de querer entregar lo pedido paso de largo al albino, entrando al auto sin que pudiera evitarlo. Tobi retrocedió inconscientemente cuando el Uchiha cerró la puerta, viendo de manera perpleja lo sucedido después.

-No te impido ir al mismo lugar que nosotros a cumplir tu deber, sin embargo la distancia que brinda de asiento en asiento en un auto no es "prudente". -declaro Itachi con una sonrisa victoriosa.- Esta es la dirección, asegúrate de presentarte con la vestimenta acorde del guardián del primer heredero.

Sin decir más y sin esperar respuesta el varón pelinegro arranco el automóvil, riendo a la par del rubio, quien aunque no entendió del todo el asunto disfruto el ver la cara desconcertada de su guardián, era la primera vez desde que conocía al Otsutsuki que veía que alguien lo dejaba con la palabra en la boca.

-Jajaja… ¡Oh, por dios!... ¿Qué demonios fue eso?... Jajaja… Me duele el estómago…-decía el rubio.- ¿Viste su cara?

-Oh, claro que la vi… me he divertido pero… siento que he ganado un gran enemigo…-decía de manera entrecortada el varón por culpa de la risa.

-Nah, Tobi puede hacer muchas cosas incoherentes pero no creo que te llegue a odiar…-hablo una vez calmo su ataque de risa.

-¿Por qué estás tan seguro? -cuestiono arqueando una ceja, el albino ya le había dado una advertencia de muerte.- Le he impedido que siga cuidando de ti…

-Digamos… mmm… ¿Cómo lo explico? -el rubio coloco su mano en el mentón, buscando las palabras adecuadas.- La vedad no lo sé…-rio un poco.- Es solo un presentimiento. Cuando los conoció a ustedes no sentí que estuviera en guardia como se pone cuando conoce a alguien nuevo… ¡Agh! La verdad no sé cómo explicarlo…

-Ok. Ok. Ya entendí. -no podía borrar la sonrisa de su rostro, al fin estaba a solas con su amado rubio.

-Por cierto, ¿de quién es el carro? -pregunto después de unos minutos en silencio.- Me gusta…

-Mio…

-Mentiroso, no he visto que lo lleves a la universidad.

-La escuela no esta tan lejos así que no le veo sentido llevar el carro. -aclaro el pelinegro sin apartar la mirada del camino.- Por el contrario, tu antigua casa está un poco apartada, así que por hoy he decidido usarlo.

-Entiendo. -el doncel asintió, observando las casas cambiar conforme el auto avanzaba, se sentía muy ansioso.- ¿Puedo saber porque la repentina invitación?

-Quiero pedirte que me ayudes a resolver un asunto muy importante. -respondió el pelinegro.- El ir a ese lugar es algo así como un regalo. Supuse que querrías ir desde hace un tiempo pero no habrías podido, ¿me equivoque?

-No…-respondió el rubio con una sonrisa y un sonrojo porque el contrario aun lo conociera.- He querido ir pero…-dudo-…pero temo con lo que me encontrare. No sé qué queda de la casa.

-Está en buen estado. -informo el pelinegro comprendiendo los posibles temores del rubio.- Mis padres pagaron la hipoteca y se han hecho cargo de ella desde entonces, pero…

-¿Eso significa…? -interrumpió el rubio debido a la emoción.

-Significa que nada ha cambiado. La última vez que fui, fue un mes antes de aquella cena. Cada cosa está en su lugar, tal y como ustedes lo dejaron. -Itachi hablaba con cierto tono alegre, que fue contagiado al doncel.- Una compañía de limpieza se encarga una vez por semana de mantener el lugar limpio e intacto.

-Gracias. -le regalo una gran sonrisa al varón.- Gracias por todo lo que han hecho tú y tu familia.

Permanecieron en un silencio agradable por unos minutos, hasta que Itachi quien amaba escuchar la voz del rubio pensó un tema para iniciar nuevamente la conversación. Aún quedaba un tramo para llegar al lugar, y es que debido a que los Namikaze se ocultaban, la ubicación de aquella casa era cerca de las afueras de la ciudad.

-Creía que ya no te ponías ese tipo de ropa. -hablo el varón al detenerse en un semáforo.

-¿Me veo mal? -Pregunto temeroso, revisando nuevamente su vestimenta.- Hace poco dijiste que me…

-Te ves bien. En verdad. -interrumpió con tono amable- Es solo que me he acostumbrado a tu otra forma de vestir. Llámalo curiosidad por saber por el cambio.

-Oh, es eso. -el doncel asintió.- Bueno, cuando dijiste que me llevarías a mi antigua casa me sentí muy feliz, pensé en ponerme un traje deportivo para poder moverme mejor pero… bueno, es mi antiguo hogar, parte de mi pasado, uno en el cual vestía algo así. Ropa de doncel. Por lo que creí que sería correcto regresar ahí con el mismo estilo. -el rubio le sonrió radiante a su compañero, sintiendo cierta alegría nostálgica mayor a cuando regreso a Japón.

-Bienvenido Dei.

El rubio contuvo las lágrimas que iba a derramar al oír la sinceridad y el calor que tenían aquellas palabras dedicadas por el varón que tenía al lado y que conocía desde pequeños, desde aquel singular primer cumpleaños de Sasuke.

-Estoy en casa…

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Empresa B.U.J~

El matrimonio Uzumaki se encontraba en la oficina de presidencia revisando papeles referentes a las medidas de seguridad que tomaron los miembros de la familia Otsutsuki, mientras que Kaguya les explicaba sus sospechas por primera vez con respecto a Danzo.

-Si lo que dices es cierto, y no es que dude de ti…-Minato aclaro antes de que su compañera en deber, le reclamara.- Lo mejor sería enviar a los chicos a Alemania lo antes posible. Allá estarán mejor protegidos que aquí…

-Esa es también mi propuesta. La mayoría de la guardia Yamanaka y Otsutsuki se encuentra en Alemania y a diferencia de aquí, podemos movilizarla por la ciudad sin llamar la atención, además que contamos con la seguridad impenetrable de Akatsuki pero…

-…El problema es que ellos quieran regresar ahora. -Kushina suspiro después de completar la frase de su guardiana.- Es probable que busquen regresar hasta el día en que comience el mes de debutantes con tal de no tener que pasar mucho tiempo con los candidatos.

-Eso es lo que pienso. -dijeron al unísono y con pesar los guardianes de la pelirroja.

El silencio en el que se mantuvieron los tres se vio terminado por el teléfono de la oficina, siendo la pelirroja quien contestara al poner el alta voz.

-¿Qué sucede Hayate?

-Disculpe que interrumpa su reunión mi señora. Pero el señor Uchiha y su esposa solicitan verla junto con el señor Minato, dicen tener una cita.

-¿Fugaku y Mikoto? -pregunto Kaguya mirando al rubio, quien asintió.

-Está bien, Hayate. Que pasen, por favor. -pidió la pelirroja cortando la comunicación.

-En ese caso yo me retiro, no quiero ver a los padres de la persona a la que deseo cortarle la cabeza por poner una mano en uno de mis niños. -La albina se levantó de su lugar al ver la emoción de su protegida y el gran pesar de su compañero, sentimiento que compartían.

-No tienes permitido hacer eso. -aclaro la Uzumaki en el momento en que la puerta fue abierta.- Buenos días, Mi-chan, Fugaku.

Al abrir la puerta el matrimonio Uchiha se sorprendió al ver a la Otsutsuki con su imponente presencia muy cerca de ellos debido a que estaba por retirarse.

-Buenos días Ku-chan, Minato…-saludo la pelinegra con una sonrisa, haciendo una reverencia al dirigirse a la guardiana.- Buenos días, Kaguya-sama.

Fugaku también hizo el mismo procedimiento que su mujer, siendo correspondido por los presentes, tomando asiento enfrente del matrimonio principal cuando se les invito con un gesto de la mano.

-…Yo me retiro. -repitió la albina ya en la puerta.- Mas tarde hablamos sobre qué haremos con los chicos.

-Sí, pensare en algo. -respondió Minato con una sonrisa.

-Fue un gusto verlos de nuevo señores Uchiha. -Kaguya cerró la puerta en cuanto termino de hablar, suspirando una vez afuera de esa oficina.

Le indico algunas cosas sobre los planes de esa semana a Hayate, quien la miraba de manera picara. Soltó un leve gruñido al oírlo reírse de ella, eso era lo malo de que las personas que conocía estuvieran al tanto de su vida pasada.

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-¿Señores Uchiha? -la pelirroja negó con la cabeza por la clara huida de su guardiana- Debería ser más sincera…

-El que escapara es sincero. -agrego Minato con una sonrisa, a la par que el matrimonio invitado reía.

-Creo que seguimos incomodándola un poco. -dijo Mikoto uniéndose a la conversación.

-No fue nuestra intención interrumpir su reunión, espero no se lo tome a mal. -aporto Fugaku mirando a sus amigos, quienes negaron con la cabeza.

-Está bien. De todos modos no llegaríamos por ahora a un acuerdo. -Kushina se encogió de hombros.- Cuando se trata de asuntos así es mejor pensarlos un rato por separado.

El matrimonio de pelo negro no entendió a lo que se refería la pelirroja, pero todo careció de importancia cuando Mikoto saco de su bolso unas carpetas y se las extendió a su mejor amiga, quien con una sonrisa las tomo.

-Venimos a dejarte lo que nos pediste ayer por la noche. Entre más rápido mejor ¿no? -explico la pelinegra con gran alegría, resistiéndose a dar saltitos por el lugar.- Son todos los papeles correspondientes y en orden. También he traído los de mi hermano.

-Están bien. -dijo la pelirroja revisando los papeles con una sonrisa que no podría bórrasela nadie.- Le pediré a Hayate que le envié esto a mis padres, aunque ya le envié unos cuantos en la madrugada. Sobre Yahiko, llego esta mañana de su viaje por lo que en cuanto se aparezca por aquí se los mostrare.

-Te lo agradeceré con toda el alma. -dijo Mikoto inclinando un poco la cabeza.

Mientras las mujeres reían por estar a poco de cumplir su sueño, Fugaku se había levantado de su asiento acercándose a su viejo amigo para darle unas palmaditas en la espalda en muestra de apoyo, Minato refunfuñaba cosas inentendibles con la frente contra el escritorio por la situación que vivía.

-Vamos Minato, que no es tan malo. -intento animar el varón Uchiha.- De cumplirse el compromiso seremos familia.

-Claro, como no es tu hijo al que se comerán. -ataco el rubio aun en la misma posición.

-Así que eso es lo que te molesta. -dijo Fugaku con una gotita de sudor en la frente.

Al escuchar el comentario del rubio, las mujeres no pudieron evitar gritar como locas, imaginándose y hablando de lo bien que se verían sus hijos juntos.

-Aun no puedo creer lo que dijo tu hijo. -Minato suspiro al momento de sentarse correctamente en su silla.- Y yo que le confié a mi pequeño porque creía que no lo veía de ese modo…

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~Flash Back~

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-¿Qué? -preguntaron Minato y Fugaku a la vez, recuperando la compostura a los pocos segundos fingiendo que no paso.

-¿Quiénes? -pregunto Kushina forzándose a no gritar de la emoción que sentía.

Conocía lo suficiente a Mikoto para entender lo que su mejor amiga estaba tratando de hacer, y ella no podía estar más que complacida en apoyar si con ello obtenía la felicidad de sus hijos.

-Un candidato para el príncipe Deidara sería mi hijo mayor, Uchiha Itachi. -aseguró la pelinegra con una leve sonrisa.

-¡Espera mamá! / ¡Espera Mikoto! -pidieron al unísono el moreno y el rubio.

-¿Qué? -pregunto la señora Uchiha con el ceño fruncido viendo a su hijo.

-Es…-el moreno había interrumpido debido a la vergüenza por lo que hacía su madre, pero al pensarlo mejor fue diferente.- No, no necesitas esperar, continua. Perdón por interrumpir.

-Ah… No… Claro que debe esperar…-dijo Minato con dificultad.

El rubio no podía creerlo que proponía esa mujer, ¡por todos los cielos! Había visto crecer, jugar y convivir a esos dos niños como hermanos, lo que pedía Mikoto estaba fuera de discusión. Mientras intentaba explicar sus razones para negarse, su boca había decidido ponerse en huelga ya que en realidad a pesar de mover los labios y exigirle a sus cuerdas vocales hacer su trabajo, el sonido se negaba a hacer acto de presencia, mostrando solamente el movimiento de labios y los extraños ademanes que hacía con las manos.

-Bueno, para ser candidato…

-…No puedo aceptarlo. -dijo al fin el varón Uzumaki interrumpiendo a su esposa.- No podemos hacer que Itachi-kun entre en este asunto…

-¿Por qué no? -pregunto la pelirroja con inocencia.

-Kushina… Ellos son…

-No sería diferente a lo que planeamos inicialmente. -dijo la pelirroja con una sonrisa- Pensábamos involucrar a los amigos de Dei, e Itachi entra en esa categoría.

-Pero…

-Minato-san, Kushina-san…-el matrimonio Uzumaki presto atención al joven, que con un sonrojo en las mejillas se mantenía de pie frente a ellos.-…Sobre ser candidato…

-No te preocupes Itachi-kun, no es necesario que…

-No, es necesario. -tosió un poco al notar que estaba alterado.- Disculpe mi atrevimiento pero es que a mí no me molesta.

-¿Eh? ¿Pero no sería incomodo siendo amigos de infancia?

-Disculpe por haberle ocultado la verdad durante años. -Itachi hizo una reverencia, desconcertando aún más al rubio.

-¿La verdad?

-Aunque me hubiera gustado que Deidara fuera el primero en escucharlo, creo que en esta situación es correcto decírselo a ustedes. -Las mujeres que ya sabían de la situación asintieron orgullosas del valor del menor- Yo… Desde pequeño he estado enamorado de Deidara, por lo que en verdad agradecería que me consideraran un prospecto para él.

-¿Qué estás diciendo Itachi?

-Por mí no hay problema. -aseguro Kushina con una sonrisa, ignorando a su marido.- De hecho por mi podrían casarse desde ahorita pero la tradición es la tradición.

-¿Kushina? -Minato la veía como si le hubiera salido una cabeza más- ¿Has pensado en Deidara?

-Claro que lo hago, y es por eso que acepto esta propuesta. -le sonrió a su mejor amiga, quien se resistía a mostrar su emoción.

-Dei no estará muy feliz con ese asunto…

-De hecho…-el moreno interrumpió el lamento de su próximo suegro, quien lo miro fijamente.- Actualmente no puedo asegurarlo pero…-desvió la mirada, con su sonrojo en aumento-…en el pasado Deidara me correspondía.

-¿Qué? ¿Por qué supones eso? -pregunto el rubio, quería creer que todo aquello eran solo suposiciones.

-Digamos que me lo dijo él de manera indirecta. -respondió el moreno, no queriendo confesar la razón del porque estaba seguro de que en el pasado era correspondido.

-Si no estás seguro…

-Puede que en este momento no esté seguro de los sentimientos de Deidara hacia mí…-Itachi dejo atrás la vergüenza y miro fijamente al varón Uzumaki-…pero puedo asegurar que los míos no han cambiado y que hare lo posible para conquistarlo a él… De hacerlo feliz en un futuro… Por favor permítame tener la oportunidad de estar a su lado…

Mientras Itachi hacia una reverencia, Kushina acaricio el brazo de su marido. Minato intercambio miradas con su esposa, resignándose en que en ese asunto había perdido. Por mucho que odiara la idea de casar a sus hijos, no podía negar que Itachi era de los pocos o mejor dicho al único varón al que no le importaría dejar el cuidado de su hijo mayor.

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~Fin Del Flash Back~

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-Tampoco es para que lo digas de ese modo. -dijo Fugaku.- Itachi te aseguro que nunca le hizo nada a Dei.

-Sí, Minato. Deja de llorar. -regaño Kushina con su permanente sonrisa.- ¡Nuestros hijos se casaran!

-¡Por fin tendré a mi nieta! -grito Mikoto dando saltos de alegría junto a su amiga.- ¡Una linda rubia de ojos azules!

-¡¿Qué dices Mi-chan?! -la pelirroja se detuvo de golpe- Sera una pelirroja de ojos negros o azules.

-No, será rubia…

-Sera pelirroja…

-Rubia…

-Pelirroja

-¿No se han puesto a pensar que podría ser varón o doncel? -pregunto Fugaku intentando detener la pelea.

-¡Sera niña! -gritaron al unísono las mujeres.

Los varones solo pudieron quedarse observando como sus esposas siguieron discutiendo sobre la apariencia de la tan famosa nieta que llevaban años imaginándose.

-Y a todo esto, ¿dónde está Itachi? -pregunto el rubio a su amigo.

-Nos dijo que él quería darle la noticia a Deidara y esta mañana ha salido en su busca.

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Antigua casa Namikaze Japón~

Al llegar a su destino y bajar del carro en frente de la casa, Deidara no pudo evitar que una lagrima traicionera recorriera su mejilla, su antigua casa, su viejo hogar se mostraba tal cual recordaba, era como si el tiempo se hubiera detenido en aquel terreno; el color de la casa, las marcas de la patineta de Naruto en las escaleras de la entrada… incluso el hermoso y bien cuidado jardín de su madre seguía ahí.

Aquellos tulipanes rojos que había cultivado su madre el último mes en que vivieron en aquella casa se encontraban en perfecto esplendor, como si le estuvieran dando la bienvenida. Sonrió ante su pensamiento tan infantil. Los tulipanes rojos eran la flor favorita de su madre y padre, debido a que tenían un pasado y significado en la vida pasada de sus progenitores. Acaricio la flor más cercana a él, disfrutando de verlas en ese lugar y es que en Alemania también se habían plantado una gran cantidad de aquellas flores como un regalo a su adre de parte de los abuelos… no obstante, las de ese lugar eran especiales, habían sido plantadas por su madre o al menos quería pensar que se trataban de las mismas.

-¿Dei? -llamo Itachi al verlo ensimismado observando tan fijamente aquellas flores rojas.

-¿Qué sucede? -el rubio se sobresaltó al escuchar la voz a su lado, se había olvidado que no estaba solo.

-Es lo que me gustaría saber. -el pelinegro limpio con su mano el rastro que había dejado la gota de agua en aquella mejilla de la cual disfrutaba al tocar.- Estas llorando…

-No es la gran cosa, es solo que en verdad sigue igual. -el rubio sonrió, con las mejillas con un leve color carmín.- Gracias por traerme Ita-chan~

-No tienes nada que agradecer. -dijo el Uchiha con una sonrisa ladina.

-Todo es igual. Incluso el vecindario tampoco ha cambiado. -comento el doncel al observar las casas de alrededor.

- Sígueme.

Itachi entrelazo su mano con la del rubio, quien avergonzado solo se dejó guiar hacia un costado de la casa, desde donde después de abrir la pequeña puerta de madera de ahí, rodearon un lado de la casa para entrar por la puerta trasera de la casa. Sin que el doncel se diera cuenta, tomo una de las flores del lugar, manteniéndola al esconderla entre su ropa siempre fuera de la vista del doncel que se encontraba más interesado en observar la casa.

-¿Por qué no entramos por la puerta principal? -preguntó el doncel observando el jardín trasero mientras Itachi sacaba las llaves de la bolsa de su pantalón.- Parecemos ladrones…

-No cuento con esas llaves…-explico el Uchiha haciendo un espacio para que entrara el contrario- Eso quería decirte en el carro pero perdí mi oportunidad. Mis padres al parecer vendieron hace unas semanas la casa.

-¿Qué? -el rubio lo miro directamente.- ¿A quién? ¿A mis padres?

-No lo sé. No me quisieron decir otra cosa que no fuera que era lo correcto. Aun así yo tenía una copia de la puerta trasera. -le mostro la llave- Y al parecer el nuevo dueño no piensa hacer uso de ella por el momento. -respondió el pelinegro cerrando la puerta detrás de él- Les pidió a mis padres que siguieran al pendiente de la casa, así que es probable que sean tus padres las personas a quien se la vendieron. El tener una casa nueva los limitaría a usar esta.

-Tienes razón. -acepto el rubio con una sonrisa al pensar que la casa podría volver a ser de ellos.- ¿Puedo ver la casa o quieres que resolvamos primero el asunto que es importante para ti?

-No es importante solo para mi…-Itachi ejerció un poco más de fuerza en el agarre de sus manos, haciéndole notar al rubio que seguían tomados de la mano.- Pero escoge tu…

-¡Entonces resolvamos tu asunto primero y luego disfrutare de mi vieja casa! -grito por la vergüenza el rubio, desasiendo el agarre y comenzando a alejarse para ocultar su rostro rojo.

Itachi sonrió por las reacciones un tanto exageradas del doncel, le parecían tiernas e inocentes, como cuando eran niños y le alegraba ver que no había cambiado mucho.

-En ese caso vamos a tu antigua habitación. -el Uchiha no dejo que el doncel se apartara mucho antes de volver a unir sus manos con la intención de salir de la cocina y llevarlo al segundo piso.

-¿Eh? ¿Por qué a mi habitación? -el doncel se resistió a ser llevado en esta ocasión, con su cara de color rojo.- Hablemos aquí…

-No, debe ser en tu cuarto…