Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes y lo que reconozcan pertenece a JK Rowling.
Luviagut: ¡Holi! En serio es una felicidad muy grande saber que te gusta la pareja entre Harry y Hannah, me deja una agradable satisfacción y una enorme sonrisa. Esa parte del abrazo pues fue muy sentimental, es entendible que te pusieras como Magdalena jajaja. Y Sirius bueno se está tomando su tiempo, sabemos que sabrá hacer lo correcto porque al fin y al cabo tiene un corazón de oro, solo que también es un poco bestia. ¡Muchas gracias a ti por tu review! Espero que te guste este capítulo, nos leemos pronto, saudos!
Alas de tinta: ¡Hola, belleza! Bueno como siempre muchísimas gracias por tu súper review, me ha vuelto a hacer increíblemente feliz jiji. Me tomaré un momento para hablar de la primera parte y decir que estoy totalmente de acuerdo, la madurez de Harry no habría soportado un beso entre Draco y Hannah jajajaja. Empecemos con el capítulo: Obviamente ya era hora de que escucháramos algo de nuestra mortífaga odiada/favorita, aunque fuera a través de los sueños de Harry. Y sííí, se que el momento de Hannah en el hombro de Harry fue cliché pero es que lo admitiré: yo soy súper cliché jajajaja): No puedo evitarlo, sin embargo prometo tratar de controlarme y no llenarlos de esto. Y sí, definitivamente se empieza a notar la tensión entre ellos. ¡Y esa escena padre-hijo! A mí me lleno de millones de sentimientos escribirla así que te entiendo, sobretodo esa frase de James, y es que a fin de cuentas, él habrá muy inmaduro pero ya ha crecido mucho y obviamente quiere ser un padre real, que todos sabemos que puede llegar a serlo. Sobre Alice y Frank, en verdad me parecía que era el momento perfecto para que Harry se enterara sobre eso (al igual que lo de Mar) pero no será demasiado relevante para la historia, solo que no podía dejar de tocar ese tema que toca una tecla en mí jejeje. Por otro lado obvio que a Sirius le parecerá una idiotez que James este enamorado de la misma chica durante tantos años (el muy hipócrita) pero hay que recordar que él es un incapaz sentimental de primera, James no tanto. Se que la parte del reloj, a pesar de ser muy conmovedora y fuerte, no termina de llenar los huecos sobre la infancia de Harry que les interesa bastante y estoy pensando en escribir un fic hablando de eso, no se cuando, pero llegara. Esa escena familiar la verdad es que al principio no la tenía planeada pero ahora estoy muy feliz de haberla incluido porque ha tenido muy buen recibimiento (L) Ya prácticamente son una familia normal y la verdad es que con un poquito más de esfuerzo Harry podrá dejar detrás esas inseguridades y terminar de aceptar que sus padres lo aman a muerte. Creo que es el momento Blackinnon más romántico y cursi que he escrito JAJAJ estaba súper nerviosa por eso, porque al final siguen siendo ellos y se que lo arco iris no les va, pero les ha gustado mucho así que viva la vida! Y por supuesto que la paranoia de Mar está totalmente justificada, recordemos que la busca la loca más loca del mundo. Mira por mí, mientras más endemoniadamente largo los reviews pues mejor ajajjaja, te lo repito: muchas gracias por dejarme tu opinión tan detallada, en serio lo aprecio muchísimo. Espero que estés bien, me alegra que te haya gustado el cap y espero leerte pronto, saudos!
Paula: Me encanta saber que puedo alegrarte el día con un capítulo, tú me lo alegraste con tu review(L) En serio*-*. Bueno Bella ya era hora de que hiciera su "primera aparición" por decirlo de alguna forma y definitivamente sabemos de "ella" estaba hablando, la desquiciada esa. Sobre la escena entre Harry y James la verdad es que ambos tienen muchísimas cosas en común, no solo el aspecto, así que por eso fue tan sencillo que se reconciliaran, además que se adoran y no pueden pasar tanto tiempo peleados. Recemos para que Sirius abra los ojos y vea que no tiene nada que pensar -.- Y sobre el Jily, pues tendremos mucho de eso más abajo en este capítulo jeje. Sobre Hannah y Harry habrá que ver como se sigue desarrollando esa historia de amor/amistad. ¡Gracias por tu review,, bella! Te mandó muchos besos, cuídate y nos leemos pronto (:
Tanke 98: ¡HOLA! Empecemos con felicitarte por haber salido bien en tus exámenes :D me alegro mucho por ti, al igual que me alegra que ya tengas Internet y que me dejaras otro grandioso review. Pero ahora sí, vamos al capítulo: la verdad es que la habilidad de Harry de ver la mente de Voldemort a mí no me parece muy genial que se diga, creo que es un arma de doble filo, recordemos el otro incidente que provocó eso en HP5 y del cual no hablamos porque duele muchísimo, pero sí es cierto que por otro lado puede ser muy útil como vimos en HP7, pero esa es mi opinión y respeto la tuya. Si Bellatrix le hace algo a Mar las posibilidades de que Sirius la mate literalmente son 100/100, en eso no hay discusión posible. Yendo con los niños, cualquiera capaz de soportar las peleas sin sentido de Ron y Hermione merece todos los aplausos de pie del mundo JAJJA. Sobre la charla padre-hijo entre James y Harry, bueno, su relación siempre ha sido mucho más llevadera que la del segundo con Lily, además que la discusión en si fue menos dramática, por ende la reconciliación también lo sería, nadie soportaría una charla entre lágrimas de esos dos jajajaj demasiados sentimientos. Obviamente lo que James dice duele como nada porque es verdad y no solo en su situación, en todas las relaciones entre padres e hijos es así, en los errores de los adultos siempre terminan más afectados los chicos, claro que aquí la situación es un extremo de eso, pero se ve la similitud. No es sorpresa para nadie la confesión de James a Sirius (en serio, el único que no sabía que seguía queriendo a Lily era él) y lógicamente éste actuara como lo que es: el mejo amigo del mundo, puede que sea bruto para la mayoría de las cosas, como las que mencionaste más abajo en tu review, pero como amigo nadie le gana. Me alegra saber que te gustó esa escena entre él y Harry, es verdad que la opinión del chico es muy importante porque sabe de lo que estaba hablando. Y sí, presionarlo para que entre en razón es el nuevo pasatiempo de estos personajes jajajaja. Bueno, ¿Qué decir sobre esa escena familiar? Fue Lily a la que leímos pensando en lo feliz que se siente con ellos pero es obvio que Harry y James se sentían igual, es lo que los tres merecen. Y por supuesto que la mujer de Sirius tenía que ser igual de imprudente que él jajaja, por eso se aman tanto, y no, nada fácil estar embarazada y tener que soportar todos esos síntomas y antojos, para que vean las cosas por las que pasamos jajajaja. Pero entrando a un tema más serio, ya para cerrar, estás en lo cierto, existen muchas personas que Mar puede perder por culpa de Bellatrix, esperemos que se de cuenta pronto. ¡Bueno creo que eso es todo por ahora! Me despido, espero que no tengas que volver a estar 18 horas sin dormir D: que horrible! De nuevo, y como siempre, gracias por tu review y espero leerte pronto! Saludos y te mandó un abrazo, cuídate(L)
37. Aún hay algo.
— ¡No puedo creer que lo hayamos logrado! Esto definitivamente merece ser celebrado.
—Lily, en serio no hace falta que…
—No, no, claro que hace falta así que no trates de matar mi entusiasmo. Al menos tenemos que brindar, ¿sí? La situación lo amerita. James, por favor trae unas copas y la botella que está en esa esquina.
—Por Merlín, Lily, aun no son ni las once de la mañana. Acaban de darnos la custodia y ya quieres que no las quiten por promover el alcoholismo en…
—Cállate y trae la botella. —Rió la pelirroja.
—De acuerdo, de acuerdo, solo no digas que no te lo advertí. —Respondió James, en un tono de advertencia que fue opacado por la sonrisa divertida de su rostro, caminando hacia la parte de la cocina que Lily le había indicado— Agh, ¿de verdad vas a hacernos beber esto?
— ¿Qué? Es lo único que tengo.
—Este whiskey muggle es terrible, Lily, no puedo creer que tengas tan mal gusto.
— ¿En serio no puedes? Y yo que pensaba que el nacimiento de Harry era la mejor prueba.
Harry no pudo evitar reír ante eso y ante la expresión mitad ofendida y mitad divertida en la cara de James.
—Que graciosa. Y hablo en serio, no podemos celebrar con eso, ¿en serio no podemos ir al bar?
—Ya acordamos que celebraríamos aquí en mi casa, ¿vas a insistir con eso?
El chico esperó muy atento por la respuesta de su padre, decidiendo que de ésta dependería si la teoría que había desarrollado a principios de la mañana era acertada.
—Está bien. —Aceptó James a regañadientes, dándose la vuelta para ir por las copas— Pero estoy acostumbrado a cosas mejores así que si me desgarro la garganta será tu culpa.
Harry se llevó una mano a la boca para así disimular la risa que se le quería escapar y dejarlo en evidencia, su teoría acababa de ser confirmada y eso lo hacía sentir increíblemente bien.
Desde que Lily y él se habían encontrado con James en la entrada del Ministerio antes de su audiencia, Harry había notado algo diferente en su padre, de hecho lo había empezado a notar desde que había vuelto de Hogwarts pero ese día en particular estaba siendo más evidente que nunca. Y es que no importaba cuanto Harry se dijera que lo estaba imaginando, la verdad estaba ahí frente a él y no podía negar que James estaba siendo increíblemente atento y complaciente con Lily.
Desde que habían entrado al Ministerio hasta ese momento todo había sido "Sí, Lily" "Está bien, Lily", "Como tú digas, Lily", "Hazle caso a Lily, Harry" y la lista seguía y seguía. El chico también había llegado a pensar que se debía al buen humor que todos cargaban por el resultado de la audiencia pero lo había rechazado cuando había sugerido que fueran a comer al Londres muggle para celebrar y Lily había dicho que no y James la había apoyado, o sea que no estaba simplemente complaciente con el mundo. Era con ella específicamente.
Y a Harry tal vez lo habría fastidiado de no estarle resultando increíblemente divertido.
—No es mi culpa que tu garganta de niño rico no soporte licor fuerte. —Lo picó Lily con malicia mientras tomaba las copas que él le estaba entregando— Tranquilo, no será como la primera vez que lo tomaste, no vomitarás después de tres vasos.
— ¿Quién te…? ¿Cómo…? —Trató de preguntar él, viéndola perplejo. De repente pareció reparar en algo y chasqueó la lengua fastidiado— Remus es un bastardo traidor. No puedo creer que confabulen en mi contra, me dejas mal frente a nuestro hijo, Lily.
—Está bien. —Le aseguró Harry con una mirada de falsa inocencia—Sirius ya me había contado la misma historia.
—Creo que tendré que buscarme nuevos amigos, ustedes me han robado a los viejos. —James sacudió la cabeza con pesar, haciendo reír a Harry y a Lily, a la vez que se sentaba junto a ellos. Al final volvió a sonreírles divertido— Mujer, o te ríes de mí o sirves tu asqueroso licor, si haces ambos me temo que lo derramaras.
—Oh, silencio, soy completamente capaz de hacer ambas. —Lo calló Lily, sirviendo las tres copas y pasándole una a cada uno— Está bien, salud por…
—Por el peor licor del planeta. —La interrumpió James.
—Por el mago más incapaz de dejar ir las cosas después de Sirius Black. —Respondió la pelirroja poniendo los ojos en blanco.
—Por que lograran la aprobación tan rápido. —Intervino Harry con una sonrisa, tratando de devolverle la seriedad al momento— Créanme, es un milagro viniendo del Ministerio.
—No tienes que jurárnoslo. —Bufó Lily antes de sonreírle con cariño— Por ti, terminando tus primeros tres meses en Hogwarts exitosamente.
—Y por superar tan bien la primera prueba. —Añadió James, también sonriendo— Y porque definitivamente harás lo mismo en las otras dos.
—Totalmente. —Concordó Lily de inmediato.
Harry les dedicó una mirada significativa a la vez que sentía como se le coloraban las mejillas, no habría aceptado el brindis de saber que se pondrían vergonzosos.
—Y por… —Murmuró, pensando una manera de desviar la atención de él. Sonrió cuando la encontró— Por ustedes. Llevándose bien finalmente.
Al principio ambos lo miraron algo sorprendidos, Lily incluso se sonrojó un poco en la raíz del cabello. Pero después se miraron a los ojos y se sonrieron con timidez.
—Cierto, salud por eso. —Fue James el primero en hablar, sin dejar de verla ni de sonreír— Por Lily, finalmente tratándome como a un ser humano.
—Por James, finalmente comportándose como un ser humano. —Respondió ella con una risita.
James rió por lo bajo ante eso y después se quedaron en silencio, todavía mirándose a los ojos, haciendo que Harry pensara que quizás había empezado a sobrar, pero no se sintió mal por eso, simplemente sintió como el pecho se le llenó con ese cosquilleo agradable y esperanzado que había sentido al verlos tomados de la mano en la primera prueba.
La primera en salir del transe fue Lily quien le desvío la mirada, aclarándose la garganta y sonrojándose más.
—Sí, por eso y por… Por nuestras primeras navidades juntos.
—Y por nuestra familia. —Finalizó James, con una sonrisa.
Harry esbozó una enorme sonrisa que provocó que le dolieran las comisuras de la boca pero no le importó, se sentía demasiado feliz y completo como para que le importara otra cosa.
—Por nuestra familia. —Repitió Lily con los ojos verdes más brillantes que nunca, Harry sabía que eran un reflejo de los suyos. Subió su copa y la acerco a ellos— Salud.
—Salud. —Dijeron James y Harry a unísono, subiendo sus copas y chocándolas con la suya.
Luego de eso James y Lily le dieron pequeños sorbos a sus copas, él último adquiriendo una expresión de asco que hizo reír a Harry.
—Sabe al combustible que usa la motocicleta de Sirius. —Se quejó con la nariz fruncida— Hey, ¿Por qué no le das un trago, niño?
—Ah, pues yo pensaba que era solo para brindar, no pensé que podía…
—Tonterías. —Le cortó James— Claro que puedes, dale un trago.
— ¡James! No puede. —Le dijo Lily con la voz severa y una mirada significativa— Es menor de edad.
—Oh por favor, Lily. —Rió James— ¿Vas a decirme que tú tomaste tu primer trago a los diecisiete?
—No estamos hablando de mí. —Respondió ella rápidamente, dejando en evidencia la verdad.
—Vamos, déjalo que le de un trago, ¿Qué daño puede hacer?
La verdad era que Harry no sentía demasiada curiosidad por la bebida, había vivido con demasiados padres alcohólicos como para tener una buena opinión sobre ésta. Sin embargo sabía que comentar eso mataría todo el ambiente y además ni lo escucharían.
—James…
—Lily, ¿Qué prefieres? ¿Qué tome su primer trago con nosotros o con un extraño? —Le preguntó James con su mejor sonrisa de no romper ni un plato— Yo se que prefiero lo primero.
La pelirroja le dedicó una mirada escéptica antes de volverse hacia Harry quien se encogió de hombros, dejándole claro que no podía importarle menos. Al final ella suspiró y puso los ojos en blanco.
—De acuerdo, puedes darle un trago, Harry.
— ¡Excelente! Vamos, niño, disfrútalo.
Harry rió por lo bajo y se llevó la copa a la boca, pensando que, tal vez, James no era el único que estaba siendo excesivamente complaciente.
Aun recordaba la época en la que todo lo que uno decía el otro tenía que refutarlo simplemente porque sí; aquello definitivamente era un agradable cambio.
Lo que no fue para nada agradable fue la sensación de ardor que le quemó la garganta cuando el líquido la atravesó. Tosió un poco y frunció la nariz con asco, tenía un sabor demasiado amargo.
—Sabe horrible. —Confesó alejando la copa de él— ¿Por qué la gente toma esto?
—Pues no por el sabor, niño. —Le explicó James, entre risas— Y te dije que esa cosa sabía horrible. Además es tu primer trago, el segundo es mejor, dale otro.
— ¡James, dije que…!
Pero antes de que Lily pudiera terminar su protesta, Harry dio un segundo trago, que definitivamente fue menos desagradable y no le quemó tanto la garganta pero seguía sin gustarle.
—Nada, no entiendo el escándalo.
—Estás joven aún, ya aprenderás. —James le dio una palmada en la espalda de manera alentadora antes de suspirar de manera teatral— Pobre Sirius, se sentirá tan decepcionado cuando le cuente de este fracaso.
—Si le cuentas hará un berrinche porque no tomé mi primer trago con él así que mejor ahórratelo. —Rió Harry.
—Pues si me preguntas creo que es algo menos de lo que debemos preocuparnos. —Opinó Lily con una pequeña sonrisa, usando su varita para levitar la copa de Harry hacia el lavabo— ¡Entonces! ¿Qué quieren hacer ahora? ¿Cómo podemos seguir celebrando?
Pero no había terminado de soltar la última sílaba de esa pregunta cuando la serenidad de la casa fue interrumpida por un insistente sonido que al principio confundió Harry pero después reconoció.
—Es el teléfono. —Le explicó Lily a James al ver su mirada de extrañeza— Pero no se por que…
— ¿Qué hoy no es martes? —Le preguntó Harry.
El rostro de su madre se llenó de entendimiento, como si acabara de recordar algo, antes de caer en una expresión de hastío y amargura.
—Maldita sea. —Gruñó fastidiada, enterrando el rostro entre sus brazos, pero de inmediato volvió a subirlo para mirar a Harry— Lo siento.
—Harry pasa la mitad de su tiempo con Sirius, Lily, ¿Qué sentido tiene que te disculpes por maldecir? —Señaló James con una sonrisa, aunque seguía confundido por lo del teléfono.
—Pues alguien tiene que recordarle que no está bien hacerlo.
—De cualquier forma lo hago.
Lily trató de dedicarle una mirada severa pero al final le ganó la sonrisa divertida. Pareció tomarse un momento para pensar si ir a responder o no, al final ganó la primera opción así que suspiró resignada y se levantó de su silla.
—Denme un momento, mientras pueden rezar por mí.
—Seguro… —Respondió James viéndola salir de la cocina, después se volvió hacia Harry con una mirada interrogante.
—Su madre la llama todos los martes. —Le explicó el chico con un encogimiento de hombros— Para eso tiene el teléfono.
Luego esbozó una mueca de preocupación, en el verano Harry se había dado cuenta de que el humor de Lily siempre decaía después de una conversación con su madre, no le gustaba nada verla así.
—Oh, entiendo. —Dijo James con una mirada pensativa— ¿De que crees que hablen?
Harry abrió la boca para responder pero la voz de su madre lo interrumpió.
—Sí, mamá me alegra que encontraras una estrella nueva para el árbol pero por favor escucha: ¡Hoy a James y a mí nos dieron la custodia completa de Harry! ¿Verdad que es fantástico?
Padre e hijo esbozaron idénticas sonrisas al escuchar la emoción con la que Lily había contado eso. Sin embargo éstas duraron hasta que la pelirroja volvió a hablar, esta vez con la voz más apagada.
—Pues… No, ya se que no te lo dije antes pero… Realmente fue algo de último momento, no… Bueno tampoco fue un gran evento… Ay, estás hablando como si… ¡No es por eso que no te invité! No invitamos a nadie, queríamos que fuera algo familiar, solo nosotros tres… —La escucharon suspirar con pesadez— Sí, la próxima vez que pase algo así prometo invitarte.
— ¿Siempre es así? —Le preguntó James con el ceño fruncido.
—Apenas están empezando. —Respondió Harry con un suspiro.
—Bueno pero ese no es el punto. —Volvió a empezar Lily— Lo importante es que ya por fin somos sus padres legalmente y… Oh, me alegro pero… Mamá… Bien, cuéntame que le pasó a Petunia.
—Esa es tu tía, ¿no?
—Por lo que Lily me ha contado de ella creo que Mar es la única tía que necesito.
James soltó una risita y estaba a punto de agregar algo cuando Lily volvió a hablar.
—Por favor, mamá, ¿Por qué Petunia querría eso?... Sí, es justo lo que estoy insinuando… Pues para empezar no he hablado con ella en siglos y además… ¡Yo no soy la que pone distancia!... Honestamente no creo que una fiesta vaya a cambiar eso y… ¡Bueno, fiesta, cena, es lo mismo!
La mente de Harry empezó a hacer conjeturas y a entender el que camino estaba tomando la conversación.
—No, honestamente no creo que podamos… Mamá, se realista, Petunia y Vernon no van a querernos ahí junto a todos sus… Bueno no, no me lo han dicho pero tampoco han insinuado lo contrario… No creo que sea buena idea y de verdad prefiero… Pero… Claro, te entiendo, es solo que… ¡Mamá, no, no hagas eso, yo no…! Hablas como si fuera solo mi culpa que… Sí, tienes razón… Lo se… De acuerdo… ¡De acuerdo, de acuerdo, ahí estaremos! ¿A que hora dijiste que sería?
—Creo que tendrás cena con la abuela esta noche. —Le dijo James con un tono burlón aunque, Harry notó, también preocupado.
—Yo espero que no. —Admitió el chico en un susurro.
La escucharon despedirse antes de trancar el teléfono con brusquedad y empezar a caminar de nuevo hacia la cocina.
—Juro que un día de estos voy a desconectar ese maldito teléfono. —Refunfuñaba Lily cuando volvió junto a ellos— No se quien me mandó a ponerlo en primer lugar…
—Por el tono de tus comentarios asumiré que tuviste una conversación placentera. —Comentó James, tratando de hacerla reír.
—Fue tan placentero como escuchar los conciertos que daba la señora gorda los domingos a las seis de la mañana. —Le aseguró Lily con una sonrisa amarga.
— ¿Tan mal? —Preguntaron los dos con miradas de desagrado.
—Peor. —Suspiró ella, volviendo a tomar su copa y dándole un trago largo.
— ¿Pero que te dijo? —Le preguntó Harry, observando preocupado como se servía más whiskey— Escuchamos algo de una fiesta…
—Sí bueno, aparentemente, tu tía Petunia ha decidido, totalmente de la nada, que quiere conocerte, así que nos ha invitado a ambos a su fiesta anual de navidad.
— ¿Y dices aparentemente por que…?
—Porque tienes cinco meses aquí y ni una vez ha intentado comunicarse conmigo. —Bufó Lily, aparentando estar enojada pero Harry pudo notar algo más en su mirada— No hay manera en la tierra de que esto haya sido idea suya, es mi madre con su ridículo e inútil plan para acercarnos.
— ¿Y no es posible que sí fuera idea de tu hermana? —Le preguntó James en un tono conciliador— Quien sabe, tal vez…
—Mi hermana jamás me ha invitado a una de sus fiestas, solo que este año están remodelando su cocina o su baño o no se que, y tendrá que hacerla en casa de mi madre, solo por eso accedió a invitarme.
—No te vayas a enfadar, Lily. —Le pidió James— Pero si estás tan segura de eso, ¿Por qué aceptaste ir?
—Porque mi madre me hace sentir culpable con todo su cuento de "son mis únicas hijas, necesito que se lleven bien, ¿podrías hacer el esfuerzo de darme eso antes de que me vaya?" Y bla, bla, bla…
—Bueno, ¿y a que hora tenemos que ir? —Preguntó Harry fastidiado.
—Oh no, tú no vas a ir a ningún lado. —Respondió Lily de inmediato— Iré sola.
—Pero dijiste que…
—No voy a llevarte a una cena con mi familia y la familia de mi cuñado que son tan… —Tuvo un escalofrío y sacudió la cabeza— No, no lo haré, no voy a exponerte a eso.
—Vamos, ¿Qué tan malos pueden ser?
—Mucho, créeme. Demasiados comentarios hirientes y ridículos que no pienso dejar que escuches, no te haré pasar por eso.
—Pero tú si tendrás que hacerlo.
—Ya le dije a mi madre que iría así que sí. —Esbozó una sonrisa irónica y subió las cejas— Yo estoy acostumbrada a eso, estaré bien.
—En serio no me molesta ir contigo, puedo hacerte compañía y…
—Harry, no. —Le cortó ella con suavidad y una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora— Mi trabajo es cuidarte y eso es lo que haré. No vas a acompañarme, fin de la discusión.
Harry gruñó y puso los ojos en blanco pero decidió dejarlo así, odiaba cuando Lily lo trataba como si fuera un niño y se ponía tan sobre protectora, lo hacía enfadar muchísimo y en otro momento habría insistido pero no quería arruinar el momento de celebración con una discusión.
—Estaré bien. —Volvió a asegurarle Lily, aunque parecía estar hablando más con ella misma— Solo tengo que empezar a beber desde ahora para poder soportar toda la noche.
Harry suspiró, era bastante evidente que Lily no estaba tan bien como quería hacerlo creer y eso lo frustraba, no quería que tuviera que ir sola a esa cena pero sabía que no podía hacer nada para que cambiara de opinión.
Entonces se volvió hacia James, que se había mantenido en silencio durante los últimos minutos, y notó la mirada preocupada y casi suplicante con la que la estaba viendo. Parecía estar igual que él, queriendo encontrar una manera de ayudarla pero sin estar muy seguro de que podía hacer…
Entonces Harry tuvo una idea.
— ¿Y por que no vas con James?
— ¿Qué? —Preguntaron ambos al mismo tiempo, viéndolo sorprendidos.
—Que él te acompañe a la cena. —Sugirió Harry sin poder ocultar su sonrisa— Así no tienes que ir sola y además él puede lidiar con tu familia, ¿verdad, James?
—Pues, yo…
—Harry, estoy segura de que James tiene mejores cosas que hacer que…
—No, no, yo puedo acompañarte. —Le dijo James rápidamente, tropezando con las palabras— No tengo ningún problema.
—James, no es necesario, de verdad no quiero ser una molestia…
—Vamos, no es molestia, solo… No quiero que vayas sola a ese lugar, ¿Qué clase de amigo sería si permito eso?
Harry miró como Lily empezaba a ablandarse ante las palabras de James y sonrió.
—En serio no tienes que hacerlo.
—Pero yo quiero.
— ¿Y quien se queda con Harry?
—Yo puedo cuidarme solo. —Intervino el chico frunciendo el ceño.
—Hay una loca asesina por ahí suelta, no pienso dejarte solo.
—Entonces me quedo con Sirius o con Mar.
—Remus y Peter también se pueden quedar con él.
— ¡Exacto! Hay muchas personas que pueden quedarse conmigo, no tienes que preocuparte por eso.
Lily subió una ceja de manera interrogativa, como preguntándole cual era su interés en que James fuera con ella y en verdad lo único que Harry quería era que alguien la acompañara a enfrentar a su familia… Bueno, eso en parte.
Esbozó su sonrisa más inocente y al final Lily suspiró y se volvió hacia James con una sonrisita.
— ¿En serio harías eso por mí?
—Claro, Lily. —Le aseguró James, también sonriéndole y estirando su mano para tomar la de ella— Estaré encantado de aguantar a tu horrible familia política contigo.
A pesar de que la sonrisa agradecida de Lily y la tranquilizadora que James le devolvió provocó que Harry volviera a sentir que estaba demás, también le permitió notar algo entre los dos, algo que le provocó un sentimiento de bienestar y alegría que no entendería hasta dentro de unos días, pero que no quería dejar de sentir.
Lily no estaba nerviosa. Para nada nerviosa.
Solo que sí lo estaba, definitivamente lo estaba y para ese momento no sabía si era por la cena en si o porque iría sola con James. Una parte de su mente seguía recordándole que de ser solamente por lo primero no se habría cambiado de ropa diez veces antes de por fin quedarse conforme con un conjunto, aunque claro, eso también podía deberse a que si no lucía como una muggle perfecta a Petunia le daría un infarto.
Gruñó ante eso, sabía que al final podría lucir como la muggle más muggle de todas y su hermana encontraría algo que criticarle o que señalar, así era, así había sido desde que tenía once años. Por eso había estado tan reacia a llevar a Harry con ella, en esa fiesta no solo estarían Petunia y su marido, estaba segura de que el resto de los invitados serían iguales a ellos y no pensaba dejar que su hijo tuviera que convivir con gente así, ya se sentía mal por hacer que James la acompañara a esa tortura… Claro que se habría sentido peor de no haber estado secretamente emocionada.
Definitivamente James era lo único bueno que iba a poder rescatar de esa noche y por eso quería lucir medianamente decente. Después de casi una hora revisando su clóset se había decidido por una blusa verde oliva con pantalones de vestir y botas negras, pensaba que lucía bien, esperaba no equivocarse.
— ¡Harry! —Lo llamó, aun viéndose en el espejo— ¿Puedes venir un momento?
Esperó un poco y en menos de dos minutos ya el chico estaba abriendo la puerta y entrando a su habitación.
— ¿Qué ocurre? —Le preguntó, deteniéndose junto a ella— ¿Estás lista?
—Creo que sí, ¿Qué dices? ¿Me veo muggle para ti?
—Em, considerando que luces muy extraña para mí, diré que sí. —Respondió Harry con una sonrisa divertida— Creo que estás bien.
— ¿Crees o estás seguro? —Le insistió, sonando algo nerviosa— Si no estás seguro dime y me cambio, tengo que lucir completamente muggle o si no…
—Estás bien, Lily. —Le aseguró el chico con honestidad— Te ves bonita.
El corazón se le derritió cuando lo escuchó decirle eso y no tuvo que estar viéndose para saber que tenía una enorme sonrisa en el rostro, podría resultar estúpido, pero pocas veces se había sentido tan bonita como se sentía en ese momento.
—Gracias, tesoro. —Luego agregó en broma— Te voy a castigar si no estás siendo objetivo.
—Sí claro. —Rió Harry— Tranquila, seguro a James le gusta como te ves.
Lily se sobresaltó ante ese comentario y sintió como se sonrojaba intensamente, abrió y cerró la boca varias veces hasta que logró dejar salir alguna palabra.
—Eso no… Eso… ¡No es por eso por lo que te pregunto!
— ¿Y entonces por que te sonrojas? —Le preguntó el chico, divertido.
—Porque… Porque haces comentarios que no vienen al caso. —Respondió ella, intentando recuperar la normalidad de su voz— ¡Y no me veas así! —Le dijo cuando se dio cuenta de la sonrisa sugerente que quería esbozar— No te pregunté por eso, ya basta.
—Aja.
—Basta. —Le cortó Lily con una mirada significativa— Si sigues voy a eliminar tanta visita a casa de Sirius.
— ¿Te estás tomando muy en serio esto de la custodia, no? —Le preguntó el chico con una sonrisa divertida.
A pesar de que quería aparentar severidad no pudo evitar reírse ante eso último que era bastante cierto. Abrió la boca para responderle pero el sonido de un brusco golpe en el piso de abajo la interrumpió.
— ¡Oh, Lilibeth, Lilibeth! —Escucharon gritar a una conocida, y teatral, voz— ¿Dónde estás que no te veo? ¡Deja caer tu pelirrojo cabello!
—Esas son dos historias totalmente diferentes, idiota.
—Wormy, shh, estás arruinando mi gran entrada.
—Creo que llegaron tus niñeros. —Dijo Lily poniendo los ojos en blanco.
—Y te preocupaba dejarme solo.
Lily resopló antes de tomar su bolso y guiarlo hacia fuera de la habitación, realmente analizando si había mucha diferencia entre dejarlo solo o a cargo de ellos.
— ¿Por qué demonios tienes que ser tan escandaloso? —Le preguntó a Sirius cuando llegó a la planta de abajo— ¿Es que no puedes visitarme sin que todos mis vecinos se enteren?
—Pero Lily, ¿entonces como se enterarían de nuestro amor? —Preguntó él, llevándose una mano al corazón de manera dramática.
—No lo harían, ese es el punto. —Respondió ella antes de volverse hacia Peter con una sonrisa— ¿Cómo lo soportas?
—No lo hago, tiendo a pretender que no está aquí. —Bromeó Peter— Aunque a veces sea casi imposible.
—Sí, sí, todos actúen como si no fueran parte de mi club de fans. —Bufó Sirius antes de ver a Lily de pies a cabeza— Fiesta con tu hermana anti gente mágica, ¿no?
—Y con su marido todo lo que no es aburrido me asusta. —Suspiró ella— ¿Ustedes que dicen? ¿Si parezco muggle?
—Tú creciste entre ellos. —Respondió Peter con un encogimiento de hombros— Deberías saber más que nosotros.
—Estás bien. —Le repitió Harry, haciendo énfasis en la n— Pasarás desapercibida, ¿verdad, Sirius?
—Absolutamente. —Asintió el susodicho, con mucha seriedad— Nadie notará que con esa camisa y tu cabello pareces un árbol de navidad, imposible.
Lily le dedicó una mirada hostil, esa era la blusa que Mar siempre le decía que no usara por la misma razón. Ella sabía que no parecía un árbol de navidad, no era ese tipo de verde, pero que se lo mencionaran así fuera como broma la hacía sentir insegura.
— ¿Por qué tú y tu mujer siempre tienen que hacer el mismo comentario insoportable? —Le preguntó con intención, subiendo una ceja.
—Yo no tengo mujer, no se de lo que me estás hablando. —Respondió Sirius a la defensiva.
—Está hablando de Mar. —Le dijo Peter, divertido, como si él no lo supiera.
—Pues no es como si estuviéramos casados así que definitivamente no es mi mujer.
—Bueno firmaron como mis padrinos en el documento que entregamos hoy al Ministerio. —Le recordó Harry— Así que si están un poco casados.
—Eso no…
—Oye eso me pone a pensar. —Continuó Peter, adquiriendo una mirada pensativa— Si Mar y tú firmaron como guardianes de Harry, eso significa que existe la posibilidad de que sí termines criando un niño con ella… De una u otra manera estás jodido, amigo.
Lily y Harry se echaron a reír ante el comentario, no permitiendo que la mirada asesina de Sirius los perturbara.
— ¿Puedo tener una maldita noche de paz sin que me recuerden eso?
—Si ella no la tiene tú tampoco la tendrás. —Le dijo Lily con un encogimiento de hombros.
—Oh, pelirroja, eres tan…
Pero Lily no pudo enterarse que era, según Sirius, porque lo interrumpió el sonido de dos personas más aterrizando en la chimenea. Escucharon voces y un poco después aparecieron Remus y James, el primero empezando ya a mostrar signos de debilidad por la luna que empezaba a acercarse y el segundo… Tenía que lucir muy bien porque no había terminado de salir del salón hacia el vestíbulo cuando a Lily ya se le había acelerado el corazón.
La radiante sonrisa que le dedicó tampoco fue de mucha ayuda.
— ¡Ah, mira, Lily, tu príncipe azul ha llegado! —Exclamó Sirius con malicia, queriendo devolverle la broma anterior.
—Sí, Sirius, eso noté. —Le respondió ella, tratando de no darle el gusto de verla avergonzada por su comentario— Hola, Remus, ¿Cómo estás?
—Muy bien, Lily, gracias. —Le dijo éste, entendiendo el asunto y siguiéndole la corriente— He venido a riesgo de que Harry se aburra de seguir viéndome la cara después de tantos meses en clases.
—Aw, Remus pero si hasta a los que no te vemos en clase nos aburre tu cara.
—Eso es estúpido, sabes que no me interesa. —Le aseguró Harry poniendo los ojos en blanco.
—Y aunque lo hiciera, prefiero tenerte aquí para que te asegures de que estos tres no me quemen la casa.
—Les dije que no era necesario que vinieran todos. —Le explicó James, hablando por primera vez desde que había llegado— Pero nadie me escucha.
—Tranquilo, se que hacer caso no se les da bien. —Respondió ella, sonriéndole— Em, luces muy bien, muy muggle.
—Oh, estupendo. —Dijo él, bajando la cabeza para examinar su ropa— Me alegra haberlo logrado, hiciste mucho énfasis en eso y no quería arruinarlo.
—En serio, estás perfecto. —Insistió Lily, sintiendo como algo en el pecho le burbujeaba al escuchar que se había esforzado por lucir como ella le había pedido— De verdad gracias, James.
—Naaa, ni lo menciones. —Se encogió de hombros y se pasó una mano por el cabello— Habrías hecho lo mismo por mí.
En ese momento, Lily se sentía capaz de hacer cualquier cosa por él.
—Oigan, ¿no deberían ir saliendo? Se les va a hacer tarde…
—Pete, están teniendo un momento, cállate y no interrumpas.
—Tú cállate y compórtate—Le dijo James a su mejor amigo, dándole una palmada en la parte de atrás de la cabeza— No estoy seguro de si viniste aquí a cuidar a Harry o a que te cuidaran a ti.
—Esa es la pregunta sin respuesta. —Bromeó Lily, yendo hasta el perchero para tomar su gabardina y una bufanda— Y sí, será mejor que nos vayamos. Prometo que no tendrán que quedarse mucho rato, estaremos ahí media hora e inventaré una excusa.
—No se preocupen, traten de divertirse. —Les dijo Harry con una sonrisa.
—Sí, eso no pasará. —Murmuró Lily con amargura.
—Y tú no te diviertas mucho. —Le dijo James a Harry despeinándolo— Hazle caso a Remus e ignora lo que Sirius te diga. —Luego se volvió hacia Peter— Igual tú.
—Solo váyanse. —Dijo Peter poniendo los ojos en blanco.
—Lily, regrésamelo a una hora decente y Prongsy, no hagas nada que yo no haría. —Pidió Sirius guiñándoles un ojo de manera sugerente.
Después de varias torcidas de ojos, gruñidos y muchos ¡Ya cállate!, James y Lily se despidieron y salieron de la casa para aparecerse en la acera. De inmediato los golpeó el implacable frío de diciembre y Lily encantó sus abrigos para que les dieran más calor; estaba segura de que nevaría antes de año nuevo.
— ¿Crees que debí dejarles algo de comer? —Le preguntó Lily echándole una última mirada a la casa— No se me había ocurrido pero debí preparar algo…
—Lily, se que no lo parecen pero en verdad sí son adultos. —Le recordó James riendo.
—Que sean adultos no me deja más tranquila. —Replicó Lily con el ceño fruncido— Estoy segura de que ninguno tiene idea de lo que es una cena balanceada.
—Bueno, Remus está ahí…
— ¿Remus? ¿De verdad? Él seguro les hará chocolate caliente con malvaviscos.
—Eso no estaría mal. —Opinó James, volviendo a reír ante la mirada hostil de Lily— Estarán bien, ya deja de preocuparte y vámonos. —Le sonrió y subió una ceja— Estas tonterías no impedirán que tengamos que ir.
Ella sabía que no, a esas alturas ya nada podía impedir que fueran a ese calvario de fiesta, pero quizás pensar en algo tan trivial como la cena le daría un poco más de seguridad.
—Ven. —Le dijo él con una sonrisa tranquilizadora, ofreciéndole su brazo— Mientras más pronto vayamos más pronto podremos volver.
Lily asintió antes de suspirar y aferrarse a su brazo con fuerza, esperando que tenerlo ahí fuera suficiente para poder soportar esa velada.
Un minuto después se aparecieron en un callejón cerca de casa de su madre que Lily siempre usaba cuando iba a visitarla. Salieron a la calle y de inmediato, como cada vez que estaba en Cokeworth, la invadió una extraña mezcla de sentimientos y recuerdos que nunca sabía si conservar o desechar de inmediato.
— ¿No te sientes raro cuando vuelves a casa de tus padres? —Le preguntó a James, mientras empezaban a caminar por el viejo vecindario— No se, como si fueras un niño otra vez, solo que no lo eres obviamente.
— ¿Cómo si estar ahí fuera a resolver todos tus problemas pero no es así? —Asintió él, con una sonrisa nostálgica— Sí, me pasa mucho.
—Es tan raro. —Susurró Lily, mirando a su alrededor— Es como surrealista…
—Lo se, ¿Quién se imaginaría que después de todo si terminaría viniendo al vecindario de Lily Evans? —Preguntó James, antes de agregar con una sonrisa traviesa— Con invitación, claro.
—Ah, así que tú eras el acosador que me fotografiaba mientras dormía. —Bromeó ella.
— ¿Mientras dormías? Disculpa pero en todas las fotos sales cambiándote.
A pesar de que quiso lucir ofendida y enojada, Lily no pudo contener la carcajada que se le escapó al escucharlo decir eso.
— ¡Eres horrible! —Exclamó entre risas— ¡Más te vale que eso sea mentira!
—Está bien, Lily, si eso te hace sentir mejor entonces es mentira.
Ella volvió a reírse pero las risas se le quedaron atascadas en la garganta cuando de repente se vio frente a frente con su antigua casa. De inmediato notó el coche del esposo de Petunia y muchos más que no pudo reconocer pero supuso eran de los demás invitados, los cuales podía escuchar desde afuera aunque no demasiado animados, la música era alguna vieja canción de mal gusto que no pudo reconocer.
—Bueno. —Suspiró y se sobó la frente con la mano— Aquí es.
—Entonces salgamos de esto de una vez. —Le dijo él sin quitar esa sonrisa tranquilizadora y optimista.
Lily se embriagó en esa encantadora sonrisa, que aun no podía creer que le dedicara a ella, y tomó una estabilizadora bocanada de aire antes de ir hasta la puerta y con la mano temblorosa tocar. James se colocó junto a ella y colocó una mano en la parte baja de su cintura, a pesar de que tuvo un escalofrío ante su tacto, se sintió agradecida y apoyada.
Aguantó la respiración cuando notó la puerta abriéndose y tragó saliva cuando reconoció a su hermana, arreglada elegantemente, lo que la puso nerviosa de inmediato al pensar que tal vez había ido muy informal. No le pasó por alto que al abrir Petunia tenía una expresión de anfitriona perfecta pintada en el rostro la cual dio un cambio de trescientos sesenta grados al darse cuenta de quien había tocado.
—Hola, Tuney. —La saludó Lily con un hilito de voz y una pequeña sonrisa— Que gusto verte.
—Hola, Lily. —Asintió Petunia, con una sonrisa bastante incómoda y forzada.
No pudo evitar tensarse cuando la vio acercarse a ella pero después entendió que solo quería abrazarla, o algo así, un apretón cordial más que todo. Lily le dio una palmadita en la espalda, no muy segura de cuando era la última vez que ella y Petunia habían compartido un abrazo real.
—Em, gracias por invitarme. —Murmuró Lily, atropelladamente cuando se separaron— Fue un lindo gesto.
Petunia le dedicó otra forzada sonrisa y la forma en que su rostro se tensó le hizo saber a Lily que había acertado en su teoría de más temprano sobre que no había sido idea suya invitarla.
—No es nada, tranquila. —Le aseguró su hermana, aunque Lily no le creyó.
Entonces la mirada de Petunia se desvío hacia James y lo observó de arriba abajo con el ceño fruncido, como examinándolo, asegurándose de que fuera adecuado para su fiesta. Lily reprimió un gruñido y trató de ignorar la molestia que estaba empezando a sentir.
—Tuney, este es James, el padre de Harry. —Lo presentó, tratando de que la voz no le saliera tan hostil— Le dije a mamá que vendría conmigo. James, esta es mi hermana Petunia.
—Un placer conocerte, Petunia. —Le dijo James, esbozando su mejor sonrisa de niño bueno y encantador que no rompe un plato— Lily me ha hablado mucho de ti.
Petunia lo miró como si tuviera un tercer ojo en la frente, como si fuera el ser más extraño de la tierra, luego posó la mirada en la mano que James había extendido hacia ella y su expresión se tornó indignada, Lily imaginó que le habría parecido una ofensa terrible que alguien de su clase tuviera el descaro de saludarla como hacían las personas comunes. Tuvo que hacer uso de mucha fuerza de voluntad para no tomar a James por el brazo y largarse de ahí.
—El placer es mío. —Respondió Petunia con la expresión totalmente seria, sin darle la mano— Vengan, entren.
Volvió a entrar a la casa y Lily se volteó hacia James de inmediato para dedicarle una mirada disculpa.
—Lo siento, ella…
—Y tú te quejas de los modales de mi pobre hermano. —Fingió reprocharle él, antes de sonreírle y guiñarle un ojo— Está bien, vamos.
Lily no entendía en que momento se había vuelto tan encantador y bondadoso, o si siempre había sido así y ella no se había dado cuenta, pero en ese momento sintió que el pecho le iba a explotar con gratitud y se encontró deseando de todo corazón no terminar arrepentida de haberlo metido a ese tanque de tiburones.
Adentro Lily encontró algunas caras que le resultaron conocidas, no estuvo muy segura de la mayoría pero suponía que debían ser familiares de Vernon que había visto en el pasado, los demás seguro trabajaban con él.
—James, si en algún momento te sientes incómodo solo dímelo. —Le susurró, mientras dejaban sus abrigos en el perchero junto a la entrada— Dímelo y te juro que nos iremos…
—Lily, por favor, parece que olvidaras con quien estás hablando. —Le cortó él con una risita y una torcida de ojos— Deja de preocuparte tanto, ¿sí?
—Pero es que…
— ¡Lily, querida! —Escuchó la inconfundible voz de su madre acercándose a ellos— ¡Que bueno que vinieras!
—Hola, mamá. —La saludó Lily, dejándose abrazar y besar escandalosamente— ¿Cómo…?
—Dime, ¿Qué opinas de la decoración? Tuney hizo todo el trabajo. —La interrumpió su madre, viendo con una sonrisa de adoración absoluta a su hija mayor— Ya sabes que tiene un gusto excelente.
Lily miró a su alrededor y frunció el ceño, la verdad era que, en su opinión, todo lucía bastante cursi y exagerado pero nunca había que confiar en su madre para dar una crítica real sobre algo que hiciera Petunia. Miró de reojo a James, quien estaba admirando la decoración con la misma expresión escéptica que ella; por un momento sus miradas se encontraron pero ambos se apresuraron a desviarlas para evitar echarse a reír.
—Es un gusto volver a verla, señora Evans. —Le dijo James a la madre de Lily esbozando la misma sonrisa que le había dedicado a Petunia— Tiene una hermosa casa.
—Muchas gracias, querido. —Respondió la señora Evans, con una mirada un poco más amable que la que le había dedicado cuando se habían conocido— Muy amable de tu parte haber acompañado a Lily, lamento que Harry no pudiera venir.
—Ah sí, nosotros también. —Mintió Lily— Es que no se sentía bien, creemos que pescó algo en el tren camino de la…
—Ven para que saludes a Dudley. —La interrumpió Petunia de golpe— Hace años que no lo ves.
Aunque por un momento la interrupción la desconcertó, luego comprendió que Petunia debía haber pensado que haría algún comentario sobre la escuela a la que iba a Harry y, por supuesto, tenía que impedirlo antes de que alguno de sus distinguidos invitados la escuchara. Bufó irritada antes las estupideces de su hermana pero no queriendo iniciar una disputa sin necesidad le hizo una seña a James para que la siguiera y no dejarlo solo con su madre.
Petunia los guío hacia una esquina apartada de la fiesta, donde había una televisión encendida frente a la cual estaba, literalmente postrado e hipnotizado, el que, después de un momentáneo shock, reconoció como su sobrino.
—Dudy, amorcito, alguien ha venido a saludarte. —Lo llamó Petunia, casi como si tuviera miedo de interrumpirlo— Di hola, cielo.
Dudley se volvió hacia ellos, obviamente molesto por la interrupción y Lily notó que tenía la barbilla llena de algo que parecía ser crema batida.
—Hola, Dudley. —Lo saludó Lily con una sonrisa cariñosa— Soy tu tía Lily, ¿me recuerdas?
—Hola, sí, te recuerdo. —Respondió el chico, no verdaderamente interesado— ¿Me trajiste un regalo?
— ¡Dudy! —Lo reprendió Petunia con una risita.
—Eh no, no te traje nada. —Se disculpó Lily algo perpleja— Pero…
—Oh, está bien, puedes enviarlo por correo. —Le dijo Dudley con un encogimiento de hombros antes de volver su atención al televisor.
—Tranquilo, cielo, puedes volver a tu programa. No le gusta que lo interrumpamos cuando ve televisión. —Le contó Petunia con una sonrisa de adoración— Y tiene esa mala costumbre de esperar que todo el mundo le tenga un obsequio, no se por que.
—Un enigma. —Dijo Lily con ironía.
La verdad era que ella no se sentía con la moral ni la autoridad para decirle a nadie como debía criar a sus hijos ni criticar métodos de crianza, pero aplaudir y minimizar un comportamiento tan maleducado le parecía un error.
—Y tú dices que yo malcrío a Harry. —Le susurró a James cuando ya Petunia estuvo lo suficientemente lejos.
—Pues si no te controlas justo así terminará. —Bromeó él, haciéndola soltar una risita y poner los ojos en blanco.
—Vernon debe estar por aquí. —Les dijo Petunia, unos pasos más adelante— Síganme.
Eso hizo que Lily borrara la sonrisa divertida de su rostro y se detuviera en seco, tomando a James por el brazo.
— ¿Qué ocurre? —Preguntó él, viéndola confundido.
—James, creo… Creo que es mejor que yo vaya sola. —Sugirió tratando de que no notara sus repentinos nervios— Si quieres me esperas aquí, voy rápido y…
— ¿Por qué harías eso? ¿Quién es Vernon?
—Es mi cuñado.
— ¿Y por que no quieres que lo conozca?
—Es que él es un poco… —Troglodita— Solo no quiero hacerte pasar un mal rato.
—Lily, si es tan malo como lo haces quedar no dejaré que vayas sola. —Respondió él con mucha seriedad.
—No, no, no es eso, yo estaré bien, es solo que…
— ¡Lily! —Escuchó que la llamaba Petunia— ¿Van a venir?
— ¡Un momento! —Soltó ella en respuesta— James, en serio, solo…
—Prometo comportarme, Lily, tranquila. Ahora vamos.
— ¡No, espera…!
Pero antes de que pudiera detenerlo y explicarle que no era su comportamiento el que le preocupaba, James ya había vuelto a emprender su camino hacia donde Petunia los esperaba junto a su marido y, notó Lily a su pesar, otros sujetos que debían trabajar con él, esto solo la hizo ponerse más nerviosa. Suspiró y caminó hasta allá, esperando que las cosas no salieran tan mal como se lo esperaba.
—Querido, disculpa que te interrumpa. —Le dijo Petunia a su esposo, dándole un golpecito en el hombro— Lily está aquí.
Lily en serio esperaba que el desagrado que sentía por Vernon Dursley no se mostrara tan evidente en su rostro como sí lo hizo en el de él sus sentimientos por ella.
—Hola, Vernon. —Lo saludó con la sonrisa más amable que encontró, extendiéndole una mano— Un placer volver a verte.
La mirada que el enorme hombre le dedicó le recordó a la que Petunia le había dedicado a James más temprano, como si fuera un extraterrestre y no una persona la que estuviera ahí parada frente suyo.
—Lily, lo mismo digo. —Asintió Vernon con amabilidad, devolviéndole el saludo pero solo para no quedar mal delante de sus colegas— Señores, les presento a mi cuñada y a su…
—James Potter. Un gusto conocerlos a todos. —Se presentó James sonriendo con simpatía, tomándole la mano a todos los sujetos que estaban ahí— Gracias por invitarme a su reunión.
Si algo siempre le había fascinado a Lily sobre James era esa facilidad que tenía para ser agradable y amigable con todo el mundo, además de caer bien de inmediato, no debía tener ni un minuto hablando del frío que hacía cuando ya todos lo veían con aceptación… Todos excepto Vernon, claro, que lo miraba con repelencia, como si estuviera de más o no perteneciera. Y por supuesto que no pertenecía, James no tenía cabida entre tanta gente aburrida y monótona, pero era demasiado noble y humilde como para demostrarlo o hacer un desplante.
Lily se congeló mentalmente al darse cuenta de que acababa de usar James y el calificativo humilde en un mismo pensamiento. Estaba sorprendida, demasiado tomando en cuenta que pasaron años en los que nunca podría haber unido ambos términos pero le parecía tan correcto como en su momento se lo había parecido decirle arrogante y egocéntrico.
Por un instante se vio tan absorta en esos pensamientos que no pudo preveer ni impedir la pregunta que Vernon estaba apunto de soltar.
—Cuéntanos, Potter. —Empezó a decir, dándole vueltas a la copa de champaña que tenía en la mano— ¿En que auto viniste?
— ¿Cómo?
—Tu auto, ¿Qué marca es? Justo hablábamos de eso, ¿cierto, caballeros?
Lily le dedicó una mirada asesina a la vez que sentía como se ponía roja pero por la rabia. No ponía en duda que estuvieran hablando de eso, tal vez no habría convivido demasiado con su cuñado, por suerte, pero lo había hecho lo suficiente como para saber que era el tipo de persona que pensaba que la valía de un hombre podía ser medida por cuanto ganaba al año o el tipo de auto que conducía, estaba segura de que esos hombres que trabajaban con él debían tener el mismo pensamiento.
Y por supuesto que no pensaba perder la oportunidad de hacer sentir inferior o humillar a alguien que sabía perfectamente no poseía ninguna de esas cosas. Para él, James, que era tan extraño como ella, era todo lo que iba en contra de sus ideales de normalidad y rectitud, y eso no se podía permitir, así como Lily no podía permitir que quisiera pasar por encima de James y estaba a punto de abrir la boca para decir algo de lo que posiblemente se arrepentiría pero que valdría la pena, cuando él se lo adelantó.
— ¡Ah, mi auto! Se los mostraría pero no está aquí. —Respondió James con toda la naturalidad del mundo— El chófer nos trajo y volvió a llevárselo, iba a esperarnos afuera pero con este frío sería una crueldad, lo envíe a que se tomara algo caliente y después volverá por nosotros, ¿cierto, Lily?
Otra cosa que le fascinaba de James era lo bien que se le daba inventar mentiras tan creíbles en tiempo récord.
Por un momento lo miró perpleja pero rápidamente se compuso y, aguantando la risa, le siguió el juego.
—Sí, cierto, es un seño es muy atento y quería esperar pero preferimos que se diera una vuelta.
— ¿Y por que tienes chófer? —Le preguntó Vernon de golpe, dejando de un lado sus buenos modales y con el labio superior temblando debajo de su bigote— ¿No sabes conducir?
—Por supuesto que sí, ¿pero no es muy peligroso? Después volvemos tarde, cansados y con algunas copas de más, es mejor prevenir accidentes, siempre lo he dicho.
Lily se mordió la parte de adentro de la mejilla con mucha fuerza para evitar echarse a reír. Siempre se había preguntado como era posible que después de tantas estupideces James hubiera lograd no ser expulsado de la escuela, ahora entendía que con esa carita de niño bueno era capaz de venderle plumas a un hipogrifo.
No supo si molestarse o sentirse satisfecha cuando reparó en las expresiones de Vernon y Petunia, que veían a James por una parte con miedo, como si su mentira fuera a delatar su verdadera naturaleza y por otra con indignación porque se había atrevido a mentir de esa manera tan descarada. Decidió que se sentía satisfecha.
—Bueno, si nos disculpan seguiremos saludando. —Intervino Lily, decidiendo que ya habían hecho mucha plática ahí, cuando uno de los colegas de Vernon quería preguntarle cuanto le pagaban al chófer— Nos vemos más tarde.
Dicho es, tomó a James por el brazo y lo arrostró lejos de ellos tan rápido como pudo.
—Entonces, ¿a quien conoceremos ahora? —Preguntó él, viendo a su alrededor con interés.
—A nadie, solo quería sacarnos de ahí. —Dijo Lily tomando dos copas de champaña de una bandeja que alguien había dejado sobre una mesa— ¿Y que demonios fue eso?
— ¿Qué cosa? —La veía confuso mientras tomaba la copa que ella le tendía.
— ¡Esa mentira que dijiste! —Exclamó ella en un susurro, guiándolo a una parte medianamente alejada del salón— ¡Lo del auto!
—Ah eso. —Desestimó él con una mano, como si fuera cualquier cosa— Solo me preguntaron algo y yo respondí, nada interesante.
—Pues fue… —Por un momento Lily pensó en decirle que había sido imprudente o peligroso, que alguien podía haber descubierto que mentía, pero prefirió decir lo que verdaderamente pensaba— Una gran respuesta.
—Me ofende tu sorpresa. —Dijo James entre risas— Pero gracias.
—Gracias a ti… Y disculpa. —Negó con la cabeza y le dio un trago a su copa— No deberías tener que aguantar ese tipo de ridiculeces.
—Deja de agradecerme y deja de disculparte. No es tu culpa que tu cuñado sea tan adorable. —Agregó lo último con una sonrisa irónica, luego puso los ojos en blanco— Y te dije que estaría bien.
—Ya se, solo… —Suspiró y le dedicó una mirada sincera— Estaba preocupada. Esta gente es…
—Hey, sabía en lo que me estaba metiendo cuando vine, así que deja de preocuparte por mí. —Le pidió con una sonrisa sincera y tranquila, le guiñó un ojo— Créeme, me las he visto peor.
—Está bien. —Aceptó ella a regañadientes, no muy segura de que pudiera dejar de preocuparse pero dispuesta a intentarlo. Después sonrió divertida— ¿Y de donde sacaste eso del chófer? ¿Cómo sabes que eso existe?
—Una película que Remus nos hizo ver un día. —Respondió él con un encogimiento de hombros— Vieja, blanco y negro, una familia millonaria tiene un chófer y la hija se enamora de uno de los herederos, o algo así, no recuerdo bien.
— ¿Sabrina?
— ¡Esa misma! Sirius quería que se quedara con el hermano menor pero yo sabía que escogería al otro. Muy buena película. —Le comentó antes de probar su trago, el cual vio con una mirada de sorpresa y agrado— Al igual que esta champaña, ¿ves, Lils? Esto si es licor decente, no esa porquería que me hiciste tomar hoy.
—Eres increíble. —Dejó salir ella antes de poner detenerse, con una sonrisa bobalicona pintada en el rostro.
— ¿Por reconocer un buen licor? Pues gracias, la verdad es que trabajar en un bar te deja algunos conocimientos. —Le dio otro trago a su copa mientras recorría la mirada por el salón, antes de apuntar con la cabeza hacia los sillones— Mira, hasta al perro le gusta.
Lily siguió su mirada y tuvo que ahogar una risa cuando se dio cuenta a que se refería. En el centro del salón estaba sentada una de las hermanas de Vernon junto a su pequeño perro el cual en ese momento estaba tomando vino de la copa de la mujer.
—Es Marge, la hermana de Vernon. —Le susurró, viéndola de manera disimulada y tratando de no reír— En serio, tengo años sin ver a esa mujer y la última vez que lo hice tenía un perro idéntico, sin embargo espero que no sea el mismo, no le deseo esa tortura a ningún ser vivo.
—Lo mismo digo. —Concordó James viendo hacia el mismo lugar pero con una mirada más asqueada que la de ella, ya que ahora Marge estaba besando a su perro— Por favor, dime que no soy así con Sirius.
—No, tú eres peor. —Rió Lily— Ustedes se besan con lengua, es asqueroso.
—Sí, quisiera él. —Respondió James entre risas.
— ¡Lily, aquí estás! ¡Te he estado buscando por toda la casa!
Lily se tensó al no reconocer la voz, esperando que fuera otra persona desagradable con la que no quería tratar, pero pudo relajarse cuando se volvió y reconoció a una prima de Vernon que siempre se había mostrado más o menos amable con ella, siempre había insistido en preguntarle que tinte usaba para su cabello, parecía incapaz de aceptar que era natural, y ella suponía que por eso mostraba tanto interés.
—Hola, Pat. —La saludó con una sonrisa amable cuando llegó junto a ellos— Tanto tiempo sin verte.
—Lo mismo digo, querida, ha pasado una eternidad. —Siguió diciendo la mujer, viéndola de arriba abajo— Pero a ti los años no te han hecho nada, estás idéntica.
—Bueno, tanto como idéntica no creo, pero gracias. —Respondió Lily colorándose un poco— Tú también luces muy bien.
—Tan bien como te lo permite tener tres maridos. —Le susurro antes de guiñarle un ojo de manera cómplice, luego posó la mirada en James y sonrió— ¿Y quien es este guapo que has traído contigo?
—James Potter para servirle, bella dama. —Se presentó él esbozando una seductora sonrisa y tomándole la mano para depositar un beso en ella— Y si me permite el atrevimiento, yo creo que esos tres maridos no se le notan en ninguna parte.
Lily puso los ojos en blanco a pesar de estar sonriendo, de nuevo sorprendiéndose ante su habilidad de ser tan jodidamente encantador todo el tiempo.
—Pues muchas gracias. —Respondió Pat con una risita— Usted es todo un caballero. Y tú, Lily, eres muy afortunada, ¿te conseguiste uno bueno, no?
— ¿Disculpa? —Le preguntó Lily confundida.
—No podía creérmelo hace un rato cuando Petunia me lo dijo, tengo que decirte que hubiera esperado ser invitada a la boda.
Aunque al principio se sintió realmente extrañada, y pudo ver de reojo que James lucía tan perdido y perplejo como ella, rápidamente logró atar cabos y entender de donde venía todo.
Obviamente, Petunia en su obsesión por que todo fuera correcto y perfecto, no había podido permitir que su hermana menor se presentara en su fiesta con un hombre con quien no estaba casa porque al parecer seguían viviendo en el siglo pasado.
Lily suspiró con fuerza y sintió como todo su rostro se sonrojaba intensamente por la pena que le daba con James que su hermana hubiera dicho tal mentira y por tener que decirle a Pat que estaba equivocada.
—Pat, disculpa, pero yo no…
—Ella no es la afortunada aquí. —La interrumpió James con una enorme sonrisa, pasándole un brazo a Lily por los hombros— Es decir mírala, es obvio quien de los dos se sacó el premio.
Lily lo miró como si estuviera loco, sin la menor idea de que estaba haciendo, pero entonces James le dedicó una mirada significativa que claramente decía: sígueme la corriente. Ella al principio estaba demasiado perpleja para responder pero después de unos segundos decidió hacerle caso y le sonrió divertida y aliviaday.
—Creo que… Em, ambos somos afortunados.
—Eso no lo dudo. —Respondió Pat con una enorme sonrisa— Es todo un milagro que hayan durado juntos tanto tiempo. Petunia nos dijo que se casaron muy jóvenes, justo después de salir de la escuela, siempre me había preguntado porque no habías asistido a su boda, pero claro ahora entiendo, estabas de luna de miel.
Ante eso Lily solo pudo sonreír con ironía y subir las cejas a la vez que sentía un brote de amargura en la boca del estómago. Era algo muy Petunia inventar una mentira así antes de admitir que había vetado de su boda a su hermana embarazada.
—Y cuéntenme, ¿Cómo fue la ceremonia? ¿Grande? ¿Mucha gente? Seguro costosísima.
—No, de hecho fue bastante sencillo todo. —Empezó a explicarle James con toda la naturalidad del mundo, como si aquello fuera ensayado— Solo nosotros y un par de amigos, ¿verdad, Lily?
—Sí… Sí, exacto, sencilla. —Ella por su parte sí tuvo que tomarse un momento para pensar en algo con sentido— Fue em… En la playa, éramos como diez personas, el lugar estaba lleno de flores y el padrino dio un discurso ridículo que casi ni se entendió.
—Antes de irse con la dama de honor, si sabes a lo que me refiero. —Agregó James con una mirada sugerente que las hizo reír a ambas.
—Sí, eso… Pero fue hermosa. —Agregó Lily con una sonrisa— En verdad lo fue.
— ¡Me imagino que sí! Y ahora quiero que me cuentes como se lo propusiste. —Le pidió Pat a James con una emocionada sonrisa de niña pequeña— ¡Amo esas historias!
— ¿En serio? ¡Que coincidencia! Porque mi Lily ama contarla. —Respondió James con una enorme sonrisa— Vamos, cuéntale como fue.
De no haberlo estado maldiciendo por traicionarla de esa manera se habría tomado un momento para apreciar el salto de su corazón al escucharlo llamarla su Lily.
— ¿Por qué no la cuentas tú? —Le pidió con una sonrisa forzada y una mirada suplicante— Siempre te sale mejor, por favor.
—Oh, está bien. —Aceptó él, para alivio de Lily— Es porque siempre llora contándola, le da pena contigo.
Pat le dedicó a Lily una sonrisa comprensiva que ella respondió con una nerviosa y un encogimiento de hombros. James calló por un momento y adoptó una mirada pensativa, posiblemente creando la mejor mentira posible, pero de repente pareció recordar algo y esbozó una sincera y nostálgica sonrisa.
—Bueno, cerca de nuestra antigua escuela había un bosque que tenía un claro espectacular, está lleno de flores de todos los colores y animalitos, a ella le encantan. —Empezó a contar James, sonriendo más a medida que iba hablando— Así que la llevé ahí para una cita pero lo había decorado todo con un hech… Con estas lucecillas. —Se apresuró a corregirse, señalando unas luces de navidad que colgaban de una pared junto a ellos— Y las arreglé para que se leyera ¿te quieres casar conmigo, Evans?, Lo de Evans es un chiste interno, y bueno después de que me dijera que sí tuvimos un picnic y bailamos Your Song de Elton John, es su canción mugg… Su canción favorita.
—Aww, creo que voy a llorar, es una hermosa historia. —Dijo Pat con la voz quebrada y una sonrisa soñadora— No me sorprende que hayas dicho que sí, Lily.
Pero ella no respondió, las palabras de Pat de hecho le sonaron casi como un murmullo lejano. Se había quedado embelesada escuchando la historia inventada de James y ahora no podía dejar de verlo, sorprendida y encantada, sintiendo como un montón de mariposas empezaban a revolotear en su estómago y subían a su pecho haciéndole cosquillas y provocándole esa estúpida sonrisa que no podía quitarse del rostro.
Había sido una hermosa mentira.
—Te lo repito, querida, eres muy afortunada.
—Sí… —Susurró Lily sin dejar de verlo— Lo soy.
James le dedicó una tímida sonrisa y se encogió de hombros, no se le escapó el leve sonrojo que aparecía a sus orejas que Lily encontró simplemente adorable.
—En fin, esa es la historia. —Dijo James aclarándose la garganta y volviendo a ver a Pat con una sonrisa divertida— Creerías que después de eso me dejaría escoger al menos la música de la boda pero nop.
—Pero por supuesto que no. —Rió la mujer— En serio hacen una hermosa pareja, espero que sigan así de felices.
—Gracias, Pat. —Susurró Lily, sonrojándose.
—Ahora si me disculpan iré a hablar con tu madre y felicitarla por tan maravilloso yerno. —Les guiñó un ojo— Nos vemos después.
Se despidieron de ella y esperaron a que estuviera suficientemente lejos para volver a hablar.
— ¿Qué tal? Resulté ser un maravilloso yerno después de todo. —Comentó James con una sonrisa traviesa.
—Estás en una racha de buenas mentiras esta noche. —Le dijo Lily, divertida y con una ceja levantada— No tengo idea de cómo lo haces.
—Eso no fue nada, deberías escuchar a Remus, hubiera inventado algo muchísimo mejor.
—Remus no es mentiroso. —Replicó Lily ingenuamente.
—Que creas eso prueba lo buen mentiroso que es. —Señaló James, riéndose.
—Idiota. —Dijo ella, poniendo los ojos en blanco, después suspiró— Lamento que estés teniendo que inventar tantas cosas, en serio no tienes que hacerlo.
—Por enésima vez te digo que dejes de disculparte. —Le pidió James con honestidad— Y claro que tengo que hacerlo, imagino que a tu hermana no le agradara mucho que digamos la verdad. —Lily subió las cejas dándole la razón— Pues no pienso dejar que te moleste. Además dijiste que sería media hora solamente, en cualquier momento nos vamos y ya.
—Te voy a deber una grandísima después de esta. —Fue lo único que pudo responderle Lily después de eso.
—Búscame otro trago de esto y todo perdonado. —Respondió él, sonriendo y entregándole su copa vacía de champaña.
—Podemos empezar por ahí, pero después buscamos otro pago. —Acordó ella con una sonrisa, tomando la copa— Espera aquí, la botella debe estar en la cocina.
James asintió antes de que Lily se diera media vuelta para emprender su camino a la cocina.
Por suerte para ella no se encontró con nadie en el trayecto, sabría Merlín que más les habría contado Petunia a sus invitados para explicar las ausencias de su hermana en su vida y estando sola no se sentía capaz de soltar mentiras tan buenas y elaboradas. James estaba errado, ella sí era buena mentirosa… Pero no cuando la agarraban desprevenida, el mérito por eso lo tenía él completamente.
Una oleada de nostalgia la invadió cuando estuvo de pie en su antigua cocina, salvo por alguno que otro aparato nuevo la verdad era que su madre no le había cambiado gran cosa desde que ella se había mudado. Era agridulce estar ahí, a su mente saltaban imágenes de su niñez, cuando su familia aun era real y buena… Pero también una escena de hacía ya quince años que no quería evocar bajo ninguna circunstancia.
Sacudió la cabeza, tratando de apartar ese doloroso recuerdo, y empezó a buscar la botella de champaña que ella y James habían estado tomado entre los gabinetes. Empezaba a pensar que tal vez se había acabado o la habían llevado afuera cuando escuchó a alguien más entrar a la cocina.
— ¿Qué estás haciendo aquí?
Suspiró con molestia al reconocer la voz de su hermana, después de todas las mentiras que había contado de más estaba decir que en ese momento no era precisamente su persona favorita.
—Buscando la champaña. —Le respondió Lily, volviéndose para verla— No la vi allá afuera.
— ¿Qué tipo de champaña era? —Le preguntó Petunia, parada a mitad de la cocina, con una expresión fría.
—No se. —Admitió Lily con un encogimiento de hombros— Dulce.
—Compramos muchas botellas de ese estilo, tendrás que ser más específica.
—Solo es champaña, Tuney. —Bufó Lily, poniendo los ojos en blanco— Dime donde está y yo misma voy por ella.
—Hay una mesa al final del comedor, ahí dejamos todo el licor. —Le respondió su hermana, antes de dedicarle una mirada de reproche— Y debiste preguntarme antes de venir aquí, los invitados no entran a la cocina.
— ¿Disculpa? —Soltó Lily viéndola con los ojos muy abiertos, atónita e indignada— No se si tu memoria es tan buena como la mía pero por si lo habías olvidado, Petunia, yo viví aquí casi la misma cantidad de años que tú.
—Exacto, viviste, tiempo pasado, ahora eres invitada.
—Soy tan invitada como tú. —Le espetó la pelirroja con intención— Esta sigue siendo la casa de nuestra madre, creo que tenemos igual derecho aquí.
—Pero por hoy es la casa donde se celebra mi fiesta de navidad así que creo que tengo un poco más de derecho que tú.
—Claro. —Lily le sonrió con ironía— Tú eres la favorita después de todo.
— ¿Qué edad tienes, Lily? ¿Ocho? —Le preguntó Petunia torciendo los ojos y yendo a un mesón para empezar a picar algo— Aquí no hay favoritismo, por favor madura.
Ambas sabían que eso no era cierto, Petunia por su parte lucía demasiado confiada y tranquila como para no saberlo.
— ¿Planeas quedarte hasta tarde? —Preguntó después de un momento de silencio, como quien no quiere la cosa.
—No pretendo avergonzarte delante de tus invitados. —Respondió Lily de manera cortante, adivinando el doble sentido de la pregunta— Así que puedes estar tranquil.
Petunia ni siquiera se molestó en negar su acusación, se limitó a asentir y a seguir en su labor. Lily suspiró con amargura.
—No tenías que dejarla invitarme, ¿sabes?
—Eso no…
—No finjas. —Le cortó Lily— Se que solo estoy aquí porque esta es su casa y te pidió que me invitaras, no porque te interesara verme o a mi hijo.
Su hermana, que había dejado de cortar por un momento para voltear hacia ella, la observó en silencio por un momento, como analizando que debía responder. Al final decidió simplemente ser sincera, quizás por primera vez en la noche.
—Ella insiste en querer que nos llevemos bien, lo menos que podemos es fingir que lo intentamos.
—Pero no nunca lo haremos.
—Por supuesto que no. —Respondió Petunia, como si estuvieran hablando del clima y no de su relación de hermanas, antes de volver a su labor— Tú sigues siendo… Eso que eres.
Bruja. Soy una bruja, estuvo a punto de soltar Lily con todo el orgullo que la palabra le ameritaba pero se mordió la lengua y decidió mantener la paz tanto tiempo como pudiera.
Si era honesta con ella misma admitiría que las palabras de su hermana la habían lastimado, no entendía como siempre había podido dar por terminada su relación con aquella facilidad, como si estuviera despidiendo al jardinero. Lily siempre había intentado que le importara tan poco como a ella pero nunca le había resultado posible.
—Solo lo hice por ella. —Siguió diciendo Petunia— Así que no le des tanta importancia.
—No debiste invitarme para mentirle a todo el mundo sobre mi vida. —Le dijo Lily de manera acusatorio— A la próxima al menos déjamelo saber para poder prepararme para seguir el juego.
— ¿Qué querías, Lily? ¿Qué les dijera la verdad? —Se detuvo nuevamente para verla como si esa simple idea fuera lo más absurdo del planeta— Y no es como si a tu amigo se le hubiera hecho muy difícil salir con una mentira.
—Se llama James. —Le respondió Lily con frialdad— ¿Y que querías? ¿Qué les dijera que no tenía auto? ¿Qué se dejara humillar por ti y tu esposo?
—Al menos pudo haber dicho una mentira más creíble.
Lily gruñó, enfadada e indignada, conocía demasiado a Petunia, lo que le molestaba no era la mentira, era precisamente eso, que James hubiera sido más rápido e inteligente que Vernon y que no quedara en ridículo como ellos habían esperado.
—Tal vez la próxima vez digamos la verdad, que nos aparecimos mágicamente en un callejón a unas cuadras de aquí.
A la otra mujer eso pareció caerle como un balde agua hirviendo, jadeó con horror y se llevó una mano al pecho, asustada e incrédula, como si lo que acababa de decir Lily fuera la ofensa más grande de toda la tierra. Le puso los ojos en blanco con un bufido.
—No seas ridícula, Petunia.
— ¡No digas esas cosas en voz alta! —Chilló su hermana, echando mirada de soslayo por encima de su hombro— ¡¿Qué acaso necesitas que todo el mundo se entere de tus rarezas?!
Lily se encontró preguntándose como sería su reacción si se le ocurría sacar la varita que tenía escondida bajo la blusa y mostrar verdaderamente alguna de sus rarezas.
Abrió la boca para responder pero decidió callar cuando una tercera persona entró en la cocina.
— ¡Mis niñas, que bueno que las encuentro juntas! —Exclamaba Daisy Evans mientras caminaba hacia ellas— ¡Quería decirles que…!
Sin embargo no terminó la oración al reparar en las expresiones faciales y corporales de sus hijas y darse cuenta de que definitivamente no estaban teniendo una charla amena.
—Ay, no me digan que están discutiendo otra vez. —Les dijo con un suspiro pesado— ¿Qué pasó ahora?
— ¡Lily pasó! —Exclamó Petunia antes de que su hermana pudiera defenderse— ¡Como siempre queriendo que todo el mundo se entere de que es un fenómeno!
—Y yo soy la que tiene que madurar. —Susurró Lily con amargura.
—Lily, querida, por favor no alteres a tu hermana. —Le pidió su madre con una mano sobre el hombro de Petunia— Se comprensiva.
Lily soltó una risa sin ninguna pizca de gracia, era tan típico que Petunia la insultara e igual ella recibiera el regaño.
—Bien, ahora podría alguna de las dos responderme, ¿Por qué Pat cree que Lily está casada y me felicito por…?
—Pues eso justamente es lo que yo quiero saber. —Respondió Lily enfadada— En serio, Petunia, se que para ti seguir soltera a mi edad es un crimen pero te juro que no necesito que seas mi casamentera.
—No será un crimen pero no todo el mundo ve con buenos ojos que una mujer vaya a una fiesta con un hombre que ni es su esposo ni su novio ni su…
— ¡Es mi amigo! —Lily empezaba a alzar la voz debido a lo exasperada que se sentía— ¡La gente va a fiestas con sus amigos todos los días!
— ¡La gente no tiene hijos con sus amigos, Lily!
— ¡Oh, por favor! ¿En que siglo te quedaste viviendo, Petunia?
—En uno donde la decencia aún es importante para algunas personas. —Replicó ésta elevando más el mentón— Lo que sea que hagas con tu amigo en ese extraño mundo de ustedes no es de mi importancia, pero si vas a venir aquí…
—Tuney, cariño, por favor. —Intervino su madre, dedicándole una mirada significativa— Lily no está involucrada con él de ninguna manera, ¿verdad, hija?
Lily no respondió de inmediato, primero porque después de todo lo que James había hecho por ella esa noche y de todo lo que ya habían superado no se sentía bien decir que no estaban involucrados, tal vez no como ellas estaban insinuando pero no le apetecía negarlo. Y segundo porque no le gustó para nada el tono con el que su madre hizo esa pregunta.
— ¿Por qué me lo preguntas así? ¿Y que si estuviera involucrada con James?
—Lily, no es tiempo para que hagas una de tus bromas, querida.
—Yo no estoy bromeando. —Cortó ella con toda seriedad— Hablo en serio, ¿Qué tiene que esté involucrada con él?
—Por favor, hija, ¿Por qué tendrías algo con ese muchacho? Después de lo que te hizo…
De repente le pareció algo simplemente ridículo seguir poniendo eso sobre la mesa, entonces entendió lo resentida que había sonado durante demasiado tiempo y se pateó mentalmente.
—Ya eso… Ya eso no importa. —Murmuró Lily antes de suspirar— Han pasado catorce años, no le pienso seguir dando importancia.
— ¿O sea que lo perdonaste? —Preguntó Petunia de golpe, viéndola boquiabierta— ¿Solo así?
Lily quiso responderle con un ¿y a ti que te importa? Pero se contuvo y negó con la cabeza.
—No se trata de perdonarlo, es… Es dejar ir las cosas, aprender a vivir con ellas. —Tragó saliva a la vez que sentía una punzada de dolor y culpabilidad en el pecho— Además él no fue el único que se equivocó, yo también lo lastimé.
—Pues no como él te lastimó a ti eso es seguro. —Saltó su madre, luciendo enfadada e indignada— ¿Qué acaso ya te olvidaste del día que estábamos aquí las dos y me contaste todo? Yo no, no podría olvidar todo el daño que te hizo…
Lily no respondió, la miro sorprendida e incrédula, no podía creer que su madre tuviera tanta cara dura y que decidiera usar ese momento para hablar mal de James.
—Yo sí me acuerdo de ese día. Perfectamente. —Respondió la pelirroja tratando de que no se le quebrara la voz— ¿Y tú te acuerdas? ¿De todo lo que me dijiste o solo de lo que es conveniente para ti?
— ¿Por qué insistes en atacarme, Lily? Te recuerdo que quien te dejó sola…
—James. James me dejó sola, era joven y estúpido y me abandonó. Pero tú eras mi madre y también lo hiciste, ¿cuál es tu excusa?
—No entiendo como puedes dejar ir todo lo que él te hizo pero a mí me sigues sacando en cara que…
— ¡Porque él lo acepta! ¡Él acepta que cometió un error y se arrepiente! ¡Tú sigues queriendo actuar como si no hubieras hecho nada!
— ¿Y que se supone que íbamos a hacer, Lily? —Intervino Petunia en nombre de su madre— ¿Qué te diéramos una palmadita en la espalda y te felicitáramos por haber quedado embarazada?
— ¿Era mucho pedir que me apoyaran? —Preguntó Lily buscando la mirada de su madre que se la esquivaba a toda costa— Ustedes eran… Son mi familia.
—Pues no nos necesitaste para decidir que harías con tu vida y con tu hijo después de eso. —Le dijo su madre aun sin verla— No fue agradable enterarnos de que lo habías dado en adopción después de que lo hicieras.
—Tampoco fue agradable dar a luz sola porque tú me dijiste que no contara contigo. —La acusó Lily, dejando salir años de dolor— Entiendo que no estuviéramos pasando por un buen momento en ese entonces pero yo solo quería…
—Que detuviéramos todas nuestras vidas por ti, ¿no? —Dijo Petunia con rabia y resentimiento en la voz— Siempre lo habíamos hecho, cambiar todo en esta familia para tu conveniencia tuya y de tus…
— ¡Eso no es justo! —Exclamó Lily indignada— ¡Lo que soy no tiene nada que ver con lo que me pasaba en ese momento! ¡Estaba embarazada! ¡Era lo más normal de…!
—Nada de lo que tú hacías o haces es normal, Lily. —Le cortó su hermana de manera hiriente— Ni siquiera hoy en día puedes tener una vida como la de todo el mundo. ¿Por qué es tan difícil para ti no resaltar y ser diferente a todos?
Lily le dedicó una mirada asesina a la vez que sentía como se iba poniendo más roja debido a la molestia.
—Pues prefiero mi extraña vida de "fenómeno" que la aburrida y falsa que tienes tú.
— ¡Niñas, ya basta! ¡No vayamos a arruinar la fiesta con estas peleas de siempre! ¿No pueden llevarse bien?
—No, mamá. —Respondió Lily de inmediato— Petunia tiene razón, soy demasiado extraña para tener una relación con ella.
—Lily, no seas…
Pero no pensaba quedarse ahí parada a que, de alguna u otra manera, volvieran a culparla por esa pelea y por ese desastre. Ella no tenía cabida en ese lugar, no debía haber ido y el poco tiempo que llevaba ahí era más que suficiente para que se diera cuenta.
Así que se movió de donde estaba y les pasó por un lado, negada a escuchar cualquier otra cosa que alguna de las dos tuviera para decirle.
Salió prácticamente corriendo de la cocina y atravesó el salón castigando al piso con sus fuertes y enfadados pasos, sentía la rabia brotándole del pecho y necesitaba salir de ese lugar lo más pronto posible.
En menos de treinta segundos estuvo nuevamente en la esquina donde había dejado a James, quien en ese momento estaba viendo a Marge y a su perro con la misma expresión asqueada de unos minutos atrás; se volvió hacia ella cuando sintió su presencia y aunque al principio le sonreía, se puso serio de inmediato ver la expresión atribulada en el rostro de la pelirrojo. Abrió la boca para decir algo pero ella se adelantó.
—Nos vamos. —Dijo sin más— Ya mismo.
— ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? —Le preguntó, con los ojos muy abiertos, verdaderamente preocupado— ¿Estás bien?
Reconocer el genuino interés en esa pregunta hizo que la rabia que estaba sintiendo Lily se derritiera para darle paso a la pena. Sintió como se le hacía un nudo en la garganta y los ojos empezaban a picarle.
—Solo vámonos. —Murmuró con la voz quebrada— Por favor, vámonos.
James asintió con los ojos llenos de preguntas que no se atrevió a formular, Lily se dio la vuelta y a pesar de que caminó apresuradamente él la siguió pisándole los talones, como había hecho toda la noche.
Fueron hasta la puerta y sin preocuparse en despedirse de nadie ni en como eso la haría quedar, tomó sus abrigos, le entregó a James el suyo y abrió la puerta para salir de esa fiesta a la que nunca debió haber asistido en primer lugar.
Estaba tan urgida de marcharse que ni siquiera se detuvo en abrigarse antes de dejar la casa, cosa de la cual se arrepintió cuando estuvo en la calle y la fría brisa prácticamente le cortó la respiración y la heló completa. Bufó molesta, con el clima y con todo lo demás, y siguió caminando, prácticamente temblando, a la vez que se iba poniendo la gabardina y se enrollaba la bufanda en el cuello.
Caminaron varias cuadras en silencio y Lily casi podía escuchar los pensamientos de James justo detrás de ella, sabía que era cuestión de tiempo para que la hiciera hablar.
—Lily, dime que ocurrió. —Lo escuchó decir a centímetros de distancia— ¿Por qué saliste así?
—Te dije que sería rápido. —Se limitó a responder ella, evitando la verdad— Ya cumplí y ahora nos vamos.
—No me mientas, por Merlín. —Le espetó él, notablemente enfadado— ¿Qué te hicieron? ¿Fue tu hermana? ¿Qué te dijo?
—Nada que no me haya dicho antes. —Murmuró Lily para ella misma, sin embargo él estaba tan cerca que escuchó a la perfección.
— ¿Eso que demonios significa? ¡Maldita sea, Lily, detente! —Le gritó, adelantándose y parándosele enfrente para hacer que dejara de caminar— ¿Qué pasó? Y no me digas que nada, no me trates como imbécil.
Lily se mordió el labio inferior y se clavó las uñas en la palma de la mano para no dejar que la mezcla de preocupación y enfado en esos ojos marrones la quebrara, pero fue inútil y al final se encontró dejando que dos lágrimas espesas descendieran por sus mejillas a la vez que soltaba una risa amarga.
—Lily. —La llamó James en un susurro, ya sin rastro de molestia— Cuéntame, por favor.
—Es que no hay nada que contar, es más de lo mismo. —Le explicó Lily con la voz rota— Es como siempre ha sido, están ellas dos juntas y yo sola, me hacen sentir como que todo lo que hago está mal y como que no encajo en esa familia, en mi propia familia. Y sabes, de Petunia puedo aceptarlo, ella tiene su problema conmigo y con lo que soy, lo entiendo pero… Pero mi madre no, a ella no le importa eso pero simplemente le sigue la corriente porque… —Se le quebró la voz y se tomó un momento antes de seguir— Porque sí, porque así ha sido toda la vida.
— ¿Por qué aceptaste venir, Lily? —Le preguntó James con pesar— Si sabes que te van a hacer sentir así, no deberías prestarte para eso.
—Es que… —Se detuvo un momento, no queriendo decir la verdad porque era demasiado ridícula. Al final se encogió de hombros— Es que ellas siguen siendo mi familia. La única que tengo.
Aceptar eso en voz alta hizo que incluso más lágrimas abandonaran sus ojos, era estúpido, pero sabía que al final de cuentas ella no podía simplemente desprenderse de su hermana y de su madre, en el fondo las quería y toda la situación le causaba más dolor del que se admitía incluso a ella misma.
James le dedicó una mirada comprensiva antes de suspirar y acercarse a ella, le tomó el rostro con ambas manos y la hizo levantar la vista, le sonrió con… Algo que Lily no supo identificar pero que la hizo sonreír devuelta.
—Eso no es cierto. —Le susurró, secándole las lágrimas con los pulgares— Me tienes a mí y tienes a Harry. Nosotros somos tu familia, ¿recuerdas?
El corazón le aleteó violenta pero agradablemente a la vez que las palabras que les había dicho la jueza más temprano volvían a su mente.
Felicidades. Ya son una familia.
Soltó una risita ahogada ante eso y soltó un par de lágrimas más pero esta vez por la oleada de buenos sentimientos que le provocaba recordar eso, el conocimiento de que ahora tenía una nueva familia, una que la hacía sentir feliz todo el tiempo, una a la que sí pertenecía, sin condiciones ni falsas pretensiones.
Sin detenerse a pensar en lo que hacía, presa de sus impulsos, se acercó a James y lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su pecho como si en los acompasados latidos de su corazón estuviera el remedio para todo lo malo del mundo. Sonrió cuando lo sintió envolver sus brazos alrededor de ella y depositar un dulce beso en su cabello.
—Te juro que algún día dejaré de hacer que me consueles. —Le susurró ella, sin soltarlo, avergonzada— Antes de que te hartes preferiblemente.
—Nunca voy a hartarme. —Sonaba sin aliento al dar esa respuesta— Es preferible a verte llorar.
Lily se pegó más a él y respiró hondo, como si de esa manera pudiera absorber todo lo bueno que James le estaba entregando, como si pudiera adueñarse de todos esos sentimientos que se sentían tan ajenos a ella pero que definitivamente eran suyos.
—Así que ya para, ¿de acuerdo? —Le pidió alejándola un poco para verla a la cara y sonreírle— Un día de estos te van a confundir con un tomate.
No pudo evitar reír ante eso y, para su desgracia, sonrojarse más, sabía que debía estar toda hinchada y colorada, además que llena de lágrimas. Se pasó ambas manos por la mejilla y una, de manera muy poco femenina, por la nariz a la vez que sorbía.
—Que adorable. —Se burló James riendo.
— ¡Déjame en paz! —Exclamó ella, riendo también— ¡No te rías de la gente que llora!
—Entonces deja de hacerlo. Y alégrate, mira lo que tengo… —Le dijo con una sonrisa traviesa y pícara que a Lily le recordó a sus años de adolescencia, a la vez que sacaba una botella de vino de su abrigo— Espero que nadie lo extrañe.
— ¿De donde tomaste eso? —Le preguntó ella abriendo mucho los ojos, a pesar de tener una buena idea de la respuesta— Dime que lo trajiste del bar.
—No, lo tomé mientras estabas en la cocina, es que tu cuñado seguía alardeando sobre el excelente Merlot que le habían traído exportado de no se donde, así que quise ver cual era el alboroto.
— ¡James! ¡No puede ser! —Lily trató de sonar severa pero la diversión y las carcajadas le ganaron— ¡Eso es robar!
— ¿Y? Ellos te hicieron llorar, tomar prestada una botella de vino es lo menos que podía hacerles. —Respondió él con un encogimiento de hombros— Si te hace sentir mejor les envío otra después, ahora vámonos de aquí.
La verdad era que Lily la tenía sin cuidado si se las enviaba o no, él tenía razón, después de todo ese mal rato eso era lo menos que podían recibir a cambio. Empezaron a caminar por el vecindario mientras que James abría la botella.
—No está mal, he probado mejores pero es aceptable. —Opinó James después de darle el primer trago— Ahora sabemos que sus gustos no están del todo perdidos.
—Una de un millón, no está mal. —Bromeó Lily, tomando la botella que él le pasaba y probar el vino para comprobar que estaba bastante aceptable— Quisiera decir que no puedo creer que todo terminará tan mal pero la verdad es que siempre lo supe. Me alegra haber sido firme y no permitir que Harry viniera.
—Yo también, nos hubiera delatado, es tan mal mentiroso como tú.
— ¡Ay, déjalo! ¡Y déjame a mí! —Se quejó haciéndolo reír y devolviéndole la botella— No soy mala mentirosa, te seguí el juego perfectamente.
—Solo digo que pudiste haber puesto un poco más de empeño en la historia de nuestra boda falsa. —Dijo James como quien no quiere la cosa— Pero está bien, no me quejaré.
—Pues discúlpame por no estar graduada de la escuela merodeadora de mentiras y falsedades. —Bufó ella.
—Um, definitivamente deberíamos fundar ese lugar. —Murmuró James de manera pensativa.
—Y nuestra boda falsa estuvo muy bonita. —Se defendió Lily— Tal vez no tan elaborada como tu falsa propuesta de matrimonio pero algo es algo.
—Ah sí, eso. —Recordó él con una sonrisa algo tímida— No fue para tanto.
— ¿Cómo que no? ¡Fue hermoso! Ni pareció que lo hubieras inventado en ese mismo…
Pero las palabras se perdieron en el camino cuando se dio cuenta de que James, al igual que le había pasado antes, volvía a colorarse un poco en las orejas a la vez que le desviaba la mirada, avergonzado, y le daba un trago a la botella.
—Sí lo inventaste en el momento. —Dijo Lily detenidamente, mirándolo sorprendida— ¿Verdad?
—Bueno… Algo así… No, en verdad no.
— ¿Cómo así? ¿A que te refieres? —Él no le respondió así que ella se movió para ponerse enfrente y cerrarle el paso— Hey, responde.
—Esa es mi movida, no te copies. —Intentó bromear, débilmente.
Lily subió una ceja y le dedicó una mirada significativa, no pensaba moverse hasta que le respondiera y él lo sabía, así que suspiró resignado y sonrió fastidiado antes de empezar a hablar.
—No, no lo inventé en ese momento, yo… —Tragó saliva disimuladamente y se pasó una mano por el cabello— Lo pensé hace años.
El corazón de Lily perdió un latido ante eso.
— ¿Qué?
—Sí bueno, se me ocurrió cuando estábamos en quinto o sexto, no recuerdo bien, encontré el claro en una noche de luna llena. —Le explicó él, viendo al suelo con una sonrisa nostálgica— Y en serio era hermoso, así que se me ocurrió que si algún día aceptabas salir conmigo y las cosas salían bien, después te pediría matrimonio ahí, de la forma en que dije, solo que no serían luces de navidad, usaría algún hechizo.
— ¿Y la canción como sonaría? —Preguntó Lily con un hilito de voz.
—Remus me prestaría su tocadiscos. —Respondió James con un encogimiento de hombros— Él me dijo que esa era tu canción favorita, por cierto.
Lily suspiró y le sonrió de manera soñadora, las mismas mariposas que había sentido al escucharlo por primera vez más temprano volvieron a atacarla y esta vez con más intensidad, sentía que su corazón quería desprenderse de su pecho para huir hacia él.
Por un momento se encontró sintiéndose culpable, preguntándose si tal vez no habría sido muy dura con él en la adolescencia. En serio quería saber si siempre había sido así y ella simplemente había sido demasiado ciega.
—Bueno, tengo que admitir… —Empezó a decir, sin dejar de sonreír como una tonta— Que con una propuesta así, definitivamente te habría dicho que sí.
Él levantó la mirada rápidamente, sorprendido pero dedicándole esa enorme sonrisa cegadora que hacía que el corazón de Lily se desbocara desesperadamente haciéndole doler hasta las costillas.
—Naaa, lo dudo mucho. —Respondió él en broma, empezando a caminar de nuevo— Me habrías rechazado por tu compromiso previo con el calamar gigante.
—Ay por Merlín. —Exclamó ella entre risas entornando los ojos— ¿Qué nunca van a dejar ir eso?
—Toda la sociedad de alumnos de Hogwarts quedó traumada por eso, Lily, por supuesto que no lo dejaremos ir.
— ¡Tenía quince y me tenías harta! —Se defendió ella, inútilmente— No es como si siguiera sintiéndome así.
—Eso dices pero, ¿Quién sabe si eres honesta? —Siguió picándola él.
—Ay sí, idiota, no me digas que tú eres exactamente igual a como eras a los quince años.
—Te sorprendería que en algunas cosas sí lo soy. —Admitió él con una sonrisa que ella no supo descifrar— Pero obviamente no en todo… Si lo fuera aún querría ser jugador de quidditch profesional.
—Oye y… ¿Por qué no lo fuiste? —Le preguntó, verdaderamente interesada.
— ¿Jugador de quidditch?
—Sí, siempre me lo he preguntado. —Admitió Lily— Digo, no es como si no hubieras sido suficientemente bueno como para no quedar en un equipo.
—Obviamente no fue por eso pero gracias por mencionarlo. —Respondió James con un guiño haciéndola torcer los ojos. Él rió por lo bajo pero después se puso más serio— Bueno, obviamente quería serlo, ese era el sueño… Pero como entenderás, cuando nos graduamos la situación no estaba para irme a jugar por el mundo. —Suspiró con gravedad— Era eso o tratar de detener a un puñado de enfermos que querían destrozarlo todo, creo que sabemos cual era la prioridad.
—Por supuesto, eso lo entiendo. —Asintió Lily— ¿Pero y después de que todo acabara? No se mucho de quidditch pero creo que aún tenías oportunidad.
—Sí la tenía pero ya no era lo mismo, ya era como un sueño lejano que lucía infantil después de todo lo que había visto en esa guerra. —Se encogió de hombros con una sonrisa amarga— No iba a ser lo mismo. Por otro lado no quería tener un trabajo aburrido de oficina, Sirius tampoco obviamente, así que papá me regalo el edificio esperando que hiciera algo útil con él, nosotros decidimos convertirlo en un bar. —Soltó una risa a su propia costa— No lo más útil del mundo pero es divertido y da dinero.
—No que lo necesitaran de cualquier forma. —Lo picó ella, divertida.
—No, claro que no… ¿Y que hay de ti?
— ¿Qué conmigo?
— ¿Qué pasó con tus sueños? —Le preguntó con una pequeña sonrisa— Querías ser escritora, lo recuerdo, me hablaste de eso varias veces.
—Bueno, ahora lo soy… De cierta manera.
—Pero querías escribir libros, no una columna en El Profeta. ¡No que eso tenga nada de malo! —Se apresuró a aclararle— Pero ya sabes…
—Tranquilo, te entiendo. —Lo calmó ella, antes de responder— Creo que fue más o menos lo mismo que te pasó a ti, después de la guerra ya ese sueño no tenía mucho sentido, necesitaba pagar cuentas y escribir libros no es la forma más rápida de hacerlo. —Suspiró— Mar estaba igual y tenía un conocido que le consiguió trabajo en el periódico, ella después encontró lugar para mí y nos dimos cuenta de que trabajábamos bien así. —Sonrió con añoranza al recordar esa época— Yo escribiendo y ella editándome, hacíamos buen equipo.
—Lo hacen. —Le aseguró él con una sonrisa— Y quien sabe, tal vez algún día sí escribas un libro.
—No lo creo. —Respondió ella, ignorando el pequeño brote de ilusión que sintió ante esa idea— ¿Quién querría leer eso?
— ¿Los millones que leen tu columna? —Preguntó James con una risa— Eres una gran escritora, Lily, no te hagas la que no lo sabe.
—Pues tendré que tomarte la palabra. —Murmuró sonrojada. Luego recordó algo y se detuvo antes de seguir hablando— Sabes, había momentos en los que me preguntaba cuál era el punto, ¿Por qué escribir una columna sobre mi vida? ¿Qué tan superficial podía llegar a ser? —Se puso los ojos en blanco pero después sonrió con cariño— Pero cuando conocí a Harry y me dijo que siempre la leía, sentí que lo que hacía sí tenía un propósito real. Por primera vez no me sentí un tota fracaso por no haber cumplido mi sueño.
—No eres un total fracaso, Lily. —James le sonreía con dulzura y honestidad— Y aún estás a tiempo de escribir tu libro. Tal vez no lo hagas hoy ni mañana, puede que sea en diez años, pero seguro al final lo haces.
Ella soltó una risita, honestamente no esperaba que eso fuera a ocurrir, ya no lo veía como algo factible, pero no podía negar que le encantaba tener a James parado ahí junto a ella diciéndole que sí era capaz de hacerlo.
—Lamento que tu sueño no se hiciera realidad. —Se lamentó ella con una pequeña sonrisa.
—Está bien. —James se encogió de hombros y le sonrió con dulzura, transmitiéndole millones de cosas con la mirada— Ahora tengo un nuevo sueño.
El corazón de Lily, irremediablemente, volvió a iniciar su carrera contra lo que debía ser considerado normal y sintió como sus rodillas empezaban a temblar, estaba mareándose y estaba segura de que no tenía nada que ver con el vino que estaban tomando.
No recordaba la última vez que se había sentido así… Aunque en verdad sí lo hacía y eso la asustaba.
— ¿Quieres que nos aparezcamos aquí o caminamos un rato más? —Le preguntó él con suavidad.
—Caminemos. —Respondió ella sin dejar de sonreír— No quiero volver aún.
Y así lo hicieron, caminaron por casi todo el vecindario, hablando y riendo, de tonterías y de cosas importantes, compartiendo anécdotas y sueños, haciendo planes individuales… Y algunos en conjunto, con Harry, con los chicos… Los dos solos. Lily sentía que por esa noche todo lo que planearan podía ser posible, era como si el mundo se hubiera detenido para que ellos compartieran ese momento, y ella estaba agradecida con el universo por eso.
Lily no estaba segura de cuanto tiempo había pasado cuando se dieron cuenta de que ya llevaban más de media botella, no lo habrían hecho de no haber sido porque a ella, que a causa de que seguía algo deprimida por su pelea familiar había tomado más, se le estaba empezando a enredar la lengua y le costaba coordinar el curso de sus pensamientos.
Entonces James sugirió que volvieran pero como tampoco estaba muy sobrio que se diga, no pensó en como afectaría eso a Lily hasta que se aparecieron frente a su casa y ella casi se cae al suelo y vomita en su propio jardín. Él se apresuró a sujetarla para que ninguna de las dos cosas pasara y tomándola por la cintura la ayudó a subir las escaleras al porche de la casa. Lily le pasó un brazo por el cuello ya que secretamente estaba disfrutando esa cercanía.
— ¿Necesitas que abra la puerta? —Le preguntó él guiándola hacia la entrada.
—Tranquilo, aquí puedo sola. —Le aseguró ella, soltándose de su agarre a regañadientes, cuando estuvieron frente a la puerta— Volvimos más tarde de lo que les dije, ¿Crees que ya se hayan dormido?
—Remus es probable que sí, Harry lo dudo y Peter debe estar intentándolo pero no creo que Sirius vaya a dejarlo.
—Idiota. —Dijo Lily con una risita.
James también rió pero no dijo nada, se quedó callado viéndola fijamente, con ese brillo especial en sus ojos marrones que la hacían sentir mareada de nuevo, quería pedirle que dejara de hacer eso pero a la vez sabía que no podía.
—Lily, se que posiblemente no te sientas de la misma manera, tomando en cuenta tu discusión con tu hermana y tu madre. —Empezó a decir él, rompiendo el silencio, con una sonrisita— Pero me divertí esta noche.
Ella le sonrió de vuelta, la verdad era que lo menos que se había esperado al salir más temprano había sido pasarla bien, pero a pesar de todo sí lo había hecho, empezaba a resultarle imposible no pasarla bien estando con James.
Y sí esa horrible discusión con su familia había sido el precio por eso… Pues tan malo no podía haber sido.
—No creas, yo también me divertí, a pesar de todo. —Admitió ella con toda la honestidad del mundo— Se que me dijiste que dejara de hacerlo pero en serio, no sabes cuanto te agradezco haberme acompañado, no se que habría hecho ahí sola.
—Soltar mentiras horribles eso es seguro. —Rió él— Aunque no habrías tenido que inventarte una boda falsa.
—Pues no fui a la boda de Petunia pero estoy segura de que nuestra boda falsa fue mucho mejor que la de ella. —Ambos rieron ante eso— Y entre tú y yo, mi marido falso es mil veces mejor que el suyo.
—Entonces deberías pensarte la parte de falso.
James había dicho eso como una broma, un chiste, por supuesto que sí… Y sin embargo no habían soltado más de un par de risitas ahogadas, seguidas de otro intenso intercambio de miradas que le revolvió el estómago y la hizo sentir como hipnotizada.
—Sí. —Se encontró diciendo— Debería.
Incluso con lo ebria que estaba, que tampoco era mucho pero si lo suficiente, pudo notar como las pupilas de James se dilataban al escucharla decir eso. Ella misma repasó sus palabras y a pesar de que entendió casi a la perfección lo que había dicho, no se arrepintió.
—Oye… —Empezó a decirle James, luciendo algo inseguro, tragó saliva.
— ¿Si? —Preguntó ella como una idiota.
—Es que… Tienes algo aquí. —Se acercó mucho a ella y le pasó el pulgar por la comisura del labio— Creo que es vino.
Lily suspiró con fuerza, queriendo grabarse por siempre el olor de la noche, el frío, los pinos de navidad y James. Sobre todo James.
Ese James que a pesar de haber limpiado lo que sea que tuviera aun no le había soltado el rostro y ahora no dejaba de mirar sus labios con intensidad haciendo que Lily perdiera el aliento.
—No tengo nada, ¿cierto? —Preguntó ella de manera casi inaudible.
—No… —Susurró él, lanzando su aliento a vino contra ella— Nada.
Lily tragó saliva y de repente empezó a pensar que si su aliento olía tan bien, entonces debía saber mejor.
James pareció pensar lo mismo ya que de un momento a otro empezó a acercar más su rostro al suyo, acortando la distancia, haciéndolos respirar el mismo aire, chocando primero sus narices y luego…
Se abrió la puerta.
— ¡Lily Evans, te dije que me lo trajeras a una hora decente! ¿Cómo te…?
Sintió como todo, o parte, del alcohol que tenía en el cuerpo desaparecía y de inmediato colocó una mano en el pecho de James y lo alejó de ella, más bruscamente de lo necesario.
Volteó la cabeza y sintió como se ponía del color de su cabello al encontrarse con cuatro pares de ojos que los veían sorprendidos y divertidos. Lily tragó saliva.
—Hola, chicos. —Les dijo, tratando de sonreír con naturalidad— ¿Se divirtieron?
—Nosotros sí. —Respondió Sirius con una enorme sonrisa sugerente— ¿Y ustedes?
—Sí, sí, nosotros también. —Dijo Lily intentando, inútilmente que no se le enredara la lengua— Íbamos a volver antes pero hubo un pequeñísimo inconveniente…
— ¿Estás ebria? —Le preguntó Harry, sonriendo incrédulo.
—No, Harry, claro que no. —Mintió ella, aunque no tenía idea de para que— Bueno, puede que un poquito.
—Puede que mucho. —Intervino Peter, aguantando la risa— ¿La casa de tu madre es un bar o algo así?
—Una cámara de torturas sería más apropiado. —Siguió diciendo Lily, incapaz de callarse.
—Lily, ¿Por qué no entras? —Le sugirió James, quien estaba mucho más normal— Aquí hace mucho frío.
—Prongs, no puedes embriagar a una señorita y después largarte. —Fingió reprocharle Sirius— Eso no es de caballeros, ¿Qué vamos a enseñarle a Harry?
—Tú no vas a ensañarle nada. —Lo calló Remus, tomando a Lily del brazo y haciéndola entrar a la casa— ¿Estás bien?
—Ya dejen de tratarme como si estuviera enferma. —Se quejó ella con un bufido— No tomé tanto, ¿verdad, James?
—No pero definitivamente deberías comer algo e irte a dormir. —Respondió él, hablándole todavía con esa misma dulzura que la estaba enloqueciendo.
—Y definitivamente deberías ser tú quien la meta a la cama.
—Y tú definitivamente deberías largarte de aquí. —Le dijo Remus con una mirada severa, empujándolos a él y a Peter fuera de la casa— Escríbenos si necesitan algo, Harry.
—No necesitaremos nada porque no me estoy muriendo. —Les aseguró Lily poniendo los ojos en blanco— Gracias por quedarse con Harry, ahora váyanse.
—Gracias a ti por cuidar a James, al pobre ya le hacía falta una niñera así de…
—Por qué yo soy el que bebe y tú el que suelta estupideces. —Lo calló James con una mirada asesina que se suavizó cuando volvió a posarse en Lily y en Harry— Buenas noches, chicos, que descansen.
—Buenas noches, James. —Se despidieron los dos a unísono.
Él les sonrió por última vez antes de darse media vuelta y empezar a alejarse junto a sus amigos. Lily los siguió con la mirada hasta que estuvieron en la acera donde se aparecerían, lo último que pudo escuchar antes de cerrar la puerta fue un ¿Quieres matarme, cierto? soltado por la voz burlona de Sirius.
Cerró y se dio media vuelta para encontrarse con Harry que estaba parado justo detrás de ella y la veía con la misma sonrisa sugerente que le había dedicado más temprano esa misma noche.
— ¿Y tú por que me sigues viendo así? —Le preguntó levantando una ceja.
—Yo no te estoy viendo de ninguna forma —Respondió el chico, sin borrar su sonrisa.
—Pues entonces anda a verme o a no verme… O lo que sea, a tu habitación. —Le ordenó, tratando de sonar estricta pero su lengua no colaboró— Ya es tarde, deberías estar durmiendo.
— ¿Tú llegas ebria casi de madrugada y quieres reñirme por estar despierto? —Preguntó él con una carcajada.
—Harry, se que nuestra relación no es la más normal de todas pero en serio deberías pensar en respetarme un poquito.
—Lo siento. —Se disculpó él, tratando de disimular su sonrisa— ¿Segura que estás bien? ¿Necesitas algo?
—No, tranquilo. —Le aseguró ella sonriendo— Anda, sube a dormir.
—De acuerdo, avísame si necesitas ayuda. —Le dijo él antes de darse la vuelta para subir las escaleras— ¡Que descanses, Lily!
—Igual tú, tesoro, buenas noches. —Se despidió ella viéndolo subir.
Una vez Harry desapareció de su vista, Lily volvió a suspirar soñadoramente y a esbozar la misma sonrisa tonta que había tenido pintada en el rostro durante casi la mitad de la noche.
Se recostó de la pared para cerrar los ojos y volver a recordar el olor de James y su cercanía, plenamente consciente de que todo lo que estaba sintiendo por él no tenía nada que ver con el exceso de vino en su cuerpo.
Ni ella era tan necia como para creerse eso.
¡Hola, mis amores!
Estoy escribiendo esto el jueves a pesar de que lo voy a subir el viernes porque su pobre servidora ha estado sin Internet desde el domingo, aun no tengo idea de cuando me lo vayan a poner y tendré que ir a buscar un lugar donde pueda rentar una computadora por unas horas y poder subir esto porque no soporto tener un capítulo listo sin poder subirlo. Con suerte para el próximo todo habrá vuelto a la normalidad.
Algunos comentarios sobre esta entrega: Primero, se que lo último fue la típica escena a la que me gusta llamar el beso interrumpido en la puerta pero una vez que tuve la idea no pude sacármela de la cabeza porque en el fondo soy una cursi que ama los clichés de películas románticas, de todas formas espero que les haya gustado esa parte. Por otro lado ya deben pensar que tengo algún problema de alcoholismo porque siempre terminó haciendo que James y Lily beban o emborrachen o se mareen o lo que sea, en mi defensa diré que nada nos hace más sinceros que el alcohol y todos sabemos que esos dos necesitan ser tan honestos como se pueda, además que la idea de robarle a Vernon una preciada botella que en algún momento querrá mostrar y no podrá era muy buena para dejarla ir. Pero para no ser repetitiva juro que no los haré tomar ni una gota de licor en un muy buen tiempo.
En otras noticias, en el próximo finalmente podremos ver la reunión de navidad en casa de los Potter, siento que mencioné eso por primera vez hace millones de años, no esperaba que nos tomara tanto llegar a ese momento pero ya está aquí, podremos volver a ver el Blackinnon que imagino que algunos lo habrán extrañado en este capítulo.
¡Y hablando de Blackinnon! ¿Recuerdan El regalo que les había prometido por los 400 reviews? Decidí que será un mini fic de aprox. cinco capítulos de los cuales ya subí el primero, de esta manera podré extenderme un poco más en esta relación que se que ha enganchado a varios de ustedes. Si quieren leerlo búsquenlo en mi perfil, se llama Helium.
Y es bastante loco que les este hablando de los 400 reviews cuando ya alcanzamos los 500 en tiempo récord. No se ya ni como agradecerles por todo lo que me dan, en serio estaba en shock cuando vi ese número, sigo un poco así jajajaja, en serio no saben lo feliz que me hacen, son lo máximo y les juro que mientras pueda seguiré devolviéndoles un poquito de ese cariño que ustedes me transmiten en sus comentarios(L) Se que hubo varios que preferían leer un OS sobre James al de Blackinnon así que apenas termine con el mini fic lo escribiré y se los daré como regalo, lo prometo.
Bueno ya me he extendido en esta nota y no quiero aburrirlos así que mejor me despido. ¡Ya estoy de vacaciones! Así que debería mantener el ritmo regular de un capítulo por semana, recemos porque así sea. Espero que les haya gustado el capítulo y como siempre, cualquier comentario, duda, crítica, headcanon o lo que se les ocurra me lo pueden dejar aquí abajo y, aunque a veces me tarde, se los responderé siempre. ¡Los quiero muchísimo! Les envío millones de besos y abrazos, cuídense y nos seguimos leyendo(:
