Hola ;). Ojalá les guste y les dejo besitos. Gracias por leer.

Capítulo 35: Verdades que no se pueden negar parte 2


Minerva tomaba un poco de té, mientras Molly Weasley servía sendos trozos de pie de manzana, sentándose a su lado. Miró a su alrededor y suspiró profundamente.

- Nos tomó mucho reconstruir la casa, luego de que Bellatrix decidiera aparecerse aquí para intentar matar a Harry. Él no dejó de culparse por arriesgar nuestras vidas, pero realmente todos estamos involucrados en la misma guerra. ¿Sabes una cosa, Minerva? Creo que Ginny está enamorada de Harry y desde que Harry desapareció, ha estado realmente triste.

La mujer sonrió mientras Molly miraba a su alrededor, tratando de asegurarse de que su hija no estuviera cerca y pudiera quejarse de la poca discreción de su madre. Sintió su corazón estrecharse de repente, imaginándose el amor juvenil.

- Explícamelo todo, Minerva. Quiero entender...

- La varita de Albus, la varita de Saúco, ha sido robada de su tumba. Quién tú Sabes, torturó a Ollivanders hasta hacerle confesar que necesitaba un núcleo más poderoso para matar a Potter. Le explicó que su varita y la varita de Potter, tenían núcleos afines y por ende, necesitaba algo más poderoso. Una vez que se hizo con la varita, Potter y él tuvieron un duelo en el bosque y Quien tú Sabes creyó ganar. Narcisa Malfoy le aseguró que Potter había muerto, pero Severus sabe que no es así. Narcisa mintió para proteger a su hijo. Draco tenía la misión de matar a Albus, como castigo por la falla de Lucius al no entregar la profecía que pesa sobre Quien tú Sabes y Potter, rompiéndose en miles de pedazos. Narcisa sabía que Draco no lo lograría solo y decidió pedirle ayuda a Severus. Hizo un juramento inquebrantable para cumplir con la misión de Draco. Pero no lo prometió porque así lo quisiera, lo prometió puesto que Albus estaba maldito y a punto de morir. Prefería que Severus cumpliera con su tarea, que dejar pervertir a un joven inocente. Sin embargo, Draco lo tenía todo preparado y muy pronto todo se le fue de las manos a Severus. Bellatrix, Fenrir Greyback y otros mortífagos, lograron entrar en el castillo. Severus cumplió con su cometido pero, fue Draco quien desarmó a Albus y es el poseedor de la varita, no Severus. Pero Quien tú Sabes lo matará...

Molly se llevó ambas manos a la boca, sorprendida. No podía creerlo. Minerva dio un pequeño sorbo a su té y miró a un viejo cuchillo que flotaba junto a ellas y picaba un par de vegetales para la cena.

- Albus estaba maldito. - repitió Molly, anonadada.

- Así es. Había intentado destruir uno de los horcruxes, reliquias donde Quien tú Sabes, guarda pedazos de su alma para poder vivir eternamente. Siete de ellos, estoy segura. Potter debe destruirlos para vencer.

- Pero cómo es posible que Quién tú Sabes no se haya dado cuenta antes, de que Severus Snape lo traiciona.

- Severus siempre fue un experto en Oclumancia y durante años, ha sabido ocultar sus intenciones. Me atrevo a decir que no ha cometido error alguno.

- Los niños nunca dejaban de decir que el profesor Snape era un mortífago todavía. Cómo saber si...

- Lo era... - resopló Minerva, pesadamente. - desde el momento en el que Quien tú Sabes escuchó la profecía y supo que su "peor enemigo" nacería pronto, decidió irrumpir en el hogar de los Potter y asesinarlos, mientras enviaba a Bellatrix. Y a Barty Crouch Jr., a hacer lo mismo con Frank y Alice Longbottom. Severus y Lily Evans eran grandes amigos y una vez muerta, sufrió un gran golpe y decidió rendirse, ofrecerse para proteger a Potter y espiar para Albus. Desde ese momento juró proteger al hijo de la mujer a quien tanto apreciaba en vida.

- Y si está de nuestra parte, por qué simplemente no es sincero con los demás miembros de la orden del Fénix y...

- No le creerían, si hasta a mí me costó creerle. - dijo la mujer, dando los últimos sorbos de té. Earl Grey, bastante tradicional y más o menos como de su época más feliz. - Severus no es precisamente... un hombre fácil de manejar. Jamás sería capaz de abrirse ante nadie, quizá solo a mí. Desde que era un niño, Severus fue víctima de abuso por parte de su padre y por supuesto sus constantes conflictos con Potter y Black, moldearon su carácter. Pero y sin embargo, él nunca fue grosero conmigo. Siempre gozamos de una relativa amistad, sin contar todos los secretos que lo caracterizaban y sus demonios personales. Traté siempre de ayudarle y aunque conocía mis límites como profesora, creí que era mi trabajo ya que Horace siquiera prestaba la debida atención. Al principio supuse que no confiaría en mí, puesto que era la jefa de Gryffindor y puesto que pensaba que él creía (y ahora me lo afirma) que constantemente favorecía a Potter y a Black. Pero poco a poco se fue abriendo y sincerándose conmigo, contándome sus problemas en casa. Severus siempre fue diferente, me trataba con mucho respeto y atenciones, casi sin razón aparente. Y aunque mi materia no le causaba gran interés, siempre tuvo buenas calificaciones y no podía quejarme. En el pasado, muchos estudiantes parecían tener cierto amor platónico para conmigo. - casi rió al recordarlo. - ¡No puedo entender por qué, tampoco era una diosa en ese entonces! Pero no me preocupaba, puesto que nunca pasó a mayores. Mis estudiantes y otros, se retaban para ver quién entraba en mi dormitorio y constantemente desaparecían objetos personales. Severus sin embargo, no perdía el tiempo e iba al grano. Capturaba mariposas para llevarlas a mi despacho, como sabía que las amaba...

- Minerva...

La mujer suspiró, desviando la vista y sonrojándose ligeramente. Miro a los vegetales recién cortados, flotando sobre ambas mujeres y cayendo en una gran cacerola para un guiso. Aquellos recuerdos nublaban su visión por momentos.

- Salvó mi vida de las garras de Bellatrix Lestrange. Fui muy tonta, fue mi culpa. Luego de nuestro matrimonio, decidí irme y pensé que podría valerme por mi misma. Severus me pidió que lo pensara mejor y que al menos me llevara a Effy conmigo. Accedí a regañadientes y en poco tiempo me encontré en dificultades. Pero él nunca me abandonó y aunque me aseguró que si me iba, jamás se me ocurriera regresar, salvó mi vida. Effy me aseguró que pasó días enteros sin dormir y sin comer, preocupado por mí. Esa noche, desperté de vuelta en su hogar y se encontraba sentado a mi lado. Se le veía nervioso, exhausto. Me afirmó que estaba "feliz", por decirlo de alguna manera, de tenerme a su lado y... esa noche... Severus me besó.

- ¿Crees que el profesor Snape haya sentido algo por ti, durante años?

- Ahora que lo pienso, creo que es sólo una tonta obsesión. Por qué un hombre joven como él, amaría a una mujer como yo. Creo que ahora me doy cuenta de que mis sentimientos son errados. Ni siquiera lo valía en mis tiempos de juventud, menos ahora.

- Basta, Minerva. - Molly la detuvo, sosteniendo sus manos sobre la mesa, luego de que la jefa de Gryffindor soltara la taza en la misma. - eres una mujer hermosa y valiosa. Y estoy segura de que pronto descubriremos lo que ese hombre realmente siente por ti.

- De qué servirá, si morirá pronto...

- Estoy segura de que Harry volverá y podrá salvar a más de uno. Incluyéndolo.

Esperaba que eso fuese cierto. Realmente deseaba que se salvara, no solo por ella en sí. Merecía una segunda oportunidad, sobrevivir.