Treinta y ocho
Ya viene, ya viene
Eran las cinco de la mañana cuando Quinn se levantó sobresaltada por otra horrible pesadilla en la que seguía teniendo el mismo final: Perdiendo a Rachel.
Pudo ver que Mark se había quedado dormido a su lado asique se levantó sin hacer ruido y salió de la habitación para no despertarlo.
Como no podía dormir decidió conectarse al ordenador, automáticamente al encender su portátil le salto Skype, por curiosidad miro entre sus contactos para ver quien estaba conectado.
Pudo ver que solo había tres personas conectadas pero la única en la que se fijó fue en Rachel, no lo pensó dos veces y la llamó, no sin antes cerrar la puerta y ponerse los cascos.
Mientras en LA una dormida Rachel se levantaba perezosamente al ver que su móvil hacía un ruido extraño, pudo ver en la pantalla que era una llamada de su novia vía Skype.
-¿Quinn?- dijo adormilada Rachel.
-Oh Rachel estabas dormida-
-Si pero ya no- dijo encendiendo la luz de la mesita de noche frotándose los ojos.
-Lo siento no pretendía despertarte vi que estabas conectada y pensé que estabas despierta, lo siento mucho duerme cariño-
-No, no tranquila ¿Qué pasa? ¿Estás bien?-
-Si tranquila descansa, mañana hablamos- dijo no muy convencida.
-¿Estás segura?- esta vez algo más despejada se fijó por la pantalla de su teléfono que Quinn no tenía buena cara –Cariño ¿qué ocurre?-
Quinn pensó durante vario rato para acabar hablando –He tenido otra pesadilla, pero esta vez me he levantado y no estabas tú para abrazarme y me entró pánico, solo pensar que te pueda suceder algo me muero…- dijo suspirando cansada.
-Quinn ya lo hemos hablado es por el accidente de acuerdo no me va a pasar nada pero tienes que tranquilizarte y dejar en pensar en cosas tan negativas, es más esas pesadillas no te dejan dormir y como sigas así te harán enfermar, necesitas dormir y solo has dormido…- se fijó en la hora que era –Quinn son las cinco y veinte de la mañana no hace ni dos horas que hablamos- dijo Rachel algo alterada pero rápidamente cambió al ver la cara de su novia.
-Tengo una idea, trata de dormir y sueña en lo que vamos hacer en las vacaciones con Beth aquí en Los Ángeles, ¿de acuerdo?- dijo con una sonrisa sincera. La rubia asintió con una sonrisa también.
-Esa es mi chica, mañana hablamos y ahora a descansar que yo mañana tengo que estar guapa para grabar- rio la castaña.
-Siempre estás guapa- dijo la rubia sacando una enorme sonrisa a su novia.
-Por cosas así es porque te quiero- rio la diva –trata de dormir un poco y sueña conmigo pero cosas bonitas-
-te quiero Rachel, buenas noches- sonrió la rubia lanzándole un beso, gesto que imitó la castaña.
Quinn suspiró y se tumbó en el sillón no podía dormir mientras daba vueltas en el sillón podía ver como fuera poco a poco iba amaneciendo, en unas de sus vueltas sintió un pinchazo en la espalda, obligándola a quedarse rígida.
No era la primera vez que lo notaba, dos días atrás mientras estaba en la ducha al agacharse para coger la esponja que se le había caído lo notó pero no quiso darle importancia ya que rápidamente se le fue.
Pero esta vez no parecía desaparecer, trato de moverse pero cualquier movimiento le provocaba dolor, por lo que se quedó quieta esperando a que pasara el dolor.
Un rato después el dolor se había esfumado y pudo seguir moviéndose con facilidad, por lo que se incorporó y fue a prepararse el desayuno, de nada servía tratar de dormir, si no tenía sueño.
Poco a poco sus amigos se fueron levantaron y ella se fue a duchar.
Ya duchada y vestida salió a la cocina encontrándose con sus dos amigas y compañeras.
-¿Y los chicos?- dijo mirando a sus amigas.
-Se han ido, querían seguir durmiendo- dijo Kate con un café en la mano.
-Quinnie ya le pregunte a Kate asique solo me quedas tú, ¿solo has dormido con Mark?- dijo Britt mirándolas.
-Por dios Britt, claro, jamás le pondría los cuernos a Rachel- dijo mirándola horrorizada.
Las tres se quedaron en silencio perdidas en su pensamiento
-Es raro verdad- dijo Kate mirándolas.
-Bastante- dijo Britt asintiendo.
-Chris me dijo que quería algo conmigo y por lo que me ha dicho Kevin quiero algo contigo Britt y Mark es más que obvio contigo Quinn- suspiró Kate.
-Kevin trato de besarme- soltó Britt recibiendo la mirada de las dos.
-He dormido acurrucada a Mark- dijo Quinn agachando la cabeza.
-Chris y yo estuvimos a punto de besarnos cuando me hacía cosquillas- confeso Kate triste -Si no queremos problemas tendremos que dejar de verles-
-lo sé pero me cae muy bien- se entristeció Britt.
-Mark es mi mejor amigo, para mí es como ese hermano que nunca tendré- dijo Quinn algo molesta.
Iba a decir algo Kate cuando el teléfono de Quinn sonó.
-¿Mamá?- dijo extrañada la rubia.
-¿Qué, pero que ha pasado está bien?- dijo preocupada llamando la atención de sus amigas.
-Oh dios mío, voy para allá- dijo rápidamente colgando –ya viene, ya viene- grito a sus amigas que la miraban sin entender –Es Frannie, se ha puesto de parto- dijo alterada la rubia.
-No puede ser si estaba de 7 meses y medio- dijo Kate alterándose.
-Lo sé pero se ha caído en la calle y eso ha debido provocar el parto- dijo nerviosa recogiendo sus cosas.
-Oh dios me tengo que ir- ya lista abrazó a sus amigas que aún seguían en pijama.
-Llamad a Rachel, por favor- dijo saliendo por la puerta.
-De acuerdo tu tranquila nos vestimos y nos vemos allí, de acuerdo- dijo Kate despidiéndola.
-Tranquila Q tu hermana y tu sobrino son fuertes- le animo Britt.
La rubia cogió rápidamente un taxi y se dirigió hacia el hospital, al llegar su tía le estaba esperando.
-Tía- le abrazo fuerte Quinn -¿Qué ha pasado, cómo están?- dijo preocupada Quinn.
-Tranquila ambos están bien tienes que esperar en aquella sala, yo voy a entrar al quirófano con tu madre, de acuerdo-
-¿Quirófano? Oh dios ¿la tienen que operar?- dijo asustada.
-El bebé tiene que nacer por cesárea, por culpa de la caía a provocado que él bebe se atravesará y será lo mejor tanto para la madre como para él bebe, de acuerdo, pero tranquila que he oído que le operara la mejor cirujana- dijo guiñándole un ojo.
-De acuerdo tía, mucha suerte y cuídamelos, que es mi única hermana y mi único sobrino- rio la rubia.
-Más que a mi vida- rio su tía para marcharse acompañada de una enfermera.
Cuando llegó a la sala de espera se encontró con el ex marido de Frannie.
La rubia furiosa se acercó a él – ¿Se puede saber qué haces tú aquí?-
-He venido a ver a mi hijo nacer, pero no me ha dejado entrar por lo que veo en tu familia tu padre no ha sabido educaros a acatar las órdenes de un hombre- escupió el chico con agresividad.
-Por qué está a punto de nacer mi sobrino y no quiero que me echen del hospital por si no ya tendrías mi puño en tu boca-
El chico le dio una sonrisa cínica –tú crees que esa es la forma de dirigirte hacía a mí- dijo el chico acercándose a ella y agarrándola del brazo –No tratares de empezar una guerra que no puedas acabar- dijo soltándola y guiñándole el ojo.
La rubia iba a contestarle pero una enfermera les mandó callar, haciendo que ambos se separaran.
El ex marido de Frannie se acercó por las espaldas a Quinn-Por mucho que te joda, yo he sido quien me he follado a tu hermana y ese hijo es mío- le susurró el chico al oído con una sonrisa.
La rubia no lo pensó dos veces y le soltó un puñetazo en la nariz. –Joder que ganas tenía de hacer esto- dijo meneándola mano -auchh- dijo cogiéndosela mano.
-Auch, me está sangrando, oh no me la has roto- dijo el chico apuntó de llorar.
Una enfermera rápidamente se lo llevó para curarle, mientras otra con una sonrisa se acercaba a Quinn.
-¿Me vas a echar?- dijo la rubia sujetándose la mano –Porque si es así, quiero decir que en mi defensa es un capullo que se merece eso y mucho más- dijo la rubia de forma divertida haciendo reír a la enfermera-
-Tú eres la sobrina de Anne ¿No?- dijo la enfermera.
-Si-
-No, te acuerdas de mi ¿no?-
-Emm, no lo siento soy muy mala para las caras- se excusó rápidamente la rubia
-No pasa nada, soy Alisa, la enfermera que te atendió cuando te caíste en la ducha- rio la chica al ver que Quinn asentía.
-A es verdad, lo siento que mala cabeza- sonrió pero su sonrisa desapareció al ver sangre de la nariz de su ex-cuñado en el suelo –Oh dios eso es sangre- dijo poniéndose pálida.
-Ven deja que te mire esa mano y mientras la limpian pero no te me desmayes- rio la chica sujetando a Quinn de la cintura para evitar que se mareara.
