EL MAL ASECHA DE NUEVO
CAPÍTULO TREINTAIOCHO: LUCHANDO POR EL PORTAL DE SALVACIÓN, PARTE 2
La encarnizada pelea que el ejército de Alfa tenía contra el del Amo continuaba, pero en realidad era una matanza para las tropas del comandante que por más que daban lo mejor de cada uno de ellos, no podrán aguantar por mucho más tiempo.
Una bestia que tiene la forma de un gran felino, como un león o un tigre, y en vez de tener pelo tiene escamas como las de un cocodrilo y posee una larga cola curveada hacia arriba con una especie boca en la punta, corría ágilmente por el campo de batalla pasando entre las demás criaturas, los soldados y artefactos de alta tecnología.
Pasó entre las piernas de un traje robótico que iba a golpearlo para luego saltar a la cabeza de otro y dar un largo salto disparando de su cola lo que parecían unas púas parecidas a las de Fire que al dar contra los soldados los deformaba inflándolos hasta explotar en pedazos.
Cayó encima de un soldado al que le arrancó la cabeza de una mordida para luego acercarse a 2 más, al primero le rasguñó el pecho y al otro la cara para luego botar de su boca una onda sonora que al dar contra otros soldados les reventó los tímpanos y se sujetaran fuertemente los costados de sus cráneos retorciéndose y aprovechó el momento para lanzarles esos dardos explosivos.
Luego se le quiso tirar a otro guerrero, pero este se corrió a la derecha esquivándolo por poco mientas desenfundaba su espada cortándolo a la mitad desde la boca hasta la base de la cola, manchándose de sangre azul, las dos mitades cayeron al piso y se retorcieron un poco.
Unos grandes insectos parecidos a abejas y avispas volaban disparando sus aguijones que al dar contra los soldados, no los explotaban, sino que hacían lo mismo que los besos de Ruina, oh sea derretirlos desde adentro hacia afuera y al dar contras los artefactos mecánicos los corroían y se deshacían hasta disolverse por completo.
Las naves les disparaban despedazándolos y que cayeran al piso como moscas, pero algunos de esos bichos se les acercaron y al pegarse a ellas hacían que sus abdómenes brillaran de color rojo para explotar destruyéndolas, es un ataque Kamicaze como el que hacen algunas especies de hormigas cuando pelean con otras hormigas e insectos, y mataban a los ocupantes de las naves.
Un enorme monstruo parecido a un mamut, pero sin pelo, su piel es morada, no tiene orejas, tiene pequeñas púas en sus largos y curveados colmillos y en vez de tener trompa tiene dos tentáculos en la cara, arrollaba y aplastaba todo lo que se encontraba a su paso.
Movió su cabeza a la derecha mandando a volar por los aires a un vehículo blindado, luego a la izquierda mandando a otro para luego embestir a un robot tirándolo de espaldas y levantó sus patas delanteras para aplastarlo. A pesar de que los disparos de los soldados lo herían, no lo hacían de forma letal y solo parecían molestarlo más y sus pasos estremecían todo el terreno.
Uno de los tantos trajes mecánicos se le puso en frente y con el cañón de su brazo izquierdo le disparó una esfera de energía que le dio en toda la cara causando una fuerte explosión; a pesar de que le produjo heridas humeantes, seguía sin recibir un daño grave.
El mismo robot lo sujetó de los colmillos para tratar de detenerlo, pero esa cosa le enrolló su cabeza u brazo derecho con sus tentáculos y de un jalón se los arrancó haciendo que salieran muchas chispas de las uniones y lo tiró por los aires como lo ha hecho con los demás.
-¡A LA CABEZA, DISPÁRENLE A LA CABEZA!- ordenaba Beta, que junto con Zep evitó que Breath Fire los matara, y sus camaradas le dispararon a la criatura en su horrible y quemado rostro.
-¡AUNNGG!- soltó un barrito parecido al que haría un elefante parándose sobre sus patas traseras cubriéndose los ojos con los apéndices de su cara; al hacer eso dejó al descubierto su vientre.
El cabo Zep aprovecho eso y se acercó a la bestia. Saltó empuñando su espada, se la clavó en el abdomen causándole una profunda y larga cortadura haciendo que sus órganos internos se desparramaran por todos lados y que gritara de la agonía cayendo de costado al piso retorciéndose hasta que el soldado le traspasó la cabeza con su arma acabando con su dolor.
Desclavó su espada, pero no se dio cuenta de que otro gran monstruo que emulaba a un ciempiés salió del suelo partiéndolo en pedazos y antes de que pudiera reaccionar se lo tragó de un solo movimiento sin masticarlo.
-¡ZEP!- gritó Beta aterrado creyendo que uno de sus mejores amigos había muerto enfrente de sus ojos. El monstruo hizo un chasquido, parecido a un silbido muy agudo y amañó con atacarlos.
Pero en su interior se produjeron unas fuertes explosiones que le crearon varias fisuras de las que salían chorros de sangre amarilla haciendo que se retorciera del dolor para luego…
-¡PLANG!- toda la parte superior de su cuerpo explotó y sus restos se esparcieron por todos lados manchando a los que estaban a su alrededor y cuando la suciedad en el aire se disipó, se mostró que en dónde antes estaba el ciempiés se encontraba el cabo Zep todo cubierto de su sangre.
-Zep…- Beta se le acercó ya alegre de ver que no le pasó nada grave -¿Te encuentras bien?-
-Por supuesto… se necesita más que un puto insecto para acabar con un cabrón como yo…- fanfarroneó un poco sacándole una risa, pero luego escucharon los gritos de los soldados que estaban peleando contra Fire y las terribles carcajadas que él soltaba al matarlos y herirlos de muerte para luego comérselos -y prefiero enfrentarme a mil de estos gusanos que pelear contra ese maldito cara de culebra- dijo esto tanto molesto como preocupado.
-Yo tampoco quisiera enfrentarme a esa cosa, pero tarde o temprano lo haremos y es mejor hacerlo aquí para ganar tiempo y mantenerlo lejos del portal para que no lastime a las personas- Beta tiene el mismo semblante -así que vamos y hagámosle sentir el sabor de nuestras armas- sujetó con firmeza su hacha. Zep soltó un bramido, pero no objetó y fueron a pelear contra Fire.
Nos enfocaremos de nuevo en Ruina, que después de pasar por ese leve lapsus de humanidad y arrepentimiento, continuó matando sin compasión a los soldados de Alfa.
-¡GUAK!- movió a la izquierda su gran cuchilla cortándole los brazos a un soldado que levantó una espada para cortarla -¡SHUK!- movió hacia arriba sus garras destripando a otro -¡SORT!- se agachó moviendo su cuchilla a la derecha cortándole las piernas a otro y antes de que él cayera al piso, lo agarró con la pinza de su cola y lo arrojó contra otro soldado y antes de que este pudiera reaccionar, le apuntó con su miembro mecánico del que salió un rayo de energía que al dar contra ellos los redujo a unos esqueletos carbonizados.
Otros soldados le dispararon con potentes cañones de energía, pero ella saltó esquivando los disparos, que se chocaron entre sí creando una fuerte explosión, y cayó en medio de una agrupación de ellos y de un solo movimiento cortó 3 cabezas para luego mover hacia atrás su pierna derecha dándole una patada a uno y partir a otro al medio de una patada con su izquierda y cortarle el brazo derecho a otro con sus garras y hacer que de su cola saliera una cuchilla con la que le atravesó la frente e hizo que también se convirtiera en esqueleto humeante.
Como si fuera un escorpión, usó su cola, que la expandía y retraía, para darles varias estocadas a los soldados que cayeron reducidos a huesos quemados cosa que la divertía mucho. Hasta que un potente disparo le dio por su lado en donde tiene esa horrible cicatriz deteniéndola pero no sufrió daño alguno y los soldados se le acercaron para atacarla.
Ella sonrió y sin problema alguno detenía y desviaba cada uno de sus ataques haciéndoles mofa y burla de nuevo, pero cuando vio que la tenían rodeada, empezó a girar como un trompo creando una barrera con sus utensilios de muerte que la protegían de cualquier golpe y cuando algún soldado la trataba de atacar, terminaba despedazado por completo, así que todos retrocedían para alejarse lo más que podían de la mujer que se les acercaba como si fuera un imán.
Cuando dejó de bailar la "danza de la muerte" hizo que su cola pasara por entre sus piernas y apuntara hacia arriba para empalar a un soldado que se le quiso tirar encima al mismo tiempo que movió sus brazos hacia atrás partiendo en pedazos a un par hombres que la iban atacar por detrás. Saltó retrayendo sus piernas esquivando un golpe de hacha e hizo 3 movimientos a la vez.
Partió a su atacante desde el hombro derecho hasta el costado izquierdo, extendió 2 de sus garras atravesándoles el pecho a un soldado que le apuntó con un arma carbonizándolo y con su cola sujeto a otro por la cabeza azotándolo contra el piso varias veces para luego usarlo como un garrote y derribar a otros soldados volviendo a girar sobre sí misma.
Cuando la volvieron a rodear, ella cogió una espada con su cola y se paró de manos estando totalmente de cabeza peleando ahora usando solamente con sus piernas y cola, de seguro para hacer su retorcido juego más interesante y darle un poco más de chances a los soldados que a pesar de estar algo confundidos por su extraña pose de pelea, de nuevo fueron a atacarla.
Con la cuchilla de su pierna derecha se defendió de 2 golpes de espada y pateó con la izquierda el disparo de un cañón devolviéndoselo al responsable para luego cortar de diferentes formas a 4 soldados con la espada de su cola y traspasar el pecho de otro, cortar una cabeza, partir por la cintura, cortarle los brazo a un cuarto y después usarla para defenderse de todo tipo de ataques.
Luego de una increíble demostración de habilidad al pelear de cabeza, ella dio un largo y alto salto en el aire girando de forma vertical enderezándose partiendo en pedazos a unas pequeñas naves que volaron cerca de ella. Vio una gran nave de batalla que disparaba todo su arsenal contra los monstruos así que sonrió; el tiempo pareció ralentizarse y giraba en el aire a baja velocidad al hacer que sus ojos brillaran de color verde y de sus corneas lanzó unos delgados, pero potentes, rayos láser que traspasó esa gran máquina de guerra como si estuviera hecha de mantequilla.
Durante una fracción de segundo parecía que no le hizo nada, hasta que una gran línea se formó en la coraza de la nave en un ángulo de 30 grados y se dividió en dos partes mientras se producían pequeñas explosiones para luego volverse una explosión que lastimó a los que estaban debajo de ella.
-Tan divertido como romper juguetes nuevos- habló divertida la sirviente del Amo estando ya de pie encima de una pequeña colina admirando todo el grotesco espectáculo.
Sin previo aviso unos soldados en trajes mecánicos flotaron en el aire, la rodearon y de sus dorsos salieron unos cables que la enrollaron por completo y antes de que pudiera reaccionar una fuerte corriente eléctrica pasó a través de cada cable descargando potentes descargas con la intención de electrocutarla y solo se detuvieron cuando parecía que se les acabó la energía.
-Ju, ju, ju ¡JA, JA, JA!- pero ni así le lograron hacer el más mínimo rasguño a ella que comenzó a reír a carcajadas -¡Sus cerbatanas me causan muchas cosquillas!- los soldados trataron de zafar los cables pero ella los sujetó con sus manos y pinza -¡Esto es potencia de verdad!- hizo que su cuerpo brillara intensamente y ahora de su cuerpo salió potentes descargas de energía que recorrió los cables que al dar contra los robots los sobrecargó e hizo que explotaran -oh, creo que se me pasó la mano- fingió tristeza -espero que Fire y Devastación se diviertan tanto como yo- de nuevo se arrojó al campo de batalla.
-…- su hermano mitad máquina seguía parado en frente del campo de fuerza haciendo nada y sin hacer caso a la pelea de los Cíborgs contra los soldados, ni siquiera cuando se producían disparos y explosiones cerca de él y mucho menos si algún miembro de sus tropas caía cerca suyo moribundo ni aunque sea alguno del ejército de Alfa.
Mientras que Breath Fire por otro lado…
-¡MUERAN, MUERAN, MUERAN!- gritaba Breath escupiendo de su boca derecha más de esas púas que deformaban y explotaban de forma grotesca a los soldados.
-¡MALDITO!- le grito el sargento Beta acercándosele por atrás para cortarlo con su hacha al mismo tiempo que Zep se le acercó por delante con la intención de atravesarle el pecho con su espada.
El hombre dragón sonrió, oh por lo menos hizo una mueca parecida a una sonrisa en su espantosa cabeza principal; y movió hacia atrás su cara derecha deteniendo el ataque de Beta y con las garras de su brazo izquierdo detuvo el golpe de Zep y con toda facilidad los hizo a un lado.
En vez de matarlos enseguida, decidió jugar con ellos un poco y se puso en guardia. El sargento y el cabo se vieron un momento preguntándose porque no los atacaba para luego asentir y pelear contra él al mismo tiempo.
Beta le quiso cortar la cabeza pero el monstruo se agachó y le hizo una cortadura en el pecho con las garras de su brazo izquierda a la vez que Zep le quiso cortar las piernas y le detuvo su espada con las uñas curvas de su pie derecho y con su cola izquierda le hizo una herida en el abdomen.
Los dos soldados se separaron para atarlo otra vez. Fire sujetó el hacha de Beta con su boca derecha y movió hacia atrás su brazo izquierdo para cortar a Zep, pero este se agachó y movió de abajo hacia arriba su espada para cortarlo al medio, pero la bestia glotona se la detuvo con su cola derecha para luego levantar al sargento y aporrearlo contra él tirándolos al piso.
Extendió sus dos colas con las que quiso empalarlos, pero los dos se levantaron esquivándolas por poco y arremetieron contra él al mismo tiempo. Lo quisieron cortar de diferentes maneras, con cuidado de no lastimarse entre sí, pero el sirviente del Amo se elevó y usando solamente las garras de sus pies detenía y desviaba sin esfuerzo alguno cada uno de sus ataques ¡Prácticamente solo usaba sus piernas para defenderse!
Con las garras de su pie izquierdo hizo que las ardientes armas de los guerreros se entrecruzaran y por más que forcejeaban, no podían liberarlas y el dragón los empujó sin problema alguno.
Usó su boca derecha para coger a Beta por el casco y se lo empezó a aplastar produciendo el sonido del metal abollándose, a lo que Zep le quiso atravesar el pecho, pero de nuevo las garras de su mano izquierda lo detuvieron y antes de que pudiera hacer algún otro movimiento ¡YOK! Le atravesó el hombro derecho con la punta filosa de su cola izquierda y los 2 no tenían forma de liberarse.
-Tengo que darles crédito, ustedes son un poco más hábiles que los demás debiluchos a la hora de pelear- apretó el casco de Beta aplastándolo más -¡Y me daré un gran festín con ustedes!- abrió la boca de su cabeza principal para botar una llamarada.
-¡Lo siento, pero la cena no estará lista esta noche!- Beta cogió una granada de su cinturón, la tiró a la boca del monstruo, de una patada en la quijada se la cerró y al pasar eso…
-¡PUFF!- se produjo una fuerte explosión en el interior de la boca de Breath Fire, la energía de ella salió por la nariz, por los oídos y entre las fisuras de sus mandíbulas y luego salió humo de esos orificios, y por último caminó de espaldas soltando a los soldados y con una especie de sonrisa sardónica grabada en su cara, muy cómica en cierto sentido, y tiene la mirada perdida.
-Esta es nuestra oportunidad ¡A por él!- exclamó Beta que no pareció estar muy lastimado.
Le dio un golpe en la cara con su arma, Zep le hizo una cortadura en el pecho, luego otra en el abdomen, seguido por una en su muslo derecho y otra en el brazo izquierdo. Parece que las armas ardiendo al rojo vivo si son capaces de herirlo, pero no por mucho ya que las heridas que le hacían se curaban en pocos segundos.
-¡SUFICIENTE!- el glotón hizo que de sus bocas salieran largas y anchas llamaradas con las que estuvo a punto de quemar a los dos soldados, que saltaron en direcciones opuestas salvándose por poco, pero las llamas quemaron a otros soldados, criaturas y vehículos que estaban en el camino -¡Ya me cansé de jugar!- hizo un berrinche dando unos leves saltos.
-Y pensar que este puto payaso es el causante de la muerte de muchos de nuestros amigos- hablo el cabo con molestia, sarcasmo e ironía.
-Prefiero seguir "jugando" contra esa bestia que contra la puta de Ruina o contra el otro fenómeno de Devastación o contra el Amo- el sargento trató de ver el lado bueno del asunto.
-¿Hablaban de mí, muñecos?- para la horrible desgracia de ambos, la mujer fatal cortó otra gran aeronave, ambas mitades explotaran en el aire y aterrizó al lado de su pintorescamente horrible hermano que rió un poco por su muy extravagante entrada -¿Quieren jugar conmigo también?- sonrió de medio lado chequeándoles el ojo derecho.
-Tenías que hablar de más ¿Verdad Beta?- Zep lo miró de mala manera y ambos retrocedieron unos cuantos pasos ya más asustados de lo que estaban antes.
-¿Es que no quieren jugar conmigo? No saben qué triste me pongo cuando nadie se quiere divertir conmigo- la mujer fingió tristeza aumentando la risa de su mortífero hermano reptil.
-Pues lamentamos mucho decepcionarla, señorita. Pero nosotros no estamos jugando- Beta se le acercó para atacarla dejando de lado todo sentido común y Zep le gritaba que se detuviera.
Ruina le dijo a Fire que fuera a pelear contra los demás soldados ya que se encargaría de pelear con Beta usando solamente la cuchilla de su brazo izquierdo, poniendo su mano derecha contra la espalda y enrolló su cola alrededor de su cintura.
-"Suerte amigo mío"- pensó el cabo muy preocupado para luego irse a pelear a otro lado.
El sargento movió de arriba abajo su hacha para partirla a la mitad, a la villana no le costó trabajo detenerlo y tirarlo al piso de un empujón. Se puso de pie disparándole con todo lo que tenía pero ella desviaba cada uno de sus disparos con su cuchilla haciendo que dieran con muchos de los que estaban cerca de ellos.
Le lanzó su hacha haciendo que girara como un boomerang como lo ha hecho antes mientras se le acercaba corriendo, ella también se la desvió sin problema alguno, y al estar delante suyo la trató de golpear de todas las forma posibles. La mujer también puso su brazo izquierdo en la espalda esquivando cada uno de los ataques de él haciendo el mínimo esfuerzo; lo ponía en ridículo.
-¡MALDITA!- le quiso dar un puñetazo en el rostro y ella inclinó hacia la derecha su cabeza -¡Ustedes…- trato patearle el costado derecho pero se hecho hacia atrás -… jamás…- ahora le quiso patear la cara pero tampoco pudo -… podrán…- después de tantos intentos, al fin le dio un golpe en la cara con su puño izquierdo -… ganarnos!- al terminar de hablar la homicida rió un poco y ese puñetazo no le hizo ni el más mínimo daño.
-Pero si nosotros ya hemos ganado- se burló deteniéndole el puño derecho aplastándoselo -si ustedes siguen vivos, es para que nos entretengan. Son como juguetes y jugaremos con ustedes hasta que se rompan… oh hasta que encontremos nuevos juguetes con los que jugar y cuando eso pase, ya no nos sirvan más- dicho esto ¡CLUACK! Le arrancó el brazo.
-¡HAGAAHH!- gritó en agonía el sargento sujetándose la herida con su mano izquierda y caminó de espaldas alejándose de ella que rió mucho por su sufrimiento -¡TÚ Y LOS OTROS SON SOLAMENTE UNOS MALDITOS!- se puso furioso y la miraba con toda la ira de su alma -si creen que podrán quedarse con el portal que hemos construido y usarlo para causar la miseria en otros universos paralelos… ¡ESTÁN MUY EQUIVOCADOS!- Ruina solamente reía más por esas palabras -no dejaremos… que cieguen más vidas inocentes… ni que destruyan más familias y se diviertan con el sufrimiento de todo ser inocente… que se les cruce en el camino…- hablaba con dificultad y respiraba agitadamente debido a la gran hemorragia.
Ruina al escuchar la palabra "familias" otra vez cambió su expresión a una de angustia y tristeza. Desvió la mirada y sujetó su dije abriéndolo mirando una foto que estaba en él.
-Familia… una familia amorosa que me quiera… y padres que se preocupen por mí… son cosas que tenía antes de volverme este ser…- se dijo a sí misma mientras que la mano con la que sujetaba su tan preciado dije le temblaba un poco y a su podrida mente le llegaron unos cuantos recuerdos…
-Que duermas bien, mi princesa- le dijo a su padre, parecía tener unos 6 años en ese momento.
-Hasta mañana papi- su papá le dio un beso en la frente y la arropó.
-Me duele mucho, mami- se quejó ya que tenía una cortadura en el dedo índice de su mano derecha y su progenitora se lo vendaba.
-Pero si no es nada, hijita- después de vendarla, le besó la herida -¿Vez? Ya no te duele- le sonrió cariñosamente a lo que ella también le sonrió.
-¡No me alcanzas hermano!- corría para que uno de sus hermanos no la alcanzara.
-¡Esta vez no te me escaparás!- los sonreían mucho al estar jugando a la Lleva.
-Te quiero mucho, hermanita- uno de ellos la abrazo con todo su amor fraternal.
-Yo también te quiero mucho, hermano- le dio un tierno beso en la mejilla derecha.
Esos recuerdos golpearon muy duro tanto su cabeza como a su corazón tan negro como el carbón. Cerró los ojos y empezó a gemir de forma desesperada sujetándose fuertemente la cabeza con su mano izquierda y se llevó la derecha al pecho caminando de espaldas de forma errática, agitando la cola susurrando cosas inentendibles para Beta, que la miraba muy desconcertado.
-¿Qué diablos le pasa a esta loca…?- se preguntó a sí mismo luego de hacerse un torniquete en su herida para detener la hemorragia.
-¡Beta!- Zep se le acercó -¿Te encuentras bien?- le preguntó poniéndole una mano en el hombro a lo que el sargento le dijo que se pondría bien -no tenemos más opción que retroceder, si seguimos así ¡No va quedar ninguno de nosotros!- exclamó mientras que los soldados que seguían con vida retrocedían llevándose a los heridos y se dirigían a las entradas que se formaron en el campo de fuerza.
-Maldición…- susurro el sargento viendo los cadáveres de sus compañeros, que estaban junto con los cuerpos de las bestias que murieron, y las máquinas dañadas que estaban regadas por todo el campo de batalla, algunas ardían o explotaban y los incontables monstruos que seguían vivos caminaban entre todos ellos sin problema alguno -espero que a Alfa… y a los demás les esté yendo mejor…- siguió al cabo para refugiarse en la base.
-¿Por qué… por qué eso me sigue atormentando… por qué no logro superarlo?- se preguntaba a sí misma Ruina que continuaba comportándose de forma errática.
-¿Qué haces hermana? ¡Vamos por ellos antes de que se escapen!- le apresuró Fire dándole un leve empujón haciendo que volviera en sí.
-Sí, sí, no me lo tienes que pedir- habló de forma tosca aparentando no haber pasado por esa crisis existencial y luego de guardar su dije trató de seguir a Beta, Zep y los demás soldados.
-¿Cuánto tiempo más se demoraran los malditos gusanos perforadores en atravesar las defesas de estos miserables para poder darle fin a esta pérdida de tiempo?- se quejó Máxima Devastación ya muy impaciente y sin cambiar de posición.
En el interior de la base, las cosas seguían agitadas pero al menos ya habían conseguido que la mitad de las Arcas atravesaran el portal.
-¡Vamos, que pase el Arca #6!- el Dr. I.B seguía dando indicaciones.
-¡Doctor I.B!- Zep y Beta se le acercaron -¡¿Cómo van las Arcas?!-
-¿Pero qué hacen aquí? ¡Deben seguir peleando y ganar más tiempo!-
-Si hubiéramos seguido peleando… no habría quedado ninguno de nosotros…- Beta seguía cada vez más hablaba con dificultad -¿Y las Arcas…?-
-Ya hemos logrado pasar las primeras 5 Arcas ¡Pero necesitamos más tiempo para pasar las demás correctamente! Alfa y el resto son la última línea de defensa- el Dr. Volvió a fijar su vista en el panel de control.
-¡Maldición! Debemos conseguir más tiempo de alguna forma- Zep se exasperó. Pero a Beta se le vino una muy buena idea a la mente.
-¿Dijiste que si se apresuraban la entrada de las Arcas, ellas podían terminar en un lugar muy lejos del objetivo, cierto?- le preguntó a I.B. que extrañado le dijo que sí -entonces no ha problema alguno, solo hay que hacer que se reagrupen cuando todos estén del otro lado y listo, problema resuelto- a pesar de estar gravemente herido sí que le llegó aire fresco a la cabeza.
-Oh… ¡Esa es una muy buena idea sargento!- el doctor le dio toda la razón.
-Hasta que al fin se te ocurre una buena idea- a pesar del tono áspero que Zep usó, se lo dijo de forma genuina.
-Entonces ya sabe que hacer doctor. El resto mientras tanto, los que estén en condiciones para pelear ayudemos a nuestro comandante.
-¿"Ayudemos"? En caso de que no te hayas dado cuenta, no estás en condiciones para pelear- el cabo lo detuvo.
Y antes de que Beta se pudiera quejar, el piso metálico de la base empezó a temblar mucho y se escuchaban sonidos de golpes contra metal debajo de ellos.
-¿Qué diablos…?- preguntó Zep que se tambaleaba por los temblores, al igual que los demás.
-¡RIIIAM!- para la desagradable e infernal sorpresa de todos los presentes, el suelo de la base fue atravesado ¡POR UN GUSANO GIGANTE! Era enorme, tenía 50 metros de largo por lo menos y 20 metros de diámetro y su boca estaba repleta de demoledores dientes capaces de comer casi cualquier cosa y luego de él aparecieron otros enormes gusanos de otros huecos en el piso.
-¡GUSANOS PERFORADORES!- gritaron muchos soldados al mismo tiempo mientras que el personal no combatiente del ejército, se aterró y se apresuraron para entrar a las demás Arcas.
-¡No pueden estar aquí! ¡EL PISO NUESTRA BASE ESTA HECHA DE UNO DE LOS METALES MÁS RESISTENTES DEL UNIVERSO!- exclamó furioso Beta.
-¡No hay tiempo para hablar! ¡ACABEMOS CON ESAS COSAS!- Zep y los demás soldados les dispararon a los monstruos que a pesar de ser heridos, no caían y en vez de atacarlos a ellos, se arrastraron como serpientes alejándose de ellos.
-¿Pero qué hacen, por qué no nos atacan?- preguntó Beta confundido.
-… un momento… ¡Los generadores de energía, esas malditas cosas van por los generadores del campo de fuerza!- gritó el Dr. I.B al darse cuenta de lo que esas cosas quieren hacer.
-¡Entonces vamos por ello y detengámoslos¡- Zep y los demás soldados fueron tras esas grandes bestias, seguidos por Beta y los que se encontraban heridos pero no de forma mortal.
Alejándonos por un momento de este grotesco campo de batalla, regresemos a la Tierra, mejor dicho, vayamos a la ciudad hundida de R´lyeh en la que vive el terrible dios oscuro de Cthullu, sus seguidores y sus propias legiones de monstruos.
-¡¿Cómo que no pudieron traer el alma de ese maldito mocoso a este lugar?!- preguntó muy molesto la temible deidad maligna a Scott y Jim que estaban temblando del miedo.
-No sabemos que salió mal, mi señor- MalcRoy apenas y podía mantener la calma.
-Hicimos los conjuros correctos para traer el alma del niño aquí, pero no surtieron efecto. Era como sí… como si alguna especie de barrera mágica o mística o divina que no tiene nada que ver con sus poderes malditos, protegió su espíritu de nuestros maleficios- Scott también conservaba la calma a duras penas sin sucumbir al miedo.
-¡DEBERÍA DE…!- amañó con desintegrarlos y ellos retrocedieron unos pasos ya aterrados -pero como aún los necesito, de nuevo pasaré por alto su incompetencia- los dos soltaron un suspiro de alivio -Ummm…- Cthullu se puso a pensar -¿Una barrera mística, mágica y divina? ¿Pero quién le pudo haber dado esa clase de poderes a ese mocoso? El que se los dio debe ser increíblemente poderoso.
-Y de seguro tiene que ver con el hecho de que ese niño es capaz de crear cosas de la nada con tan solo pensarlo- Roy también se puso a pensar.
-Entonces no tenemos de otra. Debemos tratar de atraparlo a la antigua- Tenorman trató de ya acabar con la charla para no enfurecer más a su señor.
-Ya saben que hacer y más les vale que no me fallen de nuevo- sus lacayos después de hacer una reverencia se retiraron -¿Quién le dio esa clase de poderes al hijo de Kenny? El que se los dio debe ser alguien que incluso es más poderoso que…- dijo esto ya molesto de nuevo mientras hacía brillar intensamente sus grandes ojos amarillos.
Capítulo treintaiocho de esta historia completado el 16/02/2015.
Tal y como se los prometí, aquí se continuó la encarnizada pelea del ejército de Alfa contra el del Amo, espero que les haya gustado en especial la de Ruina y como esta reveló un poco de su pasado y otra vez mostró tener algo de "humanidad"
En el siguiente por supuesto se seguirá la pelea y se mostrará la pelea del comandante contra Disard y creo que también se mostrará como el Amo se adueña del valioso portal.
¿Pero quién le dio esos poderes tan grandes al pequeño Butters? Por supuesto, eso lo sabrán más adelante ;D
