Buenas~! Cx

Después de mucho se los traigo: El tan aclamado epílogo de Las 4 Gemas~ *aplausos*

Bien, espero que les guste~ y desde antes se los había advertido: No es un buen epílogo. Ésta última entrega se cita después de 22 años del día en que El Demonio de los Elementos salió en el cuerpo de Butch. Puede no entenderse muy bien, pero si no lo hacen, vayan abajo para algunas citas~.

Ya he comenzado a corregir la historia, de hecho el primer capítulo está terminado en su nueva versión, pero entré en un dilema bastante grande.

¿Qué opinan ustedes? Debería subir la versión mejorada en otra historia nueva (se llamaría Las 4 Gemas Reload o algo por el estilo), subirla en esta misma como nuevos capítulos (para que al final fueran 72 capítulos) o borrar la historia y volver a subirla desde el principio.

Ustedes mandan –w- así que denme sus opiniones :3

Declaración: Los personajes de las PPG no me pertenecen (si así fuera seria una historia muy diferente ._.), todos los derechos de copyright son para Craig McCracken y Cartoon Network. Las utilizo sin fines lucrativos, mero entretenimiento.

Advertencias: UA, OoC, sangre, traiciones, un viejo loco que quiere revivir a alguien muerto, suspenso, confusiones, poco amor, pocos valores éticos y morales, descuartizamiento de personajes, poco sentido común, epílogo demasiado corto y con poco sentido común, además de amargura y poco sentido común (xD)


Las 4 Gemas

Epílogo: Oscuro Mañana

Sus opacos ojos verdes veían, con desprecio, a los jóvenes que, sin previo aviso, se habían reunido en su amplia casa, con el fin de celebrar el cumpleaños del menor de ellos, interrumpiendo, con ello, la tranquilidad que comúnmente reinaba en su casa.

Su ya opaco cabello negro se encontraba, como de costumbre, desordenado, pero con un toque de elegancia impregnado en él.

Miró el portarretratos, polvoriento, que albergaba una casi invisible –por el polvo que lo cubría- la imagen de ese trío de ojos jade, lo que hizo que frunciese marcadamente el entrecejo.

Pudo vislumbrar ese brillo plasmado en el papel. Un hermoso brillo cálido, reflejado en los ojos de ella, junto con sus finas facciones, clara piel, moreno cabello, tersa tez, y delicadas manos, que cargaban al pequeño niño –de no más de tres años-, con ojos, iguales a los de ella: Fuertes y amorosos.

Sin embargo, lo que más le sorprendió, o tal vez molestó, fue su jovial sonrisa propia –ahora invisible-, junto con su brillante cabello azabache, sus ojos jade oscuro –llenos de vida-.

Una sonrisa socarrona se formó en sus labios, al notar como rodeaba protectora y posesivamente con sus brazos, la cintura de ella y el cuerpo del infante, queriendo protegerlos de un mal que no existía… o eso creía.

Salió sin más de la habitación, tomando, antes, su saco negro pálido de la silla de su escritorio con su ceño fruncido y sus orbes escondidos detrás del brillo de sus anteojos.


_ Blade._ llamó esa joven de brillantes e inexpresivos ojos de intenso escarlata, que veían, con el entrecejo levemente fruncido, la puerta por la que el hombre de pálida tez salía al patio.

Intentó contener su odio en sus ojos, y no dejarlo salir más lejos, pero fue en vano. Sus puños se cerraron con fuerza, marcando las líneas que atravesaban sus brazos. Sintió una mano posarse sobre sus hombros, por lo que vio por encima de ellos a esos ojos opacos de un claro color rosa.

_ Ballad._ susurró, volteándose a ver a esa joven, de aproximados 18 años, que la veía, llena de preocupación.

_ ¿Estás bien, Bramble-nee?_ preguntó la anterior, con una suave y relajante voz, casi musical. La mayor -de aproximados 21 años- sonrió tenuemente, tomando uno de los mechones de cabello naranja –como el suyo- de ella, para jugar con él, y tranquilizarla.

_ Estoy bien, Ballad._ y sonrió, para disimular su enojo.

Los otros tres jóvenes, sin prestar atención a lo anterior, vieron en la dirección señalada por la ojiescarlata, antes de ver al joven moreno con un semblante serio.

Él, por su parte, solo borró su tenue sonrisa para formar una línea casi invisible, sus ojos se volvieron levemente serios, su semblante se oscureció tenuemente, mientras su ceño se arrugaba involuntariamente, al verlo, acercándose lentamente a él.

La brisa de otoño se paseó por el pateo, desordenando un poco mas su flequillo de lado, así como su largo cabello, pero no se inmutó siquiera.

No se intimidó, como cualquiera habría hecho, ante la mirada oscura y opaca que el anciano poseía, solo acató a permanecer donde estaba, mirándolo.

_ ¿Qué significa todo éste alboroto?_ cuestionó con su intimidante tono, saliendo de sus carnosos pero resecos y desgastados labios.

Ambos pares de ojos esmeraldas se hallaron, sin retroceder o dudar, sin embargo, ninguno siguió a esa pregunta, solo permanecieron, inmóviles, observándose mutuamente, y habrían permanecido así por mucho más tiempo, de no haber sido porque un tercer par de ojos los hizo romper el contacto.

_ Lo sentimos, tío Butch, no queríamos molestarlo. Nosotros solo queríamos festejar el cumpleaños de Blade._ musitó el joven de corta coleta de oscuro dorado, interponiéndose entre ambos, dándole solo la espalda al menor, para ver –con esos ojos de brillante turquesa- al hombre que tenía delante.

Butch miró por encima de los hombros del joven, al muchacho de pálida tez y cabello pantera, antes de sonreír sarcástico y burlón.

_ Began, respóndeme: ¿Para qué festejar el cumpleaños de un inútil?_ preguntó tranquilo, volviendo a ver los ojos de brillante zafiro.

_ ¡El no es un inútil!_ fue lo que se escapó, involuntariamente, de los delgados labios de la muchacha de brillante cabello rubio y ojos de azul claro, pero opacos.

Ella avanzó un paso, para encarar al hombre, de arrugado ceño, quien le dirigió una intimidante mirada. Sin embargo, ella no retrocedió, solo le prestó una corta mirada al joven de azabaches cabellos, volviendo luego de un segundo a verlo, con los ojos zafiro opaco cargados de valor.

_ Él es su hijo, debe de amarlo, cuidarlo, educarlo y protegerlo, como la tía Buttercup habría hecho… ¡Si ella estuviera aquí t…!_ intentó refutar, pero el sonido que acompañó al golpe contra su mejilla acalló su voz, siendo seguido muy de cerca por el sonido de su cuerpo al caer sobre el suelo pastoso.

_ ¡Blow!_ exclamó el joven rubio –de no más de 23 años-, acercándose de inmediato a su hermana -de aproximados 17-, para asegurarse que su cuerpo no estuviese dañado.

Ambos ojicelestes dirigieron sus miradas, luego de un segundo, al hombre delante de ellos, con un gran enojo contenido. Él, por otra parte, se acercó directamente a ellos, hincándose para verlos directamente a los ojos, con una expresión en extremo seria.

_ Buttercup ya no está aquí, Blow, que te quede bien claro._ masculló muy bajo, apenas audible, antes de volver a ponerse de pie, para regresar a donde el joven de cabellos negros, que contemplaba la escena, impotente, con los largos mechones de cabello cubriendo sus ojos y sus puños cerrados con fuerza.

Apoyó una de sus manos sobre el hombro de él, y sonrió –nuevamente- sarcástico. «Feliz cumpleaños, hijo.» susurró burlón a su oído, antes de sentir su mano ser empujada bruscamente por él. Sonrió un poco más amplio con tal acto, por lo que volteó a ver esos ojos jade claro, que lo veían desafiantes. No se movió más, solo acató a sacudir un poco de polvo en la manga de su saco, para volver a verlo después, a través de los cristales de sus anteojos.

_ No te atrevas a tocarme de nuevo._ repusieron al mismo tiempo, viéndose retadores. Ninguno cedió a eso que se había convertido en una guerra de miradas.

_ Vuelve a tocar a Blow o a cualquiera de mis amigos y yo…_ comenzó a decir el joven, movido por el enojo que contenía en sus puños cerrados y mirada penetrante.

_ ¿Qué harás, Blade? ¿Lloriquear con tu mami como lo hacías antes? Lamento desilusionarte, pero ya son 11 años desde que murió. Ella ya no te protegerá más._ cuestionó burlonamente, viendo al joven que acabase de interrumpir.

_ Tal vez Buttercup ya no esté aquí, Butch, pero él aún nos tiene a nosotros._ interrumpió su seria y femenina voz, cálida, con un sarcástico, pero triste tono. Sus ojos verdes se dirigían a él, que también la visualizó, mientras ayudaba a la joven rubia a ponerse en pie, dejando al cuidado de la muchacha de claros y opacos ojos rosas el pequeño niño de castaño cabello y jades orbes que llevaba, hasta ese momento, en brazos.

_ Deméter, no recuerdo haberte llamado._ dijo de lo más natural, ignorando el comentario de ella, y viéndola con el semblante serio, pero tranquilo.

_ No recuerdo tener que pedirte permiso para visitar al hijo de mi hermana, mucho menos en su cumpleaños._ repuso, viéndolo también, sin cambiar de expresión. Se acercó un poco al joven moreno, que la veía con un poco de duda mezclada con felicidad.

_ ¡Tía Deméter! ¡Hola!_ saludó sonriente, acercándose, también, a ella.

_ Hola Blade._ correspondió, abrazándolo, con ternura y cariño, mientras embozaba una sonrisa cálida y cerraba sus ojos._ Feliz cumpleaños._ felicitó, apretándolo un poco más, para sólo sentirlo a él, y los latidos rítmicos de su corazón._ Espero que Dios te bendiga con muchos años más de vida._ deseó luego, separándose un poco de él, para verlo a los ojos.

Luego de un segundo sacó de su bolso una pequeña caja cubierta con papel negro envolviéndola y un gran y brillante moño verde decorándola, para tendérsela a él, con una profunda sonrisa en el rostro. Él la vio dudoso, para luego tomar el pequeño presente en sus manos.

_ Gracias, tía, muchas gracias. No tenías que hacerlo._ sonrió, viendo la caja negra que llevaba en las manos.

_ No me agradezcas._ rió quedo, incitando al joven a abrir su obsequio.

Obedeció dudoso, quitando, tímido, el papel que cubría a la cajita. Se sorprendió un poco cuando saco el reproductor (n/a: Ipod e/e) que sacó de ella. Su color negro con detalles verdes le fascinó, su amplia pantalla táctil se encendió luego de presionar un botón al costado. Sonrió ampliamente para ella, mientras su prima de rubios cabellos se acercaba para ver el regalo.

_ ¡Vaya! ¡Tía! ¡Muchas gracias!_ expresó, viendo a la mujer que también sonreía, cómplice, al muchacho.

_ No hay de qué, Blade._ y le guiñó un ojo, sonriendo amplio, para luego ver al hombre y cambiar su expresión completamente._ Butch, tengo que hablar contigo._ su boca formó una pequeña línea, casi invisible, y sus ojos jade lo vieron serios, antes de dirigirse a la casa, y caminar lento, seguida por él.


_ Debes de dejar de hacer esto._ comenzó, aún seria, sin dirigirle la mirada.

Él, al lado de una alta mesa de noche, se sirvió un poco de licor –depositado en un embase de grueso cristal- en un pequeño vaso con hielo, para luego sentarse en el sillón individual al lado de ella.

_ Dejar de hacer… ¿Qué?_ preguntó desinteresado, viendo –en lugar que a ella.- al líquido amarillento que movía en el vaso de cristal.

_ Dejar de culpar a Blade por la muerte de Buttercup._ contestó, viéndolo, por fin, con una gran y profunda tristeza reflejada en sus ojos verdes.

_ No lo culpo._ repuso indiferente, aún viendo el líquido que meneaba en su vaso.

_ Sabes a la perfección que sí lo haces._ lo vio, aún, con esos ojos verdes cristalinos.

_ No culpo a Blade. A Buttercup sí._ susurró, viéndola sin expresión alguna.

_ ¿Crees que Buttercup habría deseado que trataras así a Blade?_ preguntó, endureciendo su semblante con el ceño fruncido.

_ No está aquí para decírmelo. Puedo hacer lo que se me venga en gana con él._ respondió, tomando de un trago el licor que contenía el vaso, para no volverla a ver a ella, sino al vaso de cristal ya vacio.

_ Buttercup no murió porque así lo desease, Butch. Ella habría deseado vivir más de 29 años, poder criar a su hijo, amarte a ti, conocer a los jóvenes apuestos que ahora son sus sobrinos. Si de Buttercup hablamos, ella habría preferido que la fuerza de tu sello no solo durase 11 años después del fatídico día._ se puso de pie, viéndolo seriamente._ Si su cuerpo decayó fue por ese maldito día en el que sobreexcedió su fuerza, por ti._ caminó hasta llegar delante de él, para arrebatarle el vaso de cristal de las manos y estrellarlo contra el suelo._ Si quieres encontrar a un culpable de la muerte de Buttercup aquí lo tienes._ tomó un trozo de cristal roto con una de sus manos, haciéndola sangrar, para ponerlo delante del rostro de él, reflejando sus ojos._ ¡Tú! ¡Butch Him! ¡Eres el culpable de que mi hermana mayor hubiese muerto!_ exclamó, haciendo que él viera, un poco sorprendido, el cristal con su reflejo, su cabello ya con algunas canas, sus ojos cubiertos por el cristal de sus anteojos, su desagradable expresión y su ya conocida mueca de disgusto.

El silencio reinó luego de esa aclaración, mientras unas pequeñas lágrimas caían de sus ojos claros, escondidos detrás de sus rubios cabellos, luego de soltar el cristal ensangrentado al suelo, provocando que de nuevo se rompiera en trozos.

_ Blade no tiene la culpa de que Buttercup viviera solo 11 años después del incidente en Okinawa._ murmuró, antes de salir de la sala y caminar fuera de la casa, con las manos ensangrentadas y la mirada decidida.


La música retumbaba, fuerte, en sus oídos. Aún caminaba por el parque central de la ciudad. Intentaba olvidarse de esa verdad que le había llegado de golpe, pero al parecer no lo podría hacer.

"Han pasado 11 años desde la muerte de tu madre, Blade, es hora de que sepas la verdad…"

Se detuvo al pie de un árbol, para tomar un poco de sombra, mientras removía los auriculares negros de sus oídos.

"Con el fin de sellar a la bestia que habita dentro de tu padre, once personas murieron ese día hace 22 años…"

El eco de su voz retumbó en sus pensamientos mientras sus ojos –perdidos en el vasto cielo que comenzaba a nublarse- denotaban su confusión.

"Once años después de ese fatídico día, otra persona tuvo que sacrificarse, ella fue tu madre…"

Repitió mentalmente, aún viendo el cielo que comenzaba a colmarse de nubes de oscuro gris.

"Ya han pasado once años de eso. Y si no somos listos, dentro de algunos meses, la historia se repetirá…"

_ "El día lleno de oscuridad la bestia intentará salir nuevamente." _ recitó, antes de colocarse de nuevo los audífonos.

Volvió a caminar luego, oyendo de nuevo la música por medio de sus auriculares, con las manos escondidas en sus bolsillos y la mirada gacha. Discreto, como siempre.


El sonido de los papeles al caer en el escritorio generó un eco que se escuchó a través de toda la silenciosa habitación, entrando así en un estado casi de transe, mientras daba un pequeño sorbo al licor de su vaso, para luego posarse frente a el gran contenedor cilíndrico de vidrio que albergaba el inerte cuerpo de su esposa fallecida.

_ Ya casi es hora._ murmuró con un semblante lleno de nostalgia.

¡Fin!


Bien, antes de terminar oficialmente esta historia quiero explicarles algo de estos últimos párrafos (;3;)

Blade es el hijo (por si no lo entendieron) de Butch y Buttercup, su nombre es ese en honor a Blake, y su actitud es serena pero audaz. No se deja intimidar fácilmente, y –como cualquier otro joven- es un rebelde, pero él si tiene una causa: La muerte prematura de su madre.

Buttercup murió cuando Blade apenas tenía cinco años, resultado de hacer que Deméter de nuevo se sellara dentro de su cuerpo y pelear nuevamente con El Demonio de los Elementos para proteger a Butch, por eso Deméter dice que él es el único culpable de la muerte de Buttercup. Sí, Deméter habría preferido dejar que Butch muriera antes que Buttercup.

Bramble y Began son exterminadores (6 y 2 respectivamente). Ambos tienen 23 años, sin embargo Began es mayor que Bramble por 4 meses y Bramble aparenta tener mucha menos edad de la que tiene. Son alquimistas y no tienen la misma habilidad que los antiguos exterminadores: Ellos si envejecen, sin embargo, tienen mucha coordinación y trabajan muy bien en equipo. Son los mejores exterminadores después de Ballad.

Bramble y Ballad son las hijas de Brick y Blossom. Ellos viven juntos investigando enfermedades nuevas y sus curas, en Europa. Ellas viven juntas, en las instalaciones principales de la COSCOP.

Ballad es la exterminadora 1, a penas a sus 17 años, aunque parece de 18 por su calmado y serio semblante. Es mayor que Blow por 6 meses. Su voz es su única habilidad. Ella hipnotiza con su canto. Es alquimista, y no es muy buena con la pelea cuerpo a cuerpo, pero junto a Bramble hacen la mejor combinación, ya que la mayor se especializa en la pelea frontal.

Blow y Blade aún son aprendices de alquimista, y aún no han sido nombrados exterminadores como los otros. Blow tiene 17 años, y es apenas 3 meses mayor que Blade. Ella se especializa en ataque silencioso.

Blade no tiene una especialidad definida, es bueno en todo lo que practica, pero para las cosas nuevas tarda en acostumbrarse, pero lo hace. Sin embargo, es malo socializando, por lo que nunca ha participado como aprendiz de exterminador suplente (como lo hicieron Alvaro y Kanata cuando ingresaron en la escuela).

Blow y Began son los hijos de Bubbles y Boomer, quienes viven en los suburbios como una pareja feliz. No viajan muy seguido a la ciudad desde el incidente con Buttercup. Bubbles también odia a Butch y por eso se niega a visitarlo, aunque no es lo mismo con Blade, pero casi no se ven. Began al ser el mayor de los hermanos, tiene una responsabilidad autoimpuesta de cuidar a Blow en todo, por eso casi siempre va con ella a cualquier lugar, sin recibir queja alguna de su hermana. Se sospecha que entre ellos hay más que hermandad –w- ok no xD.

Ishi y Deméter son esposos y hacía apenas unos meses tuvieron a su primer hijo (que es el niño que Deméter le dejó a Ballad cuando llegó a la casa). Siempre procura visitar a Blade, y tiene una relación muy cercana con él. Intenta que él no tenga que sufrir por la falta de su madre.

Y creo que no falta explicar que Butch, después de la muerte de Buttercup, comenzó a odiarla, tanto a ella como a Blade, a quien culpa inconscientemente de la muerte de Buttercup. Teme de por vida al Demonio de Los Elementos, aunque nadie lo sabe. El 25 de octubre es el día en que trata peor a Blade, por lo que el menor siempre sale un día antes a la casa de Deméter.

Los demás personajes están perdidos en el espacio –w-… ok no, pero si los explicara a todos sería demasiado largo xD… aunque tal vez si debería… pero lo hice brevemente el capítulo anterior, así que no creo que haga mucha falta.

Y todos vivieron sus vidas felices o amargados para siempre (?), ¡Fin! (?)

Ok… espero que les haya gustado, y que vivan al 100(?)… oh! Por cierto, déjenme sus opiniones al respecto de la corrección… aunque me guío más por la de la nueva historia, para que me dejen sus opiniones más fácilmente .3.

Ustedes digan!

Bye-bye!~