Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.


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(T/N) despertó alegre esa mañana, miró el reloj y comprobó con una risa silenciosa que eran apenas las 6 A.M así que sin apenas hacer ruido revisó que Ieyasu seguía dormido, que así era, tomó su bata y se dirigió a la cocina en silencio para preparar el desayuno prometido a sus amigos.

Mientras vertía la mezcla de las tartas en sus respectivos moldes no pudo evitar que una sonrisa estúpida se colgara en su cara y es que sus sueños habían estado plagados de momentos felices y que le habían hecho sentir tranquila y alegre; aún no decidía cual sería el siguiente paso que daría pero claramente su corazón intentaba con todas sus fuerzas que Tsuna lograra entrar en su vida nuevamente, de eso no había duda. Exprimió naranjas pensando en que ropa usaría ese día o a qué hora pasaría Tsuna a recogerla, pero como no tenía una respuesta para eso decidió que terminando de desayunar se cambiaría y vestiría a su pequeño.

A las 8,30 tenía una hermosa mesa arreglada para todos, había preparado tarta de limón, de frambuesa, de durazno y de manzana, además de panqueques, pan recién horneado y el jugo natural. Sabía que nadie se levantaría antes de las 9, por lo que tomó el biberón de su bebé y se encaminó a su habitación.

Subió las escaleras canturreando la melodía, que identificó como una de las canciones que Tsuna y ella habían bailado en el baile de su graduación y abrió la puerta, ampliando su sonrisa al ver como su hijo le sonreía desde su cuna, con apenas un salto acortó las distancias.

- Buenos días precioso – dijo al tiempo que lo alzaba en brazos haciéndole reír.

- Mamá – dijo el niño con su vocecita.

- ¿Tienes hambre? – preguntó mientras lo acunaba y se acercaba a su cama, sentó al niño en ella y se instaló junto a él arropándose a ambos – Mira lo que tengo para ti – dijo mostrándole el biberón.

- Leche mía – el niño estiró sus manitas y ella le complació entregándoselo.

- Claro que es tuyo – rió mientras le acariciaba el cabello, aunque él se concentró en beber su alimento.

Encendió la televisión y sintonizó un programa policial que veía algunas mañanas, rió viendo a su hijo gorjear y fruncir el ceño cuando la leche se acabó, el niño tenía el mismo apetito voraz de Tsuna a veces, además de hablarle sobre su padre y cómo saldrían con él ese día, el niño la observaba con adoración, como todo pequeño mira a su madre en esa edad, y asentía aún cuando no entendía que estaba diciendo. (T/N) estaba relajada, ¿y por qué no decirlo? Expectante. Ieyasu había estado poco cerca de Tsuna, pero estaba segura de que se llevarían bien, después de todo el pequeño había dejado de llamar "papá" a Xanxus (aunque aún le miraba con curiosidad y admiración), y esperaba que no le fuera difícil aceptar a su verdadero padre. Cuando por fin escuchó risas, gritos y hasta explosiones decidió que era hora de bajar. Tomó al niño en sus brazos y caminó con calma en dirección al comedor, donde todos ya estaban instalados devorando la comida.

- (T/N)-chan – saludó Daniela con una sonrisa.

- Buenos días chicos – saludó sonriendo, todos habían notado que estaba más feliz de lo usual, pero no pensaban hacer comentarios sobre ello, porque Daniela les había reunido el día anterior para advertirles que (T/N) tenía derecho a tomar sus propias decisiones y aunque ellos habían querido replicar la chica les había persuadido, aunque Xanxus había asegurado que si aceptaba a esa basura de vuelta tendrían una conversación seria con él antes, lo que en su idioma significaba una batalla.

- Buen día/ Hola/ (T/N)-sempai/ Shishishi/ (T/N)-chan!/ Hmmm/ Basura – fueron los saludos que recibió de vuelta por parte de los Varia y Magdalena.

- Espero que el desayuno haya sido de su agrado, y espero que me hayan dejado tarta de limón – rió mientras acomodaba a Ieyasu en su sillita alta junto a ella.

- Claro basura – Xanxus sonrió con espíritu combativo y eso bastó para que las alarmas de todos se dispararan – de hecho queda una porción – la mostró alzando el recipiente – pero repentinamente siento el antojo de comerla – alzó el trozo y estaba a punto de engullirlo de un bocado frente a la que empezaba a ser una furiosa (T/N) cuando Daniela atrajo su cara con rudeza y le estampó un beso, pasándola al sol Varia la tarta y alargando el beso, momento que Lussuria aprovechó para ponerla en un plato frente a (T/N). Daniela lo soltó y sonrió con dulzura.

- Lo siento Xanxus – Daniela rió al ver su ceño fruncido – Pero no quiero que (T/N)-chan y tu se maten hoy – siguió bebiendo su café como si nada.

- Ese trozo era mío – gruñó.

- Parece que el jefe no siempre consigue lo que quiere, shishishi – rió Bel.

- Bel-sempai no debería molestar al jefe, no queremos que el jefe lo mate – Fran tenía una pizca de diversión en sus ojos verdes.

- Si el jefe quería ese trozo debería haberlo tenido – Levi apoyaba a su jefe, aunque aún se sentía abochornado por haber visto a "esa mujer" (como él le llamaba) besar al jefe de su corazón.

- Jajajajaja, esta niña sí que sabe manejar la situación – Magdalena sin importarle represalias reía.

- VROI! ES bueno ver que ponen en su lugar al estúpido jefe para variar – Squalo hacía escándalo.

- Moo, es bueno ver que Dani-chan sabe cómo usar los encantos femeninos – Lussuria sonriendo como una madre orgullosa.

- Bueno Xanxus, agradezco que cuidaras mi tarta de limón – (T/N) haciendo gala de los modales que se contagian al vivir con tales salvajes tragó de un solo bocado el trozo de pastel.

- Esto no tiene precio – rió Viper al ver la cara de Xanxus en ese preciso momento.

- Esta me la pagas luego – medio escupió Xanxus a Daniela tomándola rudamente del mentón y estampándole un beso rápido.

(T/N) rió imaginándose los chupetones visibles que Xanxus le dejaría a su amiga, sabedora de que lo haría para que los demás los vieran y ella se abochornara, pobre de Daniela… aunque quizás no tanto, recapacitó al verla sonreír con calma, después de todo su amiga le marcaría los mismos chupones que él a ella. El resto del desayuno fue más de lo mismo: risas, bromas, pullas, uno que otro beso (porque Bel sorprendió a todos cuando estampó su boca en la de Fran consiguiendo un sonrojo), y muchos recuerdos felices; (T/N) disfrutó de ese momento.

- Por cierto Xanxus, si lo que quieres es que volvamos a entrenar juntos creo que en la mansión pueden prestarnos una de las salas de entrenamiento – ofreció con una sonrisa.

- Hecho, me encargaré de que esas basuras alisten una para esta tarde – los ojos del hombre relampaguearon, estaba más que deseoso de poder tener una buena lucha.

- Que sea para después de la cena, porque voy a salir y no sé cuanto demore – acotó ella con una sonrisa mientras se retiraba del comedor con su hijo en brazos, pensando en que debía practicar antes, debería prepararse para esa pelea.

Subió las escaleras casi flotando, solo oyendo a ratos a su hijo gorjeando o intentando atraer su atención con su incesante parloteo; ya en su habitación sonrió de manera amplia al ver a Daniela esperándola sentada sobre su cama que al parecer había tendido (todo un detalle, y es que Daniela rara vez tendía su propia cama), lo que le dejaba claro que ahora venía una charla de mujeres.

- Está bien, a duras penas me he contenido en el desayuno así que desembucha – pidió con los ojos reluciendo de curiosidad.

- No sé a qué te refieres Dani-chan – dijo con fingida inocencia (T/N).

- ¡Oh vamos (T/N)-chan! – pidió con un puchero – estuviste como resplandeciente de alegría durante todo el desayuno, además se te nota que destilas esperanza y felicidad – enumeró como si fuera obvio, y lo era – así que ya puedes irme contando.

- Oh está bien – procedió a contarle lo más fielmente que pudo todo lo relacionado al incidente con Oliver y luego con Tsuna.

- ¿¡Entonces ese idiota te besó?! – preguntó molesta – Oh, vamos ¿cómo pudo pensar que de ese modo podría conquistarte? Será idiota, aunque gracias a ese idiota estabas tan cansada emocionalmente que por fin le diste la oportunidad de hablar a Tsuna, dime, ¿Qué piensas de eso? – preguntó expectante.

- No lo sé Dani-chan, la verdad es que disfruté de su compañía… Está bien, disfruté mucho de su compañía – se corrigió al ver las cejas de su amiga enarcadas – Pero sigo pensando que debo ser cautelosa, después de todo no puedo fiarme del todo aún.

- (T/N)-chan, estás mas resplandeciente que nunca y eso que solo hablaron, sin siquiera tocarte te pone feliz y por mucho que creo que merece otro par de palizas antes de volver contigo… creo que deberías dejarte llevar y seguir a tu corazón – musitó su amiga tomando sus manos – eres una buena persona (T/N)-chan y yo te quiero mucho y te valoro como mi amiga, por eso creo que deberías escuchar a tu corazón – dijo sonriendo.

- Lo sé, lo sé Dani-chan, pero creo que aún faltan algunas cosas que aclarar, aunque hoy iremos al registro civil a cambiar el apellido de Ieyasu – confesó.

- Oh, Xanxus y yo ya sabíamos que era cosa de tiempo antes de que el pequeño pasara a tener el apellido de Tsuna – contestó.

- ¿En serio? – preguntó atónita, pues había pensado que Xanxus la fusilaría al cambiar el apellido de Ieyasu.

- Claro, Xanxus dijo que no le molestaba pero que si Tsuna volvía a dañarte esta vez lo mataba, pero firmó el documento de renuncia a la paternidad – confesó haciendo que (T/N) riera mientras le entregaba el documento.

- Típico de Xanxus.

- Creo que deberías arreglarte (T/N)-chan – dijo Daniela poniéndose de pie – yo me encargo de vestir a Ieyasu-chan, tu solo vístete y ya me contarás lo que pase hoy más tarde.

(T/N) caminó al baño con la sonrisa pegada en los labios, y mientras el agua tibia relajaba sus músculos se preguntó vagamente a qué estaría esperando su corazón para dejar a Tsuna entrar de nuevo, pero aunque no lo sabía estaba disfrutando de este nuevo periodo de "pseudo conquista" o como quiera que se le llamara a eso que vivía con Tsuna. Después de secar su cabello con calma y de peinarlo para dejar que las ondas naturales se formaran en el, se dirigió a su armario, donde se decidió por un jeans azul oscuro, una camiseta anaranjada de manga larga y un sweater amarillo, además de unas botas negras a la rodilla, puso en su bolso los papeles que podría necesitar y se dirigió a la habitación de su amiga, donde su bebé le esperaba listo, con unos pantalones verdes y una chaqueta naranja y blanca que le recordaron vívidamente al Tsuna joven, aunque solo sonrió antes agradecer a Daniela y bajar a la biblioteca a esperar, pero no lo hizo por mucho tiempo, pues Tsuna apenas media hora después tocó el timbre.

- (T/N) – saludó con una sonrisa – Estás muy guapa – la halagó.

- Hola Tsuna, tú también lo estás – y es que los jeans negros sencillos, la camisa anaranjada y la chaqueta clásica azul le sentaban – Ieyasu, saluda a papá – pidió al niño.

- ¿Papá? – preguntó el infante escrutándolo con su mirada – Hola papá – dijo al ver asentir a (T/N).

- Hola pequeño – Tsuna saludó con alegría y sintiendo un hormigueo de orgullo – ¿Nos vamos? – preguntó señalando el auto gris de último modelo estacionado a escasos metros.

- Claro – sonrió – Nos vemos más tarde – gritó en dirección a la casa, escuchando vagamente las respuestas.

- He instalado una silla para niños en el asiento trasero – dijo él algo nervioso – supuse que sería lo mejor.

- Genial, así Ieyasu irá seguro – con la soltura propia de quién ha hecho varias veces esa acción muchas veces acomodó al niño con el cinturón de seguridad y cerró la puerta en poco tiempo – Listo – dijo con una sonrisa mientras entraba al auto por la puerta del copiloto, que era sostenida por Tsuna.

- Creo que yo debería aprender a hacer eso – rió él cerrando la puerta con suavidad y rodeando el auto para subir al asiento del conductor.

- Oh, vamos, no es necesario pero si quieres hacerlo puedo ser tu maestra – bromeó (T/N).

- Te tomaré la palabra – vaya, al parecer Tsuna hablaba en serio en aprender a ser un padre, eso la enternecía de alguna forma y la dejó pensativa varios minutos, ¿será que debía perdonarle? Tsuna por su parte condujo a menor velocidad de la que hubiera empleado de haber ido solo, además de dar miradas por el espejo retrovisor cada cierto trecho solo para toparse con la gran sonrisa del niño, en unos minutos estuvieron en las calles de Namimori - ¿Prefieres que aparque en el parque para pasar un rato por ahí luego o directamente en el registro civil? – preguntó a su acompañante, sacándola de su trance.

- Oh, la idea del parque es buena pero creo que lo mejor sería que pasaras tiempo en un ambiente privado con Ieyasu, de hecho iba a sugerirte ir a la mansión, tu juegas con él y yo aprovecho de entrenar – sugirió con una sonrisa.

- Perfecto, creo que los chicos estarán felices de verte a ti y al niño, Lancia iba a pasarse hoy también así que será excelente – sonrió ampliamente al pensar en una reunión al estilo Vongola como las que tantas veces habían compartido.

- Entonces vamos – (T/N) fue la primera en bajar del auto para sacar a su hijo de la parte trasera.

- ¿Estás segura? – preguntó él una vez que estuvieron frente a las puertas del recinto.

- 100%, Ieyasu es tu hijo y debes tener tus derechos como padre – fue la firme contestación de ella.

- Entonces vamos – hizo eco de las palabras que ella misma usara y le tendió la mano con timidez, (T/N) observó esa mano extendida hacia ella y con un suspiro la tomó, ingresando juntos por las grandes puertas.

Los trámites y reuniones largas siempre les habían parecido tediosos, por mucho que estuvieran acostumbrados a ellos no por eso los consideraban menos aburridos, primero tuvieron que llenar una forma extensa cada uno declarando el motivo de la solicitud del cambio, además de que (T/N) tuvo que presentar el documento que Daniela le entregara y que poseía la firma de Xanxus renunciando a sus derechos como padre. Tsuna sabía que el proceso sería algo extenuante, por eso mismo había solicitado a Reborn ayuda para todo el embrollo, y el Hitman había cumplido, por ello tendrían que gastar gran parte del día; pero con la seguridad de que sería en el mismo que todo quedaría hecho. La mujer que les atendía (parte de una de las famiglias que tenían acuerdos con Vongola) les hizo llenar un montón de solicitudes, llamó a la embajada japonesa en Italia para confirmar los datos de nacimiento de Ieyasu, les hizo entregar el documento de Xanxus y firmar declaraciones juradas; pero todo fue lo suficientemente bien como para que apenas 4 horas después salieran (aburridos, claro) pero con el nuevo certificado de nacimiento del pequeño Ieyasu, que ahora rezaba: Ieyasu Lancia Sawada, con Tsuna como el flamante padre.

- Creí que nos quedaríamos por lo menos unas horas más ahí – musitó (T/N).

- Debo agradecerle a Reborn su intervención, de lo contrario el proceso puede tomar meses – dijo Tsuna abriendo la puerta del auto para que (T/N) acomodara al pequeño, dormido ya.

- Vaya. Supongo que yo también debo darle las gracias – (T/N) metió al bebé en la sillita con suavidad y rió en voz baja al ver como seguía dormido aún cuando ella hizo ruido al amarrarlo – Se parece a ti al dormir, podría explotar una bomba a unos metros y a no ser que le afecte a él no despertará – rió mientras cerraba con cuidado.

- Yo no soy así – Tsuna frunció el ceño haciendo reír a (T/N) mientras rodeaba el auto.

- Claro que lo eres – rió mientras acomodaba su cinturón y Tsuna daba marcha atrás – Reborn siempre nos contaba como no despertabas ni con un millón de llamadas de tu madre, solo cuando él te golpeaba directamente, y no te olvides que me quedé suficientes veces en tu casa como para saberlo y comprobarlo.

- Ok, sé que tengo el sueño pesado – suspiró derrotado pero con una risa.

- Me muero de ganas de entrenar – musitó ella – No puedo perder condición.

- ¿Vas a pedirle a alguno de los guardianes que entrene contigo? – preguntó algo aprensivo.

- Por ahora sí, pero por la tarde entrenaré con Xanxus – contestó ella con calma, pero notando que los nudillos del castaño apretaban el volante.

- ¿Con Xanxus? Podría hacerte daño – masculló él.

- Oh Tsuna, es tierno que te preocupes por mi pero es de los más capacitados para entrenar, de hecho si Reborn se apunta mejor – rió al ver como él la miraba como si estuviera loca – Jajajajaja, oh vamos, siempre entrené con los chicos y me aseguré de salir siempre en una sola pieza, no puedes decirme con quien puedo o no entrenar – había una sutil advertencia en sus palabras.

- Bien, pero me aseguraré de estar presente y que no te hagan pedazos – masculló malhumorado.

Se preocupaba por ella, aún cuando se suponía que no estaban juntos se preocupaba de que podría salir herida si entrenaba con Xanxus, bien, era algo ridículo que lo pensara después de haberla visto luchar tantas veces con todos, pero su parte más sensible no dejaba de estremecerse por esa preocupación en sus palabras.

Llegaron a la mansión apenas unos minutos más tarde, (T/N) dejó que fuera Tsuna el que retirara a Ieyasu de la silla y se adentró en la mansión, sabedora de que por la hora todos estarían en el comedor. Sabía que tenía por lo menos 10 minutos antes de que Tsuna se les uniera, pues no sabía retirar la silla y le tomaría tiempo quitar al pequeño y además lo dejaría dormir en su cuarto, por lo que se apresuró y entró en el comedor casi como un manchón de color.

- Hola chicos – saludó desatando una algarabía de saludos, pues como Tsuna le había dicho todos estarían ahí: los Guardianes, la pequeña Suzume, Ipin, Haru, Lancia, Bianchi, Shamal, Orégano y Reborn – ya me saludarán con calma más tarde, ahora quiero hablar con ustedes antes que llegue Tsuna – anunció, directa al punto.

- ¿Y que sería eso dame-(T/N)? – preguntó Reborn bebiendo de su taza de café para ocultar una sonrisa.

- De Tsuna y yo, no voy a darles mayores detalles y de verdad que les agradezco que se preocuparan tanto por mí, pero en serio que creo que no es justo que hayan tomado partido por mi y aislaran a Tsuna. Claro que cometió un error pero eso es algo que debe solucionar conmigo, no deberían ser tan duros con él – habló claro y les miró uno a uno mientras decía eso.

- Jajaja, es gracioso que nos digas esto después de que los escuchamos ayer… – Yamamoto fue silenciado por la veloz mano de Gokudera, aunque no lo suficientemente veloz.

- El friki éste está divagando – intentó arreglar la metedura de pata de su novio.

- ¿Nos escucharon ayer? – preguntó sintiendo como los colores subían a su cara.

- Fue idea de Reborn – apuntó Lambo, que entre ver al demonio enojado y a (T/N) prefería mil veces al demonio.

- Kufufu, la verdad es que todos queríamos oír una aclaración y si ustedes no nos la habían dado teníamos que buscar una forma de oírla – Mukuro fue directo al punto, como lo había hecho ella.

- (T/N)-chan no debes enojarte, nosotros solo queríamos saber que pensabas y tuvimos la oportunidad de escucharla – Haru intentó poner un granito de arena al calmarla.

- Reborn – la voz de ultratumba de la chica hizo que Lancia hiciera una acción que podría haberse considerado temeraria en ese momento.

- (T/N), eres mi hermana y te amo – dijo poniéndose de pie y abrazandola de medio lado por el hombro izquierdo – tu no nos diste mayores detalles ni pistas, ni cuando te fuiste ni cuando volviste, lo de tomar lados era claro que iba a pasar porque cada uno de nosotros hizo su propio juicio mental, no puedes culparnos por querer saber que pensabas de verdad de todo esto… No estuvo bien escucharles a sus espaldas pero de ese modo hemos tenido tiempo de pensar y personalmente ya no quiero moler a palos al Vongola… creo – dijo con suavidad.

- Es cierto (T/N)-chan, ahora que sabemos lo que piensas hemos podido dejar atrás lo negativo que sentimos por el boss cuando todo pasó – Chrome la miró con toda la sinceridad que sus palabras contenían.

- Yo pienso que es ¡EXTREMO! – Ryohei lucía menos demacrado – Si (T/N) puede perdonar a Sawada nosotros también podemos dejar de lado lo demás.

- El omnívoro tiene demasiado de herbívoro, pero su lado carnívoro puede ayudarlo a no cometer otra estupidez como esa – Hibari seguía comiendo y dándole comida a Suzume sin apenas mirar a los demás.

- Se que tienen razón – Lancia sentía como los hombros de su hermana iban perdiendo rigidez – Pero eso no quita el hecho de que son unos malditos cotillas – gruñó.

- Deberías agradecerme dame-(T/N) – dijo Reborn impávido – Gracias a mi ahora todos entienden tus sentimientos y los de Tsuna.

- Tu… – lo que fuera que (T/N) fuera a decir tuvo que atorarlo en su garganta, pues Tsuna entró en ese momento con el pequeño en brazos – Creí que no despertaría – forzó una sonrisa convincente.

- Hola chicos – saludó medio riendo al ver como todos les observaban, pues juntos parecían una copia en pequeño y en tamaño real, el parecido saltaba a la vista – Este jovencito despertó cuando lo iba a dejar en mi cuarto, así que lo traje para que almorzara con nosotros – dijo sonriendo, pero su sonrisa se transformó en confusión al levantar la vista y ver a Gokudera aún tapando la boca de Yamamoto y la vena palpitante en la sien de (T/N) - ¿ocurre algo?

- Nada Tsuna, vamos a comer – se apresuró a decir (T/N), deseosa de dejar el bochorno atrás pero lanzando una mirada amenazante a Reborn, que solo ocultó otra sonrisa bebiendo café.

Ese almuerzo fue sin duda una comida familiar, con todo ese ambiente que parecía solo ayer habían tenido, donde las risas, las bromas y hasta las peleas se hacían divertidas, (T/N) comprendió que una parte de su corazón siempre había permanecido en ese lugar y que por mucho que disfrutara de la compañía de Varia, Daniela y Magdalena su felicidad nunca sería completa sin esta parte de su familia. Ver a Yamamoto sonreírse y pelear por partes iguales, a Lambo engullendo y mirando de reojo a Reborn (y este haciendo lo mismo, aunque mejor disimulado), a Ipin charlando con Fuuta animadamente, a Bianchi riendo con Shamal y su hijo, a Mukuro molestando a Haru y ésta inflando las mejillas en un infantil puchero, Hibari en su silencio casi hermético pero estrechando la mano de Chrome y supervisando a su pequeña, a Ryohei apoyando las pullas y gritando con su habitual alegría, a Lancia (que parecía no querer soltar el abrazo de medio lado, quizás por miedo a que se volviera a marchar) tomando una de las manos de Orégano en su mano libre, y por último a Tsuna, que estaba plenamente concentrado en alimentar al pequeño Ieyasu, una imagen tan tierna y dulce que se estaba grabando como si de fuego se tratase en su corazón, un corazón que había querido enterrar en ruinas para no amar pero que seguía latiendo, por Tsuna y todos sus amigos que más que amigos se habían convertido en Familia. Y supo su respuesta. No había forma de que su corazón la dejara renunciar a todo ello, simplemente debía fusionar todo y obtener un hermoso cuadro, brillante y rebosante de la felicidad que todos le daban, se rascó la muñeca izquierda a través de la camiseta de manera casi ausente, pero un extraño picor se había instalado en esa zona.

Cuando terminó la comida Mukuro, Hibari, Ryohei, Lambo y Lancia se mostraron deseosos de ayudarla a entrenar, los dos primeros probablemente para vengarse por las tantas batallas en que ella les había derrotado, aunque iban parejos en los marcadores, por lo que Tsuna se relajó un poco, Lancia no permitiría que nada le pasara a (T/N) y de ese modo podría jugar en calma con su hijo. Salió al jardín en compañía de Chrome, Suzume, Haru e Ipin, quienes charlaban alegremente con él. Tsuna aspiró una bocanada de aire, el aroma de los cerezos en flor se mezclaba con el olor a leche y miel que percibía de su bebé, sus amigas, sus casi hermanas hablaban con la misma normalidad que 2 años atrás con él y no podía evitar sentirse agradecido por ello. Se sentó en el césped y comenzaron a charlar de las trivialidades de siempre, Chrome comentándole que Suzume caminaba casi bien ahora y Haru animándolo a intentarlo con el pequeño Ieyasu.

Aceptó, por supuesto.

Haru se quedó con el pequeño, que aunque era un experto gateador poco hacía caminando y solo tenía en su haber algunos intentos fallidos, y Tsuna se puso a tres metros de ellos arrodillado.

- Tsuna-san, debes llamarlo – dijo la castaña poniendo al niño sobre sus pies, mientras Ipin y Chrome miraban emocionadas.

- ¡Hey! Ieyasu – llamó, atrayendo en seguida la atención del pequeño – Ven con papá – dijo extendiendo los brazos, que el niño miró con curiosidad.

- Boss, debe ser más persuasivo – rió Chrome.

- Vamos, ven Ieyasu – pidió estirando mas los brazos y esbozándole una gran sonrisa – Ven con papá.

Y como si ocurriera el milagro, pasó, Ieyasu al ver esa sonrisa en su cara sonrió, una copia de la sonrisa de su padre, y se soltó de los brazos de Haru, quien lo soltó despacio y atenta por si el pequeño perdía el equilibrio, pero no fue así, el niño caminaba con inseguridad y lentitud pero parecía saber lo que hacía, avanzó paso a paso solo mirando la sonrisa boba de su padre hasta que sus regordetes dedos tocaron la mano de Tsuna, esto solo podía mirar embobado la imagen de su hijo, su sonrisa y su reciente logro, lo alzó sintiendo como algunas lágrimas de emoción escapaban de sus ojos, y es que la emoción era indescriptible, besó su mejilla, le abrazó mientras cerraba los ojos y sentía su olor, en un pleno minuto de felicidad. Pero parece que la felicidad no está hecha para los Vongola, porque cuando abrió los ojos notó como el humo comenzaba a envolverlos y el rojo y negro del fuego ganaba terreno en su dirección.

Les atacaban.

(T/N) estaba exhausta, apenas se había quitado el sweater y ya querían empezar la pelea, se habían dividido en dos grupos y aunque le había costado un poco coordinarse y las probabilidades estaban en su contra había conseguido mantener a raya a Hibari, mientras Lambo enfrentaba a Mukuro y Ryohei a Lancia.

- Lambo, no dejes que la ilusión te envuelva, recuerda nuestros primeros entrenamientos – gritó al Guardián del Rayo mientras esquivaba las tonfas de Hibari – Vamos Ryohei, no puedes dejar que aniki te de una paliza – pensó que las pullas podrían alentar al Guardián del Sol, y al parecer no se equivocaba.

- Kufufu, parece que deberíamos cambiar de adversarios – soltó Mukuro a Hibari.

- No te acerques a mi víctima – gruñó Hibari mientras se lanzaba a atacar nuevamente a (T/N).

- Con cuidado, sigue siendo mi hermana – advirtió Lancia lanzando su bola peligrosamente cerca de sus compañeros.

La mayoría se encontraba en los costados de la gran sala de entrenamiento, ver a (T/N) moverse en los ataques como si estuviera bailando siempre les había fascinado y Fuuta no dejaba de decir que todo era por el entrenamiento de Lal Mirch, aunque Reborn aportaba el hecho del talento innato, al final habían llegado al consenso de que era una mezcla de ambos. Como sea que fuere las peleas eran magníficas, los grupos no eran del todo funcionales pero parecían complementarse y aunque Mukuro, Hibari y Lancia se miraban como si fueran a matarse entre ellos estaban más interesados en ganar y en no dejar que su orgullo se fuera a pique, aún si eso significaba luchar juntos, por lo que se habían aliado en contra de los acertados consejos que (T/N) lanzaba a sus dos compañeros y que habrían enorgullecido a Lal, después de todo ella se los había enseñado. Cuando ya llevaban un buen rato y el Hitman notó que "la vaca estúpida", como aún le gustaba llamarla, parecía a punto de caer detuvo la pelea.

- Creo que es todo por ahora – anunció clavando sus orbes color carbón en Mukuro, como advirtiéndole.

- ¿Quién ganó? – preguntó Ryohei, que parecía tener reservas inagotables de energía.

- Creo que esto ha sido un empate – sonrió al ver el fastidio en Hibari.

- Bien, como sea ya calenté para cuando llegue Xanxus – de los presentes el único en no tragar duro cuando escuchó la pelea que se vendría esa tarde fue Reborn, los demás pensaban en que querían participar o en cuantos huesos se rompería cada uno, oh si, pensamientos muy agradables.

- ¿Oyen eso? – preguntó Yamamoto repentinamente.

- Idiota, estamos en el piso -7, es imposible oír… – dijo Gokudera, pero se interrumpió al oír por sí mismo el estruendo.

- Tsuna, Ieyasu – masculló (T/N) corriendo al elevador sin dar tiempo de reaccionar aún a los demás, moviéndose como solo una madre al intuir el peligro potencial de su hijo puede moverse, pulsó el botón de subida y llegó a ser agónica la espera de 20 segundos.

Llegar a la superficie no la calmó en absoluto, corrió por la mansión evitando pensar en lo que intentaba abrirse paso en su mente, su hijo y el hombre que amaba estaban ahí en algún lado pero ella intentaba mantener la calma, era la única forma de ayudarles. Corrió casi con desesperación escuchando el estruendo cada vez más cerca, de una patada tiró la puerta principal y entonces lo vio, columnas de fuego que lamían los arbustos y árboles que rodeaban el claro de la mansión, parecía que todo había tomado la tonalidad roja y el cielo que apenas veía lucía negro. Corrió.

- ¡TSUNA! – gritó - ¡IEYASU! – el humo tenía el olor podrido de la basura, pero no le importaba.

- ¡(T/N)-CHAN! – oyó la voz de Chrome llamándola a lo lejos y con el corazón en la garganta corrió hacía esa voz que fue haciéndose más clara a medida que se acercaba - ¡(T/N)-CHAN! – las vio escondidas bajo uno de los balcones de piedra, Chrome sostenía a su hija que no lloraba pero que lucía demasiado seria, Haru sostenía a Ieyasu, que forcejeaba en dirección al fuego e Ipin yacía con una herida en el hombro derecho, de la que manaba sangre en abundancia.

- ¿Dónde está Tsuna? – preguntó mientras comprobaba a su hijo para luego abrazarlo, lucía lágrimas en las mejillas.

- Nos atacaron de improvisto – explicó Haru, que teniendo ahora las manos libres detenía la sangre de la chica – Tsuna-san me entregó a Ieyasu y corrió a enfrentárseles, Ipin-chan nos defendió para traer aquí a los niños pero fue alcanzada por una de las armas – explicó mientras rasgaba su falda y creaba un apretado torniquete que arrancó un quejido a la chica – lo siento – susurró con voz temblorosa.

- ¿Dónde están los demás? – preguntó Chrome tensa, tridente en mano mientras escrutaba cualquier sombra que se acercara a ellas, escondiéndolas en una ilusión.

- Ya vienen – masculló mientras miraba alrededor. ¿Dónde demonios estaba Tsuna?

- Papá, ¡Papá! – gritó Ieyasu retorciéndose en dirección al fuego.

- Basta Ieyasu – dijo con voz firme y clara, aunque su hijo era pequeño entendió la orden – Quiero que te quedes aquí – dijo mirando esos ojos, tan parecidos a los suyos – Iré por papá, ¿entiendes? – preguntó en voz baja mientras besaba su mejilla, el niño asintió – Cuídenlo bien por favor – dijo antes de salir corriendo, sin esperar réplica de las mujeres.

(T/N) corrió sintiendo que cada segundo era una hora, escuchaba los gritos de pelea y ya había visto como sus amigos habían aparecido en el claro enfrentando a los cientos de figuras encapuchadas, pero había comprobado que no eran fuertes, por lo que confiaba en que les mantendrían a raya, Hibari iba a divertirse. Sentía que su corazón martilleaba a todo lo que daba pero en su mente no dejaba de repetirse que no podía perderlo, no ahora que las cosas volvían a su cauce y no podía evitar el rezar fervientemente porque estuviera bien. Rebasó a un grupo de 10, que portaban unas armas que le pusieron los pelos de punta, armas para drenar las llamas, después de acabar con ellos siguió su camino, comprobando que mientras más se alejaba mas fuertes eran los enemigos. Oyó un grito y habría reconocido esa voz en cualquier lugar, dándose impulso y dejando los pies en el proceso llegó a un claro más pequeño, que pese a las explosiones no estaba lleno de humo.

- ¡TSUNA! – llamó con desesperación al verlo.

La escena a continuación pudo verla a cámara lenta, Tsuna no tuvo tiempo ni de volverse al estar enfrentando a tantos enemigos, pero ella no podía quedarse de brazos cruzados, por lo que comenzó a golpear duro a todo aquel que se le acercaba, demostrando que no era la damisela en apuros que podría pensarse. Golpeó hasta que sus nudillos comenzaron a protestar, pero no podía detenerse, veía como Tsuna seguía golpeando y pulverizando a los enemigos ¿Por qué los demás no venían en su ayuda? Pensó frustrada, aunque sabía que gracias a las ilusiones de Chrome sus hijos estarían bien, estaba distrayéndose, por lo que sacudió la cabeza y se concentró.

- ¡(T/N)! – oyó el grito de Tsuna y giró, para ver como uno de los hombres corría en su dirección con una espada cubierta con llamas de la tormenta, demasiado cerca como para evitarlo o cubrirse, cerró los ojos esperando el dolor, sabía que todas las llamas dolían pero las de la tormenta siempre le habían parecido las más dolorosas, pero éste nunca llegó. Abrió los ojos quedándose helada.

- ¡TSUNA! – gritó al ver la espada incrustada en su costado izquierdo, no tenía que ser adivina para saber que había usado sus manos para impulsarse hasta ella.

- No podía… dejar que te hi…rieran por mi... culpa de... nuevo – dijo tosiendo y cayendo al piso.

Entonces todo se volvió rojo.

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Gracias por leer c:
Aviso que quedan dos caps n.n
Nos leemos la próxima semana
Como siempre espero sus reviews!

G.