Hola a todos! gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reiews Anksunamun Nefertiti y Green. Saludos! :)

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Capitulo 37

En las garras del demonio.

Balthazar estaba preocupado por Dean, hace dos días que Lucifer había escapado y todo indicaba que fue con la ayuda de Azazel, ya que este se encontraba desaparecido. El rubio volvió a los viejos hábitos, apenas probaba su comida, la mayor parte del tiempo, Balthazar tenía que casi ordenarle que subiera a la cama o que se sentara en el sillón. El mayor no soportaba verlo en ese estado pero tampoco era mucho lo que podía hacer, sabía que lo único que calmaría a Dean, seria que Lucifer y Azazel estuvieran en la cárcel.

Esa noche no fue diferente, Sam, Gabriel, Benny, Castiel, Crowley y Meg estaban ahí, y para nadie pasó inadvertido que el rubio apenas probó algo de comer mientras mantenía la mirada en su plato. Un ruido rompió el incomodo silencio y Dean casi saltó de su silla, Balthazar lo tomó de la mano preocupado.

-Tranquilo pequeño, solo es el teléfono de Crowley, nada malo pasará-

-Mentira…- murmuró el menor- Él vendrá… y estará muy enojado…- Dean se levantó murmurando un pequeño "permiso" y se fue por el pasillo.

-Dean- murmuró Sam.

-¿Cómo van las cosas?- preguntó Crowley mirando a su amigo y este negó despacio.

-Nada bien… no solo no come como debería, tampoco está durmiendo bien, se ha despertado varias veces por las pesadillas y en la mañana… lo he encontrado haciendo guardia cerca de la puerta, dice que así Lucifer no podrá tomarnos desprevenidos… Esto tiene que acabarse pronto…-

Las cosas no mejoraran los días siguientes y cuando se cumplió la semana, Balthazar tuvo que llevar a Dean al doctor, alguien que le recomendó Meg en el hospital. El rubio estaba muy delgado, apenas dormía dos horas por noche y era cosa de tiempo para que colapsara. Lo peor era que se negaba a ir al psicólogo, así que solo le dieron pastillas para dormir. Balthazar preparó algo de pescado para la cena y lo sirvió a su pequeño rubio.

-Come precioso, es tu favorito-

-No quiero…- murmuró cabizbajo.

-Por favor Dean, ya has oído lo que dijo el doctor, tienes que comer, estas muy delgado Dean, no quiero que te enfermes-

-No tengo hambre…-

-Pero-

-No quiero- dijo llorando y el mayor lo abrazó con fuerza- No quiero que te hiera, Balthy… no quiero…-

-Estaré bien, Dean, ese bastardo no me lastimará, hay policías afuera del edificio, no tiene forma de entrar aquí-

-Balthy…-

-Por favor amor… debes comer, me duele verte de esa manera… no quiero perderte Dean… por favor- suplicó el mayor llorando- Por favor…-

El rubio se comió la mitad del pescado y eso era suficiente para Balthazar. Lo llevó a la cama para que descansara y sacó una de las pastillas, entregándosela junto con un vaso con agua.

-Debes tomártela, Dean-

-¿Y… si viene… mientras duermo?-

-No precioso, eso no ocurrirá porque yo te estaré cuidando-

-Balthy-

-Yo te cuidaré mientras duermes-

Dean asintió despacio y se tomó la pastilla. Balthazar se acomodó a su lado para abrazarlo por la cintura y con la otra mano acarició su cabeza con suavidad hasta que la respiración acompasada del menor le indicó que dormía profundamente. El mayor se quedó despierto un par de horas, tenían que encontrar rápido a esos sujetos o Dean colapsaría en cualquier momento y él también. Ya no soportaba ver a su pequeño de esa manera, no quería que ese bastardo siguiera lastimándolo. Cerca de la media noche no pudo aguantar más y se quedó profundamente dormido.

Cuando volvió a abrir los ojos, Dean seguía dormido a su lado y ya había amanecido. Miró por sobre el hombro del rubio y comprobó que eran las nueve y media de la mañana. Se levantó con cautela pero en cuanto se movió un poco, el menor abrió los ojos.

-¿Balthy…?-

-Buenos días pequeño- respondió besando su frente.

-¿A dónde vas…?-

-A preparar el desayuno-

-Voy contigo-

-Dean… si pequeño, vamos-

El rubio permaneció a su lado en todo momento. Balthazar sabía que tenía miedo de que resultara herido pero era exagerado que estuviera a su lado dentro de la casa, prácticamente solo le permitía estar solo cuando iba al baño y lo esperaba afuera pero también lo entendía.

-Dean- dijo el mayor terminando su café y miró el reloj- Tengo que ir a la oficina por algunos papeles-

-Pero Balthy-

-Solo serán unos minutos, pequeño, volveré pronto-

-No… no puedes salir… es peligroso-

-Por favor Dean, iré en la motocicleta y regresaré dentro de una hora-

-No Balthy- casi gritó el rubio asustado- No puedes… no quiero que te lastime…-

-Estaré bien, Dean, necesito esos papeles-

-Entonces… voy contigo- susurró el rubio mirándolo afligido- Balthy…-

-Está bien, Dean, ve a colocarte un chaleco que hace frío afuera-

El rubio fue casi corriendo y volvió de inmediato listo para salir. Balthazar lo llevó de la mano hasta el ascensor y presionó el botón hasta el primer nivel del estacionamiento. Ambos montaron la motocicleta y el mayor condujo hasta la oficina. Le pidió sus papeles a la recepcionista y luego de hablar con su secretaria, se volteó al rubio.

-Ok, ya podemos regresar-

-¿Eso es todo?- preguntó Dean aferrándose a su brazo mientras miraba la carpeta que llevaba en su mano.

-Sí pequeño, eso es todo, ya que hemos salido, podemos detenernos en el supermercado para comprar algunas cosas-

-Balthy-

-Solo nos tomará unos minutos Dean, además hay mucha gente así que no hay peligro-

-Sí…-

-Vamos pequeño-

Balthazar lo abrazó para llevarlo al estacionamiento, el rubio parecía a punto de un ataque de pánico y quería evitar eso a toda costa. Bajaron al estacionamiento y se disponían a subir la motocicleta cuando un ruido metálico los hizo detenerse.

-¿Me extrañaron?- preguntó una voz familiar y Dean se volteó llorando.

-Am… Lucifer…-

-Apenas unas semanas con Balthy y ya has perdido todos los modales que te enseñé pero no importa, los aprenderás de nuevo- un auto negro estacionó junto a ellos- Suban-

-Por favor… no hieras a Balthy…- suplicó el rubio.

-Suban de una vez o les daré un tiro aquí mismo-

Balthazar miró discretamente las cámaras, al menos todo estaría registrado y sabrían que fue Lucifer quien estaba detrás de todo eso. Tomó la mano de Dean para subir al auto y lo abrazó con fuerza, mirando a Azazel.

-Hola chicos-

-No se saldrán con la suya- dijo el mayor serio cuando Lucifer se sentó junto a ellos.

-Pues adivina, ya lo hicimos, arranca, Azazel-

Lucifer les esposó las manos tras la espalda y luego vendó sus ojos. Balthazar podía oír los sollozos de Dean mientras suplicaba que no lo hiriera. El mayor se acercó todo lo que pudo al rubio, para que sintiera que estaba a su lado y que no lo dejaría, eso pareció calmarlo un poco pero entonces escuchó la voz de ese molestó hombre.

-Aprovecha tus últimos momentos junto a Dean, porque no lo volverás a ver en tu vida y yo me encargaré personalmente de eso-

-Amo por favor…- suplicó el rubio- Por favor…-

-Llora todo lo que quieras, perra, nadie te librará del correctivo que recibirás, ¿Creíste que te desharías de mí? Pues mala suerte porque ya estoy de vuelta y no tienes escapatoria Dean, ahora estás en mis manos, yo sostengo tu correa y no iras a ningún lado, aún si tengo que matarte para que no estés con ese bastardo-

Balthazar apretó los puños tras la espalda, tenía que encontrar la manera de sacar a Dean de ahí o ese hijo de puta era capaz de matarlo pero no podía hacer nada mientras fueran en el auto, ni mucho menos dejar a Dean solo con Lucifer. Permaneció el resto del viaje junto al rubio, este había afirmado la cabeza en su hombro mientras lloraba desconsoladamente. Lucifer los tenía en sus manos, Balthazar rezaba porque llegaran los refuerzos cuanto antes y tendría que mantener a Dean a salvo mientras eso ocurría.