Capitulo XXXVIII

Los Ángeles

Los Ángeles, California. Es la ciudad más poblada y extensa del estado de Californiay la segunda enEstados Unidosen cantidad de habitantes.Llamada de manera abreviadaL. A., tiene una población calculada en2009de 4.094.764 y un área de 1.214,9 km².Elárea metropolitana de Los Ángeles, concentrada en cincocondados, tiene una población estimada de casi 18 millones de habitantes.Los Ángeles es lasede de condadodelcondado homónimoy sus habitantes son conocidos como "angelinos".

Termino de leer Quinn ante la mirada profunda de Rachel. Cerró su laptop y la puso en la mesa ratonera. Una sonrisa se poso en los labios de la diva, ella estaba aun más nerviosa que Quinn sobra la mudanza a Los Ángeles, sería un cambio total para ambas. Y por otra parte, estaba la cuestión en punto, de que Quinn regresaría a su ciudad natal.

El hecho de regresar a Los Ángeles, causaba emoción inminente en la rubia. Volvería a donde había nacido, volvería a ver a su familia después de tanto tiempo, volvería a recorrer Rodeo Drive, visitar las playas de Malibu, viajar en carro hasta Santa Mónica; estaba emocionaba de volver a sus orígenes.

Y es que era así, Rachel no tuvo que comenzar negociaciones, si es que se lo podía llamar de esa manera, con Quinn. La respuesta de la rubia fue sencilla, directa y rápida. Si. Sin rodeos, segura de si misma y de la afirmación que acababa de hacer. Quinn sabía que era una gran oportunidad para Rachel, del mismo modo era una oportunidad para ella misma.

A la semana que Rachel había soltado esa bomba se un trabajo en Los Ángeles, la rubia se puso en contacto con su viejo profesor de fotografía en Londres, el Profesor Smith. Aquel hombre había sido como un padre para ella. Siempre escuchándola y apoyándola en lo más que él podía.

El Profesor Gabriel Smith había sido un famoso fotógrafo de los años 70. Fotografiando a eminencias de aquellos años, su trabajo había sido fuente de alabanza y primordialmente, había sido expuesto en más de 20 museos en todo el mundo, aquel hombre no se podía quejar, había sido todo y ala vez nada.

A los finales de los años 80's. La fama, el alcohol y hasta cierto punto, las drogas, habían acabado con el. Haciendo que su carrera callera en picada, tanto esfuerzo, tanta dedicación, tanto mucho para tanta nada. En un abrir y cerrar de ojos todo lo que tenía, como vino se fue. No le echaba la culpa a nadie, él sabía que la culpa había sido de él.

No todo fue perdido, una pequeña galería le quedaba a aquel hombre en Pacific Palisades; no estaba en buenas condiciones, puesto que después de casi 25 años, el hombre no había salido del lugar que lo había visto nacer. Aquella galería era lo único que le quedaba al Sr. Smith y allí era donde entraba Quinn.

Una semana antes de que las clases terminaran, aquel hombre había hablado con Quinn, asegurando que él quería que la rubia se hiciera cargo de ese lugar. Al principio, la chica se negó en aceptar tan dicha responsabilidad, hacerse cargo de un lugar al cual había que ponerle el mayor esfuerzo posible para que saliera adelante era mucho para ella, por una parte. Por otra parte estaba ¿el que dirán? La mayoría sabía que Quinn tenía novia, sin embargo, ese tipo de habladurías no era lo que preocupaba a la chica, sino el que iban a decir los hijos de aquel hombre. A lo que el profesor simplemente sonrió; nunca se había casado, nunca había tenido hijos, siempre los había querido, pero simplemente el hecho de pensar en eso, le crispaba los nervios. Pero, ahora a sus 85 años de edad, se sentía viejo y en Quinn veía el mismo brillo que él tuvo años tras conforme a su carrera y la ilusión que le provocaba el plasmar la belleza en papel y tinta.

-¿Te hace ilusión la idea?—la rubia sonrió al sentir a su chica sobre su cuerpo. Abrazo a la pequeña chica más a su cuerpo y aspiro ese aroma que le embriagaba los sentidos, esa aroma que solo Rachel podía desprender.

-Me hace ilusión la idea de verte en la televisión, cumpliendo tus sueños—Rachel sonrió y acerco su rostro al de la rubia y delicadamente beso los labios de Quinn. Simple, delicado, saboreando y disfrutando el momentos. Un beso de esos que te roban el aliento, te roba suspiros y te roban la vida en unos segundos—Y volver nuevamente a mi lugar de origen.

-A mi me hace ilusión que te haga ilusión, sin embargo lo que más me hace ilusión es el verte hacerte cargo de esa galería—suspiro y miro los ojos marrones de su chica. Se lo había dicho, una cosa así no podía guardarla de Rachel—De igual manera, quiero conocer a toda tu familia, los lugares donde ibas, la secundaria en la que fuiste, en fin. Quiero conocer la otra mitad de tu vida.

-Será bueno volver nuevamente. Y será mejor volver por que tu estarás conmigo —la diva sonrió pero después la sonrisa se le borro de la cara— ¿Qué pasa, estrellita?

-Me da nostalgia dejar mi amado Nueva York, dejar a Kurt, Blaine…Dejar Broadway—dijo lo ultimo en un susurro.

-Rachel—le dijo tomando las manos de la diva entre las de ella—si te vas o te quedas, yo estaré contigo, a tu lado, sin importar tu decisión.

-Yo lo se—junto su frente con la de ella—sé que lo harás—sonrió—además, el punto bueno es que Santy y Britt están en Los Ángeles, así no nos vamos a sentir como dos bichos raros—la rubia sonrió y beso la mejilla de su novia.

. . . . . .

-Espera, esto quiere decir que ¿te vas?—la rubia asintió y dirigió su mirada a Miriam. La alemana solo sonrió cálidamente a Quinn.

No había dicho nada a sus amigos hasta esa noche. No era fácil, ¡por supuesto que no lo era! Dejaba a sus dos mejores amigos, aquellos chicos que habían sido sus hermanos estos últimos años.

-No es fácil, chicos, es solo que… -Claudio interrumpió a la rubia

-No tienes por qué darnos explicaciones, Quinnie. Sabemos el por que, y sabes que es una oportunidad que no puedes desaprovechar, mucho menos Rachel—termino de decir con una sonrisa.

-Además, nosotros ya hicimos todo aquí en Nueva York. Ahora te toca a ti, Quinn. Y Los Ángeles es tu oportunidad de brillar—Quinn sonrió y abrazo a los chicos.

-Aun que eso no quiere decir que te libras de mí tan fácilmente—le dijo el británico

-Créeme que es lo ultimo que quiero en la vida—finalizó con una gran sonrisa.

. . . . . . .

Rachel, Kurt y Blaine estaban sentados en la sala de aquel departamento que habían compartido por casi 5 años. Cada esquina de aquel lugar gritaba el nombre de los tres chicos.

De todo había pasado en aquel lugar, desde lágrimas y alegrías, hasta enojos y malabladurías. Aquel lugar era su lugar. El lugar donde los tres chicos pertenecían, sin embargo, el crecer te conlleva a tomar decisiones finales, ya se para bien o para mal en tu vida. En ocasiones las decisiones podían ser dolorosas, en otras, la alegría inundaba aquellas decisiones, pero sin embargo, el poder tomar decisiones para un bien tuyo, era sinónimo de que en tu crecimiento había madurez.

Era difícil decirles adiós, era difícil decir que se iba a Los Ángeles y dejaría Nueva York y con ella, dejarlos a ellos. ¡Por supuesto que era difícil! Aquellos dos chicos eran más que sus amigos, aquellos dos chicos eran como sus hermanos. Parte de su vida, parte de sus alegrías; ellos fueron la causa por la que Rachel continúo sin caer en una depresión que al final la hubiera podido llevar a ala muerte.

Rachel había sido testigo de como Kurt y Blaine se enamoraron, de como Kurt sufrió bullying en la escuela, de como se fue a Dalton, donde conoció a Blaine, del dolor del moreno al ver como Kurt volvía a McKinley, de como ahora Blaine se transfería de Dalton para seguir a Kurt, en resumen, ella había estado con Kurt y Blaine en todo, así como los dos chicos habían estado con ella en todas las decisiones de su vida.

Una lágrima cayo por los ojos de Rachel e inmediatamente Kurt corrió a abrazar a su amiga, su hermana, su cómplice, su mejor amiga. Él lo sabía, sabía que Rachel se iría a Los Ángeles y estaba feliz, demasiado feliz por ella, era una oportunidad sumamente buena para ella y la tenía que aprovechar, aunque eso significaba dejar Nueva York.

-¿Qué esta pasando aquí?—pregunto Blaine sumamente confundido. Los ojos hinchados y rojos de la diva se posaron en los ojos color humo verdoso del moreno y delicadamente le indico que se acercara a ella, el moreno hizo lo que la diva le indicaba y se sentó junto con ella.

-Me voy a Los Ángeles—dijo al fin la castaña. Los ojos de Blaine se abrieron sumamente y su rostro expresaba una alegría inigualable.

-¡Oh por Dios, Rachel!—el chico abrazo el cuerpo pequeño de la diva entre sus brazos—Eso es maravilloso—la sonrisa del moreno era enorme, estaba feliz.

-Lo mismo le digo yo, amor—le siguió el chico del cabello cobrizo.

-Es maravilloso—termino mientras ponía el cuerpo de la diva en el suelo—pero ¿Por qué estas llorando?—pregunto confundido

-Por que el irme significa dejarlos aquí, dejar Nueva York, dejar Broadway….

-Pero es por que te espera algo mejor, no digo que Broadway no sea algo bueno, es algo maravilloso, pero tu estuviste casi cuatro años en "Spring Awakening" y es hora de que tu brillo llegue a otros horizontes, Rachel—le dijo Kurt, una sonrisa pequeña se le formo en su rostro.

-Kurt tiene razón, Rachel—hablo Blaine—sabemos que Broadway es tu corazón, pero ahora estarás en Hollywood y tus horizontes se expandirán más allá de lo que alguna vez soñaste. Serás la estrella más brillante entre las estrellas, ¿sabes porque?—la diva negó—por que eres Rachel Berry, la chica que dejo todo por no ver lastimada al amor de su vida, la chica que dejo aun lado el que dirán para creer en ella misma, la Rachel Berry que nunca se dejo acaparar por nadie, por que esa es tu naturaleza, brillar y ahora más que nunca, por que tienes un sol enorme a tu salo—por inercia los brazos de la morocha se aferraron al cuello de su amigo, el cual sonreía enormemente a la par de su novio.

-Tienen tanta suerte de tenerse el uno al otro—susurro la diva

-Y tú tienes tanta suerte de tener a Quinn y que ella te tenga a ti

…..

-¿POR QUÉ CARAJOS ME DICES HASTA AHORA?—grito Zoe sumamente exaltada

-Ah, será por que ¡ACABO DE SABER DE TI!—Grito Quinn—Te estuve marcando a tu celular y bueno, ¡esta apagado!

-Relájate, ¿ok?—Quinn rodo los ojos

-¿Qué se relaje?—escucho que grito Alejandra—si tu fuiste la salvaje que comenzó a gritar—la rubia rio a pulmón abierto al escuchar a la latina chica.

-¡Wow! Veo que todo mundo te controla, Zoe—la morena rodo los ojos

-Cállate, Quinn. Así que ¿te largas a L.A.?

-Si, Zoe. Me voy por que, bueno, tú sabes…

-Si, el mandil, Rachel y la galería ¿no es así?

-Si, de hecho, es hora de utilizar el dinero de la herencia. La galería esta abandonada y bueno, hace falta la redecoración. De igual manera, será algo diferente puesto que no solo será una galería fotografía, quiero al igual, pinturas, literatura, música… —Zoe miraba el brillo en los ojos de su prima y sonreía. En verdad estaba feliz de verla de esa manera, con ese entusiasmo en su voz, con ese brillo en los ojos que, para ella, valía más que nada.

Había sido una vida difícil para Quinn, su repentino embarazo, su lejanía de Los Ángeles a Lima, se pelo rosa, el secuestro, el amor, el desamor, la lejanía, los celos, las peleas y la lista seguía, se sentía culpable por algunas cosas, pero por otras, simplemente habían estado fuera de su alcancé.

-Me alegro que al fin, ¡AL FIN! Todo vaya saliendo perfecto de acuerdo a sus planes. Quiero decir, Rachel se va a Los Ángeles, tu igual, regresando a tu lugar de origen, donde esta mitad de tu vida y regresar como los verdaderos campeones. Con la chica, la carrera, el orgullo, y por supuesto, las ganas de triunfar. Esa es mi prima

-Igual tu ya pronto te iras para allá ¿no?—Zoe sonrió

-Si, en tres meses en lo que Alejandra termina su tesis. Yo le dije que no se atrasara, pero… —las palabras de la morena fueron abruptamente cortadas al ver como una almohada se estampaba en el rostro de la chica. Quinn se moría de la risa, al ver a aquellas dos mujeres.

-¿Cómo puedes soportarlas?—pregunto Quinn a Jessica una vez las otras dos estaban en el piso "peleando"

-Con mucha paciencia.

-¡Ya no juego! Mira lo que me hizo—Zoe acerco su mejilla derecha a la cámara de la computadora y Quinn vio un pequeño rasguño en aquel lugar.

-Deja de quejarte, pareces gay…Oh, lo siento, es que ¡en verdad eres gay!—Quinn sonrió una vez más al ver como Zoe trataba de alcanzar a Alejandra, pero simplemente no pudo.

-Lo siento—dijo frente a la cámara—entonces, nos veremos pronto en L.A. bad-ass.

-Así parece. Me tengo que ir. Los padres de Rachel vienen a cenar esta noche.

-Si no te conociera, dijera que no estas nerviosa, pero al ver tu cara, digo todo lo contario. Estas mas asustada que Alejandra viendo "Actividad Paranormal 3"—una almohada se estrello en la cabeza de la prima de Quinn.

-Te lo mereces. Y no estoy asustada, es solo que, los padres de Rachel siempre me van a poner al tope de adrenalina.

-Como sea. Nos vemos después—Quinn imitó la misma acción y cerro su portátil.

Tenía empacando desde hacía unos días apenas. Sus libros, películas, cámaras, memorias, portafolios, fotografías, álbumes con cientos de fotografías de ella con Rachel, de Rachel, de Claudio, Miriam, Santana, Brittany, Puck, Rachel, Rachel y más Rachel.

Nunca se cansaba de tomarle fotografías a Rachel, aquella chica era su musa, su inspiración, su guía, su Diosa, Rachel Berry era su todo en este mundo. Continuo empacando y de uno de los álbumes de fotos, cayó una foto. Su pelo rosa, el aro en su nariz, el maquillaje negro alrededor de sus ojos, su ropa negra, pero con una gran sonrisa y recordó aquel día de esa foto.

Habían estado en la escuela después de que las clases habían terminado. Sentadas cerca del patio de futbol de la escuela. El pasto se colaba por su ropa, pero eso no importaba, por que estaban las dos, después de no verse por casi 9 horas. Rachel saco de su mochila una paleta en forma de corazón y se la entrego a Quinn, la chica, con el pelo rosa, en ese entonces, se la metió en la boca y al termino de la paleta, Rachel no dejaba de reír y Quinn no sabía el por que, así que la castaña se acercó lentamente a la cara de Quinn y beso esos labios hermosos para después sorprenderla con una foto, fue improvisada, pero había salido perfecta. Fue allí cuando Quinn había visto la razón de la risa de Rachel; sus labios estaban sumamente rojos a causa de aquella paleta.

Tantos recuerdos hermosos que guardaban, tantos recuerdos que faltaban.

. . . . . .

La cena con Hiram y Leroy había llegado. Hablaron y hablaron hasta que se cansaron. Para Quinn, años atrás, era increíble ver como dos personas puede amar tanto a una sola o como una sola podía amar tanto a solo una personas. Pero todo eso se fue cuando Rachel llego a su vida, todo lo malo salió de su vida para que solo cosas buenas cubrieran ese vació.

Rachel miraba la sonrisa de Quinn. Le encantaba ver a la rubia feliz, sonriente, con ese brillo en sus ojos, el cual solo Quinn poseía. No podía pedir por nada más en el mundo, lo tenía todo, amor, salud, bienestar, dos padres que la amaban, amigos que la apoyaban al máximo, trabajo, pero sobre todo, tenía a esa rubia que cada día la hacía más feliz que nada en el mundo.

Quinn se había convertido en todo para Rachel, así como la diva se había convertido en todo para la rubia. Aquel día, aquella tarde, era la última en Nueva York. Cena con sus padres y noche de diversión con los chicos. Jesse se iría igualmente a Los Ángeles, el chico había recibido de la misma manera una propuesta para protagonizar una película independiente en aquella ciudad. Rachel se emociono, al menos no extrañaría a Jesse como a Kurt o Blaine o Miriam y Claudio.

-¡POR EL ÉXITO DE ESTAS DOS HERMOSAS MUJERES EN LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS!—Grito Claudio—Y POR QUE RACHEL SEA LA NUEVA BARBRA STREISAND Y QUINN LA MEJOR FOTOGRAFA DEL MUNDO—todos bebieron de sus copas y se dejaron llevar por aquel ritmo que retumbaba en el lugar.

….

-No quiero que se vayan—comenzó a llorar Claudio provocando la risa tímida de Quinn y Rachel.

-Irás a visitarnos, Clau. Y nosotras vendremos a verte—le dijo cálidamente la castaña al abrazar fuertemente al chico.

-Nos veremos pronto, Quinn—susurro Miriam al oído de la rubia, quien solo se limito a abrazar a su amiga contra su cuerpo.

-Nos llamas cuando llegues—dijo Hiram

-En cuanto aterrices en L.A., nos llamas—nuevamente repitió Leroy con lágrimas en los ojos. Ambos padres abrazaron a su hija. El mismo acto hizo con Quinn.

Ambas abordaron su vuelo que las llevaría hasta el LAX, aeropuerto en Los Ángeles. Seis horas después, el avión aterrizo bajo el clima soleado de Los Ángeles. Rachel aspiro el aire de aquel nuevo lugar, se sentía todo tan diferente, se sentía tan bien.

-Bienvenida a Los Ángeles—susurro Quinn

-Bienvenida a nuestra nueva vida—termino de decir Rachel dando un suave beso a Quinn en los labios.

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Hola

02 capítulos

Se siente la nostalgia, al menos yo la estoy sintiendo. La verdad fue maravilloso escribir esta historia, y ver que a Uds. Les ha simplemente encantado de igual manera me encanta más.

No diré mucho esta vez, simplemente disfruten. (si quieren (: )

Nos vemos el VIERNES

Y el LUNES EL FINAL (si es que no muero como anteriormente les dije, atropellada a las afueras de la universidad)