Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, la trama es mía. Si algo te suena familiar es de Meyer también.

Casi 200 reviews en el capi anterior O.o voy a tener que hacer sufrir a Bella y a Edward más a menudo jajajaja es broma XD En serio muchas gracias por sus reviews. Ahora lo que todos estaban esperando.


Capitulo 37

HOSPITAL

--Edward…tenemos que hablar—dijo suavemente mi padre entrando a la habitación.

Besé la mano de mi esposa y me levante encarando a mi padre. Su usual peinado inmaculado estaba desordenado, se veía mayor y cansado. Me acerque haciendo que mi ropa de operación susurrara con cada paso. Me había cambiado cuando llevaron a Bella a tomarse la radiografía del brazo. Solo la había dejado sola por cinco minutos mientras me cambiaba las ropas ensangrentadas, no me había vuelto a separar de ella desde que habíamos llegado al hospital.

Sabía que mi familia estaba en la sala de esperas, pero no había hablado con nadie y tampoco deseaba hablar con nadie. Las enfermeras entraban cada hora a revisarla, pero yo hacía como si ellas no estuvieran en la habitación. En estos momentos solo importaba ella y los bebes.

--Crees que podamos bajar la dosis del sulfato? Bella ha vomitado mucho a pesar de no estar consciente—le dije mirándolo finalmente encontrándome con una dura mirada en sus usuales ojos bondadosos.

--Puedes explicar que carajos significa esto?—me siseó estrellándome un sobre amarillo en el pecho, sacándome un poco de balance. Abrí el sobre sin entender y mire horrorizado a mi padre…

--No es lo que piensas Carlisle déjame explicarte—empecé a decir antes que la puerta se abriera de golpe y fuera levantado del suelo por el cuello para ser estrellado contra la pared.

--Por tu culpa Bella esta en esa cama y tuvo ese accidente. Como mierda se te ocurre engañarla con zorra de Tanya!—me siseo Emmett estrellándome nuevamente contra la pared por el cuello.

--Emmett, Emmett suéltalo—le decía mi madre. Seguro mi cara estaba azul por la falta de oxigeno.

Escuche un jadeo colectivo, Emmett me soltó y yo caí al suelo tratando de recuperar el aire que había perdido.

--Qué es esto, Edward? Yo no creí lo que dijo Félix…pero ahora… pobre Bella como lo hiciste esto—dijo mi madre sollozando aferrándose a mi padre, mientras miraba al suelo para luego cerrar los ojos asqueada.

Bella volvió a arquear en su sopor y trate de acercarme, solo para ser empujado por Rosalie.

--No te atrevas a tocarla—me siseó, tomando la palangana que habían puesto las enfermeras para que Bella vomitara en ella. "Rose" dijo suavemente antes de volver a caer inconsciente producto de las drogas que le estaban administrando.

Alice se agacho a mi lado y empezó a recoger las asquerosas fotos… tan solo imaginarme que Bella las vio y lo que pudo pensar, me hacían querer devolver el estomago.

--No es lo que creen…--dije en un susurro avergonzado de que mi familia haya visto las infames fotografías.

--Entonces explícanos y que sea convincente. Si no cumpliré la amenaza que te hice cuando conocí a Bella…y te romperé todos los huesos por volverle a hacer daño—me gruño Emmett a quien Jasper tenía restringido para evitar que me atacara de nuevo.

Me senté en el suelo mirando las insultantes fotos, mientras Alice las recogía. Como demonios no me di cuenta que era una trampa en ese momento? El hecho que Tanya me llamara para reunirnos en ese hotel en lugar de nuestra casa debió haber sido una indicación de que algo está mal. Pero yo no estaba pensando con la cabeza correcta en cuanto había entrado en esa maldita habitación.

--Tanya vino a mi oficina ayer en la tarde…--empecé a decir

--Y por eso tenias que llevártela a un hotel y meterle el pito en la boca?—me gruño Emmett, tratando de soltarse del agarre de Jasper.

--Emmett, deja que tu hermano hable y controla tu lenguaje. Estamos en un hospital!—lo reprendió mi padre.

--Tanya vino ayer en la tarde a mi oficina. Diciéndome que tenía unas fotos bastantes comprometedoras de nosotros dos cuando éramos novios y que se las entregaría a Bella o a algún tabloide si no le daba una fuerte suma de dinero—les dije mirándolos a los ojos a pesar que sentía una gran vergüenza. Trague el nudo de mi garganta—Ella me dijo que se las había vendido a Félix y que yo tenía que pagarle para que ella le dijera que eran fotos viejas. Si acaso teníamos un mes de habernos mudado a la casa de la playa cuando fueron tomadas. Yo nunca engañaría a mi esposa. Gracias por la confianza—les escupí empezando a molestarme.

Podía entender que Bella al ver las fotos entrara en histeria, sus hormonas no son nada dóciles, pero ellos son mi familia, se supone que me conocen….que deben confiar en mí y apoyarme… Pero aquí están ellos siendo los primeros en juzgarme.

--Edward, nosotros…--empezó a decir mi padre.

--Salgan—les dije señalando la puerta—No voy a dejar que perturben más a Bella de lo que ya está. Y díganle a Vulturi que es mejor que no se le ocurra quedarse, porque si lo llego a ver no me voy a contener de destrozarle la cara por entrometido, sin importarme que estemos en un hospital.

Bella volvió a removerse y me apresure a su lado llegando justo a tiempo para ayudarla a vomitar.

--Destruiré las fotos Edward. Llamaré a Charlie y Renee para avisarles—dijo suavemente Alice cerrando la puerta tras de sí.

--El sulfato de magnesio está haciendo su trabajo, le dimos antes un bloqueador de canales de calcio—dijo suavemente mi padre mirando las gráficas—lástima que tenga esos efectos colaterales—quito un mechón de cabello de su frente que se había pegado por el sudor. Su piel estaba enrojecida cosa que era normal por esos medicamentos.

--No podemos dejarla solo con el sulfato de magnesio, al menos así no tendrá esas horribles nauseas—pase un algodón húmedo con agua por sus labios resecos.

--No quiero correr riesgos, pero si todo va bien mañana solo la dejare con el sulfato y empezare a administrarle corticoesteroide para empezar a madurar los pulmones de los bebes por cualquier eventualidad—me dijo palmeando mi hombro.—Creo que debes descansar. Ese sillón no se ve muy cómodo, porque no te recuestas un rato en una de las salas de guardia?

--No me voy a separar de ella, hasta que esté consciente y nos vayamos a casa—le dije volviéndome a sentar en la incómoda silla y tomando su mano en la mía.

--Mandare a que te traigan una almohada al menos así estarás más cómodo… hijo…lamento que hayamos reaccionado de esa manera. Trate de ser yo quien hablar contigo pero por lo visto todos me siguieron una vez Félix dejo caer la bomba. Me entrego el sobre a mí y no permití que nadie lo viera…--me dijo bastante incomodo.

--Está bien papá… supongo que todas las pruebas me culpaban—le dije tratando de darle una sonrisa pero llevando toda mi atención nuevamente a mi esposa en el momento en que los bebes decidieron moverse haciendo que la maquina se levantara un poco.

--Son unos luchadores…no te preocupes Bella y los bebes estarán bien—me trato de reconfortar.

--Si… lo son…--dije suavemente, pero no sé si me escucho ya que iba camino a la puerta.

Volví a revisar los trazos y todo era normal por suerte. Una enfermera trajo una almohada y una manta. Acomode el sillón reclinable para estar cerca de ella y baje su cama para que quedara a mi altura. Me recosté y tome su mano poniéndola en mi mejilla.

--Edward…--dijo muy suave, levante mi cabeza para encontrarme con sus orbes chocolates que se veían apagadas, sus ojos se cerraban casi por inercia, se notaba que estaba haciendo mucho esfuerzo en mantenerlos abiertos.

--Aquí estoy amor, estas despierta?—le pregunte suavemente sabiendo el estado de somnolencia en que estos medicamentos dejaban a las mujeres.

--No lo sé…me siento…cansada… me duele la cabeza… el brazo también--se quejo en voz ronca

--Duerme amor, ese es el efecto de la medicina ya pediré que te traigan algo para aliviarte el malestar—le dije pero ella ya se había vuelto a dormir. Le pedí a la enfermera por el intercom que le trajera un sedante leve para ayudarla con el dolor.

El resto de la noche paso de igual manera, me despertaba cada vez que la sentía moverse y la ayudaba a vomitar, aunque ya no tenía nada en el estomago que devolver. Mi padre regreso varias veces para revisar si el ritmo de las contracciones había disminuido. Con suerte mañana podríamos quitarle el sulfato de magnesio del todo.

Casi no había podido dormir en toda la noche, cuando al fin pude conciliar un poco el sueño, mi mente se poblaba con esas malditas fotos, la expresión en el rostro de Bella en el restaurante y su rostro cubierto de sangre cuando la atendí antes que llegaran los paramédicos.

--Qué…haces…aquí?—dijo una temblorosa voz sacándome de mi medio sueño.

--Bella amor, ¿cómo te sientes? ¿Te duele algo?—le pregunte frenético mientras me levantaba de la improvisada cama.

--Me duele…mucho…el brazo…--dijo volviéndose a dormir. Pedí otro sedante, mande a buscar a Carlisle y al ortopeda que la atendió para que planearan alguna manera en la que ella no estuviera tan incómoda con los dolores.

Entre el sulfato de magnesio y los sedantes Bella no lograba poner dos palabras juntas con sentido. Lo único bueno es que ya no tenía nauseas. Alice me aviso que Renee y Charlie no habían podido conseguir un vuelo debido a que ya estamos en diciembre y todos estaban ocupados, así que le había pedido a Garrett que lo buscara. Por lo que deberían llegar hoy en la noche.

A mediodía Carlisle le bajo la dosis del sulfato por lo que esperaba ella recobrara un poco la conciencia. Las gráficas de los niños eran buenas, así que no había mayor preocupación por ese lado. Pasaron unas horas mientras la observaba dormir. Alice me había traído algo ligero de almorzar y una taza de café para mantenerme despierto a eso de las dos de la tarde.

Eran casi las cinco de la tarde, cuando la sentí empezar a moverse.

--Urg!..—se quejo mientras abría lentamente sus ojos.

--Bella, amor. Te duele algo?—le dije acariciando su mejilla derecha.

--Los bebes están bien?—dijo después de aclarar su garganta, por sus mejillas caían silenciosas lagrimas.

--Están bien, tuviste unas contracciones cuando llegamos al hospital, pero te dimos medicamentos para detenerlas—me acerque a limpiarle las lagrimas, pero ella alejo su rostro de mi como si yo tuviera una enfermedad contagiosa.

--Gracias…ahora puedes dejarme sola—dijo sacudiendo ligeramente su cabeza mientras acariciaba su ahora prominente vientre.

--No me iré—le dije con convicción.

--Perdón?—me miro sorprendida para luego apartar sus ojos de los míos.

--Te dije que no me iré. Tu eres mi mujer y estos son mis hijos.—le dije con un poco más de fuerza de lo que hubiera querido.

--Pues ahora es cuando recuerdas eso. Déjame en paz y vete con tu Tanya. Por lo visto ella es el tipo de mujer que te gusta y no una simplona como yo—me soltó entre dientes, su respiración se empezó a agitar.

Sabía que no debía alterarla, pero no iba a permitir que un malentendido por falta de comunicación nos alejara. La combinación de hormonas y medicamentos no era lo mejor para esta conversación, pero tenía que hablar con ella, no pretendía dejar que continuáramos en esta situación ni un minuto más. Me acerque decidido y tome su pequeño mentón entre mis dedos índice y pulgar obligándola a mirarme. Trate de ser lo más firme posible sin llegar a ser muy brusco por su cara lastimada.

--Escúchame bien Isabella Cullen, reconozco que tuve la culpa—empecé a decir y sus lagrimas empezaron a salir con más fuerza al igual que sus sollozos.

--Pensé que l-lo ibas a ne-negar—dijo y sus sollozos me quebraron el alma.

--Podrías cerrar esa hermosa boquita y escucharme antes de interrumpirme?—medio gruñí, medio suplique. Ella presiono sus labios en una tensa línea y aparto los ojos de mí.

-- Mírame, Isabella. –le dije tenso, en cuanto sus ojos se encontraron con los míos proseguí--No te niego que si tuve la culpa… tuve la culpa por no ir directamente a ti y decirte que hace dos días Tanya vino a sobornarme con unas fotos que tomo cuando ella y yo éramos novios.—afiancé la las dos últimas palabras para que me prestara atención--Bella, amor lamento mucho que hayas tenido que ver esas fotos, pero te juro por mi propia vida que nunca te he engañado y que nunca te engañaré… como podría engañarte si eres la mujer perfecta?—le dije perdiéndome en su mirada, en sus ojos había duda los miraba intensamente tratando de averiguar si le mentía o no.

--Pe-pero Félix…--empezó a decir y yo la corte con un rápido beso. Mordió su labio, sus lágrimas aun no paraban de caer por su rostro.

--Félix, es un imbécil que se dejo embaucar por Tanya. Ella sabía que él querría quedar bien contigo y te las mostraría. Ella solo quería vengarse de ti porque según ella tú te metiste en su camino. Amor, todo este malentendido ha sido por causa de esa loca—le dije acariciando con suavidad el lado derecho de su rostro.—Yo sé perfectamente bien que se siente ser traicionado Bella, la verdad fue algo horrible…y yo ni siquiera la amaba. Por eso comprendo cómo actuaste, pero debo decir que fuiste muy irresponsable… --le dije en tono serio.

--Lo-lo si-siento—dijo sollozando.

--Tienes mucho porque discúlpate Isabella… empezando por salir corriendo de esa manera, por no dejarme explicarte las cosas como son, por no tener confianza en mí…pero sobretodo por casi hacer que los perdiera a ti y a los niños.—ella me miro parpadeando para alejar sus lagrimas.

--Soy una…per-sona ho-horrible—rompió en un sollozo. Yo suspire y me senté al borde de su cama cerca de su cabeza, bese su anillo de matrimonio.

--No lo eres amor…son las hormonas…todo estará bien—le susurre pasando mis nudillos con cuidado por su rostro.

--Sí lo soy…y a soy una ma-dre te-rrible—no sabía si reírme o llorar por lo irracional que estaba siendo. Me acomode mejor de manera que pudiera dejar descansar su cabeza sobre mi pecho. Acaricié en círculos su prominente barriga.

--No seas tontita… solo estas hormonal, amor. Tú serás la mejor madre del mundo—le dije y para confirmar lo que dije los pequeños se movieron bajo mi mano. Ella me miro y me dio una pequeña sonrisa antes de hacer una mueca. Le limpié con cuidado sus lágrimas.

-- Estoy muy mal?—me pregunto tratando de llevar su mano derecha a la cara pero yo la detuve por miedo que se fuera a lastimar.

--Recibiste un fuerte golpe de ese lado de la cara amor, estas un poquito hinchada y tienes unos cuantos puntos justo donde a línea del cabello se une con la frente, pero pronto desaparecerán. El brazo por otro lado…lo tendrás que tener al menos dos meses puede que un poco más depende del cuido que tengas—le dije, ella hizo un atractivo puchero y no pude evitar capturar sus labios en un hambriento beso, hace casi tres días que no los sentía contra los míos.

Me moví de manera cuidadosa para no lastimarla, girándome de manera de poder profundizar el beso, soporte todo mi peso en mi brazo y cuando mi lengua toco la suya dejo escapar un gemido.

--Me alegra verte despierta, Bella..—dijo mi padre aclarándose la garganta claramente apenado por haber entrado sin anunciarse.—Tienes algún tipo de malestar?—le pregunto tomando las graficas y revisando que no hubieran vuelto las contracciones, por suerte todo estaba saliendo bien.

--Solo me duele un poco la cabeza y estoy algo incomoda—dijo volviendo a hacer un puchero.

--Voy a pedir que te den un analgésico leve para el dolor, si todo sigue bien y mañana no tienes ningún cambio a tu condición actual te dejaremos regresar a casa, solo recuerda tienes que prometer no hacer ningún tipo de esfuerzo por un tiempo. No querrás recibir a los bebes con un yeso en el brazo—le dijo mi padre apretando cariñosamente los dedos de sus pies.

--Estoy acostumbrada a los yesos, no será muy difícil manejarme, aunque esta pancita añade un desafío a mi equilibrio.—dijo acariciando su vientre con su mano, mirándolo casi con adoración.

--Creo que lo mejor será contratar una enfermera, sí vas a regresar a tu casa o si no sabes que son bienvenidos en la nuestra, estoy seguro que Esme y Rose estarán más que encantadas de ayudarte.—le dijo y ella mi miró interrogante. Pero antes que pudiera decir nada, la puerta se abrió de golpe.

--Oh, cariño mira como estas—dijo Renee apresurándose al lado de su hija seguida detrás por un muy preocupado Jefe Swan.

--Mamá, Char-papá . Que hacen aquí?—les pregunto mirándome.

--Cómo que qué hacemos aquí? Eres nuestra pequeña es ilógico pensar que estuviste en un accidente de auto y no vendríamos—le dijo Renee mirándola reprobatoriamente. Bella se sonrojo. El jefe Swan estaba hablando con mi padre, seguramente preguntándole por el estado de salud de su hija y nietos.

--No lo quería decir de esa manera mamá. Es solo que me sorprendió, seguro los pasajes les costaron una fortuna en esta época del año—dijo mordiéndose los labios.

--La familia de Edward nos envió su avión porque no conseguíamos ningún vuelo disponible que nos trajera. Ahora dime como pasó esto? Tu siempre eres muy cuidadosa con el manejo—le dijo sacudiendo su cabeza de un lado a otro. Bella me miro en busca de ayuda, pero en ese momento su estomago escogió rugir fuertemente.

--Qué quieres comer? Seguro no querrás la comida del hospital, seguro ya te la deben estar trayendo…pero te digo un secreto—ella me sonrió, me gustaba verla un poco más animada—la comida aquí es horrible.

--Puedo comer lo que quiera?—me pregunto con la emoción bailando en sus ojos.

--Sí, Bella puedes comer lo que quieras—le respondió mi padre. Ella lo consideró unos segundos parecía como si estuviera tratando de descifrar el significado de la vida, de pronto su boca se convirtió en una pequeña 'O'

--Quiero un Philly stake con queso, unas papas…una ensalada cesar y asegúrate que tenga crotones y una soda….y un nomeolvides de malva y caramelo—dijo lamiéndose los labios.

--Bells, no tienes que ordenar comida para nosotros. Ya cenamos—le dijo su padre riéndose y yo le hice señas que no dijera nada, pero ya había hablado.

El labio inferior de Bella empezó a sobresalir y luego tembló, sus ojos se empezaron de llenar de lágrimas. El rostro del jefe Swan cambio una sonrisa por una mueca nerviosa.

--Les digo que le pongan maní sin sal—le pregunte rápidamente quitando su atención del hecho que comía mucho.

--Uhh, maní—dijo y volvió a lamerse los labios.

--Enseguida vuelvo—le dije dándole un beso en la frente y bajándome de la cama.

El jefe Swan me murmuro un apenado "gracias" cuando pasé a su lado. Pasé frente a la sala de enfermeras.

--Dr. Cullen, hemos recibido muchas flores para su esposa, pero como esta en estatus privado no sabíamos qué hacer con ellas, así que las enviamos a su oficina—me dijo la jefa de turno.

--Gracias, si llegan más avísenme para poder decidir qué hacer con ellas.—les dije antes de salir en mi cacería de comida.

Me tomo casi 45 minutos conseguir todo, por suerte la heladería que estaba cerca del hospital vendían el postre que ella quería. Regrese y la encontré platicando tranquilamente con su madre. El jefe Swan solo asentía de vez en cuando, pero estaba seguro que él estaba más interesado en el partido de futball americano que estaba transmitiendo en la televisión. Guarde el postre en la nevera de la habitación para que no se derritiera mientras ella comía.

--Bella, amor. Te traje lo que me pediste—le dije acercado la mesita a su cama y poniendo la comida que le había traído.

--Uhhh! Gracias—me dijo y luego trato de tomar el emparedado con su mano, pero se notaba incomoda. Lo dejó para empezar a comer las papas fritas y la ensalada. Tomo un gran trago de soda cuando terminó Renee la ayudo a comerse el emparedado que había pedido con doble queso sabiendo que era de esa forma que le gustaba. Cada vez que mordía un pedazo gemía de satisfacción, cosa que me estaba haciendo difícil mantener la compostura frente a mis suegros. Me dedique a ver el juego después de revisar los gráficos una vez más.

--Edward, mi helado!!—prácticamente maulló y yo reí muy bajito.

--Tienes suerte…Renee era peor—dijo sacudiéndose visiblemente.

En cuanto le entregué el helado se lo devoró y poco después se durmió. Mis suegros se fueron poco después diciendo que regresarían mañana cerca del mediodía.

Dormí mucho más pacíficamente que la noche anterior, la cama era pequeña pero conseguí hacerme un espacio.

--Estoy seguro que las políticas del hospital deben decir algo en contra de los doctores durmiendo con las pacientes—escuche una risueña voz sacarme de mi sueño ligero.

--Como sí tú no hubieras dormido en la misma cama que Carmen cuando la operaron de la vesícula—le respondí a Eleazar.

Conversamos un rato en voz baja para no despertar a Bella, luego él se retiro para hacer sus rondas. A los pocos minutos Bella se despertó y salí a buscar su desayuno antes que se pusiera gruñona. Le compre waffles con fresas, huevos revueltos con tocino y jugo de naranja. Cuando regresaba me encontré con Rose que me miraba apenada.

--Edward…lamento mucho lo sucedido—me dijo mirando al suelo.

--Está bien Rose, no te preocupes. Ya pasó todo por suerte—le dije deteniéndonos frente a la puerta de la habitación de Bella.

--Enserio, Edward. Lament—Rose se cortó cuando de la habitación salió un gemido. Ambos nos congelamos.

--Te gusta así?—escuche una voz familiar preguntarle.

--Oh sí, me gusta…--dijo Bella.

--Te apuesto que Edward nunca te lo ha hecho así—dijo Emmett.

--Mmmm—fue lo único que obtuvo en respuesta,

--Veo que te gusta…que tal aquí?

--Oh sí, sí, sí justo allí—dijo casi sin aliento. Rose y yo intercambiamos una mirada de horror antes de abrir la puerta de golpe, deseando no encontrarnos con lo peor.

--Que diablos pasa?—preguntó Emmett dos octavas más alto de lo normal por el susto que recibió.

Rose rompió a reír, cuando vimos la cara asustada de Emmett mientras le sostenía el pie. Por lo visto mi hermano le estaba dando un masaje y yo pensé… por dios, me estoy volviendo Emmett. Bella estaba totalmente ajena a la situación.

--Trajiste los waffles?—me peguntó mientras Emmett seguía con su masaje. Ella hacia las caras más graciosas mientras comía degustando cada bocado.

Los padres de Bella, llegaron cerca del mediodía como habían dicho y se despidieron de ella ya que debían volver a sus respectivos empleos. Al menos se iban tranquilos que Bella y los bebes estaban completamente bien.

La tarde fue un desfile de visitas. Emmett le conto a cada miembro de nuestra familia lo sucedido esta mañana haciendo que todos y cada uno de ellos, se rieran de Rose y de mí.

Ya casi eran las siete de la noche y Bella terminaba de cenar lo que Esme le había traído. Se encontraba de mejor ánimo sabiendo que mañana en la noche dormiría en nuestra cama aunque fuera en casa de mis padres.

Las enfermeras de la sala me llamaron para avisarme que habían llegado más flores, cuando leí las tarjetas mi sangre empezó a hervir. Todas eran de Félix, brindándole su apoyo incondicional y sus sinceros deseos para su pronta recuperación.

--Pueden quedarse con ellas o tirarlas, no las quiero en la habitación de mi esposa—les dije y ellas aceptaron gustosas.

Regrese a la habitación y me acosté junto a mi esposa quien estaba empezando a quedarse dormida, producto de los analgésicos leves que Carlisle le dio. Apagué el televisor cuando eran casi las diez de las noches y me deje empezar a caer en un ligero sueño que fue interrumpido pocos minutos después.

--Edward, Edward. Despierta!—dijo mi padre en tono apurado. Me desperté enseguida pensando que era algo que le pasaba a mi esposa.

--Qué sucede Carlisle?—le dije saltando de la cama y empezando a mirar los monitores, encontrando todo normal.

--Es Tanya…--me dijo.


Dun, dum, dum(8) Xd si… no lo pude evitar XD

Ya tienen la dulce reconciliación , espero que les haya gustado. La verdad yo pase como Bella por todas esas drogas para detener las contracciones y les digo que no son nada agradables u.u

Apuesto que se pusieron de mal pensadas como el Edward y Rose antes de entrar a la habitación cuando escucharon a Emmett y a Bella jijijiji

Bueno déjenme saber que les pareció dejándome un lindo review.

Nos vemos mañana en YBTM.

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