¿NOS CONOCIMOS ANTES?
NO SE PIERDAN VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
Perdón les debo una vez mas las contestaciones a los reviews, pero voy de salida y no creo que quieran que me espere otro dia mas para que actualice ¿o si? Bueno como creo adivinar la respuesta, pues mejor les dejo, el nuevo capitulo, pero no antes de agradecerles a todos por dejarnos los reviews, y por seguir leyendo. Muchos besos.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.
CAPITULO 38
"¿De que hablas? Eso no es cierto." Le susurró Elizabeth incrédula mirando a Barbosa. Su declaración parecía contradecir a su pregunta, aunque ella no parecía haberlo notado.
Barbosa sacudió la cabeza y suspiró con tristeza. "Me temo que lo es. Es muy conveniente no recordar tales cosas." Agregó después de una pausa. "Pero si yo fuera tu, mantendría un ojo vigilante sobre Jack, por si acaso. Yo simplemente lo deje abandonado en una inofensiva isla y él no a podido olvidar eso." Miró al mar y de nuevo volteo a ver a Elizabeth. "Yo no creo que pueda olvidar nunca a quien lo traicionó y lo mató. ¿Tu podrías?" Entrecerró los ojos mirándola con expectativa.
Elizabeth lo miró y él la vio mas pálida de lo que nunca la había visto antes, pálida, mas pálida que cuando fue testigo de los efectos de la maldición del oro azteca, mas pálida que cuando escucho las ultimas palabras de él, tan pálida que parecía un fantasma. Ella se vio as si misma como si fuera un fantasma ahora mismo.
Ella quería preguntar… quería objetar… pero no podía ni siquiera hablar… no podía pensar, pensar ni siquiera el sonido de los latidos que estaba en su mente porque poco a poco fue sustituido por un sonido distinto, el sonido de algo que se quebraba, un sonido rugiente.
"Después de ti…"
Ella tembló, aterrorizada por su propia voz. ¿Era su voz? ¿Podría ser…? ¿Podría ella…? ¿Cómo podría ella…? no podía… pero lo hizo…
"No es cierto." Repetía obstinadamente, un rastro de molestia era apenas audible en su voz vacilante, sus ojos vagando entre la proa y el mar, como si buscara algún tipo de explicación, como esperando que alguien le dijera diferentes palabras, quizás incluso esperando que Barbosa se contradijera.
Pero Barbosa no iba a retractarse en sus palabras. Esperó para ver el efecto, para ver las secuelas, con la esperanza de que con el shock diera como resultado el regreso de su memoria lo más rápido posible.
"No tengo ni idea de lo que es estar en el armario." Continúo viendo a Elizabeth intensamente. "Que puede convertirte en alguien especialmente vulnerable." Vio a Elizabeth que daba unos pasos hacia atrás y que seguía mirándolo con forzada incredulidad, que le provocó una sonrisa. "Las imágenes, los sonidos, las voces." Camino lentamente hacia ella, entrecerrando los ojos. "Tu deseabas conocerlo todo, pero no todo puede ser escuchado. El dolor, que no podrá lastimar más, o así parece, pero antes de darte cuenta ese dolor nunca deja de lastimar, porque nunca se detuvo, nunca se fue, porque no fue causado por una espada o una bala, pero esta aquí." Puso su mano sobre el pecho. "Y aquí." Dijo señalando brevemente su cabeza. "Enraizada permanentemente, creciendo como una espina plantada por un jardinero traicionero, que espera que se alimenten de ella." Hizo una pausa y sonrió. "Para envenenar."
Elizabeth se estremeció por sus últimas palabras, por todo lo que él había dicho. "No es cierto." Las palabras escapaban de su boca casi involuntariamente, mecánicamente, caminando hacia atrás, aferrándose a la barandilla, las lágrimas fluían de sus ojos hasta sus mejillas, ni siquiera sabia que estaba llorando. No podía sentir ni oír nada a su alrededor, solo voces y casi tangibles, hablando, gritando, vociferando, susurrando… murmurando…
"Pirata."
"¡Sostenlo estable en su lugar, maldita sea!" Gritó Pintel, viendo salvajemente hacia Ragetti, que intentaba con todas sus fuerzas mantener la cuerda fija, aunque la tarea era más difícil de lo que parecía.
"¡Deberíamos lanzarlo por la borda para ver si flota!" Gritó otro miembro de la tripulación desde el otro lado del mástil.
Ragetti movió su ojo de madera parpadeando con consternación. "No es posible sostenerlo firme todo el tiempo." Dijo quejándose un poco.
"¡Es por eso que dijeron que deberíamos lanzarte por la borda!" Gritó Pintel, molesto por las palabras del otro marinero.
"Pero él dijo…" Ragetti trató de argumentar, pero de repente el buque se meneo, por la fuerza de una gran ola y la cuerda resbalo de sus manos, incluso antes de que él pudiera ver lo que estaba pasando.
"¡¡Cuidado!!" La voz de Marty llego del fuerte del nido de cuervo.
"Y entonces te casaste con el valiente señor Turner, que para terminar la lamentable historia de amor, fue asesinado por Jones y tuvo que decidir entre morir o navegar por los mares por siempre, ya viste cual fue su elección." Barbosa estaba junto a Elizabeth, su voz era un susurro ahora, amenazador por supuesto, pero baja e insinuadora.
Elizabeth no lo veía, estaba apoyada contra la barandilla, con los ojos fijos en el mar, la vista oscurecida por las lágrimas y los pensamientos mezclados, extrañas voces llenado su cabeza, las palabras y las oraciones iban y venían, las imágenes fluían de la nada, de su mente, de la memoria que aun no estaba ahí, pero podía sentir como si lo intentara, por primera vez como si realmente estuviera naufragando y para regresar, tenia que terminar… ahogándose.
"Y entonces." Continúo Barbosa a pesar de las lágrimas que fluían sobre las mejillas de Elizabeth. "Su corazón esta enterrado…"
Ella repentinamente lo miró, con los ojos muy rojos y muy abiertos. Así que era eso… el sonido venia de ahí… el sonido de latidos… latidos de corazón…
Apenas había escuchado lo próximo que dijo Barbosa, sobre un cofre donde el corazón esta encerrado… las palabras de Barbosa veladas por la voz en su cabeza, esa voz que sonaba suave pero que no era suave en los sueños que había tenido noches atrás, esa voz que gritaba. "¡Se suponía que lo mantendrías a salvo!"
Barbosa estaba todavía hablando, cuando de pronto ella se alejo de la conversación y corrió y corrió sin saber porque, solo quería correr, huir de las voces que se hacían cada vez más familiares con cada momento que pasaba.
"¡Se suponía que lo mantendrías a salvo!"
"Pirata."
Dos voces, dos voces dividiendo su corazón en dos. Dos voces que le hablaban, que la llamaban, la llamaban, después ella…
Y ella sabia eso, lo sentía. Sentía que había hecho algo terrible… y ella lo hizo… solo una vez. Pero al mismo tiempo… a cada momento.
"Esta es la única manera ¿no ves?"
Se tropezó y cayó al suelo, se limpió las lágrimas, y tomó aire, se estaba ahogando con las lágrimas, sintiendo que no podía respirar, medio deseando no respirar en lo absoluto.
¿Lloraba en voz alta? ¿Tranquilamente? No podía decirlo. Enterró su rostro entre sus manos y gemía entre lágrimas.
Ella lo mató… sabía que lo había hecho… pero nunca había pensado…
"… incluso si me mataras…" Las palabras pronunciadas por Jack en tono serio regresaron a ella. ¿Podría perdonarla? ¿Realmente podría perdonarla? ¿Podría perdonarla…?
"… fuera por compasión… o buscando venganza… para satisfacer su lujuria…" La voz de Barbosa repercutió en su cabeza, repitiendo incansablemente las tres frases.
Elizabeth se puso de pie, sus ojos le ardían de tanto llorar, las lágrimas se hacían camino hasta sus labios, dejándole un amargo sabor en la boca.
Levanto la vista y ahí estaba, el mástil principal y sintió que algo la golpeaba, el viento, la espada, el rayo, no podía decir lo que era, pero de repente cambio de proporción, aunque solo ligeramente. Parpadeo y aunque la vista era la misma, había algo diferente en él, algo…
Y entonces ella lo vio. Vio a una chica… y la chica era… ella. Se vio así misma, con una extraña expresión en el rostro, con una extraña expresión de desconfianza, era evidente que la chica veía algo. La chica con el pelo húmedo y temblando ligeramente…
Elizabeth se movió ligeramente hacia la imagen, la ilusión, la alucinación…
El recuerdo…
Cuando dio unos pasos hacia la chica, vio que había alguien junto a ella… la chica se inclinaba hacia él y besaba a un hombre… un hombre… Jack. La chica besaba a Jack. Ella beso a Jack…
No estaba segura si realmente podía ver algo o si solo estaba en su imaginación todas esas escenas no deseadas, valía la pena olvidar sus pecados, esos recuerdos que no podían simplemente caer en el olvido, todos esos actos que ella no quería recordar, pero que lamentablemente los recordaba ahora…
Recordar, recordar…
Elizabeth gritó, el sonido de los grilletes resonaban como un millar de truenos en la cabeza. Dio unos pasos hacia atrás y corrió, corrió, corrió…
"¡Cuidado!"
La voz hubiera sonado irreal para ella, incluso si la hubiera escuchado.
No sintió ser golpeada por nada… solo sintió el dolor… el dolor… el dolor…
Al igual que cuando el trasporte… las palabras abstractas destellaron a través de su mente, cuando ella se derrumbo en el suelo…
"Lo siento… en verdad lo siento… yo…" Susurró así misma y sus parpados cayeron sobre sus ojos, ocultando las lágrimas frescas que se formaban tras de ellos, apagando la luz, apagando al mundo…
Volviendo al pasado…
"¿Palabras?" Will levantó la ceja. "No se el significado, pero probablemente no lo sepa, ya que tus palabras no tienen significado."
"Ah. Lamentablemente tus palabras solo tienen sentido ilusorio." Contestó Jack en voz baja.
Will se quedo pensando en la palabra "ilusorio." Miro a Jack seriamente, listo para hablar, cuando de repente fue interrumpido por un fuerte sonido y los gritos de varios miembros de la tripulación.
"Y ahora ¿Qué?" Murmuró Jack, dirigiéndose a donde venían los gritos.
Will dudo por un momento, pero finalmente decidió seguir a Jack.
Había cierta conmoción, en torno a uno de los mástiles, que aparentemente estaba roto. Jack hizo una mueca, saltando sobre un pedazo de madera y levanto su vista hacia el mástil roto con ligera irritación.
"¿Qué…?" Comenzó mas bien en un tono duro, con la intención de investigar las razones por la que su buque estaba siendo dañado, cuando de pronto se detuvo a mitad de camino, sus ojos se ampliaron en shock.
En la cubierta, en un charco de sangre, estaba… Elizabeth.
"El mástil debió de haber estado roto desde la tormenta." Comenzó alguien, tratando de explicar lo ocurrido.
Pero Jack no escuchaba. Él cayó de rodillas al lado de Elizabeth y rápidamente apartó el cabello de su rostro. Sintió, como si hubieran regresado en el tiempo y estaba de nuevo en ese horrible día en Tortuga.
¿Horrible?... Hermoso de alguna manera…
Ella estaba respirando y medio conciente, sacudiendo su cabeza, sin aliento y murmurando palabras ininteligibles. Al menos no estaba totalmente inconciente.
Tenía una herida en la parte de atrás de la cabeza, era pequeña, pero lo suficientemente grande para que la sangre fluyera alarmantemente por ella. En su brazo también había una hemorragia. Jack rompió la manga de su vestido. El brazo no estaba roto, pero estaba torcido. La tomó con cautela entre sus brazos y un pensamiento destelló a través de su mente, que todo a su alrededor estaba excepcionalmente silencioso.
Pero, por el contrario, era cualquier cosa, menos tranquilo. Los miembros de la tripulación formaron un circulo alrededor de la escena, estaba hablando en voz alta, gritando, incluso, contaban lo que sucedía, argumentado las causas, en respuesta a las febriles preguntas de Will.
Jack no se dio cuenta de que Will estaba al lado de él de rodillas, Will realmente no sabia que hacer, estaba en shock, preocupación, mezclada con desesperación e ira, cuando Jack tomó a Elizabeth en sus brazos y la llevaba bajo la cubierta. Era él quien debería de llevarla, no Jack. Will los siguió aterrado por verla en tal estado. ¿Habría sido igual cunado ese accidente ocurrió? Pero en ese entonces él no había estado ahí y ahora lo estaba, pero ahora que podía realmente hacer algo, estaba impedido de hacer cualquier cosa por él y porque él aparentaba tener derecho a cuidarla, de hecho él la estaba cuidando.
Will siguió a Jack hasta la cabina del capitán, donde Jack recostó a Elizabeth sobre la cama, asegurándose de no lastimarle el brazo. Varios miembros de la tripulación también aparecieron en la cabina, llevando agua caliente, paños limpios, vendas y ron, aun si habérselos pedido. Dejaron todo en un gabinete y salieron.
Will, sin dejar de mirar a Elizabeth, tomó las vendas y accidentalmente golpeo una botella de ron, que cayo al suelo, rompiéndose en pedazos ruidosamente.
Jack dio una rápida mirada a la botella rota y luego a Will. "Con un infierno, vete de aquí." Dijo severamente, tomando el agua caliente y una toalla. Puso el recipiente en el suelo. Cuando se sentó de nuevo al borde de la cama junto a Elizabeth, noto las huellas de lágrimas en su rostro.
"¿Qué?" Dijo Will mirándolo enojado. "Yo puedo hacer esto, tu vete." Dijo con el ceño fruncido.
Jack dejo la toalla empapada en el recipiente, haciendo caso omiso de Will. Se inclinó más hacia Elizabeth y le levanto la cabeza con cuidado, haciéndola descansar contra su pecho y comenzó a limpiar la herida de detrás de su cabeza.
"¡Déjala sola!" Ordenó Will, molesto por el hecho de que no había nada que él pudiera hacer, mas que solo ver lo que Jack estaba haciendo, si bien era el quien debía… Su ansiedad por Elizabeth y su enojo contra Jack, pero no estaba seguro porque sentía esto, pero parecía como si hubiera algo íntimamente arrogante en la forma en que él la trataba, la forma en que la tocaba, la manera en que regresaba la cabeza de Elizabeth de nuevo hacia la almohada, la forma en que le tomaba los mechones sueltos de su cabello y los ponía tras su oreja. (¿Por qué aun hacia eso?), la manera en que rasgo la manga de su vestido y la arrojo al suelo…
"Esa es tu especialidad." Murmuró Jack, arrugando la frente y examinaba el brazo de Elizabeth cuidadosamente.
"¿Cómo te atre…?" Comenzó Will, pero se detuvo, cuando Elizabeth se movió y gimió.
"Shhh, amor, esta bien." Jack colocó su mano sobre la mejilla de Elizabeth y la acaricio con el pulgar.
De repente, una mano lo empujo y tuvo que levantarse de la cama, para no caer al piso.
"¡Dije que la dejaras en paz!" Repitió airadamente Will, tomando el asiento al lado de Elizabeth y viéndola preocupado, pero en realidad fue lo único que pudo hacer, porque dos sorprendentemente fuertes manos se aferraron al tejido de su camisa y lo arrastraron lejos de ella, arrojándolo fuera de la cabina, todo eso en una fracción de segundo, por lo que no le dio tiempo de reaccionar adecuadamente.
Jack azotó la puerta y la bloqueo, justo a tiempo, ya que casi de inmediato Will comenzó a mover el picaporte con furia, pero la puerta ni siquiera se movió.
Jack ignoró los fuertes gritos de Will y sus ingenuas órdenes y continúo limpiando el brazo herido de Elizabeth. Ella se movió y dijo algo que él no pudo entender.
Jack pensó que era una buena señal que al parecer estuviera medio conciente en esta ocasión. Odiaba la idea de tener que volver esperar para que recuperara la conciencia. Recordó como tuvo que reprimir ese sentimientos, cuando no estaba seguro si volvería a escuchar su voz, ni a mirar sus ojos de nuevo viéndolo.
Se inclinó sobre ella y la beso suavemente en los labios. Retrocedió y vio con asombro, que los ojos de Elizabeth se abrían en realidad y lo veían.
"Lizzie…" Dijo, acariciando tiernamente su rostro.
"Jack." Dijo ella, cerrando por un momento los ojos al sentir el contacto de la mano de él.
Poco a poco, Elizabeth trato de sentarse apoyándose en sus codos, pero un fuerte dolor
se lo impidió.
"No, no, Lizzie no lo hagas, te doblaste el brazo, amor." Jack colocó una nueva almohada bajo la espalda de ella y una mas en su cabeza, ayudándola a sentarse.
Todo ese tiempo ella lo miró con extraña curiosidad. "¿Por qué hiciste eso?" Preguntó con una sonrisa apareciendo en sus labios.
Jack la miró extrañado. "¿Por qué lo hago?" Preguntó con una vacilante sonrisa.
"¿Por qué me besaste?" Preguntó Elizabeth tranquilamente, después de una pausa.
Jack parpadeo confundido, pero antes de tener la oportunidad de contestar, la nave se sacudió y eso atrajo la atención de Elizabeth. Miró alrededor y entonces miró a Jack sorprendida.
"¿No estamos en Tortuga?" Se inclino hacia delante y miró alrededor de la cabina. "¿Cómo es posible? ¿Qué paso?" Preguntó mirando a Jack expectante.
Por alguna razón y quizás incluso por primera vez en su vida, Jack no pudo hacer uso de la palabra. Esto… no puede… ser…
"Yo recuerdo…" Elizabeth tembló un poco y sus labios también. "… que te vi y luego… algo… un trasporte… creo que era un carruaje, ¿no?" Preguntó viendo a Jack buscando que él le confirmara, pero Jack la miro absolutamente sin palabras. "Y luego caí, y…" hizo una pausa y miró a la nada pensativamente por un momento. "Jack." Ella lo miró con algo de molestia. "No recuerdo lo que paso después. ¿Cuánto tiempo llevo inconciente? No recuerdo… me caí… y…" Suspiró y agito la cabeza. "Jack ¿Qué fue lo que sucedió después de que me atropellara el trasporte?" Preguntó mirándolo con interés.
Jack la miró en shock, golpeado por la pregunta.
CONTINUARA…
