Capítulo 34 NorthWind and SunShine (Primera Parte)

El viento mecía ligeramente los verdes campos que rodeaban a la Mansión del Master Course. Y entre medio de las flores, Ai se encontraba junto a Yuki, su pequeña gatita, la cual jugaba a su lado.
El peliturquesa recordaba muy bien el llanto de su compositora aquella triste mañana. Le era frustrante no poder hacer nada más que sostenerla y escucharla, no podía darle la respuesta a lo que era en realidad el Amor; porque ni siquiera él lo no tenía del todo claro. Sin embargo, logró calmarla, y así ambos poder seguir con sus labores.

Mikaze estaba acostumbrado a la lógica, a las estadísticas, así que las cosas que simplemente no tenían explicación, eran una mera fantasía para él. O al menos era así antes de conocer a Kanon.
El senpai del Team Kawaii estuvo a punto de ir por Ranmaru, y cobrarle la palabra de que si lastimaba a Kanon, jamás se lo iba a perdonar. Pero Koizumi le suplicó que no dijese nada, ella no quería que Kurosaki se enterara de que estaba llorando por él.

De pronto el gruñido de Yuki lo sacó de sus pensamientos, viendo que la minina estaba a punto de cazar a una mariposa, la cual se posaba en una flor.
— ¡Yuki, no!- le gritó y la atrapó antes de que la felina pudiese dar caza a la mariposa.
Sin embargo, el impulsarse con cierta brusquedad, le hizo perder el equilibrio que cayó con Yuki en medio de las flores. Aquello provocó el escape de la mariposa, así como el de cientos de sus compañeras que estaban camufladas con las flores, el pequeño Idol protegió a Yuki mientras eran invadidos por las mariposas quienes juntas emprenderían el vuelo hacia otro lugar.
Había sido un espectáculo maravilloso… Ai lo observó desde sus inocentes y curiosos ojos con gran fascinación. Sin embargo, notó a su lado a una mariposa que se había lastimado sus alas, parecía la más débil de sus compañeras, que apenas aleteaba con la esperanza de volar y alcanzarlas.
— Hm… - Ai la tomó con cuidado posándola en su palma derecha, pero entonces notó que la pequeña ya no aleteaba más, puesto que su ciclo de vida había llegado a su fin. Eso de alguna manera lo estremeció, ya que las mariposas siempre le recordaban a la pelivioleta - Kanon… - musitó preocupado.
Mientras que la gatita olfateaba el cuerpecito de la mariposa, la movió con sus patas, y dio un pequeño maullido mirando a su amo- Tranquila, no es tu culpa… Ella ya cumplió con su objetivo, es sólo eso... – Explicó.

El día avanzaba, y en una de las oficinas de la Agencia, Kanon reunía con suma rapidez algunos papeles, ya que le pertenecían a Ranmaru. Eran documentos sobre el proyecto de Kurosaki en Estados Unidos, a la chica la dejaron fuera del proyecto; y ella estuvo de acuerdo. Ahora toda la composición caería bajo la responsabilidad de Shiro en conjunto con un compositor americano. Después de todo, Kanon sólo había participado por accidente en la canción que Ranmaru usó para lanzar en América.

De pronto la puerta de la oficina se abrió, se trataba de Ranmaru, ella lo observó con cierto miedo y asombro… No le gustaba ya el estar a solas con él.
— Kanon… -habló- ¿Ya tienes los documentos? Hace mucho que los espero…. – se quejó.
— ¡S-Sí! ¡Lo siento! –Se le acercó y le entregó unas carpeta- Iba a dejártelos, perdón…
— Está bien… - recibió la carpeta y comenzó a leer su contenido.
— Puedo explicarte el contenido…
— Sé leer ¿Sabes?
— A-ah, claro…
El malhumor de Ranmaru ya había vuelto, y todos a su alrededor se lamentaban por ello, más Kanon jamás se esperó que él igual fuese así con ella. No después de todo lo que vivieron juntos.
— A-ah, te deseo mucha suerte con el proyecto… - quiso romper el silencio.
— Sí, sí… - contestó él sin prestarle mucha atención, y con el ceño fruncido mientras leía los documentos.
— Por cierto, la canción Bright Road ya alcanzó los primeros lugares… - comentó, y esta vez el chico no le contestó- Realmente no me lo esperaba… - ella siguió hablando de todas maneras- Además… El que haya tocado la guitarra en tu concierto, creo que me abrirá más puertas de trabajo… Así que…
— ¡Tsk! - de pronto el rockero chasqueó su lengua- ¿Puedes guardar silencio? ¿No ves que estoy leyendo? – alzó una ceja, mientras sacudía la carpeta.
— P-perdón… - agachó la cabeza.
— ¿Sabes? No eres la única con presiones y trabajos aquí… Además... – la observó enojado.
— ¿A-además? – decidió mirarlo.
— Tu voz me irrita, trata de bajar el volumen ¿Quieres? - se rascó la nuca con sumo fastidio.
Ella abrió sus ojos como platos al escucharlo, y él la observó fijamente, como esperando alguna reacción por parte de ella.
— C-claro, lo siento… - dijo en cambio ella, y le hizo una ligera reverencia, para luego volver a sentarse tomando un par de hojas mientras fingía seguir con su trabajo.

— "Dime algo, lo que sea… ¡Reacciona, maldita sea!" - pensó el rockero al ver la actitud tan pasiva de la chica, definitivamente ya no era la Kanon de la que él se enamoró.

Extrañaba escuchar sus quejas, así como el callarla con sus besos… Extrañaba a esa pequeña que a pesar de ser tímida, decía sin dudar todo lo que sentía, y era capaz de enfrentarse a él.
— Tch… -se retiró al ver que Kanon ya no le prestaba atención.

Pero la verdad era, que desde lo sucedido, Ranmaru no podía dejar de ver a Psyche en todas partes o escuchar su voz, razón por la cual ya no había vuelto a su departamento. El recordar esos momentos lo llenaban de frustración, y el saber que era un estorbo para la mujer a la que amaba… Era muy difícil de aceptar. Porque a pesar de todo, él la seguía amando, y estaba seguro que tendrían que pasar muchos años, o tal vez un milagro, para dejar de hacerlo.

Simplemente estaba recibiendo el tormento al que eran expuestas las personas cuando sus ojos les eran abiertos hacia otro mundo; algo parecido por lo que pasó Kanon.
Sin embargo, como siempre y sin querer, él la había lastimado con su torpeza…
Pues cuando Kanon se quedó sola en la oficina, unas pequeñas gotas comenzaron a caer sobre el papel, eran sus lágrimas, que Ranmaru le dijera que su voz lo irritaba la había lastimado… Y ella no era capaz de enfrentarlo, pues sentía que era la culpable de todo, no tenía fuerzas para tomar decisiones… Se sentía demasiado perdida.

Cuando el reloj marcó el mediodía, la chica decidió comer algo antes de seguir con su trabajo, así que se fue a uno de los casinos que tenía la Agencia Shining. El lugar era bastante lujoso, y era tipo buffet, se podía comer una gran variedad de platillos, Kanon ya con su comida se sentó en una de las mesas.

El ambiente era el de siempre, cada persona metida en sus asuntos charlando con sus colegas, hasta que de pronto comenzaron a escucharse unos murmullos. La pelivioleta no le prestó mucha atención, y sigo comiendo. Hasta que escucha una voz familiar…
— ¿Puedo sentarme aquí, querida Kanon? –se trataba de Helena, quien fingía una sonrisa llevando consigo una bandeja de comida.
— ¿M-madre? – se quedó boquiabierta, al igual que los demás, nadie se esperaba que una figura tan importante, como la concertista griega, se presentase allí con tanta naturalidad.
— ¿Puedo? - insistió.
— A-ah… C-claro… - tartamudeó.
— Estoy ansiosa por el evento de mañana… - comentó la mujer acomodándose en el asiento- Supongo que ya está terminada tu canción ¿Verdad? – le sonrió.
— S-sí… - ella no quitaba su cara de asombro.
— Vamos, querida, come algo… ¿Qué clase de madre sería si no me preocupara por tu alimentación? – se tomó la libertad de inclinarse hacia ella y acariciar su mentón de manera fraternal.
— S-sí… - hizo lo que pudo para seguir comiendo, y evitar que su mano temblara.
— Por cierto, lindo collar…

Helena fijó sus filosas pupilas en el corazón de cristal que Cecil le había regalado, pues era una pieza única y valiosa… Tal vez demasiado valiosa.
— Ah, sí… - casi por instinto cubrió el corazón con sus manos.
— Tranquila, no voy a quitártelo –sonrió con maldad- ¿Te lo regaló algún pretendiente?
— No…
— ¿Entonces quién? - juntó sus manos.
Koizumi presintió que algo muy malo pasaría si le decía que Cecil le había dado ese collar. ¿Tendría algo de especial más allá de representar el lazo que la unía a QUARTET NIGHT?
— ¡Saludos, Helena-sama! - de pronto la voz de Shion interrumpió.
— Ah… - la dama Europea intentó difuminar todo disgusto de su rostro al ver al muchacho- Shion Shimizu, ¿verdad? - sonrió.
— Oh, veo que me conoce… -Se tomó la libertad de sentarse con ellas, ante la perplejidad de Koizumi.
Se suponía que nadie sabía que Kanon y Shion eran hermanos, así que Helena no figuraba como la madre del chico.
— Claro ¿Cómo no conocerte? – Volvió a sonreír y agregó- No sólo eres el hijo del influyente político Jin Shimizu, también eres un prodigio de la música… Realmente me sorprendió escuchar que habías vuelto al mundo de la música, aunque esta vez como un Idol…
Kanon estaba en blanco, le era increíble el cómo ambos podían fingir con tanta facilidad, ellos al hablar se sonreían, pero Koizumi podía percibir en sus voces la frialdad y tensión.
— Simplemente quise ver el otro lado de este mundo…
— ¿El otro lado?

En ese instante sonó el celular de Kanon, era su alarma, debía volver al trabajo. Para la chica fue la campana que la salvó de esa incómoda situación.
— Lo siento, pero debo retirarme- ella se puso de pie e hizo una reverencia. – Nos vemos, madre… - volvió a hacer una reverencia- Shimizu-san… - observó a su hermano, y luego comenzó a alejarse.
— Sin importa lo que intentes hacer, te advierto que estás en mi territorio… -tan pronto como la chica se fue, la voz de Shion se volvió más agresiva, a pesar que seguía sonriéndole a la mujer; todo para guardar las apariencias.
— Vaya, así que los rumores eran ciertos… -miró al joven- Puedo sentir el poder de Psyche en ti… Pero aún eres muy joven para reclamar un territorio. – soltó con una sarcástica risa.
— Lo volveré a decir – él la interrumpió- No invadas mi territorio… Algún día, todo lo que has hecho, te lo devolveré el doble… - el pelinegro se levantó y le hizo una reverencia- Disfruta tu comida, mientras puedas – sonrió con gentileza, y se fue tras su hermana.

Helena sonreía a todos a su alrededor, quienes tímidamente la saludaba a lo lejos. Más por dentro, la mujer ardía en cólera.
— ¡Kanon! - Shion logró alcanzar a la chica, pero esta no le hacía caso a su llamado, y aceleraba el ritmo de sus pasos. Hasta que la chica logró entrar en una oficina, pero no logró cerrar la puerta ya que su hermano lo impidió. -¡Oye, Kanon! – reclamó al entrar.
— No lo entiendo… - dijo ella mirando hacia por la ventana, Shimizu se quedó callado esperando que la compositora terminara sus frases- Siento que hay algo que siempre me limita… - apretó sus dientes- Sé que es imposible el tenerlo todo en esta vida ¡Pero no lo entiendo! – se giró hacia al chico, mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
— ¿De qué hablas?
— Cuando quise ser una Idol de la Agencia Shining – comenzó a contarle- Me emocioné mucho, porque al fin sería parte de la Agencia del Idol legendario Shining, fue por él que me interesé en este mundo… - se secó sus lágrimas- Pero, pronto me pusieron condiciones para estar aquí…
Ella le relató lo mucho que la agencia le reprimía en cuanto a su forma de ser, prohibiéndole entre otras cosas que tocara la guitarra. La agencia creó un personaje para ella, el cual al final terminó confundiéndola. Luego, uno de sus otros sueños, fue aprender a componer para los demás, todo aquello motivada por Rui y Ringo… Sin embargo, y después de muchos momentos difíciles. Logró componer su primera canción para Ai Mikaze, trabajo que la llevó a ser la compositora de QUARTET NIGHT… No obstante, debió pagar un precio muy alto, y eso fue dejar de cantar.
— Y entonces, cuando al fin parecía que podría tocar mi guitarra para el público…- presionó sus puños- La vida me volvió a quitar lo más preciado para mi… - ella claramente se refería a Ranmaru- ¿No crees que es injusto? Siempre, sin falta, me arrebatan las cosas más importantes, y las reemplazan por otras… Estoy segura de que cuando alcance mi fama como guitarrista… Perderé otra cosa más… -aseguró- Mi miedo es si para ese entonces podré soportarlo…
— Kanon…
— Es verdad, ya sé quién de nosotros dos sobra en este mundo… - le reveló- Ya lo sé… -sonrió con dolor.
— Kanon… Tú no vas a…
— Claro que no… - ella lo interrumpió, pues adivinó sus pensamientos – No haré una cosa como quitarme la vida, creo que el ser una llorona y cobarde tiene su ventaja… - comenzó a caminar hacia la puerta, y pasó a un lado de su hermano, en ese instante Shion la detuvo tomándola del brazo.
— No, tú no eres una cobarde… -expresó- Eres más valiente y fuerte de lo que crees –admitió- ¿Morir? Ese el camino fácil… - agachó su mirada- Ciertamente, a ambos nos ha tocado una vida dura, llena de mentiras y apariencias… Lo que debes hacer es ganarle al destino.
— Pero mientras Psyche esté aquí… - colocó su mano en su pecho, pues ya estaba más que consciente que todos sus dolores y problemas eran causados por su espíritu errante.
— ¡Olvídate de Psyche! – le gritó.
— ¿Shion?

A ella le sorprendió, pues desde un inicio que Shion simplemente había mostrado interés en ella bajo la sospecha de que la princesa estuviese escondida dentro de su hermana; y después de todo no se había equivocado.

— Te ayudaré a deshacerte de ella… Esa "Psyche" Ya no es más la que conocí, es un ser errante que ya no debería existir… Y si es que ella me está escuchando… - volteó a ver a su hermana, y la tomó de las mejillas mirándola directamente a los ojos, buscando dentro de ellos a la princesa. – Te salvaré, lo prometo… - Juntó su frente con la de su hermana, y cerró sus ojos con fuerza, mientras apretaba sus dientes con una notoria frustración. Parecía luchar con sus propios sentimientos… No quería aceptar que no volvería a ver a Psyche.
— Shion…

Kanon no sabía qué decirle o qué hacer… Ambos hermanos se quedaron en silencio por un tiempo.
Luego de eso, los Idols se retiraron para continuar con sus labores.
Ya eran las ocho de la noche, y Kanon se encontraba en el salón de música, mismo lugar donde Ranmaru la besó por primera vez tras confesarle su amor.

A pesar que se rodeaba de gente y de trabajos para no pensar en nada, de pronto comenzó a sentirse asfixiada, que corrió hacia aquel cuarto para tener algo de tranquilidad. Se sentó en el asiento pegado al ventanal, siendo iluminada sólo por la luna, apoyó su cabeza en el cristal y cerró sus ojos…
En ese instante, la puerta se abrió…

— ¿K-chan? – se trataba de Reiji.
Ella al escuchar su voz, abrió los ojos.
— Rei-chan… -musitó sin dejar su postura cansada.
— ¿Estás bien? ¿Qué haces aquí sola y en la oscuridad? - cerró la puerta y quiso encender las luces.
— No enciendas las luces, por favor- le pidió.
— Perdón, perdón~ De seguro te encandilarás ¿verdad? - le mostró una amplia sonrisa y se sentó a su lado.
Se quedaron viendo fijamente en silencio, ella no tenía ganas de hablar. Y el castaño parecía más interesado en las bellas facciones de la muchacha.
— ¿Uh? Es una hermosa luna, ¿no crees?- dijo de pronto.
Kanon se enderezó y luego alzó su rostro hacia la luna.
— Tienes razón, no lo había notado…
— ¿Realmente estás bien? – volvió a consultarle.
— Rei-chan… - hizo una breve pausa- ¿Mi voz te molesta?
— ¿Eh? – Parpadeó un par de veces- Déjame adivinar, Ran-Ran o Myu-chan volvieron a decirte algo grosero ¿verdad? – hizo un puchero.
— ¡N-no! – Ella mintió- No es nada de eso… Es sólo que…
— ¿Entonces Shining-san volvió a negarte el cantar?
— No… No es eso… Yo ya me di por vencida con eso… - confesó.
— ¡¿Eeeh?! ¡Imposible, imposible~! ¡No puedes hacer eso! – Reiji reaccionó de forma exagerada, como siempre.
— ¿Rei-chan?
— ¡A mí me gusta tu voz! ¡En verdad! – Le tomó las manos- Tu voz es dulce, melodiosa, gentil… Incluso sin cantar… - acarició sus manos- Pero…
— ¿Pero?
— Te noto algo apagada… ¿Qué pasa? ¿No me dirás? – Se tomó la libertad de acariciar su mejilla- Puedes contar conmigo, puedes contarle todas tus penas a Reiji-kun ¿Si?- le guiñó un ojo intentando hacerla reír.
— Gracias, pero estoy bien… Solo algo cansada… Así que…
Entonces el idol la abrazó de forma sorpresiva, acomodándola entre sus brazos.
— Debiste decirlo desde el principio, está bien… Puedes descansar un rato en mis brazos, la ventana es muy fría… O si quieres puedo llevarte a tu habitación –comenzó a decir- ¿O tal vez tienes hambre?
— ¿En verdad puedo descansar en tus brazos? – Ella dudaba- ¿Está bien?
— ¡Claro que sí~! - la miró con ternura y apoyó su mentón sobre su cabeza - Si no quieres decirme nada, está bien… - ya no le iba a insistir- Pero recuerda, siempre puedes contar conmigo ¿De acuerdo?
— De acuerdo, gracias…

Entonces la chica apoyó su cabeza en el pecho de Reiji, y cerró los ojos. Más en cuanto lo hizo, le fue inevitable el pensar en los brazos de Ranmaru, así como en su aroma, en sus caricias, en sus besos… Se sentía insegura, necesitaba estar en los brazos del albino.
Que en un momento desesperado, intentó imaginarse que estaba entre los brazos de su amado, e inconsciente se aferró al castaño, como una niña pequeña buscando protección.
Pero ese detalle parecía cautivar más al mayor.

— Yo amo tu voz, K-chan… - le dijo- Así que, ánimo.
Ella tan sólo respondió con un sonido, refugiándose en sus brazos. Mientras que Kotobuki se mordía la lengua, porque en verdad deseaba decirle que amaba todo sobre ella, no sólo su voz… Pero presentía que no era el momento indicado para ello, y se preguntaba dentro de sí, el cuándo llegaría su oportunidad.

Pasado un tiempo, Reiji tuvo que despedirse pues le había salido un trabajo de última hora.
Ahora la Idol se encontraba caminando en las afueras de la mansión, y el aire estaba helado, pero ella no deseaba subir por algún abrigo, de alguna manera necesitaba algo de frío.

Justo en ese momento, ella logró vislumbrar a lo lejos, a unas pequeñas luces en forma de mariposas
— ¿Mariposas? ¡¿No será qué…?! - de inmediato vino a su mente el recuerdo de cuando conoció al espíritu del príncipe de Agnapolis.
Siendo así, fue corriendo hacia ese lugar pensando en que tal vez allí se reencontraría nuevamente con el sabio príncipe, y quizás él podría ayudarla con sus problemas actuales.
Sin embargo al llegar, las mariposas luminosas desaparecieron…
— Qué extraño…

La chica presintió que algo malo pasaría, así que quiso alejarse, pero alguien pronto la tomó por la espalda cubriendo su boca, y la arrastró detrás de unos arbustos.
— ¡NO! ¡SUÉLTAME! ¡AYUDA! – Exclamó la chica, al darse cuenta que un desconocido la había capturado.

Ella hacia todo lo posible por soltarse, pero no tenía fuerzas, hasta que de pronto una pequeña sombra se lanzó contra el hombre. Se trataba de Yuki, la mascota de Ai, quien desde un árbol saltó sobre la cabeza del sujeto, la felina le mordió la oreja, y luego le arañó el ojo. Aquel acto ayudó a Kanon para que escapara, y Yuki volvió a esconderse.
Sin embargo el sujeto logró alcanzar a la chica, a pesar que la visión de uno de sus ojos estaba borrosa por la sangre. Él la sujetó bruscamente del brazo, y tomó en sus manos el corazón de diamante que Kanon poseía. Sin más lo arrancó lastimando el cuello de la chica, para luego empujarla. Y salir corriendo hacia la salida de los jardines de la mansión.
La pelivioleta contuvo el aliento, y se levantó para ir tras el sujeto, algo dentro de sí le decía que no debía dejar que se llevaran el collar.

— ¡DEVUÉLVEMELO! – Le gritaba -¡ALGUIEN AYÚDEME! - Exclamaba, pero nadie parecía escuchar todo el alboroto.
Kanon de alguna manera sacó fuerzas, y continuó persiguiendo al sujeto, pero este la superaba en resistencia y velocidad. Ya cerca de la salida, la chica tropezó cayendo estrepitosamente al suelo, justo en el instante en que una limosina recogía al ladrón escapando así ante sus ojos.
— ¡NO! ¡ESPERA! - Desde el suelo, y adolorida, extendió su mano hacia el ya lejano vehículo.

— ¡Kanon-chan!
— ¡Koizumi!
Dijeron las voces de Cecil y Camus respectivamente, justo habían llegado a la mansión tras un arduo día de trabajo.
— ¡Kanon-chan! – Cecil se inclinó para ayudarla- ¡¿Qué pasó?¡ ¡¿Qué te hicieron?!
— ¡Me lo robaron! – respondió con rabia mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
— ¡¿Eh?!
— ¡El diamante de corazón! ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! ¡Yo…!
Cecil intentaba calmar a la conmocionada chica, mientras que Camus tomaba del suelo un pañuelo rojizo bordado con un hilo dorado, en este estaba bordado el escudo de la familia de Helena, la madre de Kanon.
— Ya veo… -alzó una ceja mirando el objeto, y luego caminó hasta la chica, se inclinó para revisar sus heridas.
Ella tenía sus manos raspadas, y su rodilla derecha también, al igual que tenía un rasguño en su cuello, cuando el ladrón le arrancó el collar.
— ¿Puedes caminar? –le preguntó Camus.
— No, me torcí al tobillo… - dijo mientras se limpiaba sus lágrimas.
— Bien, primero, debemos curar tus heridas… - musitó mientras le daba el pañuelo a Cecil, el muchacho al verlo frunció el ceño bastante molesto… Pues entendió de inmediato la situación.
El conde sin más, tomó a la joven en brazos, y junto a Cecil caminaron hacia la casa de Camus. Aquella torre obsidiana escondida en lo profundo del bosque de Shining.

Una vez allí, curaron sus heridas, el poder de Camus logró desaparecer toda rojez del cuello de la chica, y logró también aliviar las heridas de sus piernas. Sin embargo, aún tenía lastimado su tobillo cuando tropezó.
También le mostraron el pañuelo rojo a Kanon, quien comprendió lo que estaba pasando, y les contó que su madre le había preguntado sobre el collar horas atrás.
El Conde dejó a la chica sentada en uno de los sillones de su elegante sala de estar, ella permanecía con sus pies descalzos sobre el sofá abrazando a uno de los cojines, y Cecil se quedó a su lado, mientras que Camus salió de la sala, para hacer una llamada importante.

— Kanon-chan… - Cecil no sabía qué decir.
— L-lo siento… -dijo ella con su voz entrecortada.
— Nada de esto es tu culpa, no te preocupes, recuperaremos el collar.
— Es más que eso… - apretó sus dientes, y de pronto las lágrimas comenzaron de nuevo a caer.
— ¿Kanon-chan?
— Acabo de ser asaltada, y me acaban de quitar algo muy preciado… Y además, se trataba de un juego sucio de mi madre… ¡Pero…! – enterró sus uñas en el cojín- ¡Lo único en lo que he estado pensando es en Ranmaru! – Sollozó- ¡No puedo dejar de pensar en él! ¡Y en lo mucho que necesito que me abrace! ¡Que me diga que todo estará bien! -confesó entre lágrimas.
— E-eso es…
— No puedo superarlo, todo pasó tan rápido… En un momento estaba en sus brazos, y en el otro ya no… Si lo hubiera sabido, no habría perdido mi tiempo con mis miedos, me habría aferrado a él desde el primer momento en que me dijo que me amaba… - sacudió su cabeza con frustración- Y luego, Shion me lo advirtió, pero lo ignoré… Habría ahorrado este sufrimiento y el de Ranmaru… ¿Por qué seré tan idiota? ¿Existe algún hechizo para dejar de serlo? – lo observó.
— ¡Kanon! – Exclamó el chico- ¡Ten calma! –Frunció el ceño- Realmente nadie se esperaba que esto pasaría, y no eres una idiota por amar a alguien… Yo tampoco quería creerle a Shion…- admitió- Ustedes se veían tan bien juntos, te veías tan feliz y tranquila… Tus ataques habían cesado, y yo… - alzó sus cejas con tristeza- Pensé que ya no era necesario obligarte a que estés en el mundo de la magia... Que podrías hacer tu vida normal al lado del senpai, no lo entendía, perdóname…
Cecil se sentía demasiado inútil e inexperto a comparación con el anterior príncipe, que se preguntaba dentro de sí, si es que en verdad sería capaz de proteger a Haruka, a quién reconoció como la reencarnación de Muse, a quien él debía proteger.
— C-Cecil…
— Pero ¿Sabes? – exhaló algo de aire- A pesar de eso, creo que lo último que se pierde es la esperanza ¿Verdad?
— ¿Esperanza?
— Sí, verás, Ranmaru-senpai nunca te dijo que ya no te amaba ¿No es así?
— No, no me dijo eso… -negó con la cabeza- Dijo que él sabía que era un estorbo para mí, y que con él a mi lado, nunca podría encontrar mi verdadera identidad…
Ella supo por su hermano todo lo que Ranmaru había descubierto, estaba segura de que su hostilidad hacia ella era por culpa de Psyche, el albino no lo estaba pasando bien. Kanon se sentía culpable por eso.
— Entonces ¿No crees que es momento de dejar de llorar?
— ¿Eh? – se limpió sus lágrimas.
— Debes encontrar las respuestas de tu pasado en esta vida –refiriéndose a Aine- Así como la historia detrás de todo ese poder… - el pasado de Psyche- Y también debes recuperar la joya que Helena robó, y descubrir el por qué… - explicó- Siento que, todo de alguna manera está conectado… - era algo que sentía muy dentro de sí - Si no superas tu pasado, entonces no podrás tener un futuro… Y si es que logras superar tu pasado ¿No crees que serías libre para recuperar a Ranmaru-senpai?
— Pero no creo que él quiera volver conmigo… - no podía quitarse el comentario de que ahora el rockero odiaba su voz.
— Shion me dijo que el rey de aquel entonces dejó ir a Psyche, con la esperanza de que ella volvería, pero ella no regresó.
— ¡Pero yo no soy Psyche! – se quejó.
— ¡Exacto! ¡Es lo que trato de decir! – Afirmó sonriente con una extraña emoción.- ¿Lo puedes entender? – Se acercó a ella colocando gentilmente su palma en su cabeza- Amas a Ranmaru-senpai ¿verdad?
— Sí, lo amo más que a nada…- le fue imposible el no emocionarse tras confesar sus sentimientos- Quiero estar con él…
Koizumi sería capaz de tragarse todo orgullo y volver con él si es que en ese momento Ranmaru se lo pedía.
— Entonces lucha, Kanon-chan… -volvió a sonreírle- Apenas estás a mitad del camino, no te rindas. La batalla para ti no ha terminado.
— ¿Uh? – parpadeó- Eso es… - Kanon le sonrió al notar que Cecil le estaba diciendo las frases de la canción que cantaría con Camus, no sabía muy bien si estaban inspiradas en ella, pero eso la alegraba - ¡Gracias! – lo abrazó- En verdad, gracias… Mantendré la esperanza.
— ¡Sí! - el muchacho se sintió más aliviado al poder por lo menos calmar la angustia de su amiga.

En ese instante Camus intervino en la escena y traía consigo dos tazas de chocolate caliente.
— Koizumi, dadas las circunstancias… -se acercó a los jóvenes- Lo más prudente es que pases la noche aquí, por seguridad. – aclaró.
— ¿Eh? – Ella se incomodó demasiado ¿Pasar la noche en la casa de Camus? ¿Ellos dos solos?
Por fortuna, Cecil notó el semblante asustado de la chica.
— ¡Muy bien! Entonces iré por mis cosas. – intervino el príncipe poniéndose de pie.
— Tú no estás invitado, Aijima- se quejó el mayor.
— Yo preferiría que se quedara… - admitió.
— Bien, ya la escuchaste… Puedo buscar tus cosas, si lo deseas, Kanon-chan – sonrió.
— Sí, te lo agradecería… Le haré una llamada a Rin-chan, él tiene una copia de la llave de mi cuarto, y conoce mis gustos… - Ringo después de todo era como su hermano mayor- Le pediré que aliste un bolso para mí, y que te lo entregue.

— Qué remedio… -suspiró con una notoria molestia el conde y agregó- Está bien, de todas maneras, debemos estudiar la manera de recuperar el collar.
— ¡Puede que se me ocurra alguna buena idea en el camino! – afirmó Cecil ante la curiosidad de sus compañeros.

Koizumi luego llamó a Ringo, informándole que debía atender algunos asuntos sobre la participación del Team Royal en el evento de Helena, por lo que no podría ir a dormir a la Mansión. Tsukimiya al saber que no estaría a solas con Camus, accedió a alistar un bolso para entregárselo a Cecil.

— Ten, preparé chocolate caliente, seguro esto te calmará… - Camus la miró preocupado, pues sus ojos aún seguían llorosos.
— Gracias… - recibió la taza de chocolate y se la quedó viendo con algo de duda, pues recordó el singular gusto de su compañero por el azúcar; no se atrevía a probarlo… Pero tampoco quería ser grosera.
— Está bien, no tiene azúcar, sólo es chocolate dulce… - le indicó – Sé que mis gustos son demasiado refinados para los demás- musitó con cierto, y algo gracioso, orgullo.
— Y-ya veo… - rió ligeramente- Entonces… - dio un sorbo, y realmente estaba delicioso, con el dulzor justo y necesario.
— Creo que te olvidaste que no suelo aplicar mis gustos a los demás… - se sentó a su lado- No es la primera vez que preparo una taza de chocolate para ti…
Entonces a la mente de la chica, vino aquel recuerdo de sus momentos en las montañas nevadas, cuando grabaron su película juntos… Era cierto, ellos desde un principio se habían llevado bien. Y Kanon cayó enamorada por la caballerosidad del conde en aquellos días…
— A-ah, tienes razón…- volvió a incomodarse a recordar esos días lejanos- Lo había olvidado… - volvió a dar un sorbo.
— Ya veo, en cambio yo, tengo esos recuerdos demasiado vivos en mi mente… - insinuó.
— Camus…
El Idol pronto se tomó la libertad de acariciar gentilmente las mejillas de la pelivioleta, y dejó a un lado su taza de chocolate. Mientras ella se aferraba a la suya, quedando algo perpleja por la acción de su compañero.
— Yo no volvería cometer el mismo error dos veces… - clavó su bellos ojos celestes como zafiros en los magenta de ella.
— ¿Qué…?
— Dame una oportunidad… - acortó un poco más la distancia de sus rostros.
— C-Camus, d-detente… - tembló.
— Sé que puedo hacer que vuelvas a enamorarte de mí, soy el indicado para ti… Sólo yo puedo entender este mundo al que perteneces, porque soy parte de él. Y sólo yo puedo protegerte… ¿Acaso no lo ves?
Quiso besarla, pero ella cubrió sus labios con la taza de chocolate, más el chico se la quitó y la dejó en la mesa de centro.
— Esto no está bien… - decía la pelivioleta intentando apartarlo con sus manos, pero no tenía fuerzas, que el conde cada vez más se encimaba sobre ella.
— ¿Por qué no me das la oportunidad de demostrártelo? Sólo un roce de mis labios con los tuyos, sólo eso es suficiente para que te des cuenta… - él estaba determinado a besarla.
— ¡NO! – La chica se inclinó hacia afuera del sofá, quedándose sobre la alfombra- ¡Tú no me amas!
— ¡Claro que sí!
— ¡No! – Volvió a gritarle- Si así fuera, entonces me escucharías… Y me entenderías… -apretó sus puños sobre alfombra- No soy un trofeo que le puedas ganar a Ranmaru… - lo miró bastante molesta.

Pues ella pensaba que Camus sólo estaba confundido, y que seguramente no tardaría en restregarle en la cara al albino que había conseguido quedarse con su chica.

— Y la verdad, es que no creo poder olvidarme de Ranmaru… Ni ahora, ni nunca… - aclaró – Si pudiera, estaría con él… Pero la culpa puede más en mí, no quiero hacerle daño… No quiero exponerlo a los ataques de Psyche, es la única razón por la que he aceptado su negativa… De lo contrario… ¡En estos momentos estaría insistiéndole en que volviera conmigo! ¡Estaría haciendo lo imposible por mantenerlo a mi lado! ¡¿Lo puedes entender?! - soltó con su voz entrecortada.

Camus se quedó mudo, y el timbre sonó, era Cecil que ya había vuelto.
Kanon se puso de pie y volvió a acomodarse en el sofá tomando nuevamente la taza con chocolate.
Cuando el conde abrió la puerta, se encontró con la sorpresa de que su kohai no venía solo, de hecho venía con su segundo kohai, es decir, Shion.

— ¿Shimizu? – enarcó una ceja.
— ¡Buenas noches, senpai~! – dijo en un tono burlón y entró sin más llevando consigo una mochila y un estuche de violín.
— ¿Shion? – la chica parpadeó.
— Les dije que se me ocurriría una idea en el camino- les recordó- Y es por eso que traje conmigo a Shion- comentó Cecil sonriente.
— Ya estoy al tanto de la situación.- el pelinegro se acercó a su melliza- ¿Te encuentras bien?
— S-sí… Tú también te quedarás, ¿verdad?
— Claro, tendré que explicarles lo que haremos para recuperar el collar.
— Sí, muchas gracias- lo miró aliviada.
Camus y Cecil observaron sorprendidos, ese trato fraternal entre los mellizos, tal parecía que algo había pasado entre ellos.

El mayor condujo a los demás hasta llegar a su propio estudio de música, allí había un elegante piano de cola blanco, a su derecha estaba un elegante y hermoso violonchelo.
Además de unas estanterías con partituras, CD de música clásica, y demás material.
Todos se sentaron en una de las mesas, y prestaron su atención en Shion para que le explicase su plan.
— Bien… - el pelinegro colocó el estuche de violín sobre la mesa para luego sacar el instrumento y colocarlo en sus manos como si tuviese la intención de tocar.
— ¿Qué es lo que harás? – Kanon estaba ansiosa por saber.
— Por ahora, sólo hay una forma de arrebatarle el collar a Helena sin hacer mucho escándalo, usaremos la música para ello.
— ¿La música? – Cecil también estaba curioso.
— Así es… - el semblante de Shion se oscureció levemente, algo que sólo Camus pudo notar, pero se quedó callado. – Primero, debo pedir tu permiso, Kanon… - observó a su hermana.
— ¿Permiso para qué? – ella enarcó una ceja.
— Es complicado de explicar… - suspiró sin dejar su postura- Pero, necesito que me dejes hacer unos insignificantes cambios en tu partitura… Es algo que nadie notará, sólo nosotros cuatro, y es algo… - hizo una pausa- Que deberá permanecer en secreto. ¿Lo entienden?- los miró serio.
— ¿Eh? M-me estás asustando… ¿Podrías ir al grano?- la pelivioleta sintió un ligero escalofrío.
— Usaré una técnica prohibida en la música, voy a convertir en marionetas a la gente que escuche mi tonada.
— ¡¿Qué?! - dijeron Cecil y Kanon al unísono, mientras que Camus se cruzaba de brazos, pues era algo que ya se esperaba.
— Es lo que Helena-sama ha estado haciendo todo este tiempo ¿No es así? – Habló al fin el conde y agregó- Estoy de acuerdo en que es la única opción.
— Sí, no me hace mucha gracia usarlo, pero es el único modo de hacerlo, sólo que… Mi melodía, mis poderes, y los poderes de Kanon combinados… Son un peligro para los demás… -comenzó a explicar – El sonido se quedará grabado en los cerebros de quienes la escuchen, y estarán expuestos a mi voluntad… Es por eso, que una vez que toque para ellos, ya no podré a volver a tocar esta melodía nunca más… No me interesa controlarlos, sólo será por una noche.
— ¿Entonces Camus y yo tampoco podremos cantarla?
— No, ustedes podrán cantarla con la pista normal. Sólo yo tendré que mantenerme al margen.
Entonces los tres varones observaron a Kanon, quien permanecía en silencio, con un semblante asustado.
— ¿Kanon? – Shion esperaba su respuesta.
— Se trata de un concurso… Si mañana ganamos con esa canción… - hizo una pausa apretando sus dientes -¿No sería una trampa?
— Kanon-chan… - Cecil comprendía sus sentimientos.
— Puse mi corazón en esa melodía, y sé que ustedes también… - observó al príncipe y al conde- Yo…
— Está bien, es por un bien mayor… El ganar con trampa no herirá mi orgullo- comentó Camus.
— Supongo que ha de ser difícil saber que estás haciendo trampa, y que inevitablemente ganarás aunque no lo quieras, pero… - Shion hizo una pausa- Son las consecuencias de no tomar en serio mis advertencias… - dijo tajante dejando muda a la chica- ¿Quieres respuestas? ¿Quieres recuperar el collar? ¿Quieres dejar de estar bajo la influencia de Helena? Entonces actúa como una mujer, ya no eres una niña.
Shimizu era realmente directo con sus palabras, y tenía que serlo, porque ni Cecil ni Camus serían tan directos con ella.
— Espero una respuesta ahora, si no me iré… Y ya verás qué hacer para remediarlo… - Shion bajó su violín con la intención de guardarlo en el estuche y marcharse.
— ¡Espera! – Kanon se puso de pie y estiró su mano hacia el estuche- Lo haré.
— No habrá vuelta atrás. –advirtió él.
— ¡Lo sé! ¡He dicho que lo haré! – apretó sus puños sobre la mesa.

A partir de ese momento Shion escribió, en un nuevo papel, la partitura de Kanon.
El muchacho no tardó en arreglar la composición, y luego la tocó para ellos, los tres quedaron maravillados con su interpretación. El pelinegro se aseguró de no activar su poder para no hipnotizarlos, pero Kanon realmente estaba impresionada por el don de su hermano.
Lo siguiente sería trazar un plan para que Kanon pudiese invadir la mansión de Helena mientras todos eran hipnotizados con la canción. Shimizu tenía la idea de repetir una y otra vez la canción hasta que Kanon pudiese encontrar el collar, pero el hacerlo requería de un importante gasto de sus energías, por lo que la pelivioleta tenía que ser rápida.

Las horas pasaron, y Kanon cayó rendida apoyando su cabeza en sus brazos los cuales estaban apoyados en la mesa. El conde pensó que lo mejor era que ella durmiese en su habitación, y él con sus kohais en los sofás de su sala de estar.
Así que ante la atenta mirada de los menores, tomó a la chica en brazos y subió las escaleras.

Una vez en la habitación, recostó con cuidado a la muchacha, quien por el movimiento se despertó. Viéndolo sorprendida.

— Tranquila, sólo he venido a dejarte a mi habitación. – aclaró.
— ¿T-tu habitación? – se sentó en la cama ruborizada.
— Sí, yo dormiré en los sofás.
— ¿Eh? No, yo puedo dormir en los sofás… No quiero ser una molestia… - ella iba a levantarse pero Camus le detuvo.
— No eres una molestia… Y yo… - él tomó su mano y se inclinó ante ella.
— ¿C-Camus? – tembló.
— No importa qué, voy a protegerte… Lo prometo- selló su juramento besando delicadamente el dorso de su mano, eso provocó un notorio sonrojo en la menor.
— Camus… - alzó sus cejas con tristeza.
— Está bien… - el muchacho sonrió con ligereza pues entendía el porqué del triste semblante de la joven.
— Yo no quise… - ella sabía que lo había lastimado con su ultimo rechazo- Perdóname… - agachó su mirada- Todo esto es demasiado para mí, que estoy perdiendo el control… Ya no mido mis palabras…
— No te preocupes… -se levantó- Lamento si te asusté, fui demasiado impulsivo… Quise aprovechar la oportunidad- confesó- Sólo estaba pensando en mi… - sonrió con ligera- Pero puedo demostrarte que soy capaz de pensar en alguien más que en mi mismo…
— Camus, y-yo…
— No tienes que decir nada, sólo descansa… - él la interrumpió- Alexander… - el blondo giró su mirada hacia la puerta, la cual se abrió dejando pasar a la mascota del conde.
— ¡Alex! - expresó alegre, y se relajó al ver al tierno e inteligente perro.
— Si no tienes problemas, él se quedará contigo, por seguridad- le informó y agregó- Podemos esperarlo todo de Helena-sama, así que no está demás ser precavidos… Puedes confiar en él. – dijo mientras Alex se acercaba a Kanon para saludarla amigablemente. Camus ya le había dado órdenes de protegerla. -Bien, que tengas una buena noche. – hizo una ligera reverencia y caminó hacia la puerta.
— Espera… - dijo la chica- Muchas gracias, por todo… Y nuevamente, lo siento – se levantó y le hizo una reverencia también.
— Está bien, buenas noches. – Camus abandonó el cuarto.
— Buenas noches… - musitó ya sola sentándose en la cama.

Koizumi tenía un lío en su cabeza, no podía dejar de pensar en Ranmaru, y estaba muy nerviosa por lo de Helena, sería sin dudas una larga noche.

Camus bajó las escaleras llevando un par de almohadas y frazadas para sus kohais quienes estaban acostados en los sofás. Cecil se había quedado dormido, mientras que Shion seguía despierto.
— ¿Qué haces despierto? – arqueó una ceja.
— Pues espero mi besito de las buenas noches… - estiró sus labios de forma burlona mirándolo desde el sillón. Claramente molestándolo por su situación con Kanon, teniendo sospechas de lo que había pasado en la habitación.
— ¡Cállate, y duerme de una buena vez! – le lanzó el almohadón en la cara, al mismo tiempo que otra almohada golpeaba el rostro del pobre Cecil, quien somnoliento se quejó.

Luego de eso, los tres muchachos se acomodaron, cada uno en un sofá, para así descansar; mañana tendrían mucho qué hacer.

Al día siguiente, Kanon volvió a la mansión del Master Course, ya recuperada de todo, sólo sentía una pequeña molestia en su tobillo. Ella fue acompañada por Alex quien graciosamente las hizo de su guardaespaldas. A la pelivioleta le alegraba mucho la compañía de aquel noble animal, así como a todos quiénes lo veían.
— ¡Wah! ¡Alex-chan! – exclamó de pronto la voz de Natsuki, quien rápidamente se inclinó para acariciar al perro.
— Ah, buenos días, Natsuki – ella le sonrió.
— ¡Buenos días! -saludó alegre, como siempre- ¿Por qué estás con Alex-chan? – le preguntó, pues sabía que era la mascota de Camus.
— Ah, sólo le hago un favor a Camus, me pidió que lo cuidara – inmediatamente buscó una excusa creíble- Ya sabes, hoy es el evento organizado por Saotome-san y mi madre.
— Ya veo… - el prodigio se irguió- Lo cierto es, que también asistiré al evento – le mostró un sobre con la invitación- No sé si alguna vez te lo dije, pero yo fui alumno de una de las escuelas de Helena-sama- afirmó con una sonrisa.
— No me lo dijiste, pero ya lo sabía… Vi algunas fotografías, lo extraño es que no me acordaba de haberte visto… - manifestó algo confundida- Yo también fui parte de esa escuela, y solía concursar, especialmente con el piano.
— ¡Sí! Es curioso, yo tampoco lo recordaba mucho, hasta ahora – le comentó rascándose su sien derecha mientras reía. – Bueno, estaré apoyándolos – se refirió a la participación de Cecil y Camus – Nos vemos en la noche ¡Mucha suerte! ¡Ánimo!

El alegre joven se despidió, pues también tenía un día muy agitado, debía dejar todo listo si es que quería asistir al evento, algo que sin dudas le serviría como conexión para su crecimiento como Idol y músico.

Y así, el transcurso del día se pasó bastante rápido y la angustia de la chica creció cuando al fin llegó la noche.

Ahora se encontraba en su habitación, ya completamente lista para asistir al evento.
— Ya es hora… - se dijo así misma mientras se veía en el espejo.
Llevaba puesto un hermoso vestido turquesa con toques dorados, así como unos zapatos que hacía juego con su atuendo. La chica acarició su cuello desnudo, pues extrañaba el corazón que Cecil le había regalado. Sacudió su cabeza en un intento por liberarse de sus dudas, y dando un largo suspiro, salió rápidamente de su habitación.
Caminó rumbo a la salida de la mansión ya que afuera Camus y Cecil la estarían esperando, como acordaron. Alex por cierto, ya no la acompañaba.

Mas cuando salió, sorpresivamente se encontró con Reiji, quien venía de vuelta para comer algo antes de su siguiente trabajo.
— ¿K-chan? – abrió sus ojos encantado con un leve sonrojo en sus mejillas, al ver lo hermosa que lucía. - ¡V-vaya~! – se quedó boquiabierto.
— Buenas noches, Rei-chan – le sonrió gentil.
— B-buenas noches, my girl~ -se tomó la libertad de tomar su mano y besarla de forma juguetona.
— A-ah, n-no es necesario que hagas eso… - se puso nerviosa.
— ¡Te ves muy linda~! ¡Definitivamente! – Afirmó con un movimiento de cabeza- ¿A dónde vas? ¿Puedo ir? – La tomó de ambas manos – Realmente estás muy hermosa ~ - el castaño se veía bastante animado y encantado con la chica.
— A-ah pues…

— No, no puedes ir - dijo detrás de él la voz de Camus.
— ¿Eh? – Reiji volteó a verlo.
Entonces el conde se acercó hasta ellos, y con un elegante movimiento hizo que el mayor dejara de acariciar las manos de la guitarrista.
— Iremos a la gala de Helena-sama, como debes saber… - hizo una breve pausa- Es un evento exclusivo, no cualquier plebeyo puede asistir… ¡Hm!- le hizo un gesto de desprecio.
— ¡¿Eh?! ¡Qué cruel eres, Myu-chan~! – lloriqueó.
— ¡No seas malo, Camus!- ella lo regañó y luego prestó su atención en Kotobuki- Lo siento mucho, Rei-chan. En cierta forma, es verdad que sólo pueden asistir quiénes tengan invitación- alzó las cejas con tristeza- Pero, nosotros vamos por trabajo. Cecil y Camus harán su presentación para el concurso. Lo siento, me habría gustado que fueras… - le hizo una reverencia.
— No te preocupes, K-chan – le sonrió- Siempre tan linda y dulce… - se tomó la libertad de acariciar su mejilla ante la mirada de fastidio de Camus.

En esos instantes, una tercera persona observaba la escena desde una de las ventanas, se trataba de Ranmaru. Él estaba complemente asombrado por lo bella que se veía Koizumi con ese vestido, parecía una delicada princesa. Y hacía uso de toda su fuerza de voluntad para no bajar y golpear a Reiji por coquetearle. Y sobre todo, sentía coraje por Camus.

— Por cierto, Koizumi… - El blondo carraspeó y apartó de nuevo a su compañero- Ten… - sacó de sus bolsillos una bella gargantilla de diamantes – Pienso que esto se verá muy bien con tu vestido…
— Es hermosa, g-gracias…
— Tómalo como un asesoramiento de imagen… - él quiso hacerse el interesante, y se acercó para colocarle la gargantilla- Tal como lo pensé, perfecto. – esbozó una ligera sonrisa al ver lo bien que combinaba la joya.
— Es cierto, se te ve muy bien- afirmó sonriente Reiji y agregó- Es un lindo gesto de tu parte, Myu-chan.
— Ciertamente lo es, gracias – la chica agradeció nuevamente.
— En fin ¿Nos vamos? Se nos hace tarde… - le ofreció el brazo a su compositora, la cual lo aceptó.

Ella se despidió de Reiji, y entonces se fue junto a Camus, rumbo a una de las lujosas mansiones de la temida y respetada, Helena.

— K-chan… - el castaño hizo un puchero- ¡Pero qué hermosa se veía! – infló sus mejillas como niño malcriado, pues sentía bastante envidia de Camus; él deseaba poder acompañarla.

Kurosaki por su parte, dejó de ver por la ventana, y con bastante frustración se dirigió hacia la cocina, le habían dado la noche libre, ya que había presentado algo de fiebre. Y él en vez de ir al médico, quiso volver a la mansión.
No pasó mucho tiempo cuando Reiji se encontró con el rockero en la cocina, el albino se encontraba sentado en la mesa, con las luces apagadas, y con un rostro carente de toda expresión.

— ¿Ran-Ran? – El castaño encendió las luces - ¿Qué haces a oscuras? – parpadeó.
— Ahora no, Reiji... Te lo advierto. – gruñó.
— ¿Eh? Pero si no he hecho nada… - hizo un puchero - ¿Estás bien?
— Sólo es por si se te ocurre alguna de tus tonterías, te advierto que no dudaré en abrirte otro agujero en la cabeza… - frunció el ceño, claramente se refería a la vez que lo golpeó con la lata de la crema que el castaño usó para jugarle una broma.
— Ya, ya… Tranquilo, no hay razón para ser agresivo… - se dirigió al refrigerador de dónde sacó una gaseosa, y se sentó a su lado.
Reiji no podía quitarse la imagen de Kanon, que le fue imposible esbozar repentinamente una soñadora, y algo boba, sonrisa.
— ¿Qué demonios te pasa? - Ranmaru notó el estado de su compañero.
— Ah, es que vi a K-chan… - inconscientemente suspiró.
— No deberías culpar a los demás por tu cara de idiota… - dijo sarcástico y le quitó de las manos la gaseosa para beberla.
— Si la hubieras visto, de seguro tendrías una expresión similar, es natural… Ella está creciendo, ya es toda una hermosa mujer… - sonrió con picardía.
— Lo dudo… - volvió a tomar de la gaseosa – Yo sigo viendo a la misma enana llorona de siempre… - mintió.
— Pues qué mala vista tienes… - él se puso de pie- En fin, voy a preparar algo de comer ¿Quieres? – Le ofreció y agregó – Te ves algo pálido.
— Hm… Está bien… - dijo con cierto orgullo, y ambos se quedaron juntos en la cocina.

El rockero lo ocultaba muy bien, pero realmente tampoco podía quitarse la hermosa imagen de su pequeña luciendo aquel vestido.

Una vez en la mansión de Helena, Camus y Kanon se reunieron con Cecil, quien se había adelantado junto a Shion. Los miembros del Team Royal se veían realmente muy guapos e impecables con sus trajes que atraían las miradas de todas las féminas del lugar.

— Será mejor que demos algunas vueltas por la mansión, después de la recepción escuché que habría un baile. Tenemos algo de tiempo antes de que empiece nuestra presentación – les dijo Shion- Cecil, ve con Kanon al centro del salón, no te separes de ella. Camus, tú ve por la derecha, yo iré por la izquierda.

Los chicos decidieron hacer caso al muchacho, y se fueron en las direcciones escogidas. Estudiando a los invitados, y viendo disimuladamente todas las vías de escape de la mansión, así como los accesos rápidos a las habitaciones más allá de las escaleras, donde posiblemente Kanon encontraría su collar.

Cuando la recepción dio inicio, Shion se sentó al lado de Natsuki, y notando el atuendo de este, así como el de su melliza, se dio cuenta de que aquella visión que tuvo cuando se enfrentó a Satsuki en el desafío, eran de esa misma noche. Sonrío de mediolabio al saber que tendría a tan singular e improvisado aliado, su hermana estaría bien.
Pero eso no fue lo único que le llamó la atención, pues mesas más adelante, logró ver a Tomochika, ella estaba sentada con los Jinguji, específicamente con el hermano mayor de Ren, así como con su tío. Al pelinegro le costó no desviar por momentos su mirada hacia la pelirroja, pues lucía demasiado hermosa luciendo un bello vestido púrpura.

Cuando llegó el momento de bailar, Cecil bailó con Kanon, y Camus con una de las invitadas. Mientras que Shion desviaba toda posible invitación de las demás damas, ya que buscaba a Tomochika.
Al encontrarla notó que ella era solicitada por varios hombres que le pedían bailar con ella. Shion sin darles mucha importancia a los demás hombres, se acercó a la chica.

— Con que aquí estás, te estaba buscando.
— ¿Eh? ¿Shimizu-san? –se sorprendió al verlo.
— ¿Bailamos?
— ¿Eh? – parpadeó.
— Vamos, después de hacerme esperar ¿No me vas a negar un baile, verdad? – él intentaba crear una situación para liberar a la chica de sus pretendientes.
— Claro, lo siento… - le tomó su mano y se dejó llevar por el joven.
Él la condujo hasta la pista de baile, y entrelazó sus dedos con los de ella, mientras que con su otra mano libre rodeó su cintura.
La pelirroja colocó su mano libre en el hombro de su acompañante, y alzó su mirada con sus mejillas sonrojadas así él, pues le parecía muy atractivo en ese traje elegante que usaba.
— ¿Qué haces aquí? No sabía que vendrías.- ella quiso cortar el silencio.
— Sí, fue de improviso, resulta que haré mi presentación con el Team Royal – decía mientras bailaban.
— ¡¿Eh?! –Se sorprendió- ¿Vas a cantar?
— No, tocaré el violín… -aclaró- Debes sentirte privilegiada de presenciar mi acto – soltó en un tono de broma.
— ¡Claro! - rió- A decir verdad, realmente esperaré ansiosa el escucharte tocar.- le mostró una resplandeciente sonrisa, algo que dejó prendado al muchacho. - ¿Shion? - notó el silencio del chico.
— A-ah, pues claro ¿no? – desvió su mirada con un leve sonrojo en sus mejillas. – De todas formas… ¿Tú qué haces aquí? – quiso cambiar el tema.
— Pues fue invitada por los Jinguji, planean contratarme, algo así como el contrato que antes tenían con Kanon-senpai.
— Oh, ya veo… Pues te deseo suerte…
— Gracias.

En ese instante Tomochika quiso cortar la distancia, y apoyar tiernamente su mejilla en el pecho del muchacho, entonces logró sentir el agitado corazón de Shimizu.
— Shimizu-san… - musitó.
— ¿D-dime? – estaba nervioso.
— Eres un buen bailarín… - no fue capaz de consultarle sobre los latidos de su corazón, pues los de ella también se alteraron.
— Lo sé… - respondió con torpeza.
— Presumido… - le dijo en un tono de broma, sin poder quitarse la sonrisa de su rostro al darse cuenta de que ya era capaz de poner nervioso al muchacho.

Después de una hora, el baile había terminado, ya era momento del concurso de talento.
Los chicos esperaron atentos sus turnos, y en ese momento Natsuki se levantó para ir al baño, Shion observó de reojo los movimientos del Idol.

Pasando unas cuantas presentaciones, al fin había llegado el turno del Team Royal.
Shining les anunció el cambio que habían hecho, al incluir a Shion en su presentación, quien sería el violín principal colocándose en medio de sus compañeros, quienes tomaron sus micrófonos esperando la señal de Shimizu para comenzar.
Kanon exhaló algo de aire para calmarse.

¿Lograría recuperar su collar? ¿Qué cosas ocultaba Helena más allá de las elegantes escalinatas de su mansión?