Se oyen sirenas a lo lejos.
Así que se asusta un poco dándose prisa y se dirige corriendo cojeando un poco y con un hombro dislocado en dirección contraria a las sirenas.
Encuentra vía libre debido al caos y confusión generalizados en la zona, aunque pronto un helicóptero negro pasa por encima de su cabeza con la luz de búsqueda apagada.
Se mete dentro de un portal, medio agazapado y escondido, se agarra del pomo de la puerta y con un grito de dolor, se pone el hombro en su sitio porque no es la primera vez que se le sale, por ejemplo con ciertos movimientos de ballet.
Saca la cabeza y mira alrededor sale corriendo aun cojeando y doliéndose del hombro hasta unas cuantas calles más para allá, que nota a una mujer metiéndose en un coche con actitud de completa despreocupación demasiado concentrada en su teléfono como para notar que alguien le mira acechante.
Se acerca a ella y toma la puerta del coche sin dejar que la cierre. Hace una sonrisa un poco aterrorizante.
La mujer levanta las cejas y traga saliva con la sonrisa preguntándole que quiere
—Tengo que llevarme este coche.
—Eh?
—Plis.
—What? —la mujer aun no entiende que la está intentando asaltar. América vuelve a sonreír y abre un poco más la puerta intentando meterse dentro del coche—. ¿¡Que hace?!
—Te... daré una cosa a cambio.
—¿De mi coche? ¡No! ¡Quítate, psycho!
Estados Unidos frunce el ceño y ella vacila sin saber qué hacer.
—¿Es que quieres venir conmigo?
—No! —se revuelve notando que no tiene muchas opciones. Traga saliva y hace para bajarse.
—Vale —se espera a que se baje.
Ella le sigue mirando raro porque esperaría un "arriba las manos, esto es un asalto". El americano se piensa unos instantes, esperando a que se baje.
—Lo dejaré en el aeropuerto de Canada en la frontera si quieres ir a buscarlo luego.
Ella parpadea de verdad sorprendida con todo esto, mirándole como si tuviera dos cabezas.
—Ehh... C-Canadá?
—Yes, es otro país en el norte —explica porque todos los americanos son idiotas con la geografía en su cabeza.
Ella parpadea porque es que, hala, sí que sabe que es Canadá solo que... O sea... ¿Un extraño se va a llevar su coche a... Canadá? ¿A dónde de Canadá? Sin más es que él se mete dentro del coche tan tranquilo.
Ella parpadea otra vez abrazando su bolso que ha bajado del coche de puro milagro.
—Welcome —agradece encendiendo el motor y cerrando la puerta cuando va a media calle es que ella se pone a gritar como loca pero no se detiene ni por un momento, conduciendo hacia el norte, yendo a buscar las autopistas que en ese país a prueba de tontos y turistas están señaladas perfectamente bien sin ningún tipo de duda.
