Holi holi! Este capi es muy importante pues marca el fin de la primera parte de la historia. En este cap aparecen los puntos de vista de todos los personajes
Capítulo 38: El gran juego
Katherine Pierce
Suite Presidencial, Hotel Plaza
El reloj marcaba las 08:01 pm y su misión ya estaba hecha. Lo hizo al fin, si... se atrevió. Le clavó la estaca de ceniza de roble blanco a Elijah. No entendía como fue capaz de hacer eso pero ya no podía retroceder, no había forma de quitársela ya. Todo había sucedido demasiado rápido, ella pensó que iba a ser mejor dejar las cosas así pero cuando de pronto Elijah se paró de la cama 5 minutos antes de las 8 de la noche supo que la suerte estaba echada. A veces simplemente no puedes huir de tu destino y hay que actuar conforme a lo que se presenta.
Esther lo dejó bien en claro, sólo podría deshacer el hechizo que tenían esas dagas por un minuto y ese minuto sería a partir de las ocho en punto. Sólo un minuto, si tardaba más corría el riesgo de morir por usar la daga y lo mismo si se adelantaba. Según Esther al mismo tiempo que ella cumplía con su parte otros se encargarían de hacer lo mismo con Kol y Rebekah. ¿Qué había de Klaus? También según Esther sería envenenado con la sangre del tipo ese que le presentó en el Central Park, no lo mataría pero lo dejaría imposibilitado de defenderse el tiempo suficiente para que ellos puedan actuar.
Así que mientras Elijah se paraba e iba a dar una vuelta ella se paró sigilosamente y tomó la daga de su bolso. Tenía sus dudas, sabía que todo era parte del gran plan de Esther y la verdad es que no quería dañar a Elijah pero si haciendo eso iba a detener a Klaus y asegurar su muerte iba a tener que correr el riesgo. Avanzó con rapidez, Elijah estaba pensativo, distraído más bien. La oportunidad perfecta y no podía titubear. Miró el gran reloj de la sala, ya eran las ocho en punto, los segundos corrían y no había hecho nada. "Es ahora o nunca Katherine... ¡Hazlo ya!" se dijo y se movió con rapidez hacia él y esperando que la vieja bruja no haya estado mintiendo le clavó la daga y hubo unos segundos en el que creyó iba a caer junto con él pero no, Esther cumplió su palabra.
Elijah cayó y luego de los segundos en los que se sintió tranquila al notar que todo había salido bien lo quedó mirando para pronto apartar la vista. Gruñó de rabia, no soportaba esa situación. Ella parte de un plan mayor en el que sólo era un peón, ¿cómo no iba a molestarse? Al cabo de unos segundos miró a Elijah y suspiró hondamente. Era eso lo que tenía que hacer, traicionarlo para poder destruir a Klaus, la vieja puerca lo había garantizado, Klaus iba a morir cuando todo su plan acabe. ¿Pero Elijah? ¿Tenía que perecer con él? ¿Tenía que dejarlo morir?
- Te vas a arrepentir de esto el resto de tu vida... ¡Estúpida! - se dijo rabiosa en voz alta. Pero ya no podía detenerse, se metió en la habitación y buscó el móvil de Elijah para luego volver a la sala y pararse al lado de su cuerpo tendido en el piso. Buscó rápidamente hasta al fin dar con el número de Klaus. Sabía que se iba a arrepentir de estar arruinando el plan de Esther y frustrando su gran venganza. Ya era demasiado tarde para arrepentirse... Klaus contestó...
Klaus Mikaelson
Bosque, Mystic Falls
- ¿Si? - no tenía idea de a quien demonios se le podía ocurrir llamarlo justo en ese momento. Justo cuando Caroline más lo necesitaba. Pero insistía tanto que no le quedó otra que contestar de una maldita vez y resolver todo. Moría de rabia de ver a su chica así, malherida y débil. Quien quiera que sea iba a resolver ese asunto a su manera, le duela a quien le duela. Nadie le hacía daño a Caroline y salía impune.
- Sea lo que sea lo que estás haciendo o con quien estás es una distracción. Una muy buena distracción - esa voz cargada de ironía e insolencia sólo le podía pertenecer a alguien. Frunció el ceño... ¿cómo se atrevía a llamarlo en ese momento? Pero ahí no acababa el asunto... ¿qué acababa de decirle?
- ¡Katerina! desagradable sorpresa... - dijo mientras todos guardaban silencio a su alrededor.
- Escucha Klaus, seré breve porque no quiero perder más el tiempo. No sé con quien demonios estás ahora mismo ni porque no estás retorciéndote envenenado, se supone que ese era el plan de Esther - decir que se estaba poniendo rabioso era poco. Estaba completamente emputecido. Un plan de su madre, ¿que acaso Caroline no se lo había advertido? ¡En qué demonios estuvo pensando! ¿Por qué rayos no se puso a averiguar? Cierto, fue un error pero ya no valía la pena lamentarse, era hora de concentrarse en lo que la zorra de Katerina quería decirle y en los detalles - como sea, ahora mismo tu querido hermano Elijah está a mis pies, endagado por supuesto, y en este mismo momento Rebekah y Kol están en las mismas si los tipos que escogió su madre para que se haga cargo de ellos tuvieron éxito.
- ¿De qué va todo esto? - esa estúpida. Cuando la coja se las iba a pagar y no habría perdón para ella, ya no más, debió de hacerse cargo de Katerina hace mucho. Pero por alguna razón le estaba contando todo el plan. Habían pocas opciones, o le estaba tendiendo una buena trampa o de la nada había decidido traicionar a su madre. Y con esta nueva Katerina podía pasar de todo.
- Nada, sólo que no me gusta ser peón de nadie. Así que te jodo a ti y a ella a medias, todos felices. Es simple Klaus y mejor de lo que crees, si no te estás retorciendo en veneno es porque el plan de Esther falló, punto para ti lamentablemente. Ahora escucha bien porque ya fue suficiente de esto: dejaré a Elijah bien escondido en algún lugar del muelle 12 en el puerto de New York así que ahorrarías tiempo si mandas a alguien por él. Y segundo, busca a tus otros hermanos porque deben estar igual de jodidos que Elijah. Me despido hasta nuevo aviso - dijo y sin agregar más colgó. Klaus apretó fuertemente el móvil, las ganas de romperlo le sobraban pero se contuvo tanto como pudo pues iba a necesitar llamar desde ahí. Miró a su alrededor. Beatrice y Sabrina lo miraban sorprendidas, Caroline parecía asustada.
Había que analizar fríamente todo lo que Katerina acababa de decirle. Mencionó que debería estar envenenado en ese momento. Pensó... ¿qué había comido o bebido durante el día? Sólo había mordido a Sabrina, recordó que encontró una copa con sangre "fresca" en la sala pero no se le antojo, es más Beatrice terminó echándola al piso, eso debía de ser el veneno. ¿En qué momento entró esa sangre a su mansión? Ese mismo día habían llegado esas dos... ¿coincidencia? No lo creía. Pero simplemente creía imposible que Beatrice o Sabrina sean capaz de traicionarlo, sabía bien que preferían la muerte antes de eso, además la misma Beatrice destruyó la copa... no había porque desconfiar de ella. Ahora Caroline... vamos, era la única sospechosa al 99.9% ahí. Ya lo había usado como distracción antes y sin duda lo volvería a hacer, esos idiotas del otro bando eran sus amigos. Katerina ignoró que ella era su compañía en ese momento pero aseguró que quien quiera que sea se trataba de una distracción. Y por más que doliera eso era lo más lógico. Volvió su mirada hacia ella y halló esos ojos temerosos de hace un rato. ¿Qué sabía ella? ¿En verdad Caroline formaba parte de ese circo? Intercambió una mirada con Beatrice y esta se movió rápidamente para coger a Caroline de ambos brazos y hacer que se pare.
- Y será mejor que no nos ocultes nada - le dijo Beatrice - tú también escuchaste todo lo que Katerina dijo - Klaus la miró a los ojos. No quería desconfiar, quería creer que todo eso era un error. Pero había algo en la expresión de Caroline que lo hacía pensar todo lo contrario. Los años no habían pasado en vano por él, era perfectamente capaz de reconocer la mentira y el miedo en los ojos de las personas y darse cuenta cuando ocultaban algo. Y ver eso en los ojos de Caroline le estaba destrozando el corazón - habla ya! - gritó Beatrice y le dio un golpe en la pierna a lo que la chica reaccionó con un aullido de dolor.
- No la lastimes - dijo suavemente y Beatrice cedió un poco. Klaus se acercó a ella, si en verdad lo había traicionado no había tiempo para sentimentalismos. Tenía 3 hermanos que salvar - dime Caroline, ¿qué es lo que sabes?
- ¡Yo me acabo de enterar lo juro!- dijo intentando contener su llanto - ¡Por eso me hicieron esto! Para que no interfiera ni te cuente nada, no sé si ya lo tenían planeado sin que lo supiera y la verdad no me sorprendería. No tenía idea de que iban a hacerle eso a tus hermanos...pero si, me usaron como distracción todos estos días. Me mintieron, Tyler nunca murió fingieron su muerte para que te acercaras a mi - no podía creer lo que estaba escuchando y tenía que ser verdad, no quedaba de otra. Así que se atrevieron a planear un engaño de ese calibre para mantenerlo distraído con la chica, vaya que lo lograron. Ahora... ¿Caroline estaría diciendo la verdad? Vamos, todo ese sufrimiento que vio no podía ser falso. No al menos los primeros días, después quien sabe. De momento Klaus sólo tenía claro una cosa, no podía dejar ir a Caroline hasta estar seguro de que todo estaría bien.
- De eso hablaremos luego - dijo intentando aparentar tranquilidad y se giró hacia Sabrina - toma - le alcanzó su móvil - ubica a Rebekah y Kol como sea. Sus números están grabados.
- ¡Si, de inmediato! - vio que Sabrina se ponía en acción, esperaba que varias cosas hayan salido mal esa noche para Esther, incluyendo a sus hermanos endagados. No le dio tiempo ni para decir algo más porque de inmediato alguien le contestó a Sabrina - ¿Y Kol? - el llanto desesperado de una chica que intentaba decir algo como "se los llevaron" o "auxilio" - a ver si te calmas cariño. Vamos a ayudarte pero necesito que mínimo me digas donde estás... iremos a rescatarte... ¿cómo que con quien hablas?...¡Que te voy a ayudar mocosa del demonio! ¡Ah pero que pesada! Está bien te paso con el alpha male del asunto - le tendió el teléfono a Klaus. Ahora él tenía claro que si habían cogido a sus hermanos pero al menos quien quiera que haya contestado les iba a dar una pista.
Kol Mikaelson
Bosque al lado del camino, Missouri
Su hermana cayó detrás de él, ese híbrido le había clavado la daga y no podía creerlo... ¡Ya debería estar muerto! ¿Algún hechizo? No cabía duda de que su madre tenía que ver en todo eso. Pero en ese momento lo único que le preocupaba era Priss. Si descubrían quien era en realidad podrían llevársela... y si no lo descubrían puede que la consideren insignificante y le hagan más daño. Tenía que actuar rápido, esos miserables no se iban a salir con la suya.
- A ver, ¿me parece o ustedes dos inútiles creen que van a hacer lo que les da la gana? Escucha mujerzuela si no sueltas a la chica en este instante...
- ¡Ty ya no hay mucho tiempo! - exclamó la mujer está ignorándolo completamente. Ah pero cuando la coja iba a lamentar cada segundo en que se atrevió a tratarlo así! El híbrido se movió rápido y por supuesto él fue más veloz y se arrojó sobre él. Con audacia y fuerza clavó una mano en su pecho hasta abrirse paso hasta su corazón. El tipo aulló de dolor, no le quedaba mucho tiempo de vida.
- ¡Kol! - gritó Priss y aunque sabía que arrancarle el corazón al tal Tyler era prioridad no pudo evitar girarse a ver que le pasaba a su chica. Se quedó paralizado al ver que la tipa esa había arrojado al piso a Priss y la tenía con la cabeza contra el piso, un pie en su pecho y dirigía su navaja hacia su yugular. ¡Oh no! ¡No iba a dejar que le hagan nada! No recordaba haber sentido esa desesperación antes. Pero si algo le pasaba a su chica iba a enloquecer. Quizá un segundo antes de que le cortara el cuello a Priss él dejó a el híbrido a un lado para rescatarla. Bien pudo arrojarse sobre la tipeja y matarla, pero lo que quería era tener a Priss en sus brazos o detrás de él o lo que sea con tal de evitar que le sigan haciendo daño. Se movió rápidamente hasta apartar a Priss de la tipa esa. Dentro del auto la madre de su chica luchaba por salir a socorrer a su hija pero por suerte él tenía las llaves y le había puesto seguro al auto, así era una víctima menos... de momento. Sólo quedaba una cosa por hacer, él sólo se encargaría de ese par de idiotas, Priss tenía que irse. Rodó con ella por el piso, estaban fuera del alcance de esa mujer. Con rapidez sacó las llaves del auto y se las puso a Priss en las manos.
- ¡Vete ya! Te alcanzaré luego - dijo ayudándola a ponerse de pie. Obviamente nerviosa Priss intentó moverse hacia el auto pero entonces la tipa volvió a cerrarle el paso a Priss con la navaja - eso no zorra...déjala en paz de una... - iba a decir "de una vez" pero entonces sintió un fuerte golpe en la cabeza, debió haber sido ese maldito híbrido que actuó rápido cogiéndolo de los brazos. Y fue en ese preciso instante en que la tipa cogió a Priss de los cabellos y la arrastró hasta donde estaba él. No sólo eso... de su espalda sacó otra daga de ceniza de roble blanco. Maldita sea, estaba usando a Priss como escudo, la maldita esa ya se había dado cuenta de cuanto le importaba la chica y la estaba usando bien.
- Sabes que esto también la puede matar - la chica hundió un poco la punta de la daga en el cuello de su chica y Kol gruñó de rabia mientras Tyler lo sostenía. Podía soltarse del híbrido y darle una lección a ese bastardo, ¡pero tenía tanto miedo por Priss! Un segundo en lo que ponía al híbrido en su sitio y su chica estaba muerta.
- ¡Hayley no queda nada de tiempo hazlo ya! - Tyler lo empujó hacia la tipa esa. Todo fue muy rápido. Empujó a Priss y antes de poder zafarse sintió la punta de la daga hundiéndose en su cuerpo, no lo suficiente para llegar a su corazón pero si para dejarlo incapacitado. Pero entonces Priss reaccionó, cogió las llaves del auto que él le dio y sacando valor de quien sabe donde golpeó fuertemente a la tal Hayley con el llavero en la cabeza hasta dejarla mareada.
- ¡Oye zorra inmunda! ¡Quita tus asquerosas manos de mi hombre! - le gritó rabiosa. Kol tuvo tiempo de sonreír al escuchar esas palabras antes de perder la conciencia...
Katherine Pierce
Estacionamiento, Hotel Plaza - New York
Antes de salir de la habitación llamó a Esther, o mejor dicho le dejó un mensaje en el móvil diciendo que ya estado todo hecho, que dejaba a Elijah en la habitación y que ya estaba de salida. Claro que no estaba haciendo eso y cada segundo que pasaba se arrepentía más. ¿Cómo es que terminó llamando a Klaus? Estaba completamente segura que luego se iba a arrepentir de eso, poco le importaba haber traicionado a Esther, pero tenía bien claro que nunca más iba a tener una oportunidad así de destruir a Klaus. Pero era eso o dejar morir a Elijah también.
Y aunque quisiera hacerse la dura y ser fuerte tenía que reconocer que no podía dejar morir a Elijah por muchas razones. Y una de ellas era que una vez más empezaba a sentir cosas por él, cosas tan fuertes que la hacían titubear y elegirlo a él de a su gran venganza. No iba a permitir que lo dañen, por eso lo pondría a salvo y vigilaría que todo esté bien hasta que Klaus envíe alguien por él... si es que lo hacía. ¿Y luego qué? Pues pensaba largarse y no volver en un buen rato hasta que se baje la marea, Klaus debía de estar muy molesto y quizá hasta Kol y Rebekah se contagien de su ira. No gracias, no quería tener a 3 originales detrás de ella. Así que adiós hasta nuevo aviso... si es que en verdad podía hacerlo.
Se sentía incapaz de dejar a Elijah a su suerte. A pesar de lo que él le hizo hace tantos años y que su venganza estaría bien justificada simplemente no podía dejarlo tirado por ahí sin protección alguna. Es más, hasta sentía remordimientos de mirarlo con una daga atravesada en el corazón. Pero ya no había tiempo para seguir pensando, tenía que actuar ya. Se encargó de apagar las luces del estacionamiento y meterlo al auto para irse de una vez al muelle 12, ojalá la vieja de Esther no interfiera.
Puso a Elijah en la parte trasera del auto y se acomodó para arrancar lo más rápido que se pueda. Aunque era lo suficientemente fuerte para cagarlo no quería andar por los techos de los edificios de New York con su cuerpo al hombro, así era mejor de momento. Antes de arrancar se giró y le dedicó una mirada. Katherine suspiró, no podía perder más tiempo. "¿Me podrá perdonar por esto?", pensó. "Bueno, yo le perdoné que me abandone hace tanto tiempo, una daga más en el pecho no importa", pensó con una sonrisa mientras salía a la velocidad máxima.
De todas maneras ya lo había decidido, el hecho de que sintiera cosas por él no quería decir que se iba a abandonar a ese sentimiento. Él no tenía por qué saberlo y mejor así. Ya no estaba para caer en la ridiculez del amor. Como decía la canción, "el amor es una cautelosa y momentánea mentira"
Priss Hudson
Bosque al lado del camino, Missouri
Cada vez se sentía más inútil y asustada. No suficiente con haber tenido esa extraña visión de la familia de Kol y un ritual que apenas entendía de inmediato llegan esos dos a atacarlos. Cuando ella se estaba dirigiendo al auto la mujer salió a su encuentro y la cogió del cuello sólo pudo gritar. El alivio de ver llegar a Kol a su rescate no duró mucho pues apenas este apareció un tipo llegó de la nada y mató a Rebekah. Al menos así lo veía, le había clavado una especie de daga en el pecho hasta hacer que cambie de color... como Kol la mañana del día anterior cuando lo descubrió en el pasillo de la escuela. No entendía mucho de vampiros, pero al parecer él y sus hermanos era especiales y eso de clavarles cosas en el corazón no servía de nada.
Jamás se había sentido tan asustada e impotente, temía por su madre, por Kol, por ella... ¿qué iba a pasarles? Kol era hábil, pero al verla en peligro no había podido atacar y acabar con ellos. El último movimiento de la chica esa fue clavarle la daga a Kol en su cara. ¡Ah no! ¡Pero eso no lo iba a permitir! Así que se llenó de valor para hacer algo. No se le ocurrió mejor cosa que tomar el enorme llavero del auto y golpear a la tipa.
- ¡Oye zorra inmunda! ¡Quita tus asquerosas manos de mi hombre! - gritó muerta de rabia... ¿pero quién se habían creído que era? ¿Con qué derecho llegaban así? Intentó apartar la daga de Kol pero el tipo ese que hizo lo mismo con Rebekah fue más rápido y la hundió por completo en su pecho. Si no murió de la impresión quizá fue un milagro. Kol se desvanecía al igual que Rebekah, era demasiado tarde - no... - dijo llevándose las manos a la boca. Maldita sea... ¿qué iba a ser ahora? ¿Qué sería de los hermanos? ¿Que sería de ellos? ¿Los matarían a todos acaso? Pasada la adrenalina de querer hacer algo sólo quedaba el terror.
- Justo a tiempo - dijo el tal Tyler - el hechizo estaba por acabarse, es hora de irnos - le dijo a la mujer que apenas se estaba recuperando del golpe que le dio Priss en medio de su enojo. La chica retrocedió... ¿cielos qué iba a hacer ahora? ¿Dejar que se los lleven? ¡Claro que no! Algo tenía que hacer, lo que sea. Iba a arriesgar su vida pero no importaba. No podía dejar que se lleven a Kol!
- ¡Déjenlo! - gritó aunque de momento era lo único que podía hacer. No tenía ni un arma. La chica esa sonrió burlona... ¡Será miserable! Estaba de acuerdo con Kol en ese aspecto, a esa tipa le iba a llegar su hora y no le iba a perdonar nada.
- Oh por favor, no perdamos más el tiempo, vamos de una vez Ty, que la chiquilla esta agradezca que no la estamos matando.
- Si vamos - se puso a Kol al hombro y luego tomó a Rebekah también. Era consciente que no podía hacer nada, ese tipo era fuerte y rápido como Kol, sería uno de ellos. No dijeron nada más, el tipo simplemente desapareció y la otra mujer salió corriendo en la misma dirección. Priss cayó de rodillas... ¡Se sentía tan impotente! No pudo hacer nada, era una inútil total. Debió darse su sangre al tipo y envenenarlo, pero era tan cobarde que no podía ni hacerse un corte. Quería llorar, quería estallar pero no lo conseguía. Estaba al borde del colapso, no estaba segura de poder controlar la situación. ¿Y la bruja que estuvo con ellos? ¿Muerta? ¿Traidora? ¿Qué iba a suceder ahora?
- ¡Hija! - su madre la llamaba desde dentro del auto y golpeaba los vidrios - el móvil está sonando - si, lo escuchó. Era el móvil de Kol, ¿alguna ayuda acaso? Cogió de nuevo las llaves y abrió la puerta. Lo buscó y los cogió con las manos temblorosas.
- Hola, habla Priss - fue lo único que consiguió decir.
- ¿Y Kol? - escuchó decir, era una mujer. Sea quien sea tenía que ayudarla. No pudo contenerse más y empezó a llorar mientras que explicaba como podía lo sucedido.
- Vinieron dos, se lo llevaron, les pusieron unas dagas a él y a Rebekah, yo no sé que hacer por favor ayúdenme, necesitamos ayuda.
- A ver si te calmas cariño. Vamos a ayudarte pero necesito que mínimo me digas donde estás... iremos a rescatarte...
- ¿Con quién estoy hablando? - interrumpió. Se daba cuenta que después de todo lo vivido no podía fiarse de cualquiera - ¿quién eres tú?
- ¿Cómo que con quien hablas? ¡Que te voy a ayudar mocosa del demonio!
- Pues no te creeré ni diré nada hasta saber quién eres.
- ¡Ah pero que pesada! Está bien, te paso con el alpha male del asunto - eso último le pareció raro. Se escuchó el típico ruido cuando alguien pasa el celular a otra persona. Al cabo de unos segundos respondieron.
- Soy Klaus - dijo por teléfono esa persona y ella se sintió paralizada. Ya había escuchado ese nombre antes durante las conversaciones de Rebekah y Kol, no sólo eso, también lo había visto mientras estuvieron bajo en hechizo. De alguna forma el impacto de escuchar aquella voz la sorprendió y la calmó al instante - ¿quién eres tú y por qué tienes el móvil de mi hermano?
- Yo... - ay mierda, si este tipo era así de intimidante por teléfono no iba a poder con todo - verá es algo confuso pero puedo hacer un resumen ejecutivo: Yo estaba con Kol, salimos a dar una vuelta por ahí... nos encontramos con Rebekah y llegaron dos personas...
- ¿Qué personas?
- Un hombre y una mujer, una tal Hayley, otro se llamaba Tyler, eso oí - silencio el otro lado de la línea, algo le decía que el tipo estaba echando chispas.
- Déjame adivinar, se las ingeniaron para clavarles estacas y se los llevaron.
- Algo así...
- ¿Dónde estás?
- Emmm... escuche medio lo conozco aunque usted no lo crea y como prácticamente somos parientes me veo en el deber de informarle de que todo es un plan malvado de esa vieja que es la madre de ustedes.
- Dime algo que no sepa cariño. ¿Y qué rayos quieres decir con eso de que somos parientes?
- Es una historia muy larga que ni sé explicar por teléfono. ¿Qué tal si envían a alguien a que me saque de aquí?
- Por supuesto, iré personalmente. ¿Cómo me dijiste que te llamas?
- Priss... digo, Priscila Hudson.
- Bien Priss, tenemos mucho de que hablar cariño. Ahora dame tu ubicación exacta, voy para allá.
- Ajá... veré en el GPS un momento... - era increíble como había conseguido calmarla con esas palabras. Ya moría por ver como era Klaus en la actualidad, porque siendo sincera en el pasado lucía muy apuesto. Como sea, al parecer debería confiar en el "cuñado" para poder rescatar a Kol. Y claro, prácticamente eran parientes. Ella misma tenía miedo de decirle que descendía de su hijo con Tatia.
Caroline Forbes
Bosque, Mystic Falls
Escuchaba los detalles de la conversación atenta mientras la tal Beatrice la sostenía. Esa tal Priss estuvo con Rebekah y Kol al momento del ataque y mencionó a Tyler y a otra persona. Así que después de todo si estaba vivo... y no sólo eso, sino atacando y siguiendo los planes de Esther. No podía creer que en verdad había estado enamorada de ese hombre... ¿cómo pudo ser tan ciega? Alguien que ponía en primer lugar sus deseos de venganza y le mentía para hacerla sufrir de esa manera no merecía perdón alguno. No, no podía perdonarlo por más que le doliera y por más que su corazón aún guardara algo para él.
- Así que Missouri... llego antes del amanecer - le decía Klaus a esa chica - y más vale que no te muevas. Ya estoy saliendo - colgó. Al parecer y gracias a la llamada de Katherine todo estaría bien... o quizá era el principio de todo. Quizá incluso es era parte del plan de Esther - Sabrina, tú vienes conmigo. Beatrice, llévala a la mansión y enciérrense en la habitación segura. No salgan por nada del mundo.
- Entendido - dijo Beatrice. La chica era fuerte y con lo debilitada que estaba no iba poder enfrentarse a ella. No le iba a quedar de otra que irse con ella.
- ¿Es un secuestro? - se atrevió a preguntar. Klaus se giró y caminó hacía ella mirándola fijamente. A pesar de la situación ese andar y esa mirada penetrando la estremecieron. Cielo santo... este Klaus era simplemente demasiado.
- No lo es - aclaró él de inmediato - sólo te mantengo a salvo en caso quieran hacerte daño o usarte en mi contra, y de paso te retengo en caso me hayas mentido y seas parte de esto.
- No lo soy - dijo con firmeza.
- De eso hablaremos después. Sabrina tenemos que ir a Missouri, andando.
- ¡Si señor! - dijo poniéndose a la orden. Iban a tener que recorrer un largo trecho y Caroline no sabía que pensar ni sentir. Quería que Klaus pudiera librarse de ese problema pero también quería que ninguno los suyos salga herido. A pesar del mal que le habían hecho no les deseaba nada malo - y haremos algo con Elijah? Sara está en New York, ella ayudará.
- Entonces ponte en contacto con ella, que le avise a Elijah que quiero verlo en dos días en Mystic Falls.
- Si, la llamo ya mismo - Klaus empezó a avanzar al lado de Sabrina pero entonces Klaus retrocedió hasta acercarse nuevamente a ella. La quedó mirando a los ojos y luego le dio un beso en la frente. Uno suave pero tierno, uno que a pesar de lo mal que se sentía con toda la situación la hizo sentirse reconfortada.
- Ya regreso - dijo sin agregar nada más y se fue al lado de Sabrina. Algo le decía que a pesar de que todo parecía iba a ir bien lo peor apenas estaba empezando.
OMG! D: esta laca! pero ya el señor Klaus se hace cargo
