Advertencia
Se recomienda leer este capitulo en la comodidad de su recamara, salvo que les guste que las vean llorar y/o lanzar maldiciones. Tengan su caja de pañuelos a la mano o terminarán usando la manga de su suéter.
Si desean darle más intensidad tengan listas las canciones de Takeo Watanabe "Camino hacia una nueva vida" y la versión extendida de "Salida a la esperanza" si no la tienen les paso el video que hice, la canción esta como fondo esta en youtibe se titula "Quiero estar junto ati el naufragio del Mauretania"
Capítulo 37 Adiós… mi amado Mauretania.
Susie y su Padre fueron atrapados por la furia del agua que ahora ya tenía inundada la segunda clase. El Sr. Carson con todas sus fuerzas abrazo a su hija, se sostuvo de una columna y milagrosamente logro llegar al elevador de servicio que estaba a un metro de ellos. Aprovechando que el agua aun no tapaba el piso por completo se metió ahí y cerró la puerta.
El agua apenas llegaba a la cintura de Susie, pero era cuestión de tiempo para que terminará por llenar el elevador pues el agua se filtraba a través de la ranura de la puerta. El padre trataba de abrir la escotilla del techo, pero su altura no le ayudaba a alcanzarla así que tomo a su pequeña, la cargo e hizo que intentara abrirla
-Vamos Susie empuja con todas tus fuerzas.
-Papi esta atorada.
-No mi amor, solo debes empujar con todas tus fuerzas. Vamos tu puedes. Es como cuando me ayudas a empujar las cajas del granero.
La pequeña golpeaba y golpeaba tal como decía su padre para lograr la meta, pero era imposible. Estaban nada menos que en el elevador de servicio el más alejado de las áreas públicas. El sonido que provocaba hizo que Charlie los pudiera escuchar. Pues pese a que el elevador estaba al fondo del pasillo el eco ayudaba a escuchar los golpes.
-Dios, esos son golpes, deben ser Susie y el Sr. Carson, tal vez alcanzaron a entrar a una habitación – se dijo Charlie con un atisbo de esperanza. Él estaba en los primeros escalones cuando vio como el agua se llevaba a padre e hija. Así que tuvo que correr escaleras arriba para que no se lo tragara también. Ahora estab parado en los primeros escalones de la escalera principal que daban al segundo piso. Justo frente a la puerta del Gran salon.
Charlie se armó de valor, tomó todo el aire que pudo y se adentró en las escaleras ya inundadas que comprendían todo el segundo piso. El tercer y segundo piso ya estaban completamente inundados. Charlie nadaba por los pasillos del segundo piso, le parecía increíble ver el Mauretania de esa manera, las cosas flotando pasando junto él. Aunque la visibilidad no era mucha pues solo era alumbrado por las luces rojas de emergencia trataba de guiarse por los golpeteos de la pequeña Susie. Fue así como se dio cuenta que venían del elevador de servicio justo al final del pasillo. La falta de aire lo traiciono y tuvo que regresar de nuevo a las escaleras y salir a flote.
-Dios, dame fuerza – decía mientras recuperaba el aliento. Después se daba ánimos– Vamos Charlie has asaltado tiendas en nevadas y escapaste de la policía en un auto por toda la carretera en medio de una tormenta, que no llegues hasta ese elevador con esta agua helada.
El chico volvió a tomar todo el aire que pudo y después volvió a entrar al agua. Rápidamente nado hasta el elevador escuchaba el golpeteo y después "Vamos Susie lo estas logrando" Fue la frase mágica para darse cuenta de que ahí estaban padre e hija. Se puso de pie y cuidadosa y rápidamente abrió la puerta del elevador y entro en él. Para después cerrar la puerta antes de que entrara más agua.
-Sr. Carson un gusto verlo – decía agitado y recuperando oxígeno.
-¡Charlie gracias a Dios!. Tu si podrás abrir la escotilla así podremos salir por arriba y tal vez…
-Dudo que Susie o usted puedan escalar los cables para llegar al primer piso. Mejor vayamos por el pasillo, son como unos… 15 metros para llegar a la escalera, es cuestión de aguantar la respiración.
-Susie no aguantará – refutó el padre.
-Tenga fe Sr. Carson, yo la llevaré puedo nadar rápido.
En ese momento el Mauretania se inclinó de nuevo de forma brusca, haciendo que la presión hiciera que el agua comenzará a filtrarse más rápidamente en el elevador a través de las ranuras de la puerta.
-Papi tengo miedo – la niña se abrazó a su padre y comenzó a llorar.
-Tranquila mi amor todo va a estar bien.
Mientras Charlie, Susie y el Sr. Carson seguían en el elevador, el resto del grupo ya estaba por llegar a babor. Ben al no verlos llegar decidió regresar a las escaleras principales. Se desespero y preocupó al no verlos en el camino. Cuando llego a las escaleras que daban al segundo piso se dio cuenta que estaba completamente inundado. Y ahora el agua subía más y más empezando a tapizar el piso de la primera clase
-Dios no puede ser, Charlie… esto no… Charlie amigo. – el chico se deprimió pues pensó lo peor y llorando corrió hasta alcanzar al resto del grupo, que ya estaba en la cubierta de babor.
-Ben, ¿qué pasa? -preguntaba Julian al verlo llegar y escondiendo sus lágrimas a los niños.
-No lo lograron – contestó apenas murmurando para que no lo escucharan los demás.
-¿Que dices?
-El agua ya inundo todo el segundo piso y ya no estaba ninguno de los tres.
-Santa madre – murmuro Julian.
Ryan que los veía a los lejos a punto de subir al bote y tenia de las manos a los pequeños Samuel y Jefrey comprendió en seguida las miradas de sus dos amigos. Así que solo pudo decir para evitar que los niños no lloraran - Vamos niños suban, su padre y su hermana no tardan en llegar. Debemos darnos prisa. – Los niños obedientes subían al bote seguidos de Ryan.
-¡Vamos baja ya este bote, ustedes muévanse que esto está por hundirse! – gritaba el Primer oficial Brian Richardson que tal como predijo Paul aún seguía en babor ordenando los últimos botes.
Los amigos de Charlie cabizbajos se acercaron y comenzaron a subir al penúltimo bote. Junto con los otros 3 hombres que venían delante de Paul.
Una vez lleno el bote numero 10 ahora bajaba con el penúltimo grupo de pasajeros 70 para ser exactos.
-Ryan, ¿y papa? ¿y Susie? -preguntaba preocupado el pequeño Sam. Que no dejaba de temblar de frio.
-Tranquilo Sam, ellos… tu papi se quedó amarrando las agujetas de Susie, y subirán en el otro bote. Te lo prometo.
-¿Me lo juras?
-Sí claro, … ya verás que se encontraran en Londres. Todo estará bien – dijo el chico abrazando a los dos pequeños que temblaban de frio.
Un caballero sexagenario se quitó su elegante capa y se las colocó encima y sonriente comentó – Esos es niños, así ya no tendrán frio. No se preocupen en cuanto un barco nos rescate seguro nos darán una rica taza de chocolate caliente.
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Hogar de Pony
La hermana María se la había pasado dando vueltas en su cama pues no podía dormir. Así que optó levantarse. Se colocó su bata, fue a ver a los niños. Se cercioró que todos dormían apaciblemente excepto Jimmy que no dejaba de dar vueltas y murmurar débilmente "Candy". Quiso despertarlo, pero supuso que era un sueño por la despedida tan abrupta que tuvo con Candy así que decidió dejarlo seguir soñando.
Camino por el pasillo para prepararse un té, pero se dio cuenta que habia luz en uno de los cuartos, precisamente el que fungía como cuarto de rezó, así que entro silenciosamente para ver quién estaba ahí.
-Señorita Pony, pensé que estaría dormida – decía la hermana María que entraba al pequeño cuarto. Era tan pequeño y viejo, las paredes de madera necesitaban ya de un buen mantenimiento, al fondo se notaba un altar con flores silvestres y un crucifijo de madera al centro. Un par de velas prendidas ya casi por terminarse. La señorita Pony estaba de rodillas en el reclinatorio rezando por su pequeña y traviesa pecosa.
-Hermana María no pensé que la despertarían mis rezos. Discúlpeme.
-Oh no señorita Pony, no se preocupe pasaba porque no podía dormir y quería prepararme un té. Al ver la luz quise cerciorarme de que no hubiera quedado una vela encendida.
-Así que no puede dormir tampoco.
-Así es, de hecho, ahora que la veo siento la necesidad de quedarme a orar y pedirle mucho a Dios por nuestros pequeños.
-Venga arrodíllese junto a mi entonces. Como sabe, cada año me gusta pedir como deseo de año nuevo que los niños encuentren buenos padres que los amen y les den una buena educación, termino mi rosario y me voy a dormir. Pero esta noche desperté con el deseo también de pedirle ahora a Dios Padre y a la Virgen María que proteja a todos los que han tenido la suerte de ser adoptados. Justo porque vinieron a mi mente los rostros de nuestras pequeñas Candy y Annie.
-Sintió que debía orar por ellas.
-Así es hermana. ¿Usted también?
-Siempre rezó por nuestros niños, pero estoy de acuerdo. Esta noche rezaremos un rosario por nuestras dos pequeñas Annie y Candy.
-Sí hermana, hagámoslo. Pero también cantemos un salmo.
-Bien, cantaremos el salmo que aparezca primero al abrir el devocionario.
-Buena idea hermana, dejemos que Dios nos guíe.
La hermana María se arrodillo junto a la señorita Pony, coloco el libro entre ellas para que ambas pudieran leerlo. Se santiguaron y comenzaron su rezo con el salmo de la hoja elegida al azar.
-"Aquí estamos Señor orando a vos, por aquellos en peligro en el mar para que los cuides"
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Mauretania a unos minutos de hundirse.
-Chicos el Mauretania ya está muy inclinado podrían resbalar, mejor vamos a cortar camino por dentro síganme iremos por el café Verandah – propuso Paul.
Los dos rebeldes obedecieron y siguieron al marinero. Corrían con cuidado tratando de no caer con algunos muebles y otros objetos que habia en el suelo. Las paredes crujían, el eco de los desérticos pasillos era más fuerte y la luz ya casi era nula.
Llegaron al lobby de las escaleras principales justo frente al Gran salon. Entrarían en el y saldrían por la puerta de servicio. Paul prendió su linterna para alumbrar el enorme salón pero al abrir la puerta notó que increíblemente el Candil de Cristal cortado que tanto le gusto a Terry la noche de sus cita a con Candy seguía alumbrando. Era como si nada pasara en el Mauretania apenas y se movía.
-¡Santa Madre sigue prendido! – dijo el marinero que seguía sin comprender semejante situación. ¿milagro divino? - Vamos chicos aprovechemos la luz así que vayamos de prisa – ahora decía echando a correr para tratar de alcanzar a Brian, pues temía que tal vez ya no estuviera.
-Terry ¿qué pasa? ¡vamos! Solo queda cruzar el salon– dijo Candy que quiso correr tras Paul, pero Terry se quedó parado.
-Es que... creo haber escuchado algo en las escaleras principales que dan al segundo piso – respondía Terry que no dejaba de mirar las escaderaras y se encamino hacia ellas.
-Pero el agua ya nos está cubriendo los pies, debe ser el eco. ¡Vamos Terry!
-No pecosa espera. – el caballero ya en las escaleras se puso de cuclillas pues el agua hacia ondas más agitadas.
-Terry vámonos se irán sin nosotros – jalaba desesperada Candy a su rebelde.
-Claro que no, el marinero sabe que estamos aquí, volverá. – EL joven se acercó más tratando de ver por qué el agua se agitaba como si alguien nadara bajo ella. Cuando de pronto una cabeza salió del agua, haciendo que tanto Terry como Candy gritaran.
-¡Terry!, definitivamente estoy de suerte -ahora exclamaba Charlie que salía del agua.
-Charlie, ¿Qué hacías ahí abajo? -preguntó sorprendido el castaño.
-Ayúdame, estoy tratando de sacar al Sr Carson y Susie. Están atrapados en el elevador al fondo del pasillo, pero si abro la puerta el agua se filtrará. La niña esta asustada y no quiere separarse de su padre y él no creo que alcance a nadar desde ahí hasta aquí cargando a Susie.
-Claro te ayudaré. Pecosa quédate aquí para que le avises al marinero.
-Esta bien, por favor ten mucho cuidado – la chica dijo preocupada.
-Lo haré pecosa.
-Ok Terry toma mucho aire son casi muchos metros. Tenemos que bajar las escaleras y todavía llegar al final del pasillo donde está el elevador – Terry asintió y al igual que Charlie tomo todo el aire que pudo y después se sumergieron en las inundadas escaleras hasta llegar al oscuro segundo nivel.
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Área de babor
Bastián uno de los marineros que encerraron a los traidores ahora llegaba corriendo hacía Brian. Habia ido a ver al capitán por órdenes de su Primer Oficial y ahora regresaba solo, lo cual hizo que el pelirrojo se preocupará.
-Lo siento Brian, no pude convencerlo. Y Cookie tampoco quiere venir, dice que no dejara solo al capitán pues es como su padre. Ambos decidieron hundirse con el barco.
A Brian se le hizo un nudo en la garganta. Se aguanto las ganas de llorar dio un largo respiro y con toda la frialdad que pudo fingir dijo – Así será entonces. Anda sube, ya solo quedamos nosotros -apuntaba ahora el oficial al bote lleno de pasajeros y marineros - Solo dame unos minutos, voy a verificar que estribor ya este libre. Si no regreso después de 5 minutos vete ¿entendido?
-Sí oficial.
-¡Brian, Brian!, bendito seas no te has ido – gritaba Paul aliviado.
-Paul, ¿ya terminaron en estribor? ¿dóndes esta Robby?
-Ya todos los pasajeros del lado de estribor subieron. Robby fue atacado por un pasajero, pero estará bien lo subimos a uno de los botes. Solo quedamos 3 adultos, un joven, una señorita yo.
-Si tres hombres llegaron hace un momento y ya se fueron en el otro bote.
-Excelente entonces vamos ya solo somos nosotros 3 vamos chicos es… - Paul se interrumpió al voltear y ver que nadie venía atrás de él - ¡¿qué diablos?!
-Paul ¡¿estás bien?! nadie viene contigo.
-Me lleva el diablo, venían atrás de mí. - ahora decía enojado el marinero jalándose los cabellos – Ahora entiendo porque les decían los rebeldes del Mauretania, ¿qué parte de síganme no entendieron?
-Paul no te entiendo. ¡Déjate de locuras y ya sube!
-No son locuras, el joven Grandchester y su novia venían tras de mí, pero parece que se quedaron embobados con el candil, vuelvo en seguida
-¡NO!. Tú te quedas aquí, ¡ya no quiero a nadie en el barco! yo voy por ellos - ordenaba autoritario Brian.
-Pero…
-Obedece y sube al bote yo los traeré me da… -Brian fue interrumpido por la sacudida brusca del barco que cada vez se inclinaba mas sobre estribor, en cuanto llegará a 45 sería el fin -…Ok. Tal como le dije a Bastian, si en 5 minutos no regreso se van.
-Pero Brian…
-¡Obedece! soy tu Primer Oficial. No podemos arriesgar las vidas de varios por 2. Así que ve bajando el bote poco a poco, cuando sean los 5 minutos ya no esperes más. Este barco está en sus últimos minutos. ¿Queda claro?
-A la orden oficial – aceptó cabizbajo el marinero.
Brian corrió hasta la puerta de servicio del Gran salon, Paul solo lo vio alejarse y obedeciendo a su oficial ordeno a los marineros ir bajando cuidadosamente el bote. Él se quedó sentado sobre el barandal no dejaba de mirar hacia la puerta en la que entro su primer oficial a quien consideraba también su amigo. Esperaba que en cualquier momento su oficial y los dos chicos aparecieran.
Brian cruzo el Gran Salon hasta llegar justo frente al escalera principal, donde encontró a Candy comenzando a sumergirse en las inundadas escaleras que daban al segundo nivel.
-¡Candy, Candy! ¿Qué haces? ¿dónde está Terry?
-Brian gracias a Dios. Terry y Charlie están abajo fueron por el Sr. Carson y Susie, pero ya llevan rato y no salen.
-Tranquila, iré por ellos. Candy por favor ve al bote por la puerta de servicio del salón. Date prisa antes de que se vayan.
-¿Ya no hay botes? -pregunto asustada.
-No Candy, el ultimo solo esperará 5 minutos. Por eso ¡ya vete!
-Brian… no me iré sin Terry – murmuró la pecosa que ya se mordía las uñas de lo asustada que estaba al no ver salir a su adorado Terry.
Brian ya no escucho a Candy se sumergió en el agua y comenzó a nadar hasta el elevador, apenas y se veía, la luz roja no alumbraba mucho, pero logró ver algo, era un cuerpo inerte flotando. Era el Sr. Carson.
Mientras tanto en el elevador.
-Bien Susie es nuestro turno de mojarnos – decía Terry que le temblaba la voz por el agua helada, pero mantenía la sonrisa para calmar a la pequeña.
-Sí Tely, pero tú ya estas todo mojado yo solo hasta la cintura – la pequeña Susie ya estaba más tranquila ¿y como no? si a quién ella consideraba su príncipe habia llegado a su recate y ahora la cargaba en su espalda mientras ella se abrazaba a su cuello, aunque claro sin soltar a la famosa Tendy.
-Bien prepárate, en cuanto abra la puerta toma todo el aire que puedas, cierra los ojos y no te sueltes de mí. Ni a tu muñeca porque no pienso volver por ella. Y por nada debes respirar solo hasta que lleguemos a las escaleras. ¿prometido?
-Sí, lo prometo – la niña sonriente estaba dispuesta a obedecer a su príncipe del Mauretania. El príncipe en cuestión abrió la puerta, quiso recorrerla más para poder salir, pero no podía al parecer se atoro y el agua comenzó a entrar. Seguía tratando de empujarla, pero algo obstruía el carril de la puerta. Al ver que no tenía éxito la cerró para evitar que siguiera entrando el agua.
-¡Me lleva el carajo!
-Tely…
-Perdón Susie… no quise decir eso - Terry comenzó a ponerse intranquilo el agua ya llegaba a los hombros del castaño. Si no quitaba lo que fuera que estuviera obstruyendo, se ahogarían ahí encerrados, pero pensaba en Charlie tal esté al ver que no salían regresaría por ellos… ¿o tal vez no? Así que comenzó a buscar otra opción la escotilla. – Susie, creo que deberemos salir por ahí.
Brian de inmediato tomo de la mano al Sr. Carson para jalarlo y entonces noto que Charlie lo llevaba del otro brazo.
Y es que cuando el Sr Carson nadaba hacia las escaleras Charlie lo guiaba para que no se perdiera por la poca luz, pero entre los nervios y el pensar en su pequeña entro en pánico, lo que hizo que perdiera aire para seguir. Charlie al darse cuenta lo tomo del brazo y nado lo más rápido que pudo, se sentía agotado y estaba por perder las fueras cuando afortunadamente apareció Brian. Ahora los dos llevaban rápidamente al Sr. Carson a la superficie.
Ya en las escaleras y saliendo del agua, lo recostaron y el Primer Oficial comenzó a darle los primeros auxilios. Afortunadamente logro revivirlo rápidamente. Ahora el Sr. Carson solo tosía y escupía el agua. Después comenzó a nombrar a Susie.
-Tranquilo Sr. Carson ya viene con Terry -comentó Charlie que ya estaba agotado y temblaba de frio.
-Llévatelo Charlie iré por Terry. Y tu Candy no lo voy a repetir, por favor ve al bote ¡Ahora! – decía Brian mientras se volvía a sumergir para ir por Terry y Susie
-¡No me iré sin Terry! – Candy ya estaba completamente angustiada por no ver a Terry salir de las heladas aguas del inundado segundo nivel.
-Candy tranquila, Terry ya viene, vámonos – Dijo Charlie que ya cargaba en sus hombros al sr. Carson y trataba de jalar a la chica para que lo siguiera.
-¡NO! Si ya viene puedo esperarlo entonces. Mejor corre para que avises al marinero que espere un poco más. Brian dijo que solo se esperaría 5 min y ya pasaron 4.
-¡¿Qué?!, ¡me lleva el diablo!
-Vamos date prisa.
-¡¿Y tú crees que lo hare rápido cargando al Sr. Carson?! Mejor tu corre delante de mí.
Candy como saliendo de un shock reconoció que Charlie no estaba equivocado - Tienes razón vamos – dijo finalmente y comenzó a correr hacia babor cruzando por el gran Salon tal como le señalo Brian. Iba tan rápido que no noto la hermosa luz que irradiaba el Candil que tanto le gusto a Terry.
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Área de Babor
Paul miro su reloj, ya eran los 5 minutos, miraba y miraba la puerta pero su oficial no llegaba resignado ordeno – ¡Vamonos! – Estaba a punto de saltar al bote que ya había bajado un par de metros, cuando de pronto escucho los gritos de una rubia con pecas.
-¡Esperen, esperen!
-Por fin. Vamos señorita ya suba – Paul sintió que el alma le volvió al saber que todos ya regresaban.
-Esperen por favor aún faltan Terry, Brian y Susie, ya no tardan por favor esperen.
-Sí Paul ya no tardan en venir – secundaba Charlie que definitivamente estaba exhausto de nadar y ahora de cargar al Sr. Carson.
-Bien. Pero vamos salten al bote en lo que llegan.
Charlie salto al bote, pero el gruñón del sr. Carson que ya habia subido el barandal se negaba a hacerlo hasta que subiera Susie, pero Paul sin aceptar quejas le dio semejante empujón que lo hizo caer al bote.
-Vamos señorita Suba o tendré…
-No se atreva a hacerme lo mismo que al Sr. Carson o yo lo lanzo a usted al mar.
-Señorita, hágalo ahora o después tendrá que bajar por la soga como un mono
-Pues para su información soy muy buena trepando árboles. Tan buena que mi novio mi dice Tarzán pecoso – se defendió la pecosa con tono engreído como su amado Terry.
-Ok me doy. ¡Bastian, esperemos dos minutos más. Mantente ahí no bajes más!
-Entendido – el marinero obediente mantenía en freno la polea con la ayuda de otros pasajeros solo esperando instrucciones para comenzar a bajar.
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Elevador
El caballero ingles estaba por abrir la escotilla cuando escucharon golpes desde afuera – Debe ser Charlie, Susie llegó por nosotros. ¿lo ves? Tenemos un héroe, que es feo, algo corajudo, pero es buena persona.
-Sí, es un héroe, pero tuyo porque tú eres el mío. Además, no estamos seguros de que sea Charlie.
-No importa quien sea, juro que en cuanto lleguemos a Londres lo invitaré al mejor bar de Londres – decía Terry feliz al ver que efectivamente la puerta se abría y alguien entraba. Ya una vez adentro cerraba rápidamente la puerta, el castaño al darse cuenta que su héroe era un duende irlandés vestido de Primer Oficial termino diciendo - Diablos porque abrí mi bocata.
-Santo Dios sentí que no lo lograría - comentaba Brian recuperando el oxígeno – Una viga estaba atorando el carril de la puerta por eso no se podía recorrer.
-Ok duendecito. Acepto llevarte al mejor bar de Londres.
-¿De qué hablas hijo de Merlin?
-Tely dijo que quien abriera la puerta seria su héroe y lo invitaría al mejor bar de Londres.
-¿Así que eso dijiste? -pregunto burlándose del caballero inglés - Genial, pero prefiero un bar en Dublín. Ahí tenemos la mejor cerveza.
-¿En serio? No sabía que fueras un duendecito engreído – refutó Terry con su característico sarcasmo.
-No te apures jamás te ganaré, los Grandchester se llevan la corona de los más engreídos del Reino Unido. Espera... ahora que lo pienso, eres menor de edad ¿cómo harás para entrar? o ¿acaso pesabas llevarme hasta que cumplieras la mayoría de edad?
-Oh no, no se preocupe Primer Oficial, precisamente ser hijo de un Duque te da ciertos privilegios.
-Lo dicho, te llevas la corona por engreído.
Un crujido se escuchó viniendo de los cables que sostenían el elevador, interrumpiendo la engreída y sarcástica conversación entre los dos caballeros del Reino Unido. El agua que seguía infiltrándose en el elevador estaba haciendo que los cables no soportaran mas el peso.
-Debemos irnos ya - dijo Brian y de inmediato intento abrir la puerta, pero otra vez estaba atascada y el elevador se movió bruscamente.
-¿Y si salimos por arriba? -propuso Terry.
-Buena idea. ¿Por qué no se te ocurrió antes hijo de San Jorge?
-De hecho, eso pensaba hacer antes de que llegaras hijo de San Patricio.
-Pero Charlie dijo que sería peligroso, y que no es fácil trepar los cables – intervino la pequeña Susie que al igual que sus acompañantes ya se le escuchaba la voz temblorosa de frio.
-Eso es porque Charlie no sabe que hay una pequeña escalera sobre la pared, casi no se ve porque se pierde en el herraje que rodea al elevador. Esa escalera es la que usan los de mantenimiento – comento el oficial.
De un golpe Brian abrió la escotilla, hizo salir a Susie y después a Terry quién al subir se le cayó su reloj de bolsillo, pero Brian alcanzo a tomarlo antes de que cayera al agua. Ya una vez sobre el techo del elevador se lo entrego– Toma Terry casi cae al agua.
-Gracias Brian.
-¿Qué es? -preguntaba la pequeña. Mientras Brian comenzaba a palmar la pared para encontrar la famosa escalera. Pues apenas y se veía por la poca luz que venia de la entrada del primer piso. Que ya se alcanzaba a observar. Al igual que el agua que ya se apoderaba del primer piso les caía como una leve cascada.
-Es un reloj que me regalo mi abuelo, fue su ultimo regalo. Murió cuando yo tenía 13 años – respondió Terry comenzando a estornudar.
-Salud -dijo Susie.
-Mira Terry esta es la escalera que usan los de mantenimiento, solo son 3 metros para llegar a la puerta del primer piso. Subamos con cuidado el agua ya está mojando todo estará resbaloza.
-Me parece bien – comentó Terry que empezaba a sentir como le dolía al respirar el aire frio y el calor se le subía a su cabeza.
-Diablos, estuviste enfermo, no debiste meterte al agua helada. Respira poco a poco ¿ok? yo llevaré a Susie, tu trata de mantenerte bien hasta llegar al bote… Espera ¿qué horas son?
-Las 2 con 7 – contestó Terry.
-¡Vamos rápido el ultimo bote ya debe estar en el mar!. Terry déjame ir primero con Susie para abrir rápido el cancel, sígueme y trata de calmar tu tos ya casi salimos de esta.
-Está bien. Podrías guardar mi reloj en el bolsillo de tu saco no quisiera que se me cayera otra vez.
-Sí, no te preocupes – acepto Brian y lo metió en su bolsillo, después hizo que Susi se cargara en su espalda y comenzó a subir lo más rápido posible mientras Terry iba tras ellos y de vez en cuando tosía.
-¿Sabes Terry? lo bueno de tu tos es que seguro alguien nos escuchara.
-Muy gracioso duendecito. Deberías rezar porque me recupere o no te llevare a Dublín- se defendía Terry que al igual que Brian ya subían por la escalera.
Los cables crujían de que ya no podían más el pesado elevador, era peligroso pues al reventarse podrían lastimar a alguno de ellos como un látigo y la fuerza podría hacerlos caer. Pero ni Terry ni Brian querían pensar en eso, solo querían concentrarse en llegar hasta el primer piso. La inclinación del barco de alguna manera ayudaba a trepar más rápido. Prácticamente podían casi correr.
Por fin Brian llego al deseado primer piso y pudo ver el reflejo de las luces de emergencia del que lo iluminaban. Con cuidado de una mano se sostenía de la escalera y con la otra trataba de recorrer el cancel, tuvo que hacer dos intentos, pero lo logró. Ahora con cuidado pisaba pues el agua ya tenía 10 cm sobre los pisos del primer piso. Logro entrar al pasillo y ahora colocaba a Susie en el piso. -Lo logramos Susie.
Cuando volteo a mirar y noto que Terry ya salía. De pronto se escucho como el peso del elevador hizo que los cables se reventaran.
-¡Cuidado con los cables Terry! -gritó Brian al ver como 3 cables se reventaron y Terry resbalaba. De prisa corrió hasta el marco del elevador para saltar por él si era necesario. Pero de pronto vio asomarse una cabeza.
-Quieres no alzar la voz. Asustas a Susie. -era Terry que alcanzó a sostenerse y ahora volvía a intentar salir
La pequeña que se habia asustado al ver caer a Terry ahora soltaba reír, al verlo que ya subía de nuevo por la escalera de hierro.
-Eres un … ya deja de burlarte y dame la mano salgamos de aquí. – dijo Brian acercándose al castaño.
Ya tomaba la mano del castaño cuando los dos últimos cables que sostenían el elevador terminaron por reventarse. Paso tan rápido que Brian solo sintió que uno le golpeo la mano como un látigo, y el segundo se enredaba en la pierna de Terry, y se lo llevaba con el al fondo del vacío.
-¡Terry! – gritó Brian que solo vio como el castaño caía y se sumergía en el interminable túnel que se abría paso por el peso del elevador de hierro - ¡Terry!
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Área de Babor
Candy sintió que el tiempo de detuvo, el aire frio no se comparaba con la frialdad que sintió dentro de su corazón. Empezó a temblar no dejaba de mirar la puerta por donde se suponía ya deberían haber llegado Terry junto con Susie y Brian.
Camino rápido hacia la dichosa puerta y conforme se acercaba comenzó a escuchar el llanto de un a niña que no dejaba de llamar a Terry. Se aterró al ver salir al Primer oficial con la mano sangrando y la pequeña en sus brazos, pero Terry no venía detrás.
-Terry – apenas pudo murmurar. Miro los ojos de Brian que no dijo nada solo esquivo la mirada de la rubia.
-Paul, ayúdame a subir a la pequeña. – dijo el pelirrojo tratando de mantener el temple y entrega a Susie a los brazos de Paul, este y con la ayuda de los marineros que ya estaban en el bote la atrapaban.
-¡¿Donde esta Terry?! ¡¿Dónde está?! -gritaba la rubia al primer oficial.
-Candy vámonos – intento tomar el brazo de la chica, pero esta se zafó.
-¡No me toques! dime ¿dónde está?… ¡Terry! -los ojos verdes de la pecosa comenzaron a llorar.
-Candy no vendrá, ¡No vendrá! … - Brian la tomaba del brazo, pero está volvió a zafarse y comenzó a golpearle el pecho.
-¿Dónde está?!... ¡¿dónde dejaste a Terry?!
-El cayó… subíamos por la escalera de mantenimiento del elevador, ya estábamos en el primer piso… pero uno de los cables que se reventaron lo atrapo y cayo junto con el elevador.
-No… no… ¡Terry! – la chica empezó a correr para buscar a Terry. El pelirrojo intento correr tras ella, pero Paul lo detuvo
-¡Basta Brian! vámonos.
-¡Candy!
-Vámonos Brian, no puedo arriesgarlos más. Tu lo dijiste no podemos arriesgar a todos solo por dos vidas. – decía Paul tratando de contener a su oficial y esté lo miro no podía creer que él hubiera dicho eso - Es decisión de ella. – termino diciendo Paul que seguía tratando de contener a su oficial. Pues este seguía negándose, así que con todas los arrastro y lo lanzo al bote.
Ya una vez en el bote ordeno bajar de inmediato. Charlie que estaba al fondo soñoliento y escuchaba el incesante llanto de la pequeña Susie. Se levanto y comenzó a mirar como bajaban de prisa el bote, pero no veía a Terry por ningún lado.
-¿Terry?... Brian… Brian ¿dónde está Terry?
Brian que yacía sentado con la mirada fija en el suelo alzo la mirada tenía los ojos llenos de lágrimas -No pude salvarlo… no pude y Candy no quiso subir al bote. – después volvió a bajar la cabeza. Se sentía culpable por no haber logrado salvar a la pareja del Mauretania. A ese chico engreído con el cual se peleo una vez por la rubia con pecas. El mismo al que le confesó su trágica historia de amor y a quien ayudaría para huir a América con Candy.
Charlie por su parte no podía creerlo, sintió una estocada en su corazón. Su amigo Terry, con quién apenas unas horas atrás había brindado por el año nuevo, ya no llegaría a Londres. El chico se sentó junto a Brian y comenzó a llorar cubriendo su rostro con sus manos. En su mente solo se repetía una y otra vez "No debí pedirle ayuda… No debí"
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Candy corria con todas sus fuerzas hacia el elevador, era casi imposible pues la inclinación cada vez era más pronunciada, pero estaba tan desesperada que no le importaba tropezar o golpearse más de una vez con algún objeto que se interpusiera en su camino.
Terry sintió como el cable se enredó en su tobillo y con la fuerza lo hizo caer. El golpe en el agua fue grande pero no tanto como la desesperación de tratar de zafarse y no poder hacerlo. Por gracia divina el elevador se atascó haciéndolo detenerse momento que el rebelde aprovecho para zafarse, pero le era imposible y el oxigene se le estaba acabando.
Miraba hacia arriba ya casi no veía nada, volvía a intentarlo otra vez, pero nada. Cuando estaba a punto de rendirse sintió que alguien le tocaba el pie. Pese a la poca luz que habia pudo notar como unas delicadas manos le desataban el famoso cable. Llego a creer que estaba muerto, pues pudo notar una brillante presencia, apenas pudo percibir el rostro de quien lo ayudo y después desapareció. Tenía una mirada tan azul, tan azul como el cielo.
Comenzó a andar hacia arriba, no podía morir esa noche, no, su pecosa nunca se lo perdonaría. Pero estaba exhausto sintió como se le fue le ultimo gramo de oxigeno que le quedaba. Sintiendo como su corazón se detenía. Lo último que vio fue una silueta pues la vista se le nubló. Y finalmente sintió un beso que le daba más oxígeno.
Abrió los ojos y noto que era su pecosa, que ahora lo jalaba hacia arriba, se armo de fuerzas y comenzó a nadar de nuevo. Lograron llegar salir a flote. El agua del primer piso termino por inundar el túnel el elevador por lo que ya no necesitaron usar las escaleras de hierro del elevador.
Ya estaban en el pasillo el agua ya tenia unos 20cm del primer piso. Terry estaba aguas en el piso y tosía tanto por la enfermedad como por el agua que habia tragado.
-Vamos Terry solo un poco más, hay que correr a babor, no hace mucho que comenzaron a bajar el ultimo bote -decía la pecosa tratando de levantar a Terry.
El castaño no dijo nada solo asintió y se puso de pie. Tomo la mano que le ofreció la pecosa y comenzó a correr con ella. Cuando llegaron a la puerta del Gran Salon Terry sintió desfallecer.
-Pecosa – apenas murmuro el chico que se detuvo. Estaba exhausto y apenas y lograba recuperar el aliento, pero el calor en su cabeza era cada vez más - Te juró que daré mi mayor esfuerzo… pero, – termino diciendo seguido de un ataque de tos.
La rubia miro el Gran reloj eran las 2:10, después el candil que estab adentro del gran Salon. Recordó su cita a media noche y cuando bailaron bajo la luz de ese candil. Decidió que ya no correría más y mejor esperaría su final junto a Terry. Tomo de la mano al chico y se encamino a la escalera. Subieron hasta el descanso y se sentaron ahí justo bajo los pies del reloj. -Ven acuéstate aquí.
El rebelde obedeció recostándose sobre el regazó de Candy. La rubia se quitó la capa de Terry la coloco sobre él. – Esta mojada, pero servirá para que no te siga dando el frio.
La puerta del Gran Salon daba frente a ellos estaba abierta. Los ojos color mar de Terry alcanzaron a ver la luz que irradiaba el candil que tanto le gustaba.
-Pensé que nunca lo volvería a ver. Peor supongo que lo veré todos los días.
-Es un milagro que siga prendido.
El Mauretania cada vez más se inclinaba sobre estribor llegando a los 45grados poco faltaba para su hundimiento. Ambos miraban a su alrededor, todo el glamour de días atrás se habia perdido. El crujir de las paredes y el agua que se apoderaba del barco era lo único que escuchaban. Era tan extraño, hace unas horas habia un baile de Año Nuevo y ahora todo estaba desértico.
Candy mantenía en su regazo a Terry quien seguía arropado con su capa y jugaba con los dedos de su pecosa. Su tos era cada vez mas seguida por lo que Candy frotaba su espalda para darle calor.
Terry volteo a mirarla. No necesitaban decirse nada con palabras, sabían perfectamente lo que estaba por pasar. Después miraron el Gran reloj que fielmente seguía contando los segundos. Tal vez aun debajo del agua lo seguiría haciendo hasta la eternidad o simplemente como cuenta la leyenda se detendría justo cuando el barco tocará el fondo del mar.
-Terry me parece tan extraño todo esto – decía la pecosa mientras miraba a su alrededor, el agua ya estaba por llegar al descanso de las escaleras donde estaban - Hace un par de horas nos comprometimos. Ayer por la noche tuvimos nuestra cita en el Gran salon, recorrimos todo el barco… y ahora se acabó- la pecosa termino bajando la mirada. El chico al ver su semblante se puso de pie y tendió la mano.
-"Tengo una idea Candy vayamos a la colina"
-Sí vamos – la rubia sonrió tanto por la propuesta, como si la hubiera invitado a ir al cielo.
(Hora de poner Salida a la esperanza long versión)
Candy y Terry, los dos rebeldes del Mauretania ahora corrían escaleras arriba. Conocían el barco o al menos sus atajos para llegar a su preciada Colina Marítima de Pony. Corrían por los pasillos del barco cuidando de no caer por el agua que ya les llegaba a las rodillas y el sin fin de muebles y demás objetos destruidos a su paso. Cortaron camino por el café Verandah para llegar a cubierta.
Por un momento aquel barco que cada minuto se hundía más y que cada pared estaba destruida era como solía ser horas y días atrás.
-Vamos Terry vas muy lento.
-Tarzán pecosa aun enfermo puedo alcanzarte.
Las risas de ambos enamorados hacían eco por todo el barco. Para los dos rebeldes enamorados el Mauretania volvía a ser ese gigante de hierro que en los largos días de sol imponente se abría camino sobre el Atlántico para llegar a su madre tierra… la Gran Inglaterra.
Pareciera que todo volvía a ser como antes. En vez de Luna habia Sol, en vez de una oscura noche era un día soleado, en vez de tristeza habia alegría.
-¡Llegamos!- gritó Candy sonriente. Pero una nueva inclinación brusca hizo que por un momento los dos rebeldes casi perdieran el equilibrio.
-Candy dame la mano -pidió Terry
-No, estoy bien Terry.
Candy corrió hasta lo más alto que pudo. Como si estuviera en su preciada Colina de Pony con tono decidida y obstruyendo sus ganas de llorar comenzó a gritar para despedirse.
-¡Señorita Pony, hermana María, Albert, Annie, Stear, Archie, George, Clin, Puppet… Adi.. – intentó decir "Adiós", pero la voz se le corto. Cerró sus ojos y comenzó a sollozar.
Terry la miraba, se daba cuenta que era hora de despedirse. Como deseaba gritar igual que Candy, pero no pudo, solo pudo murmurar desde el fondo de su corazón "Mamá, Papá perdónenme"
Sin pensarlo más corrió hasta su pecosa abrazándola fuertemente por detrás. La abrazó tan fuerte como si temiera perderla.
-Terry …
-No digas nada déjame estar así un momento.
-Terry el chico que me ama está llorando … Terry. - pensó la pecosa que sentían las lágrimas de Terry caer sobre su nuca y lograba sentir el pecho caliente de él.
-No quiero perderte, quiero que el tiempo se detenga.
-Terry mi amor separarnos así... no …
Candy sintió un fuerte temor vivir la eternidad sin Terry. Podrían estar separados por días, meses incluso hasta tormentosos diez años con la promesa de estar juntos otra vez, pero no una eternidad ¿acaso podría soportarlo? Dos almas gemelas creadas para estar juntas no podían vivir separadas para siempre.
-No, no me alejare de él sin mirar atrás- pensó y se giró de inmediato hacia él que no dejaba de abrazarla. Al ver el rostro entristecido de su amado Terry tuvo un deja vu. Aquella noche que lo vio mirando al mar estaba llorando por su madre que la creía perdida, y ahora lloraba por ella a quien creía iba perder para siempre. Tomo con sus manos el rostro de Terry y decretó
-No Terry, no vas a perderme ni hoy ni nunca. "Eres el hombre que más he amado y el que amaré siempre" Mi corazón vuelve a latir cada vez que piensa en ti. Además, fuimos creados para estar juntos. Algún día de algún modo nuestro destino es encontrarnos para estar juntos… en esta vida y en las que están por venir. Quiero estar junto a ti, siempre.
-¿Lo juras pecosa? -pregunto Terry mirándola fijamente con sus ojos color mar. Su pecosa asintió mirándolo con sus hermosos ojos esmeralda -Hasta el fin de la eternidad Candy
-Hasta el fin de la eternidad Terry.
Las miradas de ambos se fusionaron como el primer día que se miraron. Y con un beso sellaron su juramento teniendo como testigos una vez más a la Luna y todas las estrellas del firmamento.
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(hora de poner Camino hacia una nueva vida)
Real Colegio San Pablo.
-Archie, ya volví. Perdón me quedé platicando con la hermana, pero te traje una taza de… - decía Stear entrando a la habitación, pero dejo de hablar al ver que Archie estaba temblando y casi a punto de llorar. Por lo que se asustó y de inmediato corrió hacía él – Archie ¡¿qué tienes?! ¡Estas temblando!
Archie lo miró con ojos humedecidos y con un nudo en la garganta respondió - Es Candy... la cajita de música... se detuvo - el mayor de los Cornwell sintió un escalofrío que lo hizo tirar la taza que tenía en sus manos - Stear … ¿sientes lo mismo que yo?
-Candy...
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Bote salvavidas numero 10
-Dios no… -murmuró Brian y sus ojos comenzaron a brotar.
-¿Que pasa Brian? – preguntaba Charlie tembloroso.
–El reloj de Terry … el reloj… se detuvo.
El reloj de Terry se detuvo a las 2:25 am del 1ro de Enero de 1913, la misma hora en que el Mauretania finalmente se hundió.
El trasatlántico más rápido y lujoso de principios de siglo ahora yacía en su eterna morada, las profundidades de Atlántico Norte. Con él se quedarían miles de historias que se vivieron en sus viajes, algunas de hermosas anécdotas como los innumerables récord de velocidad que rompió, otras de grandes amigos que se conocieron y se rencontraron, pero la más importante de todas la de Candy y Terry, dos almas gemelas que iniciaron su amor durante los días del último viaje del emblemático barco.
Miles de pasajeros que ya estaban en los botes salvavidas fueron testigos del Naufragio del Mauretania. Entre ellos el Capitán Edgar Niven que con lágrimas en los ojos y con el corazón destrozado solo pudo murmurar en medio de esa fría y triste noche.
-Adiós… mi amado Mauretania.
Fin (1*) :¨(
Continuará (2*) :)
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(1*) Para quienes gustan de los finales trágicos, pues aquí termina la historia. Gracias, por haber seguido mi fic y disfrutado de mis letras. El epilogo seria que Annie muere de hipotermia, Albert se desangro y también murió. Brian y Robby son sentenciados a cadena perpetua por haber dejado morir a los prisioneros. El capitán Niven se suicida al no soportar la presión de los familiares de las víctimas. El Duque muere de un infarto al conocer la noticia de la muerte de su hijo Terry y la Cara de Cerdo se vuelve la heredera universal de la fortuna Grandchester. Eleonor Baker cae en depresión y deja los escenarios, jamás se vuelve a saber de ella, se dice que perdió la razón y deambula por las calles de Escocia preguntando por su hijo. Leagan se vuelve la cabeza de los Andley y despide a George quien se va a Francia y tampoco se vuelve a saber de él. El clan Canderry jamás se volvió a reunir pues hacerlo les abre las heridas. Clin y Puppet fueron llevados a un zoológico y al poco tiempo murieron de tristeza y soledad. Archie se volvió autista y solo sonríe cuando escucha la cajita de música. Stear dedico toda su vida en encontrar una cura para su hermano, pero nunca lo logró.
(2*) Pero como ya les he dicho, a mí no me gustan los dramas, así que este no es el final, si del Mauretania, pero la historia continua para hacer justicia. Además, se deben estar preguntado ¿Cómo el capitán Niven está en un bote si se supone que quería hundirse con el Mauretania? ¿acaso tomo un bote de ultimo minuto con los rebeldes y Cookie?
Gracias INFINITAS por seguirme pese que las hago sufrir, pero recuerden las palabras de Candy, mientras hay vida hay esperanza. No me canso de agradecer sus comentarios, quejas, y sugerencias de verdad me hacen muy feliz y me motivan a terminar : Nally Graham, Lilit, Rous JD, Lydia Grandchester, Anieram, v, Flor M, Anabella, Genesis, Rosario, Blanca G, Miriam7, Dianley, CGG, Eli, Yesi Hernandez, Eli, Anieram, Monchi, Genesis, Skarllet Northman, Blanca G, Nally Graham, Miriam 7, x, Rous JD, Gladys, Anabella, Crazy76, Kaori Shiny, Rosario, Lupita, Flor M, Maylen y todos los Guest.
A quienes se acaban de unir Divette56 y quienes me leen de forma Anónima también gracias.
Un beso y abrazo desde el pueblo mágico de Tequila Jalisco. Me tomaré un par de tragos a salud de todas las Canderrys del mundo mundial :)
