Advertencia: las letras en cursiva y subrayadas son recuerdos.

Comentario: este capítulo no incluye una pelea como tal. Si esperaban una pelea épica, me disculpo de ante mano.

Si aún están interesados, lean, por favor.

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Capítulo 37: Entre Hermanos De La Hoja: Muerte De Un Amigo.


Peleas de hermanos, siempre dolorosas, siempre tontas, aunque algunas ocultan más cosas que otras.


-Itachi – Sasuke vio a su hermano con odio.

-Ototo, al fin estamos cara a cara – el joven Uchiha parecía sereno pero, en el fondo, aquello le iba a doler más a él que a su hermano menor.

-Si, al fin podré cobrar mi venganza, Itachi – Sasuke no apartaba la vista de su hermano, temiendo que se tratase de una ilusión, – al fin podré matarte – casi sonrió de forma divertida.

-Veremos si eso es cierto, Sasuke – Itachi permanecía impasible – veremos si ya te has hecho fuerte.

-Pero antes – Sasuke se y le detuvo, habían unas cuantas cosas pendientes con su hermano mayor aparte de matarle, cosas que él quería le dijera, – quiero saber algunas cosas – le miró desafiante y el Uchiha mayor sonrió para sus adentros. Sí que había crecido como para ya no ser tan impulsivo.

-Adelante – le invitó a preguntar esperando que no tardase mucho, pues no iban a tener tanto tiempo como para alargar demasiado el asunto, estaban a algo así como una hora Konoha, pero…

-¿Por qué? – Sasuke lanzó su primera pregunta.

-¿Mh?

-¿Por qué asesinaste a todo el clan, incluidos papá y mamá? ¿Por qué me dejaste vivo? – bueno, no había madurado tanto.

-Creo que esas preguntas ya me las has hecho antes – se levantó del asiento en el que estaba – si esas son tus preguntas, las respuestas ya las conoces – le miró sin expresión alguna – pero, te la repetiré: fue por mi mismo, quería medir mi capacidad y tú capacidad. El clan ya no tenía que ofrecerme – Sasuke apretó sus puños.

-Maldito – nada había cambiado. Esperaba recibir otra respuesta, una que satisficiera su curiosidad, no sólo por el pasado, sino también por el presente. Esperaba una respuesta diferente que le diera una idea de porqué Naruto le tenía aprecio a ese sujeto. Parecía que únicamente era por ser también parte de Akatsuki.

-Suficiente, aún si preguntaras otras cosas, ya he esperado bastante aquí. Es tiempo de comenzar – Itachi activó su sharingan, ante la sorpresa de Sasuke – vamos a ponerle fin a todo – dijo antes de lanzar su primer ataque – lo siento, Naruto, Ai.

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-¡Kishasa, responde! – Naruto miraba a su compañera, desesperado, ella solo se dedicaba a bajar la cabeza y dejar sus lágrimas salir – ¡Kishasa! ¡Solo dime, ¿pasa lo que creo que pasa?! – Naruto hizo que le viera a la cara – ¡Kish, por favor! – la chiquilla se mordió el labio inferior, cerrando los ojos y apartando la cara a un lado. No iba a hablar. No podía hablar – ¡Kishasa, con un demonio, dime! – Naruto se exasperó y le agitó con más brusquedad, sorprendiendo a todos. No esperaban que alguien que sobreprotegía tanto a la menor le tratase de esa manera.

-Naruto – Gaara se adelantó y le sujetó un brazo e impidió que su amigo siguiese maltratando a la chica.

-¡No te metas, Gaara! – Naruto quitó su mano y vio fieramente a su compañera, aunque habló algo más tranquilo, recordando sus clases de manejo de emociones, – Kish, última oportunidad, ¿pasa lo que creo que pasa? – la mujercita contó el tiempo que llevaba en silencio desde que Uchiha Sasuke se marchase, bien, ya podía hablar. Esperaba que eso fuese tiempo suficiente.

-Sí – asintió saliéndose de su agarre lo más rápido que pudo – ya lo sabes, ¡ahora déjame en paz! – ella alzó la vista y le vio con sus llorosos ojos que reflejaban furia, dolor y una gran tristeza.

-¡Mierda, Kishasa, ¿por qué?! – el ojiazul se alteró más.

-No es de tu incumbencia – susurró dejando de mirarle.

-¡Claro que es de mi incumbencia, Kishasa! ¡Es mi amigo! – oficialmente, los otros ninja estaban más que confundidos.

-Esto es solo asunto de los miembros del clan Uchiha, no tuyo – volvió a susurrar, pero eso bastó para alertar a Sakura.

-¿Clan Uchiha? ¡¿Qué pasa con Sasuke?! – ahora era la peli rosa quien exigía la verdad. Kishasa le fulminó con la mirada antes de darles la espalda, quizá debería huir, no, eso no, ella no era así, – ¡Oye! – le tomó de la parte de arriba del vestido y le obligó a verle – ¡¿Qué pasa con Sasuke-kun?! – repitió obteniendo silencio como respuesta.

-Sasuke, Sasuke va a… – Naruto habló y apretó los puños con fuerza, maldiciéndose. Debió verlo venir desde que se despidieron de esos dos en Kumogakure.

-¿Q-Que sucede, Naruto-kun? – Hinata estaba preocupada.

-Sasuke fue a enfrentar a Itachi – soltó sin más. Sakura se quedó en shock.

-¿Cómo? – Shikamaru no le veía sentido a eso.

-Kishasa-san, tú, ¿tú lo enviaste? – Omoi no entendía pero debía ser algo grave. De nuevo las miradas regresaron a la chiquilla. Ella cerró los ojos y respondió con frialdad:

-Sí, yo lo envié al encuentro de Itachi-san, ahora ellos podrán… – no pudo decir más, pues el puñetazo de Sakura en su cara la lanzó contra un árbol. Si que pegaba fuerte, aún sin usar su chakra.

-¡Serás cabrona! – la ojijade echaba chispas. Esa mocosa, probablemente, había enviado a Sasuke hacia su muerte.

Gaara fue donde la niña, sorprendiéndose de que Naruto no fuese a socorrerla de inmediato; y se llevó otra sorpresa al ver que ella, al ponerse en pie con un hilo de sangre en la boca, abría los ojos y continuaba con su papel de chica fría:

-Siéntete feliz, cosa rosa, al fin Uchiha Sasuke podrá cobrar su venganza y estar en paz. O tal vez muera, pero igual estará en paz – sonrió burlona.

-¡¿Qué dices?! – Sakura iba a golpearla de nuevo, de no ser porque Gaara puso a la mujercita detrás de él.

-Basta – habló el pelirrojo ante la sorpresa de los shinobi.

-¡Quítate, Gaara! – ordenó Haruno.

-No – ambos jóvenes se sostuvieron la mirada. Ella no le golpearía, no sabiendo que era amigo de Naruto, no tratándose del Kazekage. E, incluso si lo hacía, la arena le iba a proteger.

-¿Dónde están? – Naruto por fin alcanzó a medio componerse para poder pensar. Todos le vieron sin entender muy bien. Kishasa le miró – dime, ¿dónde están? – la jovencita dudó unos segundos, sopesando la idea de compratir esa información o no. Observó las sombras de los árboles, había pasado el tiempo necesario, cerca de cuarenta y cinco minutos.

-En una guarida Uchiha, a una hora al norte de Konoha – informó con voz vacía. Naruto se dio la media vuelta – no llegarás a tiempo – le comentó al verle dispuesto a marchar en su búsqueda.

-Eso lo veremos – Naruto se detuvo – Shino, Tenten, cuídenla, el resto, si desean salvar a Uchiha Sasuke, síganme – dijo decidido, aunque él no quería salvar a Sasuke, él sabía que ese chico estaría bien, por quien se preocupaba era por su otro amigo Uchiha, lo conocía lo suficiente, y sabía lo suficiente, como para temer por su vida. Temía por el desenlace de esa historia.

-Entendido – los no nombrados comenzaron a correr siguiendo al rubio, incluso Karui y Omoi que nada tenían que ver con eso, lo hacían por inercia. Si en algo podían ayudar, lo harían. Además, debían informar de cualquier por menos a su kage.

Gaara dudó un segundo antes de seguirles. Antes de preocuparse por Kishasa estaba el cumplir con su deber de kage y regresarle el favor a Uchiha Sasuke por haber ayudado en su "rescate" cuando fue secuestrado por la organización Akatsuki.

-Espero lleguen a tiempo – habló Shino.

-Ojalá nada malo le pase de Sasuke – Tenten miraba a sus compañeros alejarse.

-Naruto-kun, no llegarás a tiempo – repitió Kishasa con tristeza y recargándose en un árbol, suspirando pesadamente.

Odiaba ese día. Odiaba haber hecho lo que hizo. Odiaba no haber podido negarse.

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-… ¡No puedes cambiar la cosas, Sasuke! ¡Yo me apoderaré de tus ojos para así obtener el poder del Mangekyo Sharingan Eterno! – Itachi estaba haciendo su papel de malo a la perfección, pese al dolor que cada palabra le causaba.

-No – Sasuke se deshizo del genjutsu que su hermano mayor le aplicase – no me dejaré vencer, ¡tengo mucho por lo que luchar! - el mayor se sorprendió internamente por sus palabras y sonrió para sus adentros. Definitivamente ese ya no era el niño al que hizo tanto daño. En definitiva su querido hermanito había crecido.

-¡Bien! ¡Veamos si tu capacidad es capaz de aguantar la mía! – la batalla reinició.

Solo uno saldría vivo.

Solo uno regresaría a "casa".

Y ese vencedor ya estaba decidido.

Uchiha Itachi volvió a disculparse en su mente.

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-Así que eso está haciendo – Pain miraba a la nada.

-Sí, logre escuchar que Itachi fue a enfrentar a su hermano menor, Uchiha Sasuke, aunque Kisame está resguardando el encuentro – eso último no les sorprendía, Hoshigaki había demostrado lealtad para con el poseedor del sharingan.

-Ya veo.

-¿Qué hacemos? – la mujer le miraba con preocupación.

-Tenemos que informarle – dijo sin más el peli naranja.

-No es necesario, ya me he enterado – una sombra se coló tras ellos. Konan giró y Pain solo le vio de reojo.

-¿Qué harás? – inquirió el supuesto líder de Akatsuki.

-Nada, me parece interesante y divertido esperar al desenlace de la pelea, y tal vez pueda hacerme con otros ojos de Uchiha – su voz era grave y fría.

-Entiendo – Pain volvió a lo suyo de mirar el cielo nublado.

-¿Has pensado que si Itachi muere, Kishasa…? – pero la manipuladora de papel no pudo completar su frase.

-Lo he pensado, y lo tengo muy presente, pero ella no nos traicionará por mucho que le duela la muerte de Uchiha Itachi – el hombre se movió entre las sombras – después de todo, aún le quedan otros seres amados por los cuales seguir con nosotros, y aún nos queda "esa" carta bajo la manga – su voz adquirió un tono divertido. Konan frunció el ceño. Odiaba que usasen eso. Pain suspiró:

-Sí, aun nos quedará aquello.

-Bueno, voy a ver qué pasa – la sombra se esfumó tal y como llegó. Konan caminó hasta situarse a un metro tras de Pain.

-Nagato, ¿esto está bien? – usó su verdadero nombre.

-Konan, es la única forma de hacer nuestros sueños realidad – el de las perforaciones cerró los ojos. Konan no dijo más, suspiró y dio la media vuelta. Antes de perderse dentro de la lúgubre residencia miró de reojo a su compañero y amigo:

-Ya no estoy tan segura de ello, Nagato – pensó adentrándose por aquellos pasillos y yendo a cumplir con sus deberes en la aldea de la Lluvia. Pasó por el sitio donde matasen a su ex-sensei. Suspiró de nuevo – ¿será lo correcto continuar con esto? – vio al cielo – apuesto a que tú sabrías que es lo correcto, ¿no, Yahiko? – sonrió con tristeza para proseguir con su camino.

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-Mierda – Naruto miraba las nubes negras a otros kilómetros enfrente, su malestar iba en aumento con el paso del tiempo. Iban tan rápido como podían – Sasuke, Itachi, espero no estén haciendo algo estúpido – apretó los puños – aunque conociendo a los orgullosos Uchiha… – apresuró el paso al ver un rayo caer a una gran distancia.

-Sasuke-kun – Sakura iba con el corazón agitado. Apenas llevaban 15 minutos viajando. Les faltaba un gran tramo de camino.

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-Por fin te has mostrado – Itachi miraba con serenidad y cansancio a la gran serpiente blanca de ocho cabezas que se erguía delante de él, Sasuke respiraba de forma agitada y con los ojos llenos de sorpresa por la técnica que se alzaba delante de él: el Susanoo. Itachi sonrió, ella había tenido razón, no esperó más y cortó las cabezas de la serpiente, la verdadera forma de Orochimaru apareció.

-Estoy segura de que tu hermano absorbió parte de Orochimaru-senpi luego de matarle. Eso le da un poder extra, pero…

-¿Pero?

-Si él se ve forzado a un punto de casi muerte, un punto dónde ya no pueda controlar la voluntad de Orchimaru-senpai, será consumido por él.

-Entonces – Kishasa suspiró e Itachi comprendió que ella le estaba ayudando por tratarse de él, de otra forma, no consentiría las palabras que salieron de su boca:

-Si quieres que tu hermano ya no tenga problemas, debes exterminar lo que hay de Orochimaru-senpai dentro de él.

-Bien – uso la espada Totsuka para sellar a ese ser, regresó la vista a su hermano, quien lucía aterrado ante la idea de perder, sonrió sin ser notado, debía continuar con su interpretación – ahora tus ojos serán míos – el Uchiha mayor vio a su aterrorizado hermano – me encargaré de arrancártelos lentamente – sonrió pero, al intentar dar un paso, un dolor agudo se instaló en su pecho, haciéndole caer de rodillas y comenzar a toser sangre.

Estaba en su límite. No iba a poder…No, no, él debía poder. Debía llegar hasta él. Era su última tarea como hermano, como el hombre que le quitó todo.

-Tu hermano debe ser feliz, Itachi-san – Naruto le había comentado – tiene personas que le aprecian, si es cierto que ha vuelto a la aldea, él debe ser muy feliz. Seguro que Sakura le está tratando con mucho amor, Kakashi-sensei le entrenará con esmero, y los chicos se encargarán de ayudarle. Él debe y será muy feliz.

-Gracias – Itachi sonrió en su dirección – espero que tú también seas muy feliz.

-Lo soy. Soy feliz aquí – dijo mirando el entrenamiento de Kishasa y Kisame. Uchiha cambió su sonrisa a una melancólica. Él preferiría que ese chico no estuviese ahí.

-¡Tsk! – Sasuke vio que el Susanoo se debilitaba y comenzó a lanzarle kunais con papeles explosivos en un acto de desesperación. Él no podía caer ahí. El Espejo de Yata reflejó los ataques del menor de los Uchiha.

Itachi juntó todo lo que le quedaba de fuerzas, se incorporó y comenzó a andar tras de su hermano. Un último esfuerzo que valdría la pena.

-Tus ojos…son míos… – el Espejo de Yata reflejaba todos sus ataques que Sasuke intentaba darle a su hermano e Itachi continuaba con su inestable andar.

-¡No, vete! – la espalda del menor chocó contra una pared destrozada por la batalla que tenía el símbolo Uchiha pintado. Estaba acorralado. Era su fin – ¡maldición! – un par de rostros atravesaron su mente.

-Tus…ojos… – Itachi ya casi le alcanzaba, el Susanoo se desvanecía. Sólo un poco más.

-No – los dedos de Itachi estaban tan cerca de tocarle. Sasuke notó que su hermano le hablaba, palabras de las cuales no comprendió el significado:

-Lo siento, Sasuke, ya no habrá próxima vez – dicho esto sonrió y tocó su frente como cuando niños – lo siento, Naruto, Kisame, Ai – se desvaneció ante los pies de su hermano menor.

Fue el final.

Sasuke inspiró y luego sonrió con alivio, dejando su cuerpo caer también. Estaba vivo, podría volver con sus amigos, con su familia.

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-Vaya, no puedo pasar – el sujeto que estaba con Pain retiró su mano al sentir una fuerte descarga eléctrica en su cuerpo – que listos, instalaron un campo de protección – la persona sonaba algo molesta – bueno, que remedio, me pierdo de algo muy interesante – dijo antes de dar media vuelta, aquel campo no le dejaría pasar ni un milímetro, ni uno solo. No sin dar su vida a cambio. Conocía cuan poderosas eran ese tipo de técnicas.

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Un viento helado sopló alzando los cabellos cobrizos de Kishasa, ella se puso en pie.

-Ha terminado – murmuró dejando salir otra lágrima, Shino y Tenten le vieron sin entender. Ella comenzó a hacer sellos y se desvaneció.

-¡Hey! – los dos se desconcertaron, mucho más al sentir sus cuerpos pesados y caer en un sueño profundo.

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-Ya casi – Naruto y los demás estaban a unos veinte o treinta minutos de la guarida. Nos les agradaba nada el abrumador silencio y la lluvia que caía. Se supone que a esa distancia se podrían ver u escuchar ruidos de pelea – por favor, Itachi-san…

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-¿Una paloma de papel? – Kisame extendió la mano y tomó el objeto, desdoblándolo – "El encuentro ha finalizado. Itachi-san ha muerto. Váyase del sitio lo más pronto posible, senpai. Gracias por todo." – al final leyó el nombre de quien firmaba – así que es el fin, ¿eh? Bueno, – tomó su espada del suelo y la cargó – me voy – echó a andar con lentitud. Ya no había nada más que hacer – hasta siempre, Itachi-san.

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Kishasa reapareció en la destruida guarida Uchiha. Caminó a paso lento entre los escombros. El viento movía su vestido completamente negro y agitaba sus cabellos, la lluvia le mojaba. Siguió con su lento andar hasta quedar de pie frente a los dos cuerpos de los hermanos Uchiha. Uno inconsciente. El otro sin vida. Las lágrimas se agolparon de prisa en sus ojos, pero las retuvo como mejor pudo y se mordió el dedo pulgar, haciendo los respectivos sellos de un jutsu de invocación:

-¡Kuchiyose no jutsu! – cuando se dispersó el humo apareció una gatita blanca de un metro de altura.

-¿Uh? ¿Kishasa, nya? – la gata le reconoció.

-Hola, Neky – susurró la niña con la cabeza gacha.

-¿Qué ocurre, pequeña, nya? – El animal contempló el lugar – ¿Qué pasó? ¡¿Estás bien?! – la gatita se acercó más.

-Sí, yo sí – le respondió – Neky, necesito que crees un campo de protección alrededor de mí y esos dos cuerpos – señaló con la cabeza el lugar. La gatita abrió los ojos, sorprendida.

-¡Son Uchiha, nya! – Se acercó con pasos felinos y olfateó los cuerpos – ¡Sí, son Uchiha! No cabe duda, nya – En un instante reconoció uno de los rostros – ¡Pero si es Itachi-sama! – Vio con detenimiento el cuerpo y luego a la mujercita que se acercó otro poco – ¿Qué pasó, nya?

-Luego te explico, no tenemos mucho tiempo, Neky, debo implantarle los ojos de Itachi-san a su hermano menor antes de que lleguen los otros – Kishasa comenzó a arrastrar los cuerpos hasta acomodarlos como quiso: Itachi a cuatro metros de Sasuke y con las cabezas en la misma dirección.

-¿Otros? No entiendo mucho, nya – la gatita se rascó la cabeza con una de sus zarpas.

-Por favor, Neky, solo haz lo que te pido – el tono triste hizo a la invocada suspirar. Kishasa se sentó al lado de Uchiha Sasuke para invocar de un pergamino unos recipientes con agua, vendas y otras cosas necesarias para la cirugía.

-Bueno, pero luego me dices que pasó, nya – la gata marcó cuatro puntos distintos con sus huellas y, acto seguido, se sentó en medio de los puntos y cerró los ojos.

La primera barrera que Kishasa había puesto se desvaneció en el instante en que la felina activó la suya. Nadie podría interrumpir lo que Kishasa iba a hacer, ni la lluvia podía pasar.

-Gracias – susurró para atarse el cabello y limpiar sus manos en uno de los recipientes llenos con agua y, soportando el llanto, se giró hacia Itachi.

El viento sopló pero dentro del campo de protección ni se sentía. Todo era tan frío. Suspiró con el labio temblándole antes de avanzar hacia el que fuese su amado mentor.

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-¡Ahí está! – Naruto respiraba muy agitado, bajó de las copas de los árboles y comenzó a correr en dirección a lo que quedaba de la guarida Uchiha.

La lluvia había cesado. Las grises nubes se mantenían en su sitio.

-¡Busquen a Sasuke-kun! – ordenó Sakura, pero no fue necesario.

En medio de todo aquel desastre distinguieron unas siluetas y, sin dudar, caminaron hasta ellas, o mejor dicho, corrieron. Conforme se aproximaban notaron que eran los cuerpos de los hermanos Uchiha y ¡¿Kishasa hincada al lado de Sasuke vendándole los ojos?!

-¡Sasuke-kun! – La peli rosa se adelantó pero fue repelida por una descarga eléctrica – ¡Kyaa! – cayó al suelo.

-¿Sakura-san, estas bien? – Hinata se arrodilló a su lado.

-Uhg, si – mientras eso ocurría Naruto distinguió a la que mantenía el campo.

-¡Neky! – la gatita medio abrió un ojo.

-¿Neky? – Temari repitió.

-¡Neky! ¡¿Qué pasó?! ¡Explícame! – Naruto ni se atrevió a tocar el campo de protección – o mejor ¡déjame pasar!

-Pero si es Naruto-sama, nya – el felino les observó – y esos son los otros, supongo, ¿nya? – comentó sin moverse de su sitio.

-¡Un gato que habla! – gritó Kiba.

-¡Miren, un perro que se cree humano! Que gracioso, nya – sonrió felinamente la gata.

-¡Oye! – bien, no quedaban dudas de que era una invocación y pertenecía a Kishasa.

-¡Neky, quita el campo! – calló Naruto al joven Inuzuka.

-Lo siento, nya, pero mi ama me ha ordenado ponerlo y hasta que ella me diga lo mantendré, nya – hasta ese momento volvieron a reparar en Kishasa, que terminaba de vendar los ojos de Sasuke para poner su cabeza con cuidado en el suelo. Ella tenía un gesto neutral y serio, muy raro.

-¡Kishasa! ¡Quita el campo! – Gritó Naruto cometiendo la tontería de tocar con su mano la pared invisible, recibiendo su descarga – ¡Auch!

-Perdón, nya – rio la felina, divertida porque Naruto olvidase que sus campos de protección eran dolorosos.

-¡¿Qué le haces a Sasuke-kun?! – Sakura se puso en pie y miró con furia a la niña. Ella no contestó y puso su mano izquierda sobre los ojos vendados del azabache, cerrando los suyos.

-E-eso es… – Karui abrió los ojos con sorpresa al ver el chakra verde saliendo de la palma de la menor.

-¿Ninjutsu médico? – completó Sai.

Naruto estaba igual de sorprendido que todos, ¿quién le había enseñado? ¿Cuándo? En otro momento lo sabría; gritó de nuevo:

-¡Kishasa, déjame pasar! ¡O al menos dime que ha sucedido! – sabía que no era necesario preguntar, pues él conocía las respuestas. Él puso adivinarlo de sólo ver el paisaje. Pasaron los silenciosos segundos.

-¡Mocosa, habla! ¡¿Sasuke está muerto?! – Karin explotó. Por toda respuesta Kishasa se puso en pie, tomó los pergaminos regados por el suelo y, con unos sellos, guardó todo lo utilizado.

-¿Has terminado, nya? – Kishasa no habló, solo asintió con la cabeza y la mirada gacha. La gatita suspiró – ¡kay! – liberó la barrera, al instante Sakura y los del grupo que Sasuke trajese a Konoha se precipitaron hacia él.

-No lo muevan mucho, necesita reposo – sonó la fría voz de la menor, que les daba la espalda.

-¿No está muerto? – Suigetsu lucía confundido.

-Si él estuviese muerto yo no estaría aquí, no tendría caso ponerle los ojos de Itachi-san a alguien muerto – suspiró, ocultando su dolor, su molestia. Para ella, Uchiha Sasuke no merecía tal privilegio.

-¿Los ojos de Itachi? – Naruto apretó los puños, algunos no entendían – Kish que… – ella avanzó hasta el otro cuerpo, su fiel invocación se movió con ella.

-Uchiha Sasuke estará dormido una semana, luego de eso despertará y podrá ver mejor de lo que nunca pudo – comentó más para sí y Naruto que para el resto.

-¿Una semana? – Juugo parecía temer por la salud del recuerdo de Kimimaro.

-Espera, si Sasuke está vivo significa que… – Shikamaru no completó la frase, pues vio los pequeños puños apretarse y el cuerpo de Naruto ponerse más tenso.

-Anda, Nara, completa tu oración – dijo con fingida diversión la chica. Naruto se estremeció. La atención se centró en la menor que caminaba a paso lento hacia el segundo cuerpo siendo seguida por Neky.

-Kish – murmuró Naruto incapaz de seguirla, incapaz de creer que ella había sido partícipe de semejante locura. Las rodillas le temblaron al ver el cuerpo sin vida de su amigo de Akatsuki. Sintió sus ojos arder.

¡Mierda! ¿Soportaría con el autocontrol que poseía?

La niña se detuvo frente a su mentor, fueron pocos pasos, pero fue un camino doloroso. En completo silencio se arrodilló a su lado, la gatita se sentó a su costado izquierdo. Kishasa no hablaba, parecía una muñeca viviente. Con lentitud alzó sus manos y las pasó por detrás del cuello del Uchiha mayor, desatando la cadena con tres arillos de metal; la retiró y sostuvo en una mano, apretándola con fuerza. Sus pardos ojos se miraban cristalinos.

-Kishasa – murmuraron a la vez Naruto y Gaara.

Ella soltó un gran suspiro antes de guardar en su bolsa ninja la cadena. Luego posó su mano sobre la mejilla derecha de Itachi, con sumo cuidado comenzó a acariciarle. Miraba su rostro tranquilo con una extraña sonrisa.

-Por fin eres libre, Itachi-san – comenzó a susurrar, pero el lugar era tan silencioso y todos estaban tan cerca que le podían oír – por fin te has quitado esa pesada cruz de encima – suspiró – pero a qué precio, ¿eh? – sonrió con tristeza.

-Itachi – Naruto apretó otro tanto los puños. Había llegado tan tarde, maldición. Lo había notado tan tarde.

-He cumplido una de tus últimas voluntades – sonrió – al menos verás el futuro en los ojos de tu atesorado hermano, aunque ese futuro no será muy bueno que digamos – su semblante era triste – Itachi, mi amado Itachi, te voy a extrañar mucho – dejó su mano en un sitio, contemplando ese rostro que le enamoró.

-Kish…yo… – Naruto intentó acercarse, pero le faltaba valor. Valor para ver el rostro del Uchiha ya fallecido. Valor para enfrentarse a las lágrimas y el dolor que le esperaban. Le faltaba mucho valor para dejar de culparse por no detenerlo.

-Itachi-san, siempre…serás mi primer amor, siempre – comenzó a susurrar de nuevo, sonriendo tenuemente, – espero me perdones, porque no podré cumplir con todos tus deseos, pero tú sabes porque – apretó la mejilla – Itachi-san – apretó los ojos y el puño que tenía libre – es hora de decir adiós – tomó la mano en la que tenía el anillo de Akatsuki y se lo quitó, guardándolo donde el collar, – es hora de despedirnos, porque eso si te lo voy a cumplir, no te reviviré – suspiró, aguantando su llanto y contagiando a todos con ese aire de melancolía, – Itachi-san – ella se inclinó sobre ese rostro y besó los ahora fríos labios. Un beso de despedida. Se puso en pie, después de apretar esa mano por última vez, juntó todo su amor y dolor creando sellos – bye-bye, Itachi-san – murmuró antes de expulsar su técnica – ¡Katon: endan! – el fuego abrazó los restos del Uchiha mayor.

-¡¿Qué haces?! – Omoi no podía creer lo que veía.

-Kish – Naruto sabía que eso era necesario. Ese cuerpo poseía demasiados secretos, demasiada historia, demasiados recuerdos dolorosos. Era imposible pensar en la idea de que alguien pudiese obtener todo eso.

La niña estaba cabizbaja, viendo sin ninguna expresión en el rostro como las llamas consumían a aquel ser que fue tanto en su vida. Se dio la vuelta y dio unos pasos hacia los ninja.

-Neky, por favor quédate hasta que el cuerpo se consuma, luego puedes volver a casa – habló con voz temblorosa y los ojos cubiertos por su cabello.

-Claro, nya – la gatita le sonrió.

-Es hora de irnos – hizo sus sellos y, pasados unos segundos, todos estaban de vuelta en Konoha, específicamente en la oficina de la Hokage, donde Tenten y Shino intentaban explicar lo sucedido, apenas habían despertado del sueño obligado que tomaron. La repentina llegada hizo que un silencio se presentara, al menos hasta que Tsunade comenzó a gritar, siendo detenida por los semblantes decaídos y el hablar de la niña, – en vez de gritar, mejor lleven a Uchiha Sasuke al hospital o un sitio donde pueda descansar; como ya dije, estará dormido una semana, por nada del mundo lo expongan a la luz sin vendas en los ojos, sino se quedará ciego para siempre, cosa rosa – Kishasa caminó rumbo a la puerta y se detuvo al lado de Sakura, tendiéndole un papel – sigue las indicaciones si amas a Uchiha Sasuke – dijo antes de salir, cerrando la puerta tras de sí; dejando a todos con la palabra en la boca.

Omoi iba a ir tras ella, la mano de Naruto le detuvo.

-Quiere estar sola – dio por respuesta a los ojos interrogantes – le seguiremos de lejos – aclaró el rubio, saliendo con tranquilidad. Él mismo necesitaba estar sólo, el mismo quería dejar salir su dolor.

-¡Oigan, que no he terminado! – la Hokage fue ignorada.

-Déjeles marchar, Tsunade-sama – dijo Shizune, notando el tinte doloroso que expresaron los ojos de Uzumaki.

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La menor de Akatsuki anduvo hasta la antigua residencia de Uchiha Itachi con su ropa empapada, entrando y encaminándose a la habitación del chico. Abrió la puerta y contempló el lugar. Caminó hasta la cama y tomó una fotografía que ella había dejado ahí en su última visita. Era una de las últimas fotografías que le tomasen al Uchiha mayor, estaba enfrente de la casa con Sasuke a su lado. No lucían tan diferentes del presente. El labio le tembló a la chica y se lo mordió con fuerza, olvidando que estaba lesionado. El sabor metálico de la sangre se fundió con el sabor salado de las lágrimas que ahora caían por sus mejillas. Las rodillas le fallaron y cayó al suelo, apretando la imagen en sus manos. Quería gritar, desahogarse.

-Si quieres desahogarte solo hazlo, pequeña – recordó esas palabras y, apretando con más fuerza la imagen a su pecho, dejó salir todo:

-¡NOOOOOOO! – El grito de dolor y agonía seguro pudo ser escuchado a gran distancia – ¡ITACHI, ¿POR QUÉ?! ¡ ¿POR QUÉ TÚ?! ¡ ¿POR QUÉ?! ¡ ¿POR QUÉ?! – Comenzó a sollozar – ¡ERES UN IDIOTA! ¡UN IDIOTA, ¿ESCUCHAS?! ¡ME DEJASTE SOLA, GRAN TONTO! ¡SOLA! ¡¿Qué se supone que haga sin ti?! ¡ ¿QUÉ?! – Miró la imagen – Itachi… – su voz comenzaba a perderse – fuiste mi guía…fuiste quien me cuidó…quien me hizo sonreír…quien me dio palabras de aliento aun, aun cuando no las necesitaba. Me enseñaste…tanto…casi todo lo que sé. Fuiste el primero…en estar así en mi corazón – decía entre hipos de llanto – te ayudé siempre. Te amé siempre…aun cuando…Idiota, idiota…si pudiera te odiaría, pero no…porque yo soy…mas…idiota… – lanzó la fotografía a un lado y golpeó el suelo con el puño y las lágrimas cayendo sin cesar. Un último grito brotó desde lo más profundo de su ser. Gritó con todo lo que sus pulmones le permitían mientras creaba un agujero en el piso de madera por su puñetazo. Se quedó quieta y continuó llorando, si seguía así Shii podría escapar de nuevo – Itachi, yo…nunca te olvidaré… – susurró recargándose en la cama y abrazando sus piernas – idiota – continuó con su llanto.

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-Vámonos – susurró Naruto no pudiendo aguantar más, otro poco y él también largaría a llorar como su compañera.

Gaara, Omoi, Hinata y Suigetsu le habían seguido y escucharon todo lo que su compañera dijo detrás de la puerta. No quería que ellos continuasen presenciando algo como eso. Bajaron las escaleras en silencio, quedándose a la entrada de la residencia. Naruto dispuesto a esperar a que su amiga se sintiese mejor para ir con ella, le dejaría llorar todo lo que necesitara, pero sola, si él entraba, él también lloraría, eso no podía pasar. Los otros le hicieron compañía solo porque no sabían a donde ir. El silencio reinó. Eran días de puro dolor…

…Y aún les faltaba vivir lo peor.

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Otra disculpa por no poner una pelea como tal, pero, recuerdo que cuando escribí esto, hace ya unos años, quería enfocarme en otra dirección, aún así espero les gustase. También, si lo notaron, seguí más o menos las líneas del manga/anime, sólo puse un par de cosas por aquí y por allá, es porque esa pelea, para mi, marca un antes y un después en la historia original de Naruto. Aquí también puede que pase eso.

Me ha costado bastante terminar de editar, espero poder traer el siguiente capítulo pronto.

Gracias por leer y su comprensión.

Hasta pronto.

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Krystyam091: lo siento, Sasuke si peleó. Gracias, espero que continúes leyendo.

ichimaruuu: eh, bueno, no le salvaron porque esa era su voluntad. Mmm, lo siento.

OTAKUFire: sé que esperabas una pelea, me disculpo por no escribirla en esta ocasión, sin embargo, espero fuese de tu agrado el capítulo. Todavía queda un tramo hasta ver que hará Naruto en realidad.

Sofitkm: me disculpo, era necesario, aunque también amo mucho a Itachi y me dolió demasiado matarle, era necesario. Si te quedaste con ganas de la pelea, mi disculpa es doble.

Call me Tris: así es, luego de mucho pude actualizar el otro fanfic. Espero esta actualización también te agrade.