Capítulo 37: compromisos

«Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección».

—Antoine de Saint-Exupéry, escritor.

Esa noche hicieron el amor por segunda vez. Fue lento y doloroso como la primera vez, los dejó a carne viva con las verdades que se susurraron esa noche entre jadeos en un dormitorio sellado.

Esta vez no había manos avariciosas sobre piel febril, esta vez había manos comprensivas y amorosas, promesas susurradas en la piel y aceptación como nunca antes la había habido entre ambos.

—Por lo menos me gustaría escoger los anillos —habló Levi en un balbuceo entre dormido y despierto—, es el anillo que llevaré por el resto de mi vida y más te vale que no te lo saques, idiota —le susurraba amenazante, pese a que lo único que hizo fue apretar a Harry más entre sus brazos.

Él estaba escondido en el espacio entre el cuello y el hombro de Levi, acariciando suavemente los bíceps murmurando para sí que todo esto era de él, músculo trabajado, cicatrices y piel dura.

—Sabes —le susurró de vuelta Harry—, con las cosas que me traje de mi mundo, también venían joyas, me gustaría que ocupáramos una de esas. La joyería mágica es perceptible a los cambios en el estado marital —le informó al mayor, y Harry no pudo evitar pensar que sonaba como cuando Hermione repetía por enésima vez la información de un libro que era importante. Joyería mágica era algo que Harry había aprendido cuando le preguntó a los Weasley sobre el reloj que no marcaba a la hora, sino el estado de la familia.

—¿Y eso qué demonios significa?

—Significa que podremos saber si uno de los dos está herido gravemente o… ya sabes, muerto —respondió incómodamente.

La verdad el anillo podía hacer mucho más, como identificar si la persona estaba en peligro letal, pero eso solo serviría para Harry quien sentiría el llamado a proteger a Levi, el otro hombre no podría ir a su rescate y eso solo lo estresaría más.

No. Ese sería un pequeño secreto.

Los brazos de Levi se ciñeron aún más a su cuerpo al mismo tiempo que el otro hombre abrió los ojos y lo miró:

—¿De verdad?

—De verdad.

—Está bien, eso sería útil si decides hacer otra idiotez como la última vez —sacó en cara si pena el mayor. Harry bufó ante sus palabras, pero sonrió feliz.

—Bien.

—Bien.

Fue más fácil decirlo que hacerlo.

Ese día los dejaron solos, ninguno de los dos quería salir y compartir este momento tan íntimo con otras personas, pero al tercer día de encierro, Harry agrandó su bolso y llamó toda la joyería a la cama y... Era una gran pila.

—¡¿Qué mierda es esto?! —se quejó irritado Levi—. ¿Es que eres un ladrón? ¿Qué mierda de familia tiene tanta porquería junta? Con esto te podrías comprar la puta isla, Harry —se quejaba Levi tomando las joyas en la mano y tirándolas nuevamente a la cama exasperado.

—¡Ey! —se quejó— son reliquias familiares. Sé que para ti no significan mucho, pero para mí sí. En nuestro mundo, saber de donde venimos y heredar es algo muy importante. Puede que no sea mucho, pero tener evidencia física de tus ancestros es relevante. Pocas veces se compran cosas nuevas cuando tienes reliquias.

Levi bufó y asinitó hastiado.

—Está bien, está bien. No mojes tus calzones. ¿Por dónde empezamos?

—¿Separando? Nos interesan solo los anillos, así que...

—Bien. Tú por ese lado yo por este.

En los primeros minutos de búsqueda ninguno dijo mucho, hasta que a Levi le llamó la curiosidad una argolla y no pudo evitar preguntar.

—¿Había obesos en tu familia? —inquirió frunciendo el ceño mientras miraba algo entre sus manos.

—No que yo recuerde. Los magos tienen otro tipo de metabolismo y si bien podemos ganar peso, nunca tanto para ser considerados obesos —admitió Harry frunciendo el ceño.

—¿Entonces de qué es esto?

Fue la pregunta más inocente que le había hecho el hombre y Harry se sonrrojo cuando vio a lo que se refería Levi.

—E-es un anillo para el pene —susurró lo más bajito que podía mientras estiraba la mano para quitárselo a Levi.

—¿Qué? —preguntó irritado el mayor por no escucharlo bien.

—Es un anillo para el pene —repitió pronunciando cada palabra con dolorosa lentitud.

Harry debería haber sacado su cámara para fotografíar el momento exacto de la mirada de horror y asco que Levi puso, cómo soltó de inmediato el anillo y se levantó asqueado de su lugar.

—¡¿Quién mierda guarda un asqueroso anillo para la polla?! ¡¿Qué mierda?!

—Calma, calma —decía entre carcajadas—, está todo limpio. Te lo juro. O si no, no te hubiera dejado tocarlo, se les hizo un ritual de limpieza y te prometo que no hay nada sucio aquí.

Levi boqueó sorprendido mirándolo a él y al anillo hasta que Harry comprendió por qué, aparte de darle asco, le llamaba la atención.

—Tú sabes lo que es un anillo para el pene, ¿cierto? —dijo arqueando una ceja con una sonrisa llena de sorna.

—Tú pequeño idiota —Levi se lanzó furioso al otro hombre y Harry corrió riendo por el cuarto.

—¡Es para placer! ¡Para el sexo! ¡No me lances cosas!

—¡Tus asquerosos y pervertidos antepasados de mierda!

—¡Se siente bien, te lo juro!

Ante esas palabras, Levi paró y lo miró frunciendo el ceño.

—¿Te has puesto uno? —preguntó incrédulo.

—Claro, ayudan a que no eyacules pronto. Es como un juego de espera, es doloroso, pero gratificante, creo que te gustaría.

Levi solo le lanzó otro almohadazo y camino enfurecido a su pila de joyería. Harry trató de aguantarse la risa y siguió con lo suyo por varios minutos hasta que Levi lo volvió a llamar.

—Oye —preguntó el otro hombre—, ¿y esto para qué sirve?

Harry posó su mirada en la inusual joyería hasta que recordó la terrible memoría de Luna una noche en que la rubia estaba curiosa de algo y Harry tuvo que sufrir sus preguntas porque «Tú eres mi mejor amigo, Harry, es obvio que te pregunto a ti este tipo de cosas. Tu puedes preguntarme lo que sea» para luego guiñarle el ojo.

—Son aros para los pezones.

—¿Y también son para el sexo? —preguntó arqueando una ceja y mirando la cadena que unía un extremo al otro.

—Depende. Estos sí, ya ves, son como pinzas. —Respondió Harry señalando las puntas. Levi las abrió y las cerró y luego miró fijamente a Harry.

—Pruébatelas.

—C-claro.

Harry se lo debía por haberse reído cuando encontró los anillos para el pene, así que se sacó la camisa y se puso las pinzas frunciendo el ceño ante la presión. No le gustaba como se sentía.

—Hummm... Nada mal.

—Las odio, duelen un poco.

—Dámelas.

Levi, su prometido —Harry adoraba cuando pensaba en eso—, hizo lo impensable cuando se subió la camisa para colocarse las pinzas del mal.

—No duelen, mentiroso —regañó el otro, pero Harry estaba más ocupado mirando el pecho de Levi que era una contradicción.

Harry podía lavar una camisa en esos músculos, abdominales marcados, bíceps como rocas, todo en Levi era músculo y dureza y allí estaba acomodado fijamente unas joyas delicadas, brillantes y sutiles en su pecho.

Se avergonzó al sentir un poco más de saliva en su boca.

—Joo... No es una mala reacción. —Cuando alzó la vista, Levi le estaba dando una mirada llena de picardía.

Y la pila de anillos para matrimonio pasó a ser una pila miscelánea de diversos objetos que les llamaban la atención.

Fue un hermoso proceso de autodescubrimiento.

• ✧ •

La llamaron la boda del año, eso era lo que sus amigos les escupían cada vez que manifestaban su emoción.

No estaban invitados muchas personas, ni Harry ni él querían sentirse como animales siendo observados todo el día. No, ellos preferían algo más íntimo: la familia de Harry y sus amigos más cercanos.

Hange y su escuadrón por su parte.

La familia de Harry, su escuadrón y sus amigos más cercanos. No eran más de treinta personas y eso era todo lo que querían.

Fue una ceremonia donde Zackley ofició el matrimonio y aceptó hacer el papeleo como regalo de bodas. Todo su escuadrón estaba presente vestido con su uniforme formal, chaquetas largas y verdes con el logo de la legión en su pecho y espalda, todos felices de ser invitados a tamaña ceremonia, alegres de por fin celebrar un acontecimiento feliz y agradable.

Su traje era de tres piezas que llamaba la atención y su pañoleta de siempre, como nunca, Hange lo había forzado a arreglarse el pelo y parte de su cabello estaba peinado hacia atrás y por primera vez en su vida sentía su estómago apretarse y hormiguear al ver los minutos pasar poco a poco.

Prefería tener una encerrona con cientos de titanes que volver a pasa por esto.

«Por lo menos lo tendré que hacer una vez en la vida», pensó para sus adentros.

—¿Teniendo segundos pensamientos? —pregunto sonriente la mujer mientras arreglaba su pañoleta y estiraba arrugas invisibles en su traje.

—No. No —contestó en rápida sucesión y luego suspiró—. Mierda, ¿es normal sentir como que vas a vomitar un pulmón? —preguntó entre tenso y enojado. No le gustaba esta sensación, quería saltarse la ceremonia y listo, en su dedo habría un anillo igual al anillo de Harry y podrían terminar con toda esta mierda.

—Si realmente quieres vomitar tu pulmón, deberíamos ir al hospital —bromeó cantarina la cegatona y Levi le frunció el ceño.

Levi se ajustó los puños de su camisa y miró los gemelos que Harry le había regalado, eran de sencillo color plata y tenía una incrustación de diamantes grises, era como ver un pequeño cielo estrellado en forma de roca. Eran su regalo de bodas y era algo que no podía negar, era tradición mágica y Levi tenía que darle un regalo de bodas si querían que su matrimonio fuera bendecido por la madre magia cuando él le decía seriamente lo importante que era esta tradición.

Al parecer, ser parte del mundo mágico tenía sus reglas, eran como una religión, pero a la vez no. Al parecer, para Harry era importante tener la bendición de la madre magia y Levi se lo tomó muy en serio cuando escuchó que tenía que regalarle algo para poder casarse, así que ocupó el dinero que había estado guardando polvo en su cuenta (no tenía casa, no tenía vida fuera de la legión, así que todo se había ido amontonando poco a poco) y le compró una esmeralda que no se comparaba con la brillantez de los ojos de Harry, pero hacían resaltar aún más la belleza tras de ellos.

Era un broche para corbata con plumas que asemejaban alas, era todo lo que Harry representaba para él y ni siquiera batió sus párpados por el precio cuando fue a pagar.

—…vi, ¡Levi! Ya es hora. ¿O es que acaso ya no quieres...?

—Vamos, cegatona.

Levi salió del dormitorio decidido, era ahora o nunca. Habían decidido hacer la ceremonia en el patio de los Kivi y luego Harry prometió mostrarle algo que nunca antes nadie había visto. Si eso era una metáfora para mostrarle su pene, Levi se iba a enojar de verdad.

Caminar por los pasillos de la casona en la cual se había estado quedando le pareció completamente normal ahora, el ruido en el patio era bienvenido para su revoltosa mente y cuando pisó el césped del jardín, todos —porque así lo sentía él— se giraron a verlo con amplias sonrisas y uno y que otros ojos llorosos.

Siquiera había dado dos pasos cuando Harry apareció por la misma puerta que él había salido, sus ropas completamente distintas a las de él, una túnica caía por el cuerpo de su prometido, solapas de color verde y sonrisa de mil soles.

—¿Listo? —le preguntó con el cabello desordenado, su pajarita gladeada y mejillas sonrosadas. Se veía hermoso y un desastre andando.

Aún así, él no lo cambiaría por nada.

—Pff, eso debería preguntártelo yo.

Su sonrisa se sentía salvaje en sus labios, sonrisa que Harry replicó sin problemas y ambos caminaron a pasos rápidos al altar: un perfecto círculo con orillas de sal, cuatro piedras equidistantes entre ellas, Zackley los esperaba en el centro del mismo círculo con el libro ceremonial. Era estúpido cómo todo esto lo hacía sentirse de esta manera: feliz, aterrado, dudoso, ansioso, alegre.

Levi no les prestó atención a las personas ni al día, tampoco a las decoraciones, a las palabras que Hange le susurraba ni a lo que Zackley comenzó a hablar en voz alta para proceder con la ceremonia, no, Levi tenía todos sus sentidos puestos en Harry, en lo arrebolado de sus mejillas, en lo amplia de su sonrisa, lo perlado de sus dientes, en lo revuelto de su cabello y lo feliz que lucía.

Todo en él vibraba por el hombre que estaba delante de él, en cómo se removía inquieto, cómo apretaba sus manos con las suyas, cómo cambiaría el peso de sus pies de uno a otro para tratar de no removerse tan inquieto, de cómo lo miraría con sus ojos verdes, tan verdes, tan brillantes y solo para él.

Harry.

Su Harry.

—Y ahora —llamó la atención Zackley—, procederemos a escuchar los votos de los involucrados. Capitán Potter —indicó Zackley con un gesto de la mano.

Harry pareció saltar en su lugar y sonreír a pesar de que era evidente que lo había tomado por sorpresa, el otro hombre asintió y con un tembloroso suspiró sacó el anillo que ambos habían escogido para la ceremonia con manos decididas.

—Levi —comenzó el hombre—, yo… —Harry lo miró atribulado por un momento y luego le sonrió, como si se le hubiera ocurrido la mejor idea del mundo en ese preciso momento—, prometo estar contigo siempre.

Susurró mientras deslizaba el anillo en su anular y luego lo miró expectante.

—Tus votos apestan —respondió suspirando, lo que ganó la risa de Hange y su escuadrón.

—Ni siquiera pueden hacer esto bien —intentó susurrar la señora Kivi en la silla de la primera fila.

Shhh.

—Deberíamos haberlos escrito nosotros. ¿Qué clase de votos son esos?

—Harry —comenzó Levi completamente serio mientras omitía las palabras azoradas de la señora Kivi—, prometo intentar no molerte a golpes cada vez que haces una idiotez —y luego sacó el anillo de su bolsillo y lo deslizó en el dedo anular del otro.

Harry lo miró boqueando por un momento antes de largarse a reír junto con Hange y los otros soldados. Levi no sabía de qué se reían, él realmente intentaría no hacerlo.

—Erg… Cómo sea —susurró Zackley mirándolos ligeramente incómodo—, por la autoridad que me confiere la corona de Paradis, los declaro casados. Por favor, no se besen frente a mí, esperen que me vaya. Si firman aquí podré terminar con este papeleo —fue la anticlimática frase que pronunció Zackley.

Harry y él firmaron con un rápido movimiento de manos y la tinta siquiera había terminado de secarse cuando Hange saltó de su lugar a él.

—¡Felicidades!

Los gritos de buenos deseos se escucharon por todas partes y Levi sintió que poco a poco la tensión se iba de su cuerpo. Se sentía ligero y agitado a la vez, lo había hecho, se había casado con Harry.

El otro hombre apretó su mano con fuerza, enterrando las uñas en el dorso de su mano, pero a Levi poco le importaba, el peso extra en su dedo anular no le molestó en lo absoluto y poco a poco el anillo comenzó a templarse producto del calor de sus dedos.

Hange pasó un brazo por sus hombros, apretándolo producto de la felicidad, la primera sonrisa real que ella daba y él mismo sintió los músculos de su rostro relajarse.

Harry lo soltó para abrazar a su familia quien ahora le sonreía lloroso, los mocosos de ellos no pararon de saltar sobre el hombre para luego acercarse a él más temerosos, pero igual de felices cuando su tío Harry por fin se casó con su tío Levi.

Tío.

Por un momento, Levi recordó que ahora tenía más familia, ellos estaban allí, él no estaba solo, él no se había casado únicamente con Harry, sino con esa cantidad de personas que revoloteaban a su lado, ahora era el cuñado de Gilbert y Rita. Tendría que soportar al escuadrón de Harry quienes le revolvían el pelo y lo molestaban por sus nupcias.

Eso aterró a Levi por unos momentos, casi haciéndolo perder el aliento, su egoísmo por monopolizar a Harry lo había nublado, porque ahora él era el tío, amigo, ayudante, cuñado de alguien.

—Ey —llamó Hange—, ¿todo bien? ¿Te arrepientes? —su voz tenía tanta seriedad que lo sacó de sus pensamientos más oscuros, de aquellos que le decían que no se lo merecía, que no se merecía a una familia amorosa, a un atractivo esposo y esta felicidad que le calentaba desde la punta de los pies hasta la punta de sus cabellos.

—Yo... No sé si pueda hacer esa cosa de ser… familia. —Dijo en un claro momento de debilidad.

Levi vio cómo Hange se lo quedó mirando, su rostro neutral mientras buscaba algo que él no sabía y luego le sonrió.

—Serás el mejor, idiota. Harás todo lo posible por tenerlos a salvo, ¿cierto? Y eso es todo lo les importa. Las acciones valen más que mil palabras, Levi. Además, tú eres el soldado más fuerte que tiene la humanidad, tú más que nadie los protegerá con todo lo que eres.

Levi no asintió ni hizo ningún gesto que dejara en evidencia que la había escuchado, este sentimiento de preocupación y molestia no se iría por unas simples palabras, sino que era algo en lo que tendría que trabajar día a día porque no había manera en este maldito mundo en que él dejara ir a Harry. No si él podía evitarlo.

Pronto su escuadrón se acercó a él, algo incómodos primero, sonrisas algo tensas, pero ligeros en su entusiasmo por estar en un día tan importante de su via.

—Felicidades, capitán —dijo feliz y sincero Armin.

—Gracias. —Respondió con un ligero asentimiento en su cabeza.

P-ewo quen diría que capitán Lewi tenwía un novio —hablaba con la boca llena Sasha, haciendo a Mikasa fruncir el ceño y a Eren regañarla.

—¡No hables con la boca llena, chica patata! ¿No ves que estamos en la boda del capitán? Hay que portarse bien.

—¡Relájate, Jeager! Si el escándalo que tiene el escuadrón de capitán Potter significa algo, es que no tenemos que preocuparnos por Sasha o lo que Connie termine destruyendo por torpe. —Habló burlesco Jean.

—¡Ey! —gritaron los aludidos.

Eren suspiró y revolvió su cabello, Mikasa solo los miró a todos y asintió a Levi.

—Felicidades. —Murmuró parca la mujer.

—Gracias.

—¡Levi se lo tenía bien guardado! Ni yo sabía —se reía Hange mientras golpeaba a Levi en la espalda haciéndolo fruncir el ceño ante sus palabras—. Fueron amantes secretos —dijo haciendo bailar las cejas.

Eren, Jean, Mikasa y Armin se sonrrojaron ante las palabras de la comandante y ella comenzó a reírse histérica, muy parala molestía de Levi quien bufó.

—Mocosos —llamó sin importarle que Hange siguiera riéndose como poseída por un chiste que solo ella conocía—. Gracias por estar aquí. Disfruten y coman hasta que revienten. La familia de Harry hizo un buffet así que dudo que hasta Sasha pueda comerse todo lo que hay.

El brillo de desafío en los ojos marrones de la muchacha dejó en evidencia que se lo tomaría como la misión más importante de su vida. Jean y Connie gritaron felices y corrieron a las largas mesas con diversos platos de alta alcurnia.

Mikasa asintió y retrocedió un poco junto a Armin. Eren, por otra parte, se removió incómodo en su lugar e hizo a Levi suspirar.

—Escúpe lo que quieres decir, mocoso. No tengo todo el día para mirarte escurrir como mierda en inodoro —las palabras de Levi provocaron que la risa menguante de Hange volviera en su máxima fuerza y que Eren se sonrrojara aún más.

—Muhm… Capitán… No entiendo algo —dijo tras juntar valor. Los ojos aguamarina del soldado se colocaron serios y habló sin cavilar—. ¿Cómo pudo? Estamos en guerra, todos podemos morir mañana y usted va y se casa… ¿No es eso egoísta?

Levi lo miró fijamente. Un garzón pasó dando de grupo en grupo bebestibles y Levi ni siquiera dudo en estirar su mano para tomar el trago y dejar que el hombre entretuviera a Hange con las distintas opciones que tenía para beber.

—Lo es —respondió mirándolo como si la pregunta no tuviera relevancia.

De la nada, uno de los brazos de Harry se reposó en su cintura, reconocería ese calor y desplante en cualquier lado. Levi no se quitó del paso, ni se removió inquieto o masculló algo en contra del hombre, sino que sencillamente lo aceptó en su espacio personal.

—Es por eso mismo —dijo Harry sobre lo que Levi acababa de decir, sin mostrar ni una muesca de pena por haber estado escuchando. Eren lo miró entre incómodo y dudoso.

—No entiendo. —Respondió negando con la cabeza. Esta vez, había frustración en su voz y Harry suspiró. Levi tenía la fortuna de que el hombre haya estado como acosador a sus alrededores, porque no había manera de que él pudiera explicarle esto al obtuso de Eren.

—Yo puedo morir mañana, Levi puede morir mañana, tú puedes hacerlo o Armin, Mikasa, Hange —enumeró Harry con voz nostálgica—, eso te hace apreciar lo que tienes ahora. ¿Es egoísta? ¡Por supuesto que sí!, puedes dejar atrás o te pueden dejar atrás, pero por momentos como estos sabrás lo que realmente significa estar vivo, feliz y libre de hacer lo que se nos da la real gana, eso es felicidad, Eren, recuérdalo.

Algo debió haber dicho Harry que sorprendió a Eren de alguna manera, el soldado asintió aún más confuso, pero feliz de la respuesta que le habían dado y saludó con su puño en su corazón para luego irse con sus amigos. Mikasa y Armin le sonreían a lo lejos y Levi los vio partir.

—Hay algo raro en él —susurró Harry en su oído.

—¿Tú también te diste cuenta? —de no ser porque Levi estaba acostumbrado a no reaccionar, se hubiera asustado por cómo Hange apareció de nuevo de la nada. Vaso en mano y con mirada pensativa.

—Es un adolescente, es obvio que no entiende —habló Levi restándole importancia.

—No, es algo más que eso. Lo he visto a lo lejos y de cerca. Algo no anda bien allá arriba —dijo señalando vagamente la cabeza.

Hange miró a Harry sorprendida y dirigió su único ojo bueno a Eren, tratando de discernir a qué se refería.

—¿Malo como qué?

—No lo sé, pero me molesta.

—Puede que no esté tan estable, pero se debe a que ha ido recuperando las memorías de su padre. A veces tiene recuerdos muy fuertes y comienza a hablar como él. Es raro.

Debió haber dicho algo porque Harry paró de respirar unos segundos antes negar con la cabeza.

—Ya veo.

Levi no le insistió más, no cuando Hange estaba cerca de ellos.

El festejo duró hasta la tarde, Levi tuvo que aceptar el abrazo de su nueva familia, habló un poco con el escuadrón de Harry, sacudió algunas manos de gente importante, algunos comandantes de otras divisones e Historia que apareció entrada la recepción, sonriente y feliz de estar en este evento.

Pese a que había más gente de lo que quería, muchos se colaron en el último día, Levi tuvo una amena tarde.

Esa noche, cuando todos estaban durmiendo y ya la fiesta había terminado hace horas, Harry y él volvieron a caminar al mismo círculo, esta vez había velas flotando y un pequeño altar que el mago había hecho con un movimiento de su varita.

—¿Listo? —le susurró humilde el otro hombre.

—Listo.

Ambos vestidos con túnicas blancas procedieron a contraer matrimonio según las leyes mágicas. Harry en posesión de una granada (una fruta que nunca supo que existía hasta ahora) y daga, ninguno tenía joyas extras en su cuerpo, solo ellos a pies descalzos tocando el césped y la tierra, ansiosos por terminar todo esto. Por primera vez, Levi no se quejó de la suciedad entre medio de sus dedos, de lo asqueroso que se sentía pisar la tierra o lo terrible que se sentía la humedad del césped en su piel.

Uno frente al otro, Harry comenzó con un cántico casi adormecedor, el aire comenzó a moverse en pequeñas corrientes y el suelo donde Levi se encontraba parado comenzó a calentarse un poco.

Harry cortó la granada con la daga y le dio la mitad, el jugo caía por su mano un poco, dejándola pegajosa, pero aún así no la dejó caer. Luego, Harry se cortó la palma de la mano sin siquiera pestañear para luego pasarle la daga a él quien replicó el mismo movimiento sin incomodarle en lo absoluto la sensación de ardor en su mano.

—Con mi sangre unida a la tuya —comenzó el mago tomando su mano ensangrentada con la suya y apretándola palma con palma, entrelazando sus dedos con fuerza para luego, ante su sorpresa, fuese aprisionada por algún tipo de enredadera que salió de la nada— prometo vivir y sangrar por ti.

Harry lo miró indicando que era su turno y Levi, con voz temblorosa y suave, repitió lo mismo, esta vez completamente sobrepasado por la emoción que carcomía su cuerpo, una emoción que bullía de no sabía dónde, pero que lo carcomía por completo.

—Consumidos por nuestro amor, oro para que nuestra unión florezca.

Harry masticó la granada, el ruido reverberando en todo su cuerpo y Levi repitió lo mismo como una mantra que le llegaba a la mente y luego mascó a todo lo que diera su quijada, hambriento y sediendo de la nada y ambos a la vez, sin que se le antojara extraño, murmuron un «que así sea».

Todo brilló por un momento, todo su cuerpo se sintió cálido y sensible y luego a Levi le entró un apetito voraz, pero no de comida, sino del otro hombre. Labios chocaron sin pausa y pese a que el sabor a sangre y granada debiera haberle molestado, Levi solo quería más, más y más.

Quería consumir a Harry entero, sin pausa, sin peros y sin temor.

• ✧ •

Cuando Harry le dijo que le mostraría algo que nadie nunca había visto, Levi honestamente pensó que se trataba de una broma y el hombre se refería a su pene. ¿Qué más podría mostrarle? Levi conocía todo lo que estaba dentro de las murallas, pero claro, se había olvidado de una cosa: magia.

Harry lo había llevado fuera de las murallas para su viaje de luna de miel. El mago mintió descaradamente diciendo que iban a ir a una pequeña finca que tenía en Yarkell, lo cual resultó ser cierto. Él había comprado un terreno pequeño, no más de tres mil metros cuadrados. Tenía una casona más pequeña que la de los Kivi y era de un piso, pero no estuvieron allí mucho tiempo, Harry hizo unas cosas graciosas con su varita y luego lo miró travieso y le dijo que tomara su maleta y la lana que tenía en la mano.

Nunca más le haría caso al hijo de puta porque sintió como si se hubiera tragado el mundo y luego lo quisiera vomitar.

—¡Tú, cabrón! —dijo sin aliento.

—Levi, mira.

Y Levi miró.

—¿Qué es eso? —dijo apuntando sorprendido a la gran masa de agua que sonaba fuerte.

—El mar.

El cielo estaba despejado y solo podía ver árboles, césped y mar.

—¿En dónde termina?

—Nunca termina, solo cambia de nombre. El 70 % de la superficie de la tierra es mar, Levi. Eso significa que tierra como esta solo es el 30 %.

Levi mentiría si no dijera que sus ojos ardieron un poco y el aire paró de entrar a sus pulmones por un momento.

—Quiero que lo conozcamos todo, juntos, el mar, los volcanes, ríos, lagos, otros países, todo. Lo quiero todo contigo.

Harry le sonrió pese a que el sol entorpeciera su vista y Levi pensó que por un momento el otro hombre brillaba allí entre medio de la tierra granulosa y el fuerte sonido que hacia el mar en aquel lugar. Qué patético de su parte, por caer aún más bajo de lo que ya estaba, nada de lo que él era pertenecía a él. Harry era un amante egoísta y le quitaba hasta el último de sus pensamientos, lo que restaba de su independencia y lo que quedaba de su corazón.

—Sí.

Harry se rio feliz y corrió en dirección a las olas desponjándose de su ropa cual niño pequeño, a Levi se le fue el corazón con él, porque esa agua parecía furiosa azotándose con la tierra y Harry iba se lanzaba a ella como niño en una pila de hojas.

—¡Sale de allí! ¡Quizás qué gérmenes tiene esa cosa! Es peligroso —regañó en la orilla paseando de un lado a otro.

—¡No seas aguafiestas! Ven, quítate la ropa y entra conmigo, está cálida —dijo mientras se reía chapoteando en el agua.

—¡Harry! Harry —llamaba tenso mientras se sacaba los zapatos negros, su chaqueta, todo hasta quedar en ropa interior. Se acercó al mar, pero no lo suficiente para que llegara el agua a sus pies. La tierra había pasado de estar seca y caliente a húmeda y fría.

Harry seguía nadando un poco más profundo, haciendo que Levi lo mirara entre irritado y preocupado. ¿Por qué siempre tenía que alejarse de él?

—Vamos, Levi, yo también te cuido —lo llamó dentro del mar.

Y Levi avanzó, a paso dudoso, pero nunca retrocediendo ni pausando su caminar, hasta que el mar lo cubrió hasta su cintura, hasta que la sensación de suciedad y preocupación lo consumieran un poco más antes de sentir la presencia de Harry ante él, hasta que aquellas manos hicieron que todo lo malo se fuera por unos segundos.

—Gracias.

Levi no podía entender por qué aquella palabra tan pequeña y errante significaba tanto para Harry, cómo su mirada se tornó tan cariñosa y frágil a la vez, y cómo él sintió nuevamente esa sensación que lo consumía por entero.

Él no sabía por qué Harry le agradecía, pero supuso que asentir era lo mínimo que pudo hacer.

—Sabes, esta es mi segunda vez en el mar. La primera no fue muy agradable. Definitivamente me gusta más cuando estás aquí.

El aludido asintió y sintió el vaivén del mar en su cuerpo.

—Está cálida —admitió dentro de un tiempo.

—Aja.

—Me quiero salir.

—Solo unos minutos más.

—Tengo hambre.

—Traje comida.

—Aquí no hay una casa para quedarnos.

—Te haré una.

—Pueden aparecer titanes.

—Los mataré a todos.

Todo sonaba como una promesa para Levi en este momento y por primera vez, sin temor, sin cuestionarse si lo que iba a hacer estaba bien o mal, sin que Harry se lo preguntara, él se dejó ir a los brazos de Harry, perdido y sin ganas de ser encontrado.

—Eso suena bien...

Fin


Notas

Chicos ๐·°(৹˃̵﹏˂̵৹)°·๐ ¡Terminé! OMG, I can't believe that I finished this story! I'm so fuc*** happy! No sé qué decirles, realmente estoy un poco emocionada. Fueron 37 capítulos, más de 200K palabras, un montón de edición, días en que no sabía cómo continuar, días en que no podía parar de escribir. Fue hermoso y estresante.

Para los que no conocen mi tipo de estilo, siempre es así: un final abierto. Me gustan, me gusta que ustedes puedan imaginar un poquito más de la historia, hay muchas cosas que me hubiera gustado escribir, pero creo que la historia queda bien así como está. Este fanfic está entorno a la relación de Harry y Levi, cómo crecen juntos como pareja, cómo tratan de quedarse juntos, momentos de acción, angst, hurt/comfort, de todo un poco.

Y ahora nuestros dorks por fin están casados. ¡Por fin! Espero les haya gustado el capítulo final.

Muchas gracias por quedarse hasta aquí leyendo el final, ustedes son mis fieles lectores. Algunos me siguen desde otros multifandoms leyendo mis locuras, siempre es un gusto leer sus comentarios, aliento, críticas, y retroalimentación, todo. Muchas gracias (*・▽・*)

Es un capítulo más fluff, súper amoroso, el comienzo de la power!couple.

En fin, espero les haya gustado, ya saben, comenten, analicen, ¿qué les pareció? Algunos de uds. realmente se sorprendieron por la pedida de mano de Levi, eso es bueno, me gusta darles sorpresas de vez en cuando. Adoraré leer cada review que me llegue.

Nos leemos en otra historia, quizás sea otro crossover, quizás sea una historia de otro fandom, aún no lo sé. Veremos qué dice la musa.

Mil cariños siempre y espero leerlos en otras de mis aventuras (°◡° ).:。

-Derwyd