***Hola a todos! Aquí llega al fin el siguiente capítulo de mi historia! Espero que la estéis disfrutando mucho, y que si tenéis un momentito, me contéis lo que os parece! Muchas gracias por seguir leyéndome todas las semanas, volveré la próxima con el siguiente. Buen fin de semana a todos! ***
***Sailor Moon y sus personajes originales no son de mi propiedad, pero SÍ lo es este final a esa fantástica historia!***
CAPÍTULO 38 – PERPETRACIÓN
Templo Hikawa
Ya era tarde por la noche cuando al fin terminaron de organizar las camas y los dormitorios para todos y pudieron tumbarse a descansar un poco. El día siguiente prometía ser intenso. Había que tomar muchas decisiones y llevar a cabo las acciones necesarias. Era muy peligroso permanecer inactivo, ya que le estaban dando tiempo a su enemigo para preparar otro plan para derrotarlos. Ahora que sabían cuál era su objetivo, tenían que actuar rápido.
Estos pensamientos atravesaban la mente de Taiki cuando oyó la puerta del dormitorio abriéndose suavemente. Yaten respiraba de forma sosegada en el colchón al lado del suyo, así que debía tratarse de Seiya entrando en la habitación, cuyo colchón seguía vacío. Taiki observó a su hermano cerrar la puerta tras entrar, y en completa oscuridad palpar las paredes y los muebles tratando de encontrar el camino hasta su cama, golpeándose un par de veces hasta conseguirlo.
Cuando finalmente se metió en la cama, Taiki habló.
"De dónde vienes?" preguntó en voz baja
"Taiki!" susurró Seiya con fuerza "No vuelvas a hacer eso, quieres matarme de un susto?!"
Taiki sonrió para sí mismo en la oscuridad.
"Y quién eres ahora, mi madre?" continuó bisbiseando Seiya "Vas a controlar cada movimiento que haga?"
"Estaba empezando a preocuparme…" dijo él
"Vamos… He estado fuera menos de media hora… Sólo estaba deseándole buenas noches a Odango…"
"Está bien…"
Tras una pausa en la que Seiya estuvo colocando sus sábanas, fue él ahora el que habló.
"Oye Taiki…"
"Si?"
"Sé que ha sido muy impactante lo que Setsuna-san nos ha contado acerca de ese otro Futuro… pero ese Futuro ya no va a suceder, las cosas ahora son distintas. Nosotros las hemos hecho distintas. Así que por favor no te preocupes demasiado, y no entres en pánico cada vez que no me tengas a la vista"
"Es duro oír que uno de tus hermanos murió en la batalla que estamos a punto de librar"
"Pero ese era OTRO Futuro, no éste. Por favor tenlo en cuenta. Ahora que lo sabemos, podemos usar eso a nuestro favor, no es así?" insistió Seiya, tratando de ser optimista
"Sí…" concedió Taiki, aunque no estaba del todo convencido y seguía muy preocupado "Sólo… por favor déjanos protegerte"
Seiya sonrió "Lo haré"
"Y no hagas nada excesivamente temerario o con claro peligro de muerte como habitualmente haces" añadió otra voz que provenía de la oscuridad, sorprendiéndolos a ambos.
"Yaten?!" exclamaron los dos hermanos
"No estabas dormido?" preguntó Taiki
"Cómo pensáis que puedo dormir con todo vuestro parloteo?" recalcó, molesto
"Vale vale, lo sentimos… Y por favor no os preocupéis más por mí vosotros dos… Estaré bien…" dijo Seiya
"Ten en cuenta que al menos tienes que fabricar a tu ChibiSeiya antes de morir…" le provocó Yaten, protegido por la oscuridad
"QUÉ?!" exclamó Seiya, poniéndose completamente rojo e incorporándose en su colchón "A qué te refieres con 'fabricar'?"
"Sabes exactamente a lo que me refiero… O es que ya habéis…?"
"YATEN POR FAVOR! Po…p… por supuesto que no!" tartamudeó avergonzado "Soy un Caballero!"
"Oh en serio? Eso es nuevo…"
"Y puedes dejar de llamarla ChibiSeiya?"
"Pero es que es mucho más apropiado… Ella es tan insensata y tan irritante como tú"
"YATEN VAS A MORIR ESTA NOCHE" dijo nervioso, tratando de salir de entre sus sábanas y enredándose en ellas mientras intentaba alcanzar a Yaten que estaba al otro lado de Taiki.
"Paraaaaaaaaaaaaaaaaaad ya los dos!" gritó Taiki, colocándose entre los dos hermanos y separándolos con sus brazos, mientras Yaten se reía y Seiya gruñía "Suficiente por esta noche, vamos a dormir de una vez"
Seiya se dejó caer pesadamente en el colchón, sus brazos todavía cruzados sobre su firme pecho y con su ceño fruncido. Pero en cuanto lo hizo, respiró hondo y sonrió.
"Buenas noches…" dijo Seiya
"Buenas noches" respondieron sus hermanos
Seiya cerró los ojos y suspiró. Aunque la inminente batalla iba a ser la más dura de todas en las que había luchado hasta ahora y sabía que su vida corría un riesgo muy real, seguía siendo feliz y teniendo confianza. A pesar de las notables diferencias de sus personalidades, tenía los mejores hermanos que podría haber soñado, que se preocupaban profundamente por él y estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para ayudarle.
En el interior del antiguo dormitorio de Rei, cuatro chicas compartían un par de colchones grandes colocados sobre el suelo. Sólo faltaba Rei, que una vez más dormía junto a Oodachi en el dormitorio de dos camas. Ya había pasado un rato desde que apagaron la luz una vez que Usagi regresó de su romántica charla con Seiya, y aun así, Ami seguía completamente despierta y daba vueltas y más vueltas tratando de dormirse.
"Ami-chan…" susurró Minako con suavidad "Qué pasa tanto moverte?"
"Uh! Perdona! Te he despertado?"
"No, la verdad es que no. No puedes dormir?"
"No…" musitó, con un deje de preocupación en su voz
"Es por Rei y Oodachi, verdad?"
Ami se quedó helada. Si la habitación no hubiese estado en total oscuridad, Minako se habría percatado de que todo rastro de color había abandonado de pronto el rostro de la senshi del agua, dejándola tan pálida como un fantasma.
"…qu…qué?" tartamudeó. Cómo sabía eso Minako?
"Sí… Yo tampoco puedo dormir pensando en lo que esos dos pervertidos estarán haciendo ahora mismo en un dormitorio para ellos solitos… Ya es la segunda noche seguida!"
Ami soltó de repente todo el aire que había estado aguantándose inconscientemente. Por supuesto, ella no lo sabía.
"La verdad es que estamos más interesadas en saber lo que pasó entre TÚ y YATEN, Minako-chan…" dijo una tercera voz, sorprendiendo a las dos chicas.
"Mako-chan!" exclamó Minako tan bajito como pudo, sorprendida por la intervención de su amiga de pelo castaño "Estás despierta!"
"No cambies de tema… Qué pasa con eso?" preguntó Makoto
"Qu… qué pasa…?" dijo Minako
"Besaste a Yaten?" insistió Makoto de nuevo
"Bueno…" comenzó la rubia
"Oh! Lo hiciste!" exclamó Makoto
"Minako-chan!" dijo Ami, avergonzada
"Shhhhhhh!" susurró Minako, haciéndolas callar a las dos "Vais a despertar a Usagi-chan!"
Las tres chicas se quedaron en silencio por un instante, en el que escuchó claramente el imperturbable ronquido de su princesa. Una gota de sudor apareció sobre sus cabezas.
"No se despierta ni de casualidad…" comentó Makoto "Podría haber una estampida en esta habitación y seguiría roncando como un oso"
Las tres chicas se rieron juguetonamente.
"Entonces… entonces le… le besaste?" preguntó Ami con timidez. Estaba avergonzada pero tenía mucha curiosidad, aunque nunca lo admitiría.
"Fue más bien que ÉL me besó a MÍ…" aclaró Minako
"Wow, eso hizo? Es muy raro en él!" comentó Makoto
"Sí, me pilló por sorpresa las dos veces!"
"Espera, os habéis besado… DOS VECES?!" dijo Ami
"Síiiiii….."
"Oh eso es increíble!" dijo Makoto "Pero estáis… enamorados? Tú le quieres?"
Minako empezó a patalear nerviosamente mientras se tapaba su ruborizado rostro con las dos manos.
"Ayyy! No lo sé!" dijo "Me gusta muchísimo. Siempre me ha gustado, pero es un chico tan raro… Puede ser el tipo más desagradable, un auténtico y molesto grano en el culo, tratarme como si estuviese loca o ignorarme por completo, pero luego, cuando estamos a solas… de pronto se transforma en otro… Tan protector y atento, incluso dulce… y taaaan atractivo y sexy…!"
"Minako!" exclamó Ami
"Es verdad!" se defendió "Y por cierto, Taiki-san también está bastante bueno, deberías aprovechar la oportunidad ahora que lo tienes cerca, o quizá sea demasiado tarde!"
"Minako-chan, por favor…!" protestó Ami, realmente avergonzada de nuevo por su amiga rubia
"Simplemente bésale y mira a ver qué pasa!" insistió Minako
"Un beso es un paso muy importante… deja que se tome todo el tiempo que necesite… hasta que esté completamente segura acerca de él y de sus propios sentimientos…" dijo Makoto
"Mako-chan…" susurró Minako, comprendiendo que su amiga estaba pensando en su primer beso que había entregado a su enemigo.
"Y a ti te ha funcionado?" añadió Makoto "Quiero decir, te ha aclarado algo el haber besado a Yaten?"
"En mi caso no mucho, no… Los besos fueron increíblemente alucinantes, pero no sé si sólo lo hace por el puro gusto de hacerlo o si realmente le importo…"
"Por eso tratabas de preguntar a ChibiUsa acerca del futuro?" dijo Ami
"….sssssíiiiii…." respondió la rubia con un hilo de voz "Pero él estaba intentando exactamente lo mismo justo antes de que yo llegase!"
"Eso quizá quiera decir que él también siente algo por ti, pero que quiere estar seguro?" comentó Ami
"Hmmm… tal vez…" musitó "Joooooo él es tan complicado que no puedo adivinar sus sentimientos!"
"Bueno, la verdad es que es un hombre muy peculiar… Tendrás que averiguar lo que él realmente siente por ti, antes de avanzar más en vuestra relación" dijo Makoto con sabiduría "Y también… tienes que poner en orden tus propios sentimientos por él"
"Sin sonsacarle la información a ChibiUsa, por favor…" puntualizó Ami
"Pero cómo puedo estar segura, entonces? Cómo sé si él me quiere? Cómo sé si yo le quiero a él?"
Preguntó Minako
"Créeme… cuando quieres a alguien… lo sabes" concluyó Makoto
En otra habitación, ChibiUsa y Hotaru compartían un colchón colocado sobre el suelo junto a una cama en la que Galaxia dormía plácidamente. De hecho, había sido la propia reina de las Estrellas la que había insistido en compartir su habitación con su nieta. El amor que le tenía a la adolescente pelirrosa crecía visiblemente cada segundo que ambas damas pasaban juntas. Galaxia incluso se había dormido agarrando la mano de ChibiUsa, y estaba durmiendo mejor que en toda su vida.
Sin embargo, ChibiUsa estaba totalmente despierta.
Tenía otras cosas que hacer más importantes que descansar. Era el momento de perpetrar su plan.
Tras esperar más de una hora en absoluto silencio y apenas moviendo ni un músculo, estaba segura de que su abuela estaba profundamente dormida. Con cuidado retiró su mano de entre el suave apretón de Galaxia y se giró hacia Hotaru, que estaba tumbada en el colchón junto a ella.
Hotaru también estaba despierta. ChibiUsa vio sus grandes y profundos ojos morados brillando en la tenue luz en cuanto se giró para mirarla. Sonrió. Tenía la mejor cómplice para su misión. Sin decir una palabra, comunicándose sólo con las miradas, ambas chicas se levantaron y salieron de puntillas de la habitación, procurando no hacer ni un ruido. Cuando ChibiUsa cerró la puerta tras de sí, las dos respiraron aliviadas. De momento no las habían pillado.
"En qué habitación está Puu?" susurró ChibiUsa
"En la que está al fondo del pasillo, con Haruka-papa y Michiru-mama…" respondió Hotaru
"Hmmm… eso va a ponerlo un poquito más complicado…"
"No necesariamente… Yo soy la senshi del Silencio, recuerdas?" dijo Hotaru, guiñándole un ojo
ChibiUsa sonrió con un gesto conspiratorio.
Las dos jóvenes recorrieron el pasillo hasta alcanzar la última puerta. Hotaru era ahora Sailor Saturn, se había transformado sutilmente por el camino.
"Sabes lo que tienes que hacer?" preguntó ChibiUsa, repasando su plan una última vez
"Sí… las llaves del Tiempo de Setsuna-mama deberían aparecer alrededor de su cintura cuando tú las invoques desde aquí fuera"
"Eso es… Y no te olvides de mi llave del Tiempo… He visto que la lleva en la cadena alrededor de su cuello… Mamo-chan debe habérsela devuelto"
"Déjamelo a mí"
"Ten mucho cuidado!"
"No te preocupes" dijo la senshi, con una misteriosa sonrisa. Después, desapareció en el interior del dormitorio.
ChibiUsa dio comienzo a su parte del plan. Debía hacerlo deprisa, porque si alguien aparecía en el pasillo, lo que estaba a punto de suceder allí iba a ser muy difícil de explicar. Se arrodilló en el suelo y entrelazó los dedos de las manos, en una postura de oración. Entonces, cerró los ojos y empezó a salmodiar unas palabras en un lenguaje desconocido.
Unos segundos más tarde, un aura brillante comenzó a rodear su cuerpo, y su pelo rosa que alcanzaba el largo de su cintura, ahora completamente suelto para ir a dormir, empezó a flotar grácilmente hacia arriba como si estuviese parada sobre un suave túnel de viento. En ese momento, el centro de su frente emitió un intenso brillo enviando rayos de luz dorada en todas direcciones. Cuando el brillo se atenuó un poco, un símbolo había aparecido: era la combinación de una estrella con una luna sobre ella. Estaba preparada.
"Guardián Chronos, Dios del Tiempo! Tu humilde servidora solicita tu poder! Préstame las llaves para viajar a través del Tiempo!" exclamó, su voz sonando con un eco mágico.
Y entonces, nada. El brillo desapareció y el pasillo volvió a su estado oscuro y silencioso.
Ese era un truco que había aprendido durante los años que había pasado con Setsuna. Había acabado dominando el control del espacio-tiempo, aunque muy rara vez tenía ocasión de practicar.
"Por favor, Hotaru-chan… date prisa!" susurró ChibiUsa para sí.
En el interior del dormitorio, Saturn cerró la puerta con extrema suavidad en cuanto entró. Al instante siguiente, alzó su guadaña verticalmente hacia el techo.
"Silencio" susurró
Sólo una palabra, y la hoja de su guadaña brilló por una fracción de segundo, como el flash de una cámara de fotos. La habitación estaba ahora inmersa en el silencio más denso posible. Saturn sólo podía oír su propio corazón, como cuando tienes los oídos tapados. Era un poder que siempre había tenido, pero al que nunca le había encontrado utilidad práctica para la batalla, no hasta hoy. Con este hechizo, nadie a su alrededor sería capaz de oír nada y se quedaría insensible a la mayoría de los estímulos externos durante un rato, experimentando una especie de aturdimiento de sus sentidos, especialmente el del oído que era anulado por completo. Sin embargo, no estaba segura de cuánto duraría su efecto, así que se apresuró a llevar a cabo su misión.
Sus ojos ya se habían acostumbrado a la penumbra de la habitación, por lo que pudo distinguir a Haruka y a Michiru durmiendo juntas en la cama, sus cuerpos enredados el uno con el otro, con Haruka abrazando de forma protectora a Michiru por detrás, cubriéndola por completo con su cuerpo. Michiru descansaba tranquila entre los brazos de su amada, sus labios curvados en una adorable y pacífica sonrisa. Setsuna dormía en un colchón sobre el suelo, boca arriba y con las sábanas que la cubrían muy bien colocadas a su alrededor y tan apenas arrugadas. Era pulcra y ordenada incluso cuando dormía.
Saturn apartó con mucho cuidado la sábana de su casi-madre para dejar su cuerpo al descubierto. Llevaba puesta la parte de arriba de una yukata a modo de pijama, dejando a la vista sus largas y bien torneadas piernas morenas. Miró a su cintura, pero no había nada allí. Se arrodilló junto a ella con impaciencia, sin dejar de observarla.
"Vamos… ChibiUsa-chan…" susurró nerviosa
De pronto, comenzó a ver pequeños destellos dorados alrededor de la esbelta cintura de Setsuna. Había más a cada momento, formando una densa nube de chispas brillantes que poco a poco tomó la forma de un cinturón dorado y un manojo de llaves que finalmente se materializaron frente a sus ojos.
Hotaru sonrió complacida. Su mejor amiga lo había conseguido.
Poco a poco, y tan delicadamente como pudo, desató la hebilla del cinturón y sacó las llaves. Suspiró cuando finalmente las tuvo en su mano. Pesaban más de lo que había creído, y brillaban con un intenso color dorado.
Estaba a punto de marcharse cuando se acordó de la llave de ChibiUsa alrededor del cuello de Setsuna. Localizó la cadena y con la punta de los dedos la cogió y estiró de ella, hasta que apareció todo el collar, con la decorada llave en él. Entonces, pegó un tirón con ambas manos y rompió la cadena, sacando la llave con suavidad. Setsuna murmuró algo cuando Hotaru hizo el movimiento brusco para partir la cadena, pero no se despertó.
Saturn se incorporó tan lentamente como pudo y salió de la habitación, donde lo primero que vio fue el rostro nervioso de ChibiUsa, ávido de noticias, con sus bonitos ojos muy abiertos de la expectación.
"…y?..." preguntó la chica de pelo rosa ansiosamente
Saturn únicamente sonrió y alzó la mano derecha para mostrarle a su amiga el manojo de llaves doradas, que tintinearon de manera musical.
El gesto de ChibiUsa cambió de nervioso a realmente feliz, mostrando una amplia sonrisa que ocupaba su carita por completo. Entonces se lanzó a los brazos de su amiga.
"Gracias!" exclamó "Oh Saturn eres genial, lo has conseguido!"
Saturn sonrió con timidez, sus mejillas tornándose rosadas con el cumplido.
"Fue también gracias a ti, ChibiUsa-chan, tú hiciste que apareciesen las llaves!"
"Sí, por fin lo he conseguido! No estaba segura si lograría hacerlo, he visto a Puu hacerlo muchas veces, pero nunca antes había invocado yo misma a las llaves del Tiempo!"
"Eres increíble, ChibiUsa-chan… Tanto tu cuerpo como tu magia han crecido mucho en el Futuro!" dijo, admirando a su amiga
ChibiUsa sonrió alegremente a su comentario. Pero entonces, su sonrisa se desvaneció.
"Supongo que ya es hora…" musitó con pena
Saturn se destransformó frente a sus ojos, y volvió a convertirse en Hotaru, vestida con su adorable camisón largo. Entonces le entregó las llaves a su amiga, manteniendo por un momento sus manos en las de ella mientras la miraba directamente a los ojos.
"Por favor ten mucho cuidado… y no estés fuera demasiado tiempo… te necesitamos y te echamos de menos"
ChibiUsa asintió.
"No te preocupes, seguiré nuestro plan. Me esconderé durante un tiempo con las llaves. Sin ellas, Puu no puede regresar a la Puerta del Tiempo. Y yo volveré a tiempo de ayudaros en la batalla y salvar a mi padre. Me mantendré en contacto contigo."
Hotaru sonrió con su sonrisa misteriosa.
"Tengo fe en ti" dijo
Entonces, las dos chicas se abrazaron con fuerza antes de partir en direcciones opuestas. ChibiUsa abandonó el templo en absoluto silencio, mientras Hotaru volvía a dormir a su habitación como si nada hubiese pasado.
Apartamento de Mamoru
Eran la una o las dos de la mañana cuando Mamoru se despertó sobresaltado. El timbre estaba sonando como loco, y seguramente a punto de prenderse fuego debido al funcionamiento continuado. Se había quedado dormido en el sofá mientras leía. No descansaba mucho últimamente, con todo lo que había pasado. El futuro perfecto que había planeado para sí se había evaporado como el humo delante de sus ojos, y todavía le costaba mucho adaptarse a su nuevo porvenir en blanco, e incluso sentía una especie de vértigo causado por no saber lo que iba a suceder.
Saltó del sofá y fue hacia la puerta, tambaleándose por el camino ya que aún estaba medio dormido. Antes de abrir la puerta, su mente se aclaró lo suficiente para ser cauteloso.
"Quién está ahí?" preguntó
"ChibiUsa" se oyó decir a una vocecilla desde afuera
Inmediatamente se apresuró a retirar la cadena de la puerta y abrirla.
"Ya era hora…" dijo la muchacha como único saludo, pasando al interior del piso.
"ChibiUsa! Qué haces aquí a estas horas de la noche? Ha pasado algo?!" preguntó Mamoru preocupado, temiéndose lo peor.
La adolescente caminó por la estancia hasta alcanzar el sofá, donde se sentó tranquilamente.
"No… Al menos, aún no" respondió
"Aún no? Qué quieres decir con eso? Usagi está bien?"
"Sí, lo está, no te preocupes. Sólo es que… me he escapado del templo"
"Di…Di…Disculpa?" tartamudeó él, atónito
"Puu iba a obligarme a regresar a mi Tiempo mañana, y no puedo irme todavía… Ah, y le he robado las llaves del Tiempo, para que ella no piense en regresar a la Puerta del Tiempo tampoco…"
"Que has hecho… QUÉ?!" Mamoru estaba tan estupefacto que apenas podía hablar. Su habitual talante imperturbable aparentemente seguía dormido, y estaba volviéndose loco con todo lo que la jovencita le estaba contando. Acababa de huir de sus amigas y familia, robando un objeto mágico muy importante, y aun así seguía allí sentada tan tranquilamente en su sofá contándoselo todo como si estuviese hablando del clima… no podía creerse su templanza.
"ChibiUsa, no puedes hacer eso!"
"Ya lo he hecho…"
Mamoru se masajeó las sienes con los dedos… esto era demasiado para digerir tan tarde por la noche.
"Debes volver ahora mismo! Todos estarán muy preocupados por ti! Vamos, yo te llevo de vuelta"
"Ni hablar" respondió desafiante
"ChibiUsa…"
"Oye, sin acritud, pero no voy a recibir lecciones morales de alguien que casi provoca un Futuro en el que yo jamás habría existido, sabes?"
"…Eh?..." Por supuesto, Mamoru no tenía absolutamente ni idea de lo que el pequeño demonio rosa le estaba hablando. Su yo del Presente todavía no había tomado esa decisión.
"No importa…" dijo ella. Era muy tarde para una explicación tan larga "Escucha, sólo necesito que me dejes quedarme aquí un par de días… Y por supuesto que no le cuentes a nadie que estoy aquí. Necesito ese tiempo para mi plan"
"Qu… qué plan?" se atrevió a preguntar Mamoru, aunque temía la respuesta
"La batalla que las chicas están a punto de luchar va a ser la más dura de sus vidas. Me necesitan, necesitan mis poderes. Debo ayudarlas, o mi padre morirá"
Mamoru se quedó de piedra. No se esperaba esa respuesta.
Un millón de pensamientos cruzaron su mente, algunos buenos, otros no tan buenos, pero se apresuró a deshacerse de ellos. Entonces, miró a la chica frente a él con una mirada solemne. Esa valiente muchacha que haría lo que fuese necesario por aquellos a los que amaba. Esa chica que él había creído durante tanto tiempo que se convertiría en su hija, y de la que había estado realmente orgulloso. Descubrió que todavía lo estaba, sin importar que fuesen familia o no.
Suspiró, su ceño relajándose al fin.
"Está bien… Deja que te prepare la cama, yo dormiré en el sofá"
Templo Hikawa
A la mañana siguiente, todas las senshi empezaron a levantarse una tras otra, y se fueron reuniendo en el salón principal para desayunar algo antes de tener al fin la reunión en la que decidirían los próximos pasos a dar y cómo encargarse de su más peligroso enemigo.
Ami estaba muy ansiosa y apenas había dormido. Necesitaba pensar algo que se pudiese hacer con respecto a Rei y Oodachi, porque sencillamente no podía aceptar la solución de tener que matarle. Cuanto más le miraba, más convencida estaba de que el Jinete se había redimido y ahora formaba parte de su grupo, una buena persona luchando por sus personas amadas, como todos hacían. Ami pretendía hablarlo con Taiki, pero con todo el jaleo del regreso de Setsuna no había encontrado ocasión de hacerlo. Le había dado vueltas y más vueltas al tema pero no conseguía encontrar otra solución, así que su idea ahora era contárselo todo a Usagi directamente. Iba a ser duro pero era lo mejor que se le ocurría. Tenía confianza total en la infinita bondad y comprensión de la princesa de la Luna que seguro que sabría cómo solucionar el problema.
"Dónde está Usagi-chan?" preguntó Ami entrando en la cocina, donde Rei, Oodachi y Makoto preparaban el desayuno para todos.
"De verdad estás preguntando eso a esta hora de la mañana?" respondió Rei sarcásticamente "Nunca la he visto despierta por voluntad propia antes de las 11!"
Makoto soltó una risilla ante la respuesta de su amiga, totalmente de acuerdo con ella.
"Oh, claro… Iré a ver en el dormitorio entonces" dijo Ami, una nota de ansiedad perceptible en su voz.
"Oye, Ami-chan… va todo bien?" preguntó Makoto, que había notado algo
"Eh? Sssssíiii… claro…" mintió, no demasiado bien, por cierto "Sólo quería comentarle una cosa…"
"Vale, pero date prisa y tráetela aquí… el desayuno casi está listo!" dijo Rei
"Sí, y quizá deberías sacar ya esas tostadas… están empezando a quemarse un poquito" comentó Oodachi
"Uy!" dijo Rei "No pasa nada… rascamos un poquito así con el cuchillo… y nadie se dará cuenta!" dijo, con una risa nerviosa
Oodachi sonrió ampliamente y besó su hombro desnudo. Estaba tremendamente enamorado de la senshi de fuego. Ami sintió una punzada de dolor en el corazón al ver ese tierno gesto. Necesitaba encontrar a Usagi enseguida. Se giró para marcharse cuando escuchó que Makoto la llamaba de nuevo.
"Ami-chan!"
"Sí?" dijo, asomando la cabeza por la puerta de la cocina
"Por favor avisa también a las Outers… Es muy raro que todavía no se hayan levantado… Normalmente son las primeras en ponerse en marcha!"
"Claro" dijo Ami, y desapareció por el pasillo.
De camino al dormitorio que compartían, Ami se encontró a Minako saliendo del baño con una toalla blanca envuelta alrededor de su largo cabello rubio.
"Buenos días, Ami-chan!"
"Minako-chan, has visto a Usagi-chan?"
"Hmmm… seguía dormida cuando me fui a lavarme el pelo…"
"Y qué hay de los Starlights?"
"Heee… estás buscando a Taiki-san?" dijo, provocándola
"Bueno…" se ruborizó. Últimamente, siempre le pasaba nada más oír su nombre…
"Creo que Yaten y Seiya siguen también en su habitación, pero por la ventana del baño vi a Taiki paseando por los jardines hace sólo unos minutos…"
"De acuerdo… gracias!" dijo, y se apresuró hacia su dormitorio.
"Eh… a qué viene tanta prisa?!" preguntó Minako, pero no recibió respuesta.
Justo cuando Ami iba a abrir la puerta del dormitorio, Galaxia y Hotaru salieron del suyo. El gesto de Galaxia estaba algo… consternado.
"Galaxia-san, buenos días" le dijo Minako al verla aparecer
"ChibiUsa… La habéis visto?" dijo como único saludo. No era para nada habitual en ella, siempre tan educada. Estaba definitivamente preocupada por algo.
"No… No dormía con vosotras?"
"Pero cuando nos hemos despertado no estaba" respondió Hotaru, con un tono de voz neutro
"Ami-chan, tú has visto a ChibiUsa-chan?" le preguntó Minako desde lejos
Ami, que había sido interrumpida de nuevo antes de conseguir hablar con Usagi, frunció el ceño al percatarse de que no la había visto.
"Pues no… No estaba ni en la cocina ni en el salón"
"Oh Dios mío…" dijo Galaxia, temiéndose lo peor
"Tranquila, Galaxia-san…" dijo Minako, tratando de calmarla "Es muy típico en ella eso de ir a pulular por ahí sin decírselo a nadie…"
"Quizá se fue a dormir con Setsuna y todavía sigue ahí…" comentó Ami
"Sí, es posible!" dijo Minako animada "Espera, me estás diciendo que siguen durmiendo?"
"Sí, Makoto me pidió que las despertase…"
"Eso es muy raro…" dijo Minako, ahora también sospechando algo, mientras caminaba hacia la habitación al final del pasillo.
Hotaru, desde su posición, tragó saliva.
Minako alcanzó el dormitorio de las Outers y llamó a la puerta con los nudillos suavemente. No recibió respuesta.
Se giró a mirar a sus amigas que ahora estaban justo detrás suyo, y después volvió a llamar, esta vez más fuerte.
Todavía nada.
Agarró la manilla de la puerta y la giró lentamente, abriendo una rendija y echando un vistazo. Las cortinas estaban cerradas y dejaban el dormitorio tan a oscuras que apenas se veía nada.
"Hola?" susurró "Estáis ahí, chicas? Voy a entrar!"
Nadie respondió, así que se quedó quieta en silencio un segundo. Enseguida escuchó unas sutiles respiraciones.
"Están dormidas!" les susurró con fuerza a las chicas "Pero cómo es posible que duerman tan profundamente?"
Entró en la habitación y caminó tan cuidadosamente como pudo hasta la ventana, que abrió de par en par para dejar entrar la luz.
Haruka y Michiru estaban enredadas juntas sobre la cama, y Setsuna dormía plácidamente en un colchón sobre el suelo.
"…Chicas?" dijo Ami, que había entrado también en la habitación.
Incluso con la luz, la intrusión y el ruido, seguían profundamente dormidas.
"BUENOS DÍAS CHICAS VAGAAAAAAAAAS!" gritó de pronto Minako.
Su agudo chillido pilló a todos por sorpresa. Se escuchó un ruido como de estampida acercándose por los pasillos, y de repente casi todo el mundo estaba en la habitación, para ver si había sucedido algo. Makoto, Oodachi y Rei, todavía sujetando una tostada y un cuchillo, habían venido a la carrera de la cocina para ver cuál era el problema. Seiya y Yaten, que estaban en el dormitorio contiguo, habían salido disparados de su cuarto todavía en ropa interior, temiendo un ataque. Taiki apareció corriendo también, ya que había oído el grito desde el jardín.
"Qu… qué demonios está pasando?!" preguntó Yaten, mirando la extraña escena frente a él.
Las Outers, aún en sus camas, gimieron al ver al fin sus sueños perturbados. Poco a poco empezaban a despertarse.
"MMMmmmm qué sucede?" preguntó Michiru, incorporándose mientras se llevaba la mano a la frente.
Haruka se frotó los ojos y miró a su alrededor.
"Qu… qué es todo esto? Por qué estáis todos aquí?"
Setsuna bostezó con suavidad y abrió sus ojos, parpadeando varias veces.
"Qué pasa? Qué hora es?"
Hotaru se tapó la boca con una mano y se sonrojó. Su hechizo era mucho más fuerte de lo que había imaginado. Afortunadamente, todos estaban ocupados con el jaleo que se había montado y no se percataron de su revelador gesto de culpa.
"Chicas, os habéis quedado dormidas!" anunció Minako
"Y por eso todo este alboroto?" preguntó Seiya, confundido
"Bueno… por eso y por veros a vosotros dos en calzoncillos…!" comentó Minako de manera provocadora cuando se dio la vuelta y vio a los dos hermanos Starlight tan ligeritos de ropa.
"OYEE!" protestaron Seiya y Yaten, poniéndose colorados
"Minako eres una pervertida…" dijo Yaten, cabreado
"Yaten eres un exhibicionista…" le replicó, haciéndole fruncir el ceño aún más
"Nos habríamos vestido, pero oímos los gritos y pensamos que había pasado algo, así que salimos a toda prisa de la habitación!" dijo Seiya justificándose
"Bueno, es que no podíamos despertarlas! Estábamos preocupadas!" respondió Ami
"No… no podíais…?" preguntó Michiru
"Me duele terriblemente la cabeza… eso es cierto…" comentó Haruka "A ti también, Michiru?" preguntó con dulzura. Michiru asintió como respuesta.
"Ha sucedido algo?" preguntó Setsuna, preocupada
De pronto, Galaxia consiguió entrar también en la habitación abriéndose paso entre los jóvenes, ya que estaban entre todos bloqueando la puerta de entrada.
"…está ChibiUsa con vosotras…?"
"ChibiUsa?" preguntó Haruka, repitiendo las palabras de Galaxia como para intentar que cobrasen sentido en su nublada mente.
"No… no ha estado aquí que nosotras sepamos…" respondió Michiru, cuya cabeza empezaba a despejarse.
"Por qué lo preguntas, Galaxia-sama?" dijo Setsuna, temiendo lo que podía vislumbrar en los ojos de la reina.
"Ha desaparecido" anunció la dama de las Estrellas
"QUÉ?!" gritaron de pronto casi todos los presentes al unísono
"Small Lady ha desaparecido?" repitió Setsuna, poniéndose en pie al instante, terriblemente preocupada.
Al hacerlo, sintió algo resbalándose por su cuello. Todos vieron un fino y dorado objeto caer al suelo a sus pies, emitiendo un débil tintineo.
Setsuna automáticamente movió su mano hacia su pecho, palpando a través de la ropa.
"…no está!" anunció de forma críptica
"El qué no está, Setsuna?" preguntó Michiru, preocupada por el tono de voz de su amiga y familiar
"La llave del Tiempo de Small Lady! La llevaba alrededor del cuello, en esa cadena!" aclaró, señalando al delicado objeto que acababa de caer al suelo.
Haruka se levantó y cogió el fino collar. Le dio varias vueltas en sus manos, examinándolo con detenimiento.
"Alguien lo ha roto intencionadamente" concluyó, con el ceño fruncido
"Eh?! Qué quieres decir?" preguntó Seiya, comprendiendo lo que eso significaba pero no queriendo creerlo.
Afuera, en el pasillo, apareció al fin Usagi que acababa de ser despertada por todo el alboroto que había formado.
"MMMmmmm pero qué paaaaaaaasa" protestó, saliendo del dormitorio con su melena toda enmarañada.
Todos se giraron para mirarla.
"Usagi-san…" comenzó Taiki con ojos preocupados, que era el que más cerca estaba de ella.
"Huh…?"
"ChibiUsa se ha escapado con la llave del Tiempo" concluyó, diciendo en voz alta lo que todos sabían ya que había sucedido.
Los ojos de Usagi se abrieron de par en par. En tan sólo un instante, se había despertado por completo.
