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La directora de Hogwarts, el profesor de pociones y Harry Potter se habían quedado afuera esperando el regreso de la medimaga Svetlava, después de lo que sintieron una eternidad escucharon el grito de los padres de Sev y momentos después la medimaga salió con su lento arrastrar de pies.
Llamar Basil- indicó la medimaga Svetlava al profesor Wallace.
Al instante- mencionó el profesor alejándose por el corredor.
La directora McGonagall y Harry Potter quedaron junto con la medimaga tuerta.
¿El niño…?- comenzó Harry
Pero no tuvo oportunidad de continuar hablando ya que al instante Svetlava levantó su arrugada mano frente a él indicando silencio, tanto McGonagall como Harry prestaron toda su atención a lo que tenía que decirles la extraña bruja.
Niño no morir- comenzó con su acento extranjero- niño perdido…
¿Sev no había muerto? Pero los medimagos y sanadores habían dicho… ¡Gracias a Merlín! McGonagall agradecía en silencio que el niño estuviera bien… un momento, ¿niño perdido? ¿A qué se refería la medimaga Svetlava con eso?
¿Qué quiere decir con qué el niño está perdido?- preguntó finalmente la directora de Hogwarts.
Alma niño no en cuerpo niño- explicó ella muy seriamente.
¡Eso era imposible! ¿Cómo había abandonado el alma de Sev su cuerpo? La directora McGonagall veía sorprendida a la medimaga con sus gafas incrédula de escuchar las palabras de la bruja, pero Harry al contrario parecía entender un poco más sobre lo que decía la anciana tuerta ¿No había él pasado por algo similar en el pasado? ¿No había sido algo parecido su encuentro con el profesor Dumbledore después de encontrarse en el Bosque Prohibido con Lord Voldemort durante la última parte de la Batalla de Hogwarts?
Entonces, el niño todavía se puede salvar- razonó Harry ganándose un grave asentimiento por parte de la medimaga Svetlava- ¿Cómo puede traer su alma de regreso a su cuerpo?
Proceso largo, nosotros poco tiempo- acortó la conversación la medimaga.
McGonagall y Harry asintieron, una vez más estaban corriendo contra el reloj para salvar al niño, ambos adultos rogaban con todas sus fuerzas la medimaga lograra ayudar al pequeño.
…
La bruja tuerta había salido hacia unos cuantos minutos dejando a Mathew y Adeline solos con el cuerpo de Sev, la bruja les había dado esperanza en el momento en que los dos ya creían perdido para siempre a su hijo, Adeline se aferraba a la idea de que los magos y brujas que abundaban en ese lugar podrían hacer que Sev despertara, ella misma había dejado de pensar en que en la cama frente a ella estaba el cuerpo "muerto" de su hijo, no, frente a ellos estaba el cuerpo "dormido" de Sev.
Tenía que tener fe, tenía que tener esperanza y confiar en el milagro ó magia, o como quisiera llamarlo el mundo de que la bruja podría hacer que Sev despertara…
Mathew no sabía que pensar, la lógica, el sentido común y el curso natural de la vida parecía haber quedado afuera del Hospital San Mungo; los magos parecían estar más allá de todas esas reglas; pero, ¿era posible que también pudieran aplicar esa excepción a la regla hasta en lo relacionado con la vida y la muerte? Ellos habían llegado a las ocho de la noche, minutos más, minutos menos; habían encontrado el cuerpo sin vida de Sev, "muerte clínica", ese era el término que él conocía, lo había visto infinidad de dolorosas veces a lo largo de los años de servicio en la medicina y ahora llegaba esta bruja, esta anciana mujer tuerta que le daba algo de escalofríos pasada la medianoche y le decía que su hijo no había muerto, que solo había estado perdido estas cuatro horas de agonía.
El Mathew de siempre le hubiera refutado a la bruja que esas bromas de pésimo gusto sobre el perder un ser querido no tenían cabida en ese momento de dolor; pero, ¿y si era cierto? ¿Y si Sev no había muerto y solo estaba lejos de ellos sin saber cómo regresar? Pero ¿cómo? ¿CÓMO? Peleaba su mente por entenderlo, su corazón desea que fuera así, Dios sabía que él mismo hubiera dado hasta su última gota de sangre porque la muerte le regresara a su hijo, pero su mente, la lógica de su mundo le decía que los magos y brujas no eran de fiar, que solo le daban falsas esperanzas…
Y cuando estaba a punto de gritarles a todos que dejaran descansar de una vez por todas a Sev solo tuvo que ver los ojos brillantes por la esperanza de Adeline, los mismos ojos verdes con los que Adele lo veía cuando por alguna razón él perdía la fe, al diablo la lógica, al diablo las reglas de siempre, si los magos decían que Sev no había muerto y que todavía podían hacerle regresar él aceptaría cada una de sus palabras y haría cuanto le pidieran solo para ver que su hijo abriera los ojos y volviera a verlo con sus penetrantes ojos negros…
El doctor Snape nunca entendería como Adeline adivinaba sus pensamientos, pero siempre lo agradecería. En el momento en que el conflicto intentaba regresar a él justo cuando la bruja se alejó, Adeline solo tuvo que pasar su mano por la mejilla de Math para reconfortarlo, sí, ella tenía razón, debían mantener la fe, mantener viva la esperanza, finalmente eso era lo que necesitaba Sev y si ellos no creían en el milagro que podía regresarles a su hijo ¿Quién lo haría?
Sí, a partir de ese momento también Mathew comenzó a pensar igual que Adeline, en la cama frente a ellos estaba durmiendo su hijo, solo estaba durmiendo y ellos lo verían despertar…
…
El viejo y encorvado medimago Basil regresó con el profesor Wallace justo en el momento en que la medimaga Svetlava terminaba de dar indicaciones a la directora McGonagall y Harry Potter.
El pobre medimago se sentía terriblemente culpable de que por su culpa el niño hubiera muerto así que no llamó mucho la atención en el momento de acercarse hasta que la medimaga terminara de hablar.
Cuando guardó silencio por fin Svetlava, Basil levantó la vista hacia ella solo para toparse con su ojo cerrado que parecía escudriñarle hasta el fondo de su ser, esperaba una reprimenda terrible por parte de la bruja extranjera por su fatal error con el pobre paciente pero en lugar de eso, Svetlava solo colocó su mano sobre su hombro.
Buen medimago no poder con poderosa magia tenebrosa- le sonrió levemente Svetlava-yo tener: cuerno unicornio molido, agua manantial destilada, hierba santa, cuenco fibras corazón dragón, polvo luna, ópalo cerezo purificado, ópalos y cuarzos; pero necesitar San Mungo pociones fortalecedoras, velas purificadoras, incienso revitalizante. Basil y sanadores ayudar…
Basil asintió agradecido de que Svetlava estuviera presente, ella tenía más experiencia que todo el personal de San Mungo en casos críticos como el que vivían ahora, más convencido de que lo lograrían Basil puso manos a la obra.
…
Las brujas y magos regresaron a la sala, Math y Adeline solo los observaran en silencio sin saber realmente cómo podrían ayudar, en este momento sentían que estorbaban más de lo que ayudaban así que solo habían atinado a guardar su distancia sin perder de vista a Sev.
La primera en acercarse de nuevo fue la medimaga tuerta, después de dirigir una rápida mirada al niño se dirigió a su maletín para sacar el reloj de arena más extraño que Math hubiera visto nunca.
El cuerpo del reloj tenía los dos contenedores de cristal que él había visto siempre en los relojes de arena pero esa era la única relación que podía compartir con los demás relojes del mundo ya que el soporte dorado parecían patas de algún dragón o alguna otra criatura de cuentos de hada con garras a cada extremo, los cristales que protegían la arena parecían estar enjabonados ya que tenían un color tornasol que cambiaba cada vez que uno lo veía sin lograr descifrar que color era el que predominaba en el material.
La bruja lo sacudió mientras entonaba un extraño canto que a Adeline solo le sonaba como "Qui-qui-quí-cu-ca-qui-qui-quí-cu-ri-ca" que se repetía infinitamente.
Y aunque las palabras no le dijeran nada a ninguno de los dos magos muggles, tal vez para el reloj era lo más natural del mundo ya que con la última sacudida que le dio la bruja, éste comenzó a vibrar mientras los granos de arena subían del contenedor de abajo al contenedor de arriba.
Mover hasta "hora brujas"- comunicó la medimaga mientras colocaba el reloj en la mesilla de noche junto a la cama de Sev.
¿Por qué solo tenemos hasta las tres de la mañana para ayudar a Sev?- preguntó Adeline sin poder evitar mostrar su curiosidad al respecto.
Porque "la hora de las brujas" es la hora acostumbrada por los magos tenebrosos para llevar a cabo sus hechizos- explicó Harry Potter en voz baja a los Snape- a esa hora las fuerzas oscuras están más inquietas y la magia tenebrosa se fortalece.
¿Magia tenebrosa? La bruja tuerta ya lo había mencionado antes, había dicho que había magia tenebrosa en el corazón de Sev. Ahora los padres del niño ya entendían, si no lograban traer de regreso el alma de Sev antes de las tres de la mañana la magia tenebrosa que había de por medio en la enfermedad de su hijo se fortalecería y Sev moriría…
Math revisó su reloj ¡Quince minutos para la una de la mañana! ¿Por qué ahora sí volaba el tiempo si hacia un momento avanzaba tan lento?
Con un solo movimiento de cabeza, Svetlava indicó a la directora McGonagall y a Harry Potter que había llegado el momento, mientras ella comenzaba a sacar infinidad de botellitas y vasijas de diferentes formas y tamaños de su maletín, la directora y Harry comenzaron a hacer una serie de complicados movimientos con su varita y recitar complejos conjuros que ni Math ni Adeline comprendían para qué los estaban realizando.
Traer el alma del niño de los distantes confines donde se encontraba no sería nada fácil, además si había magia tenebrosa en el interior del niño podía ser peligroso tanto para el alma, el cuerpo del niño y los medimagos y sanadores presentes, además de que también deberían proteger a los padres muggles, ellos también eran pieza clave para que el niño se salvara. Harry Potter y McGonagll debían realizar una serie de sortilegios y hechizos protectores para todos los presentes y para que el ritual pudiera lograrse con éxito.
Basil regresó con el profesor Wallace quien lo había acompañado para ir por los medimagos y sanadores que Svetlava había solicitado, para asombro de Harry solo habían llegado tres personas más, la medimaga que había estado presente cuando el corazón de Sev colapsó y que una vez más llevaba consigo esa extraña pipa árabe, un sanador de cabello café muy oscuro y una sanadora bajita y regordeta.
Adeline se ofreció para ayudar a la sanadora regordeta cuando ésta comenzó a quitarle la camisola de la pijama a Sev.
El profesor Wallace y el sanador de cabello café siguiendo las indicaciones de la medimaga Svetlava comenzaron a moler en las vasijas de arcilla los diferentes ingredientes que la bruja les iba pasando.
Una vez que Adeline y la sanadora le quitaron la pijama a Sev, fue el turno de Mathew de ayudar a Basil; mientras Silver y el sanador seguían moliendo y juntando los polvos en los que se habían convertido los ingredientes, Svetlava sacó una palangana de plata de su maletín el cual estaba repleto de una extraña grasa, Mathew no quería ni pensar de qué animal habrían sacado esa cosa tan apestosa, Basil recibió la palangana y con un movimiento de su varita la hizo flotar junto al doctor Snape y él, ahora siguiendo las indicaciones de Basil, Mathew se llenó las manos con esa desagradable melaza y comenzó a cubrir el pecho helado de Sev.
Con un movimiento de cabeza, la medimaga Svetlava les indicó a McGonagall y a la medimaga de pipa árabe se acercaran a la cabecera de la cama, esa era la única señal que necesitaban para también ponerse a trabajar.
La medimaga hizo algo que Mathew no alcanzó a ver, pero al momento en el interior bombacho de la pipa comenzó a crecer una extraña nube de humo verde muy claro, la directora McGonagall ayudó a la medimaga a sujetar la pipa mientras la otra bruja inclinaba hacia atrás la cabeza del niño sujetando con firmeza con su mano derecha la barbilla del niño y con la izquierda sujetaba su frente, la pipa árabe también quedó momentáneamente flotando cuando la directora McGonagall ayudó a la medimaga a introducir la curiosa boquilla de ese instrumento entre los labios azules de Sev.
La bruja le murmuraba algo a la pipa árabe, la boquilla de la pipa árabe debía avanzar todavía más por la garganta del niño pero el rígor mortis en los músculos del niño no permitía su avance. El corazón de Adeline no pudo evitar acelerarse por el miedo momentáneo cuando vio como la bruja tuerta se impacientaba por la lentitud de la otra bruja de la pipa árabe y sin ningún miramiento empujaba con fuerza la boquilla de la pipa para que llegara más y más profundo en el cuerpo del niño.
Wallace y el sanador terminaron de preparar los polvos para la mezcla que haría Svetlava, Mathew y Basil terminaron de embarrar la grasa por todo el pecho de Sev casi al mismo tiempo que la directora McGonagall y la otra medimaga también terminaron de intubar el niño a la pipa árabe. Adeline, Harry y la otra sanadora se habían movido un poco para hacer espacio, pero al momento Svetlava ordenó con ese extraño acento a la bruja y a Harry que comenzaran a encender un círculo de velas y cirios que fue sacando de su inagotable maletín alrededor de la cama del niño describiendo un espacio muy amplio.
Para tal motivo la directora McGonagall y Basil comenzaron a usar sus varitas para que las camas aledañas se movieran.
Una vez que la sala estaba completamente iluminada por la luz de los cirios y velas de diferentes tamaño también la temperatura comenzó a aumentar haciendo más agradable el lugar.
El doctor Snape revisó de nuevo su reloj, "una de la mañana con treinta minutos" el tiempo seguía avanzando implacable contra ellos, solo pedía la bruja tuviera el tiempo que necesitaba para lograr que Sev regresara.
Salir- ordenó Svetlava a los sanadores que habían acompañado a Basil.
Los dos sanadores salieron en silencio, ahora en la habitación solo quedaba McGonagall, Wallace, Harry, la medimaga de la pipa árabe, Basil, los padres de Sev, Svetlava y el cuerpo del niño.
Con un movimiento de su mano, Svetlava señaló la pipa árabe; la medimaga se acercó y dando un pequeño golpecito con su varita a la pipa esta comenzó a emitir un sonido que a Mathew le recordó el sonido que hace la tetera cuando el agua hierve para el té.
El humo verde claro de la pipa árabe comenzó a removerse en el interior del contenedor de cristal hasta que en algo parecido a la ebullición del agua, las volutas de humo fueron avanzando por toda la manguera que conectaba el cuerpo de la pipa con la boquilla en la boca de Sev.
Fue hasta ese momento que Adeline le encontró significado a la pipa árabe, "Un respirador" pensó, aunque al parecer no funcionaba como ella sabía funcionaban los respiradores en su mundo ya que las volutas de humo verde en lugar de llegar con oxígeno puro a los pulmones de Sev escapaban por su nariz formando una delicada espiral de color verde que desaparecía al momento.
Tal vez eso era lo que realmente esperaba porque Svetlava se veía conforme con el trabajo de la pipa árabe y también ordenó a la medimaga salir de la sala.
Y una vez más estaban los mismos que al principio, McGonagall, Harry, Basil, Wallace, los señores Snape, Svetlava y Sev.
Todos se miraron los unos a los otros preguntándose cuál sería el siguiente paso del ritual de la bruja tuerta y quién sería el próximo en retirarse.
Ayudar- indicó Svetlava al profesor Wallace.
El profesor de pociones se acercó a una de las bandejas flotantes que habían dejado los sanadores todavía con las botellas de pociones fortalecedoras y para su sorpresa Svetlava sacó un enorme tazón de porcelana en dónde siguiendo sus instrucciones fue vaciando todos los ingredientes que había molido con el otro sanador, los demás magos, bruja y muggles estaban expectantes, ninguno se atrevía a emitir un solo sonido hasta que Svetlava lo indicara.
Finalmente los ingredientes mezclados emitieron un agradable aroma dulzón que nadie identificaba pero se sentía bien el olerlo.
Salir- indicó Svetlava al profesor Wallace.
El profesor asintió, se veía muy seguro de que todo saldría bien. Y los que se quedaban en la sala con Sev también lo esperaban…
Quedaban McGonagall, Basil, Harry, los padres de Sev, su niño y Svetlava, el tiempo seguía avanzando y los muggles comenzaban a sentir miedo de que la hora llegara y Sev siguiera lejos.
Mientras todos no perdían detalle de todo lo que hacía Svetlava, ésta sacó un cuarzo muy extraño de su maletín, como si se tratara de una campana de piedra que al pasarle su varita comenzaba a vibrar liberando un sonido muy curioso que comenzó a relajarlos a todos, como si a cada vibración del cuarzo el miedo comenzara a irse.
El sonido del cuarzo y el aroma de la vasija de porcelana llenaban todo el lugar, y por un instante, por ese breve instante Math regresó a casa, a casa donde lo esperaba Adele y Sam; Adeline regresó a cabaña del bosque donde su madre estaría esperando con su hermana Adele, Harry regresó con Ginny y los niños a la madriguera rodeados de todos los Weasley, McGonagall regresó a Hogwarts con todos los niños que esperaban convertirse en grandes magos y brujas, Basil con sus pacientes recuperados y sus familias felices de que estuvieran sanos…
Basil, salir- rompió el hechizo Svetlava.
Basil intentó protestar ya que deseaba ver como trabajaba Svetlava, pero su compromiso de medimago fue más fuerte y entendió al momento que si era una orden debía obedecerla así que con un leve asentimiento de cabeza también se retiró.
McGonagall, Harry, Math, Adeline y Svetlava eran los únicos que seguían rodeando el círculo de velas y cirios que rodeaban la cama de Sev.
Venir- ordenó la bruja tuerta a Math y Adeline.
Al momento ambos padres obedecieron con cierto nerviosismo y una pizca de temor que fue olvidado al momento de cruzar el círculo de luz que les separaba de su amado Sev.
Svetlava tomó a Math y Adeline de la mano.
Padre… proteger niño- le sonrió a Math.
Math no supo que decir.
Madre… amar niño- le sonrió a Adeline.
Adeline solo asintió con un rápido movimiento de cabeza.
Sin soltarles las manos, Svetlava indicó a la directora McGonagall que se acercara, una vez dentro del círculo, la medimaga indicó a Minerva que hiciera un hechizo que unió con una especie de lazo dorado las manos de los muggles que Svetlava había dejado libres. Una vez satisfecha con el resultado del hechizo de McGonagall, la medimaga tuerta también hizo que la directora se retirara.
Cuando McGonagall abandonó la habitación, ahora solo quedaba Harry quién seguía observando todo desde afuera del círculo de luz, Math y Adeline con sus manos izquierdas sujetas por el lazo dorado de McGonagall y la medimaga Svetlava que los seguía sujetando a cada uno de la mano derecha.
Una de la mañana con cincuenta y dos minutos… Aunque Math ya no podía revisar la hora en su reloj esperaba con todas sus fuerzas que aun tuvieran tiempo.
Harry seguía sin saber cuál sería su papel en el ritual que se proponía realizar la medimaga Svetlava pero tampoco se atrevía a preguntar así que en silencio esperaba llegar su turno de actuar….
Svetlava indicó a Adeline que se moviera, la doctora Moore recorrió la cama de Sev desde los pies del niño hasta llegar al costado derecho del niño, en ese momento la medimaga soltó la mano de Adeline indicándole que sujetara la mano de Sev.
Adeline tomó la helada mano de su niño con todas sus fuerzas, como si con ese apretón de manos pudiera hacerle saber que ahí estaban ella y Math, que harían lo posible y lo imposible para que despertara.
Tienes mucho por vivir, amor... Tienes mucho por vivir…- se repetía una y otra vez como silenciosa plegaria.
Ahora fue el turno de Math, Svetlava hizo que la siguiera hasta ocupar el mismo lugar que Adeline pero del lado izquierdo del niño, y al igual que ella lo hizo tomar a Sev de la mano.
Mathew tenía fe de que Sev se salvaría, en ese momento confiaba en que todo lo que haría la medimaga funcionaría.
Despierta, Sev… despierta…- se repetía sin descanso el doctor Snape esperando su hijo obedeciera a su silencioso ruego.
La medimaga observó a los padres y al niño dormido satisfecha de sí misma, sabía que la energía de los padres sería lo suficientemente fuerte para traer de regreso al niño perdido… Finalmente estaban listos para llamar al alma de Sev de las sombras del olvido…
Continuara…
