Fiore estudia a los niños ante el suspenso de los hermanos Chiba.

-Son gemelos idénticos -Les dice -No veo diferencia en ellos.

-¿Cómo sabremos quién es Samuel y Zafiro? -Pregunta Amanda.

-Yo si se -Sam toca a Zafirito -Él es Filo. Y él es Muel -Toca al otro que comienza a llamar a su mamá. -¿Puedo darles de comer? Mi mami no me deja, dice que soy pequeña, pero quiero cambiar pañales y bañarlos como a mi muñeca.

Los tres adultos miran la esperanza reflejada en sus ojitos.

Amanda se arrodilla para quedar a su altura.

-Haremos algo, -Acomoda una de sus trenzas -Cuando yo bañe a tus hermanitos permitiré que sostengas el jabón y entregues las toallas.

Sam no parece feliz con la propuesta.

-Pero...

-Puedes darles una galleta de chocolate. -Le sugiere Darien, ganándose una mirada severa por parte de Amanda.

-Está bien -La niña dice animada, va por cuatro galletas, entregándole una a cada hermano, quedándose con las otras dos.

-Me parece que deberán guardar para la tarde el resto de postres y golosinas -Instruye Fiore -Si los sobrealimentan de dulces corren el riesgo de enfermar a los niños. Tampoco deben alimentarlos a cada rato, el tiempo entre ingestas es de tres horas, alternen frutas y verduras presentados de manera divertida para que ellos deseen comerlos.

Los Chiba se miran.

-Tienes razón -Darien concuerda -No quiero otorgarle a Serena la excusa perfecta para impedirme ver a mi hija.

-Es la primera vez que tenemos niños a nuestro cuidado -Amanda acaricia el cabello azulado de Samuel, la galleta lo mantiene entretenido. Sufre al recordar que no tendrá la dicha de ser madre. -Tal vez la última...

-¿Podemos jugar? -Sam le pregunta a Amanda.

La mujer pestañea para despejar el dolor de su corazón.

-Lo haremos si regresas una galleta a la fuente.

Darien atrapa a Zafiro antes que el pequeño corra hacia la chimenea. Lo mantiene alejado de su cuerpo hasta que el niño le sonríe mostrando sus escasos dientecitos. Enternecido, el moreno lo abraza.

-No puedo negarlo, son unos niños hermosos – Confiesa.

-Tienen la sonrisa de Serena -Opina Amanda. Se le anegan nuevamente los ojos al recordar lo que Zafiro dijera -No es justo que vayan a quedar huérfanos tan pronto.

-No llores delante de los niños -Darien le advierte -Sam, ¿Quieres jugar con tus hermanos?

-¡Si! -La niña corre hacia las escaleras.

Fiore la atrapa en el primer peldaño.

-Las niñas pequeñas no deben subir y bajar escaleras sin la compañía de un adulto.

-Yo bajo cuando mami y papi duermen -Dice muy segura de si -Y soy más grande que Muel y Filo.

Darien sonríe conmovido y orgulloso de su hija.

-Es idéntica a mamá -Susurra a su hermana. -tan hermosa. -Suspira pesaroso. -Perdí la oportunidad de ver como se gestaba dentro de Serena, de estar presente cuando nació, de ganar su primera sonrisa...

-No lamentes lo que debió ser, aprovecha este día para ser su amigo y ganarte su confianza -Fiore le recomienda.

Darien mira a Zafirito que aún está en sus brazos. El niño guarda y saca del bolsillo de la camisa del moreno la galleta.

-¿Nos ayudarás un rato? -Le pregunta al galeno mientras avanzan hacia la habitación de juegos.

-Por supuesto, esa es la mejor excusa para estrenar los juguetes sin parecer un tonto -Sonríe divertido. Abre la puerta permitiendo el ingreso de la niña.

Al ver la casita de juegos y el tobogán, Sam se cubre la boca extasiada.

-¡Es bonito! -Exclama.

Hay dos estantes con diversas muñecas, cubos para armar, juegos didácticos, muñecos de felpa. En un rincón se halla una casa, piscina, automóvil, boutique y consultorio Barbie. Un auto a batería para conducir, la colección de muñecas Sailor Scouts...

La niña corre a todos lados sin decidirse que hacer.

-Yo me encargaré de Sam, ustedes jueguen con los niños -Amanda guía a los hombres hacia los cubos. Se inclina a la altura de la niña -¿Quieres deslizarte en el tobogán?

-¿Y juegas con ellas? - señala las muñecas Sailor Scouts.

-Solo si jugamos juntas.

Darien las ve acercarse al tobogán.

Zafirito camina hacia un triciclo y hace el intento de subirse en él. Samuelito se acerca a su hermano y sujeta el triciclo para sí. Ambos gritan por el control del juguete. Los hombres los separan teniendo que sujetar con fuerza a los pequeños por las pataletas.

-Creo que debemos esconder el objeto de la discordia -Amanda se acerca y toma el triciclo, llevándolo a otra habitación.

Los hombres sientan a los niños en la alfombra mullida, entregándoles cubos. De inmediato los mellizos comienzan a golpearlos y arrojarlos lejos para ir por ellos y repetir la hazaña. Samuel descubre un tambor y lo golpea con el cubo, Zafirito camina hacia su hermano para reclamar como suyo el instrumento.

Los gritos y empujones no se hacen esperar.

-Compramos todo para la niña -Amanda mira preocupada a los gemelos -No pensamos en la posibilidad de traer otro niño a la casa.

-¿Qué podremos hacer? -Pregunta Darien rescatando el tambor.

Los niños gritan y lloran más fuerte.

-Buscaré las pelotas de tenis que tengo guardadas, tal vez eso los tranquilice un rato. -Amanda indica. Toma a Sam de la mano -Vamos a buscar algo para tus hermanitos.

Ambas salen de la habitación. Darien y Fiore alzan en brazos a los niños en un intento de que dejen de llorar. Samuel llama a su madre hasta que se duerme en brazos de Darien, Zafirito bosteza y se recuesta en el hombro de Fiore.

Amanda regresa y halla a los hombres sin saber que hacer con los pequeños.

-Buscaré una esterilla y la colcha para acostarlos aquí. No quiero perderlos de vista -Vuelve a salir de la habitación.

Más tarde, los hombres beben te en la cocina. Amanda se quedó al cuidado de Sam y los niños que duermen apacibles en la habitación de juegos.

-¿Qué es tumor anaplásico? -Darien le pregunta por fin a Fiore.

Desde que escuchara a Zafiro decir que padece esa enfermedad, ha estado preocupado por Serena. Bastante sufrió por su culpa, para que ahora tenga que pasar por una nueva prueba de dolor.

-Es un tumor invasivo de rápido crecimiento. Lamentablemente no es un tumor que desaparezca para siempre.– el galeno explica mientras sirve te en la taza -Los pacientes que logran superar la operación tienen una esperanza de vida de tres años antes de su reincidencia, la cual es mortal.

-Yo no llamaría esperanza a ese lapso tan corto de tiempo -Refunfuña Darien.

-Lo es si se toma en cuenta que no estarán postrados en una silla de ruedas, ciegos o sin la capacidad de controlar los temblores de su cuerpo. -Indica Fiore -Lo bueno de este tipo de gliomas, es que se diseminan en la sustancia blanca o el líquido cefalorraquídeo.

-¿Y eso es bueno por...?

-No se disemina en metástasis a distancia, se mantiene encapsulado. ¿A qué se debe el interés en ese tipo de tumores?

El moreno inspira fuertemente.

Piensa en el destino cruel que le depara a Zafiro. No es justo que el militar vaya a morir tan joven. Piensa también en los tres niños, preguntándose si Serena le permitirá ser parte de sus vidas en caso que la fatal noticia sea un hecho...

-.

Hospital General.

-¿Es el último paciente? -Yaten le pregunta a la enfermera.

-Tiene un último paciente -La enfermera Swan le entrega la historia -Hakaru Tenoh.

Yaten sonríe al escuchar el nombre. Se preguntaba cuanto tiempo pasaría antes que su familia fuera a invadirlo.

-Limpiemos esto y hágalo pasar.

Fuera del consultorio, Haruka y Seiya vigilan a Hakaru. El niño está impaciente por ir a ver a Sam.

-¿Por qué tengo que ver al doctor? -Expresa contrariado.

-Vomitaste el desayuno y debemos mantener vigilada tu salud -Haruka le dice calmada.

Llegó al hotel, encontrando una nota en recepción. En ella se indicaba que su hijo estaba siendo atendido por un médico de cabecera. Preocupada porque esto no llegara a servicios sociales, pidió que llamaran a Seiya para que bajara al niño y llevarlo con premura a un pediatra.

-También necesitamos llevarle el progreso de su mejoría a servicios sociales. -Seiya está nervioso por la próxima entrevista.

Haruka va a intervenir, cuando escucha pasos en el piso pulido. De inmediato, Mina y Serena aparecen, tras ellas y con paso calmado, Zafiro hace acto de presencia.

-Coronel. -En público tiene el deber de rendirle honores, por lo que se yergue y hace el saludo militar.

-Teniente.-Responde al saludo -Descanse.

De inmediato, Haruka baja la mano y se sienta.

-¿Yaten aún no sale? -Mina les pregunta caminando hacia el consultorio.

-Espera tu turno, nosotros llegamos primero -Seiya la sujeta del brazo.

-Se equivocó de doctor, el loquero queda en otro piso -Haruka la incordia.

Mina entrecierra los ojos.

-Me pregunto qué vio el ex némesis en ti, porque de seguro el sentido del humor no fue. -La rubia le responde.

-Mi belleza, inteligencia, sonrisa...

-Y como le queda el uniforme -Serena la interrumpe. -Haruka tiene muchos dones, como robar, golpear, contagiar de piojos, vestirse de varón...

-Acabas de recordarme que te debo una golpiza -Arqueando las cejas, la teniente le responde. -¿Donde están los mocosos? No creo que el enano tenga la paciencia para soportarlos más de cinco minutos sin la ayuda de alguien.

Mina tose y se acerca a Hakaru, dejando a la pareja de esposos con las explicaciones.

Serena y Zafiro cruzan miradas. La rubia menuda le da la espalda en una clara declaración de "arréglatelas tú solo"...

Hora y media después, Haruka continúa intratable. Pincha furiosa la comida de su almuerzo como si deseara asesinar nuevamente al pollo dueño de la pechuga que pidió al camarero.

-¿Por qué rayos ese violador está con tus hijos? -Gritó a Serena al enterarse quien estaba al cuidado de los pequeños.

-¡No es un sádico! -Serena murmuró ofendida. -Ya te dije que soy también...

-Es mi responsabilidad -Zafiro interrumpió a su esposa -Fui quien decidió permitir al señor Chiba...

-¡Maldita sea! -Bramó exasperada. Miró a la enfermera por lo que bajó la voz - ¿Por qué? ¿Por qué permitiste que ese hombre conociera y tocara a Sam? ¡No se merece más que unos tiros en su hombría!

Los azules ojos de Zafiro se volvieron fríos.

-Eso es algo que nos corresponde solo a Serena y a mí. Agradezco tu preocupación, pero te recomiendo que enfoques tu atención en Karu.

Desde ese instante se creó una tensión entre ellos que no se ha roto a pesar de los esfuerzos de Mina y Yaten.

Viendo que el almuerzo es un desastre, Serena y Zafiro se levantan de la mesa.

-Tenemos cita programada con un agente de bienes raíces -Dice Serena -Iremos a ver dos casas.

Seiya observa a su mujer, ella no levanta el rostro de su comida. Hakaru ignorante de las frustraciones de los adultos, toma lentamente el helado de menta.

-Procuren escoger una que tenga escuela y clínica cerca. -Recomienda el fisioterapeuta.

-Sigo preguntándome por qué no buscan una casa cerca de Kurobe -Espeta Yaten.

-Los niños no están acostumbrados a vivir en un clima frío todo el año, además, queremos que Sam estudie en una escuela bilingüe para que no pierda el idioma inglés -Serena habla suavemente.

Sintiéndose fatal por la actitud de Haruka, mira a su esposo suplicándole con la mirada que lime las asperezas antes de marcharse.

-Los esperaremos esta noche para cenar. Esta vez será comida casera -Mina habla antes que Zafiro tome la palabra. -Me encargaré de eso.

Yaten y ella llaman al mesero para pagar la cuenta.

-Mucho cuidado con lo que hacen – Seiya los mira desconfiado.

-Tranquilo primo -Yaten le dice -No soy tan tonto como para buscar que el Almirante me despelleje -Guarda silencio cuando se acerca el mesero, recibe la cuenta retomando la palabra cuando éste se retira -Seré el chofer de los amigos estos días, así que no estaré solo con Mina.

En una mesa cercana, la doctora Kimiro observa al peliplateado tomar la mano de Mina.

Estuvo espiándolos desde que fuera a buscarlo a su consultorio y descubriera a a familia en pleno visitándolo, prefiriendo mantenerse oculta, mirando a la chica de la fotografía.

-¿Para cuándo es la boda? -Zafiro pregunta.

-Mamá y mi tía se están encargando personalmente, creo que hablaron del final de la primavera -Yaten entrecierra los ojos evocando las conversaciones que escuchó entre las mujeres maduras sin permitírsele opinar -Al parecer ellas quieren tener el control de todo, mientras que el Almirante gruñe diciendo que Mina es una niña.

Haruka levanta el rostro.

-Si esa anciana es una niña, yo soy extraterrestre. Me encargaré de hacer que esta loca cretina se case, creo que es el mejor castigo para el doctorcito, tenerla de esposa.

-Ja, ja -Ironiza Mina mientras el resto ríe -La Teniente dinamita al ataque.

-No le hagas caso mi amor, -Yaten toma su mano y la besa -Envidia nuestra felicidad.

Kakyuu Kimiro observa y escucha enojada al peliplateado. El brillo esmeralda de sus ojos se acentúa cada vez que mira a su prometida.

Al parecer su deseo de tenerlo para ella será imposible.

.-

Los días pasan entre visitas a las casas en venta y las discusiones con Haruka. La militar se mantiene enojada porque Zafiro está aprovechando la buena voluntad de los hermanos Chiba para que cuiden a los niños.

Darien y Amanda se sienten honrados de servir a los hijos de Serena, no importa quedar agotados al final de cada día por la energía inagotable de los mellizos y Sam, sus risas y la alegría que emanan dan vida a la casa lóbrega. Lamentarán el día que ya no cuenten con sus compañías.

La fábrica ha comenzado sus labores, Darien y Amanda se turnan los horarios para que no les quiten la dicha de tener con ellos a los niños.

Fiore ha contactado al médico de Zafiro, su colega ha enviado todas las copias de los análisis, los practicados en Reino Unido y los que repitieran en Japón.

A petición de Darien, contactó al mejor oncólogo del país. Lamentablemente, los análisis no están equivocados, ambas pruebas son idénticas.

El doctor Naofumi Fujian tomó personalmente el expediente de Zafiro, prometiendo a Darien contactar y hacer lo posible por salvar la vida del esposo de la mujer que ama.

-.

Fábrica de Uniformes Chiba.

Los hermanos Chiba están reunidos en la oficina.

El día anterior despidieron a Sam en una visita al parque. Con Haruka cerca de los Black, no pudieron acompañar a la niña a la estación de trenes.

Amanda observa a su hermano suspirar mientras ve el cielo encapotado a través de la ventana.

-¿Ya sientes que necesitas la dosis de gritos y risas? –Le pregunta triste. Al igual que Sam, ellos aprendieron a querer a los mellizos, tan parecidos a Serena en lo comilones y testarudos –Necesito ver a los niños, no entiendo aún por qué Serena no quiso que los pequeños estuvieran con Sam en la visita al parque –Lamenta triste.

-Son sus hijos y ella puede disponer como quiera de su tiempo –Las palabras graves y temblorosas de Darien indican que se siente igual que Amanda.

Ha comenzado a amar a esos niños hijos de otro hombre. El parecido físico con Zafiro es incuestionable, sin embargo los gestos y costumbres son de Serena.

La secretaria toca la puerta antes de entrar. De inmediato, los Chiba toman los documentos que debieron estar firmados desde la mañana.

-Llegó un paquete para usted señorita Chiba –Le entrega un sobre celosamente sellado. –Faltan diez minutos para la hora del almuerzo, ¿Pido algo para comer o saldrán?

-Saldremos, -anuncia Amanda.

Darien mira con inmensa curiosidad el sobre. El membrete es de un reconocido Bufete de abogados.

-¿Qué es eso? –Pregunta por fin, luego de notar que su hermana ha permanecido silenciosa.

Amanda levanta la vista del sobre.

-Hace un año contraté esta firma de abogados… para conocer nuestro árbol genealógico por parte de mamá. –Su hermano endurece la mandíbula –Se que ella no quería…

-Si lo sabes, ¿Por qué lo hiciste?

Amanda lo mira con dolor.

-Porque estábamos solos, estabas sumergido en la fábrica, no hacías más que trabajar y evadir todas las citas que te programaba para que siguieras adelante con tu vida. Necesitaba saber que con nosotros no morirá el legado de mamá.

Darien suaviza su expresión.

-No abras ese sobre, ya sabemos que Sam seguirá con… -Amanda niega con la cabeza –Por favor Amanda, cumple la voluntad de mamá.

-Estuve leyendo tu partida de nacimiento, - Continúa ella como si no lo escuchara - ¿Sabías que mamá tenía solo quince años cuando naciste?

-Lo se, dos años después de mi nacimiento, ella y papá se casaron. -Confiesa calmado –Mamá me contó que su familia odiaba enérgicamente la procedencia humilde de papá y cuando se enteraron que ella estaba encinta intentaron hacerla abortar y matar a papá, por eso huyeron siendo unos adolescentes.

Su hermana mira el sobre.

-Eso fue hace mucho tiempo y creo que tengo derecho de saber de donde provengo.

-¿Y luego de saber quién es esa honorable y muy honesta familia irás a beber te con ellos? –Pregunta sarcástico levantándose y dirigiéndose al perchero –De mi parte, quiero continuar ignorando nada que no sea mamá y papá forjando el futuro para darnos lo que su familia nos negó, no necesito nada de ellos –Sale enojado.

Amanda baja el rostro, no había visto a su hermano tan enojado desde el día que ella lo contradijo y se anotó para el trabajo de campo que cambió sus vidas.

Mordiéndose el labio inferior, mira una vez más el sobre preguntándose qué debe hacer…

.-

Kurobe

Ayame llega al apartamento de su hija con un sobre en la mano. Arrojándolo a la mesa se acerca a la cocina.

-Hola hija.

-Hola mamá –Con un delantal de corazones, le responde concentrada en el temporizador –Estoy preparando un pie de manzanas antes de irme a trabajar, hoy regresa Zafiro y quiero tener a los niños un rato.

Ayame asiente. Está preocupada desde que una enfermera le dijera en el pasillo del hospital lo apenada que estaba por Zafiro.

-¿Yatencito estará aquí a las tres de la tarde?

-Taiki es el encargado de buscarlo en la escuela –Suena la alarma del horno.

-¿Para qué te esfuerzas tanto si ya viene la comida lista para servir?

-La señora Ikuko también prepara una guarnición de comida y no quiero quedarme como la tía que no hace nada delicioso y casero.

Ayame pone los ojos en blanco.

-Ya me estás preocupando –Se dirige a la sala –Y hablando de preocupaciones, ¿Tienes alguna idea de si tu hermano ha estado enfermo?

Despojándose del delantal, Amy la sigue.

-Serena me dijo que ha estado sufriendo de mareos, ¿Por qué lo preguntas? –Revisa su imagen en el espejo. Su madre se mantiene silenciosa y pensativa -¿Mamá? –La mira a través del espejo.

-Solo preguntaba, nada más –Indica con la calma que no siente. Toma el sobre –El guardia me entregó este paquete, viene dirigido a mí de una firma de abogados de Tokio.

Curiosa, Amy se acerca y lo toma.

-¿Has estado haciendo algo ilegal?

-¿Yo? –Ayame la mira ofendida –Soy muy correcta en mis decisiones y a su hija abrir el sobre -¡Ey! ¡Dije que está dirigido a mí!

Ignorándola, su hija saca unos folios y los lee. Sorprendiéndose.

-¿Tienes una hermana? ¿No eres hija única?

Ayame suspira.

-Samantha es la oveja negra de la que nadie habla. Mis padres me obligaron prometerle que jamás la buscara. Se fugó con el hijo del sastre que hacía los trajes a papá. Por lo visto, ella si me está…

-Está muerta.

Ayame da un respingo.

-¿Qué? –Intenta arrebatarle el documento a Amy pero su hija es más veloz y sale de su alcance -¡Dame eso!

-No hasta que me digas el por qué abandonaste a tu hermana. –Dice mientras continúa leyendo.

-¡No la abandoné! –Dice enojada -¡Fue ella la que escapó de casa mientras yo estaba en la universidad! ¡Sabía dónde encontrarme y jamás envió una pequeña misiva!

Amy pensativa la mira.

-¿Serena sabe de tu hermana?

Su madre chasquea los dientes.

-¿Cómo va a saber de Sam…? –Abre los ojos exageradamente.

Su hija asiente con la cabeza. Mira la fotografía de la mujer, Sam es su vivo retrato.

-Tu nieta lleva el nombre de tu hermana y nunca se te ocurrió confesar que tienes un esqueleto en el desván, en este caso, en tu árbol genealógico. –Le entrega los documentos –Murió junto con su marido hace trece años dejando dos huérfanos.–Se devana los sesos preguntándose dónde ha escuchado el apellido Chiba.

Solemne, Ayame lee el informe. Amy se percata que está a punto de llorar, sin embargo, su madre sabe controlar sus emociones. Espera pacientemente que termine de leer por tercera vez.

-Samantha murió… -Con la voz quebrada habla por fin –Mi única hermana…

-No se por qué te importa eso si jamás viste por ella. –Cruzada de brazos su hija le recrimina.

Con los ojos brillantes, Ayame la mira.

-Hice una promesa de honor…

-Estoy segura, que aún bajo amenaza de muerte, Zafiro habría movido cielo y tierra por buscarme –Recuerda que su hermano lo hice en múltiples oportunidades siendo ella adolescente. Suena el teléfono. –Hola Zafiro –Pausa –Me alegra. Ya vamos a bajar a esperarlos. –Ignorando a Ayame, toma su abrigo y las llaves, se encamina hacia el elevador.

No puede creer que sus abuelos y su propia madre hayan echado de sus vidas a alguien de su propia sangre.

Sus abuelos murieron en el tsunami que azotó la costa de Unazuki, antes de que ella naciera. Por eso no comprende por qué su madre no buscó inmediatamente a su hermana y les ocultó a Zafiro y a ella que tenían una tía.

Amy mece su cabello, tiene dos primos.

Las puertas del elevador se abren y ella aborda.

Chiba… Ese apellido le llega a la cabeza una y otra vez.

Descendiendo rápidamente desborda y camina hacia la entrada principal. Hotaru y el padre de Mina esperan impacientes.

-Hola Amy –Hotaru hace una reverencia.

-Buenas tardes –Responde –Veo que no fui la única informada.

-Sammy me llamó. En dos días parte a Londres y queremos estar el mayor tiempo posible compartiendo. Mamá prepara un almuerzo en su honor a pesar del disgusto de papá.

-Estoy de su parte, -El Almirante Aino refunfuña –Sin embargo, celebraré el hecho que los chicos llegaron a salvo.

-Si, cada vez que viajo a Tokio, papá se asegura que sea en avión, teme que ocurra otro desastre como el de hace tres años.

Amy escucha a la chica y es cuando recuerda el apellido.

-¡Por supuesto! –Chasquea los dedos - ¡Chiba fue el paciente que operamos de emergencia cuando se descarriló el tren! – Exclama sin notar que los otros la miran como si hubiera enloquecido.

Recuerda al enorme hombre que Serena y Zafiro visitaran en la UCI. El parecido con su hermano era impresionante y a ella le dio curiosidad el hecho que Serena llorara cuando salía del cubículo.

Su intriga se acrecienta. ¿De donde Zafiro y su esposa conocen al hombre que puede ser su primo?

Dos taxis entran después de identificarse con el guardia de turno.

Amy los observa acercarse mientras su mente vaga hacia los recuerdos del día más triste en la historia de Kurobe.

Ahora que lo piensa, entre Mina, Haruka, Zafiro y Serena hay una especie de fraternidad que nadie puede traspasar. Su hermano jamás le ha guardado secretos, pero desde que conoció a Serena ha sido leal con ella más que con su propia familia.

Observa a los autos detenerse frente a ellos. Los primeros en saltar y correr emocionados son Sam y Hakaru. La testaruda teniente oponiéndose a que su esposo o el taxista la asistan, sale lentamente.

-Hola doctorcita, Es extraño no verte con la doctora corazón.

-Está en mi apartamento esperando que suban –Toma la maleta de mano que Haruka pretende llevar junto con las muletas –Pedir ayuda no te matará.

-Pero demuestra el hecho que soy una inútil para el resto de la humanidad. –contrariada y enojada se dirige al elevador.

-No te enojes con ella –Seiya paga al conductor. –La duende Amiko nos ha hecho trabas para la adopción de Hakaru. Tenemos un permiso temporal para cuidarlo mientras se discute en el juzgado la condición física de Haruka.

-Solo espero que el abogado que ella contrató justifique sus honorarios. –Sammy saca el equipaje del auto.

-Lamento escuchar eso –Hotaru responde después de saludar a Sammy.

-Debieron dejarme a esa porquería de burócrata para ponerla en su lugar –Mina abraza a su padre antes de cargarlo con paquetes –La gordinflona enana traga su bilis cada vez que ve a la Teniente dinamita. ¿Sería que en sus tiempos de fechoría nuestra insigne amiga le robó sus pantys?

Serena y Zafiro, que se han mantenido silenciosos, la miran enojados.

-Sujeta a Samuel y cierra tu bella pero impertinente boquita –El militar prácticamente le arroja el niño.

-¡Ey, no soy una de tus subalternas!

-Bienvenidos a casa –Amy toma a Zafirito de brazos de Serena –Ven con la tía.

Los niños miran curiosos a Hakaru y Sam que juegan con la nieve.

-Mañana a primera hora iré a inscribir al pequeño en la mejor escuela de Kurobe, -Al igual que Haruka, Seiya se siente amenazado, teme que en cualquier momento les quiten al niño –Demostraré que podemos…

-No hace falta que hagas eso, hace días hablé con la directora de la escuela donde estudia mi hijo –Siguiendo a los hombres que llevan el equipaje, Amy informa –Ya está todo preparado para que lo lleves uniformado con sus documentos mañana, la señora Ikuko y el señor Kenji le compraron todo lo necesario para que asista a clases. Haruka también tiene cita con el fisiatra mañana a primera hora.

-Yo me reintegro al trabajo mañana, será después de pasar por la escuela –Seiya dice abordando el elevador.

Amy observa a su hermano palidecer y recostarse contra el espejo del elevador.

-¿Te sientes bien?

-Estoy cansado por el viaje es todo. –Responde evasivo antes de que las puertas se cierren.

Serena, Mina y ella junto a los mellizos, Hakaru y Sam esperan a que el elevador descienda nuevamente para abordarlo.

-Los mareos de tu hermano son más frecuentes –Confiesa la rubia menuda –Mañana lo llevaré al hospital.

-Si necesitas ayuda me llamas y te ayudo –Su cuñada se ofrece.

-Gracias Amy.

-¿Encontraron la casa de sus sueños?

-No se deciden por la que tiene cinco habitaciones y alberca –Dice molesta Mina.

-No podemos pensar solo en confort –Responde Serena –También tenemos que ver las escuelas, hospitales y respuesta oportuna de las autoridades en caso de una emergencia.

-Serena tiene razón –Amy juega con Zairito.

-También vimos varios locales, Zafiro quiere que abra un negocio. Pero eso me da miedo –Serena suspira.

-¡Tonterías! -Mina le da una palmada en el hombro –Deja el miedo y a los gemelos diabólicos en una guardería y comienza a hacer algo productivo.

-Estás hablando de mis sobrinos –Amy replica en el instante que suena la campana que anuncia la llegada del elevador.

Abordan mientras hacen planes. Unos planes que darán un giro inesperado al día siguiente.

Se reúnen con el resto de la familia en el apartamento de Haruka. La militar ha optado por encerrarse con Ikuko, necesita hablar sobre la nueva estrategia seguir para quedarse con su hermano.

En la sala, Kenji recibe a sus nietos con biscochos y chocolate. Amy aprovecha la distracción para llevar a su hermano a un rincón.

-¿cómo les fue?

-Relativamente bien, solo tenemos que estudiar los colegios y guarderías cerca de las dos casas que…

-Tenemos una tía –Suelta de pronto la chica. –O la teníamos.

Zafiro la mira desconcertado.

-Nuestros padres eran hijos únicos.

-No es cierto –Susurra ella, mirando a su alrededor –Mamá nos ocultó que tenía una hermana, Samantha.

-¿Qué tiene que ver mi hija…?

-El nombre de nuestra tía era Samantha –Susurra. -Y no solo eso. Creo que el hombre que casi muere en el tren hace tres años es su hijo.

Zafiro levanta el rostro y observa a su esposa. No puede ser que el que se burló de ella sea primo suyo, y ella no le concedió como premio ponerle el nombre de su madre a la niña, no pudo hacer eso. Tiene que ser una coincidencia.

Serena habla animadamente con su padre, voltea a verlo sonriéndole. De pronto su sonrisa se transforma en preocupación.

-Zafiro –Se acerca con un pañuelo –Estás sangrando.

Débil, él toma el pañuelo y se retira a la alcoba. Necesita estar solo para pensar.

Serena lo sigue.

-Ve con los demás, cuando descanse me reuniré con ustedes.

Ignorando su sugerencia, ella lo ayuda a acostarse.

-No te dejaré solo.

-Los niños…

-Papá lo tiene entretenidos, eso quiere decir que están en buenas manos. –Acaricia el cabello azulado -¿Quieres una taza de te? Mamá hizo…

-¿Cómo se llama la madre de Darien Chiba? –Pregunta él de pronto.

-¿Por qué quieres saberlo? –Nerviosa intenta alejarse, siendo impedido su propósito por la mano fuerte que sujeta su muñeca.

-¿Le pusiste el nombre de su madre a nuestra hija? ¿Esa es la manera con que lo premiaste por haberte usado?

Serena palidece.

-¡No…!

-Te he dado mi amor incondicionalmente. He criado a sam como mi hija y a cambio tú aún suspiras por ese hombre que te dio el peor dolor –Atormentado le dice.

El cambio de conducta comienza a reflejarse en sus palabras furiosas.

Serena llora moviendo la cabeza.

-No seas injusto, yo te amo. Prometiste que no me acusarías de…

Zafiro siente que el vértigo lo domina; la atrae a su pecho.

-No llores mi amor. Perdóname por… -Aspira una bocanada de aire al ver que la puerta no estaba cerrada.

En la puerta, Amy ha escuchado sorprendida la acusación de su hermano…