Quiero empezar diciendo que sus reviews del capítulo anterior me hicieron sonreír muchísimo! Me hace muy feliz saber que les gustó ese cap :) Ahora sí:

Capítulo 37 up! Ya me contarán qué piensan. Tardé un poco más de lo que creía en escribirlo, porque encontré otra serie que me ha gustado mucho (Maze Runner) y me los leí de corrido, lo confieso. La verdad es que no es un capítulo muy bueno, y no pasa nada demasiado emocionante, pero hay cosas que era necesario contar…

Lily se removió entre las mantas, frunciendo el ceño sin abrir los ojos al potente rayo de luz que entraba por la ventana y le daba de lleno en el rostro. Se cubrió la cabeza con la almohada, soltando un quejido; ¿desde cuándo entraba tanta luz por la ventana de su cuarto? Y eso que usualmente olvidaba bajar las persianas…

Entonces abrió los ojos, con la cabeza aún cubierta por la almohada y el rostro enterrado entre las sábanas, y lo recordó. No estaba en su habitación. No estaba en su casa. Estaba en lo de los Potter, y un grupo de Mortífagos había destruido medio pueblo.

"Bree," Llamó en voz alta, sentándose repentinamente y entrecerrando los ojos, intentando cubrirse de la luz con una mano. "Bree, ¿estás despierta?"

El pequeño bulto de la cama contigua se movió un poco, y lentamente vio una despeinada cabellera rizada emerger de entre las sábanas. Con los ojos como dos rendijas azules, se sentó con lentitud, sosteniéndose los rizos con una mano y cubriéndose la boca con la otra, bostezando antes de mirar a su amiga.

"Estoy despierta," contestó con voz soñolienta y un nuevo bostezo. "No he dormido muy bien."

"Yo tampoco," replicó la pelirroja, frotándose los ojos y bostezando también. Volvió a dejarse caer boca arriba sobre la almohada y su amiga se acomodó un poco, sentándose con las piernas cruzadas y recostándose sobre la cabecera de la cama. "¿Qué hora es?"

Su amiga miró su reloj de pulsera antes de contestar.

"Las once." Luego de decirlo, se sobresaltó, volviendo a mirar para asegurarse de que no había cometido un error.

"¿¡Las once!?" repitió Lily, volviendo a sentarse de golpe. "¡Es tardísimo! Le he dicho a mi madre que me quedaba en tu casa, para no preocuparla con todo el asunto de los Mortífagos, pero ya debería haber vuelto."

Mientras hablaba, se levantó de la cama y comenzó a juntar su ropa, entrando al baño y comenzando a cambiarse con la puerta semi abierta.

Al desabrocharse la camisa, se detuvo por un segundo frente al espejo y se sonrojó al recordar que era de James, y más aún que había estado usando sólo eso cuando se lo había encontrado en la cocina la noche anterior: era tan transparente que su corpiño negro se traslucía a través de la tela, y no llevaba nada para cubrir sus largas piernas blancas. Entonces, sus dedos se congelaron en uno de los botones, y sus ojos se abrieron con sorpresa. No sólo se había encontrado a James en la cocina, ¡lo había besado! ¡Por Merlín, lo había besado!

Quiso salir del baño tan rápido que chocó contra el marco de la puerta, provocando una pequeña carcajada por parte de su amiga, que seguía sentada sobre la cama, un poco más despierta ahora.

"¿Estás bien?" preguntó Brianna, arrimándose hasta el borde la cama e intentando no reír. Lily le sacó la lengua, frotándose la frente.

"Estoy bien," dijo. Su amiga la observó con una ceja alzada: aún llevaba puesta la camisa semi desabrochada.

"¿No ibas a vestirte?" preguntó, sacando las piernas desnudas de la cama. Ella también se había puesto sólo la camisa; el pantalón le había ido demasiado grande.

"Sí, es sólo que…" la pelirroja se acercó y se sentó en su propia cama, mordisqueándose el labio y mirando hacia la puerta. "Nada."

Bree decidió no presionarla, y al levantar la vista, Lily supo que a ella también le ocurría algo. Entonces recordó que Sirius la había besado y estuvo a punto de asaltarla a preguntas, pero entonces notó su actitud y se refrenó.

La morena estaba retorciendo las mangas de la camisa, demasiado largas, y miraba al suelo con una expresión de preocupación. Tardó unos minutos en hablar:

"Te molestaría demasiado si… ¿nos vamos lo antes posible?" preguntó, sorprendiendo a la pelirroja, que decidió ser directa al respecto.

"¿Qué ha pasado?" preguntó. Bree suspiró, decidiendo contárselo; a fin de cuentas, había sido testigo del beso, y no podía negarlo ahora.

"Me ha besado y luego ha dicho que no significó nada," resumió la chica. Lily se sobresaltó; no se esperaba eso de Sirius. "Él sabe lo que siento por él, sé que lo sabe, anoche me di cuenta. Y sin embargo ha ido y me ha besado."

Levantó la vista y la pelirroja vio que sus ojos estaban llenos de lágrimas.

"Oh, Bree…" se levantó y abrazó a su amiga, que dejó escapar un sollozo.

"Ugh, soy tan estúpida," dijo, dejándose abrazar. "Pero ha sido tan humillante, Lily, y ha dolido muchísimo." Volvió a sollozar, y Lily la abrazó más fuerte.

"Lo sé." Se separó un poco de ella y Bree se secó las lágrimas frotándose la cara con fuerza.

"Ya está," dijo, suspirando y acomodándose los rizos. "Gracias, Lils, ya estoy bien." Sonrió un poco, y la pelirroja volvió a sentarse en su cama. "Es sólo que ha dolido. Me hubiera gustado que al menos me hubiera dicho la verdad, sienta lo mismo o no."

Lily asintió en silencio, mirando a su amiga. Supo que, a pesar de lo que había pasado, estaba decidida a que su relación con Sirius no cambiaría; probablemente, ya lo había perdonado. La pelirroja se preguntó si no sería una desventaja a veces tener un corazón tan grande…

"Ya no estoy enfadada con él," dijo Brianna, como si hubiera leído sus pensamientos "Pero necesito tiempo para procesarlo, y preferiría que no nos quedáramos demasiado aquí."

Lily asintió, mirando al suelo y mordisqueando su labio inferior de nuevo. No pensaba decírselo a ninguno de sus amigos, pero después de lo que Bree le había dicho, le pareció que era adecuado hacerlo. Además, Brianna guardaría el secreto, y no la atormentaría con preguntas. Simplemente escucharía al o que ella estuviera dispuesta a decirle, y esperaría con paciencia a que ella decidiera contarle la historia completa.

"He besado a James," le soltó sin mirarla. Se dio cuenta de que la chica se había sobresaltado, pero no le dijo nada al respecto. "Bueno, él me ha besado, en realidad. Pero yo le he respondido el beso…"

Levantó la vista y esbozó una sonrisa torcida.

"Así que a mí también me viene bien que nos vayamos pronto."

Bree se levantó, juntando su ropa e indicándole con un gesto que fuera a cambiarse.

"Demasiados besos para una sola Navidad," murmuró, logrando arrancarle una sonrisa a su amiga, que se dirigió al baño y terminó de vestirse.

"¿¡Que tú qué!? ¿Te liaste con la pelirroja? ¿Me vacilas?" Exclamó Sirius, enderezándose en la silla y volviendo a depositar en el plato el bollo que estaba por zamparse entero.

"¡Shhh, Padfoot, recuerda que siguen aquí!" Lo cayó James con un gesto de la mano, inclinándose sobre la mesa, nervioso. "Y no nos… liamos," dijo la última palabra con un dejo de reproche "Fue sólo un beso."

"¿Y lo dices así tan tranquilo? ¡Merlín, James, acabas de morrearte a la chica por la que te babeas desde primer año!" repitió el moreno, riendo un poco. Ante la mirada fulminante de su amigo, procuró bajar la voz. "Lo siento, pero todavía no puedo creerlo, Prongs. Quiero decir, estoy feliz por ti, pero me esperaba un poco más de entusiasmo por tu parte. ¿O es que la pelirroja no besa tan bien como creías?" Rió de nuevo.

"¡Que no me la morreé!" Contestó James en un susurro siseante. Luego agregó: (con un tono tan estúpido y cursi que Sirius puso los ojos en blanco) "Y sí que besa bien. Ha sido…"

"Por favor, Jamie, ahórrame la parte desagradablemente sentimentaloide y cursi." Lo cortó su amigo, aunque sonriendo de lado. Estaba realmente contento por James.

"De todas formas, no estés feliz por mí," Replicó el moreno, cambiando su sonrisa enamorada por una mueca de amargura. "Salió corriendo."

"¿Qué?"

"Que huyó. La besé, me besó, y huyó."

Sirius estalló en carcajadas y su amigo lo fulminó con la mirada.

"Hey, lo siento," dijo, dándole una palmada en la espalda y poniéndose serio. "De verdad. Pero es un avance, ¿no?" Ante la expresión de escepticismo de James, siguió diciendo. "Vamos, Prongs, ¿qué esperabas? ¿Qué de repente cambiara de idea y fueran felices para siempre?"

"Algo así." Sonrió de lado.

"Piénsalo, amigo, la chica te detestó por mucho tiempo, ahora eres su amigo; luego vas y la besas y se da cuenta de que probablemente siente algo por ti; su cabeza debe de ser un lío, dale algo de crédito."

"Sí, supongo," James jugueteó con una tostada.

"Al menos salió corriendo por cómo ella se sintió. Al menos no la cagaste de la peor manera posible, como yo lo hice." Dijo él, haciendo una mueca. Su amigo le dio una sonrisa de aliento.

Sirius ya le había contado cómo se había comportado con Bree, y el chico había coincidido con él en que había sido un cerdo. Uno muy, muy idiota.

Luego de regañarlo y permitirle lloriquear con autocompasión, le había dicho que primero tenía que descubrir qué sentía el realmente, antes de complicar más las cosas. Una vez que estuviera seguro de qué quería, podría hablar con Bree y hacer algo al respecto, pero no antes, porque de ese modo, la chica podría salir incluso más herida

"Uhm, buenos días." La vocecita de Bree los sobresaltó, y ambos se levantaron de los asientos al oírla. Tanto ella como Lily estaban vestidas nuevamente, ataviadas con sus abrigos y guantes.

James no pudo evitar detener la vista sobre la pelirroja y volver a pensar en lo que había ocurrido entre ellos. Luego de aquel beso, por breve que hubiera sido, no había podido dormir, tirado boca arriba sobre su cama pensando en Lily, en sus dulces labios, en la calidez de su cuerpo, en el suave aroma que emanaba su cabello.

"Buenos días," dijeron ambos morenos al unísono. Las chicas sonrieron levemente.

"¿Qué quieren desayunar?" preguntó James, acercándose a la alacena para sacas otras dos tazas.

"Oh, no; no nos quedaremos a desayunar, gracias," Se apresuró a decir Lily, quizás con demasiada prisa. James frunció un poco el ceño. "Es tarde, ya deberíamos haber vuelto." Explicó la chica, aunque la expresión de su amiga demostraba que había algo más que eso.

"¡Oh! Está bien. Lamento no haberlas despertado antes, no lo sabía. ¿Se van por la red flu? Las acompañamos hasta la sala de estar." Su amigo se levantó y ambos se encaminaron con las chicas hacia allí.

"Oh, no te preocupes, no podías saberlo," dijo la pelirroja. Era extraño que fuera ella la que hablara y Bree la que se mantuviera callada, aunque eso último no lo sorprendía; aún debía de estar dolida por lo de Sirius.

Notó que su amigo tampoco decía mucho, y a juzgar por su expresión, se sentía muy culpable por lo ocurrido; James consideró una buena decisión por parte de Sirius; callar y no intentar forzar la conversación con Brianna.

Sin embargo, lo más extraño de todo era la naturalidad con que Lily lo trataba. Quizás se debía a que intentaba distender la tensión que imaginaba habría entre Bree y Sirius, pero seguía siendo extraño que no pareciera inhibida cerca de James. Entonces el corazón se le hundió al pensar que quizás ella no había sentido nada cuando se habían besado, y que sólo había huido porque se arrepentía de haberlo hecho.

"Bueno, muchas gracias, James," dijo Bree, sonriendo ampliamente y dándole un beso en la mejilla. "La he pasado muy bien anoche. Y gracias por dejarnos quedarnos luego…"

"No ha sido nada, Bree. Ya nos veremos." Contestó él. La chica sonrió a su amigo, saludándolo con un movimiento de cabeza, y desapareció entre las llamas verdes.

"Bueno, yo me voy en Autobús Noctámbulo," Sólo entonces James pareció notar que Lily seguía allí, y la miró sobresaltado. Ella rió suavemente.

"Mi casa no está conectada a la red, ¿recuerdas?" dijo con una sonrisa. Él se revolvió el cabello.

No, se dijo James, ella tenía que haber sentido algo cuando se habían besado. Estaba seguro de ello, lo había visto en sus ojos cuando se apartó. Si ahora actuaba tan despreocupadamente era porque quería ocultar sus sentimientos a toda costa. Quería pretender que no sentía nada más, quería seguir siendo sólo su amiga. Bueno, al menos podría conservar eso, por ahora.

"Lo había olvidado," dijo, mientras su amigo tomaba a Lily del brazo y la arrastraba hasta la puerta.

"¿Tus padres no han vuelto, James?" preguntó la chica, mirando por sobre su hombro con expresión preocupada.

James. Sonaba tan bonito cuando ella lo decía.

"No, no han regresado; pero no te preocupes, han enviado un Patronus diciendo que todo estaba bien. Ha sido una noche difícil." Su rostro se ensombreció un poco al pensar en su madre, que estaba muy débil para pasar por esas cosas. "Te mandan saludos."

La pelirroja se detuvo en el umbral de la puerta y se volteó, sonriéndoles.

"Gracias," dijo, mirándolo a los ojos. "Me he divertido mucho…" Se acercó y le dio un beso en la mejilla, y el chico no pudo evitar volver a desordenarse el pelo. Luego ella miró a Sirius.

"Me ha gustado pasar la Navidad con ustedes," dijo, y abrazó a su amigo. James lo miró frunciendo un poco el ceño, intentando decidir si prefería un abrazo de despedida, o un beso en la mejilla.

"A mí me ha gustado pasar la Navidad contigo y tus piernas, pelirroja." Dijo el moreno, guiñando uno de sus ojos grises. La chica puso los ojos en blanco, pero sonrió.

"Adiós," dijo, volteándose y corriendo hacia la calle. La observaron levantar la varita y subir al Autobús.

"Estás completamente perdido. Lo sabes, ¿verdad?" le dijo Sirius mientras ambos miraban al extraño vehículo desaparecer a toda velocidad.

"Lo sé."

Al igual que en su anterior viaje, Lily fue sólo vagamente consciente de pagarle al joven y saludar al conductor, demasiado metida en sus pensamientos.

Se sentó en el lugar asignado y su verde mirada se perdió por la ventana mientras pensaba en todo lo que había ocurrido aquella Navidad.

Su mente divagó por lo que había vivido con James en esos días; por un lado, se había sentido más cercana a él que nunca, y por otro, había deseado huir cada vez que se encontraban a escasos centímetros de distancia. Había comprendido al fin que el chico que ahora conocía era el verdadero James, y le había encantado descubrirlo, así como le había encantado aprender otras cosas sobre él y su vida. Era plenamente consciente, ahora, de que él significaba mucho para ella, y de que cada cosa nueva que sabía sobre él le gustaba, y mucho. Le había costado mucho admitirse a sí misma lo atraída que se había sentido hacia él, y la razón por la que había huido cada vez que había sentido las mariposas en el estómago o los deseos de besarlo.

Por un momento, se sintió culpable por estar pensando en todo aquello; en James, en ella, y en lo que sentía, en lugar de preocuparse por el ataque al Valle de Godric. Pero no podía evitar la dirección que tomaban sus pensamientos, que lenta e inevitablemente la llevaron a revivir el beso.

Vulnerable como estaba, allí parada llorando en la cocina, había abierto su corazón a James sin duda alguna: lo conocía ahora, y sabía que podía confiar en él. El chico también se había abierto a ella, y el saber que siempre había estado allí para ella, incluso durante la muerte de su padre, la había tocado en lo más profundo de su alma. Entonces lo había mirado a los ojos y le había dicho que quería luchar, y en esos orbes avellana había visto la misma determinación que ella había sentido. Y había deseado que la besara.

Casi como si hubiera leído sus pensamientos, James se había inclinado, tomando su rostro y juntando sus labios con los de ella. Recordaba cómo se había sentido en ese momento, mientras apretaba su cuerpo contra el de él y clavaba sus manos en su pecho: se había sentido amada y segura. Había sentido que todo lo que importaba en el mundo eran ella y él. Había sentido el calor de su cuerpo, la protección de sus brazos, el hambre de sus labios… Y como si algo hubiera explotado en su mente, había caído en la cuenta de que estaba besando a James, apartándose bruscamente y huyendo escaleras arriba.

Recordaba su confusión, su sorpresa. ¡Había besado a James! Había estado deseando que ocurriera toda la tarde, pero cuando realmente había pasado, había huido como si él tuviera la peste. Y es que lo que la había confundido era desear besarlo, en primer lugar. No entendía qué era lo que sentía por el chico, no entendía todo lo que le pasaba a su cuerpo y su mente cuando él estaba cerca. ¡No entendía nada!

Ahora, con tiempo para pensar y analizar sus sentimientos, había entendido todo.

Se estaba enamorando de James Potter.

Mierda.

"¡Remusín! ¡Y el pequeño Wormy!" Exclamó Sirius cuando sus amigos aparecieron en la cocina.

"¿Qué tal?" saludó el licántropo, abrazando a sus dos amigos. Peter hizo lo mismo, para luego servirse uno de los bollos que descansaban sobre la mesa.

"Feliz día-después-de-Navidad*," bromeó James, devolviendo el saludo. "¿Vinieron por polvos flu?" Ambos asintieron.

"Fui a lo de Wormtail y luego ambos nos vinimos aquí," contestó Remus, apoyándose sobre la encimera mientras Peter se sentaba en la mesa junto con Sirius, que seguía comiendo. "No vimos a tus padres. ¿Qué tal la han pasado ayer? ¿Algo para contar?"

"Oh, no demasiado," contestó Sirius con una sonrisa enigmática antes de que James pudiera abrir la boca. "La pasamos muy bien. He besado a Bree, la he cagado y me ha mandado al demonio; James ha besado a Lily, que ha salido pitando; y unos Mortífagos atacaron el pueblo, ahí es donde están los padres de Prongs. Oh, y nos han gustado muchos sus regalos, gracias."

"¿¡Qué!?" exclamaron al unísono Remus y Peter.

"¿Mortífagos? ¿En el pueblo?" dijo el licántropo, sus ojos miel abiertos como platos.

"¿Has besado a Brianna?" dijo a la vez la aguda voz del chico de cabello color arena, que a pesar de la sorpresa, seguía comiendo.

"¿Y a Lily? ¿Has besado a Lily? ¿Cómo es que no te ha desfigurado la cara?" decía Remus "¿Te ha dejado estéril?"

"Casi me deja estéril, pero eso fue antes, y fue un accidente. Me parece que mejor se sientan y les contamos bien cómo fueron las cosas," Suspiró James, acercándose a la mesa, seguido por Remus.

Les relataron su Navidad a sus incrédulos amigos, que terminaron llegando a la misma conclusión que James respecto al comportamiento de Sirius, alentando también a James luego de conocer cómo habían ocurrido las cosas con Lily.

"No puedo creer que hayan atacado el Valle de Godric," dijo Remus, cuando ya habían terminado de discutir todo lo demás. "Esto se pone cada vez peor."

"Ya lo ha dicho James, hay que luchar." Asintió Sirius con una seriedad poco característica en él. Peter se removió en su asiento, atemorizado.

"Hay que hacer algo al respecto. Deberíamos hablar con otras personas que piensen como nosotros," dijo el moreno, acomodando sus anteojos, que estaban algo torcidos desde que los había perdido en la nieve. "Quizás con el mismo Dumbledore."

Remus y Sirius asintieron, pero Wormtail no dijo nada. Se quedaron unos minutos callados, y un silencio solemne inundó el lugar.

"Bueno," comentó Padfoot, volviendo a su tono despreocupado y arrogante. "Antes de ponernos a hablar de lo bien que vamos con El Mapa del Merodeador, ¿por qué no nos cuentan que tal pasaron ustedes las vacaciones y la Navidad?"

Remus hizo una mueca, ganándose con ello la atención de sus tres amigos.

"Tú primero." Dijo Peter, y Remus soltó un resoplido frustrado.

"Me he pasado la primera parte de mis vacaciones buscando trabajo," dijo, sorprendiendo a los demás. "No porque lo necesite todavía, pero ya sólo nos queda un poco más de un año para terminar Hogwarts, y seamos realistas, a pesar de mis notas, no tengo demasiadas posibilidades de conseguir un empleo," Sirius quiso interrumpirlo, pero el chico no se lo permitió, repitiendo: "Seamos realistas. Así que pensé en intentar conseguir algo desde ahora, con tiempo… Y creo que ha sido la decisión correcta."

"¿A qué te refieres? ¿Conseguiste algo?" preguntó James, incapaz de contenerse. El chico negó con la cabeza.

"Ha sido incluso más difícil de lo que hubiera pensado. Hice bien en comenzar a buscar ahora, porque creo que me llevará más de dos años conseguirlo." La decepción e impotencia en su voz era palpable.

"Vamos, Moony, debes de estar exagerando," dijo Sirius, en un intento infructuoso por levantarle el ánimo.

"No, Padfoot, no exagero. Es imposible. Parecen interesados hasta que se enteran de mi… condición. Probablemente sería mejor ocultarlo, pero dudo que sea legal. He intentado ser discreto al respecto, y espero que no llegue a oídos de nadie de Hogwarts, al menos no por ahora. Pero es imposible conseguir empleo, no sé qué haré al salir de Hogwarts..."

Intentaron animarlo, pero fue en vano; cuando Remus entraba en uno de sus pozos depresivos, era muy difícil sacarlo de allí; la única solución era cambiar de tema. Sin embargo, el chico no había terminado:

"Y eso no fue lo peor de todo," dijo, sonriendo tristemente a los ojos interrogantes de sus amigos "Conocí a los padres de Rebecca."

*flashback*

Remus se tiró boca arriba sobre la cama con un suspiro de frustración, frotándose la cara tan fuerte que se hizo daño. Se sentía impotente y enojado con la vida. ¡Ya le valía, era un condenado hombre lobo, y no podía hacer nada al respecto! ¿Es que su vida no podía ser normal en absolutamente ningún aspecto por esta estúpida enfermedad?

Justo en ese momento, algo golpeó la ventana. Se levantó y la abrió ligeramente para dejar entrar a la majestuosa lechuza desconocida que lo esperaba con una notita atada a la pata. Cerró la ventana y desdobló el pergamino.

Hola.

Dio vuelta el trozo de pergamino, pero no decía nada más. Se lo quedó mirando extrañado, preguntándose si sería alguna especie de broma, cuando oyó que alguien tocaba la puerta. Se dirigió hacia allí mirando la nota, que aún tenía en la mano, y sólo levantó la vista al abrir la puerta para encontrarse con el sonriente rostro de Rebecca.

"¡Becca!" exclamó sorprendido, mirando alternativamente a la nota y a ella, para luego reír. "Pasa."

La Ravenclaw se apresuró en entrar a la casa, frotándose la helada nariz. Llevaba un gorro tejido sobre su rubio cabello y tenía las mejillas sonrosadas del frío, pero sonreía, y sus ojos gatunos brillaban pícaros.

"Pensé en venir a ver cómo iban tus vacaciones," dijo, quitándose los guantes y el gorro. "Te he extrañado."

Remus sonrió, rodeándole la cintura con los brazos y besándola con dulzura. Si bien habían decidido tomárselo con calma en un principio, la relación entre ellos era cada vez mejor, y ya se sentía cómodo llamándola su novia. Estando con ella, se sentía realmente feliz. Se sentía como cuando había conocido a los Merodeadores, y como cuando había entendido que ellos no lo rechazarían por ser lo que era.

Ella rió contra sus labios, separándose un poco y mirándolo a los ojos.

"Hola," dijo, poniéndose de puntillas para besarlo en la nariz y haciéndolo reír nuevamente. Había llegado en el momento indicado, cuando más había estado necesitando algo que lo hiciera sonreír, algo que lo hiciera pensar que su vida podía ser normal. Al pensar en eso, sintió algo pesado en el estómago, un recordatorio de que eso no podía durar para siempre. "Estás más guapo." Volvió a besarlo, echando sus brazos en su cuello y acariciando su cabello con una mano mientras él la atraía hacia sí con una mano en su cintura y otra en su nuca.

"Espera," Dijo, separándose repentinamente de él "No estarán tus padres en casa, ¿verdad?"

Él rió, alzando una ceja.

"Mira qué recatada te pones," comentó y ella lo golpeó en el hombro, soltando una risita.

"Dudo que quieras hacer un show de exhibicionismo frente a tu madre." Respondió, pero él volvió a acercarse a ella.

"No te preocupes, estamos solos." Ella le dio un beso rápido y se apartó, tomándolo de la mano.

"Vamos, muéstrame tu casa."

"No es demasiado grande," Empezó a decir él, guiándola con algo de reticencia hasta la cocina. Su casa no era la gran cosa, y hasta donde sabía, los Moon eran una familia muy adinerada, y aunque a Rebecca no le importaban esas cosas, no podía evitar sentirse avergonzado.

"Me encanta," dijo ella, acariciándole la mano con dulzura cuando terminaron el recorrido en la habitación del licántropo. "Y tu edredón es de mi color favorito," comentó, soltándole la mano y sentándose de un salto sobre la cama. El chico se acercó y se sentó a su lado, y la rubia se recostó con la cabeza sobre su falda.

"¿Púrpura?" preguntó él, riendo un poco, acariciándole el cabello y luego el rostro.

"Uhum," contestó ella, entrecerrando los ojos. Él delineó con el dedo su mandíbula, su nariz, sus párpados y sus suaves labios, y ella suspiró con placer. "De verdad te he extrañado, Moony." Dijo

"Yo también."

Rebecca se enderezó un poco, acomodándose sobre la falda del chico y besándolo con pasión, enterrando sus manos en su pecho. El la envolvió con sus brazos y dejó que ella se inclinara sobre él, recostándose sobre la cama, acariciando las curvas de la chica.

"Becca," murmuró repentinamente contra su pelo mientras ella besaba su cuello.

"Hmm?"

"¿Qué hora es?" preguntó, separándola un poco de él. Ella pareció confundida, pero miró su reloj de pulsera.

"Casi las cuatro. ¿Por qué?"

"Errr… mi madre llega a las cuatro." La chica quiso levantarse de un salto y cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra la mesita de noche.

"¡Remus!" protestó, frotándose la cabeza mientras el chico se levantaba e intentaba ayudarla. "¿Y recién ahora te acuerdas?"

"Lo siento," dijo, avergonzado. "Me distraje."

Rebecca estalló en carcajadas.

"Bueno, acepto mi parte de la culpa," dijo entre risas, peinándose un poco y acomodándose la ropa. "¡Merlín, Remus!" volvió a reír, y el chico se unió a sus risas.

Se sentaron en la cama, y ella apoyó la cabeza en el hombro del chico y lo tomó de la mano. El le paso el otro brazo por sobre los hombros y se inclinó, apoyando la mejilla en su cabello rubio.

"Estoy muy feliz de que hayas venido," susurró Remus. "Te necesitaba."

Esas dos palabras llenaron el corazón de Becca. Si bien la rubia estaba segura de lo que ella sentía por el licántropo, y también sabía que él la quería, no podía evitar pensar en lo frágil que era su relación, porque cada vez que miraba al chico a los ojos, veía un dejo de duda y dolor. No era difícil entender la razón; Remus no se quería a sí mismo, y parecía no creer que merecía ser feliz. Cuando lo olvidaba, cuando dejaba su licantropía de lado, ella tenía esperanzas, pero siempre, inevitablemente, esa duda volvía a llenar sus ojos miel, y Rebecca vivía con el miedo de que él le dijera que no podían estar juntos. Y cuando se lo dijera, sabía que no había nada que pudiera decir para convencerlo. Era él quien debía convencerse de que podía llevar una vida feliz junto a ella.

"Entonces me alegro de haber venido," dijo, y sonrió, levantando la cabeza de su hombro y besándolo en los labios. "Ven, ahora te llevaré a conocer mi casa."

Se levantó y tiró de su mano. Lo vio dudar y se carcajeó.

"¿Remus Lupin, tienes miedo?" dijo en tono burlón "Se supone que mis padres no están en casa, e incluso aunque estén allí, ¿a quién le importa? Vamos, y festejamos nuestra tarde pre-Navidad."

"De acuerdo," dijo él con una sonrisa, y la siguió hasta la chimenea.

"Yo voy primero, te espero del otro lado," dijo Rebecca, guiñándole un ojo y metiéndose entre las llamas. Remus volvió a dudar, pero finalmente, la siguió.

Al caer del otro lado, aún tosiendo por las cenizas, miró a su alrededor. La casa parecía enorme y elegante, y el chico se sintió tan fuera de lugar que sintió deseos de volver a meterse dentro de la chimenea.

"Lo sé," dijo Becca, mirando su rostro y ayudándolo a levantarse. "Ojalá fuera más como tu casa. No te ofrezco un 'tour' porque te aburrirás. Estoy muriendo de hambre," Tiró de su mano y lo arrastró hasta el comedor "Vamos, debe de haber algo con chocolate por ahí."

Remus soltó una risita y se dejó arrastrar, pero al llegar al comedor dio un respingo, y su novia pareció también bastante sorprendida. Sentado en la mesa, leyendo con concentración un ejemplar de El Profeta, había un hombre de anchos hombros y mandíbula cuadrada. Tenía el cabello muy corto, y algo canoso, y unos pequeños ojos celestes que se clavaron en ellos al oírlos entrar.

Al reconocerlo, a Remus el alma se le cayó a los pies. Trabajaba en el Ministerio, y había estado allí durante una de sus entrevistas de trabajo, cuando él había preguntado por la vacante para el Departamento de Defensa (una de sus primeras entrevistas, cuando por alguna razón se le había ocurrido que podía obtener un puesto en el Ministerio. Pronto había entrado en razón, buscando empleos menos importantes, aunque con el mismo éxito)

Junto a él, una mujer rubia muy hermosa ataviada con un sobrio vestido negro tomaba una taza de té. Llevaba el cabello recogido, y su rostro era muy parecido al de Rebecca: gatunos ojos marrones y labios abundantes, aunque algunas ínfimas arrugas denotaban su edad. Sonrió ampliamente al verlos.

"¡Becky!" dijo la mujer, y Remus reprimió una sonrisa ante el apodo. "No te esperábamos hasta más tarde." Luego miró al chico y sonrió aún más.

"Uhm, no esperaba que estuvieran aquí," dijo ella, mirando al chico como disculpándose. Suspiró. "Este es mi novio, mamá," el chico se sobresaltó; no se esperaba que lo presentara de esa manera.

Los ojos de la mujer brillaron con alegría, mientras que el hombre sólo lo miró, allí sentado con el periódico entre las manos. Becca le dio un ligero empujoncito y él se acercó a saludarlos.

"¡Me alegro de conocerte!" exclamó la rubia mujer, ofreciéndole la mano. Él se la estrechó y le sonrió.

"Gusto en conocerla, señora Moon. Soy Remus Lupin."

La sonrisa de la mujer se congeló en su rostro, y sus ojos se clavaron en su hija, que la miró desafiante. El chico fingió no notar el cambio en ella, y se giró para saludar al hombre.

"Y a usted también, señor." Estrechó su mano, pero el hombre no dijo ninguna palabra.

"Bueno, bueno, siéntate," dijo la madre de Becca dirigiéndose a él, con esa sonrisa empalagosamente falsa. "Ponte cómodo. ¿Puedo hablar un segundo contigo, Rebecca?" Y desapareció por la puerta antes de que su hija pudiera contestar.

La rubia fulminó con la mirada la puerta por la que había pasado su madre, y luego miró al chico con vergüenza. El la miró y le dijo, gesticulando con los labios pero sin pronunciar palabra: "Ve"

Cerró los ojos por un segundo, aún parado mirando hacia la puerta. ¿Por qué había intentado engañarse? Desde un principio había sabido que esa relación no iría a ninguna parte. Había creído que podría durar unos años más, pero esa idea también había sido estúpida. Sólo conseguiría que todo fuera peor luego, cuando terminara.

"Siéntate, chico," dijo el hombre, y Remus se sobresaltó; había olvidado que no estaba solo. Lo miró y le hizo caso, intentando no entrar en pánico. "Disculpa a mi esposa."

Bueno, eso no se lo esperaba.

"Ya entrará en razón. Probablemente hubiera tenido la misma reacción aunque tú no fueras… ya sabes. Quiere que Becca se case con alguien con dinero y pretende que viva feliz haciendo absolutamente nada y siendo una esposa de adorno,"

Soltó una risa áspera. A Remus le sorprendió muchísimo su sinceridad, pero se quedó callado, escuchándolo.

"Como si no conociera a Becky lo suficiente," el hombre lo miró a los ojos, dejando el periódico a un lado, y suspiró. "Mira, chico, lamento no poder ayudarte con lo de tu empleo. Lo siento mucho, de verdad. Tienes notas excelentes y pareces ser un buen chico, pero no hay nada que pueda hacer. Tampoco puedo hacer nada respecto a mi esposa, pero yo sé que Becca te quiere,"

Remus sonrió, y el hombre le devolvió la sonrisa y siguió hablando

"Y yo también la quiero, aunque Rebecca no sepa verlo a veces Probablemente te diga que soy demasiado duro con ella, y quizás lo soy, a veces, pero sólo quiero lo mejor para ella. Y si tú puedes hacerla feliz, pues por mi está bien."

En ese momento, Rebecca hecha un basilisco en el comedor.

"Nos vamos." Dijo, acercándose a Remus y tirando de su mano sin siquiera mirar a su padre. Remus se volteó a mirarlo, permitiendo que la chica lo arrastrara.

"Gracias," le dijo, deseando que él comprendiera lo infinitamente agradecido que estaba por sus palabras.

La chica lo arrastró hasta la puerta de entrada, saliendo de la casa y cerrándola de un golpe. Siguió tirando de su brazo por un rato, ignorando el viento helado que azotaba su rostro y la nieve que la enterraba hasta los tobillos mientras caminaba. Finalmente, él se detuvo y la forzó a parar.

"Becca, vas a terminar con la gripe, ya para," ella se detuvo, furiosa, pero no lo miró. Tenía la cara cubierta de lágrimas y era evidente que realmente deseaba gritar. Él la obligó a mirarlo, tomando su rostro con una mano. "¿Estás bien?"

"¡No, no estoy bien! Mi madre es una hipócrita snob, una-"

"A mí no me importa lo que diga," dijo, interrumpiéndola. En realidad sí le importaba, pero intentó ahogar la culpa que sentía, el odio por sí mismo. Lo hizo por Becca, y quien le había dado fuerzas para hacerlo había sido su padre. "¿A ti si?" Se miraron a los ojos, y ella pareció relajarse.

"No. No me importa."

"Bien. Entonces deja de preocuparte." La abrazó y ella lo apretó con fuerza.

"Siento haberte arruinado el día." Dijo, su voz amortiguada por el pecho del chico.

"Me lo has alegrado, ya te he dicho que no han sido mis mejores vacaciones." Contestó él. Rebecca se despegó un poco, tomándolo de la mano y tirando de ella.

"Vamos, conozco un café por aquí cerca que hace el mejor pastel de chocolate de la historia. Y me cuentas por qué tus vacaciones fueron tan malas." Ambos sonrieron.

"Vamos, entonces."

*fin del flashback*

"Bueno, Moony," dijo James cuando el chico hubo terminado de hablar "No te ha ido tan mal." Peter asintió.

"Sí, parece un buen tipo, el padre de la rubia loca," comentó Sirius, de acuerdo con su amigo. "¿A quién le importa lo que dice la estúpida de su esposa?"

"Importa porque en realidad, tiene razón," dijo Lupin con tristeza. Sus amigos pusieron los ojos en blanco.

"Déjate de idioteces," lo cortó James, levantándose y mirando la hora. "Vamos a hacer algo productivo."

El resto de las vacaciones pasó sin mayores inconvenientes y el nuevo año fue recibido con grandes expectativas y distintas promesas por parte del grupo. Fue bueno para todos pasar un tiempo en sus casas, pero nadie lo lamentó cuando llegó la hora de regresar al colegio.

Lily se apresuró a subir al tren en el último minuto; había tenido que tomarse un taxi porque su madre estaba enferma en cama, y Petunia no había querido llevarla, poniendo como excusa que tenía que salir con Vernon dentro de tres horas. Recorrió los pasillos con prisa, buscando el compartimiento de sus amigos para poder abandonar su baúl antes de dirigirse al vagón de prefectos; gracias a Dios que ya se había puesto su túnica.

Al encontrarlos, corrió la puerta de un tirón y se encontró con los sonrientes rostros de sus tres amigas, de Eli, y de tres de los Merodeadores.

"¡Lily!" exclamó Becca, que fue la primera en verla. Al instante, James se levantó de su lugar como por reflejo, y los demás se giraron hacia ella "Hace milenios que no te veo. ¿Qué tal las vacaciones? Aquí Potter estaba contándome…"

"Lo siento, estoy tarde," la interrumpió Lily, casi sin aliento. Se acomodó el cabello, que caía cubriendo la mitad de su rostro, y empujó el baúl hacia adentro del compartimiento, con su lechuza, Arya, chillando a más no poder. "Luego los veo," dijo, y les sopló un beso a todos.

Estaba cerrando la puerta cuando cayó en la cuenta de que Eli seguí allí adentro, trenzándole el cabello a Sam, y volvió a abrir la puerta.

"¡Eli!" El chico dio un respingo. "¡Has pasado casi todas las vacaciones con ella, Merlín! ¡Al vagón de los prefectos, ahora!" y salió tras asegurarse de que él la seguía.

"¿Qué, ahora se te dio por levantarte cada vez que una chica entra a la habitación?" dijo Sirius con sorna, mirando a James, que al oírlo, se sentó. "¿O cada vez que una pelirroja entra a la habitación?" Su amigo le dio un empujón, haciéndolo caer contra Rebecca, quien le dio un golpe.

"Y qué me dices de Perks, ¿eh?" dijo James, apresurándose a cambiar de tema. La chica lo miró con irritación. "Tan dura se hace durante los entrenamientos, y resulta que en el fondo es más dulce y suave que el algodón de azúcar."

Bree y Peter soltaron una risita.

"No me molestaría dejarte estéril para demostrarte lo contrario," gruñó ella, aunque sin el malhumor de siempre.

"Merlín, pareces sedada luego de estar con Eli," comentó Sirius "De otra forma ya le hubieras prendido fuego el cabello a Prongs."

Sam agitó la varita y Sirius comenzó a reír incontrolablemente hasta que ella lo deshizo, casi con aburrimiento.

"Cállate Black." Dijo luego.

"De cualquier manera," siguió diciendo Sirius entrecortadamente, intentando respirar con normalidad "Creo que Lily ya se ha encargado de dejarlo estéril,"

Bree estalló en carcajadas, y Peter, que ya había escuchado la historia, rió tímidamente también, mientras James fulminaba con la mirada a su amigo. Rebecca y Samantha lo miraron con interés.

"¿Ah, sí?" preguntó la rubia. "¿Y cómo es eso?"

Los demás se embarcaron en un relato de sus coloridas Navidades, evitando el detalle del muérdago, y el beso nocturno entre James y Lily; aunque claro, ninguno de los dos morenos pudo evitar comenzar a darle vueltas a ambos acontecimientos en sus mentes mientras escuchaban a los demás relatar sus vacaciones. Rebecca había pasado la mayor parte de ellas en aburridas reuniones, excepto por aquella tarde en que había visitado a Remus (aunque omitió el detalle de la discusión con sus padres; ya se lo contaría a sus amigas más tarde), y por la noche de año nuevo, que había pasado en casa de los Rivers. Peter, por su parte, había pasado la primera semana de vacaciones en su casa, con su familia, y el resto en casa de los Potter, junto con Remus. Por último, Sam había disfrutado de la primera mitad de sus vacaciones sin despegarse de Eli, ya fuera en su casa o en la de los Perks (No pudo evitar las bromas que sugerían que ya eran una pareja casada), y el año nuevo con sus padres.

El viaje en tren fue placentero y entretenido, y a Sirius lo sorprendió que su relación con Brianna hubiera vuelto a la normalidad. Bueno, casi; ella actuaba como de costumbre, tratándolo como siempre y riendo con él, pero el chico había dejado de abrazarla y juguetear con sus rizos todo el tiempo, quizás temiendo su reacción, o quizás temiendo la suya propia. Si era posible, lo confundía aún más que todo hubiera vuelto a 'la normalidad'.

"Voy a buscar el carrito," dijo Brianna cuando no faltaba tanto para llegar. Ante la mirada de los demás, agregó: "Le conseguiré algo con chocolate a Lily; aunque falte poco para la cena, se pondrá como loca sin su ración diaria de dulce."

"Tráele algo a Remus también," pidió Becca, riendo. "En algunas cosas, se parecen demasiado."

Bree abandonó el compartimiento, recorriendo el tren en busca del carrito, inmersa en sus pensamientos. Se sobresaltó al sentir una mano cerrarse sobre su muñeca y soltó un chillido, dándose vuelta de golpe. Fue recibida por la risa suave de Sirius, aunque fue más un ladrido que una risa.

"Lo siento," dijo, sin soltarla. "A veces olvido que te asustas por todo." Bree puso cara de fingida indignación. "He venido a hablar contigo." Dijo, poniéndose serio.

Brianna se sobresaltó; no se esperaba que Sirius quisiera tener una 'conversación' seria sobre lo que había pasado en Navidad, porque no había nada que se contradijera más con la personalidad del chico. Hubiera esperado que él fingiera que nada había pasado, rogando mentalmente que ella hiciera lo mismo; porque por más osado que el chico fuera respecto a casi todo, era igual de cobarde cuando llegaba la hora de hablar de sus sentimientos. Pero allí estaba, diciéndole que quería hablar con ella. Por un momento, Bree deseó que no lo hubiera hecho, pero se quitó la idea de la cabeza: ella siempre prefería aclarar las cosas, hablar sobre ellas. Además, ya le había parecido bastante extraño que Sirius hubiera estado algo más distante durante el viaje.

"Uhm, de acuerdo," dijo ella, siguiéndolo hasta el último vagón y deteniéndose en el pasillo vacío. El chico levantó la vista y ella pudo ver en sus ojos grises que estaba arrepentido, que quería solucionar las cosas.

"Nana…" empezó, y ella sonrió un poco para animarlo a seguir. "Siento lo que pasó. Fue una estupidez."

Bree alzó las cejas, y él, frustrado, intentó explicarse mejor:

"Quiero decir, lo que hice, cómo actué. No quiero que… lo siento, ¿sí? No quiero que eso-"

"Está bien, Sirius," dijo ella con suavidad, mirándolo con esos redondos ojos azules. Él los miró con fijeza y se preguntó si alguna vez le había dicho lo bonitos que eran. "Entiendo. Sí, te comportaste como un idiota, pero está bien, te he perdonado y ya no estoy enojada. En realidad, me heriste, y eso me afectó más que el enfado,"

"Lo siento," repitió él, y se notaba que en verdad lo sentía. El dolor era visible en sus ojos grises, el enfado consigo mismo por haberla lastimado. "Siempre he sabido que podía hacerte esto, herirte así, nunca quise-"

"Está bien, en serio," volvió a cortarlo; le costaba ver a Sirius así, luchando con las palabras, intentando expresar como se sentía. Lo cierto es que lo había perdonado, y que había decidido que no quería que su relación cambiara por lo que había pasado. Había decidido que no importaba si Sirius había sentido algo al besarla; si se había arrepentido o no, y si había deseado hacerlo o sólo le había salido. Había decidido superarlo; sería su amiga, sin más. "Olvídalo." Dijo. Aquello pareció shockear al chico, pero ella siguió hablando:

"Yo ya lo he olvidado, te he perdonado. Sí, me has enfadado y me has herido, pero ya lo superé. Quizás fue lo mejor, que ocurriera de esa manera, porque no siento rencor y realmente creo que puedo ser tu amiga, como siempre."

El chico se la quedó mirando.

"Sólo olvídalo, ¿sí?" pidió ella, y sonrió. "No me gustaría perderte por una tontería como ésta."

El asintió con la cabeza y sonrió, abriendo los brazos. Ella se enterró en ellos y lo abrazó con fuerza, soltando una risita.

"Me alegra que estemos bien." Dijo ella contra su pecho. El enroscó uno de sus rizos en su dedo y tiró de él.

"Yo también, Bree."

Pero su sonrisa flaqueó un poco. Olvidarlo, ser amigos. ¿Quería ser sólo su amigo? No estaba seguro.

¿Había perdido su oportunidad?

El castillo volvió a la vida, y los alumnos fueron recibidos con montañas de deberes y muchísimo que estudiar. Enero pasó deprisa, y nada fuera de lo común perturbó a los estudiantes, que, habiendo regresado con energías renovadas, se disponían a estudiar para los exámenes, que no tardarían en llegar.

Si bien nada preocupante ocurrió dentro de las paredes del colegio, no se podía decir lo mismo del caótico Mundo Mágico, donde la guerra estaba alcanzando proporciones alarmantes. Ya era imposible saber quien estaba en qué bando o qué lugar era seguro, y se rumoreaba que muchos padres querían sacar a sus hijos de Hogwarts, temiendo lo que pudiera pasarles estando lejos de ellos.

El ataque en el Valle de Godric había sido uno de los primeros de una larga serie de destrozos y asesinatos, y no pasaba un día sin que una lechuza no trajera noticias negras. Lord Voldemort estaba creando un ejército cada vez más grande, y pocos eran los que se atrevían a enfrentarse a él. Magos, brujas, asesinos y torturadores, hombres lobo, psicópatas, inferi; la comunidad vivía con miedo de ellos, con miedo de ser atacado o de abrir una carta para recibir la noticia de la muerte de un ser querido. Encerrados en sus casas, las puertas atrancadas, las ventanas cegadas, hechizos de protección y claves secretas; nadie se atrevía a ayudar a un vecino, porque nadie sabía en quién podía confiar.

A pesar del terror que teñía las vidas de toda persona sensata, no todo era tristeza y destrucción, y había quienes sabían a disfrutar de las pequeñas alegrías de la vida, valorando a quien tenían a su lado, conscientes de que podrían perderlos en cualquier momento. Samantha y Eli eran un buen ejemplo de ello: estaban más enamorados que nunca, y parecían estar intentando recuperar todos los años que habían perdido por no decirse lo que sentían. Nada había cambiado, en realidad, en su relación con sus amigos, o entre ellos mismos, a excepción de que ahora podían besarse y abrazarse en lugar de sólo desearlo en silencio. No cabía duda, para nadie en Hogwarts, que serían una de aquellas parejas que se casarían tan pronto dejaran el colegio, como estaban haciendo muchos jóvenes, temiendo que la guerra les impidiera ser felices en el futuro, y ni Sam ni Eli se molestaban en negarlo ya.

Pero no eran la única pareja feliz entre un Gryffindor y un Ravenclaw: la relación entre Remus y Rebecca iba cada vez mejor, y ya nadie se sorprendía al oír que el callado y guapo prefecto salía con la desfachatada y curvilínea rubia de sexto. Pero lo cierto era que ambos sabían que no todo era color de rosa, y los reparos de Remus a causa de su licantropía planeaban sobre su alegría como una sombra, pero habían decidido, cada quien por su lado, olvidarlo por ahora y vivir el momento, aunque sabían que llegaría la hora en que tuvieran que discutirlo y tomar una decisión.

Bree y Sirius, por su parte, habían vuelto a la normalidad, y ambos se trataban con la misma familiaridad y cariño de siempre, como si nada hubiera pasado aquella Navidad. No todos sus amigos habían aprobado su decisión (Si bien Lily se había mantenido callada, Bree había confesado a sus amigos lo que había ocurrido entre ella y el guapo merodeador bajo el muérdago, y todo lo que ello había traído consigo), pero al verlos tan felices como siempre, habían dudado de que sus reparos tuvieran fundamento.

La verdad era que, en su interior, no todo era como antes. Brianna había cumplido con su palabra, haciendo todo lo posible por olvidar lo ocurrido. El hecho había sido para ella una suerte de epifanía; la había hecho comprender que quizás Sirius no era para ella, y la había ayudado a, poco a poco, ir borrando al Merodeador de su corazón, al menos de la parte que soñaba con estar entre sus brazos. Eso había adormecido el dolor que la invadía y le impedía ser amiga del chico, y con ello había logrado auténticamente, poder ser la misma en su amistad con Sirius.

El moreno, por otra parte, había hecho lo posible por volver a ser el mismo con Bree, pero lo había hecho por ella más que por sentirlo realmente. Pero a pesar de sus sonrisas y sus abrazos, en su interior se desarrollaba una lucha entre el Sirius que anhelaba sus labios, que había comprendido que se había enamorado de su mejor amiga y necesitaba estar con ella; y el Sirius que decía que esto era lo mejor para ella, que no soportaría volver a herirla, y que, además, tenía miedo. Miedo de sentir lo que sentía por Brianna.

Sirius no era el único moreno con problemas de polleras, ya que James vivía frustrado consigo mismo y con Lily por cómo se habían dado las cosas luego de la Navidad en el Valle de Godric.

Al regresar al colegio, había temido que la pelirroja no quisiera volver a hablarle por haberla besado, que lo acusara como lo había acusado siempre de considerarla sólo una chica más. Pero nada de eso había pasado, y en sus momentos de mayor desesperación, James casi deseaba que las cosas sí hubieran sido de esa manera; quizás eso sería mejor que tener que soportar a una Lily que no parecía recordar haberlo besado, comportándose amigable y sonriente mientras él deseaba besar cada centímetro de su cuerpo cada vez que estaba cerca, recordando el sabor de su boca y la calidez de su cuerpo, el aroma de su pelo, el cosquilleo de sus pestañas y la suavidad de su rostro.

Lo peor de todo es que la chica no parecía estar fingiendo. Sus risas, sus bromas, todo parecía genuino, y si bien James adoraba pasar las tardes bromeando con ella y los demás, a veces se desconcertaba ante su actitud. Al pedir consejo, la respuesta de todos fue unánime: hablar con ella. Pero, ¿tenía sentido arriesgarlo todo? ¿Arriesgar su amistad, cuando había tardado tantos años en conseguirla?

James no sabía qué hacer, pero no creía soportarlo durante mucho tiempo más. Finalmente, su oportunidad llegó el día de San Valentín…

Respuestas a los reviews:

Florencia: No, no fuiste para nada pesada! Al contrario, me gusta que me aclaren esas cosas, por pequeños detalles que sean, para que la historia se mantenga puramente canon. El review llegó cortado, no sé si habías escrito algo más que eso!

Buri: Gracias! Me alegra que disfrutes mi manera de escribir, y que te haya gustado el capítulo! Aww, es verdad, Bree complementa mucho a Sirius, qué lindo que lo notes, y que te guste su relación. Y sí, Lily ha comenzado a caer! A ver si entra en razón de una buena vez! Respecto de lo de los padres de James, en el primerísimo 'borrador' (en realidad, cuando delineé la trama) de este fic, ellos sí iban a morir en ese ataque, pero luego recordé que Jo dijo que no murieron asesinados ni nada así, y lo modifiqué para que encajara con el canon. De todas formas, fue una buena deducción, porque hubiera ocurrido si no fuera por esos datos del canon :) Gracias pro el review, y espero te haya gustado este cap!

Bet hanna:

-Review del cap 34: Awww gracias! Y sí, muchos besos, AL FIN! Me alegro muchísimo de que te haya gustado! Lo de Remus y Becca fue muy lindo de escribir, y me alegro que Eli y Sirius te hayan hecho reír! También me hace muy feliz que te haya gustado el beso entre Eli y Sam, y que te haya resultado adecuado! Como habrás visto, pronto llegaron los otros besos que estabas esperando!

-Review del cap 36: Yaay, me alegro de que te haya resultado entretenido! Muchas gracias por este review, así como por el anterior (iba a respondértelo por PM, pero luego lo olvidé y aquí estoy respondiéndotelo junto con este) Espero te guste este también! Y de nuevo, gracias por comentar! :D

Lalala: YAAAAY! Primero que nada, te prohíbo que te disculpes! Me dejas siempre un review, y entiendo completamente que una vez no puedas hacerlo, más aún si es por exámenes (pero que no vuelva a pasar, eh! Bromeo xD, en serio, lo entiendo muchísimo; me pasa lo mismo cuadno tardo en actualizar debido a los exámenes). Qué bueno que los padres de James hayan coincidido con la idea que tenías de ellos :D. Y SÍ, acción entre Sirius y Bree! Terminó mal, pero al menos sirvió para que Bree le echara las cosas en cara. Y James y Lily, no tenés una idea de lo mucho quiero que se junten YA. Pero no puedo. Y gracias, gracias, gracias por el review! Me alegro de que todo eso te haya gustado, la verdad fue muy entretenido de escribir!

FandHpyYugi: Jajaj, nop, parece que los mortífagos no se toman vacaciones! Y sí, no fue una buena Navidad para Sirius ni James! Gracias por el review! Me alegro de que lo hayas disfrutado

ArthurWeasley: No te preocupes! Ese review valió por dos. Me alegro de que lo hayas disfrutado! En un principio no había pensado que su primer beso ocurriera en casa de James, pero luego me pareció adecuado, ya que allí es cuadno Lily se va terminando de dar cuenta de todo lo que decís; de cómo es James en verdad! Y beuno, como ves, Lily no armó ningún drama luego del beso! Bueno, al menos, no fuera de su mente; pero su mente sí que debe ser todo un espectáculo, no me gustaría estar allí en este momento.

Y pasando a los otros dos tórtolos; exacto jajaj, Sirius siempre la caga. Y bueno, no puedo decirte nada de lo que se le pasa pro la cabeza a Sirius para no arruinarte los siguientes capítulos, pero creo que con este habrás tenido una buena idea!

Ah! Y por último, también me alegra que te hayan caído bien los padres de James. Lo de la causa de su muerte, me la ahorro! Pronto se enterarán. De nuevo muchas gracias por el review; los comentarios me alegran el día!

Nat B: Wow, qué pedazo de review! (No es una queja, ADORO los reviews largos!) Bueno, para empezar, YAY, me alegro tantíiiiiisimo de que lo hayas disfrutado tanto! Magistral es una palabra que nunca me hubiera imaginado para calificar a mi fic, así que estoy eternísimamente agradecida por ello! Gracias por todos los halagos, a los personajes, la trama y los diálogos (que son mi karma, soy pésima con los diálogos). Qué bueno que te gustó lo del muérdago; me pareció algo que James haría, eso de apartar a Lily de allí. Y pues de nada por el beso, yo también amo a Sirius y necesitaba que tuviera algo de acción xD. Y coincido, decepcionante, pero muy Sirius… Ya ves en este capítulo lo confundido que se sintió al respecto.

Y respecto de Lily, jajaj me alegro que te haya parecido algo que ella haría! Pobrecita, muy confundida debía de estar para salir corriendo de alguien como James (bueno, bueno, está bien, dejo de babearme ya).

Y para nada, no fue 'demasiado' extenso el review, fue perfecto! Muchas, muchas gracias, valoro muchísimo que leas y que te hayas tomado el tiempo de escribirme algo tan largo!

Hikari: Hola chica! Te estoy extrañando mujer, ando desaparecida de todas partes, me siento aislada del mundo. Bueno, ahora a lo nuestro, voy a empezar la respuesta de la misma manera que la voy a terminar, con un super GRACIAS! Ahora sigo, en orden para no mezclarnos xD:

Qué bueno que te haya gustado el comienzo desde el POV de James, jajaj, y sí, pobrecito, mira como lo deja Lily, que en este capítulo también vivió con dolores de cabeza. Y También feliz de que te haya gustado su madre :3 Sabemos tan poco de ellos que a veces es difícil dar con una descripción que parezca la adecuada! Y gracias por valorar esas pequeñas cosas que voy poniendo, como eso de que Lily recuerde que ella está enferma… Es que yo creo que es importante ir hilando todo así, o al menos, me gusta leer historias que lo hagan. Y volviendo a la madre de James y lo perceptiva que es con Bree/Sirius, qué bueno que te haya gustado! Pues sí, esa era mi intención, demostrar que Sirius es para los Potter un hijo más. Me encanta que te guste, y que se haya logrado lo que quería!

Jajaja, exacto, lo de la nieve fue un super cliché, pero no podía evitar tenerlos ahí tirados en la nieve todos enredados. Simplemente no podía, porque me encanta la imagen xDD Espero que no haya sido demasiado cursi y cliché. Jajajaj, me encanta como hablas de Lily; me parece que hubiera necesitado una amiga como vos, que se hubiera ahorrado unos cuantos años de dolores de cabeza! Pero es cierto, está coladísima por el chico, que seguro que podemos decir que es un chico con paciencia. Tendrá sus defectos, pero no podemos decir que no es paciente y perseverante

Me encanta que el capítulo haya sacado la Fangirl que hay en vos! Y de nuevo, has captado perfecto mi intención y me alegro de que así haya sido; busque demostrar ese crecimiento de James, y qué bueno que te ha gustado!

Y ahora, a Sirius y Bree! Jajaj, ha llegado el momento, aunque Sirius se las arregló para pincharlo tan pronto como llegó. Que sí, que se entiende, pero vamos, que es cierto, se está poniendo como Remus! Al menos sirvió para que Brianna dejara de ser la dulce y tierna niña que nunca se enoja con nadie! Espero no decepcionarte demasiado con la evolución de las cosas, quizás ahora parece que no llegue a ninguna parte, pero juro que todo tiene una razón de ser!

Y me alegra que el ataque te haya gustado! Es que sí, te olvidas de que están en guerra y de pronto, zás, algo así pasa, y creo que para ellos debe sentirse de la misma forma… Ellos preocupados por sus dramas adolescentes, y cosas como estas los hacen crecer y darse cuenta de que el mundo no se acaba en las paredes de Hogwarts. Y, no menos importante, como bien decís, desencadenó el primer beso que James a logrado robarle a la pelirroja! Que es mucho decir…

Bueno, y para ir terminando; GRACIAS! Lo bien que me hace que creas que he evolucionado! Ya te digo siempre cuánto valoro tu opinión, pero decírtelo de neuvo no está demás! Así que gracias! Este capítulo ha sido más decepcionante, pero espero poder retomar la línea en los siguientes, y que vuelvan a gustarte tanto como ese! De nuevo gracias! Y te veo en el próximo!