Hola chicas, aquí les dejo la continuación. Feliz comienzo de semana 3
Capítulo 38: Ojos que te acechan.
Gryffindor contra Ravenclaw, la final de Quidditch y el pobre Potter sin poder jugar se encontraba ahora mismo en las mazmorras.
Harry bajaba con prisas los escalones que conducían a las mazmorras. Desde allí no podía escuchar ni un grito y ningún aplauso del partido.
Nada más llegar a la puerta de su despacho, tocó tres veces y esperó una respuesta.
· Adelante.
La voz de Snape se escuchaba desde el otro lado de la puerta.
Harry se aproximó a la puerta y entró en el despacho, cerrando con sigilo esta.
· Potter. El señor Filch necesita que alguien revise y ordene estos viejos ficheros.
Señaló al fondo del despacho, cerca de los calderos que burbujeaban con tranquilidad. Algunos contenían un líquido rosado y otros verdoso.
· Si, señor.
· Contiene los registros de otros malhechores de Hogwarts y los castigos que recibieron. Debes copiar de nuevo los delitos y los castigos que constan en las fichas que tienen la tinta borrosa o que esté mordisqueada por algún roedor.
· Si, señor.
· Tras eso, ordenarlas alfabéticamente y acto seguido ponerlas en sus cajas. No puede utilizar magia.
· De acuerdo, profesor.
· He pensado que podría empezar por las cajas 1,012 a 1,056. Entre ellas encontrarás algunos nombres conocidos.
Snape se levantó de su cómodo asiento y dio un par de pasos para mostrarle una de las fichas.
Sacó una ficha y se la mostró a Potter. En dicha ficha, nombraban a James Potter y a Sirius Black.
· Maleficio ilegal contra una alumna Bertram Aubrey agrandando la cabeza de ésta. Castigo doble.
Harry agrandó los ojos y miró con tristeza la ficha que sostenía Snape en su mano. Leer uno de los miles de castigos que su padre y su padrino habían protagonizado le dio nostalgia.
· Debe ser un gran consuelo pensar que, aunque nos hayan dejado, conservamos un registro de sus grandes proezas…
Harry apretó los puños y miró con rabia al profesor. Lo estaba poniendo a prueba.
Dicho esto, dejó a Potter a solas y Snape se acercó de nuevo a su escritorio. Ambos tenían una larga mañana.
El muchacho se puso a ello. Se sentó cerca de las cajas y comenzó con su castigo. Mientras copiaba las faltas y castigos de todos ellos, se preguntaba que estaría pasando fuera, el partido había comenzado y sin él.
Pasada las 1.00am. Snape habló por primera vez desde que mandó a Potter a hacer su castigo.
· Creo que por hoy es suficiente. Marca el lugar donde lo has dejado. Seguirá el sábado que viene, a la misma hora.
· Si, señor.
Harry señaló con prisas el punto específico y salió corriendo de allí. Subió los escalones de dos en dos. Mirando a través del ventanal y no vio a nadie en el campo de Quidditch.
Por el camino, no se encontró con ningún Gryffindor. Llegó al Gran Comedor y ni rastro de sus compañeros. Decidió ir a la Sala Común.
Un alboroto se dejó escapar por el retrato de la Dama Gorda.
· ¡Hemos ganado!
Ron se acercó a Harry y alzando la copa de plata.
· Ronald…
· ¡Hemos ganado, 450 a 140! Hemos ganado, amigo.
Harry miró alrededor. Ginny corría hacia él, feliz y radiante. Se acercó al ojiverde, abrazándolo primero y seguidamente Harry la besó. Delante de sus compañeros.
Tras unos largos segundos, se separaron para observarse y volver a besarse.
Hermione estaba radiante de alegría al ver a sus amigos tan unidos. Harry buscó al pelirrojo. Ron los observaba como si le hubieran tirado un jarro de agua fría. A los pocos segundos reaccionó e hizo un movimiento de cabeza. Aprobando a ambos.
La celebración de los Gryffindors se alargó hasta la madrugada. Ginny pasó todo ese tiempo con Harry y Ron. Hermione también estuvo con ellos, pero ella tenía otros planes.
Los Gryffindors llegaron al Salón Comedor, haciendo estruendo… la celebración se alargó más de la cuenta.
Los leones celebraron la victoria de Gryffindor todo el día siguiente. Los alumnos se adentraron al Salon Comedor. La cena llegó y con ello una gran tarta con forma de campo de Quidditch adornaba cada mesa.
El Director de la escuela felicitó a la casa de los leones y después de un discurso breve. Empezó la cena.
· Herm, ¿tienes que hacer guardia esta noche?
Lavender Brown apareció cerca de ellos.
· ¿Perdona?
· Ah, perdona. Ronald me comentó que hoy os toca… así que he decidido acompañaros.
Hermione levantó la vista y miró perpleja a Ginny que ésta miraba divertida la cara de su amiga.
· ¿Qué quieres decir?
Ronald habló esta vez, avanzando hacia Lavender.
· Quiere decir, que esta noche ella nos acompañará.
· Pero, no puede Ron.
· Si, puede. Viene conmigo.
Herm se levantó y se enfrentó a ambos.
· No puede Ronald, nosotros somos prefectos. En cambio, ella no. Lo siento Lavender…
· No lo sientas tanto Herm. Os acompañaré te guste o no.
· Eso ya lo veremos.
Hermione salió del salón comedor, dejando a ambos con la palabra en la boca.
No entendía por qué ahora Ronald se juntaba con Lavender de nuevo y lo peor es que ¿Cómo ella se dejaba utilizar de esa manera?
Llegó la hora de la ronda de prefectos y Hermione se tuvo que comer su orgullo. Ronald junto a Lavender asistieron a la quedada con la castaña.
Los tres comenzaron su recorrido, empezando por lo más alto, desde la torre de Astronomía.
A mitad de camino…
· Mierda…
Lavender habla en voz alta para sí misma.
· ¿Ahora que pasa Lavender?
Ronald la observa.
· He olvidado una cosa en la sala común.
· ¿Qué cosa?
Hermione no la creyó.
· ¿Tan importante es?
· Pues sí, ahora vengo chicos.
Ronald la observo y antes de que se alejara demasiado la cogió del brazo.
· Te acompaño Lavender, ahora volvemos.
Hermione no lo podía creer, otra vez la dejaban sola. ¿Acaso era una trampa?, no le sorprendería. Lavender y ella no habían hecho buenas migas en todos los años anteriores y no creía que lo harían en este.
· Otra vez sola, pero esta vez no me lo esperaba.
Hermione dio una vuelta entre sí para observar que nadie la espiaba, de lo contrario se metería en un buen lío.
Decidió acudir con cautela hacia las mazmorras.
Bajaba las escaleras que conducían a las mazmorras…
· Te pillé.
Unas frías manos cogieron a Herm por sorpresa. Tapando sus hermosos ojos. Ella intentó deshacerse de esas frías manos.
· ¿Quién eres?
Mientras ella preguntaba con delicadeza, el personaje misterioso la llevó a una zona donde la poca iluminación escaseaba.
· ¿Ronald?
Ese nombre hizo que la tenue luz volviera a sus ojos.
· ¿Weasley?, eso me ha dolido.
· Sabía perfectamente que eras tú, Severus. Solo que… quería ponerte a prueba.
Snape estaba al lado suyo. Sus manos agarraban a la joven con ternura.
· ¿A dónde crees que vas sin tu compañero de pasillo?
· No está, en realidad me dejó tirada…
· ¿Te dejó abandonada?, suerte que te salvé.
· ¿Me salvaste?, oh sí, suerte que tengo a mi protector…
Un leve sonido se escuchó al otro extremo del pasillo.
Severus alzó la mano haciendo seña para que Hermione guardara silencio.
· Severus…
· Silencio.
Snape alzó su varita y señaló al fondo del corredor.
· ¿Quién hay ahí?, muéstrate.
Un par de pies asoman de la nada y acto seguido Hermione pensó en Harry y en su obsesión por Malfoy y sus secuaces.
Con un movimiento de varita, Snape hace aparecer a dos alumnos. Los reconocí a la perfección.
· Que grata sorpresa, alumnos de Gryffindor.
· ¿Alumnos?, yo soy prefecto, por lo tanto puedo pasear a altas horas por los pasillos sin dar explicaciones.
Me acerqué a ellos.
· ¿Para eso salisteis corriendo de allí?
Snape intentaba atar cabos.
· Para tu información bonita… - Lavender quería seguir con su conversación hace unas horas atrás.
· Silencio, se acabó. Ambos seréis castigados y 175 puntos menos para Gryffindor.
Ronald lo miró enfurecido.
· Eso es injusto, yo soy prefecto…
· Y yo su profesor, así que…
· ¿Profesor?, ahora mismo no es más que un mortífago.
Hermione se echó las manos a la cabeza.
· Ronald, ¿Qué estás diciendo?
Herm se adelantó para enfrentar al pelirrojo.
· Hermione, no te metas. Ya hemos hablado de eso. Así que…
En todo momento Snape estuvo calculador, sin cambiar de postura.
· ¿Qué pretende Weasley?
· Cuidar de Hermione.
· ¿Cuidarla?, no me haga reír.
· Si, cuidarla de aquellos mortífagos que andan haciendo creer al mundo que han cambiado, ¿sabe el director que anda viéndose con una alumna menor de edad por los pasillos del colegio?
Snape aferró con fuerza la capa de invisibilidad que el pelirrojo tenía en sus manos. Estirando de ella, colocó al pelirrojo enfrente de ella.
· Suéltela, profesor.
Hermione al ver el propósito de Severus sobre la capa y sabiendo lo que pensaría Harry si acabara ésta en manos de Snape… intentó calmarle.
· Profesor… cálmese, por favor.
Snape mira de reojo a Herm para después dejar libre al pelirrojo y su acompañante.
· Hermione, ¿Qué haces a estas horas con…? deberías estar por el tercer piso.
· Lavender, no es de tu incumbencia.
Ronald se asombró de esas últimas palabras.
· Vaya Hermione, ya te expresas como él, por cierto… por el camino me he topado con el profesor Slughorn. Me ha añadido en la lista de invitados de mañana.
· ¿Con quién vas a ir?- Lavender preguntó sin pelos en la lengua.
Ella mira detenidamente a Snape con cierto odio.
· Ron, lo siento… no puedo…
· ¿No puedes?, o ¿te da vergüenza decirlo?
Ron se ríe a carcajada limpia.
· ¿Vas con Neville o qué?
· No, voy con…
· Mira, no hace falta que finjas que vas con alguien, me das un poco de pena y si quieres puedo hacer el esfuerzo de ir contigo, a Lavender no le importará.
· Lo siento Ronald, pero ya me lo han pedido y he dicho que sí.
· ¿Y quién es?
· Draco, Draco Malfoy.
Ron se puso del color de la nieve, pero a los pocos segundos enfureció.
· ¿Qué?, ¿con Draco?, ¿con el enemigo?, ¿Qué te pasa Hermione? Ahora te va el hurón.
Lavender Brown no se dio cuenta de las palabras de Ronald.
Hermione no supo que contestar, Severus no lo aguantó más y volvió a cogerlo del jersey mientras lo señalaba con la varita.
· Cuidado con lo que dice Weasley, está hablando de mi ahijado.
· Ahora lo entiendo todo, profesor.
· Cuide su lenguaje, Weasley.
Snape lo zarandeó por unos instantes para después dejarlo en el suelo.
· Hágame daño, vamos… estará lejos de esta escuela y perderá todo… TODO.- esto último lo dijo mirando a Hermione.
· Para Ronald, se acabó.
· Largo de aquí, no quiero volver a veros por aquí. Si no queréis que deje vuestra casa sin ningún punto.
Ronald se colocó bien el jersey para amenazar con la mirada a su antiguo profesor.
· Esto no quedará así, téngalo por seguro.
CONTINUARÁ...
