Yyyyyy... el primero en despertarse va a seeeeer...¿¡Acaso existe la posibilidad de que sea Roma?! ¡nooooo! ¡Es el increíble Prusia!

España, que ahora mismo está en la cama con él abrazándole como a un osito, como cuando Francia y él duermen juntos porque están teniendo miedo por algo, duerme plácidamente, cosa que a nadie le extraña, si debe ser de mañana temprano.

El caso es que Prusia, que está prácticamente desnudo porque tenía mucho mucho calor, no está NADA acostumbrado a dormir con nadie y mucho menos que le estrangulen, así que se queda paralizado mirando a España, porque ni siquiera se acuerda que ayer llegaron a Roma.

Tras unos instantes de pánico, recuerda por fin lo sucedido y como ayer se quedó dormido esperando a que montaran su cama al otro lado y de repente se queda paralizado de nuevo pensando en algo.

Las voces de Francia, de España y de Roma resuenan en su cabeza "un abrazo especial" "es cuando se acuestan" "estando desnudos" "y se abrazan"... vuelve a mirar a España y a si mismo... desnudos, acostados y abrazados...

Se sonroja.

Traga saliva y decide que NADIE puede enterarse de esto porque seguro que le obligaban a darse besos y todas esas otras cosas iugh que hacía su papá con Roma, mientras sale suavemente del abrazo del español intentando no despertarle, lo cual no es muy difícil, porque venga, despertar a España... bueno, hay que ponerle mucho empeño y más tan temprano, además el pequeño sajón es bastante escurridizo y silencioso cuando quiere. Se pone su túnica y, descalzo, sale del cuarto con sigilo para toparse con la esclava de noche que le asigno Roma a él (la que le llevó al cuarto) Y la esclava de España.

La suya se levanta en cuanto le ve salir del cuarto, bajando la cabeza y Prusia se la topa de espaldas aun andado con sigilo intentando cerrar la puerta sin hacer ruido y da un bote de cinco metros y un chillido que seguramente va a despertar a la mitad de la casa

Valeria, la esclava de España parpadea, por que andaba dormitando aun y al notar que no es el suyo vuelve a su asunto. Fabia, la de Prusia, se asusta también pegándose a la pared, agobiada mirando a un lado a otro antes de mirar al suelo.

—¡NoestabahaciendounabrazoespecialconHispanien! —chilla Prusia de corrido señalándola con el dedo, rojo como un tomate. Bien, Prusia bien, hace cinco segundos has decidido que nadie iba a saberlo.

La chica no entiende nada de lo que dice a excepción de Hispanien. Traga saliva y le mira con cara de circunstancias, bajando otra vez la cabeza sumisamente.

Prusia sale corriendo sin saber a dónde va y la chica se agobia siguiéndole lo mejor que puede.

Busca a su padre por toda la casa que es enoooorme y ya tiene un montón de gente despierta haciendo cosas arriba y abajo... al cabo de un rato nota que la esclava le sigue y se asusta, intentando darle esquinazo.

Así que ahí tenemos a una chica histérica pensando que van a azotarla si algo le pasa al niño, gritándole que pare mientras Prusia se mete por debajo de las mesas y corre entre la gente hasta acabarse subido a un árbol en el jardín porque sabe lo que son las esclavas, pero no está acostumbrado a que le hagan ni caso y menos a que le sigan todo el tiempo.

Y la pobre chica termina abajo del árbol gritándole que no vaya a caerse.

Prusia gatea por la rama del árbol hasta la ventana más cercana y salta hasta ella, quedando colgado de las manos un instante... con los pies, acaba de hacerse subir y se mete al cuarto de Francia y a la chica le dan tres infartos.

Francia duerme encima de todas las cobijas, brazos y piernas abiertas ocupando TOOOOOODA la cama y desnudo como dios lo trajo al mundo

El albino, con el corazón acelerado aun por el salto y la huida mira a Francia en la cama unos instantes. Ahí se da cuenta que definitivamente no es niña pero como no se lo acaba de creer, decide corroborarlo, con el dedo estirado, tembloroso. Lo pone suavemente sobre el pilín de Francia, sonrojado, dándole un par de toquecitos.

Francia da un saltito, sonriendo un poco y murmurando algo sobre el lapin (dios mío con estos niños míos traumatizados con sus parejas desde tiempos inmemoriales). Se lleva una mano ahí abajo capturando la de Prusia, que abre los ojos como platos, sonrojándose más y se queda paralizado intentando que le suelte la mano, vigilando que no se despierte.

El francés se ríe un poco, sin soltarle, dándose la vuelta (sigue dormido, no pregunten) y tira de Prusia que se le cae un poco encima apretando los ojos y pensando otra vez "abrazoespecialabrazoespecial".

El francés se da otra vuelta porque no ha quedado cómodo y como Prusia está un poquito encima suyo, le repega las regiones vitales a su pierna de manera que uno no cree que un niño de su tamaño sea capaz de hacer pero... bueh, hay cosas que no se aprenden.

Prusia aprieta más los ojos y empuja a Francia del pecho para que le suelte, todo rojo.

Francia parpadea un poquito y Prusia sale CORRIENDO ahora ya sin importarle si se despierta o no, estrellándose con su esclava en la puerta del cuarto de Francia, tirándola de culo.

—¡Tampocohehechoelabrazoespecialconfrans! —chilla antes de volver a irse corriendo más llorosito esta vez.

La chica le mira irse desolada, empezando a pensar en los leones.

Después de dar un par de vueltas más acaba escondiéndose y se abraza a si mismo todo preocupado, sollozando que quiere a su papá en un susurro.

xoxOXOxox

Suiza, por su parte se despierta asustado con el primer grito, sin conocer dónde están, buscando desesperadamente a Austria en la cama... Tarda un par de segundos en notar que está al otro lado de ella, durmiendo por fin, de puro agotamiento porque se ha ido despertando un montón de veces por sed, calor, e incomodidad general con el colchón.

—Österreich! Preussen... Ha gritado —le sacude un poco y Austria hace un puchero porque NO QUIERE despertarse, le ha costado mucho dormirse.

Suiza gruñe un poco porque está preocupado, sin embargo el puchero de Austria siempre hace el truco. Se sienta al lado de su cabeza y le hace unos pocos de cariños en el pelo mirando a todos lados.

El moreno se relaja otra vez acurrucándose contra él.

El rubio mira a todos lados nerviosito y tenso, pensando que el techo es DEMASIADO alto y hace muchísimo calor en este sitio, y todo huele extraño (se acerca a oler a Austria que al parecer aún huele como debería... de hecho más intensamente .).

Un rato más tarde, para variar y no perder la costumbre, Suiza se aburre de estar nada más mirando a Austria dormir, así que busca su carcaj y su arco (que lo crean o no, pese a todo el lío de ayer, no lo olvidó en el carro) y decide ir a explorar toda la habitación, con mucho sigilo y sin perder de vista a Austria acostado en la cama

Cuando se cerciora de que todo en la habitación es bastante seguro, vuelve a subirse a la cama.

—Österreich... —da lata otra vez y este lloriquea de nuevo.

—Österreich, voy a ir a buscar a Vater... ¿vienes?

—Mmm —protesta frunciendo el ceño

—Si te pasa algo, grita y vendré a matarles a todos —sentencia Suiza dándole un beso en la frente antes de ir otra vez al borde de la cama

Austria relaja el semblante suspirando profundamente. Suiza arma el arco otra vez, y abre la puerta del cuarto con muuuuuuucho sigilo, lo primero que se asoma es la puntita de una flecha.

Y ahí está Camila sentada dormitando un poco.

Suiza frunce el ceño acercándose un poco a la chica, sin fiarse ni un poco. Le toca la pierna con la puntita de la flecha y ella da un salto, despertándose. El pequeño da otro salto, levantando el arco y apuntándole a la cabeza.

—Nomehagasnada!

Ella se pone de pie asustada despertando al otro esclavo a su lado que es el que está designado al otro de los pequeños. El rubio le apunta a ella y luego a él... y luego a ella... nervioso.

—Trae a vater.

Ambos se asustan al ver el arma por que no se supone que los invitados tengan armas y mucho menos los niños.

—¿Dónde está vater? —Insiste Suiza y luego frunce el ceño—. Patern.

Y ella, asiente tensa intentando apartarse del otro.

—Es... por... aquí —susurra mirando a Suiza y al suelo, preocupada por la flecha.

—Nein —niega con la cabeza—. Tráelo.

—No... puedo... —susurra, el suizo inclina la cabeza.

—¿Por?

Le mira a los ojos y vuelve a bajar la vista.

—Está... con el Domine, está... prohibido molestarle.

Suiza baja el arco y frunce la nariz con total desagrado.

—Rom es un tonto.

La esclava se queda callada mirando el suelo.

—Quiero hablar con vater —insiste Suiza mirando a la habitación y vacilando un poco, porque realmente no quiere dejar a Austria solo. Le gruñe el estómago de repente y se acuerda de que además tiene mucha hambre.

—Está en el cuarto azul, puedo llevarle —responde ella.

—Pero es que... —mira a Austria y piensa que quizás si se va se lo lleven o algo así, el maldito Roma inútil que se los quiere robar.

Ella nota a Austria y al pequeño, traga saliva.

—Claudio cuidará de su hermano —le explica.

—Nein, YO cuido de él. ¿Por qué Preussen gritaba?

—Disculpe, ¿quién es Preu... Prusse?

—Mein bruder... pelo blanco, ojos... rojos —explica en sajón, haciendo algunos gestos.

—Puedo ir a preguntarlo —ofrece, porque de hecho, entiende un poco el sajón.

Suiza levanta las cejas y asiente con la cabeza.

Ella hace un gesto de asentimiento y se va. Claudio se queda mirando a Suiza, de reojo, nervioso.

—Si nos haces algo te mato —murmura Suiza y para poner mucho más énfasis en su palabra, suelta la flecha que se clava en la pared junto a la cabeza de Claudio, a un palmo nada más... quien se queda pálido rezando sus oraciones.

—¿Quiere que vaya a buscarle algo de comer? —propone tragando saliva, recordando el estómago de Suiza que ha gruñido y que bueno, es por la mañana y seguro tiene hambre.

Suiza asiente, frunce el ceño y va de regreso al cuarto, cerrando la puerta. Claudio se va a ello, mientras.


¡Las aventuras mañaneras de los niños en Roma! ¡me encanta Prusia en este capítulo!