Apenas todos comienzan a correr dentro del Laberinto dejo de ver. Salgo de la sala de control con la mirada baja y voy directo a las cocinas. No hay nadie circulando, todos están al pendiente de las pruebas. Puedo imaginarlos apiñados frente a las pantallas mirando a esos chicos correr hacia la muerte, y lo peor es que todos son perfectamente conscientes de que es real.

Me reafirmo sobre el mármol de la mesada y suspiro mientras busco una taza. Me sirvo el café frío que debe estar allí desde la tarde y trato de lavarme la moral con un solo trago. Está asqueroso.

Pienso en la reunión de hace unos días, aún me cuesta creer lo que hice, pero era necesario. Si quería volver a verlos, si pretendía seguir con esto para proteger a las personas que quiero… tendría que lidiar con algunos demonios. No estoy orgulloso, pero no es la primera cosa atroz que he tenido que decidir. Me educaron para esto: para ser líder, para tomar las decisiones difíciles e incómodas. Me educaron para proteger a todos los que pueda, y para alejar a la mayor cantidad posible de personas de la realidad.

Un trabajo de mierda. Lo sé.

—Creí que querías ver a tu pequeño mártir en acción.

Callaghan aparece en la puerta, desde que le asignaron el puesto de Subcapitán ha tenido que participar en muchas reuniones, también ha tenido que tomar muchas decisiones. Ella se opuso a mi propuesta, en el fondo se lo agradezco. Mi mano tiembla ligeramente mientras me llevo la taza a la boca otra vez, el café estará horrible, pero sabe mejor que mi consciencia.

—No todos podemos ganar —me limito a responder. Ella misma está aquí, gozando de una nueva (y más segura) vida, porque Samantha no resistió El Cambio y falleció en una de las camas del hospital. Sam… tenía apenas veinte años… se suponía que seríamos un gran equipo. Me habría gustado al menos despedirme.

—No todos tenemos que perder —responde ella con testarudez. Me recuerda a Marlene, aunque no estoy seguro si ya se conocían antes de las pruebas.

—Si vas a cuestionar mis decisiones, será mejor que pida tu traslado a otra unidad —le respondo cansado—, no estoy orgulloso de lo que hice, no soy Claire.

¿Ella sabrá lo que le espera a Johnson una vez que los chicos escapen?... A veces me cuesta creer el nivel de planeación y entrega que hay en este proyecto. Aún recuerdo una de las primeras veces que hablé con la Ministra Paige, "tenemos recursos humanos ilimitados"... De vez en cuando me pregunto cuándo decidirán volarme la cabeza a mi. Una de las primeras cosas que aprendí aquí es a demostrar que era indispensable, que mis habilidades eran necesarias e irreproducibles, que era el mejor en aquello que me habían asignado. Si quería sobrevivir en CRUEL ni siquiera me era suficiente con ser Inmune, no, tenía que destacar… ser mejor que la media.

Marlene tiene memoria fotográfica, sus conocimientos de medicina superan incluso a los de su propia madre. Mendel, con tan solo dieciséis años, es Biotecnólogo, especializado en Ingeniería Molecular. Los conocimientos de Walt sobre tecnología y software no solamente lo hacen un gran programador, sino además un hacker de primera línea. Abby es Ingeniera Aeronáutica, a los quince años era capaz de volar un jet de propulsión en situación de alto riesgo sin sudar… Si yo voy a liderar a ese grupo tengo que ser tan bueno como ellos, o incluso mejor.

Escucho pasos en el pasillo y de pronto la doctora Johnson aparece en la puerta. Su expresión es dura y hermética. Lo sabe. Nos mira a ambos por un momento, Callaghan sigue recargada en la pared de brazos cruzados y con expresión de enfado. Para sus diecinueve años, sigue teniendo demasiada moral, no le hará ningún bien.

Claire apenas le asiente y entonces me observa.

—Espero que pueda seguir con la segunda fase sin mi ayuda —dice de forma cortés. Sonrío, hasta el último segundo ella será arrogante.

—No se preocupe, doctora, me he estado preparando para esto.

—Sigo pensando que es demasiado joven…

—Sigo pensando que usted es demasiado inhumana.

Por un momento, ambos nos sostenemos la mirada y detecto el miedo en sus ojos. Apenas suspiro, lo sabe y tiene miedo… me hubiese gustado seguir pensando que era inhumana.

—Todos tenemos un rol que cumplir —responde ella, finalmente—. Ha sido un placer trabajar con usted, Miller.

Antes de que pueda responder, ella asiente y sale de la sala. Esta será la última vez que vea a Claire Johnson. Algo se estremece en mi y trago más café… necesitaría beber directamente de la jarra.

Callaghan frunce el entrecejo y me observa confundida, pero yo sigo tragando esa cosa nauseabunda para matar la angustia. Es lista, en menos de un segundo conecta las piezas y sale corriendo de regreso a la sala de observaciones, quizá quiere mentirse a sí misma diciendo que no es posible.

Me quedo un momento observando la borra del café, completamente solo, tratando de imaginar todo lo que está pasando. Para este momento Alby ya debió haber muerto, seguramente los demás se están abriendo pasos entre los Grievers, o por qué no, ya bajado por La Fosa. Suspirando salgo de las cocinas y me voy a mi cuarto. Claire lo dijo, todos tenemos un rol que cumplir.

La puerta se desliza a un lado y veo que ya dejaron mi ropa sobre la cama. Me deshago de la bata que he estado usando como si fuese un científico y me pongo mi uniforme. Se siente bien llevar algo que me resulta familiar. Quizá no sea un experto en armas como Callaghan, pero igualmente cargo mi pistola en su funda. Me miro al espejo y caigo en cuenta que todavía tengo anteojos… si, quizá mi cuerpo pueda defenderse de La Llamarada, pero al astigmatismo es tenaz. En mi escritorio están las lentes de contacto que la Ministra dejó para mi.

No me atrevo a salir y escuchar lo que otros tienen para decir sobre lo que pasa. He estado con estos chicos desde el principio, no puedo decir que me consuela alguna de sus muertes. De alguna forma, tampoco me atrevo a saber la lista completa de decesos, prefiero descubrirlo de otra forma, prefiero escucharlo de alguien con más humanidad. Me quedo sentado en el borde de la cama por un largo rato, repasando qué decir cuando la segunda etapa inicie. No tengo un guión, sólo un objetivo: traer a Marlene de regreso. Sé que ella está bien, sino ya habrían venido por mi y la Doctora Kenway me estaría cortando el cuello con un bisturí.

No salgo a comer, aunque escucho pasos del otro lado de la puerta. Mi computadora suena y me acerco a ella, es un mail de la Ministra con la última información sobre la fase dos. Además me pide un reporte personal de mi evaluación sobre el escape, supongo que tendré que verlo después de todo.

Me paso toda la noche observando esas imágenes, tipeando en la computadora y bloqueando las emociones que, eventualmente, llegan a mi cerebro. Veo el video una, dos, tres… creo que ocho veces. Me gustaría convencerme de que es una película. Veo a Alby morir, veo a Leo siendo cortado en dos, veo a Tim abrazando el cuerpo de Jeff y a Thomas golpeando a Gally fuera de sí. Veo a Claire morir y tengo que bajar la pantalla un momento, agradezco no haber comido, mi estómago todavía no es tan fuerte. Distingo a Marlene entre la multitud, puedo detectar el preciso instante en donde su memoria comienza a funcionar; casi de forma instintiva trata de proteger a Walt, manteniéndolo cerca y ocultándolo detrás de ella. Sonrío, a pesar de todo ella sigue manteniendo su promesa.

Con mano firme y vacía termino el informe y apenas barriéndolo con la mirada presiono "enviar". Justo entonces la puerta se abre dejando lugar dos guardias. Ya es hora.

Caminamos unos diez minutos, al final del recorrido está la Ministra esperándome junto a una puerta. Deben faltar unos minutos para que Marlene despierte, dudo que sepa o recuerde que ya no está junto con los demás, eso no estaba en la información que se llevó antes del Laberinto. La Ministra me sonríe con un brillo extraño en los ojos y luego de saludarla correctamente me pongo firme esperando sus indicaciones.

—Sólo espero lo mejor de su Unidad, Capitán —el tono que utiliza en esa última palabra me hace sudar las manos. Pero claro, aún tengo veintiún años, supongo que quiere remarcar las responsabilidades implícitas detrás de ese título.

—Eso es todo lo que tendrá, Ministra —afirmo con seguridad.

Uno de los guardias abre, del otro lado hay un pasillo y al final la puerta del cuarto de Marlene. Haciendo un saludo final paso frente a todos, una vez que supero la puerta me vuelvo por última vez. La ministra me asiente.

—Ahora todo depende de tí, Nick.


FIN DEL LIBRO I

Hace dos años comencé esta historia, aun con la emoción fanática de haber descubierto esta historia. Fue dificil, pero en el momento en que Marlene y los demás personajes comenzaron a tomar forma en mi cabeza, simplmente no pude de dejar de escribir sobre ellos.

Esta fue mi primera historia en Fanfiction y tenía pánico de subirla. Fanfition siempre me había parecido un lugar serio e importante para cualquier fandom, para cualquier fan que se dijese fanático de las palabras escritas y su producción. ¿Y si es malo? ¿Y si a nadie le gusta? ¿Y si nadie lee? Todas preguntas que aparecieron en mi cabeza justo antes de tocar el botón de publicar. Al final, resolví que si a nadie le gustaba simplemente sería otro montón de palabras en el ciber-espacio y tampoco tenía que sentirme mal por eso. Pero resultó que estaba equivocada. A las pocas horas alguien ya había agregado la historia a favoritos, alguien ya la seguía, alguien comentó que le gustaba mi trabajo. Y así siguió, y jamás creí tener el éxito que esta historia tuvo.

Para muchos quizá sea poco, para otros nada, pero yo me siento imensamente feliz por cada lectura, comentario y favorito que tuvo esta historia. Gracias, gracias a todos. Y espero poder volver pronto con todo lo que falta.

Gracias. Una y mil veces, gracias. A todos ustedes, Shanks, les agradezco cada minuto que dedicaron para leer mis palabras.

Con un saludo muy grande y esperando sus reviews y comentarios, me despido por ahora. Aunque prometo volver con la segunda parte tan pronto como pueda.

¡Nos vemos pronto, Shanks!