Cuando doblé por la esquina donde Sucy y Akko habían pasado al ir caminando delante de mí no pude verlas por ninguna parte.
« ¿Dónde habrán ido? Tan solo me detuve por un minuto viendo el vestido de un aparador», pensaba mientras decidía que hacer.
—Lotte, ¿todo bien? —escuché la voz de la maestra Chariot aproximándose. Al dar la vuelta pude ver que la maestra Croix cargaba varias bolsas que parecían bastante llenas mientras que la maestra Chariot cargaba la pecera de la maestra Piscis e Iris cargaba un par de bolsas de aspecto liviano.
— ¿Te separaste de Akko y Sucy? —preguntó la maestra Croix.
—Sí, solo me retrasé un poco y no sé a dónde fueron —respondí, poco después me di cuenta de que Iris me miraba de forma extraña—, ¿Qué… ocurre? —pregunté.
Iris dejo caer sus bolsas y se acercó decididamente removiendo la capucha de sobre mi cabeza.
— ¿Qué… pasa? —dijo Amy adormilada, yo aún no podía reaccionar, no sabía si iris podía verla, y de no ser así no quería delatarla—, ¿¡Wow, qué está pasando aquí!? —dijo Amy ahora exaltada, deslizándose a mi lado izquierdo para después llegar acrobáticamente al interior del bolsillo de mi abrigo del uniforme.
— ¿Esa hada estaba desde antes contigo? —me preguntó Iris, en un tono serio.
—No, básicamente la acabo de conocer pero decidí confiar en ella —decía a Iris cuando sentí el tacto de una pequeña mano a mi costado, lo que me hizo doblarme ligeramente por el cosquilleo.
—Lamento tener que hacer esto Lotte, use magia para atravesar tu uniforme y poder usar contacto directo, es la única forma que conozco de comunicarme contigo sin que ella me escuche. Esa chica es una doncella del lago ¿lo sabias? —escuché en mi cabeza, de forma muy parecida a la telepatía.
—Sé que servía a la dama del lago hasta que la traicionó liberando a Merlín y quitándole Excalibur, aunque no conocía del título "doncella del lago" —le dije por medio del vínculo que había creado.
—Well Miss Lotte, es de esperarse, si su líder es la "dama del lago" ellas pasan a ser "doncellas" pero el título no es lo que importa, la dama del lago perdió la gracia, armonía y bondad al pasar los siglos para convertirse en una mujer llena de resentimiento y enojo bajo una máscara de calma y amabilidad; ella y sus seguidoras son muy poderosas y sabias en temas mágicos, por eso pudo verme y podría escuchar si habláramos por telepatía normal, este medio es el único que quizá se libre de su influencia, al menos eso espero.
—Entonces ¿le temes a iris?, hasta ahora no nos ha dado ningún motivo para desconfiar de ella, aunque tal como contigo, apenas la conozco.
—No es temor, considéralo, precaución, una súbdita de esa mujer me pone nerviosa, no puedo estar segura de en cual lado está, tienen muy buen entrenamiento, se sabe que pueden infiltrarse y destruir desde adentro.
Iris quizá estaba escuchando o interpretó la situación por el micro gesto de temor que pude haber mostrado, porque se acercó a mí, cerró los ojos y posó su frente contra la mía; sentí que me sonrojaba al tenerla tan cerca y sentir lo suave de su piel.
—Se lo que haces, y no, no podía escucharlas, bien pensado —escuché la voz de Iris dentro de mi cabeza—, veo que le estabas advirtiendo sobre mí, no se conocen y pareces preocuparte por ella, ¿o será que solo te estas cuidando a ti misma?
—No, claro que no, he prometido ayudar a esta chica a encontrar la felicidad y así lo haré, preocuparme por su seguridad es indispensable —dijo decididamente Amy, por medio del vínculo que ahora las 3 manteníamos, sé que la acababa de conocer, pero aún así escuchar esas palabras me hizo sentir una linda calidez en el pecho.
—Te creo —nos dijo Iris, y después se alejó, cortando el vínculo entre nosotras—, lo lamento maestras, tengo gran experiencia con las hadas y sé que a veces es mejor prevenir hasta asegurar sus intenciones —dijo Iris caminando hacia ellas y recogiendo sus bolsas—.
Me sorprendió que Iris pudiera reconocer tan fácilmente a Amy, en ese momento me di cuenta de que era más poderosa de lo que había pensado; aun así también tomé en cuenta lo que Amy dijo, tenía que estar atenta a cualquier acción sospechosa que Iris hiciera además de hablar con las maestras, o al menos eso hubiera hecho si hubiera tenido la oportunidad.
— ¿Hada? ¿llevabas un hada escondida contigo Lotte? —preguntó la maestra Chariot. Estaba por responderle cuando sentí que Amy saltó de mi bolsillo, después un gran destello de luz me encegueció un par de segundos y al ver de nuevo ahí estaba Amy, con su misma ropa pero luciendo como toda una humana normal, incluso más alta que yo y ligeramente menos que la maestra Chariot, pudiendo verla ahora con más claridad sentí que su figura se parecía a la de Diana.
—Bueno, no tiene sentido seguirme ocultando si ya lo saben, mi nombre es Amy, es todo un placer conocerlas —dijo ella haciendo una reverencia como lo hizo al presentarse conmigo.
— ¡Vaya! Debes tener un gran poder para poder hacer eso —dijo Iris acercándose a ella, tomando sus bolsas en una sola mano para tener una libre. Las maestras Chariot y Croix solo se miraron mutuamente como esperando que una le explicara a la otra la situación.
—Glu, glu, glu —dijo la maestra Piscis.
—Claro que sí, con un poco de entrenamiento y dedicación hacer esto no es un problema —dijo Amy viendo a Iris—, y si, puedo mantener esta forma por el tiempo que deseé maestra….
—Glu
—Piscis, de nuevo, un placer.
—Mi nombre es Chariot.
—Y el mío es Croix
—Un gusto —dijo Amy, dándoles la mano.
—Un cambio sobresaliente debo admitir, hace mucho que no veía un hada que pudiera hacerlo, y menos aún que pudiera mantenerlo indefinidamente —dijo Iris caminando alrededor de Amy, después pude ver le acariciaba firmemente un glúteo al pasar detrás de ella, Amy sólo dejo salir un quejido de sorpresa—, además esta forma parece estar más que bien mantenida —dijo Iris al comenzar a alejarse de ella, en la cara de la distinguida hada había un gesto de sorpresa mezclado con una sonrisa maliciosa.
—Oh vaya… eres una doncella bastante audaz… por no decirlo de otra forma —dijo Amy retomando la compostura—, hace unos segundos me estabas amenazando ¿no es así?, pero dejando eso atrás, doncella o no, no te has ganado el derecho de esos íntimos gestos, vuelves a hacer algo así y me veré obligada a aleccionarte.
—Me gustaría ver que lo intentes —dijo Iris, claramente había una tensión entre ambas, aunque no estaba muy segura de cual tipo ni de si quería saberlo, la cara de la maestra Chariot parecía apenada y enrojecida, en cambio la maestra Croix parecía divertirse con lo que estaba ocurriendo.
—Este… ¿supongo que vas a acompañarnos en nuestro viaje? —preguntó la maestra Chariot, cortando la tensión del momento.
— ¡Vaya! Que fácil pareces aceptarla en el grupo —dijo Croix.
— Iris parece confiar en ella a pesar de todo, y nosotras confiamos en Iris ¿verdad?—, respondió la maestra Chariot nerviosa—, ahora todas sigamos caminando, casi es hora de reunirnos y no queremos llegar tarde ¿Verdad? —agregó la maestra comenzando a caminar. La maestra Chariot solo levantó las manos como en un gesto de "whatever" y comenzó a caminar tras la maestra Chariot.
—Así que, Miss Lotte, ¿hemos de seguir a las maestras? —me preguntó Amy dando la espalda a Iris y cruzando su brazo con el mío.
—Solo dime Lotte por favor —le dije algo nerviosa y muy posiblemente sonrojada—, ¿segura de que quieres caminar? ¿No querías dormir hace un momento?
—Bueno, digamos que esta interacción me dio una ligera inyección de energía —dijo viendo de reojo a Iris que pasaba tras de nosotras, siguiendo a las maestras.
—Está bien, entonces caminemos —dije poniéndome en marcha.
Mientras caminábamos a donde habíamos dejado los vehículos Amy solía detenerse de vez en cuando en algunos aparadores, aunque puedo decir que su gusto era algo… excéntrico.
— ¡Mira ese vestido Lotte! Deberíamos entrar a probarnos uno de esos, no es mi estilo y se ve bastante simple pero hey, probar no está de más —me dijo sacudiéndome por el brazo frente al escaparate de cierta sastrería.
—Eso ya no se usa hoy en día —dije al ver el vestido pomposo y extravagante de estilo renacentista al que Amy apuntaba—, lo más probable es que lo hayan hecho para una fiesta de época o de disfraces y nada más —dije viendo a mi alrededor—, de hecho, ¿no te has dado cuenta de cómo la gente te mira por andar vestida así?
—Sí, pero pensé que solo admiraban lo distinguido de mi atuendo —me dijo ligeramente extrañada, al ver su gesto la tomé de la mano y la comencé a llevar rápidamente—, ¡Lotte! ¿Que… estás haciendo?
—Vamos a ir a una tienda de ropa, necesitas un atuendo normal, nosotras nos cambiaremos ya que estaremos fuera de la academia un tiempo pero tú no pareces tener nada más ¿o sí?
—Bueno… la última vez que desperté fue durante los 50´s, creo que tengo unos cuantos atuendos de esa época —me dijo mientras la llevaba.
—Nope, eso no nos sirve, obviamente seria menos que con lo que traes ahora, pero seguirías llamando la atención —le dije, y poco después entramos a una pequeña boutique que ya conocía, con buenas cosas y precios accesibles.
— ¡Hola Lotte! ¡Oh, traes una amiga! —me saludó la señora Bright, una señora amable y simpática, además de la dueña del lugar, al vernos entrar.
—Hola, si, tomaremos el vestidor—dije rápidamente sin detenerme, para que no viera demasiado a Amy y se diera una idea extraña.
—Si, por supuesto —nos respondió.
Antes de darme cuenta me encontraba a solas con Amy, encerrada en el pequeño vestidor.
—Am… supongo que debo desvestirme entonces, ¿podrías ayudarme? —me dijo volteándose y recogiendo su cabello hacia enfrente, quitándose el cuerpo del vestido y dejando al descubierto sus hombros y los lazos del corsé que debía desatar.
« ¿Qué hago? ¿Qué hago?», me preguntaba nerviosa, pensando en que sería lo más indicado, podía sentir la sangre que ahora pasaba por mi rostro, al verme en el gran espejo que cubría una pared del mostrador me di cuenta que estaba bastante roja.
— ¿Lotte…? —me dijo viéndome de reojo, mientras desataba los lazos de sus botas, como extrañada de que no hubiera empezado; yo no sabía que pensar, no sabía si me estaba probando, si buscaba provocarme o si realmente esto le parecía normal, pero ante la posibilidad de la última opción yo no quería quedar como una inmadura por lo que busqué controlarme y comencé a desatar los lazos, intentando hacerlo con la mayor normalidad posible;
—Listo —dije una vez que terminé y cuando ella se removió el corsé y el fino camisón que llevaba debajo abrí la puerta para salir del mostrador mientras ella se quitaba la falda.
— ¿A dónde vas? —dijo ella levantándose para dejar caer la falda; al devolverme y verla el momento me tomo por sorpresa, descubierta de la cintura hacia arriba y desenganchando los ligueros que sostenían su medias ella parecía estar tomando todo muy natural mientras que yo me sentía en shock, me parecía una joven realmente hermosa pero no era el sitio o el momento para dar libertad a mis pensamientos; cerré la puerta y me paré viendo a la pared, evitando mirarla; no es como que no hubiera visto antes a Sucy o Akko incluso a las chicas del grupo de Amanda, pero verla a ella me hacía perder la naturalidad que sentía ante esas situaciones.
—Disculpa, pero…
—Te he hecho sentir incomoda ¿verdad?... lo lamento —la escuché decir, muy cerca por detrás de mí—, necesitas más tiempo de conocernos para que esto sea visto con normalidad ¿cierto?, está bien, no hay problema, creo que forcé los límites de nuestra recién formada amistad, tan solo es que estoy acostumbrada a hacer las cosas así con mis amigas hadas, o incluso con las costureras que me llegaron a confeccionar vestidos, aunque cuando lo pienso ciertamente me eran gente de confianza, no desconocidas —dijo en voz pensativa—, sorry, creo que simplemente me inspiras confianza —me dijo, seguramente sonriendo, poniendo su mano sobre mi hombro.
(Suspiro) «Genial, ahora me siento como una tanta inmadura», dije para mí.
—No te preocupes —dije volteando y procurando verla a la cara—, voy a traer un poco de ropa que quizá pueda agradarte y partiremos de ahí —dije sonriendo y tomando brevemente su mano para después soltarla y salir del vestidor.
—Perfecto —dijo ella visiblemente emocionada, comenzando a quitarse las medias.
Una vez afuera del vestidor me detuve un momento para procesar todo lo que había pasado.
« ¿Qué me pasa? No llevo ni una hora de conocerla», me decía «cálmate Lotte, cálmate, es solo una chica más», me dije al emprender mi camino por la tienda «pero vaya chica que es», dijo esa parte de mí que no podía acallar.
Me di cuenta poco después de comenzar que el buscarle ropa sería un ejercicio algo más difícil de lo que esperaba, ya que no podía evitar imaginarme como le quedaría, pero puse mi mayor esfuerzo en elegir algo practico y no algo que me gustaría verle usar, era una situación fuera de lo común, me había tocado decirle a alguien si una prenda le quedaba bien o no a mis ojos, pero no elegirles algo y menos el atuendo completo. Para agilizar las cosas primero le compre varios conjuntos de lencería, ya que la que tenía no sería compatible con la ropa actual, al final debo admitir que termine eligiendo los que me gustarían para ella, un pequeño gusto culposo puede ser.
—Oh, así que estos son tus gustos, me agradan —dijo cuándo le entregué los conjuntos de lencería— ¿y qué situación podría ser mejor? tendrás un asiento de primera fila —me dijo jugando conmigo.
—Sólo ponte algo —le dije saliendo del vestidor, claro que quería verla, pero no podía dejar el tema tan claro, además el tipo era su gusto, a lo mucho el mio influyo al decidir el estilo.
Después de dárselos tomé las prendas que me parecía le quedarían bien y decidí tomar un poco de todo, vestidos, blusas, zapatos, calcetas, iba tomando poco a poco y dejándole las cosas en el vestidor, mientras tanto ella iba separando las cosas que creía harían un buen outfit. Después de un poco más de 20 minutos llevando cosas tome lo último, un par de Kitten heels negros con un pequeño moño rojo que me parecían lindos y sofisticados a la vez.
—Con estos son 8 pares, quizá entre estos si puedas elegir unos cómodos y otros más formales o elegantes como dices.
—Gracias Lotte, en serio aprecio tu ayuda —me dijo mientras se ajustaba un brasier de un conjunto parecido al que llevaba, también con ligas y medias, de los colores que parecían gustarle, negro con encaje rojo, se veía preciosa en él, más seductora de lo que creía necesario de la ropa para todos los días, pero si ella se sentía cómoda así ¿quién era yo para juzgar? Poco a poco me acostumbré a esa atmosfera en la que no tenía por qué haber penas entre las dos, después de verla así poco podría ser más íntimo después de todo — ¿puedes pasarme las cosas de cada montón? —me preguntó, al parecer decidida a quedarse con
—Por supuesto —le dije, y comenzamos a tratar con todas las opciones, me sentía como en uno de esos juegos virtuales donde se deben vestir muñecas. Primero intentó un look algo audaz, agresivo, con leggins, shorts de mezclilla azules con cinturón de cuero, botas de combate, una blusa blanca y una chamarra de cuero negra, al igual que los leggins y el cinturón. .
— ¿Qué te parece? —me dijo dándose la vuelta mientras se veía frente al espejo.
—Se ve bien… —dije pensante.
— ¿Pero…?
—Pero no siento que vaya con lo que me has descrito que te gusta, no sé, siento que no es tu estilo.
—Lo sé, pero quería saber que opinabas —dijo riendo— vamos, ayúdame a quitarme esto, debemos apresurarnos, tus compañeras van a cansarse de esperar, —me dijo sentándose para quitarse lo de arriba mientras yo le ayudaba con las botas. Después de volver al principio le ayudé a intentar el siguiente conjunto, un sencillo vestido floreado color rosa con un cinturón negro y unos flats blancos—, ¿y ahora? —pidió mi opinión de nuevo.
— ¡Te ves tan linda! —le dije abrazándola sin buscar resistir las ganas después de ver la cuteness que despedía con esa ropa, ella tenía rasgos bastante lindos y vestida así quererla abrazarla era difícil de evitar.
—Oh, gracias —dijo abrazándome de vuelta.
— ¿Pero tampoco es tu estilo cierto? —le dije al soltarla.
—Me atrapaste, es un poco más… girly de lo que quisiera ahora.
—Está bien, a intentar con el siguiente.
El siguiente conjunto fue una blusa roja con volantes fruncidos por la línea central, en las muñecas y un pequeño moño en el cuello, acompañada de una falda negra con un ancho cintillo de adorno a la cintura, de un color negro más oscuro, y lisa hasta terminar en una línea de fruncidos antes de la rodilla, del mismo color más oscuro que el cintillo.
—Dame tu pie —le dije mientras sostenía una de las medias negras doblada para ponérsela al momento en que ella se encontraba sentada acomodando el cintillo de la falda, faltaban 5 minutos para la hora establecida de reunión y quería llegar lo menos tarde posible, aunque la desviación había valido la pena.
Una vez con las medias negras hasta el muslo que apenas dejaban unos centímetros de su pierna al descubierto tan solo quedaba decidir los zapatos, entre los que había sentí que los kitten heels serían lo mejor y una vez que se puso los pies en ellos y se levantó sentí una extraña sensación de satisfacción.
—En serio he vestido una muñeca —dije algo apenada, al levantarme.
—Gr… gracias —dijo ella con cierto enrojecimiento en sus mejillas para luego desviar la mirada hacia el espejo—, tenemos un ganador ¿no lo crees? —me dijo haciendo varias poses frente al espejo.
—Sí, siento que esa sí eres tu —dije al levantarme.
—Gracias —dijo abrazándome—, ¿Ya es medio día cierto?
—No hay por qué, y si, así es.
—Debemos irnos
—No, no te preocupes, mejor hay que hacer que el retraso valga la pena y…
—Oh… —me interrumpió ella, acercándoseme con una mirada algo sugestiva—, y… ¿Cómo quieres que hagamos que valga la pena? —dijo acorralándome contra la esquina del cuarto.
— ¡No, no, no me refería a eso! —dije negando con las manos, ella solo se acercó más mientras yo intentaba bloquearla con las manos pero al sentir su pecho las retire rápidamente— ¿entonces a que te refieres? —me susurró al oído, yo me sentía extrañamente indefensa; sabiendo que podía leer mi mente a voluntad no podía evitar pensar que ella quizá sabía que una parte de mí, una que luchaba fuertemente por mantener a raya, deseaba esa cercanía con ella, lo que me hacía sentir algo culpable, apenas la conocía, si era sincera conmigo misma solo estaba deseándola físicamente.
—No tienes por qué sentirte así Lotte… es natural —me dijo mientras me sacó el abrigo y poco después sentí su mano subir lentamente bajo mi falda, intenté resistirme a su avance pero sabía bien que en el fondo, yo deseaba que continuara—, ya veo, te agrada sentir que te opusiste, al menos un poco, así no te sentirás culpable ¿cierto? —dijo viéndome fijamente, yo no dije nada pero al verme reflejada en esos ojos azules supe que ella podía ver a través de mi—, está bien, puedo ayudar con eso —dijo haciendo un gesto mágico con su mano libre y antes de darme cuenta mis manos se encontraban sobre mi cabeza, encadenadas a la pared—.
—A… Amy —dije con dificultad, como dudando de realmente querer hablar o no.
— ¿Si… Lotte? —me dijo plantándome un beso en el cuello, uno que me hizo desear más olvidarme de todo y solo dedicarme a ese momento, el mundo afuera de esa cortina dejaba de existir para mí—, si deseas que me detenga, solo dímelo, dime claramente "detente" y lo haré en ese momento —me susurró al oído pausadamente— si solo quieres sentir que te resistes como parte del juego… siéntete libre de hacerlo—me susurró en un tono que hacía difícil resistirse a su influencia mientras su mano izquierda se aventuraba por mi espalda, bajo mi chaleco y después bajo mi blusa hasta tocar mi espalda, que se arqueó ante el roce de sus dedos bajo la banda de mi brasier y después se arqueó más violentamente al sentir como su otra mano comenzaba a explorar mi pelvis con un tacto que solo una amante debería llevar a ese lugar.
— ¡Lotte! —gritó la encargada mientras escuchaba su caminar acercarse, la mirada apasionada de Amy desapareció en un parpadeo, al instante hizo desaparecer las cadenas, me jaló hacia ella y bajó el cierre de su falda.
—Finge que me ayudas a subirlo pero no puedes —me susurro rápidamente mientras ponía mis manos a sujetar la falda y me daba la espalda.
—Lotte —dijo la dueña mientras recorría la cortina del vestidor— acaba de llamarme de una vecina, hay una fuga de agua en mi casa, ¿puedes vigilar la tienda mientras voy y dejo un plomero encargado del lugar? No será mucho tiempo, conozco a alguien de confianza al final de la calle y mi casa queda a un par de cuadras.
—Claro, no se preocupe —dije volteando a verla con la cara más calmada que pude poner.
—Perfecto —dijo dando la vuelta como para marcharse, pero luego se devolvió rápidamente, sentí que se me helaba la sangre al pensar que se había dado cuenta de algo—, ¿esa falda no le queda a tu amiga? creo que tengo esa en 2 tallas más grandes, si no está aquí búscala en el almacén —dijo la encargada para luego tomar su bolso y dejar la tienda.
—Sentí que el corazón se me iba a salir —dije dejándome caer contra la pared cuando la encargada salió de la tienda.
—Lo mismo digo, hace mucho que no sentía tanta adrenalina —dijo Amy dejándose caer a mi lado, ambas nos encontrábamos ahora en un modo relajado, nada comparado al anterior—, siento que evadimos muchos problemas ¿estoy en lo correcto?
—Sí, muchas chicas de la academia vienen aquí, seguro alguna se enteraría y no quiero imaginarme que habría dicho la dirección si eso pasaba —le dije riendo de nervios.
—Qué bueno que no fue así (suspiro)
—Lo sé (suspiro)
—Lotte… —dijo Amy tomándome la mano—, lamento esto, yo… me deje llevar —me dijo acariciando mi mano—, ¿puedes perdonarme por casi meterte en problemas?
—No tengo porque perdonarte, fue mi culpa también, yo pude haberlo detenido todo si quería, pero una parte de mí no quería hacerlo —dije nerviosa.
—Lo sé, haha, en seeerio lo sé, además tienes gustos algo…
—No digas más —dije deteniéndola al poner mi mano sobre su boca, ella asintió.
—Ahora —dije levantándome y acomodándome debidamente la ropa—, ya tienes un cambio, pero te faltara uno casual y quizá una pijama.
—Bueno, tenemos tiempo —dijo ella, y comenzamos a ver cosas por la tienda.
— ¿Qué te parece esta blusa? —le dije mostrándole una tank top negra de su talla.
—Me agrada —dijo acercándose y tomándola de mi mano junto a otra blusa del mismo color pero manga hasta los codos que estaba al lado— con estas 2 no debería pasar apuros por tops, ¡oh mira! esto me agrada —dijo tomando unos jeans negros— ¿sabes? Solo tengo 2 pantalones y son de los 50´s, estos no tienen naaada que ver con esos pero serian una buena adición, dijo tomando ese y otro par azul oscuro, después recorrió la tienda por unos pares de calcetas y finalmente fue a buscar unos zapatos, tomando un par de sneakers converse rojos de suela y cinta blancas y unas botas de combate altas hasta empezar la rodilla completamente negras —si alguien viene me avisas— dijo entrando al mostrador para sentarse pero sin recorrer la cortina.
Mientras Amy se cambiaba yo fui a ver a través del aparador, por si veía que algunas de las chicas me estaban buscando.
—Y… ¿Qué te parece? —la escuché decir a mi espalda y cuando me voltee la vi con la blusa negra, los pantalones azul oscuro, los tenis rojos y una camisa a cuadros roja con negro que debió haber tomado al salir.
— ¡Te ves muy linda! —le dije sonriendo— realmente es un look casual, ¿te sientes cómoda?
—Sí, me gusta, para algo ocasional, vestirme así no sería cosa de todos los días, ¡ahora vuelvo! —dijo dándose la vuelta y dirigiéndose de nuevo al vestidor. Después de unos minutos en los que seguí viendo hacia afuera Amy se paró de nuevo tras de mi—, ¿Qué tal? —ahora iba vestida toda de negro, la blusa de tirantes, los jeans, un cinturón, las botas de combate e incluso unos guantes de cuero sin dedos y unos lentes estilo aviador, todo del mismo oscuro color.
— ¡Vaya! Te ves como todo una Lara Croft o Sarah Connor —le dije, ella solo se me quedó mirando confundida—, olvídalo, te lo explicaré luego, te vez muy bien, sería adecuado para ir a acampar o de excursión, de hecho Diana y sus amigas, unas chicas de mi grupo, también planeaban llevar unos atuendos así.
—Perfecto, ¡entonces no me quedare atrás! Y, finalmente… —dijo sacándose tan rápido como pudo los guantes, botas y pantalón y poniéndose por encima un vestido rojo de tirantes gruesos y largo hasta la pantorrilla con un ancho cinto negro a la cadera y completamente estampado con un modesto, pero elaborado encaje de diseño floral en el mismo color del vestido—, ¿Qué te parece? —dijo dándose una vuelta—, ¡Oh, cierto! —dijo al verse los pies, se sacó las calcetas y fue corriendo al vestidor para volver casi de inmediato calzando unos bellísimos flats rojos de suela negra que parecían estar hechos con el mismo encaje de diseño floral rojo que el vestido, transparentándose ligeramente entre los pequeños espacios entre el encaje.
— ¡Es precioso! —le dije haciendo una seña con la mano para que se diera una vuelta, no parece ser estrictamente casual ni formal, se ve sofisticado sin ser demasiado llamativo y sobre todo tiene todo tu estilo marcado, los colores, el encaje, es tan… tu —le dije parada frente a ella, viéndola de pies a cabeza—, además esos zapatos son bellísimos y parecen haber sido hechos para ese vestido.
— ¡Lo sé! Tuve mucha suerte —me dijo viéndolos también; cuando vi que su mirada se desvió hacia la calle, ¿no es esa la dueña? —preguntó, y al voltear me di cuenta de que era ella, en la esquina de la calle.
— ¡Si lo es, rápido, recoge la ropa y acomódala bien! —dije mientras la encargada venía a mitad del camino, Amy recogió todo la ropa y la dobló de forma adecuada, dejando todo sobre el mostrador.
— ¡Oh, jovencita, te ves preciosa! —dijo la encargada al entrar y ver a Amy.
—Muchas gracias —dijo Amy modestamente.
—Si quieres irte así en un momento te ayudo a quitar las etiquetas —dijo la encargada mientras caminaba para sentarse tras el mostrador—, gracias Lotte, parece que todo quedara listo para esta tarde, de no haber ido en el momento quizá habría sido un desastre —dijo mientras parecía calmarse después de lo que debe haber sido un momento tenso para ella.
—Me alegra que todo se haya arreglado antes de ser un gran problema —le dije.
—Sí, es bueno escucharlo —dijo Amy.
—Gracias chicas, por cierto ¿Quién es tu amiga Lotte? No nos has presentado.
—Mi nombre es Amy, es un placer conocerla —dijo Amy, dándole la mano.
—Yo me llamo Susan y el gusto es mío jovencita, siempre es agradable conocer a las chicas de la academia, tienen cosas maravillosas que contar —dijo la encargada, sonriente.
—Me alegra oírlo, así sé que no tengo que limitarme al hablar —dijo Amy sonriente, me parecía que el carisma es algo que dominaba sin problema.
— ¿Y esto es lo que van a llevarse? —dijo la encargada viendo la ropa y zapatos sobre el mostrador—, ¿no te ha gustado nada hoy Lotte? Nada parece ser de tu talla.
—Amm —empecé a decir cuando Amy tomó mi mano para interrumpirme.
— ¡Es cierto Lotte! Ven conmigo, atrás vi algo que te quedaría perfecto —dijo Amy llevándome hacia el fondo de la tienda, tomó algo que no distinguí bien y me llevó de vuelta al vestidor, corriendo la cortina.
Una vez dentro del vestidor ella dejó el vestido de lado, con verlo me di cuenta de que no estaba siquiera cerca de ser de mí talla así que entendí que no me había traído por eso.
—Lotte —me dijo haciendo que nos sentáramos—, soy una tonta, seguro, tengo algo de dinero pero no servirá en esta época —me dijo, claramente apenada—, creo que sería mejor decir que volveremos en unos días, seguro puedo conse…—, decía cuando decidí interrumpirla poniendo mi índice sobre sus labios.
—No tienes por qué preocuparte, yo esperaba que así fuera, no te preocupes, yo me encargo —le dije sonriente.
—No puedo dejarte hacer eso
—No te preocupes, no será un problema —le dije, y al escucharme cerro los ojos, yo sabía que intentaría meterse a mi cabeza para saber si realmente no me afectaría, yo sabía que pagar eso sería un golpe a mi presupuesto pero no quería que ella lo supiera, además tenía mis ahorros y decidí que la llevaría conmigo, era como mi invitada, así que me acerqué y le di un leve beso en la mejilla, al sentirlo abrió los ojos en sorpresa, sonrojándose levemente—, por favor, toma mi palabra, si buscas las respuestas por ti misma siento que no confías en lo que te digo.
—No, no es eso, es solo que…
—No te preocupes, vamos —le dije tomándola de la mano y levantándome para llevarla hacia afuera.
—Lotte —me dijo deteniéndose antes de que recorriera la cortina—, gracias —me dijo antes de acercarse y abrazarme fuertemente; pude sentir que había muchos sentimientos de por medio.
«—Te hubiera besado, pero al leerte supe que deseas que la primera persona sea especial para ti… ups, lo lamento, pero debía entrar en tu mente de nuevo, no quería arruinar algo como eso», le escuché decir dentro de mi cabeza.
«—Gracias por preocuparte por algo como eso», le respondí por el vínculo que había creado y antes de soltarla deslicé un pequeño rollo de billetes bajo la banda de su bra.
—Noo… no me digas que… no acabas de hacer eso Lotte… —dijo Amy entre sorprendida y risueña
—Lo lamento, no pude resistir el impulso —dije casi soltándome a carcajadas mientras ella llevaba su mano a su espalda con una sonrisa de incredulidad.
—Vaya, al menos me has cotizado bien —dijo riendo y después ambas nos soltamos a reír—, solo para que sepas, puedes cobrarme un tiempo a solas cuando quieras —dijo guiñándome un ojo, al oír eso me puse bastante nerviosa, con lo que la había conocido a ese momento sospechaba que lo decía en serio, y me concentré en alejar la idea de mi mente para que no supiera que me agradaría tomarle la palabra.
—Mejor vamos a que pagues por tus cosas —le dije levantándome, después de eso nos acercamos de vuelta al mostrador.
— ¿No te quedó lo que te sugirió Amy, Lotte? —preguntó la encargada.
—No, pero no habrá problema, nos llevaremos eso solamente, ya me vera por aquí en otra ocasión
—Sé que así será —me respondió sonriente—, como agradecimiento por ayudarme voy a descontar 20% del total jovencita —dijo viendo a Amy.
—Pero… yo no hice nada —dijo Amy.
—Eres su amiga ¿no?, conociendo a Lotte y viendo cómo te buscaba ropa parece tenerte aprecio, por ti ambas estaban aquí y si Lotte te tiene confianza yo igual.
—Gr… gracias —dijo Amy algo apenada.
La encargada guardó la ropa en una gran bolsa de cartón de esas típicas de las tiendas de ropa, Amy pagó y luego nos despedimos cordialmente.
— ¡Gracias! —dijimos Amy y yo.
—No hay de que chicas, ¡vuelvan pronto!
— ¡Lo haremos! —dijo Amy, y de alguna forma pude sentir que realmente deseaba hacerlo, pero no estaba segura de sí podría, una mezcla de felicidad y melancolía.
— ¡Lotte! Olvide preguntarte algo —dijo la encargada haciéndome una seña de que volviera; Amy me esperó en la puerta mientras yo me regresaba.
— ¿Si Mrs. Bright?
— ¿Dime Lotte, perdona la pregunta, sé que no me incumbe pero… ella es tu novia? Me pregunto en voz baja.
La pregunta me tomó completamente por sorpresa.
«Debe haberme descifrado mejor de lo que imagine que podría», pensé mientras dudaba que responder.
—No te preocupes, mis bisuabuelos eran gentes muy liberales, lucharon por la igualdad en Manchester durante gran parte de sus vidas y, esa es la vibra de la familia, seria deshonroso para mi juzgarlas —me dijo aun en tono de secreto como para hacerme sentir más cómoda con mi respuesta.
— ¿Por qué se ha dado la idea de que yo…? Le dije susurrando.
—Por favor jovencita, cuando vienes con tus amigas es bastante obvio si sabes que detalles ver, como te comportas, como miras; te delatas, y con esta chica no está solo claro, lo irradias, también te había visto así de perdida con esa chica, Sucy, pero ella, con ese carácter tan frío, no se veía tan reciproca —al escucharla decir eso solo deje salir un largo suspiro.
—No, ella no es mi novia, es solo una, nueva amiga —le dije.
—Oh… está bien, lo comprendo, perdona por entrometerme
—No hay cuidado, que tenga un excelente día —le dije de nuevo sonriente y me dirigí hacia la puerta; cuando Amy vió que me dirigía hacia ella hizo un gesto con la mano despidiéndose de nuevo de la encargada y salió de la tienda, sosteniendo la puerta para que saliera.
—Lotte —me llamó la encargada mientras me dirigía a la salida.
— ¿Si?
—Cuida que chica consideras merecedora de ese brillo que hay en tus ojos, no quisiera ver que alguien te lastime —me dijo calmadamente con una cara que mostraba cariño, al escuchar eso me regresé y le di un abrazo, que ella correspondió amablemente.
