Naruto fanfic
"Let love be your energy"
por Ivan Emiliano Altamirano
Capítulo 37: I am Believer.
Advertencia: Todos los personajes en este fanfic son propiedad de Masashi Kishimoto, así que no me demandes
-En la torre mi general.
Naruto comenzaba a hastiarse de las expresiones de un cínico Kankuro. Sin embargo, tuvo que aguantar una seña obscena y centrar su atención en Hinata.
La chica le miraba de manera larga. Jamás la había visto tan seria y a la vez tan deprimida.
-Princesa - murmuró el chico tratando de sonar cordial - dejame te expliqué...
-Te dejaré hacerlo - murmuro la joven con voz de ultratumba - y luego ya decidiré que hacer.
Naruto entró en pánico. ¿Decidir que? ¿Y ella sola?
El chirrido de la reja abriendose rompió sus pensamientos. El guardia señalo a la joven, haciendo que el atribulado de Naruto saliera como un dócil perro trás su amo.
-Magnífico, acabo de gastar un dineral en una despedida de soltero sin boda - comentó nuevament el marionetista.
-¿Quieres callarte? - espeto Shikamaru. Su futuro cuñado solo chasqueo la lengua en señal de molestía y se recosto nuevamente en el catre de su celda.
Tan pronto como Hinata y Naruto salieron del lugar, Rock Lee se volvió hacia Sakura, que había estado observando la escena impasible.
-¿Y bien? - la voz de Sakura no sono tan diferente a la de Hinata antes de volverse hacia su novio - ¿Que paso?
Lee tomo aire y describió de golpe lo sucedido. Sin perder detalle pero sin tampoco verse como una victima de las circunstancias.
-Karin fue la striper - comento el chico enrojeciendose - y pude haberme levantado e ido, pero no voy a negarlo, tenía curiosidad y quería verlo - tomo aire - fallo mi poder de la juventud. Vencido por mis hormonas.
Sakura frunció el entrecejo ante esto último. Solo apreto los labios y asintio hacía el guardia.
Este, ya sabiendo su oficio, abrió la reja y señalo afuera. Lee siguió a Sakura, fuera de los calabozos.
-Madre mía, esto parece un matadero - comento Kiba - vamos a terminar todos solteros o mínimo, sin testículos.
-Mira quien lo dice. Cuando Tayuya se enteré de que estas aquí, morirás
-Eso crees - sonrio Kiba a Shikamaru - tengo un plan al respecto.
Chouji trataba de contener las lágrimas que recorrían sus rollizas mejillas, sin mucho éxito. No solo le dolía que una mujer lo viese llorar como si fuese un crío, sino el abrir viejas heridas que creía cerradas. Ciertamente tenía una buena posición como dueño de un taller, así tenía buenos dotes culinarios, como una personalidad que lo hacían ver simpático.
Pero cuando salía con alguna chica, venía la típica excusa de "luego te hablo" o "gracias pero ya estoy con alguien", cuando a leguas, las mujeres lo veían de una manera que el conocía bien.
Con Kin las cosas habían sido distintas. Ella lo escuchaba y se reía de sus comentarios. Ni se diga que era atractiva y carismática.
Solo que le pasaba lo mismo de siempre: se enamoraba de la chica equivocada.
Ino había sido el mejor ejemplo de ello.
Por eso, igual verla tan contenta con alguien como Sai, no hacía sino enfurecerlo más. Él era mejor...o eso creía.
Al final no era sino un gordo inseguro y solitario.
-Veo que sigues molesto - la joven policia apareció en el umbral de la puerta. Chouji había dado un puñetazo a la mesa rematando sus pensamientos.
-Algo - murmuró secandose las lágrimas como podía con las manos esposadas. La joven suspiro y saco una llave.
-Te las voy a quitar.
-No te preocupes, no muerdo. Solo estoy frustrado.
La policia asintió. Luego de unos segundos, las esposas caían sobre la mesa con un sonoro clank.
-No debería hacerlo, no es el protocolo.
-Lo sé. Debería estar amarrado en alguna celda solitaria - Chouji se froto las muñecas mientras hacía ruidos con la nariz - prometo portarme bien.
-No me refiero a eso.
El Akimichi parpadeo. Cuando se dio cuenta, la joven había tomado asiento frente a él, como si fuera un interrogatorio. Sin embargo, saco de su chaqueta, una barra de chocolate.
-¿Estas jugando conmigo? - pregunto el joven un tanto pícado.
-Pensé tendrías hambre. Los hombres siempre la tienen cuando hacen berrinches.
-No es ningún berrinche - pero Chouji tomo la barra y asintió con un leve gracias - tengo motivos para estar así.
-Supongo. ¿Tu novia anorexica te dejo por otro?
-No tengo novia - Chouji abrió el envoltorio - pero si había una chica.
-¿Entonces?
-Tenía novio y no lo sabía.
-Ah - murmuro la joven como si lo dijera todo. Ambos se quedaron callados un rato, mientras Chouji comía en silencio. Sin embargo, detuvo su masticar a la mitad y con cuidado arrancaba el pedazo que aun tenía la impresión de sus dientes.
-Toma - le devolvió el chocolate a la policia - para tí.
Esta sonrio ante el gesto y sin más, comenzo a devorar el chocolate rapidamente.
-Veo que tienes buen apetito.
-Es noche de guardia. Se supone cené en Ichikaku un tazón de ramen, pero aun tengo hambre.
-¿Ichikaku? ¿Lo conoces?
-Claro. Hacen los mejores ramen de la zona. Sonará a gula, pero a veces me como dos - sonrío la chica pícaramente. Chouji la miro asombrado. La policía se veía esbelta y sin un ápice de grasa.
-No te creas - reconoció la mirada del joven - correr tras criminales y las guardias, te acaban rapidamente. Sino como, me muero a los cinco minutos.
-¿Hipoglucemia?
-¿Como lo sabes?
-Mi madre la tenía. Delgada como un palo.
La chica asintió y termino de comerse la barra.
-Mi nombre es Akimichi, Chouji Akimichi.
-El mío es Suna, Sari Suna. Mucho gusto.
-¿Suna? Tienes algo que ver con Gaara y Kankuro?
-Parientes muy lejanos. Demasiado diría yo. Los Suna tienen antecedentes de Yakuza - sonrió Sari maliciosa - así que sabes que los subordinados se casan a veces con hijos de la "realeza". Mi padre se caso con una hija de un subordinado. Un buen rollo.
-Me extraña seas policía entonces.
-Lo soy porque disfruto pegarle a la gente y disparar - la sonrisa de Sari aumento - pero del lado de la Ley. Imaginarás que a mi padre casí lo infarto.
-No lo dudo. ¿Entonces tienes dinero?
-Trato de vivir con mi sueldo, pero mi sobreprotector padre me manda algo de vez en cuando.
-Vaya. Guapa y rica - comentó Chouji.
-Algo así. ¿Me considerás guapa?
Por respuesta, la chica recibió una mirada elocuente del chico. Sari solto una carcajada.
-Das otra impresión sabes?
-Lo sé. La gente dice que parezco rudo, como mi padre, pero en el fondo - Chouji solto un largo suspiro.
-Seeh, se como se siente eso - Sari se reclinó sobre la silla. Chouji sonrió, pero se dio cuenta de que algo no estaba bien aquí. Se supone la joven lo había sacado por buscapleitos, pero ahora estaba con ella, platicando como si fueran dos buenos amigos.
-Oye, ¿No debería estar encadenado por lo que hice?
-Ya te lo dije - Sari volteo a otro lado - no es el protocolo.
Chouji abrió la boca para decir algo, pero fue cuando entendió el comentario. No lo había sacado por su conducta, sino por otra cosa.
-¿Que tramas?
Sari hizo una mueca y volteo a verlo.
-Supongo te tomaron fotografías antes de encarcelarte.
-Sí, lo reglamentario. Esto irá a mi expediente.
-Bueno - la joven entorno los ojos - a mí me toca tomar de repente las fotografías. Ya sabes, conoces cada persona...ya sabes...
-¿A que te refieres?
-Oh vamos. La mayoría de los que vienen a parar aquí, estan feos, pero tú... - Sari desvio la mirada nuevamente, como si hubiera algo interesante en el muro. Chouji dejo caer la mandíbula al suelo ante la declaración. Se supone que había al menos ocho adonis con él: Gaara, Kiba, Neji, Sai, etc. e inclusive Naruto.
-Antes que digas algo - las mejillas de Sari se habían enrojecido - no es tu cara, en absoluto.
Chouji parpadeo. Primero lo había halagado y luego se estaba contradiciendo.
-¿Entonces?
Sari hizo una mueca y comenzó a mover rítmicamente las piernas. Como si lo que fuera a decir, fuese algo muy malo.
-Tus...brazos... - tartamudeo - estan...bien. Me gustan.
Chouji se miró. Vestía una camisa manga larga que inclusive pareció demasiado ñoña, ni se diga tenía una camiseta por debajo y una chaqueta encima.
Entonces fue cuando notó que solo traía la camisa. Se había desnudado de la cintura para arriba durante el interrogatorio y la toma de fotos, porque tenía un calor de los mil demonios.
-P-Pero - Chouji ahora estaba apenado. Ciertamente con su trabajo, tenía los brazos fortalecidos - tengo panza! Estoy gordo!
-Eso no importa - Sari suspiró - tus brazos son los que cuentan.
Fue cuando notó que la chica no dejaba de verle, de una manera extraña. Hasta diría pervertida.
-Ya, ya, basta - Sari se levantó y sonrojo - me gusta el cuerpo masculino. Como no tienes ni idea!
-¡Pero aquí hay muchos policías en mejor condición que yo!
-Solo son idiotas hormonados. Cierto que son muy apetecibles, pero no es lo mismo... - Sari se había levantado, pero se volvio a sentar - contigo...es distinto.
Chouji se quedo callado, aturdido, tratando de digerir la información mientras Sari jugueteaba nerviosa con su insignia.
-No se que decir...
-No digas nada - finalizo apenada - no digas nada.
Rock Lee había aprendido de su maestro Gai, muchísimas y valiosas lecciones. No solo del poder de la juventud y las reglas autoimpuestas para salir adelante, sino también como tratar a una dama. Claro, Lee no había creído mucho en ellas, ya que el maestro siempre salía con un ojo morado (pero sin perder la sonrisa) de sus citas.
Sin embargo, ahora estaba llevando una a práctica y parecía funcionar al respecto.
"Lee, cuando una mujer este molesta, jamás digas nada. Guarda silencio, porque cualquier cosa que digas, podrá lastimarla...o lastimarte a tí"
Y Lee seguía en silencio, mientras iba trás Sakura, que igual estaba callada y ni siquiera se había dignado en verlo a los ojos.
Sin embargo, subitamente se detuvo y se volvió de golpe hacia el chico.
-¿No vas a decirme nada?
Lee trago saliva. ¿Se quedaba callado o se deshacía en disculpas? Díficil elección.
Tal vez sonaba a tontería, más como había visto los resultados de su maestro, pero solo se limitó a negar con la cabeza y seguir con la boca cerrada.
Sakura lo miró un momento, y frunció el entrecejo. Finalmente, esbozó una leve sonrisa, mientras suspiraba.
-Me da gusto que no seas como el idiota de Naruto o Sasuke.
-¿Porque lo dices?
-Los dos cuando hacían algo malo, se deshacían en disculpas. Uno casí gritandome en la oreja y el otro negando una y otra vez las cosas. Da gusto que un hombre acepté su responsabilidad sin rechistar.
Lee sintió un calorcito agradable al escuchar esto. Sin embargo, el gesto duro que pusó la joven luego luego, lo dejo intranquilo nuevamente.
-¿Te gusto?
-¿Eh?
-Sí...sí te gusto.
-No se a que te refieres - comento el chico confundido. Sakura hizo una mueca de molestía y solto otro suspiro más.
-Karin. Si esta de buen ver, pues.
-Eh - Lee se sonroja un tanto apenado - un tanto.
-Eso imaginé - los labios de Sakura se aprietan - supongo es mucho más atractiva que yo.
Lee le lanza una mirada significativa. El chico generalmente es lento con las cuestiones femeninas, pero esta le entiende perfectamente: problemas de autoestima.
-Sí es guapa, pero ella no es como tú.
-¿A que te refieres? - Sakura pregunta un tanto confundida. No era la respuesta que esperaba.
-Sí. Me podré fijar en otras mujeres, pero solo un momento. La única que me cautiva, eres tú.
Sakura se quedo quieta. Siempre había admirado de Lee la forma de decir las cosas. Otros hombres le hubieran recalcado sus atributos y hasta exagerado. Sin embargo, el solo decía lo que sentía y ella tenía una necesidad terrible de retribuirselo.
-Anda - le tomo de la mano - vamos. Tenemos que llegar a mi departamento.
-¿y eso? - pregunto el chico más confundido. Sakura le sonrio lascivamente.
-Esa pelirroja no me va a ganar - le guiño el ojo pícaramente.
Kiba no pudo evitar reprimir una sonrisa. Tayuya se encontraba discutiendo con el guardia en voz alta, haciendo uso de florido lenguaje. Claro, parecía una chica preocupada por su novio, pero en realidad sabía que por dentro quería matarlo.
Pero la sonrisa del joven aumento más. Ya tenía un plan al respecto.
Solo tenía que esperar a que el guardia abriera la reja del calabozo y soltarle un buen derechazo. Por agredir a un oficial, mínimo sería 1 mes en el calabozo. Tiempo suficiente para que Tayuya se le bajara el mal humor. Tal vez tendría problemas con el trabajo, pero Asuma y Kurenai entenderían.
Aunque quizás Naruto se enojaría por no ir a la boda, pero que importaba. Su salud física estaba en juego.
-Te has vuelto loco, ¿Verdad? - Shikamaru le miro - deberías estar asustado, no sonriendo como si estuvieras en una veterinaria.
-Oh amigo, tengo mis recursos. Saldré de esta, ya verás.
Sin embargo, lo que ocurrio a continuación fue algo extraño, inédito: Tayuya comenzó a discutir más fuerte con el guardia y en una de esas, tomo su cachiporra del cinto y comenzó a espolearla con violencia. El guardia reacciono y quiso quitarsela, sin mucho éxito.
-¡Pero que rayos hace esa mujer! - Kiba se levanto del catre confundido y se acerco a los barrotes para decirle algo, pero justo en ese momento, Tayuya quiso esconderle la cachiporra al guardia, y sin querer, la agarro con tal fuerza que esta salio despedida hacia atrás, solo oyendose como se impactaba secamente contra un cráneo conocido.
-Oh... - alcanzo a decir Kiba antes de desplomarse como un saco de papas. Un hilillo de sangre comenzó a salir de su frente.
-¡Kiba! - Tayuya salio corriendo hacia él y estiro las manos entre los barrotes para tratar de confortarlo - ¡No amor! ¡Que te he hecho!
-¡Maldición! - el guardia se acerco molesto - ¿Ahora que vamos a hacer?
-Soy paramédica - murmuro Tayuya soltando algunas lágrimas - mi ambulancia esta afuera, traigan la camilla y lo llevaré al hospital!
El guardia asintió y salió corriendo del lugar, mientras Tayuya volvía a acariciar el rostro de Kiba con amor y dedicación.
-El guardia ya se fue - Shikamaru se acerco y soltó un bostezo - ya no tienes que fingir.
Por respuesta, la pelirroja dejo caer en seco la cabeza de Kiba, oyendose un feo "gong" al rebotar en el piso. Sus lágrimas desaparecieron y su cara de preocupación fue sustituída por una de furia indiferencia.
-¿Saco dinero para la striper? - miro fríamente a Shikamaru. Este solo asintió.
-Era el más contento de todos - sonrió levemente. Shino, que estaba en la otra celda, solo se encogió de hombros. Tayuya interpretó eso como un signo de "haz lo que quieras con él".
-Que miedo - exclamo Kankuro mientras veía como regresaban los guardias con la dichosa camilla, pero acompañados de Temari - hmmm, esto se va a poner feo.
-Ni que lo digas - Shikamaru suspiró resignandose igual a su suerte.
Naruto llevaba media hora siguiendo a Hinata con preocupación.
-Oye, este no es un barrio seguro, hay que irnos de aquí.
Pero Hinata seguía en mutis. Tan pronto como lo había recogido de los calabozos, la chica apenas le había dirigido la palabra, salvo para decirle "buenas noches" afueras de la comandancia e irse caminando. Naruto torpemente trato de decirle que se fuera en taxi, pero la chica lo ignoraba olímpicamente.
-Hinata, por favor. Puede pasarte algo.
La peliazul se detuvo subitamente.
-vaya - murmuró fríamente sin voltear a verlo - al fin noto algo de preocupación por tí, que interesante.
El rubio hizo una mueca de dolor. Hinata era dulce, comprensiva, adorable. Sin embargo, ahora parecía realmente furiosa.
-No vas a creerme, pero yo no tuve nada que ver con esa despedida de soltero.
Por respuesta, Hinata volvió a caminar, haciendo que sus zapatos resonaran por la acera de manera ruidosa. Naruto se meso el cabello desesperado y trás un leve trote, se detuvo frente a ella.
-Hinata... - alzo las manos para detenerla, pero la chica se escurrió por una abertura y siguió caminando.
-Por Dios - mascullo - eres desesperante!
-¿Desesperante? - Hinata se paro en seco y esta vez se volteó a verlo furiosa - ¿Yo? ¡Quien es el que dejo encarcelar un día previo a la boda! ¿Yo?
-No fue mi intención. Kankuro y Shino empezaron...
-Pudiste detenerlos!
-¿Que? ¿Como? No sabía que pasaría esto!
-Algo así debiste pensar. Como te suceden todas las cosas raras del mundo, debiste preeverlo!
Naruto se quedo sin palabras. La Hyuuga siempre había sido la chica más ecuanime y tranquila del mundo. Ahora parecía una mujer desequilibrada e inestable. Estaba más loca que la misma Ino o Sakura.
¿Donde estaba su tranquila y confiable Hinata?
-H-Hinata, ¿Que te pasa?
-¿Que me pasa? ¡Que me pasa! - rugio Hinata haciendo que su voz resonara por todo el lugar - ¡Mi prometido hace estupides! ¡Solo eso! ¡No se da cuenta de que llevo todos estos años aguantandolo, soportandolo y esperando que al fin este a mi lado para siempre y sale con esto! - Hinata comenzó a llorar - ¡Tienes la idea de cuantos años te he visto, te he observado y he suspirado por tí! ¡Que tanto deseo estar a tu lado y de repente el miedo de que te largues con otra tipa o te pase algo! ¡No tienes idea Naruto Uzumaki! ¡No tienes idea!
Hinata termino por hincarse y sentarse a llorar sin freno. Naruto solto un largo suspiro. Al menos su chica había vuelto a ser la misma de siempre: sensible y llorona.
-Lo siento Hina-chan - Naruto se arrodillo a su lado mientras sacaba un pañuelo naranja con rayas negras - no sabía que estabas esperando tanto por este momento.
-Demasiado. Soy muy feliz contigo, pero me aterra la posibilidad de perderte. De que todo mi esfuerzo se desperdicie.
-Tienes orgullo.
-Soy una Hyuuga - murmuro altivamente. Claro, lo más altiva que podía con la cara llena de lágrimas y mucosidad - pero tú lo vales todo.
-Me das mucho Hina-chan. Puede que te decepcione, como ahora.
-No me decepcionaste ahora - Hinata se limpiaba la cara con el pañuelo - solo me pusé histerica. Eres alguien atractivo, y aparte alocado. Cualquier lagarta se te podría aventar encima.
-Tienes que confiar en mí.
-No se puede confiar mucho en un idiota que hace poco tenía sus ojos puestos en cierta pelirrosa.
-Supongo eso me lo vas a recriminar de por vida.
-Siempre. Pero tampoco es tu culpa. Solo critico de manera indirecta mi indecisión de no haberme lanzado antes.
-Tampoco tenía idea de que sintieras esto por mí. También pude haber hecho algo...
-Naruto, tenías muchas cosas por hacer. Desde salir adelante como "Hokage" de tu empresa, como arreglar tu propia vida.
-Pero eso no me justifica. Llevabas ya tiempo trabajando conmigo y jamás lo noté. También pudiste haberte rendido.
-Jamás - la determinación brillo en los ojos de la joven - eres mi camino. Mi objetivo. Algo que aprendí contigo.
Naruto se quedo sin palabras. Pesé que su novia tenía la cara de una llorona, sus palabras sonaban firmes. Seguras.
¿Como era posible que alguien así se hubiera fijado en alguien como él?
Una calidez muy relajante comenzó a llenarle el pecho.
-¿Porque sonríes? - Hinata parpadeo - ¿Dije algo gracioso?
-Para nada. Solo que me siento tan...orgulloso de tí.
Por respuesta, Hinata desvió la mirada apenada. Naruto amplio su sonrisa gatuna.
-Te amo.
-Y yo a tí - Hinata le sonrió tímidamente - solo espero aguantes a una esposa que por todo, se pone como salsa de tomate.
-Me gusta el tomate - rió Naruto - más en el ramen!
Hinata parpadeo y suspiro. Bueno, Naruto era genial en muchos sentidos, pero su sutileza y su apetito no tenían par. Simplemente se limito a sonreír.
-¿Seguro eres feliz conmigo?
-Claro. Sino, no estaría aquí - le guiño el ojo - muy feliz.
-Perdona haberme portado así - Hinata le paso el pañuelo - solo que cuando me enteré que te habían metido a la cárcel, me pusé mal. Sentí que...
-Entiendo - Naruto le puso un dedo en los labios para callarla sutilmente - tenemos que trabajar con esa inseguridad.
Hinata solo hizo una mueca y asintió. Naruto la hizo levantarse y la abrazo suavemente.
-¿Te casas conmigo?
-Claro - la chica le correspondió el gesto mientras hundía su cara contra su cuello, aspirando su aroma - por supuesto.
-Me encanta tu olor Hinata - susurro el chico quedamente - hueles tan bien como los ramen de Ichikaku.
Hinata entorno los ojos. Naruto tenía un talento innato para echar a perder cualquier situación romántica.
Comunicación sin emoción
una voz en off con expresión deforme
busco algo que me saque este mareo
busco calor en esa imagen de video
Nada, nada personal
nada, nada personal
Ella no puede pensar, esta aburrida
de tanto simular cayó dormida
busco en TV algún mensaje entre líneas
busco alguien que sacuda mi cabeza
y no encuentro nada
Nada personal
nada, nada personal
nada especial
Sinceramente
sería tan bueno tocarte
pero es inútil, tu cuerpo es de látex
y no siento nada
Nada personal
nada, nada personal
Kankuro solto un largo bostezo mientras veía como Suigetsu y Juugo salían trás el representante del primero, que no paraba de gritar por el celular tratando de acallar rumores como "el tiburón Suigetsu, enjaulado por estar con prostituta" y cosas así, al tanto que la canción se escuchaba a lo lejos. Seguro había una fiesta cerca de la comandancia. Aun así, era increíble como la prensa exageraba una simple visita a la cárcel.
Fue cuando noto que se había quedado solo en su celda, mientras en la otra, Shino estaba en su misma condición.
-Irónico ¿No? - comento el marionetista. Por respuesta, recibió un gruñido - vale, creo que no.
Se hizo un silencio sepulcral en los calabozos. Kankuro arrancó un hilo del catre y comenzó a jugar con él entre sus dedos.
-¿Estaba muy mal?
El marionetista parpadeó y levanto la cabeza rumbo a la otra celda.
-¿Te refieres a ella?
Shino asintió secamente. Kankuro se lo pensó un momento y volvió a acostarse.
-Uno de tres.
-¿Tan mal?
-Sí, muy mal - sonrio el castaño ampliamente - al grado que acepto mi trato.
-No debí hacer eso... - Shino murmuró entre dientes - es mi culpa.
-Un poco la verdad. Esa chica te adora, pero tu decidiste largarte sin pedirle consejo.
-Es díficil. Las cosas no son como parecen.
-Quizás, pero ella cuenta en esto.
Shino no contesto. Al instante, se escucho la puerta abriendose.
Una seria Tenten iba a acompañada por Karin. Esta última vestía una camisa policiaca y una falda que le llegaba abajo de las rodillas, del mismo color.
-El atuendo te favorece - sonrio Kankuro levantándose del catre. Por respuesta, recibió una mirada fulminante de Shino y de Tenten, mientras Karin bajaba la mirada apenada. La puerta se abrió y Kankuro salió bastante contento, trás su novia. Solo alcanzo a ver como Karin se quedaba viendo a Shino antes de que cerrarán la puerta.
-¿Y que tal lo hice?
Tenten detuvo su caminata y se volvió lentamente hacia Kankuro.
-No puedo negar que tienes un talento innato para manipular los eventos - la castaña finalmente le sonrió - debería estar prevenida por eso.
-¿Porque lo dices?
-Podrías haber manipulado todos los eventos solo para estar conmigo.
-Ja, por eso estoy contigo.
-¿A que te refieres?
Por respuesta, Kankuro se acerco y abrazo por la espalda a su novia.
-Eres la única que no puedo manipular.
-No se si sentirme halagada u ofendida - solto una risita la chica de chongos.
-Halagada. Claro, eso será hasta que pueda aprender a hacerlo contigo.
-Oye, eso no sono bien.
Pero Tenten sencillamente le tomo las manos fuertemente.
-¿Estarán bien?
-Espero. Gasté mucho dinero en Karin, parte de mi reputación y dudo me devuelvan las dos cosas en un largo tiempo.
Karin y Shino eran los únicos que se encontraban en los calabozos, aunque ambos separados por unos gruesos barrotes acerados, que solo hacían más lugubre el momento.
Karin no había tenido tiempo de admirar los ojos de Shino, ya que este siempre usaba esas dichosas gafas oscuras, aun en lugares donde era impractico tenerlas.
Así que se regodeo un rato con aquellos ojos castaños, rasgados, que parecían inexpresivos, pero que ella había visto llenos de un furor y una pasión que la hacían aun vibrar. Tal vez desnudarse por dinero era denigrante, pero esa expresión que había tenido en la fiesta, justo antes de golpear a Kankuro, había válido la pena.
Fue cuando Karin cayo en la cuenta de que tan enamorada estaba de este sujeto. No era esa pasión desbordante que había sentido por Sasuke, sino algo más tranquilo, pero que igual la hacía sentir alegre, contenta.
Lo cual indicaba que su salud mental no era lo mejor de ella: había bailado semidesnuda y ahora se encontraba en la madrugada en las dependencia de la policía, con sueño, hambre y fatigada junto a un sujeto que la había rechazado.
Pero aun así, se sentía satisfecha por estar junto a él. A su lado.
No habían tenido sexo
No habían tenido un faje propiamente dicho.
Y aun así, se sentía como si hubiera las consecuencias de un orgasmo: una dicha inigualable.
-Si hubiera sabido que te veías tan sexy así, te habría esto.
Shino casí se mordió la lengua luego de esta frase. Contrario a Karin, la presencia de la chica lo tenía al borde de la lócura. El sentimiento de rabia y posesión no había menguado desde que Kankuro le había lanzado esa mirada de deseo, como si fuera un pedazo de carne. Recordaba haberse levantado, de haberlo golpeado y un montón de cosas más. Sin embargo, sentía que lo había hecho otra persona, y que esa misma, ahora estaba en posesión de él, mostrandole imagenes y sentimientos que jamás había experimentado.
Sí, eran celos. Era inseguridad, era miedo. Pero lo más importante, era un sentimiento de dolor, como si estuviese a punto de perder lo más importante de todo.
Shino no había lideado con tantas cosas extrañas en su vida. Siempre había creído tener un poder superior para controlar y discernir sus emociones.
Por tanto, podía ver en colores claros todas las situaciones que tenía la gente de su alrededor.
Sin embargo, desde que conoció a Karin, esto se vino abajo.
Al principio se lo achaco a un cansancio inexistente. Luego se lo atribuyo a que debido a su edad, las facultades tienden a disminuìr.
Finalmente, cayo en la cuenta de que le había gustado la chica y por eso, no podía ser tan analítico. Desde allí medito que recuperaría nuevamente el control al aceptar lo que sucedía.
Pero fue peor.
Shino seguía siendo el mismo, pero notaba que su forma de hablar, sus actitudes y su estilo de vida habían ido cambiando paulatinamente a lado de ella. Antes no tenía la necesidad de explicar o comentar lo que pensaba o sentía. Simplemente lo ejecutaba.
Sin embargo, con Karin era hablar y hablar, no tanto como ella, pero si decir lo que pensaba.
Curiosamente, lo encontraba estimulante y lo hacía concentrarse aun más. Por algo habían logrado atrapar a ciertos criminales clase S en los últimos meses.
Lo que no le gusto fue cuando comenzó a planear las cosas en función de dos, no de uno.
Como el viaje al extranjero.
Fue cuando sintió molestía, ira, miedo. Ya no era el mismo Shino Aburame, sino un joven con novia, y que pensaba cursilerías.
Un tiempo había despreciado esta gente, por perder el psio y no ver más alla. Él no quería ser así.
Pero ahora, su corazón no paraba de latir de manera desbocada. No solo estaban los celos, sino un deseo casí animal que lo asustaba aun más.
No podía dejar de ver sus piernas torneadas o su busto, que se alzaba ante cada respiración.
Parecía un pervertido del calibre de Kiba.
Y lo aumentaba aun más, la cara de sorpresa que había puesto la pelirroja ante el comentario.
-Lo acabo de estropear - pensó resignado.
-Ahora que lo sé, lo usare más seguido
Shino levanto la vista ante el comentario. Karin sonreía levemente, pero no lo miraba directamente a él, sino a la lámpara que iluminaba pobremente el lugar.
-Aunque no se si te lo merezcas - Karin se volvió a mirarlo - te has portado mal...muy mal.
-Un tanto - murmuró al escuchar el tono duro de estas últimas palabras - no había tenido algo así...no sabía...que hacer.
Karin aumento su sonrisa para sus adentros. Le gustaba cuando Shino parecía inseguro. Lo hacía ver tierno, aunque él parecía estar muriendose por dentro.
-Tu mismo me dijiste que era un proceso normal. No se puede tener control de todo.
-Es más fácil pregonar que actuarlo.
-Eso no te lo niego. Es solo violencia reactiva.
-Veo que leíste el libro que te presté.
-Luego del mito de Sísifo, "El corazón del hombre" fue un oasis para mi cabeza. ¿Te has puesto a pensar que la mayoría no tiene tu gusto por las cosas raras?
-Lo pienso siempre. Por algo te prestó esos libros.
Karin no pudo evitar reprimir un sonrojo. Shino la había halagado. No lo hacía como el promedio de los hombres, resaltando su cuerpo o su carácter, sino su inteligencia. Cierto que ahora notaba que la miraba como un pedazo de carne, pero al menos un pedazo de carne con cerebro.
-Al menos no es frustración - siguió Shino.
-Para mí lo es - Karin lo interrumpió - que tu novio te mandé a volar por sus tonterías, no es fácil de aceptar.
Shino no se inmutó ante el reclamo. Ya se lo esperaba y hasta al contrario, sintió alivio con él.
-¿Tan díficil te resulta amarme? - Karin continuo, pero su voz se quebró - ¿Soy tan díficil de querer?
Shino se sintió desolado cuando unas lágrimas emergieron de los ojos de la pelirroja, las cuales trato rapidamente de contener.
-No - solto de repente y sin pensarlo mucho - me he es díficil aceptar que algo tan bueno este en mi vida.
-Pues veelo aceptando! - Karin se levanto - ¡Carajo!
Shino tuvo ganas de reír. Siempre le había gustado ese lado de ella, tan cambiante y explosivo. Era totalmente distinto al de él, y algo que necesitaba en estos momentos.
-Bueno, creo que es momento de sacarte - Karin se limpió las lagrimas que aun pugnaban por salir - ire por el carcelero. Tienes un viaje y debes prepararte.
-No quiero
-¿Como?
-Sí, no quiero irme. Me quedaré aquí.
-Shino, no entiendes. Con esto, entendí que quiero esperarte - Karin se enrojecio - aunque tu te vayas y vuelvas, me quieras o no, entendí que...
-Karin, ya me harte de esa actitud tuya.
La pelirroja se quedó en shock ante estas palabras. Ella le estaba entregando su corazón y el tipo le decía que era una idiota.
-No soy Sasuke - la voz de Shino sonaba fría - y no deseo serlo. Ya peleaste por un cretino, no pelearás por dos.
-¿Entonces...?
-Sencillo - Shino se dio la vuelta y se recostó en el catre - dejame aquí. Si saben en el Instituto que su próximo profesor estuvo en la cárcel, seguro me negarán el viaje.
-Pero...
-Ahora dejame dormir - Shino se dio vuelta - estoy cansado y es por tu culpa.
-Vaya, vaya - la pelirroja le miro molesta - tal vez si eres un cretino después de todo. Quedate entonces aquí y disfruta del frío.
Sin embargo, al momento de salir, Karin casí se suelta a llorar de felicidad, mientras trataba de contenerse trás una máscara de indiferencia.
-Parece que todo tuvo un final feliz - murmuró Yamato mientras le traía un café a su jefe Kakashi. Este no dijo nada, mientras veía algo por la ventana de su despacho: una joven rubia gesticulaba fuertemente, mientras un chico de coleta y cara de aburrimiento asentía varías veces desganado. Para remate, la rubia se saco un anillo que llevaba en el dedo anular y se lo lanzó en la cara. El joven solo cerro los ojos por instinto, desconcertado, sin saber si ir por el anillo o trás su ex-prometida.
-No todos Yamato, no todos - suspiro Kakashi mientras apuraba la taza de café.
?Fin del capítulo
Notas del autor.
En otro arranque de inspiración, acabe en menos de dos días este episodio (el estrés del trabajo a veces motiva jeje). Quisé remarcar la situación de ciertas parejas y personajes que habían quedado un tanto de lado, en especial a Chouji, así a Naruto. Cabe decir que disfruté escribiendo mucho la relación entre Sari y Chouji, ni se diga igual la de Shino y Karin, aunque esta última, me fue un tanto díficil, ya que no quería sacar a Shino demasiado de su entorno normal.
Y al fin, después de tanto decir, nos acercamos a los episodios finales de esta historia que tanto tiempo me ha llevado hacer. Una disculpa por tardar tanto en actualizar, pero ya saben, el trabajo y mi vida personal ahora me tienen corriendo de un lado a otro.
La canción usada en este episodio, fue "Nada personal" de Soda Stereo. Casí tuve que insertarla como extra, porque literalmente escribí el fic sin tener música encima, salvo ahora que escribo estas líneas.
Agradecimientos especiales a Yooo, Selene-Moonlight, Heero Kusanagi, sango surime, Nikolas Sur, hiromihyuga24, zulemo1, hiNAru Aburame y el camarada Gabe Logan por sus comentarios, críticas y reseñas, así quienes más se toman la molestia de leer esta historia.
Nos vemos en el próximo episodio.
