Epílogo


Nada había cambiado en la ciudad de Ikebukuro: la gente seguía rehuyendo de Simon al toparse con el hombre de camino al colegio o al trabajo; muchos jóvenes estudiantes guardaban secretos que no confiaban a nadie, ni siquiera a quienes consideraban sus mejores amigos, aunque deseaban poder hacerlo; Celty escapaba de los oficiales de tránsito sobre su moto y en ocasiones caballo negro; Shinra trabajaba para aquellas personas que debían mantener un perfil bajo; la camioneta de Kadota y sus compañeros recorría las calles de principio a fin; Tom y Shizuo deambulaban en busca de hombres y mujeres endeudados por un motivo u otro…

Todo sucedía como siempre, o eso creía la gente que ignoraba las usuales carreras del monstruo de Ikebukuro y del informante de Shinjuku. Acostumbrados a lo anterior, no podían siquiera empezar a sospechar de aquel par de monstruos que se reunía muy avanzada la noche, a salvo de miradas curiosas. Quien los encontrara no podría adivinar la serie de eventos que habrían llevado al cambio en su extraña e incomprendida relación, pues dicho amor retorcido era pertenencia de ellos y de nadie más.

-FIN-