Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.
Capítulo 38: ¿Ranma tiene otro hermano?
Ranma y Akane corrían a toda prisa a la escuela, los dos se habían quedado profundamente dormidos a causa que en la noche tuvieron un entrenamiento bastante pesado impuesto por Happosai, además de que Akane se la pasó evitando a ése viejo libidinoso cuando la regresaba a su forma de chica.
—Duermes como piedra —culpó Akane a Ranma.
—Pero esa no era forma de despertarme —le reclamó Ranma mirándola por el rabillo del ojo.
—Ay, qué delicadito —se mofó la chica.
—Oye, que te avienten una pesa de 10 kilos a la cabeza no es una forma de hacer despertar a las personas —Ranma se detuvo.
—¡Te traté de despertar cien veces de las mejores maneras, pero tú, roncabas como locomotora vieja! —Akane también se detuvo.
Los dos se miraban echando chispas por los ojos.
Escucharon el timbre de la escuela y se acordaron que pronto iniciarían las clases.
Llegaron unos segundos antes que el profesor, suspiraron aliviados y se sentaron en sus lugares correspondientes.
Akane, como de costumbre, cada vez que le tocaba la limpieza del salón, era la primera en huir y Ranma se quedaba maldiciéndola, ya que como era su prometido, su deber era hacer las cosas por ella, según las palabras de sus compañeras que lo vigilaban para que hiciera la limpieza.
La peli azul no pensó encontrarse con Kodachi que la estaba esperando para retarla a una pelea, Akane rodó los ojos, lo que menos quería era quedarse un minuto más en la escuela, ¿qué tal si la alcanzaban? Seguro la pondrían a barrer el salón, cosa que no quería hacer. Kodachi lanzó su listón, el cual Akane agarró, le dio un tirón atrayendo el cuerpo de la pelinegra y luego le dio un golpe bajo la quijada mandando a la hermana de Kuno a volar.
Salió de la escuela a toda velocidad al ver que ahora era Kuno quien la perseguía pidiendo a gritos una cita con ella.
—Hermosa Akane, no te resistas, sé que corres de mis brazos sólo para hacer que te suplique, sabes que yo me arrodillo ante tu bella presencia —clamaba el joven de la espada de madera.
—Bueno, ¿pero qué le dio a éstos locos por seguirme? —se preguntó la joven de cabellos cortos que por mirar hacia atrás se tropezó, cayendo de panza.
La chica se levantó aturdida por el golpe, entonces vio a su mascota que había quedado inconsciente debido a que cayó sobre él.
—¡P-chan! —estaba contenta de volver a verlo.
—Ahora es el momento en que yo te levantó del suelo y te sostengo entre mis brazos para luego darnos un beso apasionado —llegó Kuno que le tendió la mano a Akane.
—Sí, muy apasionado —dijo Akane con cansancio, tomando la mano de Kuno, todo para azotarlo contra el suelo, haciendo que se le rompieran los dientes—. Vámonos P-chan.
Akane tomó a su mascota todavía inconsciente, echó un vistazo a la escuela, seguro Ranma debería de estar maldiciéndola por haberlo engañado y así él se quedara haciendo la limpieza del salón.
—Le compensaré —dijo con convicción—. Ya sé, le invitaré un helado… Yumi ¡helado! —empezaba a imaginarse que se comía uno—. Bueno, pero otro día, yo iré por el mio —se fue brincando alegremente como niña chiquita.
No se esperaba que empezara a llover, así que su cuerpo creció, su color de cabello cambió y sus curvas desaparecieron, ahora ya era rubio. Iba pasando muy tranquila por un callejón pero escuchó una voz muy familiar que la hizo detenerse y mirar lo que estaba pasando tras de aquella maltrecha cerca.
—Es que no tuve de otra que dejarte, por favor compréndeme —era el señor Genma, ante eso Akane abrió los ojos como platos.
—¡No te perdonaré por haberme abandonado! —escuchó la voz de un muchacho, aunque sonaba algo extraña.
—Por favor, es que ya no podía mantener una boca más, ya tenía mis hijos y a mi esposa, ¿cómo se lo iba yo a explicar? Ella no lo aceptaría tan fácilmente.
—¡Eres un poco hombre Genma Saotome! —exclamó aquel muchacho que sacó una gran espátula.
—Lo siento mucho, pero no tuve otra alternativa —Genma bajó la cabeza, se veía muy abrumado.
—¡Pues yo lo sentí más! ¡Ahora pagaras por tu abandono! —el joven alzó aquella espátula con todas las intenciones de golpear a Genma.
El señor Saotome cerró los ojos esperando aquel golpe, pero los abrió al no sentir nada, entonces vio a un rubio que había detenido la espátula con una sola mano, mientras que con la otra sostenía a un cerdito negro.
—¿Está bien, tío? —interrogó Akane.
—Muchas gracias —Genma le brillaron los ojos de agradecimiento.
—¡Esto no se ve a quedar así, Genma Saotome! —el chico de la espátula desapareció del lugar, dando grandes saltos.
Akane parpadeó varias veces, le resultó bastante extraño y luego volvió su atención al señor Genma.
—Tío… —Akane se quedó con la pregunta porque el señor Genma se desmayó—. ¿Y ahora qué hago? —Se preguntó, rascándose la cabeza con su dedo índice—. Creo que lo llevaré a casa.
El señor Genma era bastante pesado, Akane llamaba la atención de los que la veían pasar con el hombre sobre su espalda, mientras que P-chan iba tras de ella. Genma entreabría un ojo y cuando se daba cuenta que Akane iba a girar, de inmediato lo cerraba.
Nodoka se espantó al ver a su esposo inconsciente, cuando le preguntó a Akane lo que había sucedido, el rubio estaba por responder cuando Genma despertó tosiendo bastante fuerte.
—Akane por favor ve por un jarabe de tos que se encuentra en mi armario, está en el segundo cajón —le indicó Nodoka preocupada.
—Sí, tía —Akane subió rápida.
Cuando bajó con el jarabe, notó que el señor Genma ni Nodoka se encontraban ahí, Akane se volvió a rascar la cabeza, dejó el medicamento sobre la mesa.
—Bueno, P-chan, como nos mojamos con la lluvia será mejor que nos bañemos para no resfriarnos —sonrió el rubio, el puerquito abrió los ojos como platos y negó con la cabeza desesperado—. Anda, no seas cochino, necesitas un baño y en serio, lo necesitas porque hueles bastante mal, ¿dónde te habrás metido todo este tiempo, eh?
—Oh, vaya, mira P-chan, hace tanto tiempo que no lo veo, creo que desde que fuimos a entrenar a las montañas —llegó Ranma que agarró al cerdo por el pellejo, el puerquito lo fulminó con la mirada.
—Ranma, déjalo en paz —exigió Akane que tomó al cerdo para abrazarlo.
—Mira que rara te ves ahora que eres hombre y abrazando a un cerdo —expresó el chico de la trenza quien cerró los ojos y llevó sus brazos tras la nuca.
—¿Y eso qué importa? Soy chica a pesar de que me transforme en hombre —soltó Akane, mirando amenazadora a Ranma.
—Yo sólo digo que te ves rarito, ¿entiendes? —Ranma entreabrió un ojo.
—Me da igual si me veo "rarito" —respondió el rubio que le enseñó la lengua a Ranma en forma infantil.
—Bueno, que tal si apostamos… —Ranma se acercó al rubio, tenía esa misma mirada que Nabiki cuando tenía un plan en manos.
—¿Qué? —aceptó Akane.
—Que mañana vayas al centro comercial como hombre y el cerdo en brazos, abrazándolo justo como lo estás haciendo ahora y si no se te acercan las chicas, tú harás mis tareas de matemáticas durante un mes —señaló Ranma que ya sonreía victorioso.
—¿Y sí se me acercan las chicas? —cuestionó el rubio que enarcó una ceja.
—Yo haré tus tareas de historia —dijo Ranma que cruzó los brazos a la altura de su pecho—. Pero no cuenta si sólo se te acercan para decirte lo raro que eres.
—Trato hecho —sonrió Akane, los dos se dieron la mano—. Bueno, P-chan, a darnos un baño —sonrió al animalito.
—¡Yo lo baño! —Ranma le arrebató el puerco a Akane que se extrañó—. No es correcto que un animal se bañe con una chica.
—Vaya, lo dice un chico que se bañó con una gata —bufó Akane.
—¡Es diferente, yo no sabía que ésa gata era Shampoo! —refutó Ranma que se puso nervioso.
—Bueno, pero yo sé que P-chan sí es un cerdito de verdad y no un maldito o maldita de Jusenkyo, de otra forma ya me hubiera atacado, con eso que a los estúpidos que caen en las pozas encantadas les da por culparme de su desgracia —dijo Akane con fastidio, Ranma y P-chan tragaron saliva al escucharla, compartieron miradas cómplices.
—Jeje, sí, la verdad es que sí cayeron ahí es por idiotas —Ranma empezó a reír nervioso, se ganó una mordida del cerdo—. Maldito Ryoga sino te controlas en este momento te echo agua caliente —le susurró al cerdo que seguía aferrado a su mano.
—P-chan ¿quieres que Ranma te bañe? —Le preguntó con ternura, el cerdo asintió con la cabeza repetidas veces—. De acuerdo, pero no lo vayas a lastimar eh Ranma —advirtió.
—¿Lastimarlo yo? —se indignó Ranma mirando al cerdo que todavía lo mordía—. Qué va, anda ve a bañarte tranquila que P-chan y yo nos divertiremos de lo lindo.
Akane dejó escapar un suspiro y subió por las escaleras, atisbando a Ranma que sonreía tontamente. Una vez que Ranma perdió de vista a Akane empezó a golpear al cerdo contra la pared.
—¡Maldito abusivo si bien qué quieres bañarte con Akane, ¿verdad?! —decía Ranma dándole golpes al cerdo.
El puerco salió corriendo y Ranma tras de él por toda la casa.
—¡Ven aquí, cerdo! —se escuchaban los gritos de Ranma.
—Uff, Ranma no cambia, todavía no puedo creer que se moleste tanto porque yo tenga a P-chan —suspiró Akane quien estaba dentro de la tina con agua caliente—. Aunque me encanta que se ponga así, se ve tan lindo —sonrió con gusto.
Envolvió su cuerpo con una toalla verde, ya iba saliendo de la tina cuando la puerta del bañó se abrió, escuchó al cerdo hozar y unos pasos tras de éste. Ranma se quedó petrificado al ver a su prometida saliendo del baño con esa pequeña toalla, se puso rojo de inmediato, el cerdito que giró y al verla sacó un chorro de sangre de la nariz quedando semi-inconsciente, Ranma también sentía que pronto iba a tener un derrame nasal pero no pudo moverse, sólo vio a una enojada Akane caminar hacia él y ¡Zas! Una cachetada que le volteó la cara.
—¡Pervertido! —Le dijo Akane que levantó a su cerdito y lo abrazó, haciendo que el puerquito volviera a sacar otro tanto de sangre y sus ojos se le pusieron en cruz—. ¡Sabías perfectamente que me estaba bañando, degenerado!
—No… fue Ryo… —balbuceó Ranma todo ido por el fuerte golpe.
Akane rodó los ojos, más le valía salirse del baño.
—¡Akane mi amor! —Happosai se le iba a lanzar con toda la intención de quitarle la toalla a la joven de cabellos azules.
—¡Ni en sus más sucios sueños viejo pervertido! —Akane le dio un puñetazo mandándolo a ver las estrellas de cerca—. Par de degenerados —farfulló molesta.
Ranma estaba sentado frente a la mesa, resopló cuando vio llegar a Akane con el cerdo en sus brazos, miró hacia otra parte muy molesto, todavía tenía la mano de la chica marcada en su mejilla.
—Ranma —llamó la chica, el mencionado sólo emitió un sonido desde su garganta— Hace rato pasó algo muy curioso con mi tío Genma —Ranma le dedicó una mirada de unos segundos para volver a poner su atención a la televisión apagada—. Verás, estaba en un terreno baldío junto con un chico que le reclamaba porque lo había dejado solo, a lo que mi tío Genma decía que no podía mantener una boca más y que su esposa no lo aceptaría fácilmente, entonces el chico le dijo que no lo perdonaría jamás y estaba dispuesto a atacar a tu papá —relató la joven.
—Vaya, pues si es bastante curioso —admitió Ranma que todavía seguía viendo la televisión.
—Pues sí —Akane miró a su cerdo que dormía plácidamente sobre su pecho.
—¿Qué? —salió Nabiki, parpadeando, miró a los dos jóvenes— ¡Eso no es nada curioso! Nadie viene a reclamarte cosas así sólo porque se le dé la gana —dijo la chica que se sentó al lado de Ranma, fue entonces que Ranma giró a ver a su hermana—. A mí me parece que mi padre tuvo una aventura por ahí y como consecuencia tuvo a otro hijo —caviló la chica.
Ranma y Akane se sorprendieron por las conjeturas de Nabiki, tenía sentido lo que ella decía, sólo así se explicaban el por qué Genma dijo esas cosas.
—¿Qué? ¿Mi papá una aventura y un hijo? —llegó Kasumi que estaba sorprendida.
—¡¿QUÉ?! —esa era la voz de Nodoka, indudablemente, todos se quedaron quietos y sintieron escalofríos—. ¡¿Genma tiene otro hijo?! —respiró con dificultad, unos segundos después se desvaneció.
Kasumi rápida le pasó un algodón con alcohol para que su madre recuperara la consciencia, estaba dando resultados, la señora Saotome abría lentamente los ojos.
—Esperaremos a papá para que nos aclare todo —dijo Nabiki que empuñó la mano, se notaba molesta, al igual que Ranma y Kasumi.
—Genma, ¿cómo pudiste? ¡No, no lo puedo creer! —lloraba Nodoka desconsolada—. Con razón dijo que tenía que hacer un viaje y se fue con el señor Tendo.
—¿Eh? —Akane parpadeó, y se sintió incomoda cuando sintió todas las miradas sobre ella—. Oiga, yo no sé nada, apenas me enteré que también mi papá se fue.
«Al parecer esos dos están cortados con la misma tijera, apenas tienen un problema y salen huyendo los muy cobardes» pensó Akane que empuñó su mano, enojada.
Se sintió mal al ver a la familia Saotome triste, sobre todo a la tía Nodoka que no dejaba de llorar incluso se levantó pidiendo que la dejaran sola. Esa noche no tuvieron ánimos para cenar, Akane se tuvo que conformar con un poco de leche y cereal.
Ranma estaba en el dojo, destrozando un muñeco que curiosamente se parecía a su papá, le daba puñetazos con todas sus fuerzas y una patada le arrancó la cabeza. Empezó con otros movimientos mientras maldecía el nombre de su padre, no le perdonaría jamás lo que le hizo a la familia, sobre todo a su madre, haberla engañado y para colmo abandonar a ése hijo.
Akane lo miraba desde cierta distancia, mejor se hubiera quedado callada.
Ranma daba vueltas sobre su cama, no conciliaba el sueño, ¿y cómo hacerlo? Hace rato que pasó por la habitación de su mamá, y se asomó por la puerta, la vio llorar a mares, junto a ella estaba Kasumi y Nabiki que trataban de confortarla, pero no era suficiente, su papá iba a pagar muy caro el daño que le había causado a la familia.
Tocaron a su ventana, Ranma se levantó rápido, encontrándose con Akane que estaba de cabeza.
—Entra —invitó el chico que abrió la ventana.
Se sentaron a la orilla de la cama.
—Ranma, yo lo siento, mejor me hubiera quedado callada —dijo la chica que bajó la cabeza.
—No, no es tu culpa Akane, tú solo contaste lo que viste —respondió Ranma que se veía triste.
Akane se le hizo pasita el corazón de ver aquellos ojos azules opacados por la tristeza, qué daría ella porque él no estuviera así.
—Mi papá es un cobarde, mira que hacerle algo así a mi mamá, jamás se lo perdonaré —Ranma apretó su puño con todas sus fuerzas, quería llorar por lo impotente que se sentía de no poder hacer nada al respecto y hacer que su madre dejara de llorar.
—Ranma… —Akane no sabía qué decir ante ésa situación, ni siquiera sabía cómo reaccionaría ella sabiendo algo así de su padre.
Se acercó a Ranma y lo abrazó, haciendo que la cabeza del chico quedara sobre su pecho, recargó su cabeza sobre la de él y empezó acariciarle el cabello, como si fuera un niño chiquito que necesitaba consuelo, que bueno, era lo que Ranma necesitaba en ése momento.
El tiempo se le pasó volando ni cuenta se dio cuando los dos se habían quedado dormidos, ella abrió los ojos con pereza y se encontró acostada junto a su prometido, se ruborizó al ver que el chico la abrazaba, muy pegadito a ella, la chica tragó saliva, se puso muy nerviosa al ver a Ranma tan cerca de ella, con un semblante tranquilo, hermoso, se quiso mover pero el chico hizo un sonidito con la garganta mostrando su total desacuerdo, pero estaba dormido.
—Ranma —musitó suavemente, se enterneció cuando él arrugó la nariz como si algo le estuviera picando la punta, pero luego relajó la expresión.
Se quedó con él, hasta que tuviera la oportunidad de irse de ahí, aunque su pose no era muy cómoda.
—Me duele horrores el cuello —se quejó Akane que se sobaba la parte afectada—. Bueno, no importa —le dijo a P-chan—. Pórtate bien P-chan, la familia está pasando por algo muy difícil, así que por favor, quédate quieto, ¿sí?
El animalito asintió.
—Me voy a la escuela.
Nadie tenía hambre, sólo ella, que se fue a buscar algo que comer, Kasumi amablemente le calentó la comida del día anterior, pero se notaba que seguía triste y sin ánimos.
—Discúlpame Akane —dijo Kasumi que le servía un tazón de arroz.
—No tienes por qué pedir disculpas, Kasumi, al contrario, perdón por causar tanta molestia —respondió la joven de cabellos azules que agachó la cabeza.
—Akane, por favor, no dejes a mi hermanito solo, ¿sí? Sé que está muy triste y furioso que de alguna forma va a buscar la forma de desquitar todo lo que siente —pidió Kasumi vehemente tomando las manos de Akane.
—Te lo prometo —respondió Akane, haciendo que Kasumi esbozara una de sus lindas sonrisas.
—Gracias Akane.
Iban caminando hacia la escuela, Ranma andaba todo ido, sólo estaba ahí físicamente, Akane trató de darle ánimos pero sus esfuerzos no fueron los suficientemente buenos.
El maestro hizo un anuncio, llamando la atención de todos, excepto Ranma que seguía en su mundo.
—Quiero que le den la más cordial bienvenida a su nuevo compañero: Kuonji Ukyo —dijo el maestro, presentando a un chico de cabello largo color castaño, con el uniforme de la escuela, tenía una bandana blanca alrededor de su cabeza.
Los alumnos le dieron la bienvenida. Akane entrecerró los ojos, ya lo había visto antes.
—Mucho gusto, será un placer conocerlos a todos —habló el chico con aquella voz extraña.
—¡Es él! —señaló Akane, llamando la atención de todos, incluso Ranma.
—¡Ranma Saotome! —exclamó el chico nuevo que sacó una espátula.
Vieron como aquel joven iba a atacar a su compañero de clases, pero Akane detuvo el ataque al sostener aquella gran espátula.
—Chicos, por favor, estamos en plena clase si tienen algún pendiente que resolver, les ruego que esperen a la hora de receso y en un lugar donde no causen destrozos —habló el profesor.
El nuevo y Akane se miraban con desafío, Ranma por su parte parpadeaba, observando a detalle a ése muchacho.
La hora de receso, aquel joven de la espátula intentó atacar a Ranma, pero Akane se lo llevó de ahí, corrieron hasta llegar al patio de la escuela.
—Te conoce —le dijo Akane a Ranma, atisbando a todas partes para ver que no los hubiera seguido.
—¿Estás segura que se trata del mismo chico de ayer? —preguntó Ranma enarcando una ceja.
—Pues es el primer chico que veo que cargue una espátula de ése tamaño —respondió Akane—. Aunque te ve con el mismo rencor con el que veía a tío Genma.
—Debo de hablar con él para saber qué le hizo el cobarde de ése viejo —Ranma empuñó la mano.
—Pues sí, pero espera a que se le quiten un poquito esas ganas de matarte —indicó la joven de cabellos azules.
Saltaron para esquivar el ataque de unas pequeñas espátulas, Akane estaba sobre la rama de un árbol y Ranma sobre otra.
El joven castaño saltó para quedar frente a Ranma.
—No me recuerdas, ¿verdad? —lo señaló con su espátula.
—No —respondió Ranma que escudriñaba aquel joven, le resultaba conocido.
—Soy Ukyo…
Ranma pestañeó varias veces y luego abrió los ojos como platos.
—¡Ukyo! —Exclamó sonriendo— ¡Cuánto tiempo sin verte!
—Eh —Akane miraba con extrañeza—. Oye, tú eres el mismo chico que le reclamaba al señor Genma de que te había abandonado, ¿quieres explicarte? —Akane le gritó desde la otra rama.
—Ranma te reto a un duelo —el chico no se veía tan feliz como Ranma, al contrario mostraba rencor en sus ojos azules claros.
—Pero Ukyo…
—Nada, a la hora de salida en el patio principal, prepárate Ranma porque te enfrentaras a un rival muy fuerte.
Vieron que el chico saltó y se fue de ahí, extrañando a los jóvenes. Akane saltó para quedar junto a Ranma.
—Eso quiere decir que conoces a tu medio hermano —habló Akane que todavía no salía de su sorpresa.
—No, él no es mi hermano… —afirmó Ranma que sonrió—. Debo de decirle a Nabiki que todo fue un mal entendido —estaba contento.
Akane se quedó ahí viendo como Ranma corría hacia el edificio.
Genma regresó a la casa en compañía del panda, Nodoka no lo recibió de buena forma. El teléfono sonó y Kasumi atendió la llamada.
—Ya veo, entonces todo se trata de un mal entendido, que bueno, gracias Nabiki —sonrió Kasumi.
La mayor de los hermanos fue hacia la sala pero se quedó pasmada al ver a su madre Nodoka darle una paliza a su papá.
—¡Maldito adultero, tener otra familia! —Exclamaba la señora Saotome mientras le azotaba un gigantesco martillo en la cabeza a Genma— ¡Infiel! ¡Traidor! ¡Bígamo! ¡Zorro! —a pesar de las lágrimas que resbalaban de su rostro, seguía golpeando a su marido.
—¡Nodoka, no es así! —Trataba de hablar Genma que poco a poco la cara se le estaba desfigurando de tanto golpe—. Deja explicarte, Nodoka, ¿qué piensas hacer con esas tijeras? —se horrorizó al ver a la señora que abrió y cerró amenazadora aquellas gigantesca tijeras de podar árboles.
—Mamá, acabó de hablar Nabiki diciéndome que todo fue un mal entendido, que ése chico que pensábamos que era nuestro hermano, resultó ser un amigo de la infancia de Ranma que conocieron en Osaka cuando se fueron a entrenar hace nueve años —sonrió dulcemente Kasumi.
—¿Eh? —Nodoka bajó las tijeras y luego vio a su marido que seguía sudando frío.
—Casi lo dejan sin panditas, Saotome —mostró un letrero el panda que también tenía los ojos desorbitados y se notaba muy asustado.
Genma tragó un tanto de saliva, asustadísimo todavía, se arrastró en el piso hasta llegar junto al panda, donde los dos se abrazaron y miraban con muchísimo miedo a Nodoka.
Nodoka le explicó lo que había sucedido.
—Y obviamente pensamos lo peor cuando tú te fuiste, debiste quedarte y aclarar todo, Genma —dijo Nodoka que seguía gimoteando.
—Es cierto, papá, el hecho de que te fueras empeoró las cosas —apoyó Kasumi que le daba pequeñas palmadas a su mamá.
—Lo siento, Nodoka, es que en ese momento sentí mucho miedo, no quería que pensaras que era un cobarde, pero recapacité, por eso volví, para hablarte respecto a ése asunto —Genma suspiró hondamente y cerró los ojos—. Verás, hace nueve años cuando me lleve a Ranma a entrenar a Osaka, conocimos a Ukyo y a su padre…
Nodoka emanó un aura tétrica al terminar de oírlo, ya tenía en sus manos un gran mazo, Genma empezó a sudar de nuevo y a sonreír nervioso.
—¡¿Qué hiciste qué, Genma Saotome?! —interrogó su esposa a quien la cara se le había distorsionado por la furia que sentía.
—Calma, mujer… —Pedía Genma que pasó saliva con dificultad, sintiéndose muy intimidado por las miradas asesinas tanto de Nodoka como del panda que apretó las garras de forma amenazadora.
Kasumi cerró los ojos al ver una nueva paliza que le estaban dando Nodoka y el panda a su papá.
—Creo que empezaré a preparar la comida —sonrió Kasumi que se levantó y dejó a esos tres ahí en la sala.
Hola! Tarde un poco pero finalmente hago presencia con el nuevo capítulo, y es corto, pero no he tenido tanto tiempo como el que yo quisiera, pero este capítulo lo puse en dos partes, ya llevaba algo más escrito pero vi que aún faltaban unas cositas más que agregarle y pensé en mejor publicar una parte en lo que finalizo bien esto, prometo que en cuanto lo terminé y espero que pronto, lo publicaré :D
Agradezco infitamente su tiempo, sus comentarios y su apoyo, muchisimas gracias amigos! me hacen feliz y espero que los capítulos que escribo sean de su agrado :)
Gracias a: Cata3, harmonystar, ces28z28, akarly, Lucero, Guest, Wolfing23, Ni-chan Tendo, kikyo taisho, Karly101, Dayana, Rutabi, ilkane, MiLiLiLiPiLy y todos que leen la historia y por falta de tiempo o se les olvidan no dejan sus comentarios n_n
*Cata3, Hola hermosa! me alegra muchisimo que te haya gustado el capítulo anterior, ahora pues ya aparece Ukyo... uuuuhh pobre Genma jajajaja.
*Lucero, Hola bella! Gracias n_n pues ya tienen un relación, pero pues siguen teniendo ahí metiches... ufff, ahora qué pasara con la llegada de Ukyo? nos leeremos pronto precios n_n
*Guest, hola linda! Nabiki todo sea por su dinero XD pero bueno, casi al final se vio buena onda ayudando a su hermanito
*Dayana, hole preciosa! Muchisimas gracias :) me hace feliz que sigas con la historia y que tengas un tiempecito para comentarme, mil gracias n_n
Y todos los demás que leen la historia y por falta de tiempo o se les olvida, u otras razones no pueden dejar reviews, muchisimas gracias por dedicarme unos minutos :D GRACIAS!
Nos leemos, espero que sea pronto ;) Adelanto:
Ukyo y Ranma se enfrentan. Akane siente celos de la amiga de la infancia de Ranma y más cuando se entera que la chica es más que una amiga, todo gracias a Genma.
me despido con un beso y un abrazo.
Bye bye
