¡Hola a todos! Tiempo sin leernos, ¿Verdad? Bueno, he estado trabajando en el final del fic, así que de que no he hecho algo no me pueden culpar. Sin embargo, encontré algo que estaba perdido en mi colección de documentos. No les haré el cuento más largo, al menos, no por ahora. Ya me explicaré largo y tendido allá abajo. ¡Eso sí, espero que lo disfruten! (Como es sorpresa -?- omití el resumen)

Gracias a Artemisa Neko-chan y a Bella-swan11 por sus comentarios (y las alertas), por supuesto gracias a todos los demás que han leído. Ah... por cierto, recibí un review interesante de una visitante: yuuki, que no pude responder por obvias razones, así que trataré de responder ahora lo mejor que pueda. A grandes rasgos les diré que su review trata de un sueño que ella tuvo donde (si bien entendí) Kaname tiene otra hermana que no supera la muerte de sus padres y termina llevándose bien con Zero por este problema en común. Hasta ahí fue lo que me llegó (el servidor tiene un límite de caracteres por mensaje así que ya se imaginarán). Supongo que ella quería compartir eso y bueno, yo hago el favor de ponerlo acá (Chica, si lees esto comunícate!)

En fin, nos vemos en las notas y gracias nuevamente.

PD Madre de Dios xD Acabo de ver que esto ya va para 5 años xD


Disclaimer: La serie Vampire Knight (tanto manga como anime) son propiedad de Matsuri Hino. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

Importante: Spoilers del manga

Resumen: Omitido por esta ocasión, disculpen las molestias ^^.


Viviendo como otros

Un delicado hilo me ata
A ese pueblecito de entonces
Cada vez que miro al cielo
Veo un trocito de ese mundo lejano
Después de abandonar este lugar, ¿cuánto tiempo
Tardaré en volver a pasar por el de nuevo?
El hogar está llamando

Home - Angela Aki

Zero despertó tras haber dormido toda la noche, largo y tendido como debía de ser. Apagó el despertador, desperezándose del sueño que aún conservaba, sin mucho resultado. Pero no podía quedarse dormido por más tiempo, pues se le haría tarde y su padre no le toleraría una nueva asignatura no aprobada por faltas y retardos. Y lo que menos quería era un nuevo regaño del viejo.

Tras un largo bostezo y un estiramiento, se levantó de la cama, sintiendo a consciencia el frío suelo bajo sus pies desnudos. Caminó al closet y se vistió el uniforme, aunque claro, dejándose tan desaliñado como siempre. Fue al lavabo y se lavó rápidamente la cara con agua tibia. Se acomodó los mechones de cabello, notando que debía cortarlo ya o pronto se parecería a Ichiru. Siempre se parecería a él, era obvio, pero no quería que lo confundieran (aún más) con él. No se lavó los dientes, lo haría después de desayunar o tendría que lidiar con el horroroso gusto de la menta con la comida.

Era el último día que despertaría con su familia antes de partir e ir a la Academia. Seguramente el transporte estaría atiborrado de personas, seguramente se fastidiaría y maldeciría a todos y especialmente a ellos mismos por haber rechazado el quedarse en la Academia desde el sábado como la mayoría de los alumnos, pero, querían pasar un día más con su familia.

Al salir se dio cuenta de que ya estaba vacía la habitación contigua ¡Cómo era impaciente! Que sí, que empezaba un nuevo ciclo escolar en la Academia pero ¿Podía ser tan ansioso? ¿De verdad lo necesitaba?

Bajó con cuidado las escaleras, incluso tomándose más tiempo del necesario, como queriendo absorber durante esos segundos lo más que pudiera de su último día en casa hasta las siguientes vacaciones, durante el verano.

—Buenos días. —Saludó a todos con aquella expresividad reservada. Su padre y su madre respondieron con gran contraste, siendo ellos tan abiertos y alegres. No era que él no lo fuera, sólo que no le gustaba demostrarlo tanto, siendo así desde que había nacido y era lo que lo diferenciaba de su gemelo.

—Buenos días… —Respondió su hermano segundos después, todavía soñoliento, algo realmente inusual en él que generalmente tenía un humor chispeante en las mañanas. Parecía que anoche había vuelto tarde de lo que fuera que estuviera haciendo.

—¿Te divertiste anoche, Ichiru? —Preguntó su madre con una curiosidad acusadora. Lo cierto es que su hermano había encontrado algo o alguien con quien entretenerse tanto y esa era la otra razón por la que había decidido quedarse un poco más en casa. Él sabía que su hermano se había escabullido en la noche pero no había dicho nada, como si fuera un deber. —Zero, ¿Tú te divertiste cubriéndolo? —Ninguno de los dos dijo nada y fue entonces que su padre intervino.

—¿Mamá está preocupada o sólo celosa? —Ellos rieron en silencio, mientras su madre con el ceño fruncido servía el desayuno. Esa sería la última pelea matutina antes de volver a la Academia. Y la extrañaría aunque los volvería a ver.

A él no le entusiasmaba entrar nuevamente en la Academia, principalmente porque ya sabría que tendría que seguir de prefecto junto con su hermano.


Durante las clases, no había habido nada diferente y un día más improductivo no pudo haber sido, pero no podían esperar más del primer día de clases. Como habían acordado con el Director, Ichiru y él se encargarían de la vigilancia al momento del intercambio de turnos, cercano a las cinco de la tarde. No tenía muchos ánimos de ir a pelear nuevamente con las escandalosas chicas que se amontonaban para ver a los vampiros salir, ellas nunca tenían ánimo para las clases, pero sí para ir a gritarles a los del turno Nocturno.

La única razón por la que habían aceptado era porque el Director era amigo de sus padres, no había otra razón para hacerlo. Al menos, no había otra razón explicita para.

A Zero le fastidiaba llevar a cabo esa tarea, de la misma manera que Ichiru decía hacerlo, lo cierto era que su hermano menor lo llevaba mejor, disfrutando de la atención innecesaria que las chicas le brindaban a él también. Sin embargo, aquel día aunque agradecía los comentarios positivos de las féminas alborotadas, él notó que Ichiru lo hacía de manera diferente a otras veces. ¿Tendría que ver ese cambio con la razón de su hermano para llegar tarde a casa y querer postergar más la entrada a la Academia? Probablemente sí.

Las puertas se abrieron y ellos no tuvieron que hacer mucho esfuerzo para poner a las chicas a raya. Las caras familiares de los vampiros fueron apareciendo poco a poco, caminando con su natural arrogancia. Primero los nobles de nivel bajo, que lograron hacer estallar en gritos de éxtasis a las jóvenes de uniforme negro. Debido a su experiencia, ambos prefectos se hicieron cargo de la situación, aunque no fue por mucho tiempo. Apenas se asomó el grupo de Kuran, las chicas hicieron gala de su potente voz y Zero e Ichiru no hicieron más que cubrirse los oídos del ruido. Y para mejorar el asunto, Aidou Hanabusa las animaba aún más, agradeciendo la bienvenida o lanzándoles besos, y ellas respondían agitando las manos y haciendo cosas de ese estilo. Atrás de Aidou venían sus primos charlando entre sí (la pareja del momento para desilusión de algunas y algunos) ignorando el escándalo (o por lo menos tratando). Se escuchó a unas cuantas gritar "Wild-Senpai" y unos chicos estiraron el cuello para ver a la rubia caminando junto al aludido. Unos pasos más atrás, la pareja de modelos venía como si nada, Senri con un Pocky en la boca, Rima sosteniendo la caja de los dulces. De vez en cuando, Senri volvía la vista por culpa de su escandalosa tía que reía abiertamente sin importarle las miradas de los demás sobre ella.

Un par más hizo su aparición, la tímida Kurenai Maria acompañada de su extrovertida pariente Hiou Ayumi, ésta última se podría decir que era la contraparte de Idol-Senpai y gustaba de volver arcilla a los jóvenes que iban a mostrarle abiertamente su admiración. Sin embargo, a diferencia del curso anterior, hizo a un lado toda esa atención al ver al prefecto de cabello largo, cosa notoria por el mayor y por todos los demás.

—Ichiru-kun, buenas tardes. —Le dijo con una voz extremadamente juguetona y agitando sus largos dedos a manera de saludo, poniendo una sonrisa en demasía agradable. Las admiradoras del hermano menor pusieron una mueca de desilusión, habían perdido ante la joven de largos cabellos blancos, los admiradores de ella maldijeron por lo bajo.

—¡Ayu-Chan, cuánto tiempo! —La aludida respondió con una risita antes de hablar. Correspondió él a su vez con una sonrisa. Zero torció los labios mientras iba atando cabos ¿Sería ella la razón de su hermano? Ellos dos, aunque cruzaban palabra, nunca lo hacían así… con tanto entusiasmo.

—Lo mismo digo; espero lo hayan pasado bien en las vacaciones. —Señaló discretamente con la cabeza a Zero, que alcanzó a ver el movimiento.

—Igualmente. —Respondió con una sonrisa el menor de los Kiryuu.

—¡Ah, Ichiru-kun! —Gritoneó un poco para hacerse notar entre el ruido de las admiradoras. —¿Puedes pasarte más tarde? —Un gesto juguetón se dibujó en la pequeña cara de la albina, cosa que casi nadie obvió. El prefecto asintió tranquilamente. Ayumi se giró una vez dicho esto, y siguió su rumbo con dirección a la Academia, seguida de su pariente que saludó y despidió al menor de los prefectos con un asentimiento de cabeza.

—Kiryuu Zero-kun, buenas tardes para ti también. —Agregó después, cuando pasó a su lado. A diferencia del saludo dedicado a Ichiru, este era más bien apagado, pero había conseguido distraerlo.

—Buenas tardes. —Respondió con forzada cortesía. No era que le cayera mal, aunque tampoco demasiado bien, sólo era que estaba pensando en la teoría en su cabeza. Ichiru se había metido donde no debía. Zero bufó más por la presencia de los últimos vampiros que por el escándalo y las chicas frente a él. ¿Cómo es que ese montón de mocosas podía ser tan…? ¡Y más por un montón de bestias con envoltorios bonitos! A Zero quien más le molestaba eran ellos, los que siempre salían al último sólo por causar expectativa. Bien, quizás no le caían mal todos… simplemente le fastidiaba mucho la presencia del mayor de los Kuran y de la menor de las Hiou, sin contar por supuesto, a Aidou. Y bastaba con estar en el mismo lugar que ellos para que se pusiera de malas.

Detrás de ellas con aquel semblante duro iba Seiren, caminando al lado mientras lo ignoraba a los escandalosos vampiros. Tras el paso de las jóvenes y como siempre, aparecieron finalmente Kuran Kaname y su hermana Yuki, ambos envueltos en aquella felicidad que irradiaban. El mes pasado se había anunciado su compromiso formal ante la Sociedad de Vampiros, claro los alumnos del turno Matutino no lo sabían, sólo creían que eran demasiado cercanos, pero ellos sí, puesto que estuvieron invitados a la fiesta para vigilar la convivencia entre los cazadores y los vampiros. Desde hacía unos años atrás, las relaciones entre ambos bandos había mejorado muchísimo, pero aún había roces peligrosos. Pero no era el tema principal, sino que el compromiso no sólo había roto los sueños de varios nobles por ascender en la escala social, sino también había roto algunos corazones.

Ichiru le dirigió una mirada divertida, como si de verdad fuera agradable el verlo sufriendo por la presencia de los vampiros. Sin embargo, la expresión de molestia de Zero fue disipada de su rostro por la sonrisa de Yuki, que era la manera de decirle "Hola", después de no haberse visto mucho durante las vacaciones, él sólo pudo asentir en respuesta. Y no era por su gusto, sobraba decir.

Con ellos se acababa la pasarela de vampiros y tenían que hacer a un lado a las chicas y chicos que seguían ahí, en espera de que de verdad se movieran a sus habitaciones en lugar de andar pululando por los salones de la Academia. Aquello le hizo recordar a Zero el asunto de Ichiru y se giró con gesto serio hacia él.

—¿Qué? —Preguntó el menor al ver que se acercaba con esa cara de reclamo, había conseguido igualar la de su padre desde que eran niños. Zero no disminuyó ni un poco la intensidad del gesto. —¿Ahora qué me vas a decir?

—¿Con que "Ayu-Chan", huh? —Dijo cruzado de brazos, alzando la ceja en un gesto inquisitivo. A Zero le faltaba solamente la gorra de policía y el uniforme reglamentario.

—Sí, bueno, ¿Qué quieres que te diga? Me llevo bien con ella. —Respondió con descuido, alzando los brazos, haciéndole saber a su hermano que no era la gran cosa.

—¿Es ella? —Preguntó mirándolo más para ejercer presión sobre él y que le respondiera. Ichiru torció los labios y él le soltó un puñetazo en el hombro. —¡Tonto! ¡Cuando papá se entere…!

—Él no se va a enterar. —Respondió Ichiru mirando en otra dirección. —¿Verdad, Zero? —Él suspiró en respuesta y agitó la cabeza en señal de negación.

—Sólo no hagas nada tonto.

—Ya, tendré cuidado, lo juro. —Sonrió entonces, contento de la situación. —Gracias, hermanito. —Comenzó a reír, si tan sólo su hermano supiera la verdad detrás de aquello seguro se llevaría más que un puñetazo en el hombro

—Idiota. —Caminaron entonces hacia la Residencia Sol antes de volver a la Academia para la vigilancia nocturna.

Francamente agradecía el apoyo de Zero, cualquier otro se hubiera chivado, pero él no era así. Siempre que lo animaba a hacer cosas estúpidas o cuando terminaba envuelto en algo desastroso, él lo ayudaba y muchas veces se echaba la culpa, aun cuando sus padres siempre sabían que era culpa suya. Era por el hecho de haber nacido gemelos que ellos se llevaran tan bien y se entendieran y protegieran de aquel modo. Lástima que en lo que ahora estaba metido no podía involucrarlo, no por el momento.


Era ya algo tarde para cuando fue a su encuentro con la sangrepura, sin embargo, aún se la encontró haciendo el tonto por los pasillos de la Academia, esperando por él. La sonrisa encantadora de la albina lo recibió. Ichiru la mira con recelo ¿Para qué lo quiere? Está acostumbrado a recibir atención por parte de ella, aunque es un secreto entre los involucrados el porqué.

—Iré directo al grano. —Le dice tras unos minutos en los que ambos han caminado lo suficientemente lejos de los salones. —Necesito un favor. —Su voz está un poco apagada, algo anormal para ella.

—¿De qué tipo? —Responde, acostumbrado a hacerle favores continuamente, desde que es participe del secreto. Nunca lo ha ocupado para chantajearlos, y sabe que no lo ocupará en su beneficio, sería incapaz de hacerlo público, pero no quiere arriesgarse.

—Shizuka quiere hacer pública mi "venta". — Ichiru sabía a qué se refería: la mayor de las Hiou, había dispuesto a su joven hermana para quien quisiera desposarla.

—¿Y yo que tengo que ver con todo eso? —Preguntó, con un tono más bien tranquilo, con el que Zero seguramente hubiera hablado.

—Tendrá en cuenta tu opinión, puedes sugerirle que es una mala idea. —Los ojos azules lo miraban de forma suplicante, esperando que pudiese ayudarla con todo aquello.

—Yo no puedo hacer eso. Es tu hermana. —Se excusó.

—Pero tú… —Trató de insistir un poco más, pero luego desistió. Su mirada se posó al frente de ella, pero más lejos de donde estaba Ichiru.

—Vaya... ¿No deberías estar en clases, pequeña? —Susurra la sangrepura la última palabra, Ayumi entiende que no le gustó a su hermana encontrarla fuera y menos hablando con Ichiru, así que no responde a la pregunta. —Bueno, parece que quieres hablar conmigo, así que supongo que nos veremos en un momento, Ayumi.

—¿Por qué no aquí, de una buena vez? —Sugirió con una terrible molestia en la voz que no pasó desapercibida para ninguno de los presentes.

—Ayumi, por favor. —Habló con el mismo tono de tranquilidad la mayor, sin embargo, no era porque no sintiera lo mismo que la otra, sino por guardar la compostura, cosa que su hermana no entendía. —Si quieres hablar, no lo haremos aquí. Te alcanzo en tu habitación.

—Está bien… —Murmura, entendiendo que Shizuka no piensa renunciar a ver a su amante por una tontería como por la que están peleando. Ayumi se alejó maldiciendo por lo bajo a su hermana. ¿Qué quería, que terminara igual que ella, con un amante de la edad de su hijo? Amante al que de verdad amaba. ¿Para qué casarla? Si Shizuka de primera mano sabía que no sería feliz, siquiera estaría a gusto.


Zero vio partir a la menor, dejándola pasar sin decirle nada, a pesar de que su deber como prefecto era que todo estuviera bajo control. Además, tenía la impresión de que iba a tan concentrada en sus asuntos que seguro no le hubiera escuchado. Sin embargo, la había visto antes con Ichiru y su hermano ya no estaba con ella.

El que ellos estuvieran juntos no le tomaba tanto por sorpresa, de hecho, desde el semestre anterior, su hermano y Hiou parecían llevarse bien, pero él nunca supo cuando empezó a ser eso. Simplemente lo dejó ser, y a pesar de que siempre habían sido muy cercanos (principalmente por su condición de gemelos), Ichiru nunca le comentó acerca de su relación con la molesta sangrepura. Hasta esa tarde.

Creía que no decía nada por la explícita regla de la Academia que rezaba "Prohibidas las relaciones extra escolares entre estudiantes del turno matutino y vespertino". Zero sabía que si el Director se enteraba de su relación, la aprobaría, sin importar un comino las diferencias sociales, pues era un romántico y lo vería como una dura prueba a superar. Y entonces, la respuesta le atravesó la cabeza: era por sus padres.

Cuando eran más chicos, sus padres habían salido a cazar, como de costumbre, nada fuera de lo normal para un par de reconocidos cazadores de vampiros. Una tarea sencilla, eliminar a un nivel-E inscrito en la lista. No tardaron nada, porque incluso, se les había dado el lugar donde podían encontrarlo. Sin embargo, pronto empezó a correr el rumor de que habían matado a quien no debían. Pero no porque los Kiryuu hubieran cometido un error, sino porque había sido una trampa, aunque no para ellos, sino para la novia del nivel-E, nadie más que Shizuka Hiou. Su esposo, Rido Kuran había sido el responsable, pues él buscaba una forma discreta de cargarse al amante ex humano. Y aunque en un principio, Shizuka pensó en eliminar a los responsables de la muerte (a los padres de Zero), decidió matar al principal responsable.

La sociedad de cazadores siempre se llenaba de los chismes de los vampiros, y pronto llegó la noticia de que Rido Kuran se había suicidado y esa era la versión "oficial" de su muerte. Como nadie de la sociedad vampírica sabía de la muerte del otro vampiro, nadie sospechó nada. Además, todos sabían que ese matrimonio había sido un fracaso desde el momento en que se había dado –al menos, eso era lo que él escuchó en esos momentos-.

Zero sospechaba que Ichiru se estaba ahorrando el decirle a sus padres de su relación con la menor de las Hiou para evitar un nuevo futuro altercado con Shizuka. Y porque ellos no lo aceptarían. Eran cazadores, Ichiru había recibido una educación como tal, y debía aprender que los vampiros y los cazadores nunca podrían convivir. Por mucho que Cross se esforzara con la tontería de su Academia. Pero… en secreto, Zero compartía la esperanza del Director y de su hermano y por la misma razón que éste último: estaba enamorado de una vampiro, igualmente de una sangrepura.

Aunque su caso era más especial: se trataba de Yuki Kuran, la niña favorita de toda la Sociedad Vampírica, prometida y próximamente casada con nada más y nada menos que con su hermano Kaname. ¿Qué por qué se había fijado en ella? Pues bueno, razones no le faltaban… bastaba verla unos segundos para entenderlo, era hermosa de la punta de los dedos de los pies hasta la punta de sus largos cabellos castaños. Y como plus, era la mar de mona, risueña, siempre alegre, a veces muy distraída y proveía a los que la rodeaban de unos buenos momentos de risa por su constante y adorable ingenuidad y torpeza. La había conocido siendo muy pequeños, todo gracias al Director y se seguían hablando hasta ese momento, aunque cada vez menos por los celos de su prometido. A veces pensaba que haber tenido la oportunidad de conocerla más allá del papel que siempre parecía representar para los vampiros y darse cuenta de la persona que era, de lo maravillosa y gentil que podía ser, había sido de las peores cosas que le habían pasado, a la par que de las mejores.

Nunca tuvo el valor para decirle todo lo que sentía y ahora, con la boda cada vez más cerca, no podía hacerlo. Supuso que en aquel momento ya no importaba, después de todo, se iba a casar con su hermano. Yuki tenía toda la vida arreglada y así había sido desde que había dado la primera señal de vida dentro del útero de su madre, como todos los sangre pura. Quizás ese era un buen motivo para frenar a Ichiru antes de que las cosas se salieran de control y terminara desilusionándose.

Y sin darse cuenta, había caminado casi hasta llegar a donde supuso habían estado Ayumi e Ichiru, y para sorpresa él seguía ahí, pero no estaba solo. Y sintió que llegó tarde, pues Shizuka había dicho algo como "Ella se va a casar" e Ichiru asentía, dándole a entender que escuchaba casa una de las palabras que la sangrepura decía. Quería parecer fuerte, era la explicación que encontraba al ver que su hermano no reflejara más que entendimiento.

Probablemente, lo mejor sería hablar con él más tarde. Antes de eso, terminaría las rondas de vigilancia y pensaría en cómo tocar el tema.


Dos horas después, mientras iba por el pasillo que conducía a la habitación que compartían, una figura blanca se divisó saliendo de ahí. Zero se quedó paralizado por unos segundos antes de darse cuenta que se trataba de Hiou Shizuka.

Mierda… —Fue lo único que se le ocurrió pensar.

Se echó a correr e ignoró a la sangre pura que le miró con seriedad; ninguno de los dos dijo algo. Al llegar, abrió la puerta abruptamente y se encontró con su hermano abrazando a la vampiro. Sintió que vio algo que no tenía que presenciar y se obligó a carraspear para tener su atención. Ambos se separaron, Ichiru se recompuso el saco y Ayumi se giró para secarse el rostro.

—Yo… —Murmuró la menor de las Hiou mirando al suelo. —Ah, será mejor que me vaya. Nos vemos Ichiru, lamento las molestias. —Al decir con la rapidez común del nerviosismo, miró a los gemelos, inclinando la cabeza rápidamente. —Gracias… —Iba a abrir las ventanas cuando Ichiru le interrumpió.

—Será mejor que lo hagas por la puerta, como la gente normal. —Una sonrisa apareció en su rostro mientras Ayumi se avergonzaba. Zero se avergonzó del comportamiento de su hermano, parecía que ignoraba el hecho que había sucedido tan sólo unos segundos atrás.

—¡Ah, claro! No sé en qué estaba pensando… —Se disculpó y apresuró el paso a la puerta. —Con permiso, Ze… Kiryuu-kun… el otro Kir… Ha-hasta luego. —Ambos miraron su huida antes de voltearse a verse mutuamente.

—No empieces. —Le dijo Ichiru mientras se tiraba bocabajo sobre la cama. Zero se sentó al lado suyo.

—¿Los descubrieron? —Preguntó tras unos segundos, el otro también se tomó su tiempo para responder un "algo así". El mayor torció los labios ¿A qué se refería con eso? —¿Entonces?

—Problemas con su hermana que no me incumben; se va a casar. —Probablemente su hermano lo estuviera pasando muy mal y él lo sabía de primera mano. Aun así, preguntó haciéndose tonto, como si no supiera nada de la situación.

—¿Shizuka-San se va casar? —Ichiru negó con la cabeza todavía contra el colchón. —Oh vaya… ¿Y piensas hacer algo? —Preguntó. A diferencia suya, seguro que su hermano ya estaba planeando como moverse, quedarse esperando no era algo de su estilo. Volvió a negar. —¿Por qué?

—Vamos, no lo pongas así, de esa manera suena como si fuéramos novios… —Zero puso cara de pasmo y antes de que pudiera decir algo más intentó encontrar un poco de lógica a aquella respuesta. —Ella ya sabía que se iba a casar, sólo vino a quejarse por ello.

—¿Estabas jugando con ella? —Preguntó de pronto un tanto indignado.

—¿Qué? ¡No! —Respondió levantándose de golpe de la cama. Ichiru se dio cuenta de lo que su hermano había entendido por su culpa e inmediatamente trató de arreglarlo. —¡Te dije que éramos amigos! —Él se quedó en silencio por un par de segundos antes de interpretar el tono de su hermano. —Espera… ¿Ella te gusta? —Ahora fue su turno para alzar la ceja en gesto inquisidor, mientras reía burlón. Fue el turno del mayor para negar categóricamente. —Es una pena… —Murmuró con lo que parecía verdadera aflicción. Como esperaba, su hermano no le quitó la mirada de encima, esperando en silencio que continuara. ¡Qué predecible podía ser! —Probablemente te lo termine diciendo cuando ella se vaya, después de todo, así son las chicas y vampiro, o no, sigue siendo una.

En la cabeza del mayor se iban formando vagas ideas de lo que quería decir el otro, sin embargo, así como aparecían, él las iba desechando. Demasiado tontas, demasiado improbables…

—¡Hay que ver lo tonto y poco observador que puedes ser, Zero! —Dijo con sorna el menor, dándole una palmada en la espalda. —Ayumi me golpeará en cuanto lo sepa, pero esto es demasiado bueno como para dejarlo pasar.


Pasaba de la media noche cuando Shizuka se presentó en las habitaciones de la Luna, con el rostro impasible de siempre, pero si se le veía con suma atención, cualquiera podría darse cuenta de que estaba molesta. Ayumi siquiera dejó pasar un segundo más y en cuanto sintió a su hermana acercarse, abrió la puerta de su recámara. Tampoco esperó a que entrara, dejando que ella se hiciera cargo de cerrar la puerta tras sí. La mayor no dijo nada al respecto, lo que ayudó un poquito al humor de la otra; cerró la puerta y se dio la vuelta, dispuesta a reprender a la menor.

—Te dije que esperaras en tu habitación. —Empezó a decir con voz reñidora. Algo anormal en ella.

—¡No eres mi madre, Shizuka! —Respondió ella con molestia y hartazgo.

—No debías ir con Ichiru a contarle de eso, ¿Creías seriamente que si él me lo pedía, renunciaría a casarte? —Ayumi siquiera la miró, estaba muy enfadada como para hacerlo. ¿Qué le había hecho a Shizuka como para que siguiera considerando la opción? —Ayumi, sabes que es tu deber.

—¿Mi deber? ¿Según quién? Aunque papá me lo hubiera dicho…

—¡Ayumi! Si de mí dependiera no lo haría… —Murmuró. —Pero se los prometí…

—¡Entonces déjame escoger a mí! —Le pidió en un último ruego. Shizuka sin embargo no respondió a eso y ella lo entendió claramente. No podía permitírselo.

—El viernes se hará el anuncio, mandaré temprano por ti. Ya hablé con el Director y te permite la falta.

—¿Por qué no me casas con Senri y que se acabe todo aquí? —Sus palabras fueron dichas en un tono muy bajo, de no ser porque eran vampiros, siquiera ella lo habría escuchado.

—No lo haré. —Respondió firme la mayor.

—¿Por qué? ¿No soy merecedora de él? —Preguntó con un tono de cruel burla.

—¿Crees que no había pensado en entregarte a él? La razón es que no es posible, él es demasiado joven para ti. Además… —Miró sus ojos por un momento y se cortó en seco.

—Temes que si nos casamos, nuestra descendencia sea como yo, ¿verdad? —Un tono de comprensión se asomó en sus palabras. Esos peculiares ojos azules siempre habían sido un problema desde que había nacido, produjeron un sinfín de rumores que ponían en cuestión la fidelidad de su madre, hasta que a alguien se le ocurrió sugerir otra cosa bastante obvia: era el primer fallo genético entre los vampiros. La familia Hiou apenas había buscado parejas fuera de su lazo sanguíneo y eso explicaba ese "defecto". Shizuka se arrepintió de haberlo mencionado, sabía cuánto la lastimaba eso, porque le marcaba que no era perfecta como ella, como debió de haber sido.


Al día siguiente, Como la bendita noche de verano que aún era, comenzó a llover torrencialmente. Ichiru se preguntó si sería bueno ir a buscar un paraguas, aunque seguramente cuando lo encontrara, él ya estaría completamente empapado. Así que decidió quedarse a la orilla del edificio de la Academia, intentando resguardarse y esperando que Zero no se estuviera mojando demasiado.

Pensó momentáneamente en Shizuka, quizás por sentir que esa era una noche romántica; a la sangrepura ese tipo de cosas le daban igual, pero Ichiru adoraba pasar las tardes o madrugadas lluviosas con ella, porque eran una buena excusa para quedarse más tiempo con ella, acurrucados. Nunca se había imaginado que él, un joven enfermizo, educado para ser cazador, terminaría saliendo (a escondidas) con Shizuka Hiou, una vampiro poderosa que había estado casada (con un tipo que no lo hacía caso) y con un hijo que le daba igual y una hermana que cuidar.

Cuando lo vio, siendo más joven, le llamó la atención su exótica belleza, resaltada por los cerezos en flor fuera de estación, todo por su mero capricho. Desde entonces, Ichiru se había enamorado perdidamente de ella. Mantener su relación en secreto, de cierta manera, incrementaba su pasión, pero la mayoría de ocasiones le molestaba no poder gritar a los cuatro vientos que la amaba profundamente.

Un hipo terriblemente estruendoso se coló entre el ruido de la lluvia, pero pensó que era producto de su imaginación, así que trató de no hacer caso. Pero cuando llegó el segundo hipo decidió ver quién era. Se golpeo mentalmente por no percatarse antes de la presencia de la sangrepura frente a él, recargada contra la pared, completamente mojada. El fleco empapado le escurría por la frente, dándole un aspecto bastante tristón y aunque no quisiera admitirlo, patético. Sus ojos zafiro apuntaban al suelo, y los labios temblaban junto con el resto del cuerpo producto del frío al que estaba siendo sometido, por eso también era el hipo que la molestaba cada cierto tiempo de forma irregular.

—Ayu-Chan ¿Qué haces aquí? Deberías estar dentro, o por lo menos refugiándote de la lluvia. —Le dijo después de llegar a donde estaba sin importarle el hecho de mojarse. Era lo mínimo que podía hacer después de negarse a ayudarle.

—El viernes lo dirá… a más tardar, en un mes estaré casada —Suspiró dificultosamente, intentando no empezar a llorar por mucho que quisiera.

—Lo siento mucho, Ayumi. —Respondió Ichiru sujetándola por el hombro. Ella lo abrazó, gimoteando. —De verdad, lo siento, pero, sabías que yo no podría convencerla de…

—Ya no importa. —Murmuró entre sus sollozos. —Al menos lo intentamos… —Se interrumpió al sentir la vibración de algo en el bolsillo del joven. —¿Será mi hermana? —Murmuró mientras se separaba de él, inútilmente se talló la cara, costumbre que se tiene después de llorar para secarse. Ichiru sacó entonces su móvil, dándose cuenta que efectivamente era Shizuka y volteó a ver a la albina. —Yo los cubriré, no te preocupes.


Ya pasaba la media noche y él seguía bajo refugio de la lluvia que continuaba, aunque con menor fuerza. Quería irse a dormir cuanto antes y podría hacerlo, puesto que no creía que ningún chico o chica se arriesgaría a pescar un fuerte resfrío por obtener lo que fuera de la clase nocturna, pero Ichiru no daba señal alguna de aparecer y no se sentía bien con la idea de abandonarlo. Además, lo estaría molestando con eso. Así que tras dudarlo por un par de segundos más, decide comenzar a buscarlo en los alrededores.

Ahora cada vez que pensaba en Ichiru, venía a su cabeza lo que su hermano le había dicho y que tan cierto era. Aunque ni conociera a la vampiro más que de vista, los chismes de su hermano habían sembrado curiosidad hacia ella. Como le había dicho a él, nunca le había puesto realmente atención a la vampiro como para darse cuenta de los sentimientos que guardaba celosamente por él (o los que el menor decía que tenía). Además ¿Qué podía interesarle de él?

Tu magnifica personalidad. —Respondió Ichiru entre risas. —Le mata esa actitud tuya de lobo solitario.

Claro, el cabrón se había divertido mientras le decía abiertamente todo lo que la vampiro le había confiado. Sin embargo, creía que Ichiru tenía una razón para violar la confidencialidad de esos secretos. Y quizá no era tan importante seguir guardando con tanto celo las confesiones, de cualquier modo ella se iba a casar y si las suposiciones eran ciertas, ella terminaría diciéndoselo, sólo lo estaba preparando Ichiru para lo que fuera que ella le dijera y como a él ni le gustaba ella pues…

El crujido de una rama quebrándose le hizo girarse con la Bloody Rose desfundada.

—Eh… tranquilo. —Susurra la vampiro que había ocupado sus recientes pensamientos. Zero sin querer la mira de arriba para abajo, dándose cuenta de que está empapada de pies a cabeza. Él suspira y baja el arma para alivio de la otra. —Gracias…

—¿Qué…? —Ella le tapa la boca y pone el dedo índice a su vez sobre sus labios. Zero entendió rápido lo que le indicaba. Él se quedó meditando por unos segundos más, pensó que estaría con ella, pero si Ayumi estaba ahí con él… —¿Qué haces aquí? —Susurró con enojo.

—Ah… yo… —Sus enormes ojos zafiro comenzaron a vagar por distintos lugares, era evidente que buscaba algo que responder al cazador frente a ella. —Yo… salí a tomar aire fresco. —Resolvió decir, seguía hablando bajo mientras tanto. Zero tomó nota de ello.

—Claro, es evidente que buscabas eso. —Señaló con burla, después de todo escurría agua por todos lados. —Sabes que no puedes estar aquí, va en contra de las reglas. —Ella asintió. —Regresa a la Academia, seguro todavía tienen clases. —Ayumi no se movió y miró con nerviosismo hacia el suelo, torciendo los labios. —¿Esperas que te lleve? —Preguntó con sarcasmo. Ella pareció buscar algo sobre sus hombros y cuando él iba a averiguar que era, la albina bloqueó su campo visual.

—No estaría mal. —Dijo finalmente. Gracias a la luz de la luna que se filtraba por los huecos de los árboles cercanos al bosque, Zero se dio cuenta del terrible sonrojo que le invadía. Entonces recordó lo dicho por Ichiru y que estaba buscándolo a él en primer lugar.

—Creo que puedes llegar sola, no es necesario. —Respondió. Escuchó risas, dos de hecho y entre ellas la de su hermano. ¿Con quién estaría? —Si me disculpas… —Dijo mientras daba un paso hacia adelante, más bien, una zancada, y ella le detuvo, sujetándole con fuerza la mano.

—En verdad creo que sería bueno que me acompañaras. —Dijo con firmeza, la suficiente como para dejar de ser petición, pero no tanta como para ser una orden. Era bastante obvio, aquella vampiro estaba cubriendo a su hermano. ¿Qué estaba haciendo el tonto? —Yo te explicaré la situación, pero necesito que me acompañes.

Zero lo dudó por unos segundos, sin embargo aquello estaba envuelto en un paquete que le hacía sentirse intrigado, especialmente por el comportamiento de la vampiro. Tras un par de segundos, bajó la mirada y reparó en que Ayumi le seguía sujetando la mano, sin la misma fuerza que antes, pero ahí estaban sus largos dedos de pianista (había escuchado que era buena tocando) envolviéndole con firmeza. Aquel toque le transmitía confianza y un tipo de tranquilidad, algo bastante agradable debía admitir.

Ella dirigió sus ojos al lugar al que él veía y quitó su mano consciente de que estaba siendo demasiado atrevida. Su tutora se lo había dicho, nada de toques en público y ningún tipo de demostración con quien no fuera su prometido. Ese tipo de acciones podrían confundir un montón y desencadenar un sinfín de malentendidos que ella no quería. Pero a ella le había gustado aquel toque inocente y espontaneo. Especialmente porque era con él.

—Yo… lo siento. —Dijo atropelladamente; tardó más en decirlo que en darse cuenta que ya no estaban solos. Ichiru estaba tras de ella, con una cara de idiota satisfecho que molestó a su hermano mayor. Al igual que ella, llevaba la ropa empapada y el cabello se le pegaba a la frente.

—¿Con quién estabas? —Preguntó riñéndolo Zero. La vampiro esperaba que tuviera una coartada para eso. —¿Y qué estás haciendo aquí?

—¿Ayu-Chan, viniste a confesarte al fin? —Cambió radicalmente de tema, ignorando el interrogatorio de su hermano y tomando a la chica desprevenida para hacerla enrojecer. —¡Eh, perdona! ¿Sigue siendo un secreto? —Ayumi respiró por la boca y elevó los hombros enojada.

¡Este idiota! —Pensó golpeando con fuerza el césped con la punta de su brillante zapato sepia y cruzándose de brazos. Entonces sonrió con malicia. —En realidad vine a cubrir al tonto de mi amigo mientras venía a besuquearse con la tonta de su novia.

—¡Ichiru! —Gritó Zero. —¡Te desapareciste de la guardia sólo por eso!

—Vamos, no estarías tan enfadado si el que estuviera en mi lugar fuera otro. —Ayumi vio su oportunidad para dejarlos una vez que se había escapado de la mira del mayor, pero apenas iba a dar un paso lejos, Zero la tomó del hombro.

—¡Tú, ni siquiera lo intentes! —Le dijo con enfado. —¡Espera a que el Director y el Jefe de los Dormitorios se enteren! ¡Y tú! —Le apuntó con el dedo a Ichiru. —¡Vas vale que me expliques esto, sin juegos! ¿Me escuchas? ¿Qué hacías aquí y con quién?

—Esta chismosa ya te lo dijo ¿O no le crees? —Respondió indiferente Ichiru, Ayumi le soltó un puñetazo en el hombro que de verdad le dolió. Zero lo sujetó por el brazo, al igual que a la chica.

—¿Dónde está entonces? —Preguntó Zero.

—Ya se fue, tuvo el tiempo suficiente para hacerlo gracias a mi buena amiga. —La vampiro alzó el rostro para darle una mirada dura, casi como la que tenía su hermano puesta en él. — ¿Podrían dejar de verme así? —Pidió de pronto. —¡Demonios, ustedes dos…! —Entonces la sonrisa de Ichiru se hizo presente y ambos sabían, aquello no podía ser una buena señal para ninguno.—¡Ustedes dos serían tan felices si pudieran terminar juntos para molestarme!


...NOTAS

¡AAAAAAAAAAAAAH! Bien, bien, ya me tienen de regreso :D *carita muy muy feliz* ¿Qué les parece, les gustó o no? ¡Pues a mí sí! Este capítulo estaba planeado como para hace dos años atrás pero pensé que lo había perdido y luego lo encontré *carita feliz de nuevo* Sea como sea no está terminado (aquí) U-U pero me estoy peleando con 30 páginas del nuevo capítulo (esperen almas, no lo subiré con esa longitud xD) y no parece que vaya a terminar con él *llanto incontenible* pero, lo dividí en dos capítulos que están inconclusos. Además, hice la combinación de tres capítulos viejos para hacer uno y que esta cosa no quede tan rara (vamos, había capítulos de 2000 y pico palabras y luego los torrentes de 10 000 y pico D:), si quieren leerlo de nuevo es el 6 y luego editaré un poco del 7 (obviamente nada grave, no crean que se pierden algo, sólo corrijo errores ortográficos y cosas que quedan extrañas de pronto).

Volviendo a este capítulo, sé que es raro tener una historia dentro de otra historia, pero, si bien recuerdo, esto nació un día que me dije ¿No crees que Zero regularmente se preguntaría cómo sería su vida de no ser por el terrible suceso? Y claro, incluí a mis personajes favoritos (y a mi OC, no podía faltar) y me hizo muy feliz imaginarme esto. De hecho, esta cosa sí tiene un final en mi mente, pero se los contaré el próximo capítulo porque la cosa es dejarlos picados para que sigan leyendo.

¡Y no me olvido de nada! Sólo que no he sabido como plasmarlo... D: *arrepentida por sus promesas y por sus ideas* Les compartiré un poco a ver si me ayudan: En el manga, se menciona (de paso, ni siquiera lo hacen bien) o más bien, se insinúa que nuestro querido Director es más viejo de lo que aparenta (no recuerdo bien el capítulo, pero es cuando nos pasan como conoció a Juuri) y nos pasan una bonita escena donde vemos a Yagari siendo un niño hermoso y que se topa con él ¡Y se ve de la misma jodida edad que tiene "actualmente"! Y otra cosilla, nunca le vimos el cuellín despejado... ¡Es más, pocas veces le vemos piel! (Una que quiere xD) ¿No tendrá por ahí un tatuaje como el de nuestro cazador peliplata favorito? Además, también ahí nos dicen que los cazadores tienen la sangre de los vampiros (es decir, los vampiros vendrían siendo responsables de la existencia de los cazadores genéticamente hablando)... ¿Entienden el camino por el que me estoy yendo? Pues bien, ¡Quiero darle una conclusión a eso! Porque nunca nos cierran este asunto (y de hecho, no sé si muchos lectores se dieron cuenta de ello).

Bueno, espero que puedan compartirme algo ustedes. Y me voy, porque me caigo de sueño y quiero ver si antes soy capaz de escribir más.

Gracias nuevamente por leerme y por sus comentarios.

PD A las mexicanas, chicas, ya están vendiendo el manga en los Sanborns y en los puestos de periódicos. Si son del DF, en el pasaje de libros del metro Zócalo en la tienda de Panini lo podrán encontrar.