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Exilio

Capítulo 36. Antes de que el sol se caiga

La caravana de refugiados que salía de la aldea atravesando las montañas Hokage rumbo a Suna continuaba avanzando lentamente pero sin pausa mientras Kakashi, Sasuke y Sakura seguían observando igual que otros que contemplaban en silencio como muchos de sus amigos y seres queridos les decían adiós.

Vieron como un shinobi en un momento de pánico se deshacía de su banda identificativa y se unía a la gente que abandonaba la villa con su vista en el suelo avergonzado pero aliviado por su decisión, podía sentirse como un cobarde, pero un cobarde vivo al fin y al cabo. Nadie dijo nada, no podían culparle, el camino ninja no era para todo el mundo, se necesitaba un carácter fuerte capaz de soportar las situaciones límite y mantenerse firme en sus decisiones sin importar dónde fueran a llevarle.

—Nee, ¿soy yo o el ambiente está muy cargado? —la voz de Suigetsu les hizo girarse para ver cómo los tres ninjas de Taka habían llegado hasta ellos. Tardaron un poco en reaccionar ya que la verdad era que con toda esa situación de muerte inminente y sacar a Naruto a la fuerza de la aldea se habían olvidado de ellos.

—¿Qué se supone que hacéis todavía aquí? —preguntó Sakura de pronto mirándolos con incredulidad.

—¿Y dónde quieres que estemos, pelo de chicle? —contestó Karin con su amabilidad habitual.

—Camino de Suna —dijo Sasuke en su lugar.

—Kakashi-sensei ya os contó la situación, quedarse aquí es una misión suicida —prosiguió la pelirrosa en tono más bajo— ¿porqué morir por una villa que no es la vuestra?

—¿Sabes qué? —habló de nuevo Suigetsu— tienes razón, ¿porqué morir por una villa ajena cuando puedes hacerte ninja de dicha villa, nee? —el espadachín sonrió sacando una banda de Konoha y anudándosela en la frente— Felicidades, ahora tenéis un nuevo y atractivo compatriota.

Al fijarse mejor se dieron cuenta que Karin llevaba también una banda identificativa atada en la cintura y Juugo se ajustaba la suya en la frente en ese momento.

—¿Os han dicho alguna vez que tenéis el instinto de supervivencia en el culo? —preguntó Sakura sonriendo emocionada por el gesto de los tres Taka, verdaderamente se podía decir que eran unos amigos fieles.

—Alguna que otra —admitió Suigetsu con falsa pose meditabunda—. Pero también hemos oído… ¿cómo era eso que no parabais de repetir como cotorras?, eso sobre la escoria…

—En el mundo ninja aquellos que desobedecen las órdenes son llamados escoria, pero los que abandonan a sus amigos son peor que escoria —recitó Juugo ganándose una media sonrisa cubierta por una máscara de parte de Kakashi.

—Por eso eres mi amigo, grandullón, es como ir con una enciclopedia gigante —dijo el espadachín con aire satisfecho estirándose para pasarle el brazo por los hombros haciendo que Juugo se inclinara.

Karin rodó los ojos y sonrió con paciencia colocándose junto a ellos y mirando a Sakura.

—Además, ¿si nos fuéramos a quien llamaría pelo de chicle? —dijo con burla imitando las lejanas palabras que una vez dijo la pelirrosa antes de ir a Konoha "¿si os murierais a quién gritaría yo?". Sakura le devolvió la sonrisa.

—Idiotas —comenzó a mascullar Sasuke— ¿porqué siempre tendré que buscarme amigos idiotas?, cómo si no fuera suficiente con el Dobe —pasó frente a ellos negando con la cabeza.

Sakura rió disimuladamente y tras guiñarles un ojo a los tres nuevos ninjas de la Hoja alcanzó a Sasuke colgándose de su brazo, antes de que se alejaran pudieron oír como el Uchiha seguía farfullando.

—Tsk ¿se hacen idiotas después de conocerme o son ya así? Tengo que empezar a replantearme mis criterios —refunfuñaba el pelinegro— Sa-ku-ra ¿te estás riendo de mí?

Cuando finalmente ambos se perdieron por las calles de Konoha, Kakashi se volvió hacia Taka.

—Los amigos de Sasuke siempre han sido pocos, él no deja a mucha gente acercarse. Sin embargo, tengo que admitir que sabe elegir bien —comentó—. Supongo que Tsunade-sama os ha dado instrucciones, debemos reunirnos todos antes del atardecer para organizar la defensa.

—¿Y hasta entonces qué hacemos? —preguntó Suigetsu impaciente, las peleas siempre lo ponían ansioso.

—¿Qué harías si este fuera tu último día? —preguntó el jounin con tono casual— Usa tu imaginación.

. */*/*/*/* .

Las calles de Konoha estaban desiertas, entre las murallas de la villa sólo quedaban los ninjas que iban a luchar.

Mientras caminaban a través de la aldea, Sasuke y Sakura contemplaron la desoladora estampa. Los comercios cerrados, las casas vacías, en algunas ni siquiera se habían preocupado de cerrar las puertas con las prisas por salir de allí dejando algunas cajas abandonadas a su paso. Un extraño y pesado silencio reinaba en el lugar, tan sólo roto por el sonido de sus pasos sobre el empedrado. Finalmente llegaron a una banca de piedra que para cualquiera que no conociera lo que pasó allí años atrás no tendría nada de especial, sin embargo, para las dos personas que en ese momento se sentaban en ella significaba muchas cosas.

—Dilo —pidió Sasuke rompiendo de pronto el silencio—, quiero oírlo otra vez.

Sakura sonrió entendiendo al instante la extraña petición de Sasuke, levantó la cabeza que había apoyado en su hombro y ágilmente se sentó a horcajadas sobre él mirándolo a los ojos.

—Yo… yo te quiero tanto —comenzó a susurrar la pelirrosa acercándose a su oído—. Si te quedas junto a mí, me aseguraré de que no te arrepientas, cada día será estupendo, seremos realmente felices —sonrió levemente—, haré cualquier cosa por ti —sus labios se acercaron lentamente hasta quedar a milímetros de los de Sasuke haciendo que sus respiraciones se mezclasen—. Por eso… por favor quédate… conmigo.

—Está bien —murmuró Sasuke—, me quedaré contigo —accedió siguiendo el juego, con un rápido movimiento colocó las manos sobre su cintura atrayéndola más hasta que el espacio entre ellos desapareció en un fogoso beso, sin que en esta ocasión le importara la muestra pública de afecto, al fin y al cabo, tampoco es que quedara nadie para verles.

Cuando se separaron, la pelirrosa le robó un beso más, apenas un roce de labios y después le abrazó con fuerza ocultando su rostro para que no pudiera ver las traviesas lágrimas que inundaban sus ojos, después de todo, cuantas veces había soñado que él le decía esas palabras cuando ella le pidió que se quedara. En algún lugar de su interior, la niña de doce años que había sido, acababa de despertarse tumbada en la banca y en lugar de estar sola había encontrado a Sasuke a su lado.

—No deja de parecerme algo sacado de una historia ¿sabes? —dijo el pelinegro después de varios minutos— Lo de tener que luchar contra Uchiha Madara —continuó mientras acariciaba la espalda de la chica que todavía seguía abrazada a él—. He escuchado mil veces la historia de mi clan y leyendas sobre su fundador, cosas que ocurrieron hace cien años. Recuerdo las lecciones de historia en pergaminos raidos que solían darnos a mi hermano y a mí en el templo.

—Repite eso —pidió de pronto Sakura incorporándose para mirarle a los ojos con apremio.

Sasuke enarcó una ceja mirándola como si se hubiera vuelto loca.

—Lo de los pergaminos raidos —explicó la pelirrosa— Sasuke ¿de verdad hay pergaminos que cuentan la historia de Madara, sus batallas…?

—Sí —contestó él—, pero son todo leyendas, Sakura.

—Te sorprendería saber la cantidad de verdad que hay escondido en las leyendas, ¿acaso no te acuerdas del monstruo que capturó Danzou?

Con cuidado, el Uchiha se levantó incorporando a la pelirrosa con él asegurándose de que no cayera al suelo y tiró de ella para que comenzara a andar.

—Vamos —ordenó Sasuke sin más—, te llevaré al templo Nakano, ven —añadió al ver que ella lo miraba extrañada.

No tardaron mucho en llegar al barrio Uchiha que se encontraba casi a las afueras de la villa. Al cruzar la imponente entrada señalada con el indiscutible abanico del clan, Sakura tomó la mano del chico tanto para sentirse segura como para darle seguridad a él. La pelirrosa suponía que para Sasuke, entrar en los dominios de su familia después de saber toda la verdad acerca de lo que realmente pasó con su hermano debía ser duro. Como si confirmara los pensamientos de la kunoichi, el muchacho apretó su mano e hizo que se acercara más a él mientras avanzaban entre las casas abandonadas.

Sakura intentó no pensar en lo que había visto en los recuerdos que Sasuke le había mostrado sobre la noche que mataron a su familia. Pero inevitablemente, las imágenes acudían a su mente con cada muesca de kunai en la pared, la pelirrosa cerró los ojos y se dejó guiar en silencio hasta que notó que el muchacho se había detenido frente a una casa más grande que las demás. A la kunoichi no le costó mucho averiguar a quien había pertenecido, esa había sido la casa en la que Sasuke había vivido con sus padres. A pesar de que el barrio había sido usado como refugio para la pelea contra Danzou, los aldeanos habían ocupado las primeras casas sin entrar demasiado las calles de más atrás y por supuesto sin poner un pie en la casa del pelinegro.

—Te esperaré aquí —susurró Sakura con voz dulce. Sasuke asintió sin decir nada y soltó su mano para entrar en la casa. La pelirrosa sonrió con tristeza al ver como el Uchiha se quitaba las sandalias ninja en la entrada antes de pisar la tarima del interior, como si en cualquier momento su madre pudiera salir y regañarle por entrar con los zapatos de la calle.

Sasuke recorrió los pasillos de su antigua casa deteniéndose en alguna habitación preso de los recuerdos que por primera vez no tenían el odio y la amargura como fondo, tal vez tristeza pero no odio ni resentimiento, incluso rió levemente al venirle a la cabeza alguna escena en la que su hermano hacía el tonto jugando con él, o cuando su madre los regañaba. Finalmente encontró un portarretratos caído boca abajo que él mismo había tirado años atrás después de "esa noche", sonrió de medio lado al ver a su familia y a una versión más joven de si mismo mirándole desde la foto, con cuidado volvió a colocarlo en la estantería después de quitarle un poco el polvo.

Sakura le vio salir con expresión tranquila, puede que tuviera los ojos levemente enrojecidos pero al llegar junto a ella esbozó una media sonrisa que la tranquilizó y tomando su mano de nuevo comenzaron a andar adentrándose más en el barrio. Sin embargo, la actitud de Sasuke era segura, como si las marcas en las paredes ya no importaran, como si los malos recuerdos ya no le atormentaran en cada esquina, tal vez, al final había hecho las paces con su familia.

La entrada al templo Nakano eran unas escaleras que daban a un patio rodeado por un muro encalado. En otro tiempo habría sido un lugar hermoso, se podía ver lo que en su momento había sido un precioso jardín y que ahora estaba invadido de malas hierbas por el abandono, una blanca fuente en el centro que había perdido toda su majestuosidad por haberse secado hace años.

Sasuke la guió atravesando el patio por el camino empedrado hasta otra escalinata que subía hasta la puerta del templo propiamente dicho, el edificio era de estilo tradicional japonés, de madera y tejados azules. Rodeando la puerta estaban grabadas las figuras de dos demonios tengu que miraban fieramente como si estuvieran protegiendo la entrada de intrusos. El Uchiha empujó la puerta sin dudar tirando de Sakura tras él.

El suelo de madera crujió bajo sus pasos cuando cruzaron el umbral amortiguado por las capas de polvo que se habían acumulado. La luz que se filtraba por los ventanales permitiéndoles ver junto al tenue olor que flotaba como recuerdo de las plantas aromáticas que se habían quemado allí, contribuían a crear un ambiente un tanto místico propio de un lugar como aquel. Sakura se sentía como una intrusa al perturbar con su presencia aquel rincón sagrado.

—Sasuke, tal vez no ha sido una buena idea —murmuró la pelirrosa con voz casi inaudible.

—Hmp —el Uchiha continuó avanzando sin hacerle caso hasta llegar a una estancia oscura por la ausencia de ventanas.

El muchacho realizó una serie de rápidos sellos para producir un breve jutsu de fuego con el que prendió una antorcha, la sacó de la pared y la utilizó para encender unas cuantas lámparas de aceite repartidas por la habitación.

Una vez iluminada, Sakura pudo contemplarla. No era muy grande pero los techos eran altos para evitar facilitar la ventilación, la pared del fondo estaba adornada con un gran tapiz que representaba escenas de la mitología japonesa, a los dos lados había estanterías que contenían rollos pulcramente ordenados, en el centro se apilaban varios cojines de aspecto cómodo junto a unas mantas bordadas con finos hilos de plata extendidas en el suelo.

—Ven —Sasuke la guió hasta el centro de la sala para que se sentara sobre los cojines y las mantas mientras él se concentraba en buscar en los estantes el rollo correcto.

Después de varios minutos examinándolos, el Uchiha se acercó a la kunichi tendiéndole un par de rollos de aspecto antiguo y sentándose junto a ella.

—No creo que encuentres nada relevante —advirtió Sasuke mientras ella abría el primero para comenzar a leer—, ya dije que la mayoría de las cosas son leyendas.

Sakura se lanzó a devorar con los ojos cada palabra e ilustración plasmada en aquellos rollos bajo la atenta mirada del chico se había sentado tras ella permitiendo que se apoyara en él.

—¿Sabías que según esto, los Uchiha descendéis de la unión de una Hyuuga con un demonio? —preguntó la pelirrosa con diversión después de un largo rato examinándolos— Así que eres mitad demonio —bromeó.

Sasuke soltó una leve y ronca carcajada abrazando su cintura y hundiendo la cara en el cuello de Sakura.

—¿Te sorprende? —preguntó en su oído con voz grave para después morder sensualmente detrás de su oreja logrando un jadeo que acabó convirtiéndose en un gemido leve por parte de ella.

—…Sasuke… —se quejó la pelirrosa cuando las manos del chico se colaron bajo su camisa repartiendo caricias que le nublaban la mente— …estamos en un templo…

—Hace mucho que ningún dios viene por aquí —contestó el pelinegro roncamente mientras una de sus manos descendía introduciéndose audazmente bajo la falda y mallas de la muchacha que no pudo evitar gemir más alto esta vez y recostar su cabeza hacia atrás sobre el hombro de Sasuke, el cual aprovechó para succionar su cuello con pasión.

—…Esto…es sacrilegio —consiguió decir Sakura entre jadeos con los últimos retazos de razón que le quedaban.

—El sacrilegio sería detenernos ahora —contrarrestó Sasuke desmoronando la reticencia de la pelirrosa que se rindió a sus caricias dejando caer los rollos que con manos temblorosas aun había estado sujetando y olvidándose de su interés por encontrar algo para contrarrestar a Madara, al fin y al cabo, puede que fuera la última vez que pudiera estar con Sasuke.

—Verdaderamente… eres un demonio… —dijo la chica alzando una mano para enredar sus dedos en el pelo de Sasuke. Este soltó una ronca carcajada sobre su cuello sin dejar de morderlo levemente y apretó más el cuerpo de la chica pegando su espalda al pecho de él.

Con más apremio, Sakura se giró y atrapó los labios del pelinegro que respondía con el mismo anhelo, lucharon en un fogoso beso mientras prácticamente se arrancaban la ropa el uno al otro con tal de sentir por fin el contacto de la piel contra la piel que en esos momentos les ardía como si tuvieran fiebre.

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Mientras en el templo Uchiha, Sasuke y Sakura se entregaban a su pasión, en el resto de Konoha cada uno esperaba la caída del Sol a su manera. ¿Qué harías si supieras que tu mundo se derrumbará en unas horas, si no pudieras dejar nada para mañana, cómo pasarías tus últimos momentos?

¿Harías lo mismo que todos los días?

En el campo de entrenamiento, Gai y Lee entrenaban con entusiasmo marcándose a sí mismos las metas que debían alcanzar y aceptando duras pruebas si no cumplían sus objetivos, mientras Neji y Tenten los observaban abrazados sentados en la rama de un árbol.

¿Tal vez, algo que nunca te habrías atrevido a hacer?

En la residencia Inuzuka, Hana sonrió emocionada al abrir la puerta y encontrarse a un sonrojado Juugo invitándola a dar un paseo. La chica tomó su mano con una carcajada tirando de él hacia un parque.

¿Recordarías lo que has vivido?

Tsunade estaba sentada tras su escritorio en la soledad de su despacho mirando con nostalgia el portarretratos que sostenía cuidadosamente entre sus manos, acarició con cariño la imagen de sus antiguos compañeros de equipo pensando en cuanto los extrañaba. Una lágrima se escapó de sus ojos al recordar la sonrisa de Jiraya y su descarada manera de ser, también se encontró echando de menos a Orochimaru a pesar de todo, pues él no siempre había sido el perturbado de los últimos tiempos y también lo había contado como uno de sus amigos.

Ahora, al final de una vida, los antiguos rencores ya no contaban.

¿O vivirías las últimas horas con alguien a quien amas?

En la azotea de un edificio, Shikamaru contemplaba las nubes como de costumbre, tumbado con las manos tras la cabeza. Sin embargo, en esta ocasión Temari estaba sentada a su lado parloteando sin parar y golpeando su brazo de vez en cuando para que el chico la escuchara haciendo que sonriera levemente rodando los ojos. Cuando las noticias sobre la situación de Konoha habían llegado a Suna, la rubia no lo había pensado dos veces y había partido hacia la villa de la Hoja liderando a los mejores ninjas de la Arena, después de todo, si Konoha caía, Suna sería la siguiente.

¿Gritarías a pleno pulmón sin importar quién pudiera escuchar?

Ino gritó con júbilo alzando las manos al cielo mientras el viento golpeaba su rostro, Kiba sujetó su cintura con una salvaje carcajada mientras Akamaru saltaba de una rama a otra haciendo increíbles giros en el aire que desafiaban la gravedad. La rubia se giró para contemplar al Inuzuka cuyos ojos brillaban de gozo y sonrió con cariño, en ese momento notó que él apretaba el agarre de su cintura y segundos después, Akamaru inició un descenso en picado provocando que ambos gritaran con toda la fuerza de sus pulmones olvidando todos los problemas que el final del día traería consigo.

¿O callarías por una vez en tu vida dejando que tus gestos hablaran por ti?

Suigetsu rió mientras salpicaba a Karin que hasta ese momento había estado observándole nadar en el remanso del río desde la orilla. La pelirroja lo miró furiosa y se lanzó sobre él haciendo que ambos cayeran al suelo y rodaran sobre la hierba, el espadachín se las arregló para quedar encima y abrió la boca para soltar alguno de sus típicos comentarios sarcásticos, sin embargo, las palabras se quedaron atascadas en su garganta y simplemente se acercó a sus labios sin decir nada fundiéndose en un dulce y lento beso que sorprendió a la chica.

Hay miles de maneras de enfrentarse al final, tantas como personas diferentes. Kakashi visitaba el monumento en memoria de los caídos en combate, Chouji comía como nunca, Sai pintaba un cuadro enorme lleno de colores en el que podía leerse por primera vez un título "amigos"…

Y así las horas avanzaban y el Sol cada vez estaba más cercano al Oeste.

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Tumbado sobre ella podía sentir como su corazón galopaba tan fuerte como el suyo propio que parecía luchar por salirse de su pecho. El Uchiha hizo ademán de levantarse para dejar de aplastarla, sin embargo, Sakura lo detuvo.

—No… no te levantes —pidió con la voz temblorosa.

Sasuke se dejó caer nuevamente acomodándose sobre su pecho y abrazándola mientras ella le acariciaba el pelo lentamente. La pelirrosa parpadeó alejando las ganas de llorar al pensar en que pronto estallaría el infierno en Konoha y tal vez esas fueran sus últimas horas de paz.

—Tal vez, deberías haberte quedado embarazada como Hinata —susurró Sasuke besando el vientre de la pelirrosa y pasando sus dedos sobre el pequeño tatuaje en forma de rombo que mostraba en el lado izquierdo—, así habría podido obligarte a huir.

Sakura sólo rió levemente jugando distraídamente con el cabello del muchacho con una mano mientras con la otra sostenía un rollo que leía nuevamente. Ambos seguían tumbados en el suelo sobre los cojines y las revueltas mantas, iluminados por la parpadeante luz de las lámparas de aceite. En ese momento, la pelirrosa frunció el ceño levemente y se dio la vuelta quedando boca abajo para examinar el texto con mayor comodidad apoyándose en sus codos.

—¿Has encontrado algo? —preguntó el muchacho al ver su expresión.

—No lo sé… tal vez —contestó Sakura pensativa volviendo a leer lo que había llamado su atención—, dijiste que Madara no era corpóreo la mayor parte del tiempo ¿no?

Sasuke hizo un ruido de asentimiento y se movió para intentar ver sobre su hombro.

—Una vez cuando luchamos contra él bajo la apariencia de Tobi, nuestros ataques le atravesaban y tan pronto desaparecía como aparecía de nuevo salido de la nada… —la pelirrosa se mordió el labio— mira —dijo señalando unas líneas—. Aquí dice algo sobre las habilidades de Madara, pero no menciona la incorporeidad sino algo como teletransporte… tal vez no es que sea incorpóreo sino que se transporta tan rápido que nuestros ataques no le alcanzan y parece que le atravesamos.

—Sí, el puede teletransportarse, pero siempre pensé que ambas habilidades eran diferentes —dijo Sasuke interesado.

—Parece que no. Y mira esto —dijo volviendo al principio del rollo—. Según la leyenda de que los Uchiha descienden de una Hyuuga y un demonio, la habilidad de teletransporte sería heredada de ese demonio tengu. Si tomamos esto como cierto, quiere decir que lo que hace Madara no es un jutsu sino una habilidad innata.

—Pero si es una habilidad hereditaria yo también tendría que tenerla —apuntó el pelinegro.

—Tal vez no se desarrolle en todos los Uchiha —contestó Sakura encogiéndose de hombros—, o quizá Madara consiguió despertarla de alguna forma.

—Puede ser… —concedió Sasuke— aun así no veo la relevancia del descubrimiento.

—¿Ah, no? —preguntó la pelirrosa divertida con una mirada traviesa— Así que he ganado al gran genio… —la chica comenzó a reírse apoyando su cabeza en el suelo.

—Sakura… —la llamó el muchacho con paciencia.

—No, déjame disfrutarlo… sé algo que el grandioso Sasuke-soy el más listo-Uchiha no sabe —siguió riéndose rodando para quedar boca arriba.

Los ojos del Uchiha se oscurecieron y mostró una media sonrisa de desafío, lanzándose sobre ella le sujetó las manos sobre la cabeza y mordiendo su cuello con suavidad.

—Dímelo —ordenó mientras la muchacha intentaba liberarse riendo—, sabes que si me provocas no puedo pensar, molestia.

—Está bien… vale —accedió Sakura deteniendo sus carcajadas—. La cuestión es, que los demonios pueden ser sellados y si esa habilidad no es un jutsu sino algo heredado de algún tipo de demonio también podrá sellarse, no es mucho pero al menos podrás darle sin atravesarlo.

—Será un avance —dijo el pelinegro recostándose sobre ella con el oído sobre su corazón, era tranquilizador.

—Sasuke… —llamó la chica acariciando su espalda y su cabello— ¿crees que tenemos alguna posibilidad?, ¿crees que saldremos con vida de esto?

—… Sí —contestó sucintamente Sasuke sin abrir los ojos. Si Sakura tenía alguna esperanza no iba a ser él quien la echara por tierra aunque fuera improbable.

—… Mientes —sonrió tristemente la pelirrosa— pero gracias por decirlo… te amo, Sasuke-kun, te quiero tanto…

El muchacho se incorporó para mirarla a los ojos, ¿debería decirle que él también la amaba? quería decirlo pero por alguna razón no podía, tenía que hacerlo, ella se lo merecía, se merecía escucharlo de sus labios aunque sólo fuera una vez, después ya no habría oportunidad de hacerlo.

—Sakura, yo… —la kunoichi cortó sus palabras colocando un dedo sobre sus labios.

—No lo digas —pidió en un susurro adivinando las intenciones del chico— sé que lo haces porque crees que vamos a morir… no quiero que te despidas, por favor… no quiero la segunda versión de "Sakura, gracias" porque no podré soportarlo.

Sasuke apoyó su frente sobre la de ella mirándola unos segundos antes de volver a besarla.

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Los tonos anaranjados del ocaso se extendían sobre los tejados de la Hoja proyectando sombras alargadas sobre sus edificios. Congregados sobre las murallas de la villa se agrupaban todos los shinobi de Konoha armados y preparados para luchar hasta el último aliento.

Al frente de todos ellos, Tsunade miraba hacia el exterior en silencio, con la misma tensión que les envolvía a todos. En ese momento, notaron la presencia de una gran cantidad de ninjas en el exterior que aumentaban su chakra a propósito para ser detectados, un lejano estruendo sacudió la tierra seguido de un aterrador rugido que indicaba lo que todos temían, el enemigo invocaba a sus biju.

Al sentir el terrible y poderoso chakra de los monstruos de colas un estremecimiento se extendió por las filas de ninjas que aguardaban en la villa, contagiando el pánico y haciendo que cada uno luchara por no huir. Entonces, la voz de Ibiki se escuchó alta y clara.

—Estoy aquí para luchar como he luchado en cien batallas —comenzó a recitar – y como…

—… como un shinobi —se unió otra voz— enfrentaré a la muerte si viene por mí —más gente unió sus palabras— y cuanto más densa sea la sombra, más brillará el filo de mis armas,…

—…cuanto más oscuro sea el cielo, con mayor empeño iluminará mi fuerza… —Lee apretó los puños con determinación.

—… ¡Cuánto más crezca el miedo, más fuerte será el fuego que me impulsa! —en ese momento todas las voces se alzaban en una sola, Sakura levantó la cabeza con orgullo.

—¡Y no importará el pasado ni el futuro! —los ojos de Sasuke brillaron— ¡No habrá destino que marque mis pasos! —Neji se colocó en posición de combate— ¡Avanzaré sin dudar, sin retroceder jamás…!

—¡Porque esa es mi vía de ninja!

—…dattebayo —añadió Sakura en un susurro que sólo Sasuke pudo oír, en un simbólico recuerdo a su compañero.

Las palabras parecían haber dado fuerza a sus corazones ahora ansiosos por la batalla.

—Qué teatreros son en esta villa —susurró Suigetsu riendo levemente hasta que Karin le dio un pellizco.

Tsunade alzó una mano preparando la señal mientras fuera los enemigos se acercaban cada vez más.

—¡Por Konoha! —la Hokage bajó el brazo justo cuando el Sol lanzaba sus últimos destellos antes de hundirse en la tierra.


Hola!

Ahora sí que sí, la batalla comienza estéis preparados o no.

En el siguiente capítulo habrá acción, será muy movidito y no dejará descansar a nuestros protagonistas ni un segundo. Ya estamos en la recta final de este fic tan querido para mí, pero eso no significa que las sorpresas hayan terminado ;)

En esta ocasión os traigo un regalo en agradecimiento por los +2000 reviews, se trata de un video que es una especie de tráiler sobre los últimos capítulos del fic, espero que os guste (he hecho lo que he podido aunque como cineasta no valgo mucho jeje) aquí os dejo el link con espacios, también lo tenéis en mi perfil todo junto.

www . youtube watch?v = ExNf3PaBHzw

Besos Ela.