DISCLAIMER: Los personajes de esta historia no me pertenecen, asi como tampoco las letras de las canciones utilizadas. La trama es fruto de mi retorcida imaginacion. Lakentsb.
Confesiones:
No se si hago bien pero…
Confieso que he estado algo desmotivada últimamente. Por eso la inconstancia de subir capis a pesar de que llevan un tiempo escritos y beteados (si, Santa Gine y su paciencia para mis desvaríos…)
Que los he releído demasiadas veces, intentando mejorarles no se qué y al final sin agregarles nada porque cuando los pasé a mi beta estaba conforme con ellos…
Si…llámenme bipolar, pero una parte de mí aun no esta del todo contenta con lo que al final esta quedando, y creo que le hecho la culpa a que cuando comencé con la historia no estaba trabajando y ahora ya no tengo todo el cerebro disponible para esto… (Esto de ser psicóloga y madre tiene su precio neuronal y energético jeje).
No me estoy justificando, solo les comparto mi ánimo sobre la historia y si creen que es así o no, déjenmelo saber. Sus opiniones siempre son importantes para mí.
Capitulo 35
Bella.
-Bien, todo está perfecto Bella -, anunció Rosalie en su tono de Obstetra profesional luego de controlar mi presión arterial, mi ritmo cardíaco y el de mi bebé y medir el crecimiento de mi barriguita.-ahora, recuéstate y quítate las bragas, quiero ver cómo anda todo allá abajo.
Mis ojos se abrieron con sorpresa. Digo, no era la primera vez que ella iba a hacer eso y ya estaba habituada a que viera mis partes pero… no era un buen momento.
-Eh - titubeé, buscando alguna excusa coherente que no fuera decirle que no podía hacerlo porque … estaba malditamente mojada y deseosa, ya que el sonido de su BMW estacionando en la grava de la entrada había interrumpido una muy pero muy intensa sesión de besos con Edward después de observarme devorar el desayuno.
Claro que sesión de besos era un eufemismo.
Desde "la noche del piano" como la llamábamos, estábamos juntos de nuevo. Quiero decir, llevábamos unos cuantos días intentando tener la relación real que nunca tuvimos. Y que para nuestra sorpresa no resultó ser muy diferente de lo que habíamos tenido en esos martes que compartimos en Nueva York, ya que toda esa electricidad y complicidad que habia cada vez que nos tocábamos estaba ahí, intacta y haciéndonos jadear luego de un simple beso… y necesitar más… cada vez más.
Las noches seguían siendo una tortura.
Después de que Edward me confesara que realmente el jamás había dormido en su supuesta habitación del segundo piso desde que yo invadiera su casa, nosotros simplemente nos íbamos juntos a la cama después de cenar.
Nos besábamos largamente, diciéndonos entre murmullos lo mucho que nos amábamos y después, Edward me acomodaba en su pecho, con su mano sobre mi barriga y su otro brazo rodeándome mientras acariciaba lánguidamente mi cabello hasta que me quedaba dormida.
Lo cual, a pesar de mis alborotadas hormonas, solía suceder bastante enseguida.
El problema era que en las madrugadas yo despertaba.
Estaba comenzando a creer que la conciencia del calor de su cuerpo junto al mío tenía efectos afrodisíacos en mí. Tal vez solo eran las hormonas del embarazo, después de todo Edward llevaba durmiendo a mi lado, o al menos velando mi sueño acurrucado junto a mi, un buen tiempo y nunca antes me habia sentido asi. Pero desde que nos habíamos acercado, en algún momento de la noche yo despertaba y antes de que alguno de los dos pudiera procesarlo estaba atacándolo y él respondiendo a mis caricias, y ambos cayendo en intensas sesiones de besos y manoseo desesperado.
-Bella… por favor… tenemos que parar, -jadeaba Edward tratando de controlarse cuando mi mano aventurera se dirigía dentro de su pantalón de pijama, hacia su anatomía totalmente despierta.
Yo gruñía de frustración, buscando fricción con mi cuerpo y provocándolo para que no se detuviera.
-Bella… por favor… tenemos que parar, no te estoy rechazando…es solo que… no lo sé…- insistía con tono frustrado para luego apartarse de mí y revolver su cabello hasta tirar de el con furia.
Yo tampoco lo sabía. Es decir, sabía exactamente cuál era su temor, porque cuando la razón volvía a mí también era el mío: nuestro bebé.
Ahora que estaba más tranquila y recuperada de los horribles sucesos me había enterado de algunos detalles más sobre lo cerca que estuvimos de perder a nuestro hijo con mi estúpida idea de guardar un puñal en mi bolsillo y casi desangrarme en consecuencia… y sabe Dios que yo quise jamás hacer nada que lo perjudicara, y no quería hacerlo ahora…pero deseaba a Edward con todas mis fuerzas, y quería estar con él, en todo el sentido literal de la palabra. Lo necesitaba, mi cuerpo lo necesitaba, y no solo eso, era mucho más que un simple arranque hormonal. Quería que me hiciera el amor, quería hacerle el amor.
…
-¿Sucede algo Bella? ¿Por qué estás tan incómoda? Ya hemos hecho esta revisión muchas veces antes…- preguntó Rosalie intrigada por mi evidente incomodidad y volviéndome al presente.
-No. Todo está bien - admití resignada, y me recosté luego de hacer desaparecer mis bragas.
Rose sacó un par de instrumentos de su maletín y luego de calzarse los guantes se concentró en el procedimiento emitiendo pequeños murmullos de aprobación mientras yo me concentraba en el paisaje que se veía por la ventana.
La verdad es que estaba demasiado sensible y hasta la sensación de sus dedos… uff.
-Bueno… parece que todo está más que bien aquí. Este pequeño está bien resguardado, tu útero esta perfectamente sellado y no hay peligro de que quiera salir a dar un paseo por un tiempo.- Dijo, quitándose los guantes.
-Genial - mascullé mientras me ponía mis prendas nuevamente molesta por la sensación y porque sentía mi rostro arder y seguramente había enrojecido como un tomate.
-Lo interesante es cómo has cambiado en los últimos días, quiero decir tu lubricación, es casi excesiva- comentó Rosalie con gesto algo contrariado y sentí que mis mejillas se incineraban por completo.
Sus cejas se alzaron inquisitivas y la mire del modo más inexpresivo que pude lograr, alzando los hombros en el mejor gesto de ignorancia que me atreví. Ella se sentó al borde de la cama y pareció pensar un momento. Luego su rostro se transformó en una expresión picara y acusatoria, aunque su tono de voz seguía siendo… profesional.
-Así que… supongo que las cosas con Edward al final sí mejoraron. ¿Verdad?
Silencio.
-bueno, me alegro que se hayan reconciliado, ya era tiempo… solo espero que lo estén haciendo con cuidado.
Mi boca se abrió en una gran O y entrecerré los ojos. Rosalie se levantó con una sonrisa en el rostro y comenzó a guardar sus implementos en el maletín como si nada mientras yo sentía que me atragantaba de la vergüenza.
-No…- carraspeé – quiero decir… no es lo que crees… nosotros no… no lo estamos haciendo… en realidad - terminé de mascullar, sintiéndome una idiota por tener que explicar algo que ¿Por qué tenia que explicárselo? Ah si... Ella cuidaba de mis partes y de nuestro bebe…
Rose se volvió con expresión entre preocupada y burlona.
-Oh, entonces esto es mucho peor… - soltó con seriedad y ahora la preocupada fui yo - en realidad mueres por hacerlo y tienes miedo.
¡Bingo!
Asentí patéticamente mordiendo mi labio y sintiendo como mis mejillas ardían de nuevo. ¿Por qué todo tenia que ser tan incómodo?
Rose volvió a sentarse en el borde de la cama y su tono profesional volvió, aunque mucho más suave de lo habitual.
-Bueno, es completamente normal Bella, el embarazo aumenta el deseo sexual en las mujeres y tiene un extraño efecto sobre los hombres… los pone algo insaciables… pero debes saber que el sexo en el embarazo puede ser una experiencia de otro mundo… Emmett y yo…
-¡Rose! – exclamé, horrorizada al ver la expresión soñadora de su rostro al mencionarlo.- ¡No quiero saber detalles de tu vida sexual!
-Claro, claro… - carraspeó volviendo a la tierra - como te decía… no pasará nada, solo que en tu caso… tienen que tener cuidado con no ser demasiado bruscos, ya sabes, el orgasmo puede provocar un tipo de contracciones que son bastante incómodas pero no peligrosas… solo te harán pasar un mal momento.
-Oh… ¿pero estás segura de que…? Quiero decir, no quiero hacer algo que podría incomodar a mi bebé y ponerlo en riesgo después de todo lo que…
-Sí, tranquila… bueno, en realidad pienso que hay algunas posiciones que podrían intentar para que no aplasten a la pobre criatura en el ímpetu - rió, viendo como mi boca se abría. Ella verdaderamente disfrutaba con mi vergüenza - además, Edward es grande y seguramente…
-¡Oh por Dios! – Exclamé, cubriéndome el rostro. Rose seguía imperturbable.
-Bella… si me disculpas… he visto sus pies y… - mis cejas se alzaron en una perfecta expresión de ¿WTF?- quiero decir… - ella agitó las manos tratando de no dar importancia a sus palabras y creí que lo dejaría ahí.
-Vale… no creo él que tenga nada que envidiarle a Emmett y en ese caso yo…
-¡Por Dios Rose! – exploté, totalmente indignada. Lo que me faltaba era saber que mi doctora estaba haciendo suposiciones sobre el tamaño de su…- ¡Solo quiero saber si puedo hacerlo o no! ¿Vale? No quiero una clase de kamasutra ni mucho menos imágenes mentales de mi doctora y el mejor amigo de Edward haciéndolo.
-Ok, sí, puedes hacerlo, solo que no en exceso… y no con brusquedad. ¿Está claro?
-Perfectamente.
-Bueno, entonces iré a darle el parte médico a tu hombre, seguro ya debe haber gastado el suelo de la sala esperando que salga de aquí.
Unos días después
Mi embarazo había entrado en el quinto mes, y según Rose la etapa de grandes riesgos había pasado por fin así que poco a poco podía ir recuperando mi vida normal.
Me reí internamente ante esas palabras… vida normal…
Mi vida no tenia nada de normal y nunca seria una vida normal, pero al menos era una vida… y de a poco iba tomando una leve inclinación hacia el lado feliz… y eso me bastaba.
Saber que estaba viva, que ahora tenía a Edward, y que cada mañana despertaba en sus brazos y me encontraba con esas esmeraldas intensas mirando a través de mí y su rostro con esa expresión embobada como si yo fuera la mujer más hermosa del mundo… era más de lo que cualquier mujer podría soñar.
Ok, Edward estaba diciéndome esas palabras demasiado a menudo y creo que en algún punto hasta comencé a creerle que yo era la mujer mas hermosa del mundo y todas esas cosas... Al menos así lo era para sus ojos y tenía que admitir que eso me hacia feliz.
….
Solía dar un corto paseo por el sendero que iba hacia el bosque junto con Sue. Mi pierna, la que auto apuñalé con mi mala idea de esconder el puñal en el bolsillo, aún estaba algo dañada y dolía un poco con el ejercicio pero justamente por eso había comenzado a hacer estas caminatas a conciencia. Necesitaba recuperarme completamente y alejar de mí todas las huellas físicas de lo que había sucedido.
Las huellas internas eran otra cosa, todavía tenía algunas pesadillas, pero eran cada vez menos frecuentes y siempre que caía en una de ellas la voz más dulce del mundo me despertaba, y saber que eran los cálidos brazos de Edward los que me rodeaban me calmaba, porque estaba a salvo, el estaba a salvo. Todos estábamos a salvo.
Este particularmente había sido un día intenso. Bree me había interceptado después del almuerzo y me había sacado a dar un paseo también. Era ya una rutina obligada caminar un poco con alguno de ellos en las mañanas, al principio me limitaba a escuchar su chácharas entusiastas preguntándome cómo era posible que no desistieran a pesar de mi humor gruñón y la apatía que caracterizaba mi ánimo últimamente, pero con el tiempo me había rendido y estaba encantada de pasar tiempo con Sue, con Jake y sobre todo con Bree y conocer la mente y el corazón de la hermosa mujer en que se había convertido.
Hoy nuestra charla fue diferente, Bree se estaba despidiendo, su vuelo a Sydney saldría de Seattle mañana por la tarde y eso me había tomado totalmente por sorpresa.
-¿no ibas a quedarte hasta Abril?
-tu ya no me necesitas, Bella. Me voy tranquila porque sé que estás en buenas manos, las cosas con Edward se están encaminando...
Era cierto. Desde aquella noche del piano mucho había cambiado entre nosotros. Incluso mi actitud hacia las terapias. Lo que había llevado a Alice a sugerir que de ahora en mas tuviéramos sesiones en conjunto con Jasper. Y aunque era difícil para mí abrirme frente a un hombre desconocido, terminé por admitir que ese también era un problema que tenía que enfrentar de una vez por todas y habíamos hecho algunos avances en la confianza, y también en nuestra relación, tocando algunos puntos dolorosos de mi vida y de la de Edward.
Tuvimos una larga conversación de despedida.
Algunas de las palabras de Bree quedaron resonando en mi cabeza el resto del día, recordándome la conversación que tuviera con Jake antes de que él se fuera también.
-Realmente no podrías haber encontrado a alguien mejor para ti, Bella. Ese tipo está hasta los huesos por ti… me alegro que hayas dejado de huir… él te necesita tanto como tú a él… y realmente te comprende…
-No entiendo que quieres decir…- ok, esa no era la primera vez ni la primera persona que insinuaba algo así y la idea comenzaba a inquietarme.
-Sé que él te lo dirá todo si le das tiempo… quiere decírtelo… hemos hablado mucho en este tiempo y me voy tranquila porque sé que nunca te haría daño de la forma en que… ¿sabías que iba a ser padre y su chica y su bebé murieron?
-Sí, hace diez años… en el 9/11… él me lo dijo hace poco - admití. No era del todo cierto, yo lo sabía porque lo había mencionado en una de sus cartas…- si lo hubiera sabido antes yo nunca….
-Lo sé Bella, no eres una perra… sé que nunca lo hubieras alejado de su bebé…
-Tenía miedo.
-Es comprensible, no sabías nada de él… y con todo lo que cargabas… supongo que fue lo mejor que se te ocurrió dadas las circunstancias.
Bree alzó mi barbilla. Mis ojos ya estaban al borde de las lágrimas.
-Yo tomé muchas malas decisiones Bree - dije con amargura en respuesta a su mirada interrogante - solo traje más sufrimiento para todos, no sé si realmente todo va a arreglarse…
-Yo no lo veo así, si tú no hubieras venido aquí… Bella, tal vez era necesario para que todo termine ahora… quiero decir… no me alegra lo que pasó pero… no quiero ni pensar si él te hubiese encontrado después… ya casada y con más niños.
-¿James? Puedes nombrarlo si quieres ya no me asusta. Él está bien muerto ahora y toda su mierda se ha ido con él.- Dije con fuerza.
Algo que había logrado gracias a la ayuda de Alice era eso: no dejar que el fantasma de James tomara espacio. Él estaba muerto y toda su mierda con él y era algo que podía y debía decir en voz alta.
-Eso es bueno.
-Y supongo que tienes razón… mejor temprano que tarde ¿no?
-Dime una cosa ¿le habrías dicho algo de todo esto a Edward si no hubiera pasado lo de James?
-Sigo pensando que tal vez no… o tal vez si, eventualmente… pero seguro hubiera sido después de mucho pero mucho tiempo - reí.
-Entonces con más razón fue necesario que todo esto pasara para que dejaras de huir Bella. No solo de él… has estado escondiéndote de todos por mucho tiempo.
Me mordí el labio con fuerza. Jake y ella siempre me habían dicho lo mismo. Cada uno a su manera. Era una verdad con la que también me estaba enfrentando: yo los había alejado a todos al punto de que ellos con el tiempo dejaron de intentar incluirme.
Ahora era consciente de que en algún momento de mi existencia yo misma había elegido quedarme al margen de la vida.
-Estoy trabajando en ello con Alice…
-Lo sé, puedo verlo y lo estas haciendo muy bien… ¿ves? Estas en buenas manos hermanita, todos ellos son gente excepcional… tal como te mereces.
-Bree
-Sí, lo sé... ya estoy sonando un poco sentimental… pero es que voy a extrañarte… me acostumbré a renegar contigo, pero ya no es necesario que esté aquí, tú me necesitabas.
-Ahora sé que sí.
-De todos modos si no hubiera venido me hubiera privado de conocer al bombón que tienes por padre de tu hijo.
-¡Bree!
-Lo sé, lo sé… te aseguro que es simple admiración y reconocimiento a su belleza… pero Bella, realmente es un buen hombre y se le nota hasta en la forma de caminar que te ama y cuidará de ustedes como lo merecen. Todos lo hemos visto.
No pude evitar sonreír con orgullo. Las primeras semanas habían sido difíciles, sobre todo con Jacob, sé que por mí que tuvo que guardarse el resentimiento y la desconfianza que tenía hacia Edward y eso también fue mi culpa, Jake siempre fue demasiado protector conmigo y mi versión de las cosas cuando llegué a Sydney no había ayudado mucho a que Edward le cayera en gracia cuando lo conoció… y aunque con Bree había sido diferente, era agradable ver que Edward mismo se había encargado de darse a conocer y de cambiar las ideas previas equivocadas de todos, incluso las mías.
-¿Eso crees?
-Estoy completamente segura. Además, ya le dejé muy claro que si alguna vez te hace sufrir, una milésima de lo que sea, vendremos con Jake expresamente a romperle su hermosa cara de modelo y nadie lo reconocerá después.
-¡Hey!
-Tranquila… sé que no será necesario… créeme que lo he visto desesperar por ti y por su hijo suficiente… hiciste una muy buena elección Bella.
¿Elección?… ¿yo había elegido a Edward?
No. Estoy segura de que más bien él me eligió a mí. Yo lo elegí para que fuera el padre de mi hijo, estoy consciente de eso pero… fue Edward el que eligió no dejarme ir, no aceptar mi estúpido rechazo, mi pobre defensa de huir antes que explicar las cosas. El que eligió demostrarme de todas las maneras posibles que me amaba, al contrario de lo que hice yo, que de todas las maneras posible intenté alejarlo y le negué lo que sentía, lo que realmente él significaba para mi, lo que realmente pensaba de él.
Me despedí de Bree con lágrimas en los ojos, pero no porque la echaría de menos cuando se fuera como tal vez ella podría pensar y también era cierto, sino porque me daba cuenta de que nunca terminaría de ser consciente de cuánto había herido a Edward.
Él me había buscado por cielo y tierra y en mis conversaciones con Emmett supe lo mal que llegó a estar cuando pensó que ya no podría encontrarme ni siquiera en Forks.
Y luego estaban sus cartas…
Testigos inexcusables de que todo ese tiempo en que no supo nada de mí y aún así él pensó en mí, y me amó…
Y me amaba aún, a pesar de la estúpida distancia que le había impuesto durante un mes, no permitiéndole siquiera estar en la misma habitación porque mi mente loca recordaba patéticamente la última pesadilla de él cayendo en manos de James.
La conciencia de que Edward estuvo tan dispuesto a atravesarse delante de una bala por mí sin pensarlo, igual que como yo lo hice volvió a mí. Nunca habíamos hablado de ese día, de ese momento… yo no tenía el coraje para hacerlo aún, pero ahora que sí comprendía la magnitud de su acto y de su sacrificio al aceptar todas mis peticiones sin protestar….
Era un mar de emociones cuando llegué nuevamente a la casa. Pasé directamente a la habitación tratando de que Edward no me viera porque odiaba preocuparlo con mis lágrimas. Ya estaba atardeciendo y necesitaba relajarme antes de que fuera la hora de cenar y viniera a buscarme. Habían sido demasiados los paseos del día y me habían dejado algo famélica, mi estomago insaciable estaba deseando que hubiera algo espectacular para devorar cuando fuera a la cocina en busca de mi cena.
Luego de un relajante baño de tina, me sequé con cuidado y me pasé las benditas cremas que Rose insistía en que usara para prevenir estrías en mi barriga y en los pechos. Sintiéndome algo osada sabiendo que esta noche seriamos los únicos en la casa no me vestí. Es decir, me vestí únicamente con la abrigada bata azul, regalo de Alice, y mis pantuflas y me fui en busca de Edward y la comida.
Me extrañó que no viniera a buscarme en todo el tiempo que pasé en mi habitación, pensé que tal vez había salido de improviso y que me iba a encontrar con la casa a oscuras y una nota sobre la mesa. La habitación de Bree estaba abierta y con la luz apagada y supe que iba a ser una noche poco habitual, ya se había hecho costumbre compartir la cena los cuatro desde que Diego estaba aquí y las cosas con Edward mejoraron.
La luz de la cocina estaba apagada como imaginé, salvo la que estaba bajo las alacenas y ¡oh…Dios!
Cuando miré hacia la mesa del comedor me quedé sin aliento.
Velas…
Una incontable cantidad de velas encendidas… y Edward…
De pie, sonriéndome y vestido con una impecable camisa blanca con los puños arremangados y un pantalón de vestir.
-¿Qué…?
-Quise hacer algo para ti esta noche, -dijo, sin dejar de sonreír ante mi asombro y dando unos pasos hacia mí… - pensé que te darías cuenta antes pero me alegra haber logrado mi cometido y sorprenderte.
-Yo…eh…
Mi estómago rugió, reclamando atención.
-Y ya te preparé la cena… lasaña.
Sus ojos brillaron de manera intensa cuando lo dijo y me mordí el labio al comprender qué era esto. Instintivamente miré hacia a la sala y efectivamente, allí estaba su guitarra apoyada en un banquillo.
-Edward…
-Esa debió ser nuestra primera cita - murmuró, rodeándome con su brazo por detrás y recostándome sobre él, mientras su barbilla descansaba en mi hombro… -y yo debí decirte todo esa misma noche, que estaba locamente enamorado de ti, que te amaba de manera irremediable, que no quería dejar de verte, que no podía pensar en vivir lejos de ti...
-Y yo debí decirte en ese momento que estaba embarazada… -mi voz apenas era un hilo…-yo lo supe esa mañana Edward… yo lo siento.
Me giré para ver sus ojos y sus dejos acariciaron mi mejilla.
-sh, eso ya pasó… -murmuró- sé que nunca podremos deshacer lo que pasó ni volver el tiempo a esa noche, pero por esta noche quiero pensar que sí podemos continuar las cosas como debieron ser… como si fuera a partir de ese momento y saltarnos todo este tiempo… solo que a diferencia de esa noche, ésta no será nuestra última cita, será la primera de muchas más.
Mis lágrimas estaban al borde, este hombre iba a matarme con tantas emociones.
-Mejor vamos a comer… creo que tu sistema necesita algo de azúcar – bromeó palmeando mi trasero y luego de besar mi cuello con suavidad me dirigió hacia la mesa, donde retiró la silla para mi y procedió a servir la cena, siempre bajo mi escrutinio nada sutil.
Es que nunca me cansaría de contemplarlo. Cada uno de sus movimientos era deliciosamente perfecto… y nunca me cansaría de contemplar esa expresión feliz marcando sus rasgos perfectos.
-¿Has visto a Bree? - Pregunté, notando que ella no había regresado desde nuestra charla.
-Ellos… ella me dijo que pasaran la noche en tu antigua casa así Emmett pasa a buscarlos por ahí para llevarlos a Seattle….
Lo miré con suspicacia y la comisura de su labio se alzó.
-Bree dijo que necesitaba un poco de privacidad con su novio antes de volver a vivir a casa de su madre… porque compartiendo el pasillo con una pareja en celibato se sentía algo inhibida.
-¡No lo creo!
-Bueno… ya deberías saber que ella es algo… directa para expresarse - rió Edward- y no se sonroja como tú.
-Tal vez porque no compartimos genes…
-Pensé que era tu hermana…
-Lo es, es decir, crecimos como hermanas, pero ella es hija Phil solamente, él se casó con mi madre cuando era una niña pequeña.
-No lo sabía.
-No es algo que mencionemos a menudo porque, bueno… somos hermanas.
-De todos modos debe ser agradable la experiencia tener un hermano… y ella es una persona divertida. Me recuerda un poco a Alice a veces.
-A mi también… creo que en eso comparte genes con Renée, ambas tienen demasiada energía.
….
Hablamos de mil cosas mientras nos devorábamos la cena, dándonos largas miradas y acariciándonos mientras una suave música inundaba el ambiente.
-Quiero bailar contigo otra vez.- Anunció Edward cuando cruce mis cubiertos sobre el plato, satisfecha.
Reparé en mis ropas nada adecuadas, él en cambio estaba demasiado elegante al lado de mi bata de dormir.
-No, -dijo alzando mi rostro hacia él, adivinando mi pensamiento - nada de quejas, estas perfecta así… tú eres completamente perfecta.
Asentí, dejándome guiar nuevamente hasta el centro de la sala donde me dejo parada unos instantes mientras tomaba el mando del equipo de música y subía el volumen.
Esta vez me subió a sus pies para bailar sin preámbulos.
-Te quiero con energía esta noche… - dijo, mirándome con un deseo para nada disimulado que hizo que todo mi cuerpo reaccionara como reguero de pólvora.
-Yo… he hablado con Rosalie esta semana y ella… - comencé a decir algo avergonzada. Todavía no le había dicho que "ya teníamos permiso".
-¿Tú también? – preguntó alzando una ceja.
-¿Tú también? - repliqué, y se largó a reír de la reacción inmediata de mis mejillas incendiarias.
-¿Entonces?... ¿ésta noche…? - Preguntó, con expectación.
-Esta noche…- confirme tragando grueso y dejándome envolver por sus brazos, rindiéndome al profundo y necesitado beso que siguió a mis palabras.
-Mmmm… muero por llevarte ahora mismo a la habitación – gruñó, haciendo que me estremeciera - pero antes quiero…
La música había terminado y me soltó, sacándome con un poco de fastidio del letargo placentero de estar sobre sus pies y meciéndome pegada a su cuerpo.
-Siéntate… hay algo que hice para ti y quiero mostrarte - anunció, y vi que estaba nervioso.
Edward caminó hacia la sala, tomó la olvidada guitarra y se sentó en el banquillo mirándome con intensidad.
-No he dejado de componer un solo día desde que llegué a Forks… - dijo suavemente, mientras rasgaba las cuerdas comprobando la afinación. – creo que tú eres la mejor musa que he tenido en toda mi vida.
Contemplé fascinada cómo sus largos dedos recorrían las cuerdas hasta que su voz comenzó a cantar, embargada por la emoción.
Roto.
Estaba roto, Estaba solo,
Estaba cansado…
Ahora estoy atado a ti,
Y mi cabeza está fuera de la tierra.
Por mucho tiempo estuve tan cansado
Cansado del sonido que escuchaba
De conocer la mordedura de las noches
fuera de las puertas,
perseguido por las cosas que hice.
Atrapado entre la luz ardiente y la sombra polvorienta
Solía pensar que el pasado muere y se va
pero estaba equivocado, tan equivocado…
Las cosas que te ciegan te hacen fuerte,
te hacen fuerte…
En mi tiempo me he fundido en tantas formas
desde el día en que nací,
Sé que no hay lugar para esconderse
cuando estas atrapado entre sombras ardientes
y la luz es débil.
Estuve roto por largo tiempo…
Pero ya pasó
he estado roto durante mucho tiempo
Pero ya pasó
Sí, y tú
tú que caminas por estas calles solitarias
donde la gente permanece,
sí, la gente permanece y algunas heridas
simplemente no se pueden reparar
yo lo pretendo,
ahora que soy libre de todas las cosas
y estuve en pie hasta el final.
Ahora que sé que puedo tomar la luna
Aunque estuve atrapado tanto tiempo
entre la sombra ardiente y la débil luz
yo estuve roto un largo tiempo
Pero ya pasó, ya pasó
ahora ya pasó
sé que estuve roto mucho tiempo pero se acabó,
no más, se acabó,
Yo estuve roto mucho tiempo, sí
Pero se acabó, no más
ahora sí, no más todo ha terminado ya. *
Mis lágrimas caían sin control. Me resultaba increíble que nuevamente Edward en su canción dijera todo lo que yo diría… tan conectados que me parecía un sueño.
-Hey… ¿por qué lloras?
Edward se sentó junto a mí en el sillón y me arrastró hasta dejarme en su regazo.
-Porque… es así como me siento… hacia ti, hacia esto… cada palabra… es como si escribieras lo que yo quisiera decir.
-Sabes que puedes decirme lo que sea Bella, ¿sabes eso verdad?
-Y tú también…- dije, siendo consciente de que en eso precisamente habíamos fallado antes, en que ninguno de los dos había dicho realmente las cosas que debía y todo lo que siguió…
-Te he herido demasiado – hipé- no sé cómo reparar eso, todavía no puedo perdonármelo.
-Con que pases el resto de tu vida conmigo será suficiente.- respondió acariciando mis mejillas con sus dedos y haciendo que lo mirara.
-¿Eso es alguna especie de propuesta? –hipé, sonriendo entre las lágrimas al ver su expresión intensa y expectante.
-¿Quieres que lo sea?
-No me imagino una vida sin ti Edward… yo sé que quiero estar contigo, no importa cómo.
* I was wroken, version de Robert Pattinson, traducción "a mi manera".
Awww, tengo que agregar que además de las pelis que ya mencione como fuente de inspiracion, las dos canciones de Rob, con su voz intensa y esa forma de tocar la guitarra que me llega de una forma inexplicable, inspiraron o dieron la forma a los momentos cruciales de esta historia.
Si chicas… se acerca el final…
Gracias por leer!
Lakentsb
