Capítulo 51: Reunidos en la sala de conferencias del "Red Shield", allí se encontraba David con Kai y Riku, junto a ellos, Tintin, el Capitán Haddock, Milu, los Detectives y el Profesor Tornasol, había mucha tensión por los combates que se estaban dando en todo el barco contra Diva y Karl, muchos agentes habían muertos y otros resultaron heridos por los ataques que el enemigo había realizado contra ellos.

- Deberíamos ya hundir esta nave, de prisa. Sugirió Haddock.

- De eso me niego rotundamente, a Diva la tenemos aquí y si lo hacemos, sería el fin de nuestra organización. Se negó David a hacerlo.

- ¡¿Y qué sugiere?! ¡Eh! ¡Dígalo! ¡Nos tiene rodeados ese monstruo, ya han muerto mucho de sus hombres allí afuera! Le señaló Haddock el fracasado intento de frenar a la hermana gemela de Saya.

- ¡No se atreva a gritarme, usted no tiene autoridad en este sitio! Le amenazó David, mientras que le decía a Haddock que él hacía todo lo posible, todo esto había sido un ataque relámpago contra el barco y se sabía que había alguien infiltrado en el sitio.

- ¡Caballeros, por favor, basta! Les pidió Tintin, quienes dejaron de discutir.

No servía pelear en ese momentos, mientras que tenían una grave crisis en sus manos, debían evitar que el enemigo siguiera avanzando sobre el barco.

- Tintin tiene razón, demos tener cuidado y protegernos los unos a los otros. Dijo Riku.

- No debemos permitir que Diva te encuentra, esa es nuestra misión. Le dijo Tintin, mientras que se ponía de cuclillas y ponía sus manos en los hombros del chico.

- Riku, es nuestra misión, como dijo Tintin, si te atrapan, esto no tiene vuelta atrás. Le añadió el Profesor Tornasol, el chico se sentía que estaba protegido por Kai y sus amigos, además de Saya, quien jamás iba a permitir que le hicieran daño y hasta por Haji.

- Daríamos todo por proteger a nuestros seres queridos. Añadió Haddock, mientras que lo abrazaba con fuerza, ya que él, como todo marino, temía lo peor para ese joven, un mal presentimiento rondaba por su mente y eso le preocupaba demasiado, el hermano menor de Saya sentía las lágrimas del Capitán caer sobre su saco negro que le habían dado los del Red Shield, con todo su traje oscuro del mismo color.

- Capitán. Dijo Tintin triste, sabiendo de los peligros que corrían.

- No debemos permitirlo, Tintin, ¿recuerdas aquella vez que culpe al pobre de Frank Wolff en el viaje a la Luna? Me sentí culpable, él había arriesgado su vida, incluso cuando ese desgraciado del Coronel Jorgen nos quiso asesinar en el regreso a la Tierra, él se interpuso para salvarte, mientras que forcejabas contra él para impedir que nos disparara y luego, Wolff se sacrificó por nosotros, arrojándose al Espacio, para así que pudiéramos volver a casa. Ese día, juré que jamás volvería a hacerlo a alguien, jamás desconfiaría de nadie más. Le confesó Haddock sobre aquella experiencia en el Espacio.

Los sentimientos del Capitán eran ciertos, además de que él era un hombre serio y que se enojaba bastante, también se preocupaba por sus amigos, incluso por alguien inocente y que no debería estar ahí como Riku.

- Nadie merece algo así. Dijo Hernández.

- Precisamente, Hernández, nadie merece algo así. Le añadió Fernández.

Haddock no quería que nada malo le pasara a Riku, aún sintiendo esos sentimientos de culpa por lo ocurrido en el cohete lunar del Profesor Tornasol aquella vez, David se le acercó para hablarle.

- Entiendalo, Capitán. Es una misión suicida, Diva es muy peligrosa con enfrentarse ustedes solos. Deben permanecer aquí, nosotros la detendremos con Saya. Le dijo David.

- Tienes razón, David. Andando. Dijo Haddock, mientras que los escoltaban los agentes hacia el ascensor subterráneo, donde allí estarían a salvo del peligro.

Cuando estaban por irse al ascensor, el Profesor Tornasol se desvío del grupo.

- Oh, ahora que lo recuerdo, he dejado mis investigaciones en el camarote, será mejor que vaya por ellas. Se dijo, mientras que se daba la vuelta, justo cuando estaban por cerrar las puertas del ascensor.

- ¡Profesor, espere! Le pidió Tintin, justo cuando se cerraron las puertas.

- ¡Tintin! Gritó Kai, pero era tarde para ir por él.

- ¡Los veré allí abajo, en el refugio! Les dijo dónde los encontraría.

- Cuídate, Tintin, no dejes que esa loca de Diva te encuentre. Rezó Haddock por la seguridad de su amigo periodista y la del científico.

- ¿Va a estar bien Tintin? Preguntó Riku a Kai.

- No se preocupen por él, siempre ha estado en terribles situaciones y ha salido de ellas sin ningún problema. Les dijo Haddock, sabiendo que su amigo siempre evadía las peores situaciones y siempre vencía a los villanos.

A su vez, el joven periodista seguía con el Profesor Tornasol deambulando por la cubierta totalmente desierta, mientras que Haji y Karl se enfrentaban a mas no poder.

- Es por aquí, de prisa. Le dijo Tornasol a Tintin, cuando ese momento, el joven sintió una canción familiar en su cabeza.

- Diva, no, no puede ser. Se dijo, mientras que en su cabeza podía verla acercarse por uno de los oscuros corredores.

- ¿Tintin, Tintin? ¿Estás bien? Le preguntó el Profesor Tornasol.

- Sí, sí, estoy bien, descuide. Le dijo el periodista, pero el científico se quedó helado al ver dos manos sobre el pecho del joven, dos manos envueltas en un vestido de novias perfecto y blanco, diseñado para alguien muy especial.

- ¿Me extrañaste? Se escuchó la voz de aquella chica tan peligrosa.

- D, D, Diva. Dijo tartamudeando, mientras que sentía un escalofríos recorrer su espalda, como si fuera una ventisca polar de Siberia, allí estaba de pie la gemela de Saya, aferrada al joven.

- Así es. He venido por ti, solo por ti. Le dijo ella, sin importarle que el Profesor Tornasol estuviera allí.

:3 Que ternura :3 pero, ¿qué va a pasar en el próximo capítulo? D: ¿Karl sentirá celos por el beso que ha tenido Diva con Tintin? No se pierdan el próximo capítulo de "El Misterio de la Sangre Real" :3 Saludos a AARA941 y a Mailimon.

Se despide MontanaHatsune92. Paz y que tengan un buen día.

- Vaya, rápido, yo me haré cargo. Le dijo el joven y el científico comprendió lo que sucedía.

- Que les vaya bien, jóvenes. Les dijo Tornasol, mientras que Diva se despedía de él y lo mismo Tintin, él debía entretenerla y evitar que llegara hacia Riku.

- ¿Qué, qué me vas a hacer? Le preguntó Tintin, mientras que se aseguraba que el Profesor Tornasol llegara a los camarotes para salvar sus investigaciones.

- He venido para verte. Mmm, que deliciosa colonia que tienes. Le dijo Diva, mientras que disfrutaba del cuerpo del joven periodista.

- Diva, espera, ¿qué vas a hacer? Le preguntó Tintin, mientras que ella se aferraba con más fuerza a su cuerpo.

- ¿Tienes miedo de que te muerda? Jijiji, no seas tan asustadizo, Tintin. Eres muy gracioso también. Le alegó ella, mientras que pasaba su mano derecha por las mejillas del joven y luego, reviviendo aquel momento en los Jardines de Nathan en París, sintió los suaves y fríos labios de la chica sobre los suyos, cayendo en su poder romántico.

- Diva. Suspiró Tintin ante la belleza de aquella chica, podía ser un arma letal, pero, él en el fondo de su corazón, reconocía que era hermosa y perfecta.