DISCLAIMER: Neon Genesis Evangelion le pertenece a Gainax Studio y derechohabientes conexos, este texto tiene como única finalidad entretener a los lectores, tanto fans como ajenos a la serie, sin percibir ni el autor del presente texto ni la página que lo aloja lucro o beneficio alguno.
La nueva casa de Shinji Ikari
Romance/Comedia
Autor: Aleksast, 2013
En un momento, Shinji se vio envuelto en caricias que buscaban encontrar el punto exacto para hacerlo reír, Rei no tardó mucho en encontrarlo. Tras acabar enjabonándose de nuevo, ambos salieron de la ducha y se prepararon para salir. No tenían contemplado haber salido del hotel tan tarde, de tal suerte que… tuvieron que llamar a lavandería envueltos en las batas de baño que daba de cortesía el hotel. Eso, o explicar las arrugas y olores que tenía la ropa.
– Tienes una mente un poco pervertida, Rei – comentó Shinji mientras miraba ausentemente por la ventana.
Ella arqueó las cejas, pero respondió con toda la calma del mundo – ¿Qué caso tiene no intentar cosas nuevas? Además, vi un video donde hacían algo similar y al parecer ambos estaban disfrutando de ello. Asuka me contó que habías visto Hentai con Kensuke… ¿Acaso nunca se te ocurrió llevar algo de lo visto a la práctica? –
Esa pregunta lo hizo voltearse para ver que ella mostraba una linda sonrisa libre de preocupaciones, él se sonrojó e intentó decir algo entre balbuceos a causa de lo nervioso que lo ponía el tema, después de todo estamos hablando de Shinji Ikari, no de un sátiro, ninfómano depravado – Bueno, sí… no puedo quejarme, lo de anoche fue muy… muy… wow, es que fue… – las imágenes mentales de lo antes acontecido embrutecían al muchacho casi al punto de caérsele la baba.
Viéndolo comprensivamente, Rei se le acercó y colocó una mano en su hombro para que se calmara – Además, tú eres nuestro pequeño pervertido, ¿con quién sino contigo? Supongo que… lo que se ve en los videos es sólo sexo, pero entre tú y yo… es algo más que la unión de dos personas por necesidad natural, no sólo somos dos cuerpos, sino dos almas que se conectan, que… se aman, podría definirse que… hacemos el amor, fortalecemos un vínculo que se nutre día a día… porque al mirarnos podemos amarnos y sentirnos en el silencio, sin importar lo distantes que estemos… y el hacernos uno es parte de eso. Sé que lo sientes así – la analítica mente de Ayanami le acababa de dar, en un par de minutos, la explicación más precisa, exacta y atinada que Shinji pudo haber escuchado jamás – además – continuó con una sonrisa coqueta – últimamente ya no he tenido pesadillas con el EVA ¿y tú?
– ¡Es cierto! – exclamó él, cayendo en la cuenta de que esos terribles sueños ya no lo acosaban – un momento… ¿tú ves ese tipo de películas? La verdad es que yo sólo lo hice… pocas veces… sólo pues, cuando, tú sabes… yo… ¿pero tú? – sin evitar ser un poco mojigato, el hecho de que Rei viera esas cosas era revelador y sorprendente, considerando su personalidad a través del tiempo. Era obvia la respuesta.
– Sólo con… fines… educativos… – contestó Rei sonrojada y con una mirada tímida, como la de una niña que le acaban de descubrir una travesura, y es que a veces ella todavía conservaba parte del candor infantil de años pasados, en sus ratos alegres podía contentarse incluso con algo tan sencillo como hacer dibujitos de Shinji, o de paisajes… de hecho, su capacidad observadora y su paciencia habían contribuido a hacer, si no obras de arte equivalentes a un Renoir, trazos bonitos mejores que cualquier chica ordinaria de su edad – pero creo que la realidad supera cualquier filme o historieta por buena que parezca.
– Yo también lo creo – Shinji acabó tomándose la nuca avergonzado, aunque a estas alturas no había motivo suficiente. La fuerza de la costumbre, quizás.
En ese preciso instante alguien llamó a la puerta, interrumpiendo la divertida conversación. El chico fue a ver de quién se trataba, al ver que eran las prendas que venían totalmente inmaculadas, optó por tomarlas lo más rápido y cerró la puerta tras despedir con una breve sonrisa al tipo de lavandería, que vino con una generosa propina a cambio de su discreción.
Mirando la hora, ambos se dieron prisa y bajaron por el ascensor para cerrar la cuenta y salir cuanto antes. El mismo francés gigantón estaba de turno, y antes de que él pudiera decir "croissant", Shinji le dio su tarjeta de crédito y la mirada de "una palabra más de esto y se las verá conmigo", de tal suerte que en silencio hizo el cobro y en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en el taxi camino al departamento de Misato.
– Deberías llamarle a Asuka, será muy extraño que la mayor Katsuragi nos vea vestidos así – sugirió ella, mientras iba pensando en una historia convincente como excusa de su retardo.
Shinji digitaba el número de la alemana, que andaba campantemente desayunando una tortilla frita de huevo con patatas, y en el momento que vio quien le estaba llamando, sonrió maliciosamente.
– Guten morgen, kinder, pensé que habías olvidado tu asuntito con Misato – dijo de forma sardónica, para después limpiarse con una servilleta y al ver que era una videollamada, se enfureció y se lo hizo notar a Shinji con la mirada – baka, avísame que me estás viendo, pedazo de… ¿Qué hay, pervertieren kinder?
– Buenos días, no, no lo olvidé y no te va a gustar la razón de mi llamada – anunció Shinji tras un pesado suspiro.
– ¿Por qué? –
Shinji tragó saliva, deliberó dentro de sí qué decirle, concluyendo que no quedaba más que la verdad – Asuka, necesitamos una muda de ropa, ambos aparentamos haber salido de una pasarela y creo que sería conveniente algo más cómodo… ¿sería mucho pedir que fueras a donde Misato con ropa deportiva para mí y para Rei? pina a cambio de su discresi – acentuó su petición con una inocente mirada con intenciones de conmover a la alemana.
– Mmm… de acuerdo, luego veremos los términos en que haz pagarme este favor, baka kinder – contestó la pelirroja con aspecto de estar tramando algo macabro para con el tercer elegido.
– Cocinaré lo que quieras – se recargó en el respaldo con pesadez, había sido una semana agotadora para variar, que todavía no parecía terminar.
– Hablaremos después – indicó ella, dando a entender tácitamente que no se trataba de un favor culinario, sólo Shinji esperaba que ese pago no implicara una excursión agotadora sobre escalar montañas o algo que le requiriera mucho esfuerzo, o de lo contrario no la contaría, a su propio juicio.
– Gracias, amor, te debo esta – las palabras salieron con total autenticidad, y aunque exhausto, Shinji sonrió ampliamente para Asuka, quien quedó con la sorpresa a flor de piel, ¿no era esta la primera vez que le decía algo tan simple y relevante como eso? La mayoría de las veces era llamada por sobrenombres similares más sutiles, incluso con su nombre propio, pero que ella recordara, esta era la primera vez que la llamaba así, desde adentro un raro sentir provocó que las pupilas se le iluminaran y el corazón aumentara su ritmo, el aire de sus pulmones se hiciera cálido y los músculos de su rostro formaran una grandiosa sonrisa, una carita de total alegría.
– Baka, ich liebe dich – respondió la chica en la pantalla, limpiando unas lagrimitas de emoción.
– Te esperamos allá, no tardes por favor – y Shinji se despidió con un beso al aire dirigido al teléfono, gesto que el conductor del taxi, que venía escuchando y observando por el retrovisor de vez en vez, vio como algo que sólo un tipo demente haría.
Rei, por otra parte, iba observando atentamente las calles a través de la ventana sin dejar de prestar atención a la llamada que Shinji sostenía con Asuka. Una vez que éste colgó, volteó a verle con una mirada de curiosidad y una pregunta se le cruzó por la cabeza – ¿Y qué vamos a desayunar, Shinji?
– Eh… esto… – y ante la falta de una idea lógica y razonada, probó intentar con una broma que hizo que el conductor entornara los ojos en señal de cuán mala era – espero que no a mí.
– No considero al canibalismo como opción, Ikari-kun – respondió Rei en un tono monocorde, casi como robot.
– ¿Eh? –
– Estoy bromeando, tontito – rió ella al ver la cara de extrañeza de su querido y pequeño pervertido, es decir, de Shinji, quien parecía haber estado en shock por algunos minutos.
– Al supermercado, entonces. 68 de la Avenida Kanakori, en el centro de la ciudad por favor – pidió el chico, agregando una propuesta de propina para llegar en un santiamén, que el hombre al instante aceptó.
Cuarenta minutos después estaban estacionándose a la entrada del fastuoso edificio, iban retrasados y afortunadamente sólo Asuka esperaba dentro. Al escuchar que alguien llamaba a la puerta fue a atender, y al ver por la mirilla que se trataba de Rei y Shinji abrió rápidamente.
– ¿Y esas bolsas? –
– Pensamos en traer algo para hacer el desayuno, por si acaso – contestó Shinji, apresurado.
– Misato está dormida y parece que no va a abrir un párpado en todo el día, tuve que entrar con ayuda de un alfiler, pero eso activó la alarma de seguridad y afortunadamente la clave es su fecha de nacimiento… de lo contrario hubiera tenido que dar explicaciones a policías tontos… tardaron en llegar – Asuka indicó con la mirada que, contra lo que ellos hubiesen pensado, el desayuno ya estaba hecho.
– Preguntaremos en otra ocasión, lo sentimos – Rei habló por ambos – despertamos muy tarde.
– Se nota, se nota – la alemana relajó su expresión y miró a la pareja con picardía – ¿Qué tal estuvo esta vez? Al menos eso me deben por hacerme venir así. Yo pensaba quedarme a dormir hasta tarde.
– Ay no – dijo Shinji, sopesando la probabilidad de que a Asuka se le ocurriera replicar lo mismo que hizo con Rei – estoy muy cansado y realmente no recuerdo muchos detalles, bueno, estaba concentrado en…
– Nada fuera de lo común – se adelantó la peliazul.
– Sí, nada fuera de lo común – sonrió ausentemente, y por dentro reprendió a su cerebro al traerle, de nueva cuenta, imágenes mentales de lo sucedido anoche – me va a dar algo… necesito otro tipo de distracciones – pensaba el chico, pero al instante que el olor del platillo llegó a su nariz, rio nerviosamente e hizo un ademán de invitación a la mesa.
Asuka en tanto se dirigió a la habitación de Misato para despertarla de un modo rápido, eficiente, y que no le provocase un sobresalto. Se acercó para zarandearla un poco, pero sólo obtuvo balbuceos incoherentes de parte de la mujer en cuestión. Entonces se le ocurrió destaparla, y descubrió que se había dormido con la ropa puesta, deduciendo que habría llegado tarde del trabajo. Como último recurso corrió las cortinas, fue por un pedazo de tela con el cual cubrió unos cubos de hielo y se los puso en las manos, para enfriárselas y obtener un reflejo, y ya cuando pensaba usar el famoso balde con agua, se escuchó un bostezo, un gran bostezo.
– El desayuno está listo, Misato – la chica escrutó el resto del lugar, al parecer su ex tutora comenzaba a tener buenos hábitos como tener su pieza ordenada y pulcra, volteó a verle y notó ojeras en su rostro – ¿mala noche?
– Buenos días Asuka… una noche terrible, llegué hace un par de horas porque tuvimos un incidente en el consulado de Alemania, al parecer una falsa alarma de atentado… eso, sumando otras actividades y reuniones volvieron el día de ayer el más largo de mi vida – la mujer no quería levantarse, no podía, las fuerzas no le daban para mucho y a decir verdad, era mucho más cómodo estar en cama que levantarse.
– Le diré a Shinji que te prepare algo… espera – la alemana se dirigió al comedor, Shinji con la mirada preguntó el estado de Misato – está peor que aquella vez de la cita en la ONU, Rei, necesito que prepares un remedio para el dolor de cabeza, Shinji, haz una sopa de vegetales, yo me encargaré de recibir a la Dra. Ritsuko y a Ryoma.
– Entonces es grave… bueno – Shinji tomó los platos y se los llevó a la cocina seguido por Rei – andando.
Nota del autor: "Ich liebe dich" significa "te amo" en alemán.
