En el aparcamiento de Blackwell no hay rastro alguno de Nathan Prescott. El auto de ese cretino ha desaparecido, y tan sólo parece que el resto del cuerpo estudiantil está contando los segundos para la fiesta del Fin del Mundo. La fiesta de Club Vortex. Y mañana…

Por aquí, Chloe.

No. Me. Toques.

¿Cómo puedo librarme de este sujeto, que pareciera creerse con el derecho a tocarme? Debí ignorar a mi instinto cuando me dijo que tenía que pedirle ayuda a Warren. Ni siquiera soporto estar a su lado. Pero, por Max…

¡De prisa, Chloe!

¡Voy tan rápido como puedo!

Poco o nada me importa que todos ellos me miren, o que comiencen a musitar lo que para mí ya es más que obvio. Sé que mi camiseta está manchada de sangre. Sé perfectamente que apenas puedo seguirle el paso a Warren. ¿Por qué no pueden mantener la boca cerrada? ¿Por qué…?

¡Chloe!

Mierda…

¡Chloe, aguarda!

Ahora no…

Justin aprieta el paso para posarse justo frente a mí, impidiéndome el paso. Detenerme de esa forma tan repentina sólo sirve para causar que el dolor aumente.

Chloe, ¿qué…?

A-ahora no, Justin…

Pero, ¿eso es…?

¡Justin!

Creo que nunca me había sentido tan contenta por una intervención de Warren,como en este momento. Warren llama la atención de Justin, colocándose entre nosotros para evitar que la atención se centre en la sangre seca de mi camiseta.

Justin, necesitamos tu ayuda —dice Warren acalorado—. Es una emergencia.

¿Qué pasa…?

¿Has visto a Max Caulfield?

N-no… ¿Por qué…?

Descuida, no es nada —miente Warren, a pesar de que en sus ojos se refleja su angustia—. Si sabes algo de ella, ¿podrías decirnos?

S-sí, supongo…

Warren toma entonces mi mano para ayudarme a salir de ahí, enfilándonos a lo largo de un pasillo de la academia. Seguirle el paso es cada vez más difícil.

Max, por favor… Aparece…

¡De prisa! —Insiste él—. ¡Es por aquí!

¿A dónde vamos, Warren?

La clase del profesor Jefferson comenzará pronto. ¡Tenemos que llegar allí a tiempo!

¿Crees que Max estará ahí?

Qué pregunta tan estúpida he hecho. Por supuesto que no estará aquí, Chloe. Es momento de aceptarlo. Aunque se me parta el alma en mil pedazos tan sólo por pensarlo… Max…

La clase del profesor Jefferson ya está reuniéndose dentro de su salón de clases. Warren me conduce hacia el interior, causando que algunas miradas se posen sobre nosotros. Esto me haría sentir incómoda, si tan sólo no estuviese totalmente dispuesta a afrontarlo todo con tal de ver a…

Su sitio está vacío —dice Warren—. Igual que el de Kate.

Tiene que llegar… ¡Tiene que hacerlo!

¿Qué hacen ustedes aquí?

Esa tercera voz no pertenece a nuestro dúo dinámico, y el tono es totalmente desagradable. Además de que me causa una ligera pizca de escalofríos, especialmente cuando me giro para observar de frente que Nathan Prescott y su mascota, Victoria Chase, nos miran como si nosotros fuésemos indignos de estar en este lugar.

¿Qué hace Nathan aquí?

Si ese sujeto pudo venir a sus clases, entonces…

No…

¿Max…?

Esta es la clase del profesor Jefferson —secunda Victoria—. ¿Se les ha perdido algo?

Victoria, estamos buscando a Max Caulfield —explica Warren y se coloca parcialmente frente a mí, siendo discreto para evitar que yo me dé cuenta de que la forma en la que ha movido su mano izquierda significa que está intentando protegerme—. Es importante. ¿La han visto?

Victoria sonríe.

¿Quién quiere ver a esa hipster? No es más que una puta que seguramente se habrá quitado las bragas para que Jefferson la eligiera como ganadora del concurso de los Héroes del Día a Día.

No sabía que Max hubiese aprendido de ti —le respondo furtivamente—. Será mejor que guardes todos esos comentarios, o si no…

¿O qué, Price? Al director Wells le encantará saber que sigues rondando por aquí…

¿Qué quieres decir con eso?

Quiero decir que no tienes nada qué hacer aquí. Después de que te expulsaron, lo único que has sabido hacer aquí ha sido causar problemas.

Te mostraré lo que son los verdaderos problemas.

Esa fachada ya no te va más. Ambas sabemos que la única razón por la que te comportas de esa manera es porque Rachel Amber te hizo pensar que podías hacerlo. Pero la realidad es, Price, que no eres ni siquiera la mitad de mujer de lo que ella fue.

Se acabó.

¡No te atrevas a hablar de Rachel!

Warren tiene que sujetarme por ambos brazos para evitar que yo me lance al cuello de Victoria. Mis gritos, sin embargo, han llamado la atención de todos aquí. Sin importar cuánto forcejee, no puedo liberarme de Warren. ¡Tengo que hacerlo! ¡Nadie puede mencionar a Rachel! ¡Nadie…! Voy a… ¡Tengo qué…!

Todos mis pensamientos se esfuman en cuanto las manos de Nathan se impactan contra mis hombros a la hora de darme ese empujón que logra hacerme perder el equilibrio. El dolor se dispara en mi costado. Warren debe sujetarme con fuerza para evitar que yo caiga al suelo.

Y Nathan sólo da un paso al frente, protegiendo a su vez a Victoria.

Ese maldito… ¿Por qué siento tanto miedo al estar frente a él?

Ya quería encontrarme de nuevo contigo, Chloe. La última vez escapaste.

Y tú intentaste matarme. No vuelvas a acercarte a mí.

Cuando estuvimos en el baño, hace unos días, no eras tan cobarde.

Déjate de palabrerías, idiota. ¿En dónde está Max? Sé que tú lo sabes.

Oblígame, puta.

No sé cómo sucede, pero así es.

Nathan hace un movimiento involuntario para sacar algo de la parte trasera de sus pantalones, alertando así a Warren y dotándolo de la habilidad para someterlo con un puñetazo. El arma cae a los pies de Victoria, quien retrocede aterrada mientras el corro de estudiantes de Blackwell comienza a reunirse alrededor de nosotros. Warren recibe también algunos golpes que no sirven para quebrantar su espíritu. Sólo le dan la fuerza para devolver cada uno de los puñetazos con el triple de fuerza, causando que algunas chicas se sientan inquietas y que algunos chicos se miren como si estuviesen presenciando un asesinato.

Y tal vez así suceda.

Warren parece haber enloquecido.

¡Suéltalo! ¡Lo lastimas!

Aunque Victoria pretende interferir, otras dos chicas se encargan de hacerla retroceder para sacarla de la línea de fuego. Y yo sólo puedo mirar cómo aparece más y más sangre en el rostro de Nathan.

Warren pareciera haber estallado.

¿Te gusta? ¡¿Eh?!

Nathan no puede defenderse, está totalmente sometido.

Mi corazón late con tanta fuerza que siento que va a salírseme del pecho.

¡Esto es lo mismo que haces sentir a los demás! ¡Ese dolor es el mismo que nos has causado a todos! ¡A Kate! ¡A Chloe! ¡A Max! ¡A mí…!

L-lo siento… ¡L-lo siento…!

¡Warren, ya basta!

Me cuesta sacárselo a Nathan de encima, pero finalmente lo consigo. Agitado, Warren sólo me mira por un instante. En sus ojos puedo ver que está… alterado. ¿Qué mierda acaba de pasar?

Nathan no deja de lloriquear en el suelo, así como Victoria no puede dejar de temblar. Y Warren sólo me toma de la mano nuevamente para salir de aquí tan pronto como podemos, cuando todos comienzan a acercarse para auxiliar a Nathan.

Esta vez no me cuesta correr. Sé que si no escapamos ahora, después no podremos siquiera acercarnos a Mark Jefferson.

N-necesito saber… ¿Por qué Warren reaccionó así?

Max… Max, ¿puedes esperar un poco más…?