No estaba muy conforme con la situación, tampoco tenía ánimos de conversar con su acompañante, pero se dejó arrastrar por él hasta una casa que parecía ser bastante lujosa. Quería preguntar qué es lo que se traía en mente; esperando que no fuese algo ilegal. Sin embargo su orgullo pudo más que su curiosidad y permaneció en silencio mientras miraba furiosa a Hans.

— ¡Abre, imbécil! — Gritó Hans provocando que Elsa se sorprendiera por lo inesperado que fue esa exclamación. — ¡Se que estás allí, Harry! ¡No hay correspondencia aquí afuera!

Aún en ropa de dormir, un joven hombre salió de la vivienda mientras Hans y el tal Harry se enfrascaban en una pelea de palabras. — ¿Qué demonios, Hans? — Cuestionó. — Dime que no escapaste de tu castigo, no quiero que la furia de los Westergaard caiga sobre mi.

— ¿Alguna vez te hable de Elsa de Arendelle?

— ¿La muerta? — Su respuesta desconcertó a Elsa, haciéndola sentir de repente invisible. —, ¿Cómo olvidarla? La mojigata, ramera, hechicera, engendró de Lucifer, ¿Esa persona?

Hans hizo un sonido con la boca mientras señalaba levemente a la rubia. Haciendo a Harry sentirse apenado. — Elsa, te presento a Harry Dahl.

— Un gusto. — Comentó ella sin muchos ánimos.

— Cabe aclarar que lo que dije; sólo estaba repitiendo las palabras de este idiota. — Dijo Harry refiriéndose al pelirrojo. — ¿Qué haces aquí?, ¿Ella no estaba muerta? Hans, dime que no hiciste algo estúpido.

— ¿Cuando no hace algo estúpido? — Intervino Elsa, a Harry pareció divertirle el comentario de la rubia.

— ¿Podemos pasar? — Una vez adentro, Hans le relató a su amigo de manera resumida todo lo que había pasado durante su viaje, no entrando mucho en detalle en lo ocurrido en las Islas y por supuesto omitiendo cualquier cosa demasiado ilícita. — Entonces está necia mujer quiere regresar a Arendelle.

— ¿No creen que es una pésima idea? — Cuestionó Harry.

— ¡Es lo que le dije yo!

— No pedí su opinión. — Dijo cruzada de brazos. —, no pienso quedarme aquí o fugarme con este idiota.

— Creo que es tarde para eso último, calabacita. —;Dijo con una sonrisa en su rostro, ella contuvo los deseos de romperle la nariz en ese momento.

— ¿Qué te dije de esos bobos apodos?

— ¿Enserio creíste que te haría caso?

— Entonces, ¿Quieres que la lleve a una muerte segura? — Preguntó Harry.

— En realidad sólo quería hospedaje. — Respondió Hans. —, con una habitación basta, ¿Cierto, pastelito? — Comentó de manera sugerente.

— Voy a matarte. — Dijo en tono bajo, más no menos amenazante. Finalmente Harry accedió a proporcionarle dos habitaciones mientras pensaban que hacer, después de la cena Elsa se fue a su habitación bastante irritada con la situación.

Más al momento de arrojar la puerta, está fue detenida por el pelirrojo quien la había seguido hasta los aposentos. — ¿Enserio? ¿jamás me dejarás tranquila? — Cuestionó ella.

— Entiendo que estes molesta, no tome en cuenta tu opinión. — Dijo él. —, se lo que se siente, se que es horrible. Más no me arrepiento de traerte aquí, creo que es lo correcto.

— Es la peor disculpa que he recibido en mi vida. — Dijo ella. —, largo de aquí. Solo quiero dormir, ¿O que, tampoco puedo decidir eso?

— Pues podríamos hacer otra cosa en lugar de dormir. — Bromeó atrayéndola a él, mientras que ella no se molestaba en ocultar lo mucho que le enfurecía que tuviese esa actitud hacia ella.

— Esto empieza a ser cansado, ¿Sabes? — Comentó ella sin alejarse de él. —, No puedes hacer ese tipo de insinuaciones todo el tiempo, es...vulgar. — Hizo una pausa. —, si enserio crees que así voy a aceptar acostarme contigo, estas muy equivocado, mi dulce de leche.

— Entonces, dime cómo. — Comentó acortando la distancia entre ambos. — ¿Cuales son las fantasías de su Majestad?

— Tu no estas en mis fantasías, Westergaard. — Respondió ella alejándose definitivamente de él. —, y no me tienes muy contenta que digamos, no estoy de humor para lidiar con tus bromas.

— ¿Quien dijo que son bromas? — Cuestionó dejándola sin palabras.

— ¿Enserio quieres que crea que estás interesado en mí? — Cuestionó ella. —, Literal estas insinuaciones empezaron después de que te dije que jamás he estado con un hombre, no voy a dejar que me convenzas de hacer una idiotez contigo.

Ella se sentó en el borde de la cama y no tardó en señalarle la puerta a Hans ordenándole en silencio que se marchara, el pelirrojo pareció resignarse y dio una media vuelta, por lo que Elsa suspiró aliviada.

En cuanto ella se confió, el pelirrojo presuroso se dirigió a la cama y la hizo recostarse. — ¿Qué demo...? — Su pregunta fue interrumpida por los labios del pelirrojo; quien últimamente había desarrollado la mala costumbre de invadir sus labios cada que se le daba la gana, pero ella no estaba dispuesta a formar parte de ese juego. Colocó sus manos en los hombros de Hans y lo fue empujando lejos de ella, sin embargo él la tomó por la cintura aferrándose a ella.

Se maldijo a sí misma cuando se sorprendió correspondiendo nuevamente un beso de Hans Westergaard, ¿Por qué demonios lo hacía? ¡Era Hans! ¡y estaba molesta con él!

Pero al mismo tiempo ella pensaba ¡Al demonio! Y se dejó llevar por la situación que extrañamente la hacía sentir tan cómoda, además, era imposible negar que Hans era más agradable cuando no estaba diciendo estupideces que la sacaban de sus casillas, no tardó en sentir las manos del pelirrojo acariciando su cuerpo por sobre la ropa, pensó en detenerlo porque eso es lo que debería hacer, pero una voz dentro de ella le decía que podía dejarlo pasar solo por un segundo más.

Los labios de Hans abandonaron los suyos y descendieron a su cuello, ¿Por qué eso se sentía tan bien?, no tenía sentido. Debía detener esa situación, pero...

Las caricias cesaron y los besos se detuvieron, Hans río levemente antes de pronunciar las palabras "Dulces sueños, Majestad" y procedió a separarse completamente de la rubia y abandonar la habitación, la rubia se sentía extraña, aunque minutos antes había echado del cuarto a Hans, ahora estaba ¿Molesta? Porque se había ido, dejándola con deseo de un solo beso más.

Ahora aún más molesta que antes procedió a desvestirse y a tomar un bendito baño, sin poder quitarse de la mente lo ocurrido con anterioridad. ¡Maldito Hans Westergaard!

Con ayuda de sus poderes creó una ropa de dormir, y se metió a la cama. Cerró los ojos y no tardó mucho en quedarse profundamente dormida.

... — ¿Entonces, cuál es el plan? — Preguntó entusiasmada. Su acompañante la tomó de las manos y le sonrió.

— No comas ansias, Copito. Es una sorpresa. – Le dijo el pelirrojo. —, prometo que va a gustarte.

Ella le sonrió antes de inclinarse a besarlo. Los ojos verdes del hombre la miraron con dulzura, haciéndola sentir Segura incluso aunque se encontraran en altamar. Ella miró al cielo que se encontraba despejado.

— Será mejor que entremos. — No dio alguna explicación del porqué, pero ella asintió con la cabeza y se dejó guiar hasta un camarote, conversaron sobre diversos temas, ella realmente disfrutaba sus conversaciones y como él no la miraba como una "rubia tonta" cada vez que opinaba sobre algunos temas importantes, también era agradable bromear con él; incluso cuando comentarios poco subidos de tono aparecían por parte de ambos.

Él pidió su consentimiento para besarla y ella accedió, no supo en qué momento terminó desnuda debajo de él, quien había perdido su camisa en algún punto, él besaba cada rincón de su cuerpo y la acariciaba con dulzura. — Te quiero. — Dijo ella. En ese instante el ambiente pareció cambiar drásticamente — ¿Hans? — Preguntó temerosa.

Elsa ojos que una vez la miraron tiernamente, ahora parecían burlarse de ella. Comentarios negativos sobre ella y su cuerpo no tardaron en aparecer. — ¿Enserio creíste que me interesaría en ti?, jamás aprendes ¿Cierto, Elsa? — Ella negó con la cabeza rápidamente tratando de convencerse que eso no estaba pasando. Él la tomó con brusquedad y arrastró fuera del camarote, el cielo estaba lleno de nubes grises, estaba lloviendo y las olas agitaban el barco furiosas. — Ya tuve lo que quería de ti, y fue tan fácil. — La arrojo lejos y ella a penas y logró aferrarse al borde del barco para no caer al océano. — Eres tan patética, dulzura.

Una ola gigante se alzó sobre ella, amenazando con arrastrarla hasta el fondo del mar...

Elsa despertó de golpe, abrazándose a sí misma y repitiéndose una y otra vez que todo había sido un sueño. Ya estaba muy entrada La noche, pero la joven no quiso intentar volver a dormir, arrojo las sábanas a un lado y salió de la cama.

Creó una bata y abandonó los aposentos. No tenía intención alguna de ir a una parte de la casa o encontrarse con cierta persona. Simplemente necesitaba despejar un poco su mente.

Caminando sin rumbo trataba de convencerse de que el hombre que una vez trató de matarla y que sin duda era un experto manipulador; no era una persona de la cual tuviese que preocuparse, lo cual ciertamente era muy difícil.


En Arendelle, las cosas no eran precisamente buenas. Anna y Kristoff llevaban tiempo tratando de ponerse de acuerdo de cómo actuar ante la situación.

— Es increíble que no hayamos llegado al valle, ¿Si entiendes que posiblemente tu hermana está en peligro?

— O muerta. — Comentó la pelirroja aparentemente indiferente ante la problemática.

— Mayor razón para que dejes de retrasarnos. — Dijo con frustración el rubio.

— Kristoff, no sé si sea buena idea simplemente aparecer allí y confrontarlos. — Dijo Anna. —, hay que pensar en algo, idear un plan.

— ¿Anna de Arendelle está sugiriendo hacer un plan en lugar de actuar sin pensar? Si que me perdí de mucho.

— Tienes que decirme lo que sepas de los trolls, prácticamente te criaron, ¿No sabes alguna debilidad que ellos tengan?

— No realmente, solo he sabido que antes se dedicaban a ayudar a las personas, pero ya sabes, siempre hay un ambicioso que quiere todo para él y al final decidieron permanecer ocultos, decían que solo ayudaban a personas de buen corazón o algo así. — Comentó el rubio. —, fuera de eso no me dijeron mucho sobre su magia, las gemas de fuego son...

— ¿Qué sabes sobre esas gemas?

— Pueden salvarte de la noche más helada, el poder que encierran te brinda calor. — Respondió el rubio. —, no sé mucho sobre ellas, nunca pregunte mucho.

— ¿Es enserio, Kristoff? Viste magia frente a tus ojos, ¿Y no preguntaste nada?

— ¿Tu no le preguntaste mucho a Elsa o si?

— Es diferente.

— Casi todo lo que vi de magia de trolls fue curativo, nada letal y de pronto despierto un día y me dices que quieren matar a Elsa. — Dijo él. —, tengo mucho que procesar, ¿De acuerdo?

— Lo siento, es solo que todo esto es muy raro. — Dijo la pelirroja. —, pero necesito que me ayudes en esto, no tengo ni la más mínima idea de que harán esos trolls si logran apoderarse de Arendelle; no voy a mentirte, no sé me ocurre nada, pero literal te controlaron todo este tiempo y no fuiste precisamente un chico encantador, así que puedo concluir en que no puede pasar nada bueno si lo logran.

— No se mucho, de verdad Anna. — Dijo Kristoff. —, pero basándome en el nombre de las gemas, supongo que lo que las detiene es lo contrario; él hielo y no es que sea un genio, pero tu hermana encaja perfectamente en ese requisito.

— Elsa jamás regresó y no se que ocurrió. Bien pudo haber solucionado el problema e irse, porque no le interesa en lo más mínimo lo que me pase. — Dijo ella. —, la maldita solo regresó a Arendelle a vengarse de mi.

— ¿Y te sorprende? Trataste de acabar con su vida. ¿Qué esperabas? ¿Un abrazo y un souvenir?

— ¿Estas de su lado?

— ¿Debería estar del tuyo? Literal ella pasó 13 años encerrada por ti y tu la quisiste matar porque alguien te dijo que ella no te dejaría casarte con un hombre..., cualquiera en su lugar te hubiese matado hace años, ella te amaba y tu la apuñalaste por la espalda, ¿Realmente valía la pena, Anna?, aún después de lo de Hans antepusiste a un hombre a Elsa; tu hermana.

— No menciones a Hans, aún es raro pensar que Elsa se fijó en él. — Comentó ella con desagrado. — El trató de decapitarla, ¿Como puede...

— ¡Ya basta Anna! — Exclamó Kristoff. —, Lo que Elsa haya hecho estos años no es asunto tuyo, no sabes todo lo qué pasó ni sabes qué papel jugo Hans en todo eso. Si ella se enamoró de Hans no es tu problema, después de lo que tú le hiciste a tu hermana no tienes derecho alguno de juzgar sus decisiones, además no es como si a Elsa le fuera a importar si apruebas su vida personal... ahora, ¿De verdad quieres ayudar? Deja de detenerte cada cinco segundos y haz algo que de verdad aporte algo... ¡Lo que sea!, no solo me grites exigiendo que te resuelva tus problemas.

— ¡No tienes porque comportarte así!

— Tal parece que si tengo, porque creo que no terminas de entender que nada es como antes, no puedes arreglar toda la mierda que hiciste con una disculpa vacía. Aún cuando logremos detener esto, Elsa no volverá a ser tu mejor amiga, yo no volveré a amarte y tu... ¿Enserio crees que será como si nada hubiese pasado?, seguramente Elsa querrá estar lo más lejos de ti, yo quiero eso.

— Tu no fuiste mejor que yo...

— Yo estaba siendo hechizado o algo por el estilo. — Se defendió Kristoff. — y aún así, no se como podré mirar a Elsa a los ojos de nuevo, en cuanto a ti, si traicionaste a la persona que más te amaba, ¿Quien me asegura que no me harías algo similar?


Tropezó y con ella se llevó al suelo un jarrón que esperaba no fuese muy valioso. Se puso de pie cuidando de no cortarse con algún fragmento. El pelirrojo no tardó en aparecer, ¿Acaso se sentía como el caballero de brillante armadura?

La ayudó a reincorporarse por completo y la rubia agradeció la oscuridad que no le harían ver al pelirrojo lo rosado de sus mejillas, era extraño verlo después de soñar con el desnudo... ¿Estaba mal que se haya preocupado más por ese detalle que del como término su pesadilla?

— ¿Estas bien?, ¿Qué hacías despierta?

— Ese no es tu asun...

— ¿No podías dormir? — Preguntó ignorando completamente las palabras de la mujer. La alzó levemente para alejarla de los restos del jarrón. —, ¿Te cortaste? — Ella negó con la cabeza y entonces él se arrodilló a juntar las piezas. —, era una imitación, no te preocupes, Harry jamás pondría algo invaluable en sitios así, él es algo descuidado y siempre termina rompiendo esta clase de cosas...

— Hans. — Murmuró ella. El mencionado puso los trozos de lado y se puso de pie y se acercó a ella, tomándola por los brazos con suavidad. — Yo... — Parecía insegura de contarle lo que estaba por decirle.

— Luces nerviosa, quizá aún estás asustada por lo del jarrón. — Mencionó tratando de tranquilizarla. —, ven, te prepararé un té, ¿Quizá un sándwich? — No puso objeción alguna y lo siguió hasta la cocina, allí tomó asiento mientras que Hans ponía a hervir canela en agua.

— ¿Es raro dormir en una cama decente, Majestad? Después de todo lo qué pasamos quizá te acostumbraste al suelo...

— En realidad tuve una pesadilla. — Mencionó ella, Hans no sabía bien que decir; ciertamente esperaba un comentario a la defensiva por parte de ella. —, fue una tontería, supongo.

— No debió ser una tontería si te hizo perder el sueño. — Dijo él. Hans sirvió dos tazas de té de canela, añadiéndole un poco de azúcar. Elsa tomó una de las tazas y dio un pequeño sorbo. —, ¿Quieres hablar de eso?

Ella negó con la cabeza, ¿Qué iba a decirle? ¿Soñé que me acostaba contigo?

— Yo solía tener pesadillas todo el tiempo. — Habló el pelirrojo. —, no hay mucho que decir de ellas, igual te parecerían un tanto ridículas, eso pensaban mis hermanos y mi padre; cuando era niño a veces se las contaba porque yo creía que si no contabas un sueño se volvía realidad, así que si le decías a alguien tus pesadillas, así ellas jamás pasarían realmente...

Posiblemente fue un impulso que no pudo contener, cuando tomó la mano del pelirrojo y repitió las mismas palabras que Hans había usado unos momentos atrás — No creo que fuesen tonterías si te hacían perder el sueño. — El pelirrojo tomó la mano de la rubia con sus dos manos y le sonrió levemente.

— Como sea, había un sujeto en palacio que cuando me encontraba vagando en la noche, me llevaba a la cocina y me preparaba una leche tibia y me dejaba comer la cantidad de galletas que yo quisiera, mientras que yo le contaba mis pesadillas; jamás se burló. Hablar ayuda, si no quieres haberlo ahora está bien, pero cuando quieras estaré dispuesto a escucharte.

— En el sueño yo hacía cosas que no haría normalmente. — Empezó ella. —, y dije algo que tampoco diría tan a la ligera, yo...¿Cómo se que podría confiar en ti si te empeñas en mentirme, Hans?

— De la misma forma en la que yo confío en ti aunque sigas ocultándome cosas.

— Anna...Rapunzel, literal todas las personas en las que he llegado a confiar terminan...

— Lo se. — Dijo él. —, también se que tú experiencia con mi familia no ha sido buena, ni siquiera creo que hayas procesado completamente lo ocurrido en las Islas, Klaus...Linus..., ellos quisieron lastimarte y no hablaste mucho sobre ello, cuando ocurrió lo de Klaus yo...solo me enojé y te grite porque descubrí que en realidad era tu y no "Beth", después de eso tuviste de hacer todo eso de lado y...

— No tuvo importancia...

— Si la tuvo, Elsa. Se colocó a su lado y la abrazó, la rubia se recargó en el pecho del pelirrojo y sin saber bien del porqué, algunas lagrimas escaparon de sus ojos. —, entiendo que desconfíes de mi y que actúes como una maldita desgraciada en ocasiones, créeme, lo entiendo, pero no necesitas seguir fingiendo que eres de hielo.

— Tampoco necesito que me cuides, ¿Sabes?

— Lo se, pero es lindo que alguien se preocupe por ti, ¿No? — Ella lo miró no muy convencida. —, oh vamos, sabes que lo disfrutas.

— ¿Entiendes que con o sin tu ayuda volveré a Arendelle cierto?

— No me culpes por intentar evitarlo. — Dijo él soltándola finalmente. —, la oferta sigue en pie por si te lo piensas mejor. Cuando dejes de fingir que me deseas y aceptes que fugarte conmigo es lo que más quieres.

— En tus sueños, Westergaard. — Dijo ella. —, sobre esta situación.

— ¿Qué ocurre?

— ¿Si podemos confiar en Harry?

— El tiene un punto a favor y es que no es nuestro pariente. — Ella rió mientras negaba con la cabeza, divertida. —, ¿Te sientes mejor?

— Creo que si. — Respondió. —, ¿Podríamos estar un momento más aquí? — Él asintió antes de volver a abrazarla y acariciar su cabello mientras permanecían en silencio.