BECKETT
Kate…
¡NO! – grite con todas mis fuerzas, no quería excusas, quería una explicación, antes de tomar a mi hija y largarme de este lugar. – solo dime qué demonios significa esto. – los dos sabíamos que no me refería solo a la prueba de ADN.
Yo…- suspiro – siempre supe que eras tú. – se le quebró la voz un poco – desde que entraste en esa sala de interrogatorio. – cerré los ojos apretándolos con fuerza, eso partió aún más mi corazón.
Me engañaste – susurre.
Kate no – dijo acercándose a mí, lo empuje bruscamente alejándolo, no quería que me tocara – por favor escúchame.
¿Para qué?, para que sigas mintiéndome en la cara.
Yo no te mentí
Ha claro, solo no me dijiste la verdad – dije con ironía.
No lo entiendes - suspiro – yo solo quería estar cerca de ti, quería conocerte y después descubrí la existencia de Alexis y… - paso ambas manos por su cabello con desesperación – iba a decírtelo, lo intente un par de veces pero tenía miedo.
Y cuando ibas a decírmelo - dije con ira- cuando llegara la demanda por la custodia o mejor aun cuando me la quitaras. – me vio con dolor, pero no retrocedí, si el creía que podía llevarse a mi pequeña estaba muy equivocado.
Yo jamás te alejaría de ella – dijo con dolor – ustedes son mi vida yo las…
No me mientas Castle – dije sin dejarlo terminar la frase. – solo te diré una cosa, no te quiero cerca de mi hija y mucho menos cerca de mí. Este juego tuyo se acabó.
Vi cómo se reflejaba en sus ojos el mismo dolor que yo sentía, arroje la prueba de ADN al piso y comencé a caminar a la habitación, pero él me tomo del brazo.
Kate escúchame, por favor – dijo en tono de súplica, pero no quería escucharlo, no lo quería cerca. Me libere de su agarre y entre en la habitación cerrando de un portazo. Tome mi teléfono y llame a Lanie.
Hola Kate, ¿Qué pasa? – dijo sabiendo que debía ser grave si la llamaba a esa hora.
Lanie, ven por nosotras a casa de Castle, por favor – dije llorando.
Kate, ¿estás bien?, ¿Alexis está bien? – pregunto alarmada.
Solo ven por nosotras, después te explico todo
Estoy allí en 15 minutos – dijo y colgó.
Me quite la pijama y me puse un pantalón y una camiseta, tome un abrigo y mi bolsa, salí de la habitación y me dirigí a las escaleras, para ir por mi hija, allí estaba el en el salón de pie viendo por la ventana.
Kate, no hagas esto – me detuve ante sus palabras- quédate, quédense hasta mañana por favor. Es tarde y esta demasiado frio.
Lo ignore y subí a la habitación de mi hija, busque su mochila de la escuela y el uniforme, me llevaría lo que necesitábamos el resto ya vería después. Observe a mi hija se veía tan cómoda durmiendo que por un momento temí despertarla, pero no podíamos quedarnos aquí, con cuidado de no despertarla le coloque un abrigo, gorro y bufanda, escuche el timbre y sabía que era Lanie, tome a mi hija en brazos y después sus cosas.
Cuando Lanie me vio bajar corrió a mi encuentro tomando la mochila de mi hija, Rick solo nos observaba en silencio. Se acercó a nosotros con temor y yo también tena miedo de su cercanía, sentía que no lo conocía que él no era el hombre del que me había enamorado.
¿Puedo despedirme de ella? – dijo con duda.
Lo observe y asentí en silencio, él se acercó y deposito un beso en la frente de Alexis y susurro un "te amo". Yo solamente suspire y camine hacia la puerta y por alguna razón recordé la primera vez que lo había dejado atrás, aquel día cuando lo deje en la habitación de un hotel, me gire para verlo una última vez y volví a sentir en mi corazón ese hueco y esa sensación de perdida que sentí hace tantos años.
CASTLE
Todo esto parecía la peor de mis pesadillas, aun espera despertar gritando como un loco, pero no lo hice y no lo haría porque esta era mi realidad. Había perdido a mi familia a las 2 personas más importantes de mi vida. Observe como salían por la puerta, Kate se giró y me dedico una última mirada, durante un segundo albergue la esperanza de que me diera una oportunidad de explicarle, de hablar sobre todo esto pero no lo hizo simplemente se fue. En cuanto la puerta se cerró sentí que mi mundo se desmorono.
Era un dolor tan inmenso que caí de rodillas apretando mis manos en mi pecho tratando de contener el dolor que todo esto me provocaba. Era un completo idiota, había desperdiciado la segunda oportunidad que la vida me había dado de encontrarla, yo mismo había destruido todo, por cobarde, por miedoso y por idiota.
No sabía cuánto tiempo llevaba allí de rodillas, lo que sabía es que ya no habían lagrimas o eso creía, porque en cuanto la puerta se abrió y mi madre entro, volví a llorar como un bebe, ella al ver el estado en el que estaba corrió hacia mi abrazándome fuertemente.
¿Qué pasa cariño? – dijo sin dejar de abrazarme con fuerza.
Las perdí mamá, las perdí – dije y al decirlo en voz alta fue como si todo se hiciera más real y mi dolor creció a un nivel que pensé que no lo soportaría, a un nivel que creí morir.
