CAPITULO XLIV. Capítulo especial: Lizzy. 2

10 meses

"Blaine… amor, salgo" Kurt dijo mientras entraba a la sala un sábado por la tarde. Caminaba y se acomodaba el cabello, guardaba las llaves y la cartera en los bolsillos de su chaqueta.

"Ok. ¿A dónde vas?" Pregunto Blaine desde su lugar en el suelo. Estaba jugando con Lizzy a pasarse una pelota. Ella estaba sentada sola frente a él.

"De compras. ¡Un 'makeover'!" Kurt dijo entusiasmando colocándose la chaqueta.

"¿A sí? ¿De Rachel otra vez?" Preguntó Blaine mientras le pasaba suavemente la pelota a la niña.

"No, solo una chica nueva en el trabajo. Un diamante en bruto que hay que pulir. Isabelle casi se desmayó cuando la vio." Kurt se inclinó y besó a Lizzy en su mejilla regordeta y colorada. "Vuelvo en unas horas, cuida a mi bebé" Kurt tocó sus labios con los de su marido. Y como no era suficiente, Blaine lo tiró del cuello para profundizar el beso, los dos se rieron cuando se separaron. "¿Le dices adiós a papá, Lizzy?" Kurt dijo mientras se dirigía a la puerta y le dijo adiós con la mano. Lizzy respondió imitando el gesto de su papá con su manito, era algo que había estado aprendiendo a hacer desde hacía varios días.

Luego de estar jugando por un rato con la pelota, Lizzy se estaba aburriendo. Así que ayudándose con el sofá se puso de pie y caminó unos pasos sosteniéndose con el respaldo del sillón. Blaine sólo la veía caminar y fue por la cámara de fotos, pero no la encontró entonces tomaba las fotografía desde su celular. La niña seguía desplazándose por la sala con la ayuda de los muebles, hasta que llegó a una pequeña mesa redonda en un rincón. Ella se apoyó en la pata de la mesa haciéndola tambalear; a pesar de ser muy pequeña, Lizzy hizo caer el jarrón de porcelana de Vienna (regalo de bodas de Isabelle). Blaine llegó justo a tiempo para levantar a Lizzy y salvarla de que el jarrón no le caiga encima. La antigua pieza cayó al suelo, haciendo un ruido muy fuerte que hizo llorar a la bebé. Una de sus asas se rompió con la caída, era lo único dañado, pero aún así era grave.

"¡Oh no, Lizzy! ¡Papá va a matarnos!" Blaine dijo y Lizzy comenzó a llorar más fuerte.

Un rato después, Lizzy por fin había dejado de llorar. Blaine le secó las lágrimas y la sentó en su silla de la cocina. Fue a buscar el jarrón con el asa roto y él pegamento. Se sentó frente a Lizzy mientras ella comía una galleta e intentó pegar el asa, pero no se pegaba. Frustrado, buscó la cinta adhesiva transparente y envolvió el asa al jarrón con la cinta. Si lo miras de lejos no se nota, pensó Blaine. Satisfecho con el resultado, volvió a colocar el jarrón en su lugar y se preparó un café.

"Lizzy, este es nuestro pequeño secretito, ¿de acuerdo?". Lizzy había hecho un desastre con la galleta, la destrozó hasta quedar hecha migajas desparramadas por el suelo. Blaine y Lizzy chocaron las manos en un "high five", aunque ella no entendía lo que su papá le estaba diciendo.


11 meses

Kurt salió al supermercado a comprar algunas cosas que le faltaban para la cena y por supuesto llevó a Lizzy con él porque Blaine no estaba en la casa. Decidió ir caminando debido a que el día estaba muy lindo y además para que la niña tome un poco de aire.

Mientras caminaban, Lizzy señalaba todo lo que veía e iba balbuceando como manteniendo una conversación con Kurt, él le seguía el juego.

"¡Guau-guau!" Exclamó Lizzy señalando un perro.

"Si, Lizzy, es un perro, pe-rro" A Kurt no le gustaba hablarle como bebé a Lizzy, pensaba que no era bueno para su aprendizaje.

Ya en el supermercado, Kurt sentó a Lizzy en el asiento del carrito y comenzó con las compras. A medida que iba caminando entre las góndolas, iba eligiendo lo que necesitaba. Lizzy tocaba todo lo que tenía a su alcance cuando Kurt acercaba el carro, y de vez en cuando tiraba las cosas al suelo. Afortunadamente no eran cosas que se podían romper.

"Lizzy, no" Kurt dijo cuando ella iba a tocar un frasco de pepinillos. La bebé miró a su papá e hizo un puchero. "No, no, no…" Kurt dijo con tristeza al ver que su bebé iba comenzar a llorar y la levantó. Besó su mejilla y para que no llore, cortó un pedacito de baguette que iba a comprar para que coma. Ella no lloró, pero Kurt tuvo que terminar las compras con ella en uno de sus brazos y con el otro empujaba el carro.

Kurt todavía tenía a su hija en brazos cuando estaba haciendo la fila para pagar los productos que tenía en el carrito. La fila era larga y Lizzy ya se estaba cansando de estar ahí, jugaba con la bufanda de Kurt y balbuceaba cosas. Su vecina la señora Di Martino que estaba delante de ellos se dio vuelta y comenzó a hablarle a Lizzy, pero la niña se puso tímida y escondió la cara en el cuello de Kurt.

"Awww… parece que alguien está tímida" La señora dijo simpáticamente al ver la actitud de la niña.

Kurt se rio. "Si, es un poco tímida a veces. Di hola a la señora Di Martino, Lizzy" Kurt le dijo a la bebé con una voz suave. Pero Lizzy lo único que hizo es esconder su cara aún más en el cuello de su papá.

Cuando Kurt llegó a su casa luego de hacer las compras, tenía en un brazo a Lizzy y con el otro sostenía las bolsas. Blaine, que hacía unos minutos que había llegado desde el trabajo, escuchó la puerta y se acercó a ayudar a su marido con la niña. Kurt llevó las bolsas a la cocina y se sentó en la mesa con un vaso de agua en la mano.

"¿Extrañaste a papá? ¿Eh?" Blaine le preguntaba a la bebé mientras le daba pequeños besos en la mejilla. "¿Extrañaste a papá?" Blaine repitió la pregunto mientras le hacía cosquillas en la panza a la bebé con su nariz y entraba en la cocina para reunirse con el otro hombre. Kurt estaba guardando la mercadería cada una en el lugar correspondiente de la cocina.

"PA-PA" Dijo Lizzy entre risas. Blaine se congeló y miró a la bebé con los ojos como platos y luego miró a Kurt que había girado para enfrentar a los dos.

"¿Acaba de decir lo que yo acabo de escuchar?" Preguntó Kurt a Blaine con una lentamente y en voz baja para no asustar a la niña.

"Creo que sí…" Contestó Blaine.

El corazón de Kurt comenzó a acelerarse, estaba tan emocionado porque Lizzy le dijo "papá" a su padre. Sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad y una sonrisa se dibujó en su rostro mientras se acercaba a su marido e hija.

"A ver, Lizzy. Di pa-pá" Kurt le dijo a su niña. Ella lo miró pero no repitió la palabra. Luego de varios intentos para que ella lo diga y no lo hacía, se rindieron. Comprendieron que lo iba a decir cuando ella tenga ganas.

Después de la cena y un baño, Kurt acostó a su bebé en sus brazos y se sentó en la mecedora para hacerla dormir. Le leyó un libro con unas pocas páginas llenas de dibujos de animales y colores. Ella tocaba todas las páginas y balbuceaba mientras miraba los dibujos. Luego de un rato de pasar varias veces las páginas del libro, Lizzy comenzó a cerrar los ojos. Kurt le cantó una canción de cuna que su madre le cantaba cuando era bebé (su padre le había contado). La acostó en su cuna, y cuando estaba caminando hacia la puerta, escuchó que su bebé susurró "papá".

Kurt se acercó de nuevo a la cuna y vio que su hija estaba dormida. Se rio y dejó escapar esa lágrima que tenía contenida. Besó su frente y se fue de la habitación. La voz de Lizzy era suave y angelical, el sonido más hermoso que jamás había escuchado.

Fue a su cuarto y después de ponerse el pijama, se acurrucó junto a Blaine en la cama. Los dos comentaron sobre lo que había sucedido. Comenzaron a llorar, su bebé estaba creciendo.


12 meses

El primer cumpleaños de Lizzy se acercaba, y Kurt tenía pensado festejarlo en grande.

"Kurt, no creo que hacer una fiesta en un gran salón sea buena idea" Dijo Blaine cuando vio a Kurt haciendo las llamadas a todos los salones que podía encontrar para hacer citas y elegir cuál sería el más adecuado para la fiesta de su bebé.

"Blaine, es el primer añito de nuestra hija. Por supuesto que vamos a festejarlo en un salón." Dijo Kurt revoleando los ojos.

"Si, lo sé. Pero, no son muchos los invitados, además ella se pasará la mitad de la fiesta dormida. No es que va a entender tampoco que es lo que está sucediendo. Podemos hacer una sencilla fiesta en el jardín trasero." Explicaba Blaine pacientemente.

Kurt escuchaba a su marido e internamente sabía que tenía razón, pero nunca lo admitiría. De todas maneras hizo las entrevistas con los salones, pero los rechazó a todos con la excusa de que ninguno era lo suficientemente bueno. Finalmente decidió hacer la fiesta de cumpleaños en su jardín.

El día de la fiesta de cumpleaños, la casa Hummel-Anderson era un caos y la cocina hecha un desastre. Kurt estaba terminando de decorar los últimos cupcakes con la ayuda de Rachel y su asistente Brenda. Mientras él se encargaba de la comida, ellas estaban a cargo de la decoración, por supuesto con la estricta vigilancia e indicaciones de Kurt. Blaine se encargaba de cuidar a Lizzy y mirar que no toque nada hasta que todo esté listo. Lizzy ya sabía caminar solita y distinguía a sus padres, aunque a los dos los llamaba de la misma manera.

Luego de que todo estaba listo y Lizzy lucía un hermoso vestido color verde con pequeñas flores en magenta, haciendo juego con la decoración, los invitados comenzaron a llegar.

Carole, Burt, los padres de Blaine, Cooper y Vivian, los chicos y chicas de New Directions con sus hijos, algunos Warblers, compañeros de trabajo de Kurt y Blaine, Isabelle, algunos otros conocidos… Todos querían estar presentes en el primer añito de Lizzy.