Robando tu corazón
51. Hasta el fondo
Pisando el pedal del acelerador hasta el fondo, Viktor se dirigió a embestir de frente a las patrullas que estaban obstruyéndoles el paso.
—¡Mierda! —JJ al ver las intenciones del auto rápidamente se hizo a un lado— ¡Disparen a las ruedas! —ordenó.
Viktor se acercaba a toda velocidad y los oficiales apuntaban sus armas a las llantas del vehículo. Pero en ese instante, todas las luces del alumbrado público estallaron, segando por un momento a los policías.
Esa pequeña, pero efectiva distracción sirvió para que el ruso pasará sin recibir ni un solo disparo en su adorado auto.
—¡No puede ser! ¡Maldita sea! —gritó furioso JJ desde un lado de la acera viendo como Eros y su rehén se alejaban nuevamente de ellos— ¡Avísenle a Yakov que la barricada falló! ¡Hay que enviar al helicóptero!
Mientras tanto el corazón de Yuuri no dejaba de latir descontrolado. Por un momento creyó que no lo lograrían, pero gracias a la obvia intervención de Pichit tuvieron una oportunidad.
—¡Wow! —dejo salir emocionado el detective— ¡Eso fue increíble!
—Viktor fue muy peligroso —le reprochó Yuuri. Intentaba mantenerse serio, pero al igual que el ruso se encontraba muy emocionado y no podía ocultar su sonrisa— Estás loco…
—Loco de amor por ti, baby —no tuvo tiempo para sonrojarse ya que de inmediato dieron una brusca vuelta y el japonés a duras penas había logrado afirmarse del asiento.
Aún quedaba un buen trecho para llegar hasta el parque. Si bien siete kilómetros no eran tanto, había que tener en cuenta las calles y la gran cantidad de patrullas intentado darles caza. Yuuri supuso que Seung se encargaba de decirle a Viktor por qué caminos ir, ya que a veces el detective giraba sin previo aviso.
—Yuuri… —nuevamente sintió la voz de su amigo en su oído.
—Pichit, gracias por lo de hace un rato
—No fue nada —dijo el tailandés— Oye, sé que no es el momento para esto, pero ¿No te parece que Viktor está demasiado emocionado con esta persecución? —Yuuri ya había notado la sonrisa en el rostro del detective, también el brillo de sus ojos. Habían pasado por muchos peligros y a juzgar por la alocada forma de conducir del ruso, era obvio que la adrenalina corría por su sangre— Seung está de la misma forma… ¿Crees que a ellos…
—No, Pichit —ya sabía hacia donde iban los comentarios de su amigo— Es solo la adrenalina del momento. Una vez que pasé… pues, tal vez vuelvan a enojarse con nosotros
El tailandés pareció comprender lo que Yuuri quería decir. Pero no había podido evitar que se le pasase por la cabeza la idea de que Viktor y Seung estaban disfrutando de esto al igual que ellos cuando cometían los robos. Iba a responderle al japonés cuando el fuerte sonido del helicóptero comenzó a oírse a lo lejos.
—Ya está aquí —susurró el detective.
Una potente luz se posó sobre ellos dificultando un poco la visión de Viktor. El ruido que emitía la maquina era ensordecedor.
—Aún falta para llegar al parque… —de pronto unos disparos pasaron rozando la carrocería del auto. Yuuri miró por la ventana y notó que eso había venido desde el helicóptero— ¿Nos están disparando?
—¡¿Se volvieron idiotas?! —refunfuñaba el detective mientras intentaba estabilizar el vehículo. Aquel repentino ataque lo pilló desprevenido y casi pierde el control del auto.
Más disparos se dejaron sentir. Gracias a la experticia de Viktor no habían sufrido daños, pero debían llegar cuanto antes a su destino, pues no sabían cuánto tiempo más podrían evadir los ataques.
El ruso dio otro giró, de esos que le provocaban al japonés un incómodo vacío en el estómago. Fue entonces cuando notó por el espejo retrovisor que una patrulla venia pisándoles los talones. Podía imaginarse fácilmente de quien se trataba.
—Es JJ —dijo Yuuri, suponiendo lo mismo que el detective al ver la patrulla.
Ahora no solo debían esquivar los ataques de helicóptero, sino que también debía perder a JJ, ya que si los seguía hasta el parque sería muy difícil para Yuuri escapar.
Sin embargo, a pesar de que las cosas parecían ir cuesta arriba, la sonrisa de Viktor no hizo más que aumentar. El japonés se dio cuenta de ello.
—Así que creen que pueden atraparnos, que idiotas son
Yuuri se había sorprendido enormemente con los dichos del oficial. Nunca se esperó algo así. Viktor apretó los labios intentando contener su emoción, su sonrisa cada vez se volvía más grande. Tomó firmemente el manubrio y ajustó el espejo retrovisor apuntando hacia su perseguidor.
—Viktor… —lo llamó el japonés incrédulo de lo que veía.
—Yuuri, será mejor que te sujetes bien, porque el viaje se va a poner aún más intenso
Dicho esto, la forma de conducir del ruso cambio drásticamente. Yuuri no podía creer como aquello era posible, Viktor podía conducir aún más temerariamente de lo que lo había estado haciendo hasta ahora.
La velocidad a la que iban era increíble, tanto que ni siquiera se atrevió a ver el velocímetro por miedo a sufrir un ataque de nervios. El detective manejaba pisando hasta el fondo el acelerador y sin embargo podía mantener sin ningún problema el control del auto.
—Debiste ser piloto de carreras, Viktor —dijo sin darse cuenta. Aquello simplemente sacó una estrepitosa carcajada del ruso.
JJ les seguía de cerca, el helicóptero no dejaba de dispararles y Viktor conducía alocadamente por las estrechas calles de la desierta ciudad.
Ni en sus sueños más extraños Yuuri imagino estar viviendo algo así. Perecía irreal como a pesar de la dificultosa situación en la que se encontraban, Viktor se las ingeniaba para aumentar la distancia con JJ y esquivar los ataques del helicóptero.
—Oficial Leroy al habla… —se escuchó dentro del auto. Ambos desviaron la mirada hacia la radio del vehículo— Eros, será mejor que pares esta locura y te entregues. Solo estas poniendo en riesgo tu vida y la del capitán Nikiforov
—Parece preocupado por ti —decía Yuuri sarcásticamente— ¿Debería contestarle?
—Sí quieres —el japonés miró la divertida sonrisa que Viktor le dedicaba y tomó entre sus manos el comunicador de la radio.
—Oh, oficial Leroy ¿Qué le hace pensar que seguiré sus órdenes? —dijo burlón—Además, ni siquiera dijo cambio, cambio
—¡Déjate de bromas y entrégate de una vez!
—Nuevamente no dijo cambio. Que mal, acaso no entiende que tengo al mejor conductor de la policía junto a mí, cambio
—No entiendo cómo haces para que Viktor este conduciendo de esa manera —en la voz del policía se podía notar lo frustrado y enojado que se encontraba.
—Es Lo que se consigue cuando apuntas a los genitales de un hombre, cambio —habló mirando picaronamente al ruso a su lado.
—¡Yuuri! —chilló el detective sonrojándose— ¿Por qué dijiste eso?
—¿Qué tiene de malo? Me parece una idea genial. Cuando te pregunten por qué ponías tanto empeño en mi huida, puedes decirles eso. No creo que nadie te juzgue o sospeche si les dices que apuntaba a tus genitales
—Eso es cierto… —el japonés tenía un muy buen punto. No había pensado en qué excusa daría una vez que todo terminara. Pues, sí iba a ser raro que él se esforzase tanto en esquivar las patrullas y al helicóptero.
—¡Tu maldito bastardo! ¡Eres despreciable!
—¿No entiendo como llego a ser policía si ni siquiera puede seguir los códigos básicos? Como decir cambio una vez que deja de hablar por radio, cambio
Viktor dejó salir una escandalosa carcajada, le fascinaba el cambio del menor.
Había sido un tanto desconcertante asimilar que su hermoso japonés era Eros. En un principio pensó que se trataba de una broma, pues sus personalidades no encajaban para nada, pero recordó la vez en que Yuuri había bailado Pole Dance para él. La seductora mirada que le dedicaba, los preciosos y sensuales movimientos de su cuerpo a la hora de bailar. Y ahora, al verlo interpretar tan bien su papel, todo comenzaba a tomar sentido. Aunque, no podía negar que aquella faceta le estaba gustando más de lo que debería.
JJ no volvió a decir nada por radio, además a esas alturas Viktor ya le había sacado una buena distancia, tanto que pronto lo perdió de vista.
Solo restaba el helicóptero, que de vez en cuando volvía a disparar en contra de ellos. De repente, el sonido de la pegajosa melodía de la canción de la "Gata salvaje" sonaba dentro de unos de los bolsillos del detective.
—Es Yurio, ese es el tono que tengo para el —Yuuri rodo sus ojos divertido y metió su mano en la chaqueta del ruso para tomar el teléfono de este.
—¿Hola?
.
..
...
...
Hola! Gracias por leer este fanfic!
No sé si lo había mencionado antes pero al fic le queda poquito, si no lo había dicho pues... ahora se los digo xD
El próximo capítulo sería el final, pero no se alarmen, también subiré un epílogo y unos cuantos extras. Pero la historia en sí termina en el próximo u.u
Eso es todo por ahora, sin nada más que decir, me despido.
Cambio y fuera.
