(Suenan tambores) He vuelto, he vuelto… anticipadamente porque este capítulo no tiene desperdicio (es el más largo que he escrito). La respuesta a la pregunta de las mil lochas, ¿qué le pasa a Harriet? Aquí sabrán la respuesta. No está de más decirles que… disfruten y saludos. Las canciones que me inspiraron fueron Porcelain Heart de Barlow Girl y una canción de Fergie llamada Losing My Ground (he estado oyendo ese disco, no imaginé que tan bueno podría ser, no suele gustarme ese tipo de música).
Esta mañana el capitulo estaba listo cuando sonó en mi itunes una canción bastante vieja llamada "Te quise Olvidar" de MDO, de cuando yo escuchaba este tipo de música y me quedé oyéndola y no PUDE EVITAR ponerla en el fic (yo se que esa canción es demasiado novelera jajajajajaja), pero la letra me gritaba Maynard sin remedio (pobre Maynard si se llega a enterar que hasta le puse música a su momento). Por cierto, entre tantas canciones estoy casi lista con el soundtrack de este fic. En uno de estos días lo publico, es la recopilación de toda la música que me ha inspirado.
la Locha era una moneda de Venezuela que alguna vez tuvo valor (denoninación 2 1/2 Centavos), pero con la devaluación, no vale ni la lástima.
Capitulo 43. Corazón de Porcelana
Esta situación es un fastidio, lo es. No puedo sentir nada como antes, no del todo como humano. No me doy cuenta del calor insoportable, los pinchazos no duelen y el frío no me afecta. Lo contrario a eso es que escucho los susurros de la gente y sus corazones latir, bombear la preciosa sangre como una tentación. Es como si te gustaran las tartas de chocolate y vivieras en un mundo donde las tartas de chocolate pasean a tu alrededor, tienen sentimientos, vidas, amigos y familias. Las tortas de chocolate no son tanta tentación, el dulce puede dañar los dientes si se come en exceso.
A esta comparación podemos agregar otras comidas deliciosas. Algunos de mis compañeros en Hogwarts huelen mejor que tartas de Chocolate, pie de manzanas quizás, algunos como si fuesen tartas de naranja y mandarina, algunos con crema pastelera… pero la más deliciosa de todas es una cheesecake de fresa que nunca puedo evitar saborear en mi imaginación, abro los ojos y la veo, Harriet Potter. Mi día es gris oscuro ahora, ella me hace recordar porque todo ha terminado así. Su culpa, mi culpa… ella es mi perdición. Es algo dual, no podría hacerle daño pero su aroma es delicioso. Ella es como una medicina, tocar su piel es la gloria, es como si mi alma pidiera volver a mi cuerpo, respiro hondo y empiezo a sudar, respiro aire puro y mis sentidos humanos han vuelto. Duele un poco, pero puedo sentirme bien pronto… Harriet puede curar mi condición temporalmente y ser humano me hace sentir las cosas más intensamente.
Solo sé que ella tiene que aceptar sanarme y con tan solo tocarla mi proceso de sanación empieza. Pero las cosas se arruinaron entre nosotros ya que ella no me dirige la palabra desde verano. Es complicado de explicar, pero digamos que lo he arruinado para siempre y la extraño como nunca, esto es como estar en el infierno atormentado por su recuerdo y verla sabiendo que no puedo tocarla. Ahora su aroma está atrapado en mi mente, en mi cuerpo y recrear la última noche juntos es bastante doloroso, porque es un sueño perfecto, es el placer que me hace desbordar y luego reaccionar sabiendo que es parte del pasado, al menos antes los recuerdos eran difusos ahora viven en mi mente a cada segundo. Es como probar un bocado del mejor manjar y saber que me tengo que conformar con ese pequeño pedacito, porque no volveré a probar nada igual.
Mis días han sido solitarios, mi mejor compañía son los libros. Y mi padre sin duda ha sido de gran ayuda, me ha sacudido diciéndome dos cosas: "Maynard, cada vez que tengas relaciones con una chica, sea quien fuese, protégete, solo hazlo y si todo falla… no te cases". Mi viejo se volvió paranoico tras haber visto los recuerdos de Harriet, claro que estos recuerdos venían del futuro según él. Cosas horribles vendrían para mí y mi padre nunca quiso decirme lo ocurrido.
Lo he cumplido, con una sola excepción… claro que aquella excepcional noche con Harriet no hizo falta, me tomó desprevenido y ella no puede tener hijos. Vaya tontería todo esto.
Luego de tanto tiempo me acostumbro a la compañía de alguien. De vez en cuando Kelly venía a pasar el rato a mi lado, pero no es lo mismo que antes. No la quiero y ella lo sabe, solo que ella no quería admitirlo. Pero ella ha insistido y finalmente ha desistido. Hemos estado juntos un par de veces, nunca en mi cuarto… siempre en su casa. Se siente mal, pero mi cuerpo reacciona a sus estímulos, pero aun así mi cuerpo sabe que ella no es Harriet. Me siento más humano y eso es de gran valor para mí, pero fuera de eso no significa nada, es como un momento suspendido en el tiempo. Pero no estoy más cerca de ser humano que antes, no volveré a ser humano… aunque el placer carnal siga estando presente, ayuda a escapar tan solo unos segundos al placer de beber sangre, la continua tentación. Me he hecho fuerte, pero hay días que no quiero ser fuerte… solo dejarme llevar, al fin y al cabo ha habido tantas muertes que unas más no afectarán más las cosas.
El pensamiento de un depredador, cada vez más claro. Pero mi parte humana se niega a morir, tengo miedo del día en que ella realmente no vuelva más, que realmente esté lejos de Hogwarts y yo caeré en las tinieblas sin saber mi nombre ni mi pasado… seré una completa maquinaria para matar. Mi parte humana se habrá ido para siempre.
Mi padre de nuevo me ha enfrentado. No se si su discurso ha logrado convencerme de que existe una esperanza. Debe ser algo grave si él prefiere verme con alguno de los odiados Potter antes que verme perder la cabeza (voy a perderla, un día de estos…). Pero no tengo otra opción, cualquier instante que cruce a la pelirroja, solo noto su corazón acelerarse del miedo y evadirme, si lograra cruzar palabra las mismas serían hirientes, ella me mira con odio, con resentimiento y con dolor… puedo entenderlo.
No importa lo que haya pasado, igual debo advertirle y protegerla. Allá afuera hay depredadores más despiadados que yo y ella puede estar en su camino o ser el blanco. No permitiré que nadie le haga daño… nadie…
M. E. Snape
Estuve con otra
queriendo olvidarte
Y me fue imposible
de mi mente arrancarte
Era tan hermosa, perfecta
buena amante
Que no dudé un minuto
con ella enredarme
Era obsesionante
ver su cuerpo sobre el mío
Respirando el mismo aire
que no llenaba este vacío sin final
Te quise olvidar
tus besos borrar
Estuve con otra
y me quedo la soledad
Y yo la hice mía
y en ella te veía
Que absurdo
y que tonto pensar que
Con otro cuerpo
te iba olvidar
Mi cuerpo te grita
que regreses otra vez
Quiero abrigarme en tu piel
Y contigo amanecer de nuevo
Harriet iba con las chicas al invernadero, la clase de Herbología sería en 20 minutos. Liz y Ashley bromeaban sobre la liga de Quidditch, mientras que Sally iba hablando con Beca. Harriet iba entre ellas callada, hasta que sintió una presencia detrás de ella. Volteó y observó a pocos metros al único no humano en Hogwarts. Maynard Snape la miraba intensamente, caminando rápidamente a su lado, ella con un rostro de horror vio como Liz, Ashley y Sally la miraron.
- ¿Estás bien? – Beca miraba preocupada.
- Sí, creo.
- Potter, ¿Me permites un minuto a solas? – Dijo Maynard en tono amable pero seco, bastante controlado. Ella le miró en silencio y les hizo una seña a las chicas para que siguieran. Ella camino en dirección contraria y Maynard entendió bien siguiéndola.
- ¿Qué quieres hablar?
- Ya no somos amigos, y ahora eres muy unida a Beca Stevens. – Dijo Maynard con algo de ironía. – Ella no es un peligro con sus colmillos como lo soy yo, pero es bastante peligrosa con la lengua.
- ¿Eso viniste a decirme?
- No, solo quería advertirte algo. – Dijo Maynard. – Por tu bien…
- Ahora me amenazas. Eso es nuevo. – Dijo Harriet. - ¿Tienes algún desorden bipolar como Kelly? ¿También necesitas un loquero?
- No, no es una amenaza. Mantente lejos del bosque, si es posible del lago. No estés sola nunca, si sales del Castillo procura estar acompañada. ¿Bien?
- ¿Qué mosca te ha picado hoy Snape?
- Hay cosas horribles para ti esperando en el bosque. Para cualquier humano y están vigilándonos constantemente. Alguien los ha enviado, no estoy seguro si son hombres lobos o vampiros, voy a averiguar más. Pero por favor, mantente fuera del peligro.
- Que considerado. Seguro esas alimañas solo vienen a visitarte y son familiares lejanos. – Dijo Harriet con tono rudo. Se volteó e iba a seguir su camino, pero Maynard se le atravesó en el camino.
- Se que me odias, no espero menos. Pero por favor, trata de permanecer dentro del Castillo. Es por tu bien, Harriet. – Maynard había usado ese tono suave que a ella tanto la descontrolaba, le recordaba a sus mejores momentos juntos. El estaba a pocos metros de ella y ella solo suspiró frustrada.
- Veré que puedo hacer. – Harriet tomó sus cosas y se dirigió a clases de Herbología, pero no duró mucho tiempo hasta que salió directo al baño victima de los nervios y aquella reacción nerviosa de devolver su comida, le estaba dando escalofríos.
Broken heart
One more time
Pick yourself up
Why even cry?
Broken pieces in your hands
Wonder how you'll make it whole
You know
You pray
This can't be the way
You cry
You say
Some thing's gotta change
And mend this porcelain heart of mine
Of mine...
- Harriet, ¿Qué diablos pasa contigo? – Preguntó Cassie una mañana luego del desayuno. Hillary y Beca miraron asombradas. – Desde que regresaste de San Mungo estás tocada de la cabeza. Mira el clima, no ha dejado de llover una semana, mírate.
- Cassie, tu sinceridad me asombra. – Dijo Hillary percibiendo problemas. – Harriet, tómalo con calma. Queremos hablar de tu problema
- ¿De qué hablan? – Harriet comía un pudín, estaba algo desanimada.
- Lo que Cassie quiere decir…
- Comes como una cerda. Dejas de ir a clases, te duermes, lloras como una magdalena, flojeas y… ¿planeas dejar Hogwarts? – Dijo Cassie casi a gritos. – Tienes un problema y no quieres contarnos.
- Cariño. Solo queremos lo mejor para ti. – Dijo Hillary.
- ¿Qué ocurre conmigo? – Harriet se miraba, debía admitir que estaba comiendo sin control, nerviosa y algo molesta.
- Mírate, estás más rellena. – Dijo Hillary tratando de sonar dulce. – Ser gorda no es malo. Pero sucede que también estás sensible, aunque admito que tu rostro se ve más radiante que nunca. Pero Beca te ha escuchado en las mañanas en el baño.
- ¿Si? – Harriet miró a Beca que permanecía en silencio al lado de Hillary.
- Vomitas, y es casi todos los días desde la última semana. Has estado muy débil en clases y te duermes de nada. – Dijo Cassie. – Afróntalo, tienes anorexia nerviosa.
- Cassie… yo no creo que… - Empezó Hillary pero Harriet la interrumpió.
- ¿Anorexia? ¿Yo? – Harriet miraba extrañada. – Si tuviera anorexia comería un brócoli diario. Ni siquiera sabía que había subido de peso. Pero…
- Entonces tienes bulimia, lo que es peor. Porque te estás volviendo gorda. – Beca trataba de reconfortar a Harriet. – Nosotras te queremos, se que lo de Maynard te ha afectado y…
- No sufro de desordenes alimenticios chicas. – Dijo Harriet. – No vomito la comida porque quiera, solo me dan nauseas cada mañana. Además del hambre atroz.
- ¿Y si es una enfermedad incurable? – Preguntó Beca casi llorando.
- Gracias por animarme. – Dijo Harriet de malas pulgas.
- ¿Entonces porque esos cambios de humor tan drásticos? ¿Por qué las nauseas? ¿Por qué comes demasiado? ¿Por qué ese cambio? – Cassie quería saber la verdad. Beca soltaba algunas lágrimas y Hillary permanecía callada, pensativa.
- No lo sé… hace unos días quería llorar y ahogar el Castillo con una inundación. – Dijo Harriet suspirando.
- Y lo estás haciendo literalmente. – Dijo Cassie señalando la lluvia en la ventana.
- No sé que me ocurre. Pero me siento triste.
- Es el despecho. Los comportamientos irracionales de un corazón roto. – Dijo Beca.
- Harriet, por favor… nos vas a matar a todas si sigues así. – Dijo Cassie. Hillary iba a decir algo, pero en ese momento Martha Macinsale entró al gran Salón saludando a Maynard, lo miró y miró a Harriet. Con cada segundo miraba con extrañeza, con incredulidad. Al final solo suspiró
- Hill, estás pensando algo… - Dijo Cassie intentando hacer reaccionar a Hillary.
- Esto no tiene sentido, pero es… lo único que me cabe en la cabeza. Harriet, dime, ¿has tenido fiebre? ¿Alguna evacuación líquida? ¿Tos? ¿Salpullido? ¿Ronchas?
- Oh no… Hillary Hill la curadora honoraria de San Mungo. – Dijo Cassie con sarcasmo.
- No, nada de eso…. Pero he tenido cambios de humor terribles, y si… he estado comiendo demasiado. La otra vez casi golpeo a Rowen por no darme su cheeesecake. ¿Creen que me haya afectado tanto así lo de Maynard?
- Más bien casi no te ha afectado. – Dijo Hillary con una sonrisa. – Harriet, porque no vas a la enfermería… la Señorita Chloe dirá si tienes algo extraño o algún virus, o algo malo en tu cabeza… ¿Bien?
- ¿Qué estás pensando Hillary? – Preguntó Cassie mientras la rubia miraba a Maynard y Martha conversando.
- Una posibilidad tan remota como encontrar a un vampiro que no se alimente de humanos. – Dijo Hillary. Harriet se levantó para ir a la enfermería confiando en Hillary, no quería saber la posibilidad remota de Hillary ya que no sonaba a que fuese a ser bueno. Pero apresuró el paso para poder llegar sin retrasos a su clase de Historia de la Magia. Beca siguió de largo a la biblioteca, no precisamente a estudiar.
- Aindrea, lo que usted dice es imposible. – Dijo Florence dudando asombrada, su rostro mostraba sorpresa e incredulidad.
- Lo he visto, es la única verdad. Oddbrown no va a durar mucho. Ha sido marcado, va a morir pronto. Y no hay forma de detener esta maquinaria diabólica. Ellos han tomado el control.
- Hablaré con Bullstrode. – Dijo Florence pero Aindrea negó con la cabeza. – Dumbledore, no entiendo… ¿es Sobre Harriet? Pero es imposible.
- No, para Galia nada es imposible. – Dijo Aindrea. – Busca a la pelirroja, mira sus muñecas y dime si ves algo. Debes protegerla Florence.
- ¿Está usted seguro de lo que ha visto?
- Si, jamás me equivoco en esto Harrington. – Aindrea sonreía muy feliz. - ¿No es lo mejor que podría haber pasado?
- No estoy segura… esto supone algunos cambios ¿Cuánto tiempo aproximado? – Preguntó Florence sin creerlo ahora parecía estar hiperventilando.
- Dos meses. – Dijo Aindrea.
- Oh Dios mío. – Florence recordaba y ahora su rostro tenía una mueca de horror. – Severus va a enloquecer y morir. ¿Es esto real?
- Si, mujer. Lo es. – Dijo Aindrea. – Por favor, ocúpate de ella.
- Hay una manera de probar si lo que usted dice es cierto.
- Explícame, ¿Qué se te ha ocurrido en esa mente perversa que tienes? – Cassie no entendía. Hillary parecía nerviosa.
- No estoy segura. Pero, Harriet se comporta igual que mi tía Adelle hace 8 años. Lo recuerdo bien. Ella sufría de nervios, lloraba, las nauseas cada mañana y su antojo favorito eran los caramelos Berttie Beans con sabor a coco mohoso.
- Que asco, coco mohoso. – Dijo Cassie. – A ver, dime… ¿Qué tenía tu tía Adelle? ¿Menopausia prematura?
- Oh no… es todo lo contrario. – Hillary vacilaba observando ahora como Maynard dejaba solo el Gran Comedor. – Pues… En un par de semanas en San Mungo le confirmaron que estaba esperando un bebé, y ese hermoso bebé es mi primo Horace Hill, un chico brillante para su edad.
- ¿QUEE DICES? Hillary… ¿Estás consciente de lo que acabas de decir? – Cassie miraba enloquecida.
- Si, por eso le dije que fuese a chequear su estado de salud. Es la última posibilidad…
- No es una posibilidad. – Dijo Cassie intranquila. – Harriet no tiene útero para tener bebés. ¿Recuerdas hace un año? Ella sufrió mucho con eso.
- No lo podría olvidar jamás. Ok, míralo de esta manera… ¿no te parece extraño su comportamiento? Además coincide con…
Harriet corrió desde la puerta con rostro de susto, sus manos temblaban del miedo.
- La Señorita Chloe me dijo que estoy sana. Me sugirió examinarme en San Mungo ¿Qué está mal conmigo? Díganme. – Harriet parecía al borde de la histeria.
- Harriet, siéntate. – Dijo Hillary.
- Esto es ridículo… - Dijo Cassie.
- Prométenos que no vas a llorar. Dime, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te acostaste con Maynard? – Hillary respiraba con calma.
- El sábado se cumplen dos meses. – Dijo Harriet sin entender. – 19 de Octubre.
- Y… ¿Cuándo comenzaste a sentirte mal? – Hillary miraba a Cassie y luego miraba a Harriet tratando de mantenerse serena.
- Desde el 7 de Octubre, mi cumpleaños. – Dijo Harriet sin entender. - ¿A qué viene todo esto? ¿Crees que sea una enfermedad de transmisión sexual?
- Bien… Quizás no una enfermedad, pero si la presencia de un parasito muy especial. - Hillary no sabía cómo anunciar aquella sospecha sin ocasionarle un colapso nervioso a su amiga.
- Es ridículo. Harriet, Hillary cree que podrías estar embarazada.
Harriet creyó haber escuchado mal y reaccionó lentamente, dejó sus manos en la mesa y se sintió confundida, no podía creer lo que Cassie acababa de decir, miró sus muñecas. Aquello era bastante drástico.
- ¿Embarazada? – Preguntó Harriet. – Pero, chicas, yo no tengo útero… ¿Qué posibilidades hay de que yo esté embarazada?
- Ninguna. – Dijo Cassie segura.
- Mira tus muñecas, están sanas… se curaron de las artes oscuras. – Dijo Hillary levantando el tono de voz.
- Hillary, que unas heridas se curen es posible… pero mi cuerpo no puede regenerar un órgano extirpado.
- ¿Por qué no? Nada es imposible para el Fénix, que renace de sus cenizas. Tú eres el fénix. ¿Recuerdas? El dragón y el Fénix. – Hillary chillaba. – Puedes hacer sanar al vampiro sanguinario… ¿Por qué no sanarte a ti misma?
- Chicas, esto es demasiado fantasioso. – Harriet parecía negarse a la sola posibilidad.
- Claro, como si decir que Sirceadeo habló contigo, no es lo suficiente fantasioso. – Dijo Hillary resentida.
- Hillary… esto es… - Harriet en realidad comenzaba a dudar. – Creo que me siento mareada. Voy a saltarme las clases hoy.
- Ok, está bien. Sonará loco y todo lo que tú quieras. Pero antes de enviarte a San Mungo a hacerte un examen de salud, mejor es probar por nuestra cuenta. Este fin de semana hay Hogsmeade. Podemos comprar… - Hillary bajó su voz. – Pruebas de embarazo, solo para confirmar. Sino deberías preocuparte, puede ser que estés aun bajo la influencia de Malfoy o peor. ¿No? Artes oscuras…
- Yo no estoy embarazada. – Dijo Harriet casi angustiada. Un escalofrío la recorría por su espina dorsal y sus manos sudaban, aquello remotamente le parecía con más sentido pero era imposible y ella lo sabía… – No tengo motivos, no tengo como.
- Vamos, Hillary tiene razón… deberíamos probar su estúpida teoría extraña. – Dijo Cassie. Hillary parecía sonreír.
- Harriet querida ¿Tu no crees en los milagros? – Hillary parecía algo mística.
- ¡NO! No es un buen momento para milagros.
Maynard en el límite del bosque con el colegio parecía rastrear aquel salvaje olor, nunca había olido algo igual. Eran varios, rondaban la zona y le miraban, pero no se acercarían. Estaban inquietos y esperaban algo, eran cinco exactamente, daban círculos entre los árboles y no dejaban verse, un aroma peligroso… eran como él, eran vampiros pero los sentía más llenos de rabia y fuerza. ¿Qué querían?
Los malos chistes de Harriet quemaban la memoria del chico, le había dicho alimaña, esa chica malcriada… la razón de toda su perdición, la razón por la que él estaba allí con mucha dificultad para pasar como un humano. Harriet estaba resentida y Maynard gruñía impotente, la chica estaba más afilada que una cuchilla. Él le había advertido mantenerse alejada del Bosque y el Lago, y ella parecía irritada con tan solo su presencia.
Maynard los sentía, eran cuerpos sin vida ni alma que acechaban, no atacarían porque esperaban ordenes… no parecían estar acostumbrados a estar juntos, pero alguien los estaba ordenando algo. Ponía
atención al bosque, pero tras el venían unos pasos suaves, un aroma tan dulce y empalagoso, Martha Macinsale se acercaba.
- Genial… - Maynard no parecía de humor. Martha apareció en pocos metros sonriendo.
- Maynard, pensé que no te encontraría jamás… ¿recuerdas este lugar? – Martha sonreía y vestía impecable. Sería un tonto decir que aquella no era la chica más hermoso que hubiese visto, pero no era completamente cierto. Su aroma dulce era aturdidor en cierto punto y le distraía.
- No, no se dé que hablas…
- Cuando fuimos novios, veníamos de paseo aquí. – Dijo Martha tomando la mano del chico, sonreía sensualmente.
- Ah, eso… - Maynard no parecía estar prestándole atención.
- ¿Qué ocurre?
- Lo primero que te dije sobre mí es: no hagas muchas preguntas. – Dijo Maynard caminando hacía el castillo, ella algo desilusionada fue tras él, algo irritada.
- Quiero saber que somos…
- Lo hablamos anoche, ¿no recuerdas? – Maynard la miraba indiferente. Martha recobró los ánimos y sonrió.
- Si, es verdad. Sin compromisos, entiendo. ¿No te molesta que te vean conmigo?
- Un poco. Aunque debido a que le dijiste a todo le colegio que estuvimos juntos, me da igual… - Maynard lo decía rudamente.
- Nunca había sido tan feliz como ahora, ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Compañeros de cama, es una idea genial. Solo estamos juntos para eso y todos felices sin un compromiso.
Maynard no parecía muy feliz que digamos, y Martha en realidad estaba ocultando la terrible inseguridad que le invadía. Pero era cierto, lo único que compartían era algo físico y Maynard sentía que al menos eso le hacía sentir un poquito más humano, pero jamás como un ser vivo como cuando estaba con Harriet. Se maldecía a si mismo ya que en ese punto se dio cuenta que su existencia no tenía sentido del todo. Oh si, estar sin ella era estar muerto aunque ella lo odiara. Y las palabras de su padre se repetían dentro de su cabeza.
- Yo no soy feliz, si me preguntas. – Dijo Maynard cortante.
- ¿Crees que puede haber algo que te haga feliz?
- No, pero me harás menos infeliz si hablaras menos. – Dijo Maynard sonriendo fríamente y Martha sintió aquello como una fría cuchilla. Ahora estaba molesta.
- Nunca me habías dicho algo así de sincero… no eres como antes.
- Oh no, para nada. ¿No te gusto así ahora? – Dijo Maynard retóricamente entrando al vestíbulo. Ted Weasley discutía tensamente con Rowen, parecían tener una charla amistosa pero el pudo ver los puños cerrados de Rowen. – Nos veremos luego…
- ¿Esta noche te parece? – Martha sonreía con sensualidad.
- Si, como sea…
- Pido por favor, una tregua… no podemos dejar de hablarnos toda la vida. – Dijo Ted bastante cordial, Rowen lucía aun molesto.
- Si, entendí… nunca me quedo con la chica. Siempre es alguien más, incluso Ted el adorable jefe del Club de Duelos. Estaré bien, Hillary es una chica… es como una joya en bruto, debes saber verla bien para apreciar lo valiosa que es.
- Rowen, ese ha sido tu mayor error… creer que ella es un objeto.
- Theodore, seremos amigos con el tiempo. Solo no me digas que hacer con mi vida, ya sé que tu vida es perfecta… ahora con la gloria, fama y la chica de tus sueños. Ve tras Hillary.
Rowen se fue sin decir otra palabra, y Ted suspiró algo frustrado aunque se sentía más aliviado porque su primo cedía y muy pronto se tratarían mejor, aquel había sido el primer paso. Ahora seguía arreglar las cosas con Hillary, al menos volverse a hablar como personas conocidas, eventualmente podría pensar en su amistad. ¿Estaría dispuesta ella?
- Las mujeres son un problema, ¿No Teddie? – Dijo Maynard con una mueca.
- Espero estar haciendo lo correcto. – Dijo Ted caminando junto a Maynard hacía la torre de Gryffindor. – Mi madre me ha aconsejado perdonar y dejar ir todo este episodio. Estoy listo con Rowen, veremos qué tal va con Hillary. ¿Maynard qué harías si tu mejor amigo durmiera con la chica que más te ha gustado?
- No se… depende. Los humanos dan mucha importancia a ese tipo de lealtades. – Dijo Maynard mostrando los colmillos. – No sería muy agradable decirte que pasaría si eso me pasara a mí. Ted, es posible que dormir con alguien no signifique sentimentalmente nada para una persona.
- Oh, no veo tu punto. – Dijo Ted en las escaleras deteniéndose. – Nunca he besado a ninguna chica y mucho menos.
- Muy afortunado, las chicas pueden ser un peligro. – Dijo Maynard sonriendo. – Mira como he terminado, alimentándome como una sanguijuela.
Ted sonrió algo triste, Maynard avanzaba hacía el retrato de la Señora Gorda, antes de entrar detuvo a Ted.
- ¿Podrías hacerme un favor?
- Dime. – Ted miraba extrañado.
- Harriet, por favor… vigílala. – Dijo Maynard. – Ella quizás no necesita que la cuiden, pero hay algo en el bosque… otros vampiros y no son tan amistosos como yo soy.
- Si tu eres considerado amistoso después de lo que hiciste a los amigos de Valdemarr, creo que debemos temer de esos seres. Sobre Harriet… la observaré. – Ted suspiró frustrado. – Ella es una de las razones por la que he decidido acercarme a Rowen.
- ¿Ocurre algo malo?
- Se que ustedes terminaron mal. Pero Harriet actúa como una lunática… anda demasiado sensible. Me preocupa su salud y su bienestar mental. – Dijo Ted. Maynard observó extrañado.
- Vamos Ted, si la muerte de sus hermanos no la volvió loca, si todo lo ocurrido en Cobham no la traumatizó, dudo que ahora vaya a volverse loca de repente. – Dijo Maynard amargamente.
- Entonces, ¿porque actúa así?…. Es como si no fuera ella.
- No he notado artes oscuras, de hecho es ella pero de un modo diferente. Si, ha sido algo agresiva conmigo, pero no es de extrañar luego de todo lo que la hice pasar. – Maynard fingía serenidad, pero la causaba algo de incomodidad todo esto.
- No te sientas mal… yo creo firmemente en el perdón. – Dijo Ted recordando algo. – Quizás no sea tarde para ti. Ya regreso, he olvidado algo importante.
Ted corrió a toda velocidad por los pasillos, los fantasmas lo veían pasar extrañado, mientras que el Señor Meebs permanecía vigilante. Tras varios minutos logró llegar a la Biblioteca, donde estaban las tres Slytherins más cercanas a él en tiempos mejores. Su prima Harriet, Cassandra Nott y Hillary Hill. Intentó calmarse un poco, sonriendo las saludó desde lejos. Lo haría rápido.
- Hillary… ¿me permites? – Ted estaba sudoroso y a punto de vomitar. Pero se contuvo, debía enfrentar su presente y sus sentimientos. Hillary sorprendida asintió y se levantó, juntos caminaron hacía el pasillo de encantamientos.
- ¿Ocurre algo? – Hillary preguntó sin mirarle, ojeando un libro.
- Quiero hablar contigo, aclarar todo… - Dijo Ted.
- ¿Hay algo que aclarar? No te culpo que me odies luego de…
- No te odio Hillary. Hemos sido los mejores amigos desde hace mucho y extraño nuestras conversaciones. Digo, quisiera conversar a fondo sobre nosotros. ¿Se puede?
- Si, por supuesto. – Hillary miraba sorprendida al final dio una sonrisa nerviosa.
- El sábado en Hogsmeade. En La Cabeza del Puerco. – Dijo Ted con el corazón acelerado. – No quiero que nadie nos vea y los chismes empiecen.
- Oh, claro. – Hillary estaba algo cortada pero aceptó. Ted asintió y se despidió con la mano rápidamente, ella se quedó unos instantes viendo como se iba el chico, estaba apoyada en uno de los instantes, ¿qué podría esperar de todo esto?
- Chicas, ¿a que no adivinan que me enteré? – Dijo Beca chillando de emoción con unas chicas de tercer año y otras de cuarto en la sala común. Daeva estaba en su silla algo perdida. – Kelly Owens va a pedir abandonar Hogwarts. Su hermana quiere internarla en San Mungo, al parecer tiene una crisis nerviosa aguda.
- Oh, pobrecita… ella hacía bonita pareja con Snape. – Dijo Chelsea Robbins.
- No se engañen chicas. El día de mi fiesta ella le terminó y él se acostó con otra chica, la chica misteriosa que me pidió no revelar su nombre. Luego Kelly casi extorsiona emocionalmente a Maynard para volver… es trágico. Ahora con Martha lo veo venir todo… - Beca se calló al ver llegar a Harriet junto a Hillary y Cassie. Aquella mañana del Sábado era tranquila, aunque aun había una llovizna densa afuera.
- Hola Beca ¿Qué hablabas? – Preguntó Harriet, esta mañana llevaba un abrigo verde lista para ir con sus amigas a Hogsmeade.
- Nada.
- ¡Beca!
- Sobre Maynard… - Dijo Beca pensando que Harriet rompería en lágrimas. Pero Hillary reía por debajo.
- No te preocupes. – Dijo Harriet tranquila. Cassie y Hillary estaban a cada lado de la pelirroja, parecían cuidarla de cualquier cosa. Harriet sujetaba su varita y la metía dentro de uno de los bolsillos.
- Beca, por favor… dinos con quien le puso los cuernos Maynard a Kelly Owens en tu fiesta. – Dijo Chelsea y Harriet palideció de repente.
- Chicas eso es top secret. – Beca vio la cara de repulsión de Harriet. – Además eso no importa.
- Yo escuché en el almuerzo, Corina le dijo a Sarah que me contó a mí y otras chicas que anoche Maynard y Martha estuvieron juntos. Ella dio todos los detalles, dijo que Maynard es soberbio en la cama y que Martha no puede creer lo satisfecha que ha quedado. Han quedado como amigos, pero como compañeros de cama por así decirlo. – Dijo Elle y Chelsea asentía.
- No voy a vomitar hoy, no voy a vomitar hoy… – Harriet miraba con los ojos desorbitados diciéndose a ella misma. Hillary la empujó camino fuera de las mazmorras.
- Beca, hoy nos vemos en Hogsmeade. – Dijo Hillary, Harriet aun estaba paralizada. - ¿Bien?
- Querida, por supuesto. – Beca sonreía.
- A las 3 pm en el café de Madame Haynette, lo inauguraron hace poco. – Dijo Hill. – tengo una cita a la 12 pm.
- Oh, entonces no te espero… - Dijo Beca guiñando un ojo.
- ¿Una cita? – Cassie no entendía. - ¿De qué trata esto?
- Ted quiere hablar conmigo. Me lo dijo el otro día. Quiere que hablemos a solas y nos veremos en la cabeza de puerco.
- Vaya, lo veo y no lo creo. – Dijo Cassie sorprendida. – Yo veré a Charlie para cenar aquí en Hogwarts. Ha tomado el día libre con Sean y Rowen.
- Día solo de chicas hasta las 12… perfecto. Esto es lo que haremos, tú buscarás tres pruebas de embarazo de caldero de aluminio. Yo llevaré a Harriet a tomar una cerveza de mantequilla en las tres escobas, está demasiado nerviosa.
Harriet no decía ni una palabra, parecía muy pensativa queriendo creer que aquello era mentira y aquel dia sería una tontería.
- No, cervezas no… jugo de calabaza mejor. El alcohol nunca es bueno para… como si ella pudiera estar embarazada. – Cassie parecía nerviosa. Harriet solo caminaba en silencio sin escuchar a sus amigas.
- Chicas, no quiero ir a Hogsmeade. – Dijo Harriet temblando y rompiendo el silencio.
- Claro que iremos, hay que matar a la serpiente por la cabeza. – Dijo Hillary. – Harriet, mírate. Desde el miércoles estás resbalándote, tropezándote de nervios y ahora no quieres ir. Debemos saberlo ya, además luego comeremos helados y bromearemos con Beca.
- Si vuelvo a oír otro chisme de Beca o algo parecido me moriré, lo juro. – Dijo Harriet cerrando su abrigo apenas salieron del Castillo. Hillary la había peinado y ahora Cassie miraba el reloj.
- Es hora, Hogsmeade nos espera. – Cassie abordó junto a Hill y Harriet una diligencia.
- Está completamente fuera de sí. – Dijo Severus Snape entregando el medallón a Florence, ella escuchaba atenta.
- Está algo asustada… ¿no has notado algo extraño aparte?
- Se metió al lago la semana pasada. Ha ido a la enfermería varias veces y ha saltado muchas clases. ¿Te parece eso extraño?
- Lo bastante. – Florence miraba a Severus pensativa. – Severus, van a asesinar a Oddbrown. No hay forma de evitarlo.
- ¿Cómo has dicho? ¿Cómo sabes esto?
- Aindrea Dumbledore, fui a verlo… me dijo algo que cambiará nuestras vidas para siempre. El medallón llega en buen momento, debo ir a la mansión Harrington, hay algo que debo investigar.
- ¿Mansión?
- Luego te explicaré. Por ahora, quiero que me prometas algo… vigila a Harriet. Debes protegerla con tu vida si es necesario, ella aun no lo sabe. – Dijo Florence algo preocupada.
- Yo tampoco lo sé… ¿De qué trata esto? – Florence avanzó hasta Severus, y lo besó apasionadamente. – Mi vida está en riesgo, ¿no?
- Si, todas nuestras vidas. Aindrea me dice que es imposible de revertir el hecho de que Oddbrown va a morir, vio que ya está muerto. Pero su muerte es instrumental, ellos quieren a Harriet…
- Hay algo que no me estás diciendo.
- Confía en mi Severus. Por favor, confía en mí. – Dijo Florence susurrándole con calma al oído. – Debemos hacerlo, avisa a la Orden del Fénix por favor. Debemos preservar la vida de Harriet…
- Bien. Daré mi mayor esfuerzo.
- Te recomiendo tener un plan de escape en caso de que… las cosas se pongan mal. – Dijo Florence desvaneciéndose entre las sombras.
- Hoy nos divertiremos. ¿Puede contar esto como una cita? – Preguntó Martha a Maynard que miraba hacia afuera de la diligencia donde iban.
- No lo sé, Macinsale. – Dijo Maynard. – Considérate afortunada de traerme. No me gusta venir a Hogsmeade.
- ¿Malos recuerdos?
- De todo un poco…
- Hay algo… olvídalo. – Martha miraba ahora frustrada, pero no estaría dispuesta a arruinarse el día. Ella se acercó a su lado, tomó su mano y se sorprendió lo fría que estaba, había algo en el chico que la asustaba y la atraía como mosca a la miel. Aquel chico que estaba junto a ella, no era el mismo con el que había salido hace tiempo atrás. Maynard miró a Martha un instante y ella le sonrió.
- No puedo creer que seas tú. Te ves lejano e inalcanzable.
- ¿Importa eso?
- Vamos a las tres escobas, nos hará bien tomar algún coctel y simplemente hablar. De lo que quieras, quiero ser tu mejor amiga una vez más.
- Ni tú misma te crees eso, Martha. ¿Oscuras intenciones? Sé que te propusiste hacerme terminar con Kelly y créeme, no necesité tu ayuda. No quieres mi amistad, la forma de los latidos de tu corazón, la forma en que me miras… pero mi posición no cambiará jamás porque no puedo amar a nadie, digamos que he perdido esa capacidad.
- ¿A nadie?
- No.
- ¿Es porque ya amas a alguien más?
- Pues... – Maynard sonrió. – Me temo que estaré solo el resto de la eternidad.
- Suena mucho tiempo para estar solo. – Dijo Martha susurrando, Maynard miró a la chica y le mostró sus colmillos, ella sorprendida se quedó paralizada.
- Eres un vampiro. Eso lo explica todo. – Martha estaba sorprendida pero no retrocedió, dio una leve sonrisa. – Eso indica que a mi lista ya no solo van humanos, sino otros tipos de criaturas…
- ¿No te importa?
- No, es genial… eso explica porque eres así ahora. Más peligroso, más excitante. No necesitas estar solo, podemos ser compañeros… hazme como tú eres. – a Martha le brillaban los ojos. – Es justo lo que necesitamos, ser jóvenes eternamente y tener toda una eternidad…
- No, lo siento. – Dijo Maynard. – No me alimento de humanos, no lo haré mientras pueda y no pienso convertirte. Sería un error.
- Por eso Harriet te odia, por eso Kelly te dejó… ellas creen que eres un monstruo. – Martha observó el halo rojo en los ojos de Maynard.
- No, ojala hubiese sido eso. Ellas están locas, como tú. No ven el peligro y supongo que tu tampoco.
- Amo el peligro, se que lo eres… - Martha sonreía. – Eres mi reto personal.
- ¿No podías buscar un lugar más discreto? – Preguntó Harriet. Se encontraban en el baño de mujeres de las Tres Escobas. Cassie tenía en una bolsa de papel algo oculto.
- Aquí estará bien. – Dijo Hillary. Cassie miraba nerviosa.
- En la tienda me miraron raro. – Dijo Cassie. – Ojala no sospechen que yo… en fin. Compré tres pociones.
- ¿Tres? – Harriet estaba casi asustada. – Bastaba con una.
- Mejor es estar seguros. – Dijo Hillary. – Ahora dime, ¿qué debemos hacer?
Cassie sacó de las bolsas un pequeño caldero plateado, no más grande que su mano con una poción solidificada en su interior, parecía cera de vela.
- A ver… "La poción más acertada para saber si usted espera un futuro hijo. Solo debe agregar una gota de sangre a la poción e inmediatamente la poción se volverá liquida, y luego de 10 minutos exactos, la poción adquirirá un color final. Si el color es rojo sangre, la prueba es negativa. Si la poción al final tiene un color azul turquesa ¡Felicidades! Usted está esperando un hijo". – Leyó Hillary de las indicaciones. Cassie y Harriet se miraron, escucharon que alguien venía. Una señora con una gran sombrero miró los tres pequeños calderos y a las tres chicas. Con una mirada inquisidora volteó sus ojos.
- Hogwarts se han convertido en un lugar inmoral y depravado. – Dijo la Señora mientras usaba un cubículo.
- No la escuches. – Dijo Hillary. – Necesitamos tres gotas de sangre.
- Ahora pensarán que las tres estamos en estado. – Dijo Cassie.
- Eso es imposible, me vino la semana pasada. – Dijo Hillary sonriendo.
- Y Yo soy virgen. – Dijo Cassie.
- Y yo no tengo útero. – Dijo Harriet. – Estamos pares.
- Toma, un alfiler estéril para que te pinches un dedo. – Hillary no escuchaba a Harriet. – Es bueno salir de dudas.
Harriet desanimada pinchó su dedo con el alfiler, unas gotas de sangre brotaron de su dedo rápidamente y con cuidado agregó una gota en cada caldero.
- Cada una tome un caldero, vamos a sentarnos afuera en una mesa y esperaremos el veredicto de la poción de la verdad. Luego nos comeremos unos helados.
- Suena simple. – Harriet salió nerviosa del baño, pero aquel lugar estaba abarrotado de gente no había ni por donde caminar. Un grupo de amigos abandonó una mesa y Hillary corrió tras ella, al sentarse vio que una pareja conocida estaba en la misma posición que ella.
- Nosotros vimos la mesa primero. – Dijo Martha Macinsale sujetando el brazo de Maynard Snape. Harriet se horrorizó ante aquella escena sintiendo ganas de regresar el baño, pero Cassie la obligó a avanzar.
- No se preocupen, podemos buscar otra. – Dijo Maynard indiferente. – Hola Slytherins.
- Hola Snape. Mi compañero de pociones. – Dijo Hillary sentándose con una sonrisa. - ¿Por qué no se sientan? No tardaremos muchos, solo estaremos aquí sentadas diez minutos. ¿Verdad Harriet?
- Podemos esperar afuera. – Dijo Harriet bastante incómoda.
- ¿Aun disfrutas ignorándome? – Maynard le habló directamente a Harriet y esta se sonrojó levemente.
- No te ignoro. Solo que estamos apuradas. – Dijo Harriet algo tensa.
- Siéntate Harriet. – Dijo Cassie. Martha y Maynard también tomaron asiento.
- Si solo serán 10 minutos, puedo esperar. – Dijo Martha con una sonrisa hipócrita. – Maynard y yo estamos en proceso de reconciliarnos. ¿Saben?
- No, no es cierto. – Dijo Maynard irritado. – Martha, creo que ya habíamos hablado de esto.
- Está bien, solo amigos. Pero aceptaste ser mi pareja para tener relaciones, es solo lo que necesito. Yo se que ni tu ni yo creemos en esa tontería del amor.
- ¡Que hermoso! – Dijo Hillary con otra sonrisa hipócrita. – El Sexo ocasional de Otoño es el mejor.
- Mejor es el de verano – Dijo Cassie cínicamente y Maynard presintió algo extraño. Harriet las miraba con extrañeza. Las tres chicas ocultaban bajo sus abrigos en sus regazos cada caldero, opuestas a Maynard y Martha. Harriet se sentía bastante incómoda y con ganas de vomitar.
- ¿Cuánto tiempo queda? – Preguntó Harriet algo desesperada respirando hondamente.
- Seis minutos y diez segundos. – Hillary llevaba cuenta de tiempo. – Harriet, si los milagros existen, ¿podrías cederme el honor de anunciarlo?
- ¡Hillary! – Harriet le dio un puntapié, pero calculó mal y pisó el pie de Maynard.
- Más cuidado Potter. ¿También hablan en código ahora? – Preguntó Maynard bastante curioso.
- No va a pasar nada. – Dijo Cassie.
- ¿Qué llevan oculto allí? – Martha estaba tratando de ver lo que había oculto tras los abrigos.
- Nada. – Dijo Hillary. – Nada especial.
- El mío está cambiando de color. – Cassie casi gritó mientras chequeaba su caldero. – Es morado, no… es verde, ahora es amarillo.
- ¿Pruebas de embarazo? Las conozco demasiado bien - Martha daba su veredicto ahora.
- No es nada. – Dijo Harriet. Martha alcanzó a ver todo.
- Vaya, mucha acción. ¿No? ¿Qué hace Cassandra Nott con una prueba de embarazo en su regazo?
- ¿Cómo las conoces tan bien? – Cassie preguntaba con una nota de sarcasmo.
- No te entrometas en sus asuntos. Martha. – Dijo Maynard, pero en su mirada había también curiosidad.
- Está bien… no le diré a nadie. No soy chismosa como Beca "arrastrada" Stevens – Dijo Martha divertida. - ¿Quién de las tres está sospechando? – Martha parecía intrigada. Aunque al mirar a Harriet dijo. – Tú no puedes tener hijos, la pregunta es ¿Cuál de ustedes dos? – Refiriéndose a Cassie y Hillary.
- Ehm… este… - Cassie dudaba ahora.
- Oh Dios, Charlie Holmes vuelve al ataque. Debí saberlo. – Martha Macinsale reía con maldad. - No es la primera vez que pasa, cuando él fue novio de Beca Stevens pasó por lo mismo, un pequeño error y ella creía que estaba embarazada. Terminaron cuando supo que no estaba embarazada, pero fue un susto horrible. ¿Crees que no se chismes sobre Beca? Desde ese día Charlie juró que no buscaría más chicas para acostarse con ella, solo chicas aburridas que no fuesen… oh, disculpa. Pero veo que no resistió, y Cassandra Nott es la nueva víctima del don Juan de Gryffindor.
- ¿Sabes Martha? No estoy sospechando de nada. Te parecerá raro, pero quizás soy la última chica virgen de Slytherin y no me siento avergonzada. No tengo esa concepción minúscula en la que lo único que puede divertirme es el sexo. ¿Por qué no maduras y buscas algo que hacer que involucre tu cerebro y no abrir las piernas nada más?
Maynard hizo una mueca muy divertida sin que Martha se diera cuenta, estaba intentando tapar su sonrisa. Martha se quedó fría con tal respuesta.
- Dos minutos más. Dos minutos más – Dijo Hillary presintiendo la tensión.
- Cassandra Nott saca las garras. Eso me gusta. – Martha sonreía ahora como si nada hubiese pasado. Harriet miraba irritada.
- En realidad lo que pasa es que Hillary tuvo un verano movido, en una fiesta se emborrachó y tuvo un encuentro cercano con un chico. – Dijo Harriet mirando a Hillary.
- ¿Yo?... ah si, yo. – Hillary captó su indirecta. – Estoy ansiosa por saber si estoy embarazada. No nos cuidamos, ya saben… me gusta tener sexo con libertad. ¡Wii!
Hillary tenía una cara llena de locura, mientras Maynard presentía que algo iba mal.
- Vaya Hill, me sorprendes… no me digas, luego de Rowen vino Ted. Es injusto que todos piensen que soy una perra despiadada, tú has demostrado estar cerca de mi nivel. Quien lo hubiera pensado. – Dijo Martha sonriendo. Maynard retrocedió creyendo que las dos chicas comenzarían un duelo de magia, pero aun seguían siendo amables.
- Oh si… Ted. ¿Cómo lo supiste? Si, tiendo a ser una inestable emocional – Hillary decóa sarcásticamente y miraba sin perder el control. Hubiese deseado golpear a Martha en el rostro, pero se armó de paciencia.
- Chicas, vamos a la tienda de Sortilegios Weasley. – Dijo Harriet como sugerencia, pero Cassie y Hillary miraban maliciosas negando con la cabeza, ella en el medio veía esto demasiado surreal. No pensaba nada, pero a la vez su cabeza daba vueltas.
- Bien, Hill, Ted debe asumir su responsabilidad. Hoy estoy de tan buen humor que hasta te estoy dando buenos consejos, Hill. Por cierto, ya casi pasa el tiempo. ¡Apúrense!
- Listo, el tiempo se agotó. – Cassie no miraba el caldero sino a sus amigas.
- ¡Claro! – Hillary miró a sus dos amigas. Ninguna se movió.
- Cassie, tu primero. – Dijo Harriet. Cassie respiró profundo. Destapó la poción y la trajo a la mesa. Las chicas miraron el contenido de la poción. Hillary abrió los ojos como platos y Harriet estaba pálida. La poción tenía un color verde pero seguía cambiando, hasta que se estabilizó en azul turquesa.
- ¿Qué tan efectivas son estas pruebas? – Harriet apenas hablaba.
- 99 seguras. – Dijo Hillary leyendo el envase.
- Hillary, ahora toca a tu caldero. – Hillary levantó la poción y claramente observaba un distinguible color azul turquesa. Harriet miró su poción ahora, la poción era azul turquesa.
- ¿Qué quiere decir azul turquesa? – Harriet estaba de piedra.
- Felicidades Hillary, estás embarazada. – Dijo Martha con una sonrisa. – Ahora… ¿pueden dejarnos la mesa libre?
Harriet sentía que no podía respirar, se recordó hacerlo. Su vida entera pasó frente a sus ojos, sus manos, sus heridas curadas, las palabras de Sirceadeo, el Castillo, Malfoy, aquella fiesta en casa de Beca, las torturas del fallecido ministro Harolds, la decepción, el placer de aquella noche hace dos meses, su familia y los recuerdos del futuro. Ella no sabía si aquello podía estar realmente pasando, ahora estaba asustada y sudorosa. Escuchó su voz, él estaba allí cerca de ella pero no con ella. Terrible coincidencia…
- Martha, no tienes porque botarlas. Hillary se acaba de enterar de algo que cambiará su vida. – Dijo Maynard pensando extrañamente en la imagen de Hillary teniendo una familia con Ted, algo que jamás habría imaginado. Ahora lo que le tocaba a Ted, lo compadecía no querría estar en sus zapatos. Pero Hillary estaba al borde de la histeria riéndose, Cassie tragaba saliva. Harriet estaba tan desesperada ahora, Maynard no había caído y con buena razón. No podía creerlo, él estaba allí y ella también, era una pesadilla ahora que sab;ia la verdad, era demasiado para ella…
- ¡Oh mierda! Esto no puede estar pasando. – Harriet estaba tan pálida como una hoja.
Tras varios segundos, las chicas volvieron a hablar. Hillary miró a Harriet.
- Harriet, cariño. ¿Estás bien? – Hillary trataba de hacer reaccionar a su amiga, que parecía no saber donde estaba ahora. Harriet estaba en shock. Tenía que ser una pesadilla, tenía que despertar.
- YO NO PUEDO ESTAR EMBARAZADA, ES IMPOSIBLE. – Harriet dio aquel grito a Hillary desesperada y fuera de control, todos voltearon a verla en la mesa. Sus amigas miraban extrañadas. – Permiso.
Harriet se levantó asustada y salió rápidamente del local. Martha no entendía, pero Maynard se había vuelto pálido, el si había entendido. ¿Era posible? Tras unos segundos se dio cuenta que era él quien estaba en la situación de Ted momentos antes. Era imposible, pero estaba seguro que él era el responsable. No sabía que más pensar, no podía moverse y ni siquiera podía voltear a buscar con la mirada a la pelirroja. Estaba aturdido con aquello que parecía sacado de una fantasía, sueño o pesadilla. Aquello no podía ser real.
- ¿Por qué Harriet se altera? Ella no está embarazada, es Hillary. – Dijo Martha.
- Pues… la verdad es que quién tuvo el verano alocado fue ella, no yo. – Dijo Hillary sonriéndole a Martha. Maynard dio un suspiro, reaccionó y se levantó.
- Ya regreso. – Dijo Maynard levantándose. Martha quedó algo aturdida.
- Así que… Harriet es quien está embarazada. ¿No?
- Bingo. – Dijo Cassie con poco entusiasmo.
- Pero es imposible… - Dijo Martha.
- ¿Crees en los milagros? – Hillary ahora le sonreía.
Don't know what day it is
What's going on?
Is this real?
Oh no, no, no, no, no
I woke up short of breath, but I've still got a long day ahead of me
I don't know what day it is but tell me 'cuz I gotta know who to be
Is this me up in the mirror? 'Cuz I thought it was somebody else
Well it's a realization, when you find out you don't even wanna look at yourself
Where do I go?
What do I do?
Who do I turn to?
I'm losing my ground
Who am I now?
Where does it end?
How did it all begin?
I'm losing my ground
FIN DEL CAPITULO
Georgy: Ah, las dos chicas son unas chupasangres… con el permiso de Maynard, claro. Jajaja. Harriet tiene un desbalance hormonal ya debes saber porque. ¿no? No subestimes los cambios hormonales, ya que estos pueden modular nuestro comportamiento y ponernos de malas. Gracias, espero que te siga gustando la historia.
Tiky: No está de más decir que: SI, definitivamente. Estuviste muy atenta a las pistas. Saludos.
Morgan A. Riddle: Un clavo saca otro clavo (con respecto a Kelly), pero bueno ya este muchachito aprenderá a que es mejor solo que mal acompañado. Severus tiene esa actitud ya que no quiere ser el próximo Donald Harrington, pero veremos que tan condescendiente es en la hora de la verdad y los momentos color "hormiga", que se acercan. Ya revelada la intriga de porque Harriet actua como una lunática. He vivido dos embarazos de cerca y algo así es, con mi mamá por supuesto. Y como anécdota te cuento que una vez tomé una pastilla que me mandó mi doctor, me cayó tan mal que el estomago me daban retorcijones y nauseas espantosas, lo único que me calmaba era comer… claro que yo estoy más que lejos de estar embarazada, pero esa sensación incomoda de tener tales calambres es algo que a nuestra querida Harriet podría afectar.
Kathy Prince: Lo más interesante lo que pasó mientras Harriet estaba junto a Sirceadeo, fue que él le decía que ella tenía "Ese olor a mortalidad es casi el doble del repugnante que cualquier otro humano de esos". Esto era porque en su mismo cuerpo no solo estaba ella sino el bebé. Por ahí dejé muchas pistas. Noelle es una pista hacía el Castillo definitivamente. Maynard solo cumplía su parte, no buscar más a Harriet tal como ella lo pidió, pero… ¿Quién le manda a Harriet pedirle eso? Bueno, ella pensaba a futuro ya que no quería ser amante de Maynard así que para evitar caer en la tentación pidió por su bien que él se alejara de ella. Harriet en verdad tiene miedo de terminar igual de vacía que se veía su vida en el futuro que vio. Severus ha aprendido muchas lecciones en la vida, no quiere a Harriet ni mucho menos siente aprecio a los Potter, pero se ha puesto en el lugar de Maynard y sabe que a pesar de lo que haya pasado, su hijo debe ser feliz y él no debe interferir. Florence y Severus son las estrellas el próximo capítulo, sin ellos nuestros protagonistas no sabrían que hacer… espero haberte sacado una sonrisita. Un beso.
Maricela: Gracias :) me agrada que te guste mucho, aquí seguiré hasta el final explotando mi creatividad. Saludos.
