Capítulo 52
Algunas semanas después
-Emma, vamos a atrasarnos- dijo Regina entrando en el cuarto y viendo a la mujer con un vestido rosa claro, los cabellos sueltos
-Estoy lista, Regina- dijo Emma mirando a la morena, esta vestía un vestido tubo gris, se acercó a la rubia -¿Hasta cuándo vas a actuar así?
-Bueno, hace más de dos semanas que deberías estar en casa ayudándome con nuestros hijos, ¿y qué has estado haciendo? Saliendo con Ruby casi todos los días, sabiendo que por la noche no tenemos tiempo la una para la otra –intentó apartarse, pero fue impedida por la mano de la morena agarrando su brazo –Suéltame Regina, no quiero discutir, no hoy
-Tampoco quiero pelear, Emma, y ya te pedí disculpas por salir, tengo que resolver unas cosas con Ruby sobre la clínica, sabes que no tengo a nadie allí para llevarla a no ser Ruby
-Te lo he dicho, no voy a discutir, sin contar con que llevamos dos meses sin tener sexo, me he encargado de prácticamente todo sola, cuando me dijiste que me ayudarías, ese era el plan inicial cuando te tomaste las vacaciones-respiró hondo –Vamos, no quiero atrasarme –dijo saliendo del cuarto.
Los bebés estaban en la sala con Zelena, Ruby y Lorayne con Hope, todos estaban listos, Allison con su vestidito blanco con un enorme lazo atrás y una cinta en sus ralos cabellos rubios; Henry con unos pantalones blancos y un blusa del mismo color. Emma cogió a Allison en los brazos, y Regina cogió a Henry. Todos se dirigieron a los coches.
Emma fue todo el camino en silencio, solo miraba a los hijos, Regina no se atrevió a decir nada, sabía que se había equivocado con Emma y aunque se disculpara, nada iba a cambiar, así que esperaría el tiempo que ella necesitara hasta que la rabia pasara. Sería un día especial, el bautismo de sus hijos y ella no quería estropearlo peleando con Emma.
Llegaron a la Iglesia, había algunos invitados, amigos de Regina y los médicos y enfermeras que atendieron a Emma en el parto y la ayudaron los días que se quedó en el hospital.
Emma salió del coche con Allison y Regina con Henry. Zelena salió del otro coche con Ruby, Lorayne, Graham y Hope. Entraron en la Iglesia y saludaron a algunas personas, el sacerdote iba a comenzar.
El cura les dijo algo a las madres de los pequeños, y en seguida Zelena junto con Josh cogieron a Henry, se quedaron frente al sacerdote, el hombre depositó un poco de agua en su cabeza.
-Yo te bautizo Henry Daniel Swan Mills en nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo- y todos dijeron Amén. Después fue el turno de Allison, Graham y Ruby cogieron a la pequeña, el sacerdote hizo lo mismo, derramó el agua en la cabeza de la pequeña y dijo las mismas palabras –Yo te bautizo Allison Cameron Swan Mills en nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo-todos volvieron a contestar Amén.
Tras la ceremonia, todos se encaminaron hacia la mansión, habría un gran almuerzo para todos los invitados. La mansión estaba adornada en los colores champán y beige, con flores de los mismos colores.
-Querida, el bautizo fue hermoso- dijo Cora acercándose a la hija
-Gracias, mamá, pero fue Emma quien lo organizó todo –Cora se giró hacia Emma.
-Todo está hermoso, querida
-Gracias, Cora- dijo Emma sonriéndole a la mujer que estaba al lado de Regina –Con permiso- dijo retirándose
-¿Qué le ocurre, Regina?
-Está enfada porque llevo dos meses encerrada en la clínica y resolviendo algunas cosas con Ruby, apenas he estado en casa
-Por lo visto alguien no tiene sexo desde hace un tiempo- dijo Zelena acercándose -¿Ya pasó la cuarentena, no?
-Sí, pero no he tenido tiempo para estar con mi esposa porque tengo otras cosas que resolver, pero ya he agenciado todo para hoy, he hablado con Ruby y ha estado de acuerdo en quedarse con los bebés junto contigo para que saque a Emma de aquí
-¿Y se me avisa solo ahora?
-Sí, así que, por favor, cuida a mis hijos, mañana por la mañana vuelvo con Emma
-¿Y Hope, Regina, son tres pequeños?- Zelena encaró a la hermana
-Lo sé, ya hablé con Lorayne, se quedará aquí para ayudar –sonrió a la hermana-Ahora tengo que ir a saludar a los invitados- dijo saliendo
Regina saludó a algunas personas que eran del trabajo, Emma hizo lo mismo, sonrió a todos, por más que estuviera enfadada con Regina no iba a volcar el enfado en nadie. Ignoró a Regina durante casi todo el almuerzo, habló con ella solo lo necesario para sacarles las fotos a los bebés. Estos estaban tranquilos y despiertos, cumplían ese día dos meses, y nada mejor que ese día para el bautizo y celebrarlo con un gran almuerzo.
Ya estaba caída la tarde, la mayoría de los invitados se habían marchado, Emma estaba en la sala con Lorayne, Hope, Zelena y Ruby.
-La ceremonia estuvo linda, Emma- dijo Ruby –Podríamos aprovechar e ir todos a la piscina
-Pienso que es una buena idea, ¿vamos Emma?
-No sé, tengo que poner a dormir a los bebés
-Ven con ellos, el agua no está tan fría- volvió a hablar Zelena
-Está bien, subo a cambiarme, ¿puedes echarles un ojo, por favor?- le dijo a Zelena que sonrió. Emma subió las escaleras y entró en el cuarto, Regina estaba dentro al teléfono, ni notó cuando Emma entró, pasó por ella y se metió en el vestidor. Se puso el biquini negro y se recogió los cabellos en un moño, pasó por Regina que aún estaba al móvil y bajó
No iba a dejar que el enfado con Regina lo estropease todo, iría a aprovechar el tiempo con sus hijos. Entró en el cuarto de los pequeños, cogió dos pañales apropiados para la piscina, bajó y Zelena y Ruby ya estaban vestidas, Hope también con su bañador verde. Ella cambió a los hijos y Lorayne apareció vestida con un biquini violeta. Todas salieron, Ruby cogió a Allison en los brazos, y Emma entró con Henry, lloraron al comienzo, pero pronto se relajaron, Zelena estaba con Hope, la pequeña jugaba con Lorayne con los manguitos puestos.
-¿Estás enfadada con Regina?- preguntó Ruby, mientras sujetaba a Allison para que flotara
-No es para menos, Ruby, acordamos que se tomaría vacaciones para ayudarme con los bebés, ¿y qué hace? No está en el hospital, pero sí en la clínica, tengo toda la razón para estar enfadada
-¿Todo esto es por culpa del sexo, Emma? Sabemos que intentas provocar a Regina siempre que puedes
-No, Ruby, no me importa eso, no es prioridad, solo la quería cerca de mí en estos momentos y no lo está
-Lo siento mucho, es culpa mía, yo le he pedido ayuda
-Déjalo, ya no tiene remedio- miró al hijo y mojó la cabecita del pequeño
-Titi Emma, titi- dijo Hope batiendo la manitas en el agua
-Estás hermosa, Hope, húndete con Lorayne- dijo Emma sonriendo a la pequeña
-Mamá, mamá- Hope se hundió con la ayuda de Lorayne y enseguida emergió con sus grandes ojos claros abiertos y sonriendo
-¿Dónde está Regina?- preguntó Zelena a Emma
-Probablemente haciendo lo que más ama en el mundo, trabajando. Lorayne, ¿puedes ayudar a subirlos? Voy a darles de mamar y a hacer que se duerman –le dijo a la muchacha rubia. Las dos subieron al cuarto de los bebés, y Emma los cambió, cogió a Henry para darle de mamar y Lorayne se quedó con Allison
-He comenzado a escribir una historia, me gustaría enseñártela- dijo mirando a los lados –Pensé en lo que me dijiste, voy a estudiar literatura y probablemente publicar un libro- Emma la miró
-¿Es eso lo que de verdad quieres?- la muchacha confirmó –Estaré feliz de ver tus esbozos –la muchacha sonrió ampliamente. Henry se quedó dormido, Emma lo puso en la cuna y cogió a Allison –Hoy ha sido un día agitado para los dos, espero que duerman un buen rato. ¿Ya has hablado con tus padres? ¿Sobre la literatura?
-Aún no, he mandado una recopilación de mis pruebas a Harvard y Yale para intentar entrar, si lo consigo, se lo cuento.
-¿Es una buena idea?
-Sí, si soy aceptada, no tendrán de qué quejarse- sonrió. Lorayne comenzó a hablar de lo lindo que había sido el bautizo y de lo feliz que estaba por trabajar en la casa. Allison se durmió y ambas bajaron de nuevo a la piscina. Se quedaron allí algún tiempo hasta que Regina bajó y se acercó al borde donde estaba apoyada Emma
-¿Emma?- la llamó, Emma siguió con los ojos cerrados-Emma, mírame- pidió, y Emma continuó ignorándola, Regina respiró hondo –Emma, mírame y deja de actuar como una cría- dijo un poco más alto de lo normal, Zelena, Ruby y Lorayne miraron a ambas mujeres, Emma la miró
-¿Por qué estás gritando? ¿Crees que tienes el derecho a hacerlo?- Emma estaba furiosa, y Regina estaba empezando a estarlo
-Te estoy llamando, y me ignoras adrede, actuando como una cría
-¿Por qué no vais a hablar a otro sitio, al invernadero, por ejemplo? Nosotras ya estamos saliendo, vigilamos a los pequeños mientras- dijo Zelena
-Yo no quiero conversar
-Pero lo harás, estáis así desde esta mañana. Hoy ha sido el bautizo de vuestros hijos, necesitamos paz, vais a hablar y resolver esto y nosotras vigilamos a los bebés- dijo
Emma resopló y salió de la piscina, cogió el albornoz y se enrolló en él, mientras caminaba hacia el invernadero, Regina la siguió y cerró la puerta. Emma se apoyó en una de mesa de cristal que allí había.
-¿Qué quieres, Regina? ¿Disculparte por pasar toda la tarde al teléfono sin disfrutar de tus hijos?
-Emma, para con eso, ya he dicho que tenía que resolver esas cosas, sé que me he equivocado contigo, pero ahora ya todo está en orden, tienes que entender que soy la dueña, y que todos los problemas, aunque esté de vacaciones, tengo que resolverlos. Te pasaste todo el bautizo ignorándome y también el almuerzo, deberías entender
-Tú solo quieres que yo me ponga en tu lugar, Regina. Las cosas no son así, he estado dos meses Regina, dos meses cuidándolos sola, Lorayne me ayudaba cuando Hope estaba durmiendo y a veces ni eso porque se desertaba y ella tenía que ir a cogerla, si fue complicado para ti, también lo ha sido para mí, dijiste que me ayudarías, que estaríamos en esto juntas.
-Lo sé, joder- dijo Regina en voz alta acercándose –Lo sé, Emma, y te he pedido disculpas, sé que no se puede dar marcha atrás, pero también deberías entender que mi trabajo es prioridad
-¿Tu trabajo es prioridad? ¿Y tus hijos, Regina? ¿Qué son?- Emma la encaró, balanceó la cabeza y se dirigió a la puerta, su brazo fue agarrado por Regina –Suéltame, Regina
-No quise decir eso, no quise decirlo de esa forma, Emma
-No quiero escuchar, Regina, suéltame
-No te voy a soltar, me expresé mal, mi trabajo también es mi prioridad, Emma, si nada se resuelve allí, habrá problemas, y las personas necesitan su trabajo, sé que te he dejado sola, sé que me he equivocado, pero tenías a Granny, a la niñera de Hope, no estabas sola.
-Te quería a ti, Regina, solo a ti y a nadie más, sin embargo has fallado en eso- se giró, Regina la empujó y la prendió a la puerta –Te he dicho que me sueltes, si crees que el sexo va a resolver el problema, estás muy equivocada
-No quiero sexo, Emma- miró los ojos verdes en lágrimas –Quiero redimirme contigo y amarte- Emma la encaró
-Te he dicho que el sexo no servirá de nada, aunque lleve dos meses sin follar, no voy a correr hacia ti cuando tú quieras
-No quiero sexo, Emma, quiero amarte, quiero estar contigo y con nuestros hijos, pasar un tiempo solos los cuatro. Tengo una casa en Londres, he pedido que la arreglen y que dejen todo organizado para irnos la semana que viene, solos tú, nuestros hijos y yo, pasaremos una semana allí, si quieres ir. También podemos alargar la estancia. Lo que quieras Emma, solo déjame estar cerca de ti, de nuestros hijos- Emma la miró, su respiración estaba pesada. Regina estaba muy cerca a ella y aunque quisiera negarlo, no lo conseguía. Amaba a Regina y si la esposa le pidiera que se quedaran ahí, ella se quedaría. Miró a los ojos de la morena, también estaban llorosos, miró los labios rojos, puso una mano en cada mejilla y la besó. Había echado de menos aquel beso, cambió de lado y prendió a Regina en la pared, Regina desató el cinto del albornoz y se lo quitó, haciéndolo deslizar al suelo, dejando el cuerpo de la mujer solo en biquini. La respiración de Emma se volvió irregular, las manos de Regina estaban en la cintura de la rubia y subieron hasta el biquini para desatarlo, se encararon. Los labios de Emma estaban rojos y los de Regina con el labial borrado, la rubia mordió el labio y es atraída por Regina hacia otro beso desesperado. Regina caminó con Emma hasta la mesa de cristal en la que estuvo apoyada minutos antes, le desató el lazo de la parte de abajo del biquini y dejó a Emma completamente desnuda, recostó a la mujer en la mesa, cuyo cuerpo se estremeció ante el contacto con el vidrio helado. Regina besó la barriga de Emma, más precisamente el ombligo, Emma llevó sus manos a los cabellos tirando de ellos, Regina descendió los besos hasta la intimidad de Emma. La rubia cerró los ojos con fuerza al sentir los cálidos labios donde tanto quería. Regina agarraba las piernas de Emma con fuerza y aumentaba las lamidas y estocadas. La rubia movía el cuerpo de acuerdo el ritmo de Regina. La morena no se cansó hasta sentir el cuerpo de Emma totalmente exhausto y sin fuerzas, señal de que había alcanzado el orgasmo. La rubia se quedó en silencio algunos segundos, con la respiración pesada. Regina subió a la mesa, aún vestida, colocando una pierna a cada lado de la rubia –Aún no hemos acabado, mi amor- Emma sintió los labios de la morena en contacto con los suyos. Regina llevó su mano al sexo de la rubia y la acarició haciendo que Emma gimiera pegada a sus labios. La noche apenas estaba comenzando para ambas.
