No esperaron y atacaron, sin contar que las habilidades naturales de la chica, su aprendizaje en armas y el poder de la carta, la hacían tan buena espadachín como la mayoría en el lugar, sin embargo, Sakura había llegado a su límite y la carta, como sus hermanas, comenzó a fallar, abriendo varias aberturas que apenas logro cubrir, hasta que el roce del metal abrió una herida en su abdomen, casi logrando atravesarla, no aguantaría mas, sus piernas fallaron y cayó de espaldas, demasiado exhausta para levantarse se limitó a arrastrarse y cubrir todo lo que pudo del cuerpo de su amado guardián con el propio, mientras cerraba los ojos y esperaba, resignada ante su destino.

- Al menos Shaoran estará a salvo, lo siento tanto, pero tu debías sobrevivir- pensó, imaginando el calor y sonrisa de la persona que más amaba en el mundo, sintiéndose triste porque no volvería verlo.

- Aun no….

Sus ojos se abrieron ante el sonido de aquella voz que reconocería en cualquier lugar, encontrándose a si misma rodeada de oscuridad y frente a ella, de pie, mirándola con tristeza, se encontraba la figura gallarda de Shaoran.

- No puedes rendirte, apenas hemos comenzado, no puedes dejarte vencer.

- Estoy exhausta, no puedo más, mi cuerpo está al límite y estoy muy segura de que ya no queda magia en mí.

- No, tu magia es inmensa, recuérdalo, eres incluso más poderosa que yo…- con una sonrisa orgullosa extendió la mano hacia ella, pero la castaña se negó a tomarla.

- Mi amado Shaoran, ya no puedo más… - lloro con desesperación, dejándose caer de rodillas y cubriendo su rostro. - Y Kero… el...

- Ying Fa…

El mote cariñoso la lleno de dolor, porque le había fallado, no logro proteger a nadie y lo abandono cuando más la necesito y ahora, se separarían para siempre.

- No llores, todo estará bien, nosotras estamos contigo. - la calidez la invadió y sus ojos percibieron el brillo de las 53 cartas rodeándola, y sus oídos percibieron sus voces, distintas, pero tan iguales a la vez, como si hablaran al unísono. - Siempre nos has protegido con todo tu ser, has peleado por y con nosotras, llego el momento de que te retribuyamos algo, porque eres nuestra querida dueña.

Las cartas comenzaron a girar, rodeándola y creando una especie de circulo rosa que se estrechó poco a poco hasta solo crear un pequeño cinturón alrededor de su pecho, perdiéndose en ella y llenándola de energía, fuerza y calidez, seguridad, mientras su cuerpo se sentía sumamente ligero, un brillo la rodeo y antes de regresar a su propia realidad pudo ver con claridad la sonrisa orgullosa del amor de su vida.

- Estaré esperándote.

- Si

Sakura levanto la mirada justo a tiempo para ver la espada, que buscaba quitarle la vida, chocar con una barrera invisible, la magia de escudo, aunque no había llamado a ninguna carta, supo que era su magia, de la que se alimentaban sus queridas cartas, ahora ella podía usarla.

Suspirando, esgrimió el estoque, creando una ráfaga de viento que alejo a los guerreros de golpe, su atención se distrajo al ver a las figuras de tierra y agua, yendo contra su clan, la castaña levanto su espada y su magia, liberada en forma de electricidad, creo un rayo, que, al caer directamente en el tigre, lo detuvo de golpe, provocando que comenzara a deshacerse, después ella dirigió sus ataques al ave de agua, creando un tornado de fuego que lo hizo retroceder.

Se detuvo antes de hacerlo desaparecer al sentir la presencia causante de todo a su lado, justo a tiempo de ver aparecer a la enorme yegua blanca, donde una hermosa joven de pelo negro y ojos dorados la observaba con seriedad.

- Al fin te encontré, Sakura Li. - susurro con tranquilidad, una máscara de calma destrozada por el brillo emocionado hirviendo en sus ojos.

- ¿Asi que tú eres la causante de todo? Lao Rouxi.

- Imagine que serias diferente…. - los ojos dorados la recorrieron de pies a cabeza, tomando nota de su traje destrozado, su rostro y extremidades llenos de suciedad, sudor y sangre, su cabello un tanto revuelto, en resumen, hecha un desastre, y aun asi, ante sus ojos la castaña no había perdido en ningún momento la elegancia y porte dignos de una princesa.

Debía aceptar que se sentía sorprendida como nunca antes ante la visión de aquella joven, debería estar muerta de cansancio, incluso ella misma, mientras que solo se dedicó a invocar conjuros para pelear con Sakura Li, comenzaba a sentirse exhausta, sin embargo, aquella chica de ojos verdes se encontraba de pie, imperturbable frente a ella, empuñando su estoque con seguridad y sin apartar la mirada cuando intento amedrentarla.

- Aunque debo admitir que me has sorprendido, eres mejor de lo que pensé. - le dijo al bajar de su montura, deshaciéndose del velo ceremonial para lanzarlo tan lejos como le fue posible antes de tomar el abanico en su cintura y dirigirlo hacia la joven frente a ella. - Y ahora que te he encontrado por fin podré medirte completamente, al fin alguien está a mi nivel…

- ¿Esa es la razón? ¿¡Acaso hicieron todo esto para que tu estúpidamente pudieras probarme!? ¡Tanta gente, personas con amigos y familiares que los amaban… Kero…! - grito con desesperación, sus ojos inundados en lágrimas y perdiendo toda compostura incapaz de completar la frase, negándose a lo que percibía.

Sin detenerse a pensarlo y casi como si fuera una reacción de su cuerpo Sakura esgrimió con fuerza el estoque, lanzando cortes que al fusionarse con el viento y su magia se convirtieron en cuchillas invisibles que se dirigieron directamente a la pelinegra, quien, al notar el cambio en su aura, levanto el abanico que dejo una estela de agua tras de sí, cubriendo efectivamente los golpes.

- Era su deber… el deber de todos aquellos en el clan es proteger a su líder, aquellos que murieron lo hicieron con honor y en el cumplimiento de su deber… - llena de sorpresa ante el fuego ardiendo detrás de las pupilas esmeraldas lanzo 6 bolas de fuego con un simple giro de muñeca.

En respuesta la castaña pateo el suelo con rapidez, una pared de tierra se levantó frente a ella, protegiéndola de los ataques.

- ¡Eran personas! - grito antes de clavar su espada en suelo, liberando su energía e imaginando claramente su objetivo.

Una especie de ramas de árboles crecieron a los pies de la heredera de los Lao, enredándose en su cuerpo desde sus tobillos hasta su cuello, apretándose hasta casi dejarla sin respiración.

- ¡¿Por qué, por qué, por qué?! - continúo llorando, mientras a su alrededor, una especie de puntos de luz se materializaron, antes de dejar salir diminutas lanzas del mismo material que no la lastimaron, al evitarla por milímetros, con aterradora precisión. Tal vez Sakura se sentía desesperada, desilusionada y confundida, pero aun mantenía toda su concentración, jamás lastimaría a alguien si pudiera evitarlo.

Rouxi sacudió la cabeza, sorprendida y algo asustada por la intensidad del ataque, por las plantas que la rodeaban y por la energía mágica que estaba prácticamente ahogándola con su poder, jamás creyó que alguien pudiera hacer algo como esto… mucho menos esta niña insignificante.

- No todo gira alrededor de ti... Sakura Li. - murmuro apenas con aliento, fijando su mirada en la de ella, verde y dorado enfrentándose.

Con algo parecido a un grito, la chica china libero una descarga de energía que calcino sus improvisadas cadenas, rodeándola de cenizas.

- Ni siquiera estábamos conscientes de que tú estabas aquí, mucho menos de que ya estabas casada con XiaoLang, si lo hubiéramos sabido yo no habría venido y por supuesto mis hombres jamás se habrían detenido ante nada, no les mostrarían misericordia. - jadeo, tratando de afianzar su energía y lanzando rayos que chocaron con un escudo invisible, que ni siquiera hizo parpadear a su dueña.

- Entonces…

- Buscábamos acorralarlos, con su jefe herido y la amenaza de una guerra, no tendrían opción y aceptarían el matrimonio… - se jacto, tratando de mantener su actitud altanera, aquella que siempre la caracterizo, sin embargo, ella ya se ahogaba ante las posibilidades frente a sí.

- ¿Querías casarte con Shaoran? - murmuro con una mezcla de sorpresa, molestia y celos.

- No es nada personal. No me interesa como hombre para nada… ¿pero imaginas cuan poderosa seria nuestra descendencia? - rio en voz alta, casi imaginando el control que el hijo de ambos tendría, por fin, alguien que los superaría, aunque tal vez, ese alguien ya existía.

- ¿Querías usarlo como semental? - apretó los dientes, casi dejándose llevar por sus sentimientos, ahogándose en odio al pensar en Shaoran con otra mujer, sus manos acariciando otro cuerpo, sus labios perdiéndose en otros besos, aquellos orbes ámbar que tanto amaba, perdiéndose en el éxtasis al unirse a alguien más, sintió la rabia subir por su garganta, materializándose al sentir su magia hervir dentro de ella, buscando salida, deseando lastimarla.

Sin embargo, ella noto la distracción en los ojos dorados y giro suavemente las piernas, enviando un pequeño estallido de magia hacia la tierra, provocando un temblor en el lugar, logrando desestabilizar a su contrincante, quien aún se encontraba demasiado sumergida en sus palabras anteriores, creyendo que afectarían a la castaña, antes de que Sakura se lanzara hacia enfrente, con el filo de la espada por delante, ligeramente inclinada hacia arriba, posicionándose en la base del cuello de Rouxi, apenas rasguñando la inmaculada piel.

La pelinegra apenas pudo mantenerse en pie, trato de mantener el equilibrio, noto el movimiento frente a ella dos segundos antes, logro recuperarse, tomando una postura medianamente inclinada hacia atrás, tratando de evadir la espada, sin lograrlo del todo, trato de levantar el abanico en su mano, demasiado distraída ya como para invocar su magia sin canalizarla, pero el objeto fue lanzado fuera de su alcance al recibir una patada proveniente de su contrincante, además por un minuto sus extremidades comenzaron a temblar, producto de algo que jamás había sentido antes, cansancio.

- Has cometido un error Lao Rouxi. - murmuro la antigua card captor, apretando los dientes, sin poder eliminar el sentimiento negativo que la invadiera anteriormente. - Has confiado ciegamente en tu magia, ¿acaso los Lao no les enseñan esto a los herederos? Los líderes siempre deben poder manejar desde poderosos conjuros, hasta peleas cuerpo a cuerpo.

- Nunca nadie me había superado, ¿por qué debería aprenderlo? - Sakura se preguntó, vagamente porque es que aquella sonrisita sínica no se eliminaba del rostro de esta joven.

- ¡Mi señora!

- ¡Rouxi!

Ambas volvieron la mirada cuando los gritos se escucharon detrás de ella, acompañados por los chillidos de la casi desvanecida ave de agua. Una decena de hombres estrellaba sus puños en algo parecido a un escudo invisible que las rodeaba. Rouxi se dio cuenta que Sakura Li no había perdido tiempo, había puesto aquel perímetro protegido para evitar que las interrumpieran, como si ella lo necesitara. Suspiro profundamente, cansada, harta y frustrada cuando se encontró con los ojos enloquecidos de su padre, quien aún rodeado por sus guardias personales, continuaba gritando su nombre, aunque no tuvo que esforzarse mucho para saber la razón, soldados de los Li ya comenzaban a rodearlos también, dispuestos a acabar con todo al ver a su líder a punto de acabar con ella.

Rouxi giro la cabeza, encontrándose una vez más con los ojos verdes llenos de decisión, las espadas comenzaron a apuntar hacia su gente, se llenó de preocupación, podria ser egocéntrica y vanidosa, pero amaba a su clan, casi tanto como la joven frente a ella, además, estaban extinguiéndose y ahora que la salvación que representaba el jefe de los Li se había desvanecido en el aire, ella tendría que cuidarlos aún más. Cerro los ojos y permitió que su magia regresara a ella, el ave que sobrevolaba sobre ellos se desvaneció en una llovizna que baño a todos aquellos que se encontraban fuera del campo de protección.

- ¡Piedad! ¡Por favor, perdone la vida de nuestra señora!

- ¿Piedad? ¿Acaso están pidiendo piedad? - gruño atónita mientras afianzaba el agarre en su arma, apoyando el filo aún más sobre el cuello, provocando que un hilo de sangre corriera por su clavícula y manchando su vestido. - ¿Después de todo lo que han hecho? ¡Atacaron a mi familia, trataron de humillarnos, provocaron la muerte de tantos miembros de mi clan como pudieron, trataron de asesinar a mi esposo, sin contar que… por tu culpa Kero… el…! ¿Debería continuar? ¿Aun asi se atreven a pedir piedad? Yo solo debería...

- Comprendo tus sentimientos. Sé que si bien el deber de los caídos, ya sean Lao o Li, es dar su vida por su líder, también soy consciente que mi deber, como su señora, es hacerme responsable por todo lo que han hecho en nuestro nombre. - repentinamente la voz, que hasta el momento se había mantenido orgullosa, se llenó de humildad, bajando la voz y con ello la mirada. El pecho de la joven china comenzó a arder ante el acto que estaba a punto de hacer, aunque estaba consciente de que era la única manera de salvarlos. - Reconozco que nos han superado, estoy oficialmente aceptando nuestra derrota. Yo, Lao Rouxi, como heredera de mi clan, aceptare toda la responsabilidad de este ataque. - cayendo de rodillas al suelo, aun con el filo del estoque pegado a su piel y la mirada verde, completamente imperturbable, se dispuso a recitar. - Puedes hacer conmigo lo que quieras, pero te suplico que perdones a mi gente. Si no pudieras perdonar a aquellos que hoy me acompañaron, al menos a los niños…

- ¡Rouxi! ¡Aun puedes vencerla! ¡Es inferior a ti… solo tienes que…!

- ¡Cállate padre! - grito por primera vez alzando la voz ante el autor de sus días, llena de algo desconocida para ella que la llenaba de nerviosismo y al mismo tiempo la calmaba al ver que probablemente su final se acercaba. - ¿Acaso no lo entiendes? Ella me ha superado, si esto continua…

- ¡Yo soy el líder! ¡Y les ordeno que continúen hasta que no quede uno vivo...!

Las ordenes que estuvo a punto de gritar murieron en los labios del anciano cuando una ráfaga de aire barrio con lo que quedaba de su ejército, aquellos que no estaban ya sometidos por los Li permanecieron pegados al suelo, casi como si estuvieran encadenados por algo parecido a una neblina que provenía de un alto joven de cabellos azules, que fulminaba a los presentes con algo parecido al odio detrás de los lentes de montura alta. El enorme báculo coronado por la figura del sol y la luna golpeo el suelo, despejando el velo grisáceo que se instauro antes de dedicarle una sonrisa presumida a la castaña, que apenas respondió.

- Esa presencia… - susurro con sorpresa el anciano antes de volver su mirada a sus guardias, quienes también permanecían inmóviles, sujetos por los tobillos por aquella fuerza invisible.

Una lluvia de cristales plateados lo rodeo, creando un circulo ante el antes de que pudiera escapar, provocando un grito desde lo más profundo de su garganta. Sakura levanto la mirada al cielo, segura de lo que encontraría en este.

- Yue… - el ángel apenas la miro, pero en esa sencilla mirada le transmitió la preocupación y el alivio que sintió al verla, apuntando una de sus flechas de energía al actual líder.

- ¿Ahora lo entiendes padre? Nunca podríamos haber ganado esta batalla. - fue lo único que se escuchó sobre el silencio instaurado después de la llegada de las imponentes figuras. - Desde el mismo momento en que Sakura Li libero las ataduras de su magia, estábamos destinados a perder.

La castaña la miro, comprendiendo cada una de sus palabras, la china no parecía burlarse, era como si retratara un hecho, adoptando una vez más aquella expresión fría que vio en ella por primera vez.

- Asi que lo reconozco, eres la única persona más poderosa que yo y con esto nuestra derrota es oficial, puedes proceder.

La pelinegra cerro los ojos dispuesta a recibir su castigo, deseando que fuera rápido, su lado débil temblando ante la situación que nunca espero presenciar, ella estando en el lado perdedor.

Sakura levanto el estoque mientras la joven se inclinaba en una posición parecida a una benia, exponiendo su cuello y nuca ante ella, la antigua card captor sabía que el castigo ante este acto era la muerte, nadie podía culparla, tenía el derecho de hacerlo, ante las antiguas leyes esto era lo justo, su vida le pertenecía ahora y no podía negar que deseaba hacerlo con todo su ser, al recordar la devastación de la que fue testigo, la herida sangrante en el pecho de Shaoran y el cuerpo inerte de su querido Kero detrás de ella… sus manos afianzaron el mango, tensando todos sus músculos, reuniendo toda la fuerza que le quedaba, quería acabar con esto de un solo golpe, entonces tal vez un poco del dolor en su corazón disminuiría… El estoque bajo con rapidez, sin embargo, nunca llego a tocar a la chica hincada frente a ella, no podía hacerlo, no podía tomar su vida en sus manos, porqueentonces no sería mejor que ellos y como podria enfrentarse a aquellas personas que la amaban y que ella amaba, ¿cómo podria enfrentarse a su reflejo cada día si lo hacía?

- No lo hare. Que sea el consejo de ancianos quien lo decida. Atenlos a todos y llévenlos al sótano. - declaro, jadeando, antes de dejar caer la barrera que mantenía y que separaba a los demás de ellas, mientras que un par de ojos dorados se clavaban confundidos en ella. - No me convertiré en alguien como tú.

Sentencio antes de girar sobre sus talones, dándole la espalda y dirigiéndose directamente hacia su guardián caído, donde el ángel plateado ya la esperaba, inclinado sobre la figura marchita del león, posando su mano sobre una de sus orejas, en un gesto de cariño poco común en ellos.

- Kerberos. ¿Cómo es que terminaste asi? Debieron haberme esperado, teníamos que luchar juntos. - susurro con voz montaña, común en él, sin embargo, por primera vez, el bello rostro pálido se vio manchado por lágrimas. - Mi hermano…

El susurro herido atravesó el corazón de Sakura, ella lo sabía, ellos eran hermanos, nacieron el mismo día y de la misma fuente, lo que los hacia incluso gemelos, a pesar de sus diferencias su lazo era innegable asi como su afecto. No pudo soportarlo más y rompió en llanto, sus sollozos llegaron a los oídos del ángel, quien levanto la mirada, aun inundada de lágrimas y extendió los brazos hacia ella.

- Me alegra mucho que estés bien.

- Pero Kero… Kero… - susurro refugiándose en el pecho del guardián de la luna, derritiéndose en culpa y dolor.

- Estoy seguro de que Kerberos lo hizo por amor a ti, y no le gustaría verte llorar… debemos honrarlo de esa manera.

- Kerberos… - un suspiro ahogado detuvo momentáneamente el llanto de la castaña. Levanto la mirada lentamente para encontrarse con su amigo, quien se había acercado a ellos, sin una mancha en su ropa, antes de caer de rodillas a su lado, estiro la mano, por primera vez en toda su vida temblando, y toco suavemente el pelaje de quien fuera uno de sus inseparables compañeros en su anterior vida.

No pudo evitarlo, las lágrimas se derramaron sin parar de sus ojos y vagamente pensó en todas las veces que Clow y el guardián del sol pelearon de manera infantil y también en aquellos momentos en los que paso divirtiéndose con él en esta vida, con Tomoyo, Sakura y Shaoran unidos, incluso Yue, y ahora… se inclinó tanto sobre el cuerpo, tanto que incluso pudo sentir el pelaje en sus mejillas, queriendo agradecerle y disculparse de alguna forma con su amigo, una vez más había llegado tarde y ahora veía las consecuencias de sus actos.

- Lo siento tanto Kerberos… si tan solo hubiera llegado antes… tu no estarías… - justo en ese momento pudo percibir una chispa, casi imperceptible, a punto de extinguirse pero presente, la magia que lo unía al león permanecía dentro de su ser, lo recordó, Kerberos era una criatura mágica, se nutría de la magia provenientes de su dueño, incluso si podía ser gravemente herido, mientras una pequeña pizca de esta permaneciera aferrada al cuerpo físico del guardián, sus heridas podrían ser sanadas, si tan solo pudieran reunir la magia suficiente para ayudarlo.

Su mirada se dirigió rápidamente hacia la castaña, quien aún sollozaba en los brazos de Yue.

- Sakura… Sakura ven aquí… ¡Rápido! - grito tan fuerte como pudo, considerando el nudo en su garganta que se había instaurado por la anticipación, si estaban en lo correcto, entonces Kerberos podria salvarse.

La castaña apenas levanto la mirada, sus ojos nublados por la pena, por lo que apenas vio la figura borrosa de su amigo, quien estiraba la mano hacia ella con algo parecido a la desesperación.

- Eriol…

- Sakura, vamos, tenemos poco tiempo. ¡Ven! - estiro tanto como pudo el brazo, casi rozando el hombro de su amiga, quien, aunque perdida en la confusión del gesto, se limitó a tomar su mano.

El inglés hizo uso de toda su fuerza, halándola hacia sí y separándola del ángel para lograr que la chica cayera sobre sus rodillas tan cerca de él, que pudo distinguir las chispas de decisión en los ojos azules. Sin detenerse él tomo la mano contraria y la puso en el cuerpo del león, su palma sobre la de ella y la extremidad derecha de Sakura entrelazada con la suya.

- ¿Qué haces? - susurro apenas con voz.

- No estoy seguro de que funcionara. Pero Kerberos continúa aferrándose a la vida, aunque cada vez es más difícil para él, su magia se extingue, sin embargo… - continuo al ver el rostro lleno de pena de su amiga. - podemos ayudarlo, o eso creo.

- ¿Como? - urgió aferrándose a él, casi sacudiéndolo.

- Tendremos que inyectarle nuestra magia. Tu y yo somos parte de él después de todo. Yo aún mantengo parte de la esencia de Clow en mí, su creador y tú eres su dueña, si podemos combinar nuestra energía y compartirla con el entonces en teoría…. Podríamos salvarlo.

- Entonces no esperemos más, cada segundo que pasa significa menos probabilidades para…

- ¿Puedes hacerlo? Puedo percibir tu nivel de magia, es demasiado bajo, si agotamos un poco más podrías…

- No me importa. Estamos hablando de Kero, estoy segura de que podremos lograrlo. - la antigua card captor noto la duda en los ojos de su compañero, aquellos miedos que tantas veces lo invadieron amenazaban con sobrepasarlo una vez más, sin embargo, no podía permitirlo, al menos no hoy. - Confió en ti Eriol. Hagámoslo.

La fe en las orbes esmeraldas lo hizo tomar una decisión y después de asentir dejo que su poder fluyera con libertad, eliminando las barreras que el mismo había creado para encerrar aquella magia que por tanto tiempo temió usar, la esencia completa de Clow que creyó que en algún momento lo ahogaría, la dejo salir como olas, caminando lentamente hacia la castaña frente a él, tocando su alma, que era la fuente de su magia, enlenzándose como uno, cosa que no le fue difícil, tenía un cariño especial hacia Sakura, y en este momento la comprendía a un nivel totalmente nuevo, sus esencias se combinaron, representadas por los colores dorado y rosa, creando una tonalidad que casi cegó a los presentes cuando se materializo en sus respectivos escudos y corrió por sus dedos hasta el cuerpo del guardián, rodeándolo.

(- Vamos Kero, por favor. Te lo ruego, regresa) - rogo en su mente la líder de los Li, sus ojos llenándose de lágrimas y tratando, con todo su corazón de transmitirle el amor que sentía hacia él.

Eriol temió por un momento que Sakura diera demasiado de ella en su búsqueda de salvar a Kerberos, que se quedara sin nada, asi que trato de suplantar ese vacío con su magia y fue en ese momento en que lo comprendió y pudo verlo, su magia y la de Sakura provenían de la misma fuente, se dividieron entre los dos, en algún punto en el pasado, ellos obtuvieron esta energía de algún lugar, la pregunta era... ¿donde? Bosques, espadas, ejércitos… todo bailo ante sus ojos.

La conexión se rompió rápidamente cuando la mano de su amiga se separó de la suya, y todo su cuerpo giro hacia el lugar donde en algún momento un enorme león descansaba sobre su costado, lo cual le recordó a Eriol el momento, dirigió toda su atención hacia ellos para encontrar a la castaña sujetando el pequeño cuerpo en forma de peluche de Kerberos. Sus delicados hombros se sacudían con desesperación, gracias a los sollozos, mientras ella pegaba a su amigo a su pecho, sujetándolo como si deseara protegerlo.

- Gracias a Dios, estás vivo. - suspiro llena de alivio, con los ojos anegados en lágrimas, al sentir el sube y baja constante en el pecho de su guardián.

- Me alegra tanto… - Eriol estiro la mano, acariciando suavemente la pequeña cabeza del inconsciente Kerberos, quien aún parecía tener algo parecido a un rasguño en el pecho, pero que poco a poco comenzaba a desvanecerse.

Algo parecido a un trueno retumbo por todo el lugar, logrando que ambos magos levantaran la cabeza y trataran de concentrarse una vez más en el espacio alrededor de ellos.

Una estela de luz se dirigía hacia ellos, con la intención de atravesarlos, Eriol aún se encontraba demasiado distraído por la situación anterior como para hacer algo y Sakura estaba demasiado cansada como para detenerlo, la castaña rodeo al pequeño peluche en sus brazos, escondiéndolo y cerró los ojos, esperando el inevitable dolor, antes de sentir el cuerpo del inglés cernirse sobre ella en un vago intento de protegerla, al menos no fallaría en esto, al igual que antes había llegado tarde y eso provoco tantas desgracias en sus amigos, no cometería ese error otra vez, protegería a Sakura y justo cuando sintió el calor cerca de él se permitió pensar en Tomoyo, agradeciendo que pudo encerrarla en el auto con un sello, la mujer que amaba estaría bien y se permitió enviarle una disculpa a lo lejos en caso de que no lo lograra, las lágrimas se derramaron de sus ojos, y espero un dolor que nunca llego…

La luz de un rayo cubrió el lugar, golpeando el suelo a centímetros de Eriol y Sakura, absorbiendo el destello de energía, desapareciéndolo efectivamente como si se tratara de nada. El suelo vibro ante el poder de aquel rayo, logrando que todos perdieran el equilibrio, excepto los dos magos objetivos del ataque, antes de que el mismo cambiara su destino, directamente al autor del primer ataque, la castaña abrió los ojos de golpe, porque reconocería esa magia en donde fuera, era tan familiar como si fuera parte de ella misma, antes de que un grito desgarrador y lleno de dolor llenara el lugar.

- ¡BASTA! - La voz se hizo escuchar por todo el lugar, imponente, poderosa, incluso sin gritar, no podías hacer más que callar, escuchar y acatar las órdenes que provenían de ellas y aun asi, el tono envió escalofríos por la columna de la maestra de cartas, porque esa era la voz que más deseaba escuchar desde hace 8 meses atrás, era la voz del hombre que amaba, su esposo. Su figura, imponente, se encontraba en la entrada de la mansión, sostenía su espada sobre su cabeza, el instrumento brillaba con poder, preparado para atacar ante cualquier movimiento, seguramente ese era el lugar de donde vino el rayo que los protegió. - Su heredera ha reconocido su derrota, sus tropas están acabadas, aquellos que participaron activamente en este ataque estarán en el sótano, esperando el juicio, incluso si por todo esto la vida entera de su clan nos perteneciera, perdonaremos a los ancianos y niños, en contra de todo, sin embargo, anciano Jing, no quiero tener que ejercer mi derecho, esto… - señalo con la punta de su espada, incluso cuando se encontraban a varios metros de distancia, directamente a su pierna, que se encontraba convertida en un muñón desde su rodilla, un olor a carne quemada ascendiendo desde esta. - Es solo el pago por lo que ha hecho con mi clan, tantos heridos…, no solo eso, trato de matar a la mujer que amo y a mi amigo. No me pruebe, en este momento muero de ganas de calcinarlo hasta la medula, pero Sakura ha dado ya su sentencia y se respetara, dejaremos que el consejo de ancianos lo juzgue, sin embargo, si vuelve a intentar cualquier cosa contra ella o contra cualquier miembro del clan Li, de mi familia, lo calcinare hasta que no deje rastro, ¿entendió?

El hombre comenzó a reclamar y quejarse tan fuerte que era imposible que no lo escucharan en kilómetros a la redonda, y, sin embargo, eso no le importo a Sakura, quien se levantó, aun con Kero entre sus brazos, y fijo su mirada directamente en su esposo. Su corazón tembló y bebió de la imagen de él, de pie, vivo, con la suficiente fuerza como para defenderlos.

- Shaoran. - murmuro suavemente, casi sin voz, aun asi, el castaño dirigió su mirada hacia ella, como si hubiera escuchado su voz llamándolo, su expresión seria no vacilo, pero incluso en la distancia, la ojiverde pudo ver el color ámbar en sus ojos derretirse con el amor que le profesaba, una sonrisa, imperceptible para los demás, pero completamente clara para ella, apareció por segundos.

No necesito más, sus piernas se movieron casi por inercia, atravesando el perímetro, Eriol caminando tras de ella, asegurándose que no cayera, ya que el seguía sin comprender como es que su amiga aún se mantenía en pie aun con el estado mágico que tenía.

Shaoran observo la delicada figura de Sakura acercarse hacia donde él estaba, el Quipao que vestía estaba desgarrado y sucio en muchas partes y la blanca piel expuesta estaba marcada por múltiples heridas, la preocupación lo invadió y bajando la espada, tratando de usarla como apoyo, su cuerpo aun no recuperaba su fuerza y sus piernas y brazos temblaban de vez en cuando, pero el deseo de sostenerla era mayor, con trabajo y más lento de lo que le habría gustado pudo alcanzarla al fin, sin embargo, ninguno se tocó.

Sakura pudo ver la pálida tez, su frente llena de sudor y el alborotado cabello que tanto amaba, aunque ahora podía estar segura de que no estaba bien, y que seguramente el hecho de estar aquí le suponía un enorme esfuerzo. Estiro la mano y acaricio su mejilla con tanta delicadeza, casi como si no pudiera tocarlo del todo por miedo a lastimarlo.

- ¿Estas bien? - susurro débilmente, con esfuerzo mientras el castaño recargaba su rostro suavemente en su palma.

- ¿Qué haces aquí? - le preguntó sin perder de vista su rostro, atesorándolo con todas sus fuerzas en su corazón. - Es muy peligroso.

- Tenia que ayudarte… asegurarme de que estarías bien… no podria vivir en un mundo sin ti.

- Sakura…

- Shaoran… yo te amo… - sus dedos se perdieron en sus facciones y antes de siquiera notarlo su cuerpo se pegó a él en un intento de fundirse en uno, porque por fin estaban a salvo y juntos.

El líder del clan la rodeo y pego asi tanto como sus fuerzas se lo permitían, Sakura le había dicho las palabras que espero durante tanto tiempo y ahora estaba aquí, demostrándolo con hechos.

- Yo también te amo Sakura...

Fue todo lo que pudo decir antes de que un ataque de tos invadiera a la joven, quien sacudida por espasmos se separó del chico, cubriendo su boca con su mano, llenándola de sangre.

- ¡Sakura! ¡Sakura! - grito antes de que ella se desvaneciera contra su cuerpo.

¡Hola a todos!

Bueno, sé que me tarde, pero apenas tuve tiempo para subir capitulo y decidí que, si prometí que lo subiría esta semana, hoy a más tardar lo tendrían, asi que espero que les guste. Ahora, lo prometo el drama se acaba aquí y es muy probable que el próximo capítulo sea el fin de esta historia.

Espero que les guste, que le den mucho amor xD.

Ya solo me queda decir gracias y que la historia solo tendrá el siguiente capítulo y muy probablemente un epilogo, incluso se me vienen muchas imágenes revisando esto, pero esas serían más que nada como slide shoots, incluso una de ustedes me pidió una pequeña, chiquitita historia de Eriol y Tomoyo, la idea me lleva dando vueltas en la cabeza ya por un tiempo, incluso di como una pequeña pista en algún capitulo, en caso de que lo haga también sería un slide shoot, aunque conforme lo he estado organizando en mi cabeza, es incluso muy probable que desemboque en una precuela, pero no lo sé… me gustaría que ustedes me dijeran si quisieran leer todo eso, para comenzar a darle el tiempo y mas forma, como siempre ustedes tienen la decisión.

Ahora sí, nos vemos.

Bye bye.