Y(la historia no pertenecees propiedad de Sarah J. Maas, la traducciónpersonaje no me pertenece, le pertenece a traducciones Independientes y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi) (Y las antiguos libros publicados en esta página son de Cellita G)

Capitulo 50

Una brisa fría besó la parte trasera del cuello de Candy. El bosque se había quedado en silencio, como si los pájaros y los insectos se hubieran calmado por su asalto a la pared invisible. La barrera se había tragado cada chispa de magia que ella le había lanzado, y ahora parecía tararear con fresco poder.

La esencia de pino y nieve la envolvió y ella se volvió para encontrar a Graham parado junto a un árbol cercano. Él había estado ahí por un tiempo, dándole espacio para que ella se trabajara hasta el cansancio.

Pero ella no estaba cansada. Y no había terminado. Todavía había fuego salvaje en su mente, retorciéndose, interminable, condenando. Ella apago las brasas y dejó que el dolor y el horror se apagaran, también.

Graham dijo —El aviso acaba de arribar desde Wendlyn. Los refuerzos no vendrán.

—Ellos no vienen desde hace diez años—Dijo, su garganta rugiendo por no haber ha- blado en horas. Fría, brillante calma estaba ahora otando en sus venas. —¿Por qué se molestarían en ayudar ahora?

Sus ojos parpadearon. —Aelin. —Solo cuando ella miró al bosque oscuro, él dijo—No tienes que quedarte. Podemos ir a Doranelle hoy y puedes cobrarle el conocimiento que necesitas de Maeve. Tienes mi bendición.

—No me insultes pidiéndome que me vaya. Estoy peleando. Nehemia se hubiera quedado. Mis padres se hubieran quedado.

—Ellos también tenían el lujo de saber que su línea de sangre no terminaría con ellos.

Ella rechinó los dientes. —Tú tienes experiencia. Te necesitan a ti. Eres la única persona que puedes darles a las hadas la chance de sobrevivir; eres respetado y con ado. Así que me quedo. Porque tú eres necesario, y porque te seguiré sea cual sea el final. —Y si las criaturas devoraban su cuerpo y el alma, entonces a ella no le importaría. Se había ganado ese destino.

Por un largo tiempo, él no dijo nada. Pero sus cejas se juntaron ligeramente. — ¿Sea cual sea el nal?— Ella asintió. Él no necesitaba mencionar las masacres, no necesitaba tratar de consolarla. Él sabía, él la entendía sin tener que decir una palabra. Así era.

Su magia vibraba en su sangre, queriendo salir, queriendo más. Pero tendría que esperar. Tendría que esperar hasta que fuera el tiempo. Hasta que ella tuviera a Narrok y a sus criaturas a en su vista.

Ella se dio cuenta de que Graham estaba mirando cada uno de esos pensamientos y más mientras alcanzaba su túnica y sacaba una daga. Su daga. Él se la extendió, su larga hoja estaba reluciente, como si él hubiera estado puliéndola y cuidándola en secreto estos meses. Y cuando ella agarró la daga, su peso era más ligero de lo que recordaba, Graham la miró a los ojos, en el centro mismo de ella y dijo:

—Fireheart.

ooooooooooo

Los refuerzos desde Wendlyn no estaban viniendo, no por maldad, sino porque una legión de hombres de Adarlan había atacado la frontera norte. Tres mil hombres en barcos habían puesto en marcha un asalto. Wendlyn había enviado hasta el último soldado a la costa norte, y allí permanecerían. El ejército de hadas iba a enfrentar a Narrok y a sus fuerzas solos. Graham calmadamente animó a los no luchadores en la fortaleza a huir.

Pero ninguno huyó. Incluso Emrys se negó y Malakai dijo que donde su compañero iba, él iba. Por horas, ajustaron sus planes para acomodar la falta de refuerzos. Al final, no tuvieron que cambiar mucho, por suerte. Candy contribuyó con el planeamiento, dejando a Graham ordenar a todos y ajustar la estrategia magistral en su brillantemente. Ella trató de no pensar en Endovier y Calaculla, pero el conocimiento de ello se seguía cocinando a fuego lento en ella, durante las horas que ellos habían debatido.

Ellos planearon hasta que Emrys había arrastrado una olla de la cocina y lo había empezado a golpear con una cuchara, ordenándoles ya que el anochecer estaba muy cerca.

En de un minuto de volver a sus habitaciones, Candy estaba desvestida y cayendo en la cama. Graham se tomó su tiempo, despegando de la camisa y caminando al lavabo.

—Lo hiciste bien ayudándome con el plan para esta noche.

Ella lo miró lavarse la cara, luego su cuello.

—Suenas sorprendido.

Se limpió la cara con una toalla y se apoyó en la cómoda, apoyando las manos contra los extremos. La madera gruñó, pero su rostro estaba inmóvil.

Fireheart, la había llamado. ¿Sabía lo que ese nombre signi caba para ella? Ella quiso preguntar, todavía tenía muchas preguntas para él, pero justo ahora, después de todas las noticias del día, ella necesitaba dormir.

—Envié un aviso—Dijo Graham, dejando ir la cómoda y aproximándose a la cama. Ella había dejado la espada de la cueva de la montaña en el poste de la cama, y su rubí ar- diente ahora brillaba en la penumbra mientras él pasaba un dedo por la empuñadura de oro. —A mí... cuadro, si quieres llamarlo así.

Ella se apoyó en los codos. — ¿Cuándo?

—Hace unos días. No sabía dónde estaban o si llegarían a tiempo. Maeve podría no haberlos dejado venir o alguno de ellos podría no haberle preguntado. Ellos pueden ser... impredecibles. Y tal vez yo haya recibido la orden de volver a Doranelle y...

— ¿De verdad pediste ayuda?
Sus ojos se estrecharon. Acabo de decir que lo hice.

Ella se paró, y él retrocedió un paso. ¿Qué hizo que cambiaras de opinión?

Algunas cosas valen el riesgo.

Él no se movió mientras ella se acercaba y decía con cada brasa que dejó en su destrozado corazón.

—Yo te reclamo, Graham Whitethorn. No me importa lo que digas o cuanto protestes. Te reclamo como mi amigo.

Él se dio la vuelta al lavabo otra vez, pero ella atrapó las palabras que no había dicho y que quería evitar que ella leyera en su cara.

No importa. Incluso si sobrevivimos, cuando vayamos a Doranelle, caminarás fuera del reino de Maeve sola.

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Emrys se les unió, junto con el ejército hada en el Mistward, que no había sido enviado con mensajes, sino en viajar junto con los sanadores la mañana siguiente para ayudar a traer a los pacientes a salvo. Cualquiera que no pudiera pelear seria mantenido para ayudar a los enfermos y heridos, y Emrys declaró que él se quedaría hasta el final. Así que ellos lo dejaron, junto con el pequeño contingente de centinelas en caso de que lascosas fueran muy, muy mal.

Cuando Candy se dirigió a los árboles con Lbert Graham, no me molestó con despedidas. Muchos de los demás no habían dicho adiós tampoco, y parecía como una invitación a la muerte y Candy estaba muy segura de que ella no estaba del lado bueno de los dioses.

Ella había sido despertada esa noche por una larga y callosa mano en su hombro, sacudiéndola para que se despertara.

Parecía como si la muerte ya estuviera esperando por ellos.


*Yo nunca dejaría a alguien con la angustia pero triste mente solo nos quedan pocos capítulos para terminar este hermoso libro y comenzar con el otro y para no ser tan mala les voy a decir cuantos capis quedan y son...

*en la última nota que hice en un anterior Capitulo de que mis globales comenzaban desde este lunes pero me enteré que comienza el jueves y es salud que poco importa por qué la tengo pasada pero la semana que viene tendre que comenzar con poco ritmo dado que lamentablemente tengo inglés(no entiendo el idioma),matemática(este lapso me choca la fracción algebraica) y artística(normal). ya casi les cuento toda mi vida y estos Capitulo es para disfrutar la lectura y para agradecer a quienes nos leen así que Chao. Y por favor díganme sus dudas preguntas todo lo que les in quiete por qué estraño sus comentarios.