¡Hola, amores! Espero que hayáis tenido una linda semana. La mía como siempre, más liá que el moño de una loca...
Así que no me enrollo más y os dejo con el capi...ahhhhhhhhhhhhhhhhh! momento ascensor..(movimiento de ceja) ¿qué pasará?...¡qué nervios!
¡Disfrutadlo!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos. Tanto la trama como los personajes que no aparecen en la saga, son de mi entera invención.
"Si me olvidaras"
Capítulo XLIV. ¡Tierra, trágame!
Mi pulso se disparó en el instante en el que nuestras miradas conectaron, mi cuerpo experimentó la sacudida más violenta que jamás había sentido y, por un instante, un nanosegundo, mi piel quiso sentir la suya.
Me odié, quise que la tierra se abriese bajo mis pies y desaparecer, no podía ser; no podía aceptar que mi cuerpo se despertase con solo tenerlo al frente. Tenía que ser algo enfermizo.
Durante estos últimos meses había experimentado toda clase de sufrimientos. Desde la necesidad sexual, propiamente dicha, al frío más devastador en mi corazón.
Había llorado, había casi gritado de impotencia ante el dolor que toda esta separación estaba provocando en mí. Había machacado mi cuerpo corriendo hasta la extenuación y todo…todo, para que mi cuerpo volviera a despertar de un largo letargo ante su sola presencia.
Cerré lo ojos con fuerza sabiendo que eso delataría en parte mi lamentable estado, pero solo así conseguí cortar con el poder que esa mirada ejercía sobre mí. Respiré profundamente y, con determinación, obviando lo que cada poro de mi piel gritaba, volví a mirarlo, esta vez sin titubear, esta vez sin dejar mostrar el temblor de piernas que amenazaba con hacerme caer, ante la sorpresa. Levanté la barbilla unos centímetros más de lo correcto como defensa de lo que su propia imagen, además del desconcierto inicial, me provocaba.
No me iba a dejar influenciar ante el cansancio que mostraba su cara, la oscuridad que resaltaba bajo sus hermosos y tristes ojos, ante la tensión que su cuerpo irradiaba…no me iba a dejar llevar por el remordimiento... No ahora.
- Edward - apenas musité como saludo.
- Bella - contestó, con un hilo de voz, asintiendo un poco, también como saludo.
No lo pensé más, entré al ascensor y de inmediato me volví dándole la espalda.
No iba a salir corriendo. Tenía que comenzar a acostumbrarme a su presencia, y tenía que hacer que mi corazón aceptara, de una vez por todas, que lo nuestro no podía ser.
De nuevo sentí una sacudida cuando el ascensor comenzó con su descenso.
Ya vamos a llegar. Me repetía una y otra vez dándome ánimo mientras sentía la escalofriante sensación de su mirada penetrando mi espalda.
Aferré con fuerza el asa del maletín, necesitaba contrarrestar la violenta batalla que se estaba llevando a cabo en mi interior; y aunque en un principio fue un alivio, finalmente odié que tres pisos más abajo el ascensor volviera a abrirse y un grupo, de al menos siete personas, entraran obligándome a retroceder hacía atrás, tanto, que podía sentir el calor que desprendía su cuerpo.
- Perdón - se excusó uno de los hombres que había entrado acomodándose delante de mí y tratando de dejarme espacio, algo que se antojaba imposible.
Los minutos se hicieron interminable en aquel reducido espacio. Y de pronto sentía que el aire me faltaba; pero no por la falta de espacio en sí, o porque sintiera claustrofobia, sino por el estremecimiento que el calor de su aliento, golpeando la parte posterior de mi cuello, provocaba. La energía que rezumbaba de su cuerpo llegaba a mí en forma de hormigueo; un hormigueo que erizaba cada poro de mi piel...
¿Por qué Dios era tan cruel conmigo? ¿Por qué después de todo lo que había pasado volvía a tenerme en esta situación?
Interiormente lloraba ante el desesperante y traicionero deseo que tenía de apoyar mi espalda en su pecho y sentir sus brazos rodearme de nuevo, envolviéndome en su calor, diciéndome con ese gesto que todo iba a estar bien…
¿Por qué me sentía tan necesitada de él? ¿Por qué tenía que ejercer tanto poder sobre mí? Dios, ¡quería que me tocase! Debía de estar loca, completamente loca, pero ansiaba con toda la fuerza de mi ser que me rozase, aunque solo fuera accidentalmente; una parte de mí necesitaba sentir que él también me extrañaba, que él también sentía todo este mar de emociones que me embargaba.
Pero me quedé quieta, casi aguantando la respiración temiendo que ese simple hecho me delatara. Mis puños cerrados con fuerza evitando que el cosquilleo que sentía en mis dedos me obligasen a tocarlo de alguna manera, y sentí que mi alma volvió a mi interior cuando, después de unos interminables minutos, las puertas de nuevo se abrieron, esta vez en la planta adecuada, y sin ningún tipo de cuidado me abrí paso para salir casi corriendo de allí.
- Bella…
Mi labio tembló cuando oí mi nombre en un quejumbroso lamento. Pero me obligué a no parar. Cerré los ojos con fuerzas por un segundo y continué andando perdiéndome entre la gente que entraba y salía del edificio.
Mis ojos picaron en cuanto el aire frío de la calle golpeó mi rostro. Con la mirada aguosa alcancé a ver un taxi que acaba de parar dejando a unos pasajeros, y olvidando completamente los modales, casi empujé al Señor que pretendía ocuparlo entrando en el atropelladamente y pidiéndole al taxista que me sacase de allí.
Sólo cuando me sentí en la seguridad del vehículo me di valor para mirar por la ventanilla y una inevitable lágrima corrió por mi mejilla cuando lo vi allí, justo en la puerta, mirando hacia mí con una mirada de dolor…
- Por favor, sáqueme de aquí - rogué desesperadamente apartando la vista de aquel lugar incapaz de soportarlo por más tiempo.
Por veinte minutos el taxista estuvo callejeando sin rumbo alguno solo atendiendo a mi orden de que siguiera. ¿Pero a dónde? Todavía sentía el temblor en mi cuerpo y lo único que quería era llorar, como si aún me quedasen lágrimas, como si no hubiese derramado las suficientes en todo este tiempo. ¿Sería alguna vez capaz de superarlo?
Finalmente le di la dirección de casa y, sin importarme nada ni nadie, volví a regodearme en mi lamentable estado.
Iba a ser una noche larga, iba a ser una lucha encarnizada, pero tenía que prepararme para su vuelta. No podía permitir que siguiera afectándome así.
El móvil comenzó a sonar. Ni siquiera me atreví a mirarlo por si era él… no lo soportaría.
Estaba claro que no lo había superado, que este tiempo de separación sólo había sido una pequeña tregua. Había sido relativamente fácil seguir adelante cuando no tenía el temor de encontrarme con él, cuando no tenía que afrontar la devastadora sensación que su presencia provocaba en mí.
Pero había llegado el momento; el momento de afrontarlo. Solamente esperaba que él cumpliera su palabra de mantenerse alejado.
A la mañana siguiente, y sintiéndome más cansada que nunca, entré a la cocina para tomar el primer café del día, rogando para que hiciese su efecto y me despejase.
Saqué el móvil del bolso y, tomando valor, comencé a mirar todas las llamadas y mensajes que tenía.
A parte de una de Nicole y dos de Tanya, las demás eran de Evans, y de inmediato me sentí mal por no haberlo llamado para avisar que no iría a la clase. Ni siquiera había pensado en él.
Respiré profundamente y le marqué. No había pasado ni dos tonos cuando su voz, claramente preocupada, me contestó:
- ¿Bella? ¿está bien? - Mi corazón se arrugó con remordimiento al oír como la preocupación teñía su voz.
- Hola Evans…- saludé algo cansada - Sí, estoy bien. Siento haberte preocupado. Ayer tuve una reunión que se alargó hasta muy tarde y no tuve lugar para avisarte, lo siento - me disculpé mintiendo, como no.
De una forma u otra Edward siempre me obligaba a mentir, haciéndome sentir como la peor persona del mundo. Pero era incapaz de confesarle que ni siquiera me había acordado de él porque había estado totalmente destrozada por un hombre que claramente no me merecía.
- Me alegro entonces que estés bien, al ver que no llegabas me preocupé y más cuando no contestabas las llamadas…
- Lo siento, de verdad- le corté- llegué tan cansada que ni revisé le teléfono - volví a mentir.
- ¿Vendrás hoy? - su pregunta sonó cautelosa.
Eso me hizo pensar. ¿Iría? ¿Tendría ánimos para estar con más personas sin temor a deprimirme ante ellos?
Sin embargo las clases me habían servido como terapia, tenía que reconocerlo, me hacían sentir viva, me distraían... No podía seguir dejando que Edward manejase mi estado de ánimo. No era sano.
Admito que lo amo, admito que en los más profundo de mí ser desearía que todo fuese distinto entre nosotros, incluso sería capaz de admitir que si él me lo pidiese…
¡No! No debía seguir por ahí, sería como caer una y otra vez en lo mismo ya que él había dejado claro que no podía… Lo ocurrido con Ángela siempre sería una piedra en nuestro camino…
- Claro Evans, allí estaré - le contesté después de pensarlo.
- Estupendo - contestó, incluso podía llegar a intuir una de esas lindas sonrisas tras el aparato- ¿A la misma hora? Si tienes algún problema con el horario podríamos ajustarlo…
- No, no… tranquilo, a la misma hora me va bien, lo de ayer solo fue un imprevisto - medio mentí.
- Esta bien, te espero entonces - contestó.
- Hasta la tarde - me despedí y ambos colgamos.
Se acabó. Suspiré. De nuevo tenía las riendas de mi vida y esta vez no habrá ningún Cullen que me las quite.
Aunque entré al edificio con cierto temor a encontrármelo, caminé con seguridad y llegué a mi oficina como cada día.
Mentalizada con la idea de que en cualquier momento coincidiríamos era más fácil de manejarlo, sólo tendría que volver a levantar mis barreras y así todo iría bien, o relativamente bien.
Y la primera prueba: La reunión semanal con Aro dónde, por supuesto, Edward no faltó.
Que mi corazón latió desenfrenadamente al verlo, lo admito. Que un calor agobiante me hacía sudar las manos mientras trataba de evitar su mirada, también. Que me obligué a concentrarme en los folios que tenia delante cuando su aterciopelada voz nos hizo participe de su periplo por el extranjero, acariciando con ese sonido mis oídos, sería una estupidez negarlo.
Pero afortunadamente la reunión acabó y, aunque más estresada interiormente de lo habitual, había salido ilesa. Incluso cuándo él se dirigió directamente a mí, para otorgarme ante todos el merito de la campaña publicitaria, conseguí mantenerme imperturbable, aunque sólo fuera en apariencia.
Bajé soltando un suspiro de alivio al ver que había salvado mi primer obstáculo. Más que eso no tendría que soportar siempre y cuando él se mantuviera lejos. Y eso, en cierta forma, me tranquilizó.
Puede que una parte de mí siempre lamentara que lo nuestro no pudiera ser, pero la otra quería salir adelante y es lo que estaba dispuesta a hacer.
Esa misma tardé volví a verme envuelta en la euforia y la sensación de libertad que me producía la escalada. Y por qué negarlo, también en la tranquilidad que la presencia de Evans, con su sincera sonrisa, con sus gritos de ánimo, incluso con sus regañinas cuando no seguía sus instrucciones, me provocaba.
Me hizo bien tomar la decisión de seguir con las clase y su efecto se notó en como encaraba cada mañana al volver al trabajo con la posibilidad de encontrarlo.
A pesar de la tensión que inevitablemente nos envolvía si nos cruzábamos, todo se fue normalizando. Yo me limitaba a hacer mi trabajo y trataba de no dar alas a mi corazón. No permitía que pensamientos tales como : "Míralo, ni siquiera se molesta en hablarte" o " Realmente no significaste nada para él" , minaran mi ánimo. Lo habíamos decidido así y tocaba ser coherente.
De ahí que el ir a escalar cada tarde se convirtiera en una necesidad, una válvula de escape.
La amistad con Evans y los demás, tanto chicos como chicas que practicaban la escalada, fue creciendo hasta el punto de que alguna tarde me uniera a ellos para tomar algo en el "Sanders", una pequeña taberna que quedaba cerca del centro y lugar de reunión de jóvenes deportistas.
Y también que me sintiera más confiada con Evans y al fin le permitiese que me acompañase a casa, o incluso que supiera donde trabajaba, ya que cuando una de las veces que nos reunimos en la taberna, hablaban de cómo hacer publicidad sobre unas jornadas de escalada que estaban organizando, salió mi lado más profesional y todos quedaron boquiabiertos ante mis propuestas.
Haciendo balance podría decir que me sentía bien, relativamente bien, o al menos eso pensaba hasta que unos nudillos picaron la puerta de mi despecho y, sin haber podido siquiera decir "adelante," una Alice, bastante furiosa, se plantó delante de mi escritorio.
- ¡Ya basta, Bella! Me vas a oír ahora lo quieras o no - me amenazó taladrándome con la mirada dejándome totalmente estupefacta.
- Bella…no he podido hacer nada…- Nicole llegó detrás de ella con cara de disculpa.
Mucho había tardado en llegar este momento, pensé, así que en cierta manera debía agradecerle…
- Está bien, Nicole. No pasa nada. Déjanos solas, por favor - le pedí y ella, tan eficiente como siempre y mirándome con preocupación, se fue cerrando la puerta tras ella.
Alice permanecía de pie, con los brazos cruzados y mirándome con tal intensidad, que acabó haciéndome suspirar.
- Toma asiento Alice, por favor, no creo que hayas venido con intención de atacarme o algo así, ¿no? - pregunté en un tono burlón; extrañamente descubrí que me seguía resultando fácil hablar con ella, y ella pareció notarlo en el tono de mi voz porque al instante su expresión cambió y sus ojos comenzaron a enrojecerse.
- Oh, Bella…lo siento tanto -se derrumbó, rompiendo en un nervioso llanto, dejándose caer en una de las sillas ocultando su rostro entre sus manos.
Tuve que tragar el nudo que se formó en mi garganta y cerré los ojos con fuerza aunque eso solo sirvió para que una traicionera lágrima se escapara de ellos. Me había dolido mucho su manera de mirarme, el sentir que me juzgaba silenciosamente cuando nos miraba a Jake y a mí , siendo que había sido en ella en quién más había confiado.
Sinceramente no sabía que decir para consolarla. Me dolía verla así, pero también me dolía la duda en sus ojos… Decidí permanecer en silencio aferrándome con fuerza a los brazos de mi sillón.
- Lo siento, todo es culpa mía, nunca debí pedirte….- decía entre sollozos y en ese momento no sabía de qué estaba hablando -. Fui una maldita egoísta y te pido perdón por eso - seguía diciendo. Yo seguía sin salir de mi asombro.
- Alice…- pronuncié su nombre tratando de entender a que se refería. Ella apartó sus manos y con dolor me miró para acto seguido romper nuevamente en llanto.
- Ni siquiera sabes de lo que hablo. Pero yo te quiero Bella, es cierto, todo este tiempo separadas sólo me ha servido para darme cuenta de lo estúpida y egoísta que fui.
- Alice, no te entiendo - musité realmente preocupada por su estado y las incoherencia que decía.
- Nunca debí pedirte que siguieras con él - aclaró entonces y en ese instante mi corazón se quebró más de lo que ya estaba, jamás pensé que estaba hablando de eso, e inevitablemente, mis ojos se enrojecieron sintiendo la pesada carga de miles de lágrimas que amenazaban con salir…
-En aquel momento pensé que Edward reaccionaría- continuó-, que lo que parecía sentir por ti lo sacaría del hoyo en el que se había metido- seguía diciendo sin dejar de llorar, con rabia, como si de verdad le estuviese dando coraje todo -. He visto sufrir a Edward desde hace muchos años, vi como se iba consumiendo, como se endurecía, como se aislaba, como se negaba a sentir y a amar... ¡Por Dios! - exclamó bebiéndose las lágrimas - Hemos rezado tanto para que apareciese alguien que lo hiciera reaccionar…
Mordí mi labio con rabia por todo lo que estaba oyendo. Un punzante dolor comenzó a martillear mis sienes, una angustiante bola se había formado en mi garganta impidiendo el paso regular del aire, y un desagradable ardor de estómago me provocó nauseas.
- Lo siento mucho Bella. ¿Podrás perdonarme algún día?- me pidió desconsolada- No puedo seguir con esto. No puedo ignorar lo mucho que me importas, no puedo dejar que pienses que no eres importante para mí, porque lo eres, Bella. Te quiero mucho, a ti, como amiga, como hermana... y me importa una mierda lo que pase con el desgraciado ese que no vive ni deja vivir - dijo mirándome desesperada.
- Yo…- tragándome las lágrimas esbocé una triste sonrisa - Qué irónico. Lo que más me dolió de ti fue que dudaras de mí…que callaras…que no te pusieras a mi lado..- le contesté tragándome un sollozo.
- Bella…- balbuceó ahogándose entre lágrimas - Lo siento, lo siento mucho, me di cuenta en el instante en el que explotaste, pero ya era tarde. Estabas en todo tu derecho de echarnos de allí… de apartarnos de tu vida.
Yo permanecí en silencio dejando correr por mis mejillas las lágrimas sin restricción alguna.
- Hubiese preferido arreglar esto ese mismo día, te llamé mil veces, traté de hablar contigo después, pero tú te negaste, y estabas en tu derecho. Luego Edward me pidió que te dejara en paz.
- ¿Edward?
- Sí, y yo como una estúpida le hice caso. Aunque si de verdad me mantuve lejos, fue por ti. Sabía que no estabas preparada, sabía que te había dañado y necesitabas tiempo.
- Tú y Edward habéis regresado juntos, ¿por qué? - pregunté por curiosidad, limpiándome las lágrimas con el puño de la camisa.
- Pura casualidad-respondió-. Desde la presentación en Nueva York, no he vuelto hablar con él.
- ¿Qué? - quedé estupefacta al conocer ese dato.
- Edward se ha mantenido lejos de todos. A penas a contactado con Esme desde que partió. Y créeme, me consta que está destrozada. A la única persona que ha permitido acercarse, y ni siquiera entiendo por qué, es a Ángela- arrugó su cara en una mueca de desagrado- Supongo que para seguir llevando su farsa…
- Alice…- suspiré realmente impactada.
- Pero no quiero que creas que es por eso que te digo esto. Edward me demostró que no te merecía cuando dejó que te alejases, permitió que te fueras sin hacer nada… Alguien que deja ir a la persona que ama por una estúpida culpa... no la merece.
Oír esa verdad de sus labios, desgraciadamente, hizo que me doliese más, y de nuevo un sollozo brotó de lo más profundo de mi pecho.
- Bella…- musitó entristecida, y sin previo aviso, se levantó y corrió a abrazarme- Lo superaremos juntas, cariño, nunca más te fallaré, te lo prometo, no permitiré que ese malnacido te siga haciendo daño. Yo te ayudaré. No sé cómo, pero como que me llamo Alice Mary Brandon, que dejará de hacerte daño.
Yo sonreí entre sollozos al oírla.
- Prefiero que no hagas nada Alice - dije al fin separándome -No pudo ser, hay que asumirlo y ya está - le confesé.
Ella clavó sus expresivos ojos en mí y una tristeza profunda se adueñó de ellos.
- Sabes qué es lo que más me jode de esto - frunció sus labios con rabia- Qué si él supiera….
- ¿Él supiera qué… que lo amo?- concluí supuestamente la pregunta por ella - Lo sabe Alice y no ha servido para nada.
- Bella…- tomó mis manos entre las suyas - ¿Qué piensas hacer? ¿Qué puedo hacer para ayudarte? - indagó con tristeza.
- Te lo agradezco Alice, pero nada se puede hacer. Continuaré para adelante, como siempre. No es la primera vez que paso por un desamor, ¿recuerdas? - le dije haciendo referencia a Jake.
- ¿Me perdonas? - preguntó de pronto mirándome con anhelo.
¿La podría perdonar? Me pregunté a mí misma. Y mirándola a los ojos supe que ya lo había hecho.
- Sí Alice, te perdono - le respondí y de nuevo volvió a abrazarme - Sólo necesito saber por qué malmetiste a Edward, sobre Jake y yo.
- ¿Qué? - fue su respuesta.
- Edward me dijo que vosotros le estuvisteis diciendo lo buena pareja que hacíamos y eso, entre otras cosas, hizo que explotara todo.
- Ahí si puedo asegurarte que no fui yo. Fueron Emmet y Rosalie. Aunque en su defensa diría que no lo hicieron con mala intención.
- ¿Qué no? - dudé.
- No, Bella. Sólo trataron de presionar a ver si así Edward reaccionaba.
- Y reaccionó - contesté evocando el desagradable momento.
- No fue esa su intención. Pero Edward enloqueció. Y supongo que verte en aquella situación lo empeoró todo.
- Fue vergonzoso. Carlise y Esme tienen que odiarme por eso - dije ocultando mi rostro con las manos.
-¿Qué? ¡No!- se apresuró a decir..- Los que se sienten avergonzados son ellos, por haber irrumpido así en tu casa. Y más por como se portó Edward.
- Pero yo les había mentido, y había bebido…¡Dios! Que vergüenza - volví a ocultarme.
- Te aseguro que si hubo un momento en el que se sintieron defraudados, Edward se encargó de borrarlo al exponerte y atacarte de esa manera. Sus padres no son tontos, sólo había que sumar uno más uno para saber que entre ustedes pasaba algo… y aquí, el único que estaba comprometido era él, por lo tanto, suya es la falta.
- Creo que jamás podré mirarlos a la cara - musité entristecida.
- Pues te aseguro que ellos lamentaran mucho eso. Me consta que te quieren de verdad, Bella, y si fueron a tu casa, es porque Esme insistió en que no estaría tranquila hasta saber como te encontrabas. Su preocupación era de una verdadera madre.
- Dios - suspiré entristecida - quizá debí haber ido a esa maldita cena y haber soportado verlos juntos. Al menos nos hubieramos ahorrado todo esto. Sólo hubiese salido dañada yo…
- No digas eso ni en broma. Bella, durante todo este tiempo he pensado en cómo me sentiría yo estando en tu situación… Y cariño…no sé como has podido soportar tanto. Yo no hubiese podido. Igual que en su momento te dije que por Jasper estaría dispuesta a hacer cualquier cosa, también te dejo que estaría agonizando de dolor a cada instante… Siento mucho haberte impulsado a aceptar una situación así, Bella. Tú mereces mucho más que esto, y aunque desearía, en lo mas profundo de mi ser, que ustedes fueran felices juntos, Edward ha demostrado no ser el hombre adecuado para ti…lo siento.
- Lo sé - me encogí de hombros resignada.
- Hoy he quedado con Jasper para comer, le dije que vendría a verte e insistió en que le contara despues. Más que nada para cerciorarse que no me has matado o algo por cruzar tu puerta - su burló. Sonreí - ¿Te apuntas?
- No, Alice, gracias pero no. Prefiero tomar las cosas con calma.
Ella hizo un gesto triste con la boca, pero asintió.
- Sólo dame tiempo, dejemos que las cosas vayan fluyendo solas…
- Está bien, te entiendo. Al menos puedo llamarte o venir a verte si necesito algo y me llamarás si es al contrario, si necesitas de mí, ¿no? - interrogó anhelante.
- Claro, le diré a Nicole que levante la veda sobre ti - me burlé.
- Ongg, que mala - se quejó - una sufriendo tanto para que la traten así - acabó sonriendo mientras se ponía de pie - Me alegro que hayamos arreglado las cosas Bella y cuenta conmigo para lo que necesites.
- Esta bien Alice, lo haré.
- ¿Estará bien? - preguntó con reservas.
- Lo estaré, tranquila - le contesté.
Me dio un último abrazo y luego se fue dejándome sola, lo que aproveché para digerir todo lo que acaba de ocurrir.
Tenía que admitir que arreglar las cosas con Alice me había dejado una sensación agridulce.
Por una parte me sentía más tranquila, ahora yo no temería un encontronazo con ella en el ascensor como ocurrió con Edward, pero por otro lado me dolió saber todo eso; desde el hecho de que Edward se había alejado de todos, no solo de mí, hasta el hecho de saber que Esme sufría y ahora por los dos.
La vida, sin duda, era una mierda, pero era la que nos había tocado y nada ganaba quedándome aquí pensando en ello.
- Lo siento mucho Bella, de verdad que traté de impedirle pero ya sabes como es Alice…- volvió a disculparse Nicole cuando salí de mi despacho con intención de irme a comer.
- No te preocupes Nicole, de verdad, y a partir de ahora ya todos tienen permiso. Pásame con cualquiera de ellos que llame o pida cita.
- ¿Estás segura? - Ella jamás había preguntado , pero como sabia la relación que había habido entre nosotros, seguramente suponía que habríamos discutido. Valoré mucho que no me cuestionara nunca y que siempre se mostrara leal a mí, aun si saber nada. Era bueno saber que estaba rodeada de gente que de verdad velarían por mí.
- Sí, Nicole, ya todo está bien - medio mentí. Dudaba que a corto plazo ningún Cullen se pasara por aquí, y con Alice sentía que estaba bien…así que, no tenía caso seguir poniendo a Nicole en una situación desagradable. Era hora de afrontar lo que viniese - Voy a salir a comer algo. ¿Vienes? - le pregunté, en las últimas semanas habíamos salido a comer juntas en muchas ocasiones.
- Hoy no puedo Bella, he quedado con Clarisse. ¿No te importa , verdad? - me miró con disculpa.
- Claro que no. Nos vemos luego entonces - me despedí.
- Hasta luego - se despidió.
Llamé al ascensor con cierto requemor, "Dios, que no venga en el..." "Dios, que no venga en él..." rezaba interiormente mientras esperaba. El timbre del ascensor sonó y dejé escapar el aíre que había contenido al comprobar que él no estaba ahí.
Con una sonrisa aliviada pulsé el botón que me llevaría directo al hall. Afortunadamente no hubieron más parada con lo que en unos escasos tres minutos las puertas se abrieron y feliz salí con el deseo de tomar un poco el aire.
Saludé al guardia que había siempre cerca de los ascensores y me quedé congelada cuando al mirar al frente veo a Edward que hablaba muy sonriente con otro hombre, aunque la sangre abandonó por completo mi cara cuando al girarse un poco el otro... vi de quien se trataba…
- Dios, no puede ser cierto - musité deseando que de nuevo la tierra me tragase.
- ¿Se encuentra bien, Señorita Swan? - preguntó preocupado el guardia. Al ver, supongo, mi cara.
- Sí…creo que sí - musité en respuesta y me obligué a mover las piernas para caminar.
Apenas diez metros me separaban de ellos y traté de idear una vía de escape antes de que ninguno me viese. Pero como no podía ser de otra forma, y como si de una puñetera atracción se tratase, Edward levantó la vista clavándola en la mía, borrando en el acto la sonrisa de su cara. Obviamente, su acompañante se extrañó ante su reacción y curioso se volvió.
- ¿Evans? - Saludé a modo de pregunta. Por Dios, pero qué leches hacía este aquí.
- Oh, ahí está mi chica - dijo con la sonrisa más radiante, y juro por Dios, que si alguna vez pensé en la posibilidad de que un meteorito cayese y me pulverizase, era ese, sin duda, el momento ideal para hacerlo.
Forcé una sonrisa y caminé hasta llegar a ellos - ¿Qué…qué haces aquí? - pregunté realmente intrigada.
- ¿Os conocéis? - interrogó Edward con cierto asombro.
- Qué si la conozco. Es mi mejor alumna - contestó Evans como si tal cosa.
- A…¿Alumna? - su ojos se clavaron de inmediato en mí. Dios, si las miradas matasen ahora mismo yo estaría tres metros bajo el suelo- ¿Qué quieres decir? ¿No tenías un centro de escalada? - siguió interrogando Edward sin dejar de mirarme con inquietud.
- Y ella es de las mejores. Sé que lo dejaste hace mucho tiempo pero te aseguro que Bella sería de las nuestras, para que me entiendas - comentó; yo cerré los ojos con fuerza.
Esto no acabaría bien. Algo me decía que esto no acabaría bien…
- No me has contestado - interrumpí deseando desviar el tema.
- Ah, sí, he venido a invitarte a comer. Si no tienes otros planes, claro.
- A mí…¿por qué? - pregunté extrañada, tratando de ignorar la mirada asesina de Edward.
- Porque gané una apuesta, ¿recuerdas?- contestó dándome un golpecito en la nariz. Yo sonreí al recordar el motivo de esa apuesta y lo orgullosa que me sentí cuando conseguí adelantar a Gina. Aunque por el rabillo del ojo vi como Edward cerraba los puños con fuerza apretando contra sus muslos.
Lo conocía, y estaba completamente segura que se estaba cabreando... y mucho. Pero de nuevo opté por ignorarle.
- Si mal no recuerdo, era una cena - contesté entrecerrando los ojos.
- Lo sé, y te la deberé. Prometido - dijo llevando una mano a su corazón -. Pero esta tarde salgo hacia Carver Cliff con Carter. Ha sido algo imprevisto, así que, pensé que era la mejor manera de avisarte así también aprovecho para despedirme.
- Cla…claro - contesté y de nuevo mis ojos viajaron a Edward que me taladraba con la mirada.
- Edward, tío - Se dirigió esta vez a él - me ha encantado verte, a ver si te pasas por el centro - le invitó ofreciéndole la mano, una mano que Edward le estrechó sin apartar de mí su mirada.
- Claro - le contestó éste sin mucha convicción.
- ¿Si estás lista? - me apremió.
- Si, claro. Cuando quieras - contesté dándole una mirada de disculpa a Edward.
- Nos vemos, tío - se despidió Evans y comenzó a andar a mí lado prestándome por completo su atención - ¿Tienes preferencia por algún lugar? - indagó mientras sujetaba la puerta para mí.
- No, elige tú el lugar - le contesté y di una última miradita hacía Edward antes de cruzar sólo para comprobar que seguía allí, mirando hacia nosotros con gesto enfurecido - Vamos, no dispongo de mucho tiempo - le apremié con intención de salir allí lo antes posible. Por lo poco que conocía a Edward sabía que en este momento era como una olla a presión a punto de estallar.
Evans me guió hasta su coche y no pasaron ni dos minutos cuando en mi móvil sonó el aviso de un sms.
Mis ojos se abrieron asombrados cuando vi de quién se trataba. Sabía que me iba a arrepentir, lo sabía, pero una fuerza superior me hizo pulsar para leerlo.
"Qué coño crees que estás haciendo."
Sólo eso, sólo ese escueto y, al mismo tiempo, reprochante mensaje que dejaba muy claro el estado de cabreo que sentía su emisor. Cerré los ojos con fuerza conteniendo la rabia que me estaba provocado.
- ¿Algún problema? - se interesó Evans viendo como apretaba con furia las teclas contestando.
- No, ningún problema - respondí mientras terminaba de contestar el maldito mensaje.
" Nada que sea de tu incumbencia."
Le dí a enviar y no pasaron ni diez segundo que de nuevo el móvil sonó. Evans cuestionó con la mirada y yo sólo negué con la cabeza para quitarle importancia.
De nuevo pulsé para leerlo.
" No seas estúpida. Tenemos que hablar"
Un gruñido de rabia brotó de mis labios involuntariamente alarmando a Evans.
-¿ Bella? - volvió a interesante.
- Tranquilo, es solo trabajo - mentí, y de nuevo comencé a teclear la respuesta - Dame un segundo y lo solucionaré.
" El estúpido lo estás siendo tú. Y ni sueñes con que hablemos."
Tecleé, le di a enviar y de inmediato apagué el móvil.
- ¡Listo! - exclamé guardando de nuevo el móvil en mi bolso - Problema resuelto - le sonreí y él me devolvió la sonrisa.
Seguimos nuestro camino hacia el restaurante en un cómodo silencio. Evans concentrado en la carretera y yo…bueno, yo tratando de no pensar demasiado.
Sabía que cuando Edward se enterase del deporte que estaba practicando se iba a molestar. Pero bien sabe Dios que nada fue premeditado ni con doble intención. Fue pura casualidad que me diera de narices con aquel lugar y lo que nunca imaginé es lo bien que me haría sentir. Por eso no iba a permitir que él me lo impidiese de algún modo. Él no formaba parte de mi vida y tendría que aceptarlo le gustase o no.
Sólo esperaba que supiera mantenerse al margen, aunque, a tenor de los mensaje, algo me decía que eso no iba a ocurrir…
Continuará…
N/A. ay, ya, ya, ya, yayyyyyyyy...aquí se va a liar parda ¬¬ No, si ya se veía venir que mucha gracia al muchacho no le iba a hacer (saraes con sonrisa traviesa) aunque una parte de mí se muere por saber qué va a pasar...¡ahhh, qué tensión!..ajajajjajaja
En fin, amores míos, que espero que os haya gustado y como siempre, deseandito saber que tal os pareció.
De nuevo me disculpo por no haber contestado los rr, más por lo fascinante que me pareció ver la diversidad de opiniones con respecto a la aparición de este nuevo personaje. Leer vuestros rr es como ser expectadora de un debate, la mitad de ustedes están encantadas con el nuevo fichaje y el juego que puede dar...siempre según vuestra imaginación que vuela más allá del capi, y la otra mitad con cierta angustia por el dolor en si que puede causar si Bella ve en Evans a alguien más que a un amigo...igualmente, según vuestra imaginación. Lo que me hace quedar maravillada por como , unas mismas letras, según quien las lea, suscita una reacción u otra. Gracias por permitirme disfrutar de todo esto. Os aseguro que con cada rr me devolvéis con creces los sacrificios que a veces hay que hacer para seguir publicando. Un millón de gracias.
Especialmente a: Vale; A BellaCullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; Lullaby Wayllen; katlyn cullen; Lore562; freckles03; Nurymisu; Rosi22; solecitopucheta; Shibubi; Angie Masen;hilarycullen17; Dulce isabella 7; yasmin-cullen; deandramari; Paz Cullen; lexa0619; Mon de Cullen; Kikid'cullen; Catalina-Lina; suzette-cullen; maddycullen; Cherryland; bellaliz; Tata XOXO; SalyLuna; BkPattz; alee rodriguez; tany cullen; Patchmila Cullen Mellark; JosWeasleyC; lagie; Julimuliluli Zwein Seiten; Addy Ortiz; Chayley Costa; Tulipan 8; vivi S R; anita cullen; samyzoe; L'Amelie; audreybaldacci;anamart05; toat86; Dreams Hunter; ludgardita; foryou45; annabolena; robsten-pattison; Bere Moreno; Sully YM; Areli Pattirson; Eleneth; indacea; daniella maria; jupy; karenov17; EdithCullen71283; klaxi;chusrobissocute; Jorgi; Betzacosta beluchiss ; themis78; EdwardKaname; Alisaness Cullen; sabi07; Paaameeelaaa; beakis;MELI8114; codigo twilight; maireth-SM cullen; nelliel-kay; Tita Moon; KellyJA8; ati88; karito CullenMasen; martinita; natalia; nikkimellark; arianna mansen; Antonella D Pattinson; Ginegine; Yiyolinaa21; Bertlin; DaniiEverdeen; est cullen; Sky LeVan; YeyaCullen; NaChiKa Cullen; sachita1212; Isabella Stryder; Una Yegua del Caos; gbyaln; Hola; Lurix; Cullen Vigo; twifanMarie; Denisse-Pattinson-Cullen; Ligia Rodriguez; Arixa; CB; yolanda dorado; Diana robles; LauraECS; PattzStewLove;vanesa pinilla; ThoraPoison; Brontedel Caos; anon; nagisa-chan; LunaS Purple; WiPho; yessenya; Ara Cullen;MeliRobsten02; Mimi . rp9 maria6995; SerenitySey; bedaniie; ela fordyce; Twilight all my love 4 ever; Carmen Cullen-.i love fic; alexpattinson; Robaddict18; Pamny; Gaby; luisa; Pulytas; BETTY CULLEN; Alex-Cullen-Pattinson; carlita16; Branstone Rose; Noelle xD; yolabertay; hildiux; MAMITAKAREN; Nohemi; Dani Meneses; lorshy; elenna; TereCullen; Blo; NuRySh; Almaa Cullen; Ximena del Caos; madaswan; vampi; Solchizz; Julie Black Lautner; Ani; karo; monique; Jazmin Li; ALEXANDRACAST; I love Edward; ISACOBO; luna; Jbpattinson; MalloryGreatson; Samantha; diianiita de cullen; Antuss; keimasen86;Yaspicado; lizitablackswan; chiquitza;bells77; SabiaAtenea; Krom; EmilioLT; ErandiLina; ViviORD'Cs; betssdi; Tsukisaku;mandy 01; viivii alice; BK'Cullen; anónimo; zuly luna; Bydanny; CamilleGrigori; MarieCS; EmmaGrigori; JELITA; anabel;anónimos; janalez; yoly rocha; Ninacara; Lucy; gis1416; DiAnA; akitha; dani; SabiaAtenea; marah2221; DINDA CULLEN;lupita calvo; Isabella Cullen28; Sofy Vicky; felicytas; Esyaba; akitha; orangeandlemon; nana cullen; lesliok; LadyMe; Melania;Carelymh; A1ma Cu113N; Rateaga; mirdg; Danny Ordaz; ; Anonymus C; gaviota; Angeles Nahuel; Alyssa; kattycastillo510;silves; Mss1-cullen-swan; jhanulita; gabyhyatt; ini narvel; luzdeluna2012; GoAskEmily; zluna; DaniiEverdeen; iSpidermonkey;carolina llv; Roxa Cullen Hale; ETERNOAMANECER; Julissa de Pattinson; lokaxtv; paky32; vanpirita; Silvana; Rob y Pato;Yumi; erika shields; loverobsten27; Maya Cullen Masen; Gdc; chivis libis; Yekitab; ValenchuCullen; antomirok; roxy de roca;Nia Masen; Karenrobsten; marcia rodriguez; manuela; martinezgonzalez . 10; Melania; vale55; kryzpollito; Mallory Stewart G; AnnieVargas; Anykp; MariaCarlaPL; Paola C19; Rosy Inda; Mariajosemorales; melyna-cisne; NataliElena; laura; fefita018; crismery; Lynnn B Cullen; marycruz; Ana; flooorr; Ko0oralle patzz; InvisiblePaula; magui9999; cavendano13; inexscor; noemi . avilasandoval Deysi Maria; SharitoSD; Sweet; CindyLis; Esyaba; malicaro; lorincullen; jesiiccaa; BABYBOO27; Natalia Ranieri; Alejandraltm; Isa Robsten; marcecullenswan;solasol; Rommyev; Anto Prenezio; Paola Cullen; María; mari; Wawis Cullen; cris20; teky; fantwilight1; Shar0192; azabella45; any0239; MonseCullen; caro508; Martita cullen; Carytt; madeki; Kris-Ani's Cullen Salvatore; JulietaloveCullen; LiiQanLu; oliviitha; MissCullenPattz; MummyGirl; Elizabeth O'Shea; LUY; bellarenesmee alias NATI; NereaCullenSwan; Luz twiligth; EmilyLuchia; Melyna-Ortiz; MBMR; terewee; AlitaC; akitha.
Si se me pasó alguien , por favor, no tengáis reparo en decirme y con todo el gusto del mundo os pondré. Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia, gracias por dejar vuestra huellita en ella. Me alegra mucho que os esté gustando y espero que lo siga haciendo hasta el final. Gracias también a todas las que me añadís a alertas y favorito, y a todas las que leéis la historia aunque permanezcáis en silencio. De verdad deseo que os esté gustando.
En fin, ya sabéis preciosas mías, si nada me lo impide... ¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!
Un besazo enorme a todas. En especial a mis Reques.
Feliz semana a todas.
/(^_^)\saraes.
