Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes y lo que reconozcan pertenece a JK Rowling.
Ari: ¡Holaaaa! Esa reconciliación es un momento que todos necesitamos para seguir viviendo. Sobre si será fácil o no, pues creo que ya han superado muchas cosas y han avanzado muchísimo en su relación, veo muy difícil que todo vaya a estancarse justo ahora. Al final sabemos que se adoran y ya vimos que James haría cualquier cosa por su hijo, solo queda esperar y ver. ¡Gracias por tu review! Saludos y nos seguimos leyendo(:
Beln: ¡Holaaaa! Graciaaaas a ti por leer y por dejarme tu review, se que esta vez me tarde un poco más pero espero que no te haya dado un soponcio JAJAJ(L) ¡Me da mucho gusto que te encante la historia! Y te admiro por haberla leído tan rápido, increíble! ¡Te mando saludos y espero leerte pronto! Un abrazo.
Valen: No tienes que agradecerme por no matar a James y a Lily, lo hice con todo el amor de y la negación de mi corazón porque los adoro y solo quiero verlos ser felices para siempre u.u Además esta es una historia de sobrevivencia, aquí todos tienen una segunda oportunidad (L) La verdad es que no recuerdo si habías dejado review antes, una pena lo de tu cuenta): Pero me encanta que igual te hayas tomado el tiempo para pasarte por aquí! Me matas con tu opinión sobre mi escritura, ay, eres muy tierna, me alegra mucho que te parezca tan buena, eso sí, dudo que alguien quiera publicar esto como un libro jajajaja. Y que adores a Hannah es la guinda del pastel de tu review*-* Me dejas con una enorme sonrisa por eso! Gracias por eso y por todo lo que dijiste, eres un sol! Te mando un abrazo enooorme, ojala te guste este capítulo, cuídate(L)
Alex13: ¡Helloooo, belleza! Escuche hasta aquí tu grito fangirl y me encanto JAJAJA. Me alegra mucho, mucho que te haya gustado tanto el capítulo! James y Lily pueden ser los héroes de cualquiera, así que creo que eso se debe más a lo hermosos que son que a lo que yo pueda escribir aquí jajaja, pero amo que lo digas. El final es demasiado para los feels de cualquiera, creo que era un momento esperado por todos y quería que fuera perfecto, la opinión casi general es que sí así que puedo dormir tranquila jeje. Tú sigues tratando de hacer que ponga una escena de Harry con sus abuelos y yo sigo dejándote mal): Lo siento! Es que como ya tengo todo estructurado y los capítulos contados me cuesta mucho agregar escenas nuevas. Prometo que para la próxima parte trataré de hacer un huequito para eso, se que a muchos les gustaría leerlo. Y que bueno que digas lo de los capítulos largos porque este es uno de los peores JAJJA, para que no digas que no te complazco(L) Y nada, bella, creo que eso es todo por ahora; como siempre gracias por pasarte por aquí y espero leernos pronto. Un beso, sabes que también te adoro (L)
Paula: ¡Holaaaa! Me puse nerviosa cuando leí que estabas indecisa, pero después seguí leyendo y vi que no era nada malo así que pude respirar tranquila jajajaja. Empezando porque me deja aliviada saber que te pareciera acertada la decisión que tome sobre Cedric, me tenía super nerviosa, y también que te gustara la adaptación de la escena. Y los diálogos de James y Lily*-* Amé ponerlos, porque los amo en la versión original y aquí más porque ya vimos que sí lograron escapar así que es un final más feliz, no podía dejar pasar la oportunidad. Y bueno, en cuanto a la escena en la que Harry le dice mamá a Lily, se que fue bastante triste que la primera vez que se lo dijera fuera en esa situación, pero objetivamente si no era así era muy poco probable que lo hiciera en otro momento, la desesperación y el miedo de perderla le dieron el empujón que le faltaba. ¡Y James es un amor y una perfección de hombre! Ay, obviamente le suplicaría a Peter y a quien fuera si así puede salvar a su niño, es demasiado bello. Y explicaste perfecto el por que Remus y Sirius no lo acompañaron, era un momento familiar jeje. Definitivamente la relación de Harry con sus padres será diferente a raíz de todo esto, o al menos empezará a verlos de una manera nueva. ¡Y esa conversación padre e hijo! Va a llegar, pronto. Me muero por poder compartir con ustedes todo lo a que mi cabecita se le ocurra JAJAJ, trataré de no hacerte sufrir mucho. ¡Gracias por tu review, bella! Nos seguimos leyendo y te mando un beso enorme, bye(L)
Tanke 98: ¡Holaaaaa! ¡Te felicito por haber aprobado los tres exámenes! Me imagino que debes seguir demasiado feliz JAJAJ, esperemos que sigas así. Bueno, ahora te comento yo sobre mi vida académica: en general todo va bien, no excelente, pero bien, el horario sigue siendo un asco, pero ya he ido acostumbrándome y pude acomodarlo un poco, tengo profesores muy buenos y otros no mucho, mis compañeros… Mejor no hablar de eso JAJJA son detestables, a veces el crucio les queda corto, pero tengo a mis amigas de siempre así que pasamos la tragedia juntas. Pero la idea no es que te aburra con cuentos aburridos sobre mi vida universitaria, así que vamos cal capítulo. JAJJAJ Harry no es el más intuitivo, en eso todos estamos de acuerdo, pero sí, era evidente que no encontrar nada en un laberinto de obstáculos no podía ser normal. Yo tampoco entiendo a Hagrid y su amor por los insectos y bichos raros, todos son demasiado desagradables. Barty Jr está muy loco, punto, la valentía es una cosa pero cortarse una mano ya es de gente que no piensa. No tengo nada que decir sobre Voldemort o su padre, creo que así hubiera sido bueno la habría odiado porque ese ser vino mala de fábrica, ahí no había mucho que hacer. Tanta maldad tiene que ser innata. Yo estaba igual de nerviosa que Lily mientras escribía, me sentí muy mal por dejarla ahí sola tanto tiempo): La actitud de Sirius ante Peter en verdad me duele bastante, obviamente no tiene ni la menor idea de cómo expresar sus verdaderos sentimientos, porque obviamente está enfadado pero también esta muy triste y solo sacar la rabia no va a ayudarlo. Pero sí, al menos logró mantener la calma. Vamos a ver que tan bueno resulta para Peter, y para el resto, que Dumbledore se encargue de toda la situación. Apoyo todo lo que tenga que ver con maldecir gente que tortura a Harry. Y no creo que Voldemort lo considere un niño, creo que él no diferencia ese tipo de cosas, solo ve obstáculos que tiene que quitar de su camino, lo cual es repulsivo. Bueno, las peleas son una parte sensible de escribir porque se me da bastante mal, así que entiendo si no estuvo increíble. Necesitaba que Barty Jr muriera, la verdad, y bueno Bellatrix es una genia pero creo que un error lo comete cualquiera, no? Igual no es como si le importara tanto la vida de barty así que, par que tener cuidado? Y ya para terminar, siempre supe que Harry le diría a Lily mamá en un momento así, desde el principio me pareció que tendría que estar bajo mucha presión hasta el punto en que le saliera casi por inercia, no que en un momento feliz hubiera sido imposible, pero si más difícil. ¡Y nada! Creo que eso es todo por ahora, me alegra que la tercera prueba cumpliera tus expectativas(: ¡Gracias por leer! ¡Y por tu review! Espero que tengas una buena semana y todo vaya genial. Nos leemos pronto, saludos y un abrazo!
51. Together We Stand.
—Mamá… Mamá, ha vuelto… Ha vuelto.
—Shh, está bien, tesoro, está bien… —Respondió ella, acariciándole el cabello y apretándolo más contra su pecho— Ya estamos bien, estás a salvo.
Pero no estaba bien, nada estaba bien.
Porque Voldemort había vuelto, y sí, tal vez esa noche no lo había matado, pero eso no quería decir que no lo haría la siguiente, o en cualquier otro momento.
Harry sabía que cuando menos lo esperara, él podía aparecer y completar lo que había empezado esa noche, y la simple idea lo congelaba de miedo.
Pudo escuchar que había un alboroto a su alrededor y alcanzó a reconocer varias voces, pero no se movió, no pensaba soltar a Lily por nada del mundo, no podía.
No le importaba estar rodeado de personas, y que posiblemente la atención de todos estuviera puesta en él, ya había sido fuerte durante demasiado tiempo y ahora lo único que quería hacer era llorar y, por primera vez, saber como se sentía ser consolado por su madre.
—Todo va a estar bien, ¿de acuerdo? —Susurró Lily contra su oído, sin dejar de acariciarlo— Ya no hay nada que temer...
— ¡Profesor…! ¡Profesor Dumbledore! —La distancia de la voz de James y el sonido de sus pasos le dejó saber que se había puesto de pie— ¡Ha vuelto…! ¡Ha vuelto, nosotros…! ¡Peter, él…!
—Tranquilo, James, ya me explicaron todo. —Lo calmó el profesor, manteniendo la compostura, como era usual, aunque sonaba bastante alerta— No te preocupes. Están a salvo, ahora…
— ¡Por Merlín, Dumbledore! ¡¿Qué está pasando aquí?! —Al principio Harry no pudo reconocer la voz que hablaba, aunque se le hacía familiar— ¿Qué significa esto? ¡¿Por qué el chico ha llegado con sus padres?!
—Todo tiene una explicación, Cornelius, si solo me dejas…
— ¡Esto es inaudito! —Exclamó otra persona, alguien totalmente desconocido para Harry— ¡El chico no podía recibir ayuda! ¡Tendremos que investigar esto de inmediato!
La vibración del piso le dejaba saber que cada vez había más gente acercándose a ellos, gritando y haciendo preguntas. Sabía que aquello debía verse muy mal, pero toda esa gente tenía que entender, ya no se trataba del Torneo ni de la copa, era mucho más serio.
Voldemort había regresado, no podían estar en problemas por eso.
— ¡Han hecho trampa! ¡Esto no se va a quedar así! —Vociferaba una voz, exaltada y notablemente furiosa— ¡Este chico tiene mucho que explicar! ¡Apártese…!
— ¿Pero que…? ¡Suélteme!
De repente alguien jaló a Lily lejos de él y Harry sintió como lo invadía la desesperación y las ganas de llorar se intensificaron ante la idea de tener que soltarla.
— ¡¿Qué mierda es lo que te pasa?! —Gritó Sirius, a quien Harry alcanzó ver por el rabillo del ojo, empujando lejos a la persona que había intentado alejar a Lily de él— ¡No te atrevas a tocarla, maldito imbécil!
Harry se sintió infinitamente agradecido con su padrino cuando Lily regresó a su lado, abrazándolo con todas sus fuerzas.
— ¡Vuelve a tocarla así y te juro que…!
— ¡Sirius, ven acá! —Harry se alejó un poco para poder ver a James, quien se había vuelto a acuclillar a su lado— ¡Está herido! ¡Es la pierna, no sé que…!
—Déjame ver. —Respondió el susodicho, entrando a su campo de visión al agacharse junto a su amigo— ¿Harry, que te pasó?
—A-a… —Tuvo que aclararse la garganta para poder hablar bien— Araña… Fue una araña.
—Mierda… —Susurró Sirius, con una expresión que no ayudaba en nada— Okay, déjame ver. James, hay que…
Le hizo una mueca y James supo de inmediato a que se refería. Asintió rápidamente, con el rostro bañado en sudor y angustia, y tomó su varita para rasgar el pantalón de Harry justo donde estaba la herida. Él volvió a desviar la mirada y cerró los ojos, no queriendo ver que tan mal estaba.
Y por las palabras que soltó Sirius, debía ser bastante.
— ¿Puedes arreglarlo, cierto? —Le preguntó James, ansioso.
—Es… Es bastante profundo. —A Harry no le gustaba para nada escuchar ese tono serio e inseguro en Sirius— Tendría que… Maldita sea, no creo de que pueda...
— ¡¿Qué?! ¿Cómo que no crees? ¡Claro que sí!
— ¡No con tanta gente y tanto ruido, James!
— ¡No me vengas con esa mierda, Sirius…!
— ¡¿Qué acaso quieres que le destroce la pierna o…?!
— ¡Ya basta los dos! —Les cortó Remus con rotundidad, hablando justo por encima de él y de Lily— ¡No es momento para esto! Sirius, si en serio no puedes hacerlo hay que llevarlo a la enfermería de inmediato…
—Primero quiero que vayamos a mi oficina.
— ¿Qué? No. —Saltó Lily de inmediato, sin importarle estar hablando con Dumbledore— Vamos a llevarlo a la enfermería, necesita que lo vean, él…
—Solo será un momento. —Insistió el director, haciéndose escuchar por encima del alboroto que aún había a su alrededor— Tienen que contarme todo.
—No, ya habrá tiempo para contar. Harry…
—Lily… —La llamó Remus en tono conciliador.
—Al terminar lo llevaremos a la enfermería de inmediato, Lily, lo prometo. —Volvió a hablar Dumbledore, con firmeza, dando a entender que no había lugar a replicas.
—Yo... Harry… —Suspiró resignada y chasqueó la lengua— Está bien. Pero alguien tiene que llevarlo, yo no puedo…
—No. —Harry se aferró con fuerza a su túnica, aterrado ante la idea de separarse de ella. Levantó el rostro para clavar sus ojos en los suyos— Por favor, no…
—Shh, no voy a irme a ningún lado. —Le aseguró ella, con la voz suave y cariñosa— Estaré justo a tu lado, ¿está bien? —Le dedicó una sonrisa que no le llegó a los ojos antes de desviar la mirada— James…
—Sí, ya voy... —James se acercó más y lo tomó con cuidado por los hombros— Niño, voy a levantarte, por favor avísame si te lastimo la herida.
Harry asintió y finalmente se atrevió a soltar a su madre, pero solamente porque ahora iba a ir con él.
James le pasó un brazo por la espalda y otro por debajo de las piernas, levantándolo y gruñendo por el esfuerzo al ponerse de pie. Lo acomodó con cuidado para no tocarle demasiado la herida, y Harry le echó los brazos al cuello, escondiendo el rostro en su hombro, mojándolo con las lágrimas que aún seguían saliendo y sintiéndose tan seguro en sus brazos como lo había estado en los de Lily.
—No te preocupes, niño, todo va a estar bien. —Le prometió su padre en un susurro mientras empezaban a caminar— Voy a arreglarlo, ¿de acuerdo? Te prometo que lo arreglaré todo.
Harry tragó saliva y se pegó más a él, sabiendo que aquello no podía arreglarlo, posiblemente nadie podría.
Pero aún así, quería creerle, lo quería con todo su corazón.
Los siguientes acontecimientos habían pasado frente a sus ojos como una de las películas muggles que Sirius le había mostrado en el verano, a pesar de estar presente, en el centro de hecho, no se había sentido parte de nada.
Una vez llegaron a la oficina de Dumbledore, Lily volvió a insistir en que lo dejaran descansar antes de preguntarle cualquier cosa, pero el director volvió a negarse, alegando que mientras más rápido salieran de eso mejor.
Por suerte para él, James y Lily se encargaron de relatar prácticamente todo lo que había ocurrido, pero solo pudieron hacerlo con lo que habían vivido, lo que había pasado antes, desgraciadamente, tuvo que contarlo Harry.
No despegó los ojos de Dumbledore en ningún momento, negado a ver las expresiones de su familia.
Sin embargo, le pareció bastante injusto cuando él quiso hacer preguntas, como dónde estaba Peter o qué pasaría ahora, y nadie quiso responderle, todos demasiado empeñados en que debían llevarlo enfermería. Su único consuelo fue ver que Sirius lucía igual de indignado que él cuando no le respondieron lo de Peter.
Madame Pomfrey lo atendió de inmediato, para alivio de Lily. Le curó la pierna en un parpadeo, y le dio una poción para los dolores que tenía en el resto del cuerpo y otra para dormir sin soñar.
La última le vino de maravilla, no había terminado de tomarla cuando ya le había entrado el sueño, al cual se entregó sin pensarlo dos veces, hundiéndose más en la cómoda cama de plumas.
No estaba seguro de cuando tiempo durmió, y no supo si realmente estaba dormido, o si llevaba rato flotando en esa etapa entre el sueño y la consciencia, pero de todas formas, podía sentir la reconfortante presión de una mano sujetando la suya, y abrió los ojos de golpe, afianzando el agarre, al sentir que ésta desaparecía.
—Tranquilo, aquí estoy. —Le susurró Lily con la voz suave, volviéndose a sentar en la silla de la cual había estado por levantarse— Todo está bien…
Lo primero que quiso hacer Harry fue pedirle que dejara de decir eso, porque no era cierto, pero seguía medio dormido y además estaba muy ocupado debatiéndose entre si debía sentirse aliviado de tenerla ahí o avergonzado por estar siendo tan molesto.
— ¿A dónde ibas? —Preguntó por lo bajo, con una voz ronca que no se reconoció.
—A escribirle a Mar para decirle donde estamos, es bastante tarde y debimos haber llegado hace rato. —Le explicó ella, acariciándole el dorso de la mano con el pulgar— Pero puedo ir en un rato…
—No, anda... —Aceptó Harry, a pesar de que no quería que se fuera, sabía que no podía tenerla encadenada a él toda la noche— Yo estoy bien, en serio…
—No importa, seguro Sirius ya lo hizo…
—Pero…
—Tranquila, yo voy, tú quédate con él y…
— ¿James? —Harry levantó la cabeza para poder ver a su padre sentado a los pies de su camilla.
—Hey, bienvenido, niño. —Lo saludó el aludido con una pequeña sonrisa— ¿Cómo te sientes?
—Pues… Ya no me duele nada. —Fue lo más sincero que se le ocurrió decirles sin preocuparlos— ¿Y ustedes? ¿Están bien?
—Completos, al menos. —Bromeó James, ganándose una mirada significativa por parte de Lily.
—Creo que podemos considerarlo una victoria. —Harry intentó seguirle la broma, con una sonrisa bastante débil.
—Ya basta, dejen de hablar así. —Los reprendió Lily con un suspiro— Sí, estamos bien, no te preocupes por nosotros. ¿Cómo sigue tu pierna?
—No me duele ya. —Repitió Harry, sintiéndose aliviado por eso— Estoy… Bien, supongo.
—Bueno, me quedo tranquila entonces. —Dijo ella con una sonrisa aliviada, pasándole una mano por el cabello— Si necesitas algo nos dices, ¿está bien?
Harry asintió, aunque no imaginaba que podía llegar a pedirles, en ese momento sentía que no necesitaba nada.
Durante todo el tiempo que había estado en el cementerio había pensado que ese era el fin, que los perdería y que todo había acabado.
Había estado tan seguro de eso que tenerlos ahí en ese momento no se sentía real… Pero lo era, y no necesitaba más que eso.
—Chicos… —Murmuró, no atreviéndose a encontrar ninguna de sus miradas por temor a sonrojarse— Gracias... Por llegar.
—Pero por supuesto que íbamos a llegar. —Respondió James de inmediato, dándole una palmada alentadora en la pierna— Aquí no hay nada que agradecer, niño. Ni lo menciones.
Quiso llevarle la contraria y asegurarle que sí, claro que tenía que mencionarlo. Le acababan de salvar la vida, ¿Cómo no iba a agradecerles eso?
Pero al final decidió callar y dejarlo así, porque sabía que no iban a dejar que dijera nada al respecto, los conocía demasiado a ambos.
Vio de reojo como Lily se mordía el labio con muchísima fuerza y bajaba la mirada para que no notara como los ojos se le humedecían. Harry supo que estaba haciendo su mayor esfuerzo para no ponerse a llorar, y recordar que no la había visto hacerlo en ningún momento, ni en el cementerio ni después, lo sorprendió bastante.
—Mamá… —La llamó, otra vez sin notarlo, sorprendiéndose al darse cuenta de que ahora le salía de manera involuntaria— Tranquila, estoy bien. —Intentó sonreír divertido, porque ella misma era la que había estado tratando de convencerlo de eso— Todo está bien, ¿cierto?
—No te burles de mí. —Intentó regañarlo, a pesar de que la sonrisa cariñosa y el tono débil de su voz la delató— Y sí, claro que lo está, pero…
De repente, la calma de la enfermería fue interrumpida por unos gritos y un jaleo justo al otro lado de la puerta.
— ¿Qué ocurre? —Les preguntó Harry, incorporándose en la camilla.
James y Lily intercambiaron miradas de incomprensión, que le hicieron saber que estaban tan perdidos como él.
— ¡¿A que mierda se refiere con eso?! —Fue imposible no reconocer los inconfundibles gritos de Sirius por encima de los demás— ¡Pero claro que les creemos y…! ¡No me mires así, Remus!
— ¿Y ahora que le pasa? —Suspiró James con cansancio, poniéndose de pie.
Lily se encogió de hombros y lo imitó, también levantándose de la silla, en el momento justo que las puertas de la enfermería se abrieron de golpe.
—No es necesario alterarse de esta forma. —Estaba diciendo el Ministro de Magia mientras caminaba hacia ellos con paso decidido— Estoy seguro que todo tiene una explicación sencilla que podremos responder cuanto antes…
—Eso es lo que estoy intentando decirte, Cornelius. —Le respondió Dumbledore, que venía a su lado, con un ligero pero evidente tono de impaciencia— Y si me dieras un momento podría explicarte…
Harry pudo reconocer a la jefa de su madre caminando detrás de los dos hombres.
Remus y Sirius iban justo detrás, ambos con mirada de pocos amigos, el primero susurrándole entre dientes al segundo mientras éste solo lo desestimaba con la mano.
—Mientras más pronto salgamos de esto mejor. —Lo cortó Fudge de inmediato, parándose frente a la cama de Harry— Es necesario empezar con las explicaciones.
—Estoy de acuerdo. —Saltó Lily de inmediato, sorprendiendo a Harry ya que lucía bastante compuesta a pesar de haber estado a punto romper a llorar unos segundos antes— Pero lo que no creo necesario es molestar a mi hijo cuando evidentemente tuvo una noche bastante larga y pesada. Podemos salir y fácilmente James y yo les explicaremos todo.
—Disculpa que me meta, Evans. —Intervino Merlina, evidentemente no sintiéndolo para nada— Pero no creo que tuviera una noche más pesada que los otros tres chicos que sí terminaron la prueba sin ayuda.
— ¿Quieres por favor repetirme que haces aquí?
— ¿Esto es en serio? —Quiso saber James, luciendo atónito, antes de que alguien pudiera responderle a Lily— Quien-tú-sabes regresó, ¿y siguen insistiendo con lo del Torneo?
—Sí bueno, al parecer todos decidieron reorganizar sus prioridades sin avisar. —Espetó Sirius, enfadado, fulminando a Fudge con la mirada.
—A ver, señor Potter, no es necesario seguir adelante con esa coartada. —Le dijo Fudge a James con una mirada condescendiente— El daño está hecho, ayudaron al chico, a pesar de que no debieron hacerlo, y eso es muy grave, pero no hay necesidad de inventar algo tan…
—Nosotros no estamos inventando nada. —Exclamó Lily, indignada y alterándose más a cada minuto— ¡Él ha vuelto! ¡Nosotros lo vimos! ¡Peleamos con él, no…!
—Suponiendo que fuera cierto. —Repuso el Ministro, empezando a exasperarse— ¿Pueden explicar como supieron donde buscar al chico? Porque sin duda adivinos no serán.
— ¡Desde luego que podemos! ¡Fue…!
—Como estás enterado, Cornelius; Severus tiene maneras de saber cuando Voldemort requiere a sus mortífagos. —La interrumpió el director, haciendo que Harry se sobresaltara y lo mirara confundido— Cuando la marca empezó a arderle, nos avisó de inmediato y luego proporcionó la ubicación del lugar donde se realizaría la reunión.
Harry parpadeó con incredulidad un par de veces, sintiéndose repentinamente perdido, y mareado al pensar que tal vez había algo que no había entendido o que había malinterpretado, pero las expresiones desconcertadas de sus padres, lo hicieron saber que ellos pensaban lo mismo que él.
Ver a Sirius y a Remus hacer gestos de incomprensión y exasperación cuando sus amigos intentaron buscar respuesta en ellos lo hizo entender que tampoco tenían idea de lo que estaba ocurriendo.
Era Peter quien les había dicho del cementerio, acababan de contárselo a Dumbledore en su oficina, ¿Por qué mentía ahora?
Y supuso que eso era lo que James estaba por preguntar, pero no pudo saberlo ya que el director le dedicó una rápida e imperceptible mirada significativa que lo hizo callar de golpe.
—Si gustas, Severus debe estar por llegar y estará encantado de explicarte todo.
—Por favor, Dumbledore, no me digas que vas a caer en este juego. —Exclamó Fudge sin perder la condescendencia de su expresión— Entiendo que sientas predilección por tus alumnos y quieras protegerlos, pero…
—Lo que le están diciendo es la verdad. —Habló Remus por primera vez, sorprendiendo a Harry al ver lo furioso y exasperado que lucía— Y seguir negándolo solo nos hace perder tiempo valioso.
— ¡Exacto! ¡Hay un montón de cosas que hacer para evitar que esos enfermos vuelvan a retomar fuerzas! —Prácticamente gritó Sirius, notablemente alentado por el enfado de su amigo— ¡Y podemos impedirlo si dejamos de discutir tantas estupideces y hacemos algo al respecto!
— ¿Entonces aceptas sus testimonios? —Le preguntó el Ministro a Dumbledore, viéndolo con incredulidad— ¿De verdad vas a creer que Quien-tú-sabes regresó? Solo por que lo dice un chico que…
— ¡¿Un chico que qué?! —Demandó Lily, empezando a ponerse del color de su cabello.
Pero entonces Harry recordó su primer encuentro con Fudge más temprano, justo antes de la prueba, y todo tuvo sentido.
—Ministro, usted ha estado leyendo los artículos de Rita Skeeter.
—Como lo ha hecho todo el mundo mágico. —Agregó Merlina.
— ¡Pero alguien con un poco de sentido común sabría mejor que creerle a esa mujer! —El volumen de voz de Lily había igualado el de Sirius, y estuvo a punto de dar un paso hacia delante cuando James la tomó por el brazo.
— ¿Y que si lo he hecho? —Soltó Fudge, su atención posada completamente en Dumbledore— ¿Qué pasa si he descubierto que le has estado ocultando al Ministerio detalles de suma importancia con respecto a este niño?
—Cualquier cosa relacionada con Harry no es asunto del Ministerio. —Se metió James, alterado.
—Sí lo es, cuando amenaza con la tranquilidad de aquellos a su alrededor. ¡He leído todo acerca de esos…! ¡Numeritos que ha estado montando! Dolores de cabeza, alucinaciones…
—Alucinando una maldita…
—Sirius.
—Supongo que hablaras de los dolores de su cicatriz. —Adivinó Dumbledore con frialdad— Ahora, necesito que me escuches, Cornelius…
Dio un paso hacia delante para quedar más cerca de él, y fue entonces cuando Harry pudo distinguir un furor en sus ojos que lo alejaba muchísimo de la expresión amable y bondadosa que le conocía.
—Harry está tan cuerdo como tú y yo. La cicatriz que tiene en la frente no le ha cambiado eso. Sin embargo, tengo la teoría de que ésta le duele cuando lord Voldemort está cerca o cuando se siente especialmente furioso.
Harry tragó saliva y se clavó las uñas en la palma de la mano para reprimir el impulso de de tocarse la frente.
—Me vas a disculpar, Dumbledore… —Respondió Fudge, dando un paso hacia atrás para poner distancia entre él y el director— Pero yo nunca he escuchado algo de una cicatriz que…
— ¡Mire, aquí nadie le está mintiendo! ¡Yo mismo he visto el regreso de Voldemort! —Gritó Harry, siendo en capaz de seguir callando. Quiso levantarse de la cama pero James se lo impidió— ¡Peleé con él! ¡Vi a los mortífagos! ¡Bellatrix Lestrange estaba ahí! ¡Y Barty Crouch Jr también!
—Hay un hueco muy grande en tu historia, querido. —Le dijo Merlina con una sonrisa condescendiente aunque irritada a la vez— Porque todos saben que Crouch murió hace años en Azkaban.
—Deberías investigar eso más a fondo. —Gruñó James en respuesta— Porque mi hijo no es mentiroso
—Y todos los informes nos aseguran que Bellatrix Lestrange está en el extranjero, muy lejos del país. —Lo ignoró Fudge. Algo le dijo a Harry que mentía.
— ¡Eso es una maldita mentira y lo sabe perfectamente! —Bramó Sirius, enfadado. Al igual que Lily, había empezado a colorarse— ¡Está cerca, igual que el resto y si no se hace algo pronto todo el mundo estará en peligro!
—Es una total imprudencia seguir negando lo que ha ocurrido. —Intervino Remus, quien estaba mucho más en control pero con un descontento evidente— Bertha Jorkins, Barty Crouch… Todas esas muertes y desapariciones, no insistirá en que son…
—Dos situaciones totalmente aisladas. —Siguió empeñado el Ministro, bastante exaltado— Dos situaciones totalmente diferentes, ¡Y no me han dado pruebas reales de lo contrario!
Harry no podía creer lo que estaba ocurriendo. Sus padres, Sirius, incluso Remus, siempre habían dejado muy claros sus verdaderos sentimientos hacia Fudge, y él nunca lo había entendido del todo. No lo había conocido hasta esa tarde, pero su opinión general era que al menos hacía un buen trabajo como Ministro, no era una estrella, pero algo hacía.
Ahora tenía una perspectiva de las cosas totalmente nueva. Aquel era simplemente un hombrecito negado a aceptar la realidad por miedo a perder el orden de su mundo perfecto y ordenado.
—Voldemort ha regresado —Insistió Dumbledore— Si aceptas ese hecho, Cornelius, y tomas las medidas necesarias, quizá aún podamos encontrar una salvación. Lo primero y más esencial es retirarles a los dementores el control de Azkaban…
— ¡Absurdo! —Gritó Fudge, de manera testaruda—. ¡Es inaudito retirar a los dementores! ¡No podría ni siquiera proponerlo! ¡La mitad de nosotros sólo dormimos tranquilos porque sabemos que ellos están custodiando Azkaban!
— ¡A la otra mitad nos cuesta más conciliar el sueño sabiendo que has puesto a los partidarios más peligrosos de lord Voldemort bajo la custodia de unas criaturas que se unirán a él en cuanto se lo pida! Si es que ya no lo están. —Repuso Dumbledore— ¡No te serán leales, Cornelius, porque Voldemort puede ofrecerles mucho más que! ¡Con el apoyo de los dementores y el retorno de sus antiguos partidarios, te resultará muy difícil evitar que recupere la fuerza que tuvo hace trece años!
Fudge boqueó varias veces, incapaz de dejar salir ninguna frase concreta.
—El segundo paso que debes dar, y sin perder el tiempo —Continuó explicando el director—Es enviar mensajes a los gigantes.
— ¿Mensajeros a los gigantes? —Exclamó Fudge, recuperando la capacidad de hablar ¿Qué clase de locura es ésa?
—Debes tenderles una mano ahora mismo, antes de que sea demasiado tarde, o de lo contrario Voldemort los convencerá, como lo hizo una vez, de que es el único mago que está dispuesto a concederles derechos y libertad.
—No... No puedes estar hablando en serio —Se negó Fudge entrecortadamente, negando con la cabeza y alejándose un poco más de Dumbledore— Si la comunidad mágica sospechara que yo pretendo un acercamiento a los gigantes... La gente los odia, Dumbledore... Sería el fin de mi carrera...
— ¡Estás cegado por el miedo a perder el cargo que ostentas, Cornelius! —Exclamó Dumbledore, levantando la voz y con los ojos de nuevo resplandecientes, evidenciando un aura repentinamente poderosa— ¡Le das demasiada importancia, y siempre lo has hecho, a lo que llaman limpieza de sangre! ¡No te das cuenta de que no importa lo que uno es por nacimiento, sino lo que uno es por sí mismo! Te lo digo ahora: da los pasos que te aconsejo, y te recordarán, con cargo o sin él, como uno de los ministros de Magia más grandes y valerosos que hayamos tenido. Pero, si no lo haces, ¡la Historia te recordará como el hombre que se hizo a un lado para concederle a Voldemort una segunda oportunidad de destruir el mundo que hemos intentado construir!
—Que locura… —Susurró Fudge, retrocediendo aún más— ¡Una completa locura!
—Si sigues decidido a cerrar los ojos, Cornelius… —Siguió diciendo Dumbledore—Entonces nuestros caminos tendrán que separarse aquí. Actúa como creas conveniente, yo haré lo mismo.
El director no soltó aquello como una amenaza, ni siquiera como advertencia, simplemente sonó como una clara y rotunda declaración de principios. Sin embargo, el Ministro se estremeció como si lo hubiera apuntado con una varita.
—Mucho cuidado, Dumbledore. —Respondió, tembloroso, blandiendo un dedo amenazador— Siempre te he dado rienda suelta, te he mostrado mucho respeto. Podía no estar de acuerdo con algunas de tus decisiones, pero me he callado. No hay muchos que en mi lugar te hubieran permitido todo lo que yo. Pero si vas a actuar contra mí...
—El único contra el que pienso actuar es lord Voldemort. —Cortó Dumbledore con simpleza— Si tú estás contra él, entonces seguiremos del mismo lado, Cornelius.
Fudge pareció no encontrar una respuesta sensata a eso, varias veces cambió el peso de su cuerpo de un pie al otro, notablemente nervioso.
—No puede volver, Dumbledore… —Murmuró de manera casi suplicante— Es imposible…
— ¿En serio va a hacer esto? —Preguntó Lily, sin podérselo creer— ¿Va a arriesgar la vida de millones de personas solo por que se niega a creernos?
—No sé por que todos se han puesto de acuerdo para escoger esta mentira tan grotesca. —Volvió a recuperarse Fudge, levantando la cabeza, cargaba una expresión que buscaba ser severa pero solo era asustada— Pero no permitiré que causen incertidumbre en las personas por un simple… ¡Capricho! Y estoy segura de que nuestro honrado periódico no permitirá que algo así ocurra.
—Pero por supuesto que no. —Soltó Merlina de inmediato— Nunca apoyaríamos una barbaridad así. —Se volteó hacia Lily y le dedicó una mirada significativa— Y nuestros trabajadores tampoco.
— ¿Qué estás…? —Lily parpadeó más incrédula aún— ¡¿Vas a seguirle el juego?! ¡No puedes en serio esperar que no se informe a la gente que…!
—El Profeta no publica mentiras y lo sabes perfectamente, Evans.
— ¿En serio? Porque hasta donde recuerdo tienen a Rita Skeeter publicando cada maldita cosa que se le ocurra. —Le espetó James, imitando la expresión furiosa de Lily.
—No vamos a tolerar gente que esté dispuesta a esparcir estas historias. —Siguió diciendo la mujer, ignorándolo y sin despegar la mirada de la pelirroja— ¿Te quedó claro?
Harry entendió de inmediato lo que estaba implicando y se volteó rápidamente a ver a su madre, buscó su mirada pero ella se negó a voltear a verlo.
—Sí, me quedó claro. —Asintió ella con repentina tranquilidad— Y renuncio.
Las caras furiosas e indignadas que habían lucido todos hasta ese momento dieron un cambio drástico, a sorprendidas y atónitas, en el momento que Lily soltó eso.
El corazón de Harry saltó a su estómago y de repente sintió una espesa oleada de culpa empezar a recorrerlo.
— ¿Q-que? —Alcanzó a soltar Merlina, viéndola boquiabierta— ¿Qué estás…?
—Si no quieren gente que publique la verdad, pues lo mejor será que no siga trabajando ahí. —Continuó ella, sin inmutarse— Tranquila, cuando salga de aquí iré a limpiar mi oficina.
—Lily… —La llamó Harry por lo bajo, aún no sintiéndose cómodo del todo con la idea de llamarla de otra forma delante de tanta gente— No tienes que…
Ella finalmente se volvió a verlo, pero solo para dedicarle una mirada significativa que claramente le pedía que no dijera nada, a lo que él, a regañadientes, accedió.
—Esto es inaudito… Todo es completamente inaudito. —Murmuró Fudge, negando repetidamente con la cabeza— Es obvio que no hay nada más que hacer aquí, y quiero que sepan… —Agregó, posando su mirada en Harry, James y Lily— Que no están en más problemas porque el Ministerio no quiere volver esto algo más grande de lo que ya es.
—No, no quieren atraer la atención a nosotros para que no contemos lo que en verdad pasó. —Lo corrigió Lily con un chasquido de lengua.
—Con trampa o sin trampa, el chico es el ganador. —La ignoró, de mala gana, sacándose de la túnica una bolsa llena de oro— Aquí está el premio, se suponía que habría una ceremonia, pero…
—No necesitamos ese dinero, Ministro. —Le cortó James de inmediato, apretando la mandíbula con fuerza— Gracias.
Fudge le dedicó una mirada claramente ofendida, antes de volver a guardarse el premio, de mala gana, y colocarse el sombrero que había tenido en la mano hasta ese momento.
Sin despedirse ni mirarlos una última vez, se dirigió con paso rápido a la salida de la enfermería, con Merlina siguiéndolo de cerca, aún con una expresión atónita por todo lo que acababa de pasar.
—Tiene que ser un maldito chiste. —Gruñó Sirius, una vez estuvieron solos— No puedo creer que vaya irse solo así, a no hacer nada, ese mal…
— ¿Qué esperabas? ¿Qué actuara de manera decente? —Preguntó James con un bufido irónico.
—Lamentablemente, no contaremos con el apoyo del Ministerio en esta lucha. —Suspiró Dumbledore de manera severa— Por eso debemos ponernos en marcha de inmediato, asumo que cuento con todos ustedes para…
—Para lo que sea. —Respondieron James y Sirius a unísono.
—Cualquier cosa que necesite solo pídala, profesor. —Le dijo Remus con una mirada muy seria— ¿Qué cree que es lo primero que debemos hacer?
—Voy a necesitar que alerten a tantas personas como puedan, de inmediato, es imperativo que hablemos con aquellos que estarán dispuestos a creernos y a tendernos una mano.
—Nos pondremos en eso ya mismo.
— ¿Podrían empezar ustedes? —Les preguntó Lily— Yo quiero quedarme…
—Por supuesto, Lily. —Le respondió Remus con una sonrisa— Ustedes quédense tranquilos.
—Sí, pelirroja, no es como si esperáramos otra cosa de ti, eres bastante predecible.
—Sirius… —Lily suspiró y se sobó la cien con los dedos— Avísale a Mar que estamos aquí, ¿de acuerdo?
— ¿Y yo que hago? —Se metió Harry, empezando a molestarlo que lo hubieran dejado de lado— ¿Cómo puedo ayudar? ¿Qué…?
—Tú necesitas descansar. —Le respondió su madre con firmeza, colocando una mano en su hombro e intentando que volviera a acostarse— Y dejar que nosotros nos encarguemos.
— ¡Pero…!
—Harry, te lo dije en la oficina y te lo repito: esta noche has mostrado una valentía superior a lo que podríamos haber esperado de un chico de tu edad. —Dijo Dumbledore mientras lo veía fijamente con sus ojos azules que habían vuelto a irradiar calma—Has llevado sobre tus hombros la carga de un mago adulto, y has podido con ella. Es más de lo que podemos siquiera pensar en pedirte, así que por ahora, lo mejor es que descanses y te recuperes.
—Así es, niño, tiene toda la razón. —Dijo James, dándole una palmada alentadora en la espalda. Harry reconoció el tono orgulloso de su voz y se encogió un poco— Pero, profesor, antes de que se vaya, me gustaría que nos explicara…
—Todas las explicaciones llegaran en su momento. —Atajó el director, levantando una mano para mantener el silencio— Ahora si me disculpan, debo ir a mi oficina, Severus está por volver de un encargo importantísimo que le hice. Escuchen todo lo que Madame Pomfrey diga, y ustedes tres traten de descansar un poco.
—Pero, señor…
Dumbledore no dejó que James terminara su oración, ni que nadie más pudiera decirle nada, ya que en ese momento movió la cabeza en señal de despedida y se dio media vuelta para salir de la enfermería sin mirar atrás, dejándolos a los cinco confundidos y estupefactos.
—No… No entiendo. —Admitió Harry, cuando se quedó solo con su familia— ¿Por qué le mintió a Fudge sobre Peter? ¿Y por que no quiso explicarnos?
—No tengo idea. —Le respondió James, con una mirada igual de perdida que la suya— Pero sus razones tendrá...
—Espero que sean buenas. —Chasqueó Sirius con fastidio.
—Es Dumbledore, por supuesto que sí. —Repuso Remus con mucha seguridad— Tenemos que confiar en él, ya nos explicará.
—Siempre me preguntaré como confiamos tan ciegamente en alguien que confía en Snape. —Soltó Sirius con desagrado— Harry, ¿estás seguro de que no lo viste cuando estabas en…?
—Ya te dijo que no unas mil veces. —Le cortó Remus con un suspiro, poniendo los ojos en blanco— Ya déjalo estar.
—Un error lo comete cualquiera, tal vez no se fijó bien, ¿cierto, James?
—Si quieres mi opinión, pues…
—Ya, Harry no tiene por que seguir pensando en nada de eso. —Los calló Lily de golpe, viéndolos a ambos con dureza— Dejen su interrogatorio y vayan a inventar tonterías en otro lado. —Volvió a posar la mirada en su hijo y le sonrió con ternura— Tesoro, ¿Por qué no vuelves a dormir? Debes seguir exhausto.
— ¿Están seguros de que no hay nada que pueda hacer para ayudarlos? Haré lo que sea, yo… —Dejó la oración a la mitad en el momento que vio algo que no había notado antes— ¿Qué es todo eso?
—Tus amigos, vinieron a verte y quisieron que despertaras con algo agradable. —Le contestó James, con una pequeña sonrisa, mirando con él el montón de caramelos que había sobre la mesa junto a su cama— Estaban bastante preocupados.
—En especial tu novia, pensé que iba a encadenarse a la cama hasta que despertaras.
—Hannah. —Soltó Harry de golpe, sintiendo como el corazón se le aceleraba al pensar en sus amigos— Ron, Hermione… ¿Dónde están? ¿Puedo verlos?
—Es muy tarde ya, volvieron a la torre hace rato. —Le explicó Lily con suavidad— No querían hacerlo, pero McGonagall vino y… Bueno, tú sabes como es.
—Los dejó quedarse más de lo usual, pero no despertaste.
Harry gruñó y se pateó mentalmente, había perdido la oportunidad de hablar con sus amigos por estar durmiendo. Deseaba fervientemente poder verlos y contarles todo lo que había pasado.
— ¿Y puedo ir a la torre? No creo que se hayan dormido, solo un momento y después vuelvo…
—Tú no te mueves de aquí, vas a descansar. —Decidió su madre, antes de darle tiempo de seguir hablando— Ellos vendrán a primera hora de la mañana, entonces podrán hablar.
— ¡Pero…!
—Harry, solo… Hazme caso, ¿sí? —Suspiró, notablemente cansada, antes de agregar— Al menos por esta noche.
De repente recordó todo lo que Lily había hecho por él en esas últimas horas y cerró la boca de inmediato, no encontrando fuerzas para llevarle la contraria y estresarla. Al menos podía darle la tranquilidad de hacerle caso y dormir, era lo mínimo que se merecía.
—No tenías que hacerlo. —Susurró de repente, recordando lo que había pasado unos minutos antes— No debiste renunciar... No por mí, no…
—Shh, claro que sí. —Se sentó a su lado en la cama y le pasó una mano por el cabello con dulzura— Eso fue lo correcto.
—Pero… Tú amas tu trabajo. —Musitó Harry, sintiéndose realmente culpable.
—Lo se. —Lily bajó la mano hacia su rostro y la colocó en su mejilla. Por primera vez en la noche, Harry vio como la sonrisa le llegaba a los ojos— Pero a ti te amo más.
Harry se sonrojó furiosamente y se encogió en si mismo. Quiso dedicarle una mirada significativa, pero no se sentía con ganas de reclamarle sus vergonzosas demostraciones públicas de cariño.
—Trata de dormirte de nuevo, niño. —Le sugirió James con una pequeña sonrisa— Así el día se acaba más rápido.
—No estamos de ánimos para tu poesía, James, por Merlín.
El chico rió por lo bajo, tanto por el comentario de Sirius como por las miradas exasperadas de todo, y decidió hacerle caso a sus padres.
Aún tenía muchas cosas que hablar con ellos, y muchas preguntas que hacer, pero James tenía razón. Mientras más rápido se durmiera, más rápido ese terrible día habría quedado atrás.
Lo único que se escuchaba en aquel pasillo era el sonido que hacía su pie al golpear el piso una y otra vez, de una manera que Remus hubiera considerado molesta, pero por suerte no estaba ahí para ponerle su cara de impaciencia y hastío, así que no consideró detenerse.
Él se había marchado unos minutos antes, a su oficina para enviar las cartas que Dumbledore les había pedido, y James estaba adentro con Lily y Harry. No se había ido con ninguno de los dos, porque no podía estar cerca de ellos sin desear estrellarles la cara contra la pared por ser tan idiotas.
Gruñó al acordarse y empezó a golpear el piso con más intensidad, como si así pudiera molestar a sus amigos, aunque no estuvieran ahí.
Luego de que Fudge se marchara habían salido al pasillo para hablar, y las cosas se habían tornado más tensas de lo que había esperado.
—Se los dije. — Espetó con brusquedad apenas colocaron un pie fuera de la enfermería— Les dije mil veces que al maldito le pasaba algo y no quisieron escucharme.
—Eres el único ser humano que puede alegrarse por tener la razón en un momento como este. —Señaló Remus con un suspiró, dedicándole una mirada hostil.
—Sí, Remus, estoy tan feliz que voy a subirme a gritarlo a la torre de Astronomía, ¿quieres acompañarme?
—No vayan a empezar. —Les pidió James, recostándose de uno de los muros del pasillo, lo suficientemente lejos de la puerta— Que se peleen ahora no va a servir de nada.
En ese momento Sirius soltó un gruñido ronco pero no comentó nada más, reparando en la expresión cansada de su amigo y no queriendo cargarlo con más.
—Ya suficiente hay con todo lo que pasó, y que además ahora Fudge esté actuando como el imbécil que siempre supimos que es.
—Ese hijo de puta. —Sirius sintió como sus venas empezaban a calentarse al pensar en eso— No creería que Voldemort volvió ni porque apareciera en su casa de noche a contarle un cuento para dormir. ¿Cómo es posible que semejante imbécil sea Ministro de Magia?
—Es como lo que Dumbledore siempre nos ha dicho. —Susurró Remus con amargura— Las personas hacen cosas terribles cuando están asustados.
—Sí, pues a todos nos asustan muchas cosas, pero eso no es excusa para cometer esas cagadas monumentales.
—Evidentemente no, Sirius, no es eso lo que estoy intentado decir. —Replicó Remus con impaciencia— Fudge no tiene ninguna excusa para comportarse de esa forma.
— ¿Entonces a que mierda te refieres?
—Por Merlín, contigo es imposible…
— ¿Creen que por eso lo hizo? —Preguntó James de repente, cortando la conversación. Subió la mirada hasta dar con la de ellos — Peter, ¿creen que en serio lo hizo por miedo?
Un desprecio incluso mayor al que estaba sintiendo por Fudge empezó a esparcirse dentro de Sirius, provocando que su sangre hirviera varios grados más.
—Peter lo hizo porque es un maldito traidor. —Resumió él, prácticamente escupiendo las palabras— Es la única razón.
—Eso lo sé. —James suspiró y se pasó una mano por el cabello— Pero… ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué decidió traicionarnos?
—Porque era un cobarde.
—Pero era nuestro amigo…
—Nuestro amigo una mierda, James. —Le cortó de inmediato, viéndolo sin poder creer lo que decía— ¿Cómo demonios puedes seguir creyendo eso?
—Sirius… —Lo llamó Remus, dedicándole una mirada significativa— No es necesario que…
— ¿Qué? ¿Qué le diga la verdad?
—Claro que era nuestro amigo. —Dijo James con rotundidad— En algún momento tuvo que serlo…
—De ser cierto, no nos habría vendido a la primera oportunidad. —Insistió Sirius, entre dientes— Ni nos habría mentido por más de diez años. A estas alturas empiezo a creer que tuvimos suerte de que el infeliz no nos matara.
—Estás sacando las cosas de proporción, para variar. —Resopló Remus— Digo… No sé, obviamente tuvo que ser nuestro amigo en algún punto…
—Por supuesto que sí.
—Claro que no.
—No seas imbécil, Sirius. —Le espetó James, luciendo más enfadado— Es imposible que creas que pasamos más de veinte años con alguien que…
— ¿Qué casi hace que nos maten a todos? —Soltó una risa amarga y sarcástica— No sé si ya se te olvidó todo lo que pasó esta noche, James, pero sí lo hicimos.
—Nos dijo donde buscar a Harry…
— ¡Porque lo descubriste! ¡No porque descubriera una luz de bondad en su corazón! —Vociferó él, alentado al ver que Remus no intentaba contrariarlo— ¡Te aseguro que si no llegabas no lo habría hecho! Y si quieres perdonarle todo solo por eso pues…
—No seas imbécil. —Le cortó James con brusquedad— Eso no es lo que estoy haciendo…
—No, solo estás siendo un iluso demasiado generoso, como siempre. ¡Remus, dile que tengo la razón!
—No la tienes. —Respondió el aludido— Ambos la tienen… Y a la vez no. —Sacudió la cabeza y soltó un suspiro pesado— No sé que pensar, pero sí sé que discutir entre nosotros solo empeorará las cosas.
Cuando dijo eso, Sirius no encontró ninguna razón real para llevarle la contraria, sabía que en eso tenía razón.
James y Remus eran lo único que quedaba de ese círculo impenetrable que por años había considerado su hogar, ese lugar seguro que nadie podía quebrantar. En ese momento sentía que todo aquello no había sido más que una mentira, un cuento que se había contado para no sentirse tan vacío, y el pensamiento lo asqueaba.
Por eso prefirió callar y no seguir discutiendo el tema, no quería pelear con ellos porque no quería sentir que los cimientos de su amistad habían colapsado por completo, quería creer que podía aguantar con solo tres columnas, aunque nunca volvería a ser lo mismo.
— ¡Sirius!
Escuchar esa voz saliendo de la nada lo hizo sobresaltarse, dejándolo totalmente confundido durante un momento antes de procesar lo que ocurría y voltearse para encontrarla, caminando rápidamente hacia él.
— ¿Mar? ¿Qué estás…?
—Vine tan pronto como pude. —Soltó ella cuando llegó a su lado, sin dejarlo acostumbrarse a su presencia. Tenía el rostro lleno de preocupación— No entiendo, ¿Qué pasó? ¿Dónde están todos? ¿Qué le pasó a Harry…?
— ¿Qué demonios estás haciendo aquí? —Le preguntó Sirius de golpe, no sabiendo si tenerla ahí lo estresaba, más que todo el interrogatorio.
— ¿Cómo que qué hago aquí? —Resopló Mar, irritada— Me escribiste diciendo que no volverían hasta tarde porque ocurrió algo, no podía…
—Pero en ningún momento te dije que vinieras. —Le cortó él, empezando a exasperarse— Maldita sea, te dije que no te preocuparas, por que…
Estaba a punto de recriminarle que estaba ahí solo para llevarle la contraria, porque le había insistido hasta el cansancio que los acompañara y se había negado, cuando entonces recordó por que lo había hecho, y sintió que su corazón caía a su estómago.
— ¿Dónde está Ophelia? —No pudo controlar el tono urgente en su voz, a pesar de saber que iba a preocuparla más— ¿Con quien la dejaste? ¿Qué…?
— ¿Puedes calmarte? Está bien, está con la madre de James, fue de visita de nuevo y me dijo que viniera…
— ¿Y se la llevó a la casa? Dime que no se quedaron en el apartamento.
— ¿Qué? No lo se, Sirius, pero…
— ¡¿Cómo que no lo sabes?! ¡Maldición, Mar, tienes casi dos meses negándote a dejarla sola y justo escoges este día para…!
— ¡¿Pero por que te pones así?! —Lo interrumpió ella, exasperada, empezando a subir la voz— ¡Por supuesto que iba a venir! ¡No iba a quedarme sentada sin saber que demonios está pasando!
— ¡¿Por qué no?! ¡Si no era necesario que vinieras!—Sirius imitó el tono de su voz, más por la preocupación de todo el día empezando a explotar que por estar verdaderamente enojado— ¡Te dije que todo estaba bien! ¿Por qué siempre tienes que llevarme la contraria?
—Sirius, solo… —Tomó aire para calmarse y no seguir gritando, respiró hondo y lo miró a los ojos— Me estás asustando, así que por favor dime que ocurre.
Él suspiró con fuerza, tratando también de tranquilizarse y no seguir cobrando toda la mierda de ese maldito día con ella, no quería hacerlo, mucho menos quería asustarla.
Se pasó una mano por el rostro, con más brusquedad de la necesaria, y se tomó un momento para analizar la mejor manera de contarle, sintiendo que era más difícil hacerlo con ella de lo que hubiera sido con otra persona.
Por eso hubiese preferido que se quedara en casa, dejándolo atrasar el momento de decirle que todo lo que creían haber dejado atrás, estaba a punto de volver a empezar.
—Volvió, Mar. —Gruñó al final, por toda explicación— El maldito volvió.
A Mar no le hicieron falta muchas explicaciones, de inmediato entendió lo que él estaba implicando. Tal vez porque, al igual que todos, había pasado los últimos trece años temiendo ese momento, sabiendo que eventualmente llegaría.
—Pero… ¿Cómo? —Preguntó ella, repentinamente pálida, sin aire y con una expresión desencajada— ¿Cómo es posible…?
—Fue Peter. —Escupió Sirius, sintiendo como la rabia volvía a llenarlo— Fue él… Todo el puto tiempo.
Entonces empezó a explicarle todo, haciendo su mayor esfuerzo para no volver a alterarse, y sorprendentemente lográndolo. Encontró extrañamente liberador contarlo todo, a pesar de que recordar lo enfurecía, fue como una forma de drenar y sacarse de encima ese peso que había estado cargando desde hacía horas.
Mar lo dejó hablar sin interrumpir ni preguntar nada, sin embargo, hubo varias veces en las que Sirius se detuvo, temiendo que ella pudiera enfermarse, al ver su expresión que se volvía más descompuesta a medida que avanzaba la historia.
— ¿Estás bien? —No pudo evitar preguntarle, una vez terminó de contarle todo.
—Yo… No lo se… —Susurró ella con honestidad. Lucía muy mal, y Sirius sabía que estaba haciendo su mayor esfuerzo por no perder la calma— ¿Dónde está Harry? ¿Cómo está?
—Está adentro, descansando. —Respondió él en el tono más tranquilizador que pudo utilizar— No le pasó nada. Pomfrey dijo que no hay de que preocuparse.
— ¿Y James y Lily?
—Están con él, ambos están… Bueno, tampoco les pasó nada.
Le parecía que era estúpido responder que estaban bien, cuando evidentemente no lo estaban.
—No… No puedo creer esto. —Susurró Mar, después de unos segundos, atónita— Peter… ¿Cómo pudo…?
—Es un hijo de puta. —Espetó Sirius con brusquedad, sintiendo como el pecho le ardía por la rabia— Un maldito traidor que nos vendió a esos enfermos por… ¡Ni siquiera se por que! ¡No se que mierda pudieron ofrecerle para que hiciera todo esto!
—Sirius…
—Esa maldita rata cobarde. —Siguió diciendo él, ignorándola, dejándose cegar por la ira y por ese asqueroso sentimiento de traición que parecía decidido a quedarse con él para siempre— ¡Es un desgraciado que casi hace que nos maten a todos, y todavía James quiere defenderlo! ¡Y Remus más atrás! No se quien de los dos es más imbécil. Les dije que algo le pasaba al maldito y ninguno quiso hacerme caso… Maldita sea, si no lo mato yo ojala y lo hagan ellos, es lo mínimo que se merece el muy…
—Sirius, por favor cálmate…
— ¡No me pidas que me calme! ¡Tú también no! ¡¿Es que no entiendes lo que te estoy contando?! ¿Lo que hizo? —El tenerla enfrente hizo que todo lo que Peter había hecho de repente lo hiciera sentir peor, si acaso era posible— ¡Toda esta mierda que ha estado pasando en su culpa! ¡Fue él! ¡Todo lo hizo él!
—Entiendo, de verdad lo hago, pero…
—Aunque supongo que no todo, obviamente lo ayudaron porque el muy inútil no habría podido con hacer tanto él solo. —Siguió diciendo él, sin escucharla, su voz llena de pura rabia y desprecio— Nunca pudo hacer una mierda, siempre estuvimos nosotros ahí, con él, ayudándolo… ¡¿Cómo alguien hace algo así?! ¡Después de todo lo que…! Maldito, maldito infeliz hijo de…
— ¡Sirius, ya! —Lo calló Mar, con rotundidad, esta vez elevando la voz por encima de la suya— Ya basta.
Finalmente detuvo su perorata de insultos y maldiciones, dispuesto a volver a gritarle que no le daba la gana de callarse ni de calmarse, pero en el instante que encontró sus ojos, sus planes cambiaron bruscamente.
Sintió que toda la ira y el odio que había ido acumulando en esos pocos segundos empezaban a abandonar su cuerpo, simplemente le hizo falta sumergirse en esos ojos grandes y marrones, esos que siempre eran capaces de traerlo de regreso a la realidad.
—Está bien, tranquilo… —Le susurró ella, en un tono de voz tranquilizador, acercándose más y tomándolo de la mano— Yo entiendo…
Él suspiró y relajó el cuerpo, recordando de repente que con ella no tenía ningún sentido aparentar algo más de lo que en verdad estaba sintiendo, no era necesario, lo conocía demasiado bien.
Y aunque no fuera así, simplemente no quería pretender con Mar.
—Pues yo no, no lo entiendo. —Le confesó en voz baja, con la amargura tiñéndole la voz— No entiendo por que hizo toda esta mierda… ¿Por qué no habló con nosotros? Pudimos hacer algo, por qué…
Se obligó a si mismo a callar, no sabiendo que más podía decir al respecto, a pesar de que tenía un millón de dudas parecidas a esa dándole vueltas a la cabeza.
Lo peor de todo, era que ahora que ya no se sentía esa rabia cegadora quemándole las venas, podía percibir como un nuevo sentimiento, más profundo y pesado, empezaba a hacerse paso dentro de él. Algo más amargo y mucho más desagradable.
Odiaba estar así, odiaba sentir que había sido despojado de algo, que le habían arrancado algo de lo más profundo del pecho y que nunca iba a poder tenerlo de vuelta, era ese algo que lo hacía sentir seguro y que ahora, sin él, se sentía totalmente expuesto.
—Mar…
— ¿Si?
Esa vez no respondió nada, no era hablar lo que quería, eso no iba a ayudar en nada.
Así que en lugar de eso, se acercó más a ella, le puso una mano en la espalda y la empujó hacia él, bajando el rostro hacia el suyo para poderla besar.
Mar suspiró y colocó las manos sobre sus brazos, respondiéndole sin apuro, tratando de proporcionarle la calma que tanta falta le hacía.
La abrazó con fuerza y profundizó el beso, dejándola sentir lo mucho que la necesitaba, sin importarle nada, sin avergonzarse.
Con el paso de los años eso se había convertido en una costumbre, esa manera de buscar tranquilidad y paz en el otro cuando todo parecía estar cambiando en la peor forma posible.
Eso era lo que Sirius estaba haciendo, tratando de encontrar en ella un rincón de normalidad para poder esconderse, un lugar en donde todo siguiera igual.
La necesitaba para sentir que a pesar de que todo lo que conocía se estaba desmoronando, ellos seguían igual.
Ahí nada había cambiado.
—Aquí estoy… —La escuchó susurrarle cuando se separaron para tomar aíre— Aquí estoy.
Sirius suspiró y pegó su frente a la de ella. Se quedó así por un momento, con los ojos cerrados, tratando de internalizar sus palabras, de entenderlas, de aceptar que sí, ella estaba ahí, como siempre.
Lo único que no quería hacer, era pensar en como tendría que volver a pelear con todo lo que tenía para que no la alejaran de su lado.
Estaba a punto de volver a besarla, para perderse por un rato más, cuando unos pasos acercándose les rompieron el momento. Gruñó con fastidio y se alejó a regañadientes, dispuesto a mandar a la mierda a quien los hubiera interrumpido, pero deteniéndose en seco al notar quien era.
—Profesor… —Dijo a modo de saludo, aunque extrañado por su presencia— ¿Por qué volvió? ¿Todo está…?
—Todo sigue igual, Sirius, nada de que alarmarse. —Lo tranquilizó Dumbledore, transmitiéndole su serenidad— Pero me alegra encontrarte aquí. —Posó la mirada en Marlene y le sonrió— Marlene, me alegra que estés aquí, aunque sea por estas circunstancias.
—Tenía que venir. —Se explicó ella, respondiéndole la sonrisa con tanta sinceridad como le fue posible— Profesor, quiero que sepa que cuentan conmigo para lo que sea, igual que la última vez.
Sirius experimentó una agridulce sensación al escucharla decir eso. Por una parte, siempre iba a amar como Mar estaba dispuesta a ayudar y a luchar cuando era necesario, sin importarle las consecuencias o pensarlo demasiado. Pero por otra, todo había cambiado demasiado desde la última vez que habían estado en una situación así y no le hubiera molestado que se tomara unos minutos para analizarlo.
—No lo dudé ni por un momento. —Le respondió Dumbledore, asintiendo con la cabeza, aún sonriendo— Habrá mucho que hacer, y necesitaremos reunir a tanta gente como sea posible… Pero por ahora, solo necesitaré que me prestes a Sirius por un momento, hay algo que tengo que pedirle.
— ¿A mí? —Preguntó el susodicho, confundido— ¿Y que es?
—Preferiría que habláramos en mi oficina, solo será un momento.
—Anda. —Lo animó Mar, soltándole la mano y dejándola con un cosquilleo incómodo— Yo te espero aquí.
Sirius dudó por un segundo, no queriendo alejarse de ella todavía, pero lo que Dumbledore quería parecía importante y no iba a negarse. Así que asintió y el profesor le hizo una seña para que lo siguiera.
Le dedicó una última mirada a Mar, quien esbozó una pequeña sonrisa que le dio ganas de robarle otro beso, pero resistió sus impulsos y se alejó para seguir al director, tratando de adivinar que podía querer de él.
Para ese momento de la madrugada la enfermería se había quedado en completo silencio.
Ya Madame Pomfrey se había retirado, asegurándoles que no dudaran en llamarla si necesitaban algo, Remus aún no regresaba de su oficina y Lily había salido para hablar con Mar. No tenía idea de donde estaba Sirius, pero todo afuera estaba en silencio así que con ellas seguro que no.
Que la pelirroja aceptara salir para hablar con su amiga casi podía considerarse un milagro, durante horas se había negado rotundamente a alejarse de su hijo, y al final lo había hecho solo porque el chico se había quedado dormido. Por eso y porque James se había quedado con él, de otra forma hubiera sido imposible.
Las acompasadas respiraciones de Harry llenaban el silencio, y le otorgaban una paz muy bien recibida tras las horas de estrés que había vivido.
James trataba de concentrarse en eso y no en el montón de pensamientos arremolinados en su cabeza que empezaban a provocarle migraña.
No recordaba cuando había sido la última vez que había vivido un día tan largo y estresante como ese, habían ocurrido tantas cosas que se sentía como una semana en lugar de unas diez horas.
Le dolía todo el cuerpo, y cada vez que alguien le había preguntado si estaba bien respondía que sí, sin estar muy seguro de si era o no una respuesta sincera.
Soltó un largo suspiro, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, queriendo convencerse de que sí estaba bien, porque Harry estaba a salvo y eso era lo que importaba, lo único capaz de devolverle la tranquilidad que se había empeñado en huir de él todo el día.
Tranquilidad que, de nuevo, fue interrumpida en el momento que el chico abandonó su apacible sueño para empezar a moverse de manera inquietante, soltando pequeños gemidos que alertaron a James de inmediato.
Se levantó rápidamente y se acercó a la camilla, pensando que se había despertado y que algo le estaba doliendo, y estaba a punto de preguntarle que, cuando se dio cuenta de que aún tenía los ojos cerrados, seguía dormido.
Estaba teniendo una pesadilla y eso hizo que el corazón de James cayera a su estómago.
—Harry… Niño, despierta… —Lo llamó, sacudiéndolo con firmeza pero sin llegar a ser brusco, tratando de que no se notara su urgencia por que se despertara— Vamos, despiértate…
Soltó aire, aliviado, cuando Harry abrió los ojos de golpe, empezando a parpadear repetidamente para acostumbrarse a la realidad.
—Todo está bien, tranquilo. —Le aseguró James con una sonrisa— No ha pasado nada.
El chico lo miró confundido por un momento, pero luego pareció darse cuenta de todo y le desvío la mirada, avergonzado.
—Sí, ya lo se. —Murmuró, sonrojándose a medida que seguía hablando. Justo como le pasaba a Lily— Solo estaba…
— ¿Tenías una pesadilla? —Adivinó James, entregándole sus anteojos los cuales se había quitado antes de dormirse.
—N-no… No fue eso, es que… Yo…
James subió una ceja y le dedicó una mirada significativa, haciendo que callara su tanda de balbuceos que, ambos sabían, eran puras mentiras.
—No te tomaste la poción. —Lo acusó con la mirada más severa que encontró— Y Lily te dijo que lo hicieras.
—Estaba muy cansado, no pensé que fuera a tenerlas… —Se excusó el chico, queriendo restarle importancia.
—Pero las tuviste. —Señaló James, sin preguntarle que había soñado porque podía hacerse una idea bastante buena— Tienes que empezar a escucharla, la cantidad de veces que está en lo correcto es ridícula.
—Ya, pero por favor no vayas a decirle. —Le pidió Harry con un suspiro.
—No lo haré… Si no me pregunta.
Harry le dedicó una mirada exasperada, pero se abstuvo de hacer algún comentario, simplemente sacudió la cabeza y se incorporó para poder sentarse.
—Perfecto… ¿Y de casualidad Madame Pomfrey dijo cuando puedo salir de aquí? —Preguntó, viendo a su alrededor con una mueca— No es agradable dormir aquí.
—Dijo que si pasabas bien la noche ya mañana podías irte. —Le respondió James, moviendo la silla para quedar más cerca de él— Y aquí no es tan malo, las camas son bastante cómodas.
—Supongo que después de un tiempo te acostumbraste. —Comentó Harry con un atisbo de sonrisa divertida.
—Sí, eso puede ser. —Como mejor pudo, James le devolvió la sonrisa— Se convirtió en algo así como una segunda habitación.
El chico rió por lo bajo y James quiso creer que había algo de sinceridad escondida ahí, y que no lo hacía solo para no preocuparlo.
—Y… ¿Dónde están todos?
—Remus fue a su habitación, Sirius seguramente está fastidiándolo y Lily está afuera hablando con Mar. —Un pensamiento fugaz atravesó su mente— ¿Quieres que la llame? Me dijo que le avisara si…
—No hace falta, déjala. —Se apresuró a asegurarle, volviendo a sonrojarse, seguramente al recordar su actitud con ella más temprano— Ya la he molestado bastante.
—No digas tonterías, claro que no la molestas. —James no pudo evitar poner los ojos en blanco, pensando en lo absurdo que eso era— Si debe estar rebosando de felicidad por toda la atención que le estás dando.
Harry se encogió de hombros, de nuevo tragándose cualquier comentario al respecto. James estuvo a punto de insistir en que claro que no era una molestia para su madre, pero lo conocía y sabía que lo mejor sería dejarlo así y no abrumarlo con el tema.
—James… —Lo llamó con timidez, tragó saliva y bajó la mirada hacia sus manos entrelazadas— Dumbledore… ¿Les dijo donde estaba Peter?
Su corazón dio un salto brusco al escucharlo preguntarle eso.
—Pues… No. —Susurró con la voz algo débil— No nos dijo, y la verdad es que no he tenido tiempo de preguntarle.
Eso era cierto, al menos en parte, por otra simplemente no había querido hacerlo.
No había querido pensar mucho en eso, en toda la noche le había dedicado un mínimo de pensamientos a su amigo… O a lo que fuera que ahora eran.
James no sabía que pensar, no sabía como sentirse. Aún estaba enfadado, furioso, y ese desagradable sentimiento de traición seguía impregnado en su piel, enfermándolo más cada segundo.
A una parte de él realmente no podía importarle menos donde estuviera Peter en ese momento. Pero a otra sí le importaba, y mucho.
A pesar de todo, no podía evitar preocuparse, porque no sabía que pasaría con él, ahora Voldemort sabía que los había guiado al cementerio, y los mortífagos no eran como ellos.
Ellos no perdonaban, ni daban segundas oportunidades.
Suspiró con pesadez, y se removió incómodo en su silla, tomándose un momento para pensar.
Le había dado muchas vueltas a como sería la mejor manera de abordar el tema con Harry, porque sabía que tenían que hacerlo, y sin embargo ninguna idea resultaba adecuada, era como si no hubiera una forma correcta de hablar de eso.
Quizás no la había, así que decidió irse por lo más obvio. Y al parecer, a Harry se le ocurrió lo mismo.
—Lo siento. —Soltaron ambos a unísono.
—N-no, no tienes que… —Empezó a decir Harry, viéndolo de reojo.
—Sí, claro que tengo.
—James, está bien, yo… Yo te entiendo, de verdad.
—No, Harry, no está bien… Nada de lo que hice lo está. —Resopló con fuerza y se levantó de la silla para sentarse en la cama, frente a él— Necesito decirte esto así que déjame, ¿de acuerdo?
Harry lo miró fijamente por encima de sus anteojos y al final suspiró resignado, asintiendo.
James se pasó una mano por el cabello y suspiró con fuerza, no sabiendo como continuar.
—Harry… Llevo toda la noche tratando de encontrar una escala lo suficientemente alta para poder medir lo imbécil que fui antes de la prueba. —Decidió decir, esbozando una sonrisa amarga e irónica— Y la verdad es que se me hace imposible encontrarla, porque esta vez me excedí.
—Estás exagerando…
—No, estoy siendo honesto. —Le cortó James, viéndolo ahora con toda la seriedad posible— Fui un imbécil, lo sé, y lo siento muchísimo… Debí hacerte caso, niño, no debí haber dudado de ti en ningún momento.
—Sé que no dudabas de mí. —Intervino Harry con un pequeño encogimiento de hombros— No realmente, solo… No creías que mi sueño fuera real, es diferente.
—En este momento no se ve tan diferente. —Bufó James, sintiendo como la culpa empezaba a presionarle el pecho— Lo menos que pude hacer fue darte el beneficio de la duda, no negarme a creer todo, y…
—James, Peter es… O era, no lo sé, tu mejor amigo. —Lo interrumpió Harry, finalmente subiendo la mirada para verlo a los ojos— Yo se lo importante que es eso, fui estúpido al pensar que me creerías de inmediato, no tenías por que hacerlo…
—Sí, él era mi amigo, pero tú eres mi hijo. —Señaló James con rotundidad— Y si existe la más mínima posibilidad de que estés en peligro yo debería actuar en consecuencia, sin importar de quien estemos hablando, sin dudar nada. Eso es lo correcto.
Harry tragó grueso y le desvío la mirada, no queriendo que viera como los ojos se le ponían más brillantes, pero James ya tenía mucha experiencia con Lily para no darse cuenta.
Y al igual como le pasaba con ella, quiso detener el mundo y arreglarlo todo, como fuera, solo para no tener que verlos así.
—En serio lo siento, Harry, yo… —Tomó aire para evitar que se le quebrara la voz antes de volver a hablar, en un susurro— Al parecer no importa cuanto lo intente, siempre encuentro la forma de volver a fallarte.
— ¿Qué? Eso no es cierto. —Saltó el chico de inmediato, viéndolo extrañado— ¿Cómo puedes decir eso?
—Vamos, amos sabemos que es la verdad. —Respondió él con abatimiento y tristeza— No sé como, pero siempre me las arreglo para no estar para ti cuando me necesitas…
—James, tú… Me salvaste. —Dijo Harry con los ojos muy abiertos, hablándole como si no pudiera creer lo que estaba escuchando— ¿A quien le importa si en el momento pensaste que estaba equivocado? Después te aseguraste de que no lo estaba, y… Y por eso me salvaste. Si eso no es estar ahí para mí pues…
A pesar de lo mal que se sentía, James se encontró sonriendo.
No importaba que ya hubiera pasado casi un año, ser testigo de lo mucho que Harry se parecía a Lily seguía sorprendiéndolo de la mejor manera posible. Ambos compartían esa increíble capacidad de hacerlo sentir mejor, incluso cuando no se lo merecía. Siempre terminaban haciéndolo, no sabía como.
—No digas que no estuviste ahí, porque sí estuviste, toda la noche. —James lo miró confundido y él se apresuró a explicarse— Unos minutos antes de que llegaran, Vol… Él, me habló sobre las veces que lo enfrentaste, dijo que lo hiciste con mucha valentía, y eso… Eso me hizo sentir mejor, me dio fuerzas para enfrentarlo porque… Quería que estuvieras orgulloso de mí, una última vez a menos.
—Pero claro que estoy orgulloso de ti, niño. —Le dijo empezando a sonreír con más sinceridad, poniéndole una mano en el hombro y sintiendo como el pecho se le inflaba— Siempre voy a estarlo, sin importar nada.
Harry intentó sonreírle, pero sus labios solo lograron curvarse en una mueca amarga y desalentadora.
—Hey, ¿Qué te pasa?
—Yo también lo siento, James. —Murmuró el chico con la voz quebrada— Siento lo de Peter y… Y todo esto que está pasando, en serio lo siento.
—Harry, nada de esto es tu culpa. —Afirmó James, empezando a entender hacia donde se dirigían los pensamientos de su hijo— Ni lo de Peter ni lo que pasó en el cementerio, no hubo nada que pudieras hacer para…
—Pude no haberlos buscado. —Soltó de golpe, arrojándole eso a James como un balde de agua fría— Si no los hubiese buscado nada de esto estaría pasando, yo… Tú estabas bien, James, tenías una vida divertida y genial, tenías a todos tus amigos y…
—Y no los tenía ni a ti ni a Lily. —Completó él, sacudiendo la cabeza con incredulidad— Niño, no tienes idea de lo que estás diciendo…
—Claro que…
—Mira, lo que pasó con Peter es… Realmente no se ni como explicarlo. —Resumió James para no entrar en detalles que aún no había terminado de descifrar— Y me duele, pero más me duele que pienses que yo estaría mejor sin ti, eso… Es una locura.
Harry asintió y se pasó una mano por la cara para limpiar una lágrima que se había deslizado involuntariamente por su mejilla.
—No puedo creer que tenga que seguir convenciéndote de esto. —Resopló James con incredulidad— Harry, que tocaras a la puerta del bar esa mañana de julio fue lo mejor que me ha pasado en la vida.
— ¿Estás…? ¿Lo dices en serio?
—Pero claro que lo digo en serio. —No pudo evitar reírse, su mirada de estupefacción le resultaba ridícula, pero bastante divertida— Tú eres lo mejor que ha podido pasarme, y nunca te atrevas a pensar lo contrario, ¿de acuerdo?
El chico se le quedó viendo fijamente, sin variar su expresión de asombro, lo que a James le parecía ridículo a esas alturas de la vida.
—Como tú mismo dijiste, acabo de salvarte la vida. —Le sonrió con una mezcla de burla y ternura— Si eso no te parece suficiente prueba, pues eres incluso más lento que yo.
En ese momento, Harry pareció finalmente procesar y aceptar las palabras de James, y asintió rápidamente antes de arrojarse sobre él, abrazándolo con mucha fuerza.
—Gracias. —Murmuró contra su hombro— Por todo.
—Si me sigues agradeciendo voy a tener que castigarte. —Bromeó James, devolviéndole en abrazo y apretándolo más— Te quiero, niño, jamás lo dudes.
—Yo también te quiero… —Harry tragó saliva y bajó la voz antes de susurrar— Papá.
James se quedó helado al escuchar eso, sin responder, tratando de asegurarse de que había escuchado bien y que no era un truco de su mente, demasiado agotada luego de todo el estrés del día.
Pero al parecer, no estaba tan cansada como para inventar algo así, y entenderlo le provocó un grueso nudo en la garganta que se negaba a desaparecer.
Desde el inicio, James se había resignado a que Harry nunca iba a llamarlo así, lo había aceptado y estaba bien con eso. Y justo por esa razón, además de escucharlo ahí, en ese momento después de todo lo que habían pasado, lo hizo sentir completo, tranquilo, como si todo lo demás tuviera solución.
Y debía tenerla, se aseguraría de que así fuera.
En ese momento decidió que, sin importar lo que tuviera que hacer, iba a arreglarlo todo. Lo haría por él, por su hijo, porque sentía que después de todo lo que ese niño le había dado, mantenerlo seguro era lo mínimo que podía hacer.
—Así que, finalmente conseguiste lo que querías… Me quedé sin trabajo.
—Si lo dices así suena peor de lo que es.
—Es justo como es.
—Bueno, sí, pero... —La pelirroja resopló, no encontrando una excusa buena que dar ante eso— Lo siento, ¿de acuerdo? Y además, quien renunció fui yo, si hablas con ella tal vez…
—Si hablo con ella será para desfigurarle la cara, aunque evidentemente alguien se me adelantó. —Desestimó Mar de inmediato, moviendo una mano— Llegamos juntas a ese lugar y nos largamos juntas, Lily, ese es el trato.
Lily le dedicó una sonrisa llena de agradecimiento a lo que su amiga respondió poniendo los ojos en blanco, esperando que no fuera a ponerse demasiado ridícula.
—Si vas a decirme lo excelente amiga que soy, mejor ahórratelo, ya lo se.
—No iba a hacerlo. —Mintió Lily, sonriendo con un aire de diversión— Solo iba a disculparme por dejar a una madre primeriza sin empleo, fue muy desconsiderado.
—Al menos ya tengo excusa para no volver a ese maldito lugar, se estaba volviendo aburrido. —Se encogió de hombros, usando como luz al final del túnel el saber que podría quedarse con su hija durante más tiempo— Ya encontraremos algo…. Aunque sí tengo que agradecerte por haberme hecho ahorrar durante todos estos años.
— ¿Lo ves? No todo lo que llevó a tu vida es malo.
Mar soltó una risita y sacudió la cabeza, pensando lo ridícula que podía ser a veces… O casi siempre.
— ¿Cómo estás? —Le preguntó finalmente, había salido a hablar con ella unos momentos después de que Sirius se fuera y aún no le había preguntado eso— ¿Y James?
—Bueno, ahí vamos. —Respondió su amiga, dejando que su sonrisa se tornara más amarga— No es la mejor de las noches, pero pudo ser mucho peor.
Si no la hubiera conocido tanto, no se habría dado cuenta de todo el esfuerzo que trató de imprimir en no dejar que los oscuros sentimientos que la estaban atormentando se hicieran visibles en su rostro.
—Fue horrible, Mar, no tienes idea… —Se obligó a callar para que no se le quebrara la voz— Pensé que… Por un momento… Creí que no lo íbamos a lograr.
—Hey, no hables así. —Le ordenó Mar, rodándose en el alféizar de la ventana donde estaban sentadas, queriendo quedar más cerca de ella— Claro que lo iban a lograr, eso no debiste dudarlo en ningún momento.
—Solo pensaba en sacarlo de ahí. —Siguió contándole Lily con la voz débil— No me importaba lo que me hiciera, no pensaba en mí, solo… Solo quería que estuviera a salvo, sin importar el precio.
Unos meses atrás, Mar no hubiera sido capaz de comprenderla, de comprender esa necesidad tan grande de proteger a alguien, de ser capaz de arriesgarlo todo por otra persona.
Pero en ese momento, fue capaz de sentir en su propia piel el dolor y el miedo de su amiga.
—Si James no hubiese estado ahí, no se…
—Lily, ya basta, no sigas imaginando cosas que no pasaron. —La calló, con tanta delicadeza como pudo transmitir, acercándose y pasándole un brazo por los hombros— No tiene ningún sentido.
—No puedo dejar que nada le pase. —La escuchó susurrar, sintiendo como algo cálido empezaba a mancharle el hombro— No se como haré, Mar… Pero voy a protegerlo, no voy a dejar que le hagan más daño.
—Ya lo se. —La apretó más, tratando de hacerla sentir confortada— Si alguien puede lograr eso eres tú, Lily, no tienes de que preocuparte.
—Ojala fuera tan fácil hacerlo como decirlo. —Suspiró con amargura y se alejó un poco de ella, sonriéndole con tristeza— Me alegra mucho que estés aquí. —Rodó los ojos y se pasó las manos por ambas mejillas, limpiando las lágrimas— No había podido darme el lujo de ponerme así.
—Si en serio lo necesitas, hazlo. —La animó Mar, sabiendo que algunas veces podía cohibirla de ponerse a llorar— Creo que te lo mereces.
—Tal vez, pero si James me ve se sentirá mal y culpable, y Harry se preocupará… —Sacudió la cabeza y siguió secándose la cara— Estoy bien, puedo aguantar.
Suspiró con fuerza para volver a adquirir una expresión más compuesta, aunque las secuelas dejadas tras todo el estrés del día seguían presentes.
—Solo hablemos de otra cosa, por favor. —Miró a su alrededor antes de volver a ella, y fruncir el ceño en confusión— ¿A dónde fue Sirius?
Mar chasqueó la lengua y esbozó una mueca, de fastidio y preocupación, antes de posar la mirada en el pasillo por el que había desaparecido con Dumbledore hacía ya un rato.
—Dumbledore quería hablar con él. —Le explicó con un suspiro, volteando nuevamente a verla— Creo que iba a pedirle algo… Le dijo que era importante.
—En este momento todo es importante. —Lily se mordió el labio inferior de manera pensativa— Seguro no es nada grave, tal vez quería pedirle que le escribiera a alguien…
—Eso pudo pedírselo conmigo aquí. —Mar tenía rato analizando y descartando todos los posibles escenarios— Lo que estoy pensando tal vez no.
— ¿A que te…?
Pero la pelirroja no pudo concluir la pregunta ya que la puerta de la enfermería se abrió, dejando ver una conocida mata de cabello negro.
—Lamento interrumpirlas. —Se disculpó con una pequeña sonrisa— Pero ya Harry despertó y…
— ¿Está bien? ¿Necesita algo? —Preguntó Lily rápidamente, poniéndose tensa de inmediato— ¿Le avisaste a Madame Pomfrey? Nos dijo que…
—Ya, no te alteres. —La detuvo él, poniendo los ojos en blanco, sin parar de sonreír— Está todo bien, solo quería que supieras que se despertó, por si querían pasar a verlo.
—Ah, claro, claro. —Susurró Lily sonrojandose un poco y ganándose una risita burlona por parte de Mar, a quien miró con hostilidad antes de ponerse de pie— Voy a pasar, ven conmigo, quería verte durante la prueba...
—También quiero verlo. —Dijo Mar con sinceridad— Pero… James, ¿puedo hablar contigo un momento?
—Eh, seguro. —Respondió él, extrañado— ¿Ocurre algo?
—Nada, solo… —Subió las cejas con ironía y sonrió de la misma forma— Necesito que hablemos del otro hijo que tienes, el que compartes conmigo.
—Ah, por supuesto. —Entendió él, sin mucho rodeo— Lily, si quieres entra, nosotros vamos al terminar.
—Está bien, los veo en un momento.
Mar volvió a sonreírle antes de que su amiga se alejara, a paso rápido, para reunirse con su hijo.
—Entonces, ¿De que querías hablar? —Le preguntó James cuando estuvieron solos, caminando hacia ella para estar más cerca— ¿Y Sirius?
—Está hablando con Dumbledore. —Le explicó Mar, repitiendo lo que ya le había dicho a Lily— James, quería preguntarte... ¿Como estaba? Antes de que yo llegara, digo.
—Pues como siempre está en situaciones así. —Esbozó una sonrisa sin gracia— En negación.
Mar bufo, entre preocupada e irritada. Era más o menos lo que se había esperado, pero que se lo confirmaran solo la hizo sentir peor.
—Es un idiota.
—En esta ocasión supongo que podemos decir que tiene buenas razones. —Opinó James con un suspiro.
—Eso lo se, pero igual estoy preocupada. —Admitió ella, finalmente sacándoselo del pecho— Se que todo esto va a ponerlo... Mal, y temo que empiece a hacer estupideces.
—Bueno, no puedo decir que tus miedos estén del todo infundados. —Se lamentó James, pasándose una mano por el cabello— Pero tenemos que confiar en él, Mar, no puede ser tan idiota como parece...
Ella difería en esa afirmación, aunque le hubiera gustado no hacerlo.
— ¿Qué es lo que te preocupa? —Quiso saber él, notando que había algo más— Me parece que es algo más concreto.
—Lo es. —Confirmó Mar, tomando una bocanada de aire antes de hablar— Estuve pensando después de que se fuera con Dumbledore, quería tratar de adivinar que podría necesitar él de Sirius, y se me ocurrió que… —Se detuvo un momento, queriendo escoger las palabras correctas para explicar sus sospechas— Bueno, si todo va a volver a empezar, necesitaremos un lugar seguro... Al que nadie pueda entrar.
Por un momento, considerablemente largo, James la miró sin comprender a que se estaba refiriendo. Pero entonces Mar le dedicó una mirada significativa, que lo hizo entender de golpe y cambiar su expresión desentendida por una llena de preocupada realización.
—Maldita sea… —Soltó James, sobándose la frente con la mano— No crees que vaya a…
— ¿A pedirle la casa de su familia? Sí, sí lo creo. —Contestó Mar de inmediato, sin preocuparse en ocultar su preocupación— Y también creo que él va a aceptar.
—Dumbledore no haría eso, él sabe lo que… Tiene que saberlo. —Trató de convencerse, no queriendo creer lo contrario— Tiene que haber otro lugar que podamos usar.
— ¿Y si no lo hay? James, no podemos permitirlo, él… Él no puede volver a esa casa.
—Lo sé. —Suspiró con fuerza y se frotó los ojos por debajo de los anteojos— Yo le prometí que nunca tendría que hacerlo.
Mar tragó saliva y sintió como su corazón se ponía incluso más pesado. No sabía si la expresión intranquila de James la hacía sentir reconfortada, o solo la ponía peor.
—Tiene que haber una forma de evitarlo. —Susurró ella, dejando colar ligeramente la súplica en su voz— Tal vez si hablamos con él…
—No perdemos nada con intentarlo. —Dijo James con pesimismo— Pero lo conoces tanto como yo, y sabes que lo más probable es que…
— ¿Qué es lo más probable?
Ambos se sobresaltaron al escuchar su voz saliendo de la nada, justo cuando se encontraban hablando sobre él.
Mar se volvió a verlo y se paró junto a James, consciente de que ambos debían tener la misma expresión de haber sido agarrados hablando de algo que no debían, aunque no fuera así.
— ¿Por qué te apareces así? —Le preguntó de golpe, enfadada porque la había agarrado desprevenida— Nos asustaste.
—Eso lo noté. —Respondió Sirius, enarcando una ceja, alternándose para verlos a ambos— ¿Y que estaban chismeando que mi presencia los asustó tanto?
—En la noche que estamos viviendo, que salgas de la nada es razón suficiente para asustarnos. —Atajó James, tratando de quitarle tensión al momento.
— ¿Vamos a seguir jugando a esta estupidez? —Sirius entornó los ojos, irritado— Inventar excusas estúpidas en vez de decirme qué mierda hablaban de mí.
—Que imbécil eres, por si no sabías el mundo no gira a tu alrededor.
—Solo nos preguntábamos que hablabas con Dumbledore. —Intervino James nuevamente, evitando la pelea innecesaria.
—Pues eso podían preguntármelo en vez de estar cuchicheando como unas ancianas, iba a decirles de todas formas.
—Entonces hazlo de una maldita vez. —Lo apuró Mar, ansiosa.
—Nada importante, relájense. —Se encogió de hombros con tranquilidad, queriendo quitarle importancia— Solo quería saber si Grimmauld Place estaba disponible para servir como el nuevo cuartel de la Orden, es todo.
Mar sintió que se ponía fría de pies a cabeza cuando lo escuchó confirmando sus temores, pero la forma tan indiferente con la que lo había dicho le impidió sentirse del todo preocupada.
— ¿Eso es todo? ¡Y tú lo dices así como si nos estuvieras dando el clima! —Le reclamó sin ocultar su disgusto— ¿Y que demonios le respondiste?
— ¿Y tú que crees, Marlene? Por supuesto que le dije que sí, no iba a negarme, necesitamos el maldito lugar.
— ¿Y ya lo pensaste bien, Sirius? —Le preguntó James, con más delicadeza que ella— No tienes que decir que sí de inmediato, Dumbledore entenderá si…
—No hay nada que pensar, James. —Le cortó Sirius con un bufido— Necesitamos un lugar, yo tengo uno, fin de la discusión.
Mar apretó los dientes con mucha fuerza para no gritar a todo pulmón que era un imbécil desconsiderado, y reclamarle por no tener en su cuerpo una mínima gota de decencia que le indicara que tal vez podía haber hablado eso con ella, o con James, con quien fuera.
—Sirius, no tienes que…
—Voy a estar bien, James. —Insistió él, esbozando una sonrisa burlona— Iré a terapia si es necesario, lo prometo.
—Eres un imbécil. —Le espetó Mar, furiosa.
— ¿Y a ti que te pasa? Si estabas toda cariñosa cuando me fui.
—Te voy a…
—Mira, si de verdad piensas que es lo correcto pues… —James suspiró y chasqueó la lengua— No creo que lo sea, pero se que no vas a cambiar de opinión.
—Pues me alegra que estés consciente de eso. Ya relájate, voy a estar bien.
—Si tú lo dices. —Susurró James, aún sin convencerse, pero lucía cansado y Mar entendía si decidía no seguir insistiendo por esa noche— Entraré a ver a Harry, sigan hablando si lo desean.
—Ya no hay nada que hablar. —Respondió Sirius con serenidad, a pesar de que su amigo ya había empezado a caminar a la enfermería— No de este tema, al menos.
—Claro, porque tú haces lo que te de la gana. —Replicó Mar, incapaz de seguirse tragando sus protestas— Y sin siquiera…
— ¿Siquiera que?
— ¡Sin siquiera consultarlo conmigo! —Prácticamente gritó, a pesar de saber que si hacía mucho escándalo Madame Pomfrey, o Lily, iba a salir a callarla— ¡Porque solo estoy aquí pintada en la pared! ¿No?
Sirius la miró desconcertado, evidentemente no esperaba que la discusión alcanzara esas escalas.
Por una parte ella lo entendía, porque hasta hacía prácticamente nada, no tenían el tipo de relación en que preguntaran o pidieran permiso antes de hacer lo que creyeran conveniente.
Pero ahora era diferente, o al menos eso creía Mar.
—No creí que… —Dudó él, no sabiendo que contestar— No quise… Esto es algo…
—Sí, es algo tuyo, ya lo sé. —Mar respiró hondo, tratando de volver a calmarse— Pero pudiste haberlo hablado conmigo antes de decir que sí.
—No pensé que… Vamos, no es para tanto. Tú y James están haciendo un escándalo de nada, no es como si hubiera ofrecido mudarme a Azkaban.
—Pues hasta donde recuerdo, solías decir que la casa de tu familia era peor.
—Bah, sabes que exagero. —Lo desestimó con una mano, pero ella no le creyó— No va a ser tan malo, Mar, de verdad.
—Eso no lo sabes. —Murmuró ella, con pesadez— Lo que dice James es verdad, Dumbledore entenderá si prefieres no…
—No voy a decirle que no puede usar la casa solo porque mi mejor amigo y tú creen que tendré una crisis nerviosa apenas ponga un pie adentro. —Suspiró y posó sus ojos en los de ella— Te aseguró que no pasará.
Mar suspiró y lo miró con escepticismo, sin poder sentirse segura ante sus palabras. No creía que fuera a tener una crisis nerviosa, pero no podía evitar sentirse preocupada ante la idea de él volviendo a la casa de la que había huido años atrás.
No era tonta ni ingenua, sabía que iba a ser más difícil de lo que él quería hacerlo parecer, y la voz en su cabeza que seguía repitiéndole que aquello no terminaría bien no ayudaba para nada.
—Mar, en serio preferiría que no siguiéramos hablando de esto. —Le pidió con amargura, pasándose una mano por el rostro— Al menos no hoy.
Suspiró resignada, y asintió de mala gana, aceptando que no tendría sentido seguir intentándolo… Por ese día al menos. Después podría insistir.
— ¿Irás a ver la casa antes de que reunamos a todos?
—Supongo, habrá que limpiar y eso. —Se encogió de hombros y sonrió con diversión— Hacer un exorcismo si es necesario.
Mar apretó los labios con fuerza, pero por más que intentó no pudo evitar reírse, haciéndolo ampliar su sonrisa.
—Eres un imbécil.
—Sí, pues tú igual. —Se acercó a ella y la tomó con un brazo por la cintura— Deja de juntarte tanto con Lily, empiezas a preocuparte por estupideces.
—Eso no te lo voy a negar. —Entornó los ojos, sonriendo— Después de todo, es por ti por quien me preocupó, la más grande estupidez de mi vida.
—Aw, se que desearías que eso fuera cierto. —Soltó una carcajada, más escandalosa de lo necesario, pero que le devolvió algo de paz— Ya deja de decir tonterías y entremos a ver al mocoso, con los padres que tiene va a necesitar alguien que lo anime.
Mar volvió a reír y a regañadientes se dejó guiar hacia la enfermería, deseando ver a Harry pero también queriendo terminar esa discusión.
Porque aunque deseaba muchísimo poder creerle cuando le decía que todo estaría bien, no lograba apagar la voz en su cabeza que le aseguraba que no sería así.
— ¿Por qué no lo intentas? Sé que tienes sueño…
—Ya te dije que no es cierto…
—James, los ojos se te cierran mientras hablas.
—No tengo sueño —Insistió él, aunque su voz hacía suponer lo contrario— Solo estoy cansado.
—Vamos, por favor… —Le pidió ella con suavidad— Duérmete un rato, así me quedaré más tranquila.
—Estoy bien, ya deja de preocuparte. Me dormiré cuando tú lo hagas.
A Harry esa respuesta lo sorprendió, había estado casi seguro de que su padre iba a acceder después de eso, normalmente la capacidad para decirle que no a Lily le escaseaba, y si se lo pedía de esa forma pues mucho más rápido.
Pero supuso que debía seguir demasiado dormido, así que lo mejor sería no tratar de comprender sus acciones que siempre terminaban confundiéndolo.
Se había despertado unos minutos antes, aceptando que definitivamente no iba a lograr dormir corrido esa noche; aunque al menos esa vez no había sido una pesadilla, James lo había obligado a tomarse la poción.
Por suerte, sus voces habían sido lo primero que fue capaz de captar apenas despertó, haciéndolo sentir instantemente seguro, pero también un poco idiota, sabía que no podía seguir así de asustado, tenía que superarlo.
Aún no les había dejado saber que estaba despierto, tampoco tenía pensado hacerlo, seguía cansado y no tenía muchos ánimos de seguir hablando de lo que había pasado, o de cualquier tema en absoluto. Solo quería seguir escuchándolos hablar, en susurros para no molestarlo aunque igual escuchaba, hasta que volviera a vencerlo el sueño.
—Dudo mucho poder dormir esta noche. —Suspiró Lily. Por lo que podía escuchar, estaban relativamente cerca, suponía que en la cama de al lado— Así que deberías intentarlo…
— ¿Y que te hace pensar que yo sí podré? —Le preguntó James, en un tono divertido, aunque pudo percibir un deje amargo — Mucho menos si tú no lo haces.
—Bueno, olvídalo entonces.
—No te…
—No estoy enfadada. —Soltó una risita sin pizca de gracia— Estoy muy abrumada para eso.
Harry tragó saliva y se acurrucó más debajo de la cobija que lo cubría, volviendo a sentirse culpable a pesar de que ya James le había dicho que no tenía por que.
— ¿Hablaste con Sirius?
—Lo intenté, pero está convencido de hacerlo. —James suspiró con pesadez, estaba disgustado— En este punto no creo que haya algo que pueda decirle para que cambie de opinión. —Se quedó callado por un momento antes de volver a hablar— Tal vez si le dijeras algo…
—James, si Mar y tú no lo lograron, dudo que pueda hacerlo yo.
—Sí tienes razón. Bueno, todas mis esperanzas quedan en manos de Remus.
—No te preocupes tanto. —El tono de Lily se fue endulzando a medida que hablaba— Sirius sabe lo que hace y en donde se está metiendo.
— ¡Ese es el problema! Que lo sabe e igual va a hacerlo simplemente para probarnos que no le afecta, obviamente va a afectarlo, Lily, por Merlín…
La pelirroja exhaló con fuerza, pero no respondió de inmediato, dejando a Harry con ganas de saber más, o al menos de entender de qué estaban hablando porque no le habían dado suficiente información de contexto.
Por lo que podía deducir, solo se trataba de Sirius haciendo algo muy estúpido, pero eso podía ser cualquier cosa.
—Lamento ser yo quien te lo diga, James, pero Sirius no es un niño. —Escuchó a su padre resoplar con ironía ante eso— Y se que quieres protegerlo, al igual que Mar, pero tienen que confiar en que está haciendo lo correcto y que podrá soportarlo.
—La primera vez no lo hizo.
—Pero ahora nos tiene a todos nosotros, no vamos a dejarlo solo en ese lugar. Sé que Mar y tú no lo permitirían.
—No tengo idea de cómo van a hacer, para estar ahí y además ayudando, si tienen a la niña…
—Ya lo resolverán, los ayudaremos… No te atormentes más con eso, ¿de acuerdo? Ya la noche está siendo suficientemente pesada.
—Está bien.
Luego de eso se quedaron en silencio, y Harry tuvo que reprimir las ganas de gruñir frustrado, preguntándose que tan difícil podía haber sido decir a que lugar tenía que ir Sirius que tenía tan preocupado a James.
Esperaba que no fuera muy lejos, ni muy peligroso.
— ¿Y con Harry también pudiste hablar?
—Eso también lo hice… Fue una conversación muchísimo más agradable.
Harry sonrió al recordar y puso los ojos en blanco al escuchar la emoción con la que James lo había dicho, tampoco era para tanto.
—Voy a tomar eso como que ya se arreglaron. —Susurró Lily con una sonrisa en la voz— Me alegra mucho que lo hicieran.
—A mí igual. Más aún después de esa estupidez que cometí…
—No pienses más en eso, ya pasó, y Harry entiende por que lo hiciste… Igual que yo.
—Sí… Pero igual quiero que sepas que lo siento, Lily. Tú tenías razón, y yo no…Bueno, como siempre.
—Es una de esas pocas veces en las que eso no me alegra para nada. —Admitió con tristeza— Yo también lo siento, James. Y no vayas a decirme que está bien.
—No, claro que no lo está… Sigo sin entender por que lo hizo, Lily, él… Era mi amigo.
Harry tragó saliva con tanto disimulo como pudo y se encogió en si mismo. Trató de recordar las palabras de James asegurándole que nada de lo que había pasado era culpa suya, pero se le dificultaba muchísimo.
—La gente hace cosas que a veces no podemos entender, Peter solo… Escogió otro camino, uno muy diferente al nuestro.
—No puedo creer que no me diera cuenta antes. Sirius estará diciéndome te lo dije hasta el fin de los tiempos.
—Conociéndolo, dudo mucho que este sea un tema que Sirius vaya a querer sacar.
—No lo hará, al menos no de una forma saludable. Sigue insistiendo en que nunca fue nuestro amigo y que no debimos confiar en él.
—Es normal que se siente así, está enfadado…
—Pero está equivocado, claro que Peter fue nuestro amigo, en algún momento tuvo que serlo… De lo contrario, no me habría dicho donde estaba Harry, ¿cierto?
Lily no respondió y Harry sabía que se estaba sintiendo igual que él
La verdad no sabían que creer, no podían entender que un amigo sería capaz de venderlos como Peter lo había hecho con ellos. Querían pensar como James, porque lo contrario era demasiado doloroso, pero no podían evitar sentirse un poco escépticos al respecto.
Sin embargo, el tono suplicante en la voz de James les hacía imposible siquiera concebir la idea de llevarle la contraria.
—Lo importante aquí es que tú estés seguro de su amistad. —Respondió ella al final— Lo demás no importa.
A Harry le pareció una muy buena e inteligente respuesta, a él no se le hubiera podido ocurrir decir algo así.
— ¿Crees que podamos llevarlo a casa mañana? —De inmediato supo que hablaban de él—Dumbledore entendería…
—Sí lo haría, pero opino que lo mejor será dejarlo terminar con… Tanta normalidad como se pueda.
—Yo dudo mucho que eso vaya a pasar… No quiero alejarme de él, James, no después de…
—Va a estar bien. —Le aseguró él con la misma seguridad de siempre— Solo serán unos cuantos días. Y no es como si fuesen a intentar algo, por ahora solo querrán pasar desapercibidos.
Un escalofrío recorrió al chico al entender de quienes estaban hablando. Respiró profundo varias veces para calmarse y ser capaz de alejar los recuerdos del cementerio de su mente, evitando volver a quebrarse.
—Quiero que esté seguro.
—Aquí lo está.
—Con nosotros lo está más. —Insistió Lily, con terquedad— Eso quedó bastante claro esta noche.
—Lo que pasó esta noche no se repetirá, Lily. —Le prometió James con rotundidad, haciendo que ambos se sintieran mucho mejor— Pero no podemos llevárnoslo así, lo asustaremos más, y lo más seguro es que quiera estar con sus amigos antes de volver. No podemos quitarle eso.
Aunque no le hubiese desagradado del todo la idea de volver a casa de inmediato, se sintió agradecido con James por negarse. Quería sentirse seguro, pero no quería salir huyendo a la primera oportunidad, quería quedarse y volver en el tren con los chicos, eso lo llenaba de ilusión.
—Está bien, supongo que tienes razón. —Murmuró ella, vencida— Igual tendremos cosas que resolver antes de que vuelva.
—Exacto, hay que hacer lo que Dumbledore nos dijo, buscar a todos los que estén dispuestos a ayudarnos, lo más rápido posible.
—Espero que sean suficientes. —Lo desconcertó, e inquietó, escuchar lo preocupada que sonaba su madre— No éramos tantos la última vez…
—Pero fuimos suficientes para…
— ¿Para que? Porque te recuerdo que esa guerra no la ganamos nosotros.
No, la había ganado él, Harry, o al menos el hechizo que Lily le había colocado, pero estaba seguro de que eso no iba a ayudarlos esa vez.
— ¿Qué vamos a hacer, James? —Le preguntó muy por lo bajo, con la voz impregnada de mortificación y duda— Todo se va a poner… Justo como en el pasado.
—Sí, lo sé. —Respondió él con un suspiro pesado— Pero… Piensa que ahora tenemos algo que entonces no, y eso va a ayudar muchísimo.
—Sí, ya se que sí, solo… No lo sé, me gustaría tener algo seguro.
—Me ofendes, Lily, esto es bastante seguro para mí.
Aunque no lo dijeron, el chico tuvo una muy buena idea de a que se referían.
—Tonto, sabes que para mí también. —Harry no tenía que verla para saber que sonreía y que le había torcido los ojos— Me refiero a algo sólido, que nos asegure que vamos a estar bien, algo como… Olvídalo, ¿sí? Lo que digo no tiene sentido.
Pero Harry no pensaba así, para él tenía todo el sentido del mundo.
La entendía perfectamente, también le hubiera gustado tener algo así, algo que le asegurara que iban a estar a salvo, que todo sería difícil y complicado, y tendrían que luchar… Pero que al final todo estaría bien, que estarían juntos, sin importar nada.
—Algo así como… —Empezó a decir James— ¿Una garantía?
—Sí, eso me gustaría. —Susurró Lily. Su voz sonaba distorsionada así que supuso que la había pegado contra su hombro.
Ninguno de los dos dijo nada después de eso, dejando todo el lugar en un silencio absoluto y apacible que hizo a Harry pensar que si no seguían hablando volvería a quedarse dormido en cualquier momento.
Y después de unos segundos en los que no intercambiaron palabra, pensó que así sería y que darían por terminada la conversación.
Pero James decidió lo contrario.
—Lily, y si… ¿Y si te casas conmigo?
¿Qué?
— ¿Qué? —Soltó Lily, subiendo la voz en el mismo tono alarmado con el que Harry lo había pensado— ¿A qué…? ¿Qué…? ¿De qué hablas?
—Pues creo que la pregunta es bastante clara. —Rió por lo bajo, de repente sonaba nervioso— Pero eso, que si… Que si te quieres casar conmigo.
Lily no respondió, o al menos Harry no la escuchó hacerlo, lo cual no hubiera sido tan difícil de suponer ya que el corazón le latía violentamente en los oídos, apenas y podía escuchar algo.
Se le había hecho un nudo en el estómago y el cuerpo bajo la manta de repente estaba completamente tenso.
—James… James, yo no… —Balbuceó Lily, sonando como si le estuviera costando respirar— N-no entiendo, que… ¿Por qué?
— ¿Cómo que por qué? Creo que eso quedó más que claro desde hace bastante tiempo. —Su padre sonaba tan nervioso que Harry empezó a sentirse mal por él— Porque te amo, y esta es la mejor garantía que se me ocurre darte.
Harry deseo poder quedarse dormido, sabía que era un momento que no debía estar escuchando, era algo privado entre ellos dos.
Pero ya iba a ser imposible que se durmiera, tenía que saber como terminaba aquello.
—Yo… Yo también te… Sabes que yo también. —Tragó saliva ruidosamente, podía imaginársela apretándose las manos y removiéndose incómoda— P-pero, James, es… Es tan rápido, todo esto es… Acabamos de…
—Eso lo se perfectamente, pero también se que esto eventualmente va a terminar pasando. —Le dijo él con una seguridad que no dejaba lugar a replicas— No tengo ninguna duda al respecto. Si no es ahora será en unos años, o tal vez meses, así que, ¿Por qué no ahora?
— ¡Pues porque…! ¡Porque…!
No pudo terminar ninguna de las frases que soltó, dejando muy claro que no tenía ningún argumento para refutar esa pregunta.
—James, con todo lo que está pasando, no… No se si sería lo más prudente…
Harry de repente empezó a sentirse frustrado y si no hubiera sido porque estaba fingiendo no escucharlos, se habría levantado para decirle que no diera excusas tan tontas.
— ¿Por qué no? No te estoy pidiendo que hagamos una gran fiesta o algo de ese estilo. Créeme, soy quien menos está de humor para algo así. —A Harry se le volcó el estómago al escucharlo decir eso— Solo quiero casarme contigo, darte esa seguridad de la que hablas, esa garantía de que todo va a estar bien. Es lo que quiero darles a ambos.
—El matrimonio no va a darnos eso…
—No, tal vez no del todo, pero creo que es una buena forma de comenzar. —El tono de su voz dejaba bastante claro que estaba sonriendo— ¿No te parece?
—Eres un idiota. —Susurró ella, sonando más relajada.
— ¿Eso es un sí o un no? Contigo nunca se sabe.
A James la voz se le quebró un poco al final, y Harry no tuvo que ser un genio para saber que era debido a la ansiedad que estaba sintiendo.
Él por su parte, no se atrevía a moverse ni un centímetro, casi ni respiraba, no quería que se dieran cuenta de que estaba despierto y no terminaran de hablar. Iba a odiarse por el resto de su vida si eso pasaba.
Lily se tomó su tiempo para responder y eso lo hizo sentirse más desesperado, necesitaba que le contestara, y que lo hiciera de inmediato o no lo soportaría, suponía que James mucho menos.
—Entonces, ¿Qué dices?
Harry cerró los ojos con fuerza, sintiendo que la expectativa iba a ahogarlo.
Dile que sí, por favor dile que sí…
—Sí. —Respondió ella en un susurro tan bajo que Harry llegó a pensar que se lo había imaginado. Pero supo que no había sido así cuando la escuchó reírse por lo bajo, sofocada— Sí, digo que sí.
— ¡¿Es en serio?! —Preguntó James, subiendo la voz varias notas, emocionado.
—Shh, baja la voz. —Lo calló ella, entre risas— Sí, es en serio… Me casaré contigo.
Harry soltó el aire que había estado aguantando y sintió como el nudo de su estómago se deshacía, dejando espacio para que una sensación de euforia se adueñara de su cuerpo. Tuvo que morderse el labio para no sonreír demasiado o empezarían a dolerle las mejillas.
Le parecía increíble como James y Lily seguían dándole cosas con las que en algún momento había soñado, pero que después de un tiempo habían empezado a parecerle imposibles, a las que se había resignado a no tener.
Era lo único que habían hecho durante ese año, tomar los sueños que ya había desechado y volverlos a construir.
En ese momento sintió como un peso con el que había cargado durante demasiado tiempo y que se había ido aligerando con el pasar de los meses, especialmente esa noche, desaparecía por completo.
Ahora sabía a ciencia cierta cuanto sus padres se amaban y cuanto lo amaban a él, y que eso no lo iba a cambiarlo nada.
Y ya nunca volvería a ponerlo en duda.
El ajetreo y bullicio que había albergado Hogwarts durante todo el día finalmente había desaparecido, dejando al castillo en el silencio absoluto que proporcionaba la noche.
Acababa de llegar y había cometido el error de ir a la enfermería, pensando que tal vez Dumbledore seguiría ahí. La repelente imagen que había encontrado le había revuelto el estómago, y sabía que no sería capaz de apartarla de su mente en horas.
Volvió a maldecir al infeliz, como había hecho cada día durante ese último año. Lo que habría dado por verla dormir así, abrazada a él, cuidándole el sueño con cuidado.
Gruñó con rabia y dio la contraseña de mala gana, esperó con impaciencia a que la gárgola le permitiera el paso y entró sin perder tiempo, queriendo terminar de una vez con todo aquello.
—Ya volviste. —Le dijo el director de vista a la ventana, dándole la espalda. Hacía muchos años que eso había dejado de sorprenderle.
—Todo está listo. —Respondió él, sin dar demasiadas explicaciones.
— ¿Te creyeron?
—Desde luego.
— ¿Y a él?
Torció los labios en una mueca de desagrado, tomándose un momento para tragarse sus opiniones antes de contestar.
—Eso costó más. —Le contó, con la voz teñida en amargura— Pero sí, le creyeron. Supongo que lo tendrán en un puesto peor al que ya tenía, pero lo dejarán vivir.
No estaba seguro si era mejor sentirse satisfecho o decepcionado ante esa realidad.
—Bien. —Apremió Dumbledore, aún sin voltearse a verlo— Fue una excusa muy bien pensada.
—Ni tanto. —Difirió él, empezando a caminar hacia él— Tuvo suerte de que le creyeran.
—Le creyeron porque estaba contigo, y por eso te lo agradezco, Severus.
No respondió nada, se limitó a quedarse parado cerca de él, imitando su posición de cara a la noche.
— ¿Y ahora que? —Preguntó Snape, dejando salir la pregunta que le había estado rondando la mente desde que había vuelto.
—Ya lo sabes. —Le respondió el anciano con serenidad— Lo hemos repasado un centenar de veces, haremos justo lo que se planeó.
Asintió a pesar de saber que no lo veía. No había esperado una respuesta diferente, o un cambio de plan, pero le parecía prudente cerciorarse.
Se quedaron en silencio por unos momentos, hundidos en sus pensamientos que seguramente no se diferenciaban mucho entre sí, buscando en la noche las respuestas a tantas preguntas.
—Usaremos la casa de los Black.
— ¿Disculpa? —Lo miró desconcertado, tanto por la forma abrupta con la que había roto el silencio como por la declaración.
—Habíamos comentado que cuando el momento llegara, necesitaríamos un lugar seguro. —Se explicó el director— Grimmauld Place. Es el lugar perfecto para a la Orden, el Ministerio no tiene ningún tipo de jurisdicción, pasará desapercibido.
—Y solo vas a entrar y establecerte ahí…
—Ya hablé con Sirius, a la muerte de su madre la casa quedó a su nombre y está dispuesto a dejarnos usarla.
La conocida sensación de desprecio y odio que le llenaba el pecho cada vez que tenía que dedicarles el más mínimo pensamiento a ellos, se hizo presente de inmediato.
— ¿Y consideras prudente confiar en Black para algo tan importante? —No se molestó en disimular el tono de desdén en su voz— Ya vimos lo leales que pueden ser…
—Lo de Peter es lamentable, pero no me cabe la menor duda de que es algo aislado. —Le cortó Dumbledore de raíz, dejándolo sin tiempo para hablarle mal de sus ex compañeros— Confío en Sirius, al igual que en James y en Remus. —Movió un poco la cabeza para mirarlo de reojo— Están en el mismo bando ahora, así que espero que hagas lo mismo.
A él no podía importarle menos que estuvieran en el mismo bando, nunca iba a depositar su confianza en ninguno de ellos, no importaba quien se lo pidiera.
—No tengo que confiar en ellos, solo soportarlos. —Murmuró al final, prácticamente gruñendo— Espero que sea suficiente para ti.
—Lo es, por ahora. —Aceptó con un suspiro, sabiendo que no podía pedir demasiado— Pero Lily confía en ellos, eso debería bastarte.
Le dedicó una mirada exasperada y furiosa que el director no alcanzó a ver. Le seguía pareciendo demasiado bajo, e innecesario, que utilizara esa carta a su conveniencia.
—Y si eres capaz de pelear a su lado, deberías serlo con los otros.
Su corazón se saltó un latido al entender lo que implicaban sus palabras.
— ¿Va a pelear? —Apenas y alcanzó a controlar el temblor de su voz.
—Por supuesto que sí, lo hizo la primera vez y ahora no será diferente.
No, claro que no. No tenía por que serlo, pero había albergado la esperanza de que lo fuera, de que tal vez preferiría mantenerse al margen, por el chico al menos.
Volvió a maldecir a Potter, ¿Cómo podía permitir que arriesgara su vida de esa forma?
—Más aún si es su hijo quien está en riesgo. —Continuó Dumbledore, ignorando el manojo de sentimientos que se aglomeraban dentro de su acompañante— Y me temo que podría ser más grave de lo que imaginamos.
— ¿Por qué lo dices?
—Como sospechaba, la conexión le permite a Harry ver lo que ocurre dentro de la cabeza de Voldemort, no me extrañaría que funcionara en sentido contrario.
Snape guardó silencio, no sabiendo como sentirse ante eso, tal vez por que él también lo venía sospechando desde hacía un tiempo.
— ¿Vas a decírselos?
—Después, primero dejaré que superen la noche.
— ¿Y lo otro? —El tono de su voz se volvió más bajo y grave— ¿Eso sí piensas decírselos?
Dumbledore se tomó un momento antes de contestar, y eso le permitió adivinar la respuesta.
—Por ahora me parece irrelevante. —Respondió después de unos segundos, con cuidado y lentitud— Se enterarán en su momento.
—Sí, eso dijiste la última vez. —Elevó las comisuras de los labios en lo que se suponía era un sonrisa, pero salió como una mueca amarga— Y si el chico no los hubiera buscado, seguirían sin conocerse.
—Conoces muy bien las razones de eso. —Le cortó el profesor, con rotundidad, pero sin alterarse— Lo mejor era que se mantuvieran separados. Como ves, fue más fácil encontrarlo una vez que se reunieron.
— ¿Dices eso en serio o solo no quieres sentirte culpable por no haberles dicho que no lo habían adoptado?
—No sabía que habías empezado a dudar de mi juicio, Severus. —Finalmente se volvió hacia él, escrutándolo con sus impasibles ojos azules— No debía saberse que era hijo de James y de Lily, y hasta donde recuerdo, estuviste de acuerdo conmigo en eso.
Sabía que con esa mirada y ese comentario había tratado de hacerlo sentir culpable, pero no pasó.
En todos esos años no le había contado a Lily la verdad sobre su hijo, al conocerlo había fingido no tener idea, y no se arrepentía de nada. Ni siquiera al ver como al final había terminado pasando lo que tanto había tratado de evitar.
—No me digas que de repente sientes empatía por Harry.
—Para nada. —Dijo entre dientes, con desagrado— Solo me sigue resultando increíble que no les hayas contado.
—Lo hice para mantenerlo a salvo. —Se limitó a decir, alejándose para ir a su escritorio— Todos tenemos secretos que guardar, lo sabes perfectamente. —Se sentó y empezó a revisar unos papeles— No tenemos tiempo de pensar en el pasado, hay mucho que hacer, y si cuento contigo necesitaré que te pongas en eso.
—Fudge intentará hacer algo para quitarte del cargo, lo sabes, ¿cierto?
—Por supuesto que lo hará. —Suspiró con pesar, frunciendo ligeramente el entrecejo— Pero me gusta creer que abrirá los ojos antes de que ocurra.
No pudo evitar resoplar, con incredulidad e ironía. Nunca iba a dejar de irritarle esa fe ciega que profesaba hacia todo el mundo, sin excepción.
Él era la prueba viviente.
Supuso que ya no tenían nada más que discutir, así que sin despedirse ni agregar algo más, se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta.
—Severus. —Lo llamó, cuando estuvo a punto de salir— Quiero asegurarme de que estás consciente de a lo que te enfrentas si decides seguir por este camino, lo entenderé si no…
—Cumpliré con lo que quedamos. —Le cortó él sin voltearse— Eso sigue igual.
Abrió la puerta sin esperar una contestación y salió de la oficina, dispuesto como, todos, a enfrentarse a ese momento que habían estado esperando durante trece años.
¡Hola, mis amores!
Les dije que este capítulo iba a ser asquerosamente largo y como ven, cumplí con mi palabra. Es una grosería que haya escrito semejante cantidad de palabras, pero como ya es prácticamente el final, supongo que se me deja pasar, así no me extrañan tanto supongo jajjaja.
No llegue tan rápido como me hubiera gustado u.u, pero ya saben el cuento con mi horario. El siguiente, que es el último, puede que me tome un poco más de tiempo pero prometo no extenderme más de dos semanas, hay que ponerle ya el punto final a esto, aunque me duela mucho.
Pero ya, en la próxima nota de autor me pongo sentimental, aún tenemos esta para fingir demencia. Así que algunas cositas que comentar sobre el capítulo.
Como siempre, me toca disculparme por las partes que copie literalmente del libro, pero todas las líneas de Dumbledore en la enfermería me parecen excelentes y no podía dejarlas de lado, sentí que era una escena para recordar y tener presente.
La escena, creo que más importante, al menos según mi subjetividad, que fue la propuesta de James. A ver, se que tomando en cuenta que tienen solo siete meses saliendo es relativamente rápido, pero es un cuento largo que se resume en que al principio esta historia quedaba hasta aquí y yo no podía terminar si ellos no estaban casados, así que imagine ese momento y ya cuando decidí hacer otra parte no podía quitarme la escena de la cabeza porque me llenaba de amor. Al final es como dice James, tarde o temprano lo iban a hacer así que, ¿Por qué no ahora? Más aún que necesitaran toda la fuerza posible.
Y hay tantas cosas que siento que ya se me olvido todo, aghh, si tienen alguna duda o algo saben que pueden hacérmela llegar(L) Recuerden que el próximo capítulo viene seguido del epílogo, así que la nota irá en éste. Será larga porque seguro me pongo cursi JAJAJ no puedo creer que ya estemos aquí, ay):
Por último, quiero agradecerle a mi hermosa Vero por ser tan maravillosa y corregirme esta grosería de capítulo, si notan que extrañamente no tuvo muchos errores es gracias a su ojo clínico perfecto. Y gracias a Ceci por prestármela un ratito, no se como haré cuando vuelva y ya no tenga quien me corrija): Las amo(L)
¡Y los amo a todos y cada uno de ustedes! Espero que les haya gustado el capítulo, gracias por siempre estar ahí esperándome, son los mejores del mundo. Les mando un millón de besos y abrazos, nos leemos pronto, bye(L)
