Capítulo 51: Escape
Rose
Habían pasado exactamente once días desde que Dimitri dejó la corte, mi estado de ánimo fluctuaba regularmente entre días de llanto y desesperación, alegría forzada o trabajo extremo, mis amigos habían perfeccionado notablemente el arte de nunca nombrar a Belikov, cosa que la mayor parte del tiempo yo agradecía, el resto del tiempo me molestaba enormemente, al darme cuenta que lo hacían porque me tenían lástima. No ayudaba mucho el hecho de que todos mis amigos estuvieran ahora en pareja y que evitaran a toda costa demostrar su felicidad frente a la Pobre y abandonada Rose Hathaway.
Fue en una de esas ocasiones que terminé explotando y alejándome de todos. Adrián y Sydney prepararon una cena para celebrar el nombramiento de la alquimista como embajadora de asuntos humanos en la corte, este título le permitía permanecer en la corte y a la vez salir de las garras de los alquimistas y sus prácticas extremas de anti vampirismo, además ella tenía la esperanza de que este puesto abriera más puertas para que ambas razas se aceptaran mutuamente y colaboraran más en el futuro. Pero lo más importante era que los dos podrían dejar de esconder su amor del resto del mundo, aunque frente a mí era prácticamente inexistente. Había notado este comportamiento en todos ellos, constantemente evitaban demostraciones de afecto en mi presencia, Christian por ejemplo nunca abrazaba o besaba a Lissa delante mío, cosa que en el pasado prácticamente hacía diariamente solo para provocar algún comentario por mi parte que él pudiera responder en su característica forma llena de sarcasmo. Incluso Eddie cuya relación con Jillian era reciente y se notaba lo mucho que se adoraban, prácticamente se apartaban cuando yo andaba cerca, era irritante en serio y no sirvió mucho que mi padre Ibrahim Mazur pasara el tiempo lamentando la ausencia de mi madre, quien había viajado al parecer a realizar unos encargos de Lord Szelsky y aparentemente estaba incomunicada lo que tenía más que nervioso a mi padre quien se esforzaba un montón para que yo no lo notara.
Después de una incómoda y abrumadora cena me despedí rápidamente de todos, quería salir de ahí lo antes posible así que me disculpé diciendo que tenía un turno muy temprano y debía descansar, la voz de Lissa en mi cabeza preguntó si todo estaba bien y yo le respondí con una sonrisa forzada, que por supuesto no fue suficiente para calmarla pero lo dejo así. Apenas desaparecí por la puerta la tortura comenzó.
A través de los ojos de Lissa pude ver como Adrián tomó la mano de Sydney entrelazando sus dedos y besando sus nudillos y la placentera conversación sobre mí comenzó.
— ¿Adrian has tratado de visitarla en sueños? preguntó Lissa acurrucándose junto a Christian en el sofá.
—Lo hice algunas veces solo para saber si se encontraba bien, pero no lo he hecho recientemente, la última vez la deje escoger el paisaje y resultó muy íntimo, muy conectado con Belikov, así que ahora lo evito— recordaba ese sueño, Adrián me visitó mientras dormía y yo inconscientemente evoqué ese claro en el bosque donde Dimitri y yo hicimos el amor bajo la luna llena, inmediatamente me quiebre y le grite a Adrián que me dejara en paz, así que se ha mantenido alejado de mis sueños desde entonces.
—Me preocupa, hoy en la mañana cuando fui a su departamento le llevé desayuno y ni siquiera miró las donas de chocolate, dijo que las guardaría para después, que no estaba muy bien del estómago, eso y sus ojos hinchados y enrojecidos, no sé cómo ayudarla y Belikov que no aparece ¿cómo es posible que nadie sepa nada de él? a veces me preguntó si fue una buena idea traerlo de vuelta, tal vez debí dejar que Rose acabara con él— sabía lo mucho que le dolía a Lissa pensar así, ella había desarrollado un cariño especial por Dimitri al restaurar su alma, ella se preocupaba por él tal vez tanto como se preocupaba de André cuando él estaba en vida, pero estaba herida por su partida, porque no se despidió, porque yo sufría por ello.
—Pensar así no la ayudará— dijo Eddie —Solo debemos acompañarla y apoyarla hasta que Belikov vuelva, estoy seguro que él hará lo correcto y regresará con ella lo antes posible— noté, a través de los ojos de Lissa cómo Adrián le lanzaba una mirada irritada a Eddie y mi amigo solo se encogía de hombros, mientras que mi amiga se sintió confundida por el intercambio, yo estaba segura de que Adrián solo estaba molesto con Eddie por guardar una esperanza de que todo se arreglaría, una esperanza que era totalmente absurda.
Salí de la cabeza de Lissa y corrí, corrí por la corte sin siquiera pensar a donde iba, me sentía horrible, no quería escuchar como todo el mundo se lamentaba por mí, como si no fuera suficiente conmigo llorando hasta cansarme por mi horrible suerte, por supuesto entendía que ellos estaban preocupados y una pequeña parte de mi lo agradecía, pero la otra parte, solo quería partir la cara de alguien.
—Vaya, vaya pero si es la bella y maravillosa Rose Hathaway— dijo una irritante voz tras de mí, me volteé y mi visión se tiñó de rojo cuando Jesse Zeklos se materializó ante mí, sin siquiera pensarlo me abalancé sobre él con toda mi furia contenida, él era precisamente el culpable de todo lo que estaba sucediéndome, sin él y el maldito grupo de moroi que desbarató las guardas de la academia, el ataque jamás habría sucedido, Dimitri no hubiese sido convertido y tal vez él estaría junto a mi ahora, deteniéndome como lo hizo meses atrás, antes de que pudiera seguir haciéndole daño a esta excusa de hombre, pero él no estaba aquí y Jesse estaba completamente indefenso ante la ira que llenaba mi cuerpo en ese momento, agarrándolo del cuello de su camisa lo azoté contra la pared y le di un puñetazo en la cara antes de soltarlo, ya estando en el suelo comencé a patearlo, él gritaba pidiendo ayuda y eso parecía incinerar mi temperamento aún más, cuando mis manos se dirigían a su cuello alguien me agarró por atrás, me tomó con fuerza y me alejo de él.
— ¡Suéltame, él tiene toda la culpa!— le grité a mi captor mientras luchaba para liberarme y lágrimas de frustración caían por mis mejillas.
— ¡¿De qué tengo la culpa perra loca?!— escuché gritar a Jesse.
Antes de que pudiera responder un pacífico rostro de bellos ojos azules apareció ante mí susurrando que todo estaba bien, noté como mi cuerpo se relajaba y deje de luchar con mi captor, la realidad a mi alrededor comenzó a parecerme borrosa y supe de inmediato que estaba siendo presa de la compulsión, pero en lugar de luchar contra ella me deje convencer de que todo estaba bien, la rabia que me invadía se disipó al igual que la tristeza y la soledad que habitaba mi cuerpo los previos días, fue entonces cuando reconocí a Sonya karp ella estaba arrodillada frente a mí con mis manos en las suyas convenciéndome de volver a mi hogar. Cuando se dio cuenta de que no seguiría luchando soltó mis manos y se dirigió a Jesse que todavía estaba en el piso gritándome cosas que yo no lograba entender. Desperté en mi cama a la mañana siguiente, después de una noche completa sin sueños ni pesadillas y lo último que recordaba de la noche anterior era al guardián Mikhail Tanner tomándome en sus brazos para llevarme a casa.
Al salir de mi habitación escuché personas que hablaban en mi sala, mi sorpresa fue bastante grande al ver a Hans Croft, la reina Tatiana, Sonya y Mikhail, inmediatamente me congelé, ellos venían por mí, yo había atacado a un Moroi y debía ser castigada, sin embargo la mirada de la reina y la de Croft no parecían las de personas que venían en busca de una Dhampir delincuente, además Tatiana Ivashkov debía tener cosas más importantes que hacer en su agenda, su prioridad como gobernante no podía ser visitar a alguien como yo incluso cuando ese alguien había infringido la ley.
—Jamás imaginé que tendría a su majestad Tatiana Ivashkov de visita en mi casa— dije a modo de saludo haciendo una reverencia, ante lo cual la mirada del guardián Croft se endureció.
—No creo que sea momento para bromas Hathaway.
—No es una broma, no todas las mañanas recibo la visita de una reina ¿usted sí?
—Basta los dos, creo que sabes porque estoy de visita Rose— dijo la reina con seriedad.
—Por supuesto, ataqué a un moroi de la realeza sin ninguna provocación, según nuestra legislación debo recibir un castigo.
—En efecto así debería ser— dijo Tatiana con demasiada tranquilidad para mi gusto —Pero tuviste suerte, resulta que Jesse Zeklos y algunos de sus amigos están bajo investigación, no puedo darte los detalles ahora pero seguro los sabrás pronto, en fin el hecho es que debido a esta investigación no podemos dejar que él esté involucrado en un hecho que lo haga ver como una víctima, especialmente considerando que tu padre nos está ayudando con el caso en cuestión y si se sabe que tú lo atacaste, se podría arruinar la credibilidad del caso.
—Su majestad con todo respeto, no creo que sea posible ocultar lo sucedido, ósea sé que fue bastante el daño que le infligí y él vio claramente que yo lo hice, no tengo excusa alguna que ofrecer, él no hizo nada en mi contra, yo sólo... perdí el control— dije sintiendo el peso de mis acciones por primera vez desde mi arrebato.
—Él no recuerda exactamente lo sucedido— dijo con seguridad Sonya Karp —Sané la mayoría de sus heridas y logré hacerle creer que había caído de las escaleras al salir del bar donde había estado antes de encontrarse contigo, sus recuerdos son vagos, pero afortunadamente eso se puede deber a la contusión que tiene por golpearse en la cabeza.
—Sonya no debiste, yo sé que es muy arriesgado para ti usar mucho espíritu y curarlo a él, calmarme a mí y hacerlo olvidar, seguro fue demasiado, no deberías arriesgarte así por mí, yo debo asumir mi responsabilidad— la culpa era totalmente mía y no me gustaba la idea de que ella sacrificara su estabilidad mental por mis errores.
—Es verdad que es tu responsabilidad en parte, pero también fue la oscuridad que se acumula en tu aura ¿Rose has estado absorbiendo la oscuridad de Lissa últimamente?
—No en realidad, Lissa casi no ha usado su magia desde que se enteró de la existencia de Jill, la última vez que lo hizo fue hace unos días cuando la uso para ayudar a dormir a Christian luego de la muerte de Tasha, pero eso tuvo apenas efecto en ella, casi no ha necesitado que yo absorba su oscuridad.
—Entonces es la ausencia de Belikov lo que hace que la produzcas— comentó Mikhail provocando mi molestia casi al instante, pero antes de que pudiera decir algo Sonya se me acercó y tomó mis manos.
—Rose, tú estabas rodeada en oscuridad anoche cuando perdiste el control con Jesse y ahora solo al oír a Mikhail mencionarlo tu temperamento agresivo aflora nuevamente— dijo Sonya contemplándome por un momento y continuó hablándome con calma —Por alguna razón tus emociones parecen estar afectando tu aura de manera negativa, me tomé la libertad de encantar esta cadena para ti, quiero que la uses todo el tiempo— antes de que pudiera decir algo ella estaba colocando la joya de plata alrededor de mi cuello y luego la reina habló.
—Guardiana Hathaway no habrá castigo por tus acciones esta vez, pero sí voy a pedirte que te alejes de la corte por unos días, Sonya dice que si Jesse se topa contigo en las próximas horas podría recordar algo sobre lo sucedido y no queremos que eso pase, además creo que será bueno para ti cambiar de aire— dijo Tatiana levantando su mano para indicarme que no quería escuchar mis protestas ni mis preguntas —El guardián Croft te esperará en su oficina para darte el permiso de ausencia que necesitas para dejar la corte y la Señorita Karp con el guardián Tanner te informaran sobre el viaje, espero que cuando nos veamos nuevamente todo este mejor en tu vida— y sin decir nada más se levantó y salió de mi departamento seguida de Hans. Me volteé hacia Sonya Karp esperando una explicación y solo recibí un destino.
—No tienes que preocuparte corazón, te gustará Atlanta, ahora vamos a desayunar y después te ayudaré a arreglar tu equipaje.
