Capitulo 52
Con el último aliento…
Con un veloz movimiento de su espada, Fuuma corta en dos el arma del detective para después golpearlo fuertemente en su estomago, con una rápida patada. Ese ataque arrojó por el aire al joven lobo, que cayó aproximadamente a unos tres metros de su atacante. Antes de que Syaoran pudiera recuperarse y entender lo ocurrido, el dragón de la tierra se acercó a él.
-Ya que eres tan valiente joven guerrero... te daré la muerte que tanto quieres. –dijo Fuuma, acercando la punta de su espada al rostro de Syaoran.
Entonces…
Los ojos del detective no sacaban rédito a lo que veían, la espalda de Fuuma no alcanzó a tocarlo ya que Sakura lo protegió con su cuerpo. Tanto Kamui como su rival no podían salir del asombro; ninguno a de los dos logro ver los movimientos de la ladrona, que no le importó poner en juego su vida por salvar a la persona más importante para ella.
-Sa… Sakura… -murmuró el lobo profundamente aterrado.
-No dejaré que le hagas daño a Syaoran… -dijo la ladrona enojada y aún con la espada clavada en su vientre-. ¡JAMÁS TE LO PERDONARÉ!
Y allí ocurrió nuevamente, el ambiente se volvía pesado y una gran aura emanaba de la chica. Ante la mirada de los presentes, observaron como el cabello de Sakura cambiaba su color a un blanco fantasmal al mismo tiempo se elevaban por el aire. Sus ojos, que miraban fijamente al dragón de la tierra a través de su mascara, ya eran celestes; signos del legendario estado estrella.
-¿Qué…? ¿Qué diablos ocurre? –preguntó Fuuma completamente sorprendido.
-Estrella Negra invocó el estado estrella ¡Ahora jamás la derrotaras! –exclamó Kamui.
-¿Ese es el estado estrella?
El rostro de Fuuma mostró una expresión extraña, mezcla de asombro y temor, al ver como la joven tomó su espada por la hoja y la retiró de su herido vientre. Todo ello sin mostrar ningún tipo de emoción. Para Syaoran, también era la primera vez que veía a Sakura tomar ese aspecto, ya que él se encontraba inconsciente cuando ella alcanzó el estado estrella la primera vez.
La espada caía sobre el suelo, con su hoja cubierta de sangre, mientras la ladrona tomaba una postura de batalla. El dragón de la tierra recogía su arma, con una expresión de satisfacción. Pareciera que había cumplido un deseo que hacia tiempo anhelaba.
-¡Por fin comprobaré que tan legendarias son tus habilidades, Estrella Negra! –sonreía Fuuma mientras también tomaba su postura de batalla-. No sabes lo feliz que me haces…
-¡Tómala Sakura! –gritó Kamui lanzadole su espada a la ladrona.
Ambos rivales ahora estaban en las mismas condiciones, dispuestos a ejecutar sus mejores ataques hasta el último aliento. Solo bastaba saber quien de los dos era más fuerte.
