Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozcan son mios.
Todo es de Jeff Davis y su respectivo equipo.
La historia es producto de mi loca y mentalmente desorientada cabeza.
Si hay detallitos y falltas de ortografia o parte incongruentes, de ante mano lo ciento y le pido que se vayan al infierno. okno, jajaja, pido discullpas. Ya saben, cuando coregien algo o cambian una parte o escribes con prisa porque tu mama te pide la lap para compartir canciones de antaño en face y comenzar a andar con amores plartonicos, no es facil corregir algunas cosas -_- aparte soy re distraida.
¡Y malas noticias! En este cap no apaece un personaje que quizas mucho adoran (si, Nik, lo digo por ti), pero la cambie por su muy sexy hermana asi que no hay tanra diferencia, jajaja.
¡Ya! mucha palabreria. ¡Disfruten el cap!
48
─ Que quede claro, estoy completa y rotundamente en contra de lo que piensas hacer-musitó Tana mirando a su amiga revolviendo la cacerola en su estufa.- Técnicamente te está suponiendo a ti misma la soga al cuello. –agregó con un deje algo brusco de preocupación en su voz.
¿Y cómo no estar preocupada? Bryce no sólo estaba en Beacon Hills sin ninguna protección (aun no sabía cómo es que convenció a Dago de ser la sombra de Killa), sino también que estaba haciendo una poción que le daría le rostro, cuerpo y voz de una de las chicas que más le desesperaba y la que más cambios a sufrido las últimas semanas.
El plan estaba destinado a fracasar, así de simple.
¿Lo supo en cuanto la vio prendiendo su chimenea y moviendo la madera con uno de los atizadores que uso para herir a Dean? No, pero horas atrás cuando vio a la -realmente–no-tan–joven-wicca saludándola como si fuesen los viejos tiempos, como siempre lo hacía, desde ese momento supo que Bryce tenía una poderosa razón para estar en Beacon Hills, frente a ella. Era raro que estuviera ahí, y no era porque a veces las dos tuvieran sus roces por la forma en que hacían las cosas, sino porque hasta un insecto sabría que Bryce, una de las wiccas más viejas aun vivas, y que no es una superiora, preferiría mil veces estar en ardiendo en los poses oscuros de alquitrán del infierno que estar en Beacon Hills, que posiblemente era el lugar en la tierra donde más en peligro ponía su vida.
¿No era esa una de las razones por las que ella ha estado viviendo en Beacon Hills los últimos 100 años?
─ En tu vida has estado de acuerdo con algo que planeo-replicó Bryce, divertida.
Era consciente de que Tana, sentada en una de las sillas de la mesa, le clavaba los ojos en la espalda, como tratando de averiguar que mierda pasaba por su mente. Bueno, pasaba mucha mierda y ninguna muy congruente, pensó mientras oía como las uñas de Tana golpeteaban la mesa.
Tomo la cacerola, poniéndose antes los guantes, y se volvió, dirigiéndose a la mesa. Dejó la cacerola sobre la tabla de madera que Tana uso hace unas horas para cortar verduras y destapo la cacerola.
─ De hecho, está en contra de cualquier plan que no sea tuyo.-agregó mirándola con un mirada llena de recuerdos.
Los planes que se tuvieron que volver a hacer por culpa de las inseguridades de Tana, pensó Bryce, nostálgica. Aitana der Dolch, ahoraWyatt, era una de las mujeres más calculadoras que han pisado la tierra y, por supuesta, una de las wiccas que se ha hecho tal imagen, que hasta a algunos cazadores y cambia formas le da miedo decir su nombre en voz alta.
Sonrió. Excepto Gerard. Pero Gerard siempre fue un idiota que no sabía ver el verdadero peligro. No lo supo ver con Scott, según Tana le contó, no lo supo ver con Tana.
─ ¡Estoy en contra porque este plan es una completa estupidez!-casi gritó Tana tratando de no respirar el humo agridulce de la poción- un forma más para ponerte en peligro y creo que esa jauría de perros callejeros.-Bryce bufó por el desdén que identifico en la voz de Tana. «¿En serio?-pensó Bryce-¿Después de tantos siglos?»- ¿De verdad crees que puedes engañar a esos chicos? La conocen mejor de lo que se conoces a ellos.
─ Soy consciente de ello-respondió Bryce echándose el cabello caoba hacia atrás.- Pero si pude hacerle creer a Hitler que era un hombre y un nazi en los cuarenta, creo que puedo engañar a un par de adolescentes hormonales.
─ Pues estás mal-Tana frunció el ceño y comenzó a preguntarse si llevar tantos siglos teniendo 25 años comenzaba a afectarle su juicio- son impulsivos, estúpidos y están llenos de hormonas, no lo niego, pero conocen a aquella estúpida niña torpe mejor que nadie. ¡Se darán cuenta que algo va mal! Tan sólo algún comentario erróneo o alguna costumbre de ella que no presentes, sería una alerta para ellos. Y como ya dije, es un riego innecesario. No vale la pena arriesgarte tanto.
─ No es un riesgo innecesario si funciona.
─ Por todo lo que es bueno… ¡Te rajaran la garganta a la primera oportunidad que tengan!- Bryce puso una expresión incrédula y su boca entre abierta solo la acentuaba. ¿Rajarle la garganta? ¡Son chicos, por todos los cielos! Había más probabilidades de que Tana le hiciera eso, que un grupo de chicos cuyas preocupaciones y responsabilidades aumentaron desde el momento que uno de ellos fue mordido.- y a todo esto, ¿qué te hace pensar que Scott y Stiles saben dónde está el grimorio? ¿o que siquiera Jonathan se lo dio a Killa? Ese anciano era impredecible.
─ Porque estuve presente –espetó Bryce ya cansada de preguntas. ¿Acaso las cosas que le conto mientras preparaba la poción no fueron suficiente? –Frente a mi le dio el grimorio indicándole que lo ocultara, y no fuese por el hasta que se estuviera lista. Lamentablemente-continuó Bryce antes de que Tana dijera algo-le dio el libro días antes de que desapareciera y como bien sabes, ella regreso sin recuerdos de varios días, el de donde oculto el libro incluido.
Tana frunció el ceño. Desapareció días, sin saber dónde estuvo o porque despertó en un kínder que estaba a solo un par de cuadras de su casa. Si ella desapareció por algo sobrenatural —y eso nadie se lo quitara de la cabeza. Killa McCall desapareció en el bosque, sin dejar rastro, no por un borracho que quería dinero o cumplir sus fantasías pedofilicas, sino por algo sobrenatural. — ¿cómo rayos no lo sintió? Una wicca o bruja no podía respirar en Beacon Hills sin que ella lo supiera, y aun así jamás supo que Killa era una y que algún tipo de magia se la llevo sin dejar rastro.
"Y aun así no estuviste enterada de nada. Ni de Killa, ni de la unión que ésta tenía con tú nieta, ni las cosas que Scott y sus amigos hacían hasta muy tarde." le dijo una voz que sonaba mucho como ella.
Cuanto detestaba aquella voz de la razón. Casi nunca aparecía, pero cuando lo hacía, era solo para darle golpes a su ego.
─ ¿Cómo estas tan segura de eso? –quiso saber Tana después de varios segundos de silencio. Esa era una de las preguntas más importantes.
Bryce la miro como diciendo: "¿de verdad no lo adivinas?"
─ Entre a su mente-musitó lentamente- a sus recuerdos. Tengo experiencia, por lo que no es difícil entrar a buscar un recuerdo especifico; menos si tengo la referencia de que días antes yo estuve en uno de sus recuerdos. Pero cuando trate de encontrarlo, en cuanto más iba a días después de nuestro encuentro, algo me expulsaba y me mandaba directo a los recuerdos que siguieron después de aparecer. De alguna forma el recuerdo fue bloqueado, arrancándolo y lo peor es que no sé si se lo hizo ella–respondió con una mueca. Que Killa desde muy pequeña haya podido usar sus poderes, era algo que no le gustaba pensar. Por lo que pensó en Tana y le dirigió la mirada, casi evaluándola. Después de tantos siglos, conocía a Tana como la palma de su mano y por el tono de su voz y el ceño fruncido, ella supuso que le preocupaba lo mismo que a ella: aquella extraña desaparición que ni siquiera ellas tenía conocimientos.
─ Me encantaría saber cómo fue que desapareció en el bosque-musitó Tana con tono pensativo.-Puedo apostarte todos mis poderes a que no fue secuestrada por algún idiota que quería violarla, venderla o pedir rescate.
─ Fui al jardín de niños donde apareció tratando de encontrar alguna pista, tratando de buscar una pista, pero fue inútil.-contó y en su rostro se pintó una combinación de confusión y miedo- Había algo que me erizo la piel cuando entre al salón, pero no encontré algún indicio.
─ Tampoco yo lo encontré.-ahora Tana frunció más el ceño y el movimiento de sus dedos sobre la mesa se hizo más rápido- ¿puedo saber porque nunca me dijeron sobre Killa?-le preguntó, dura. Su mirada le reprendía y también se veía un poco dolida.- Somos amigas, hermanas, y hasta me arriesgaría en decir que lo era de Jonathan, ¡me confió a su hija los años que vivió aquí!, sin embargo, impidió que enseñara por todos los medios a Ingrid, que la tuviera conmigo y lo mismo con Killa. Prefirió darle pista, encomendártela a ti cuando llegara el momento y dejarla crecer con una familia que no la comprendería cuando llegase el momento. Puedes imaginarte el odio que ahora está comenzando a formar en su interior. Su jodida vida básicamente ha sido una mentira, una historia cuidadosamente planeada por personas que debían de amarla.
─ A veces a las personas que amamos son a las que más daño hacemos en nuestras ansias de protegerlos, tu mejor que nadie lo sabe-apuntó Bryce-No por nada no le dices a tu hijo que eres ni se lo dijiste a tus nietos.
─ No hablamos de mí-replicó Tana mirando el casi inexistente humo de la cacerola como si fuese lo más interesante de la conversación
─ Nunca hablamos de ti- negó Bryce por lo bajo. Amaba a Tana a pesar de las cosas que desaprobaba de ella, pero odiaba no poder hablar de ciertas cosas del pasado con ella. Willka, su muerte, sus hijos y cada nueva generación era algo delicado para ellas. Para los 3. – Y regresando a Jonathan-casi bufaba al decir el nombre- ¿De verdad preguntas porque no te dijo nada, porque su relación se volvió casi inexistente?-Bryce tenía una expresión incrédula- ¡Ayudaste a su hija a morir!
─ Y ese es un pecado a la larga lista de pecados que ahora me acompañan. Pero esa no es razón para que decidiera fingir la muerte de sus nietos y que sólo a ti te lo haya comunicado. ¿sabes las cosas que han sucedido desde que las superioras se enteraron? Toda la maldita comunidad de wiccas y guardianes lo saben y se pelean por hacerla unirse a sus aquelarres. Sabes lo poderosas que son las wiccas de líneas largas. Sin olvidar que aquella estúpida niña llevaba años viendo aquí…. ¿tienes una idea de lo que pude a ver hecho por ella?
─ Si, y también él. Tienes métodos poco ortodoxos para conseguir lo que quieres.
─ No es verdad
─ ¡Mientes! Para proteger el balance y evitar que Laqha usase a Killa como sacrificio estabas dispuesta a dejar que muriera…
─ No, sólo quería asegurarme que ella era quien creí que es. ¡Y si me lo hubiesen dicho antes ese estúpido hombre lobo no la hubiese jodido tanto!
─ Y si no hubieses arriesgado una vida inocente… ¡sólo para demostrar que tenías la puta razón! sin olvidar la forma en que cambiaste la información que le diste a tus nietos cuando fuiste a pedirles ayuda con la daga, que hayas provocado que lo torturara y secuestrara, y que llevas semanas metiendo información en la mente de esos chicos en lugar de decirles de frente que mierda anda ocurriendo. No es solo un poder lo que tratamos de evitar que salga de esa puerta.
─ Lo sé-aseguró Tana. Las historias sobre Laqha y la diosa madre le vinieron a la mente como si fuesen rayos en la oscuridad. A veces se preguntaba si saber la historia completa era un beneficio o un castigo.-Y por lo mismo, no tuve otra opción. Esos chicos deben aprender carácter, más que nada Killa a Linus, que aún no han estado en una verdadera guerra. En eso la manada de su primo los supera. Y tú necesitabas hablar con Killa-le recordó mirándola mal.
─ ¡A mí no me metas con tus métodos poco ortodoxos de hacer las cosas!
Bryce puso las manos sobre la mesa tratando de serenarse. La amaba a pesar de todo, pero a veces le gustaría estrangularla.
─ Este no es el momento para hablar sobre cómo hacemos las cosas.-refunfuño Bryce cruzándose de brazos.
─ No me digas, desde hace siglos sé que odias hablar de lo controladora y poco ortodoxa que eres. A mí me echas medirá, pero no recuerdas que tú no te salvas.
─ Crees que no lo sé-bufó Bryce-Pero las cosas deben de hacerse así. –suspiró- necesito el grimorio para poder acabar con Joséphine y como Killa no recuerda donde está, mi única esperanza es que se Scott y Stiles lo sepan. Eran unidos… ella debió de decirles donde lo escondió o la acompañaron.
─ Eso lo ignoró. Pero esperemos que sea así, Joséphine ya ha jodido demasiado nuestras vidas. –Tana la miro, entrecerrando sus ojos-¿Cuál es la buena razón de que debas de hacer esto sin que Killa lo sepa?
─ Alguien que no desea que Killa sepa de su existencia o de los peligros que están en su espalda solo por tener la sangre que tiene. Y Joséphine es uno de los males que se pueden evitar sin que ella lo sepa-masculló Bryce sacando los una bolsita de papel café de su bolsa, que colgaba de una de la sillas. Abrió la bolsita y echo su contenido a la cacerola. Una bola de cabellos cafés cayeron a la poción de color rojo, pintándola de rosa y luego de un fuerte color verde. Comenzó a burbujear y casi de inmediato el humo, ahora de color turquesa y con un aroma a tierra mojada, volvió inundar la sala, pero esta vez en lugar de que subiera hacia arriba, hacia un solo lado y fuese poco, salió a tanta cantidad que parecía una nube turquesa y comenzó a inundar la silueta alta de Bryce.
Tana no perdió ni uno sólo de los detalle de a continuación. Así, sin dejar de mover sus dedos sobre la madera de la mesa, vio como el humo la inundaba y luego se despejaba tan rápido que parecía jamás a ver estado ahí. Lo primero que vio fue una silueta apareciendo y con los codos en alto. Ahora Bryce era diferente. Continuaba vestida con un vestido floreado, pero ahora este le quedaba un poco más grande en el área del pecho, ajustado en el área de las caderas y le llegaba abajo de la rodilla por los centímetros de altura que perdió, su cabello caía en su pecho, pero ya no era color caoba, sino completamente castaño y con unas puntas onduladas y con ligeros toques anaranjados. Sus ojos, antes esmeraldas, obtuvieron un color más amarillento y lunares aparecieron en su piel de leche.
─ ¿Cómo me veo?-preguntó Bryce jalándose la tela que le cubría el pecho. De tener senos C, casi D, a unos B debía de ser una gran diferencia.
Sonrió y Tana puso una mueca. Su voz también sonaba diferente. Menos suave, más grave y sus incisivos ahora eran más grandes y la fila de debajo de los dientes medio irregulares.
Ya no era el símbolo de perfección hechizante, ahora tenía la belleza común de una chica que rompía los estándares de las wiccas actuales, sin embargo, cumplía los de sus tiempos.
Suspiró.
─ Verse como Killa es sencillo, comportarse como ella es totalmente diferente-dijo Tana con pesadez y Bryce puso sus nuevos y temporales ojos en blanco.- ¿Puedes ser imprudente, torpe y hablar de estupideces?
Las facciones de Killa en el rostro de Bryce se contrajeron con diversión. ¿Si podía? Puff. Le sorprendía que dudara de ella. Por algo llevaban casi 500 años de conocerse.
─ Tanto que me ganaría un Oscar.-chilló con cierta energía.
Tana sonrió con los labios tensos. Demasiada energía, negó. Canturreó—: Sigo pensando que no funcionara.
─ Deja de ser tan negativa- pidió sosteniendo el área de sus pecho. Quitar las manos significaba dejar que el vestido se cajera hasta su cintura. –No es la primera vez que engaño a hombres lobos.
─ Sí, pero si la diosa madre no pudo engañar a UN hombre lobo... lo cual sólo reduce más tus probabilidades de éxito-masculló Tana mientras Bryce salía de la cocina sin decirle ninguna palabra.
Sin embargo, Bryce la oyó y sabía a qué se refería. Pero, considerando que ella se transformó en Killa no sólo en cuerpo, sino también en olor, en lugar de poseer su cuerpo como la diosa madre lo hizo, sus probabilidades de éxito continuaban igual. Ella podría engañar fácilmente a Scott, estaba segura. El fiasco con la diosa no se repetiría con ella.
…
─ ¿Cuántas veces tengo que pedirte perdón?-chilló Killa moviendo la cuchara de madera en el cuenco para que la azúcar y la mantequilla se juntaran en una sola masita que no dejaba de comerse cada vez que sacaba la cucharilla.
Killa no era tonta y no por nada era tan buena amiga de Rubí. La conocía mejor de lo que se conocía a sí misma, y por lo mismo no le fue difícil pensar que en cuanto se vieran frente a frente las quejas por hacerse un tatuaje sin que ella estuviera presente no pararían. De hecho, hace apenas 10 minutos ella había vuelto darle una tanda de quejas (llevaba en su apartamento dos horas), pero sinceramente no se imaginó que combinara las quejas. Primero fueron las quejas de tatuaje sólo unos minutos después de tener bajo sus yemas, mirándolo maravillada y preguntándole por centésima vez porqué se lo hizo, después vinieron las quejas y como hace una hora las preguntas sobre que hizo con Derek, entre queja y queja de su tatuaje. Y la última media hora se describía de la siguiente manera: 20 minutos preguntándole de ayer y de lo que hizo con Derek, 10 minutos quejándose sobre el tatuaje y combinando el tatuaje y Derek como si fueran lo mismo. ¡Y no lo era! Una cosa es hacerse un tatuaje y quejarse de porque no sé lo comentó o le dejo estar presente, otra muy diferente es pedirle detalles sobre lo que hizo con Derek, si lamio sus abdominales o pidiéndole detalles del sexo oral. Una experiencia que no dudaría en volver a experimentar. No sabía que un orgasmo podía ser tan… explosivo. Y ella que siempre creyó que las actrices pornos exageraban (continuaba creyéndolo ¿Cómo los hombres podían excitarse con gemidos tan falsos?) o que las chicas de su escuela que hablaban del sexo y los orgasmo en el baño de chicas exageraban cuando decían que era como si una bomba explotara en su vientre y vagina. Mierda. Rubí tenía razón con eso de que debía de experimentarlo para hacerse una opinión (ahora su pensaba: ¿Por qué rayos espero tanto para sentir algo así?)
Puede que no existieran límites en su amistad con Rubí, ¡pero no pensaba decirle ni un detalle de lo que ocurrió después de que comieron y comenzaron a ver una película!
Sin embargo, lo que más le gusto de aquel día, aparte de lo que experimento, fue despertar en la madrugada, asustada y con un ligero sentimiento de soledad, y darse cuenta, no sólo que no estaba en su cama, sino que tampoco estaba sola y que el brazo de Derek la rodeaba como diciéndole que estaba con ella, protegiéndola, que nada era real y no podría lastimarla. Lo mejor, quizás, fue cuando sintió como con sus dedos, aun unidos con los suyos, comenzaban a acariciar los suyos.
Se despertó y aun así decidió fingir que no se dio cuenta de su pesadilla, sin dejar de decirle que estaba ahí tocando sus dedos ligeramente. Definitivamente Derek era demasiado… bueno, lindo y de alguna forma dulce, por lo menos con ella. ¡Lo que le hacía sentir era abrumador!
─ ¡Tierra llamado a Killa McCall, la mejor amiga más horrible del mundo!-gritó Rubí moviendo su mano enguantada con un guante de cocina negro, lo más rápido que podía.
─ ¿Huh?-dijo Killa sin siquiera sorprendiéndose de a verse perdido. Ni siquiera había continuado resolviendo la dura mantequilla con la azúcar morena.-Perdón, ¿decías algo?
Al parecer a Rubí no le importo su cara desorientada o que pidió disculpas o que no era anormal que ella ser perdiera en un punto de la conversación, ya que la mirada que le hecho fue tan fiera que se trató de encogerse en su asiento sin buenos resultados.
─ Eres. La. Peor. McCall.-le espetó siseando cada palabra con ira.-¡Primero no me dices nada del tatuaje, luego no me dices nada de ayer y ahora me ignoras!-se quitó el guante con rudeza y lo aventó a la barra, donde cayó a pocos centímetros de su mano libre.- ¡Y yo que me preocupo por ti y te estoy haciendo un puto té para aliviar tu congestión!
─ ¡Lo sé y lo aprecio, lo sabes!-replicó Killa sintiendo de repente que estaba viviendo una escena de matrimonio- pero en primer lugar, yo no te lo pedí y en segundo, ¿no crees que sobreactúas? No es la primera vez que me niego a decirte algo y lo del tatuaje ya lo dejamos zanjado.
─ ¡Tú lo dejaste zanjado, no yo!-replicó Rubí echando las hierbas al agua caliente. En pocos segundos la canela, el laurel y la salvia comenzaron a hervir a desprender un fuerte olor que comenzó a destaparle la nariz. ¿Quién diría que el proceso de despapar la nariz era peor que tenerla tapada? ¡Le ardía, carajo! - ¡A mí me molesta!
─ Es sólo un tatuaje y un chico-de acuerdo Derek no era sólo un chico, pero no necesitaba decirlo. Seria quitarle una victoria a Rubí.- no debes de tomarlo tan apecho. Oh-pus una cara extraña u entrecerró los ojos-¿estás en tus días?
─ ¡No!-gritó Rubí fuerte, aunque menos enfurruñada de la cara. Volvió a tomar los guantes, abrió con poca delicadeza el horno y saco la bandeja de galletas, lanzándola a la barra con poca delicadeza. Quito sus manos antes de que la bandeja caliente la quemara.-Sólo estoy… ¡Ahh!-gritó Rubí- ¡Debes de decírmelo, sé que no está bien que este tan… ¡Tan enfurruñada y perra!
─ No te estás comportando como una perra-replicó Killa interrumpiéndola
─ Pero necesito que me mantengas ocupada. Que me quites de la cabeza algo que comienza a descontrolarme y me causa mucho culpa.
─ ¿De qué hablas?-le preguntó preocupada.
Rubí tenía una rara expresión. Era como una combinación de culpa, enojo y molestia. La molestia era por ella, definitivamente. Rubí era un cotilla a morir y le encantaba saber que había de nuevo en su vida y le encantaba decirle lo que había en la suya y sobre sus amigas por temporada (sólo David, Declyn y ella continuaban era sus amistades de "hasta la muerte nos separe"), por lo que no le extrañaba ni una pisca que estuviera molesta con que las dos cosas más trascendentales de su vida: su tatuaje y Derek (que más que la persona, era el hecho de que era sinónimo de vida amorosa); sin embargo, el enojo y la culpa o cuadraban en su expresión y era nuevo. No lo noto hasta hace un minuto. ¿Estaba tan concentrada en sus pensamientos, recuerdos y en evitar que ella le sacara lo que ocurrió en sus "buenas noches" (entiéndase las caricias y el sexo oral con uno de los hombres más follables que conocía) que no noto que algo malo le sucedía a su mejor amiga? ¿Qué clase de persona era?
─ Rebobina y continuemos en donde estábamos-le suplicó Rubí metiendo con un mohín metiendo el papel de hornear a la bandeja. Cuando la lanzo a la barra terminó saliendo la mitad, llevándose consigo algunas galletas. Siseó de dolor cuando la tomo por lo caliente que estaba y la lanzo en la bandeja de nuevo, rompiendo en dos partes desiguales, pero aun unidas al papel, una galleta.
─ Rubí…-de repente le dieron unas inmensas ganas de abrazarla y se bajó de su asiento, para hacerlo, pero Rubí puso una mano entre las dos (aunque estaban aún separadas por la barra) y negó.
─ Si me abrazar llorare- le advirtió respirando superficialmente.- Por favor, sigamos donde la dejamos. Rebobinemos. ¡¿Por qué mierda te hiciste un tatuaje sin consultarme el diseño, sin pedirme permiso o estuviera yo tomándote la mano, puta?
Killa la miro fijamente, analizando si debía o no seguirle el juego. Después de dos horas con lo mismo, después de darse cuenta que tenía algo y que ella, indirectamente, lo admitiera, ¿podía fingir que las pasadas quejas no ocurrieron y que ella tenía algo que le afectaba? ¿Podía fingir que no fue la estúpida más grande del mundo al no darse cuenta de que Rubí estaba mal? ¡Al diablo con su expresión, estaba haciendo galletas! Rubí solo orneaba en ocasiones especiales o cuando tenía algo que no podía sacar o le dejaba tranquila.
Sin embargo, al ver la mirada de su mejor amiga (una mirada que le suplicaba a gritos seguirle el juego), suspiró, puso una expresión exasperada y cansada (para nada fingida) y dijo—: ¡Es un estúpido tatuaje, Rubí Wyatt! Unas líneas negras y abstractas pintadas permanentemente en mi piel-señaló el tatuaje de su muñeca. ¡No es para tanto! Además, ¡no ocupo pedirte permiso y mucho menos era totalmente necesario que estuvieras ahí! ¡No me estaba casando!
─ ¡Pues como si lo estuvieras haciendo!-replicó Rubí agradeciéndole que continuara su juego- Si no me dejaste estar presente mientras te hacías un tatuaje, una de las decisiones más importantes de tu vida-se cruzó de brazos, ¿quién me dice que estaré en tu boda? ¿Quién me dice que de la noche a la mañana decidas casarte con un idiota en las vegas y el único invitado sea un estúpido imitador de Cher?
Os ojos de Killa se abrieron mucho. La miro así, con sus ojos muy abiertos y su boca semi cerrada por varios segundos y después se echó a reír. — Hipócrita-rió- ¡Ya estuviste en mi boda! ¡Y fuste la madrina!
─ No es verdad-replicó Rubí haciéndose la inocente.
─ ¡Está en video, mensa!-exclamó Killa despegando la galleta rota del papel de hornear
─ Está caliente, Killa-la regaño Rubí
En el video tienes puesto un lindo vestido de lentejuelas esmeraldas, el cabello planeado, maquillaje a juego y estabas atrás mío, riéndote como pendeja mientras Linus le susurraba amenazas de padre sobreprotector al oído a David. Por todo los cielos, ¡me case con David y Linus cumplió el rol de padre!-chilló Killa comiéndose la galleta y riendo un poco.
O sí, ella por fin recordó la fiesta de año nuevo del año pasado y, aunque en un punto todo estuvo blanco, Rubí y ella vieron el video solo horas antes de que se regresaron de Salem. La cara de David era épica mientras vea todas las estupideces que hizo estando borracho. Dejo que Declyn le tocara el trasero, casi lo besa, se colgó del cuello de Linus y le dijo que lo amaba besándole la mejilla una ya otra vez, se subió a una mesa gritando «¡Soy detergente y no puedo ser controlado!» Mientras se quitaba la ropa y bailaba en tanga (de donde consigue la tanga con manchas leopardo era un completo misterio) y después, para hacerlo todo más hermoso, apareció una toma donde Declyn grababa como unos David y Rubí muy borrachos estaba frente a un alatar, con un padre con aspecto de contador, estaba en medio y ella aparecía en la toma con un sencillo vestido blanco (ni una idea de donde lo consiguió), tambaleándose y usando a Linus como equilibrio. Se casaron y se besaron de la forma más casta que podía existir.
En el video, Rubí se burló del beso tan casto y diciendo: «así se besa a las mujeres, san David», besándola en el acto. Si hubo lengua o no, era algo que prefería no recordar jamás.
─ Fue un juego.
─ No, fue una boda verídica y el acta era legal.
─ Pero tú tenías 16 y no se consumó el matrimonio, así que se anuló al siguiente día. Bueno, yo lo anule.
─ Aun no puedo creer que por todo un año jamás nos hayas dicho a David y a mí que estábamos o que estuvimos más de 24 horas casados. ¡Tuve que encontrar el acta en la caja de música para saberlo!
─ No te hagas la inocente, ¡tú lo sabias, por eso guardaste el acta, por, según tus palabras, sería un lindo recuerdo de algo que en tu vida volvería a hacer!-acusó Rubí mirándola entre mal y divertida.
─ Más bien-tomo otra galleta, que ha sus yemas estaba casi fría- la guarde para restregársela a la cara a mamá Magdalena-mordió la galleta-¡Estoy harta que me diga que si sigo pensando que no me casare, jamás lo hare! ¡Chúpate esa! Le diré cuando le restregué el acta de matrimonio en la cara. Puede que se haya anulado, pero tuve una…boda.
Rubí rió— Sabes, aun no me cabe en la cabeza que mi abuela haga curas contigo y no con sus demás nietos. ¡Solo contigo saca aquellos juegos tan estúpidos! 3 días después de conocerse ya estaba bromeando contigo y sacándole la vuelta a tus comentarios.
─ Mamá magdalena me ama más que a ustedes, es por eso-Rubí la miro mal mientras tomaba ella una galleta. Bajo sus yemas estaba aún bastante calientes y cuando la mordió, a pesar de la suavidad y de que una parte del chocolate se derritió, el humito que salió le quemo un poco el paladar.
Estaban aún bastante caliente y a Killa no parecía afectarle. Roía las galletas como si fuese un ratón royendo el queso sin ningún problema.
─ Por algo te pidió que la llamaras mamá Magdalena- musitó Rubí mirándola con un pequeña sonrisa. Casi se le había olvidado que le tenía tan mal.- te quiere como una de sus nietas
─ Y creo que soy una buena influencia para ti y Linus.-Killa negó, divertida- ¿buena influencia? ¡Si estoy tan influenciada por ustedes que en estos momentos tengo la mente más sucia y negra que el alquitrán!
─ Y es todo un honor hacer que tu mente sea más sucia que el alquitrán-bromeó Rubí dando un paso atrás y haciendo una reverencia.
─ No seas payasa-chilló Killa negando divertida.
─ Payasa o no, me amas. Soy el amor de tu vida y cuando cumplamos 30 nos casaremos y serás la madre de mis futuros hijos. De hecho-Rubí quito la galletas que quedaban en el papel, las puso en un plato.-ya decidí que tus lo tendrías.- Dio vuelta para ir por la mantequilla de refrigerador, en la bandeja paso la barra un par de veces y después, sobre la mantequilla, puso un nuevo papel para hornear y le quito el cuenco para seguir revolviendo la azúcar con las barras de mantequillas, pero esta vez tomo la bolsita de coco rallado y se la muso a la mezcla.
─ ¿Por qué yo?-le preguntó Killa con el entrecejo fruncido.
─ ¿de verdad lo preguntas? ¡Hola! Solo mírame-se señaló-soy demasiado sexy para arruinar un cuerpo como este o hacer que mis pechos crezcan más. ¡Soy copa D! y su los hombres siguen manoseándolas, terminare siendo E en un abrir y cerrar de ojos.
─ ¿No es un mito que algunas tontas se creen?-preguntó Killa algo confundida.
─ ¡Y a mí qué! El punto es que me crecieron y no estoy más gorda.
─ Estas más cachetona y me gusta. Con kilitos extras eres uno de los bombones más exquisitos de esta ciudad. Si te soy sincera, ando pensando seriamente de venderte en una esquina.
─ Yo también te amo, pastelito- musitó Ru dejando el cuenco sobre la barra e inclinándose a ella para dejarle un baboso y sonoro beso en la mejilla.
─ ¡Asco!-fingió una expresión de asco mientras se limpiaba la mejilla.
─ Ja, ja-rió Rubí-regresando a nuestra conversación, y hablando de la boda, ¿Derek sabe que te casaste?-Killa la fulmino con la mirada. ¿Tuvo que sacar eso?-por cierto, él no es solo un chico.
Killa bufó rodando los ojos.
─ Apenas llevamos poco tiempo… Dios mío, ni siquiera sé si salimos.-paró. ¿era decepción o que se oyó en su voz?- Sólo…-continuó mirando el papel de hornear- sé que nos gustamos, nos besamos y hemos llegado a acariciarnos. Yo entre en terrenos inexplorados para mí con él. Y no hemos tenido más de una cita…
─ ¿No que no era una cita?-Rubí puso una cara graciosa mientras ponía una buena cucharada de mezcla en un parte de la charola y le daba la forma de un pequeño círculo con la cuchara.
─ ¡No empieces!-le advirtió Killa pegándole en el dorso de su mano.- Esto es delicado. ¿Estoy decepcionada porqué mi relación con uno de los hombres lobos con más mal humor de Beacon Hills no tiene un etiqueta? ¿de verdad estoy decepcionada?
─ Éstas decepcionada porque realmente te importa, Derek-aseguró Rubí con tono conciliador-si lo que sientes por él n es genuino nunca lo hubieses dejado tocarte de una forma tan íntima. Te ha besado, acariciado casi cada parte de tu cuerpo y te ha excitado… y a pesar de que hace meses traste de hacerlo con el estúpido de Jack y una vez con rene.
─ Espera, ¿trate de hacerlo con René?
─ Ésa es una historia para otro día.-se apresuró a apuntar Rubí con u noto que indicaba que no agregaría más-A lo que quiero llegar es…-suspiró-a ellos los detuviste porque jamás te interesaron realmente, a Bash lo detenías porque jamás estuviste lista y no creías para nada sexy y parte del ambiente detenerlo cada minuto para que pudieras respirar; a Derek no lo detienes porque te interesa de una forma que te asusta y a la vez te gusta.
─ ¿De verdad?-preguntó Killa-¿yo te lo dije?
─ Una vez cuando chateábamos me comentaste de él y de cómo te beso a la fuerza horas antes de irte de Beacon Hills. Hum… me dijiste que era un idiota, bastardo que te deseaba por el simple hecho de que le gustaba tu olor y quería marcarte para aumentar su ego y tener a una mujer dispuesta a abrírsele de piernas cada vez que él lo quisiera.
─ Suena como a algo que diría-admitió Killa, chasqueando la lengua.
─ Después me mandaste otros correos, que no revise hasta después de toda la mierda que ocurrió en Salem (y no los revise porque lo la policía siguiéndonos los talones, tu coma y luego Linus me tenía en la luna), donde me decías que estabas confundida. Que actuaba de una forma poco congruente con lo que pensabas y que te sentías una perra por hablarle tan mal las veces que te busco.
─ Eso que tu no lo viste.-puso una mueca-Vi su recuerdos. Busque de alguna forma en su mente lo que vivimos y fui una perra. Él me está comendo a querer de una forma que no comprendo; y me pasa lo mismo. Lo comienzo a querer sin comprender como es posible. Si viniese de todas las cosas que ha hecho para salvar mi vida, diría que es un cariño que viene por sus actos, que estoy queriendo al héroe, pero… son otras cosas las que me han hecho empezar a quererlo. Un par de cosas que… que me mostraron que es dulce. –lanzó una risa nerviosa-siento como mariposas en el estómago cada vez que mi miente viaje a la vez que me consoló por una pesadilla o al día siguiente cuando me ofreció ropa y desayuno con una sonrisa, o cuando hablamos en el hospital o cuando hablamos el día después de mi proceso de maduración wiccano y cuando me abrazo ayer mientras dormíamos, consolándome sin palabras de una nueva pesadillas.
─ Wow-dijo Rubí, enternecida.-Hasta te brillaron los ojos.
─ Yo siento que estoy a punto de vomitar arcoíris por la boca y ojos-bromeó Killa con voz suave.- ¿Me estoy enamorando de él con tan pocas cosas, sin apenas recordar algo de lo poco que vivimos, Rubí?-Rubí asintió- ¿Cómo es posible? E conoces, me conozco, soy demasiado escéptica para crees que una persona se puede enamorar tan rápido.
─ A veces sucede sin importar que lleves un minuto, un año o toda una vida de conocer a la otra persona.-respondió Rubí-No entrare a lo de las almas gemelas o a lo de los compañeros, que creo que eso tú ya lo sabes e imaginas-Killa miro hacia la bandeja, mordiéndose el labio-porque eso no importa en lo más mínimo. No es un posible lazo sobrenatural entre ustedes lo que te hace sentir eso, son sus acciones. Yo veo el lazo solo como una medida para que ambos se protejan y sientan en el peligro. Sólo eso…
─ Y uno que hace que el hombre lobo termine volviéndose si se aleja de su compañero. ¿Y porque estamos hablando como si eso es lo que sucede?
─ Te golpeare con la bandeja, maldita perra-amenazo Rubí.- ¡Es evidente que es eso, sus almas de alguna maldita forma se escogieron y entre más están juntos más se afianza un lazo! ¡Lo sabes, lo sabes quizás mucho antes del coma, pero eres tan cabezota que no lo aceptas, porque no crees que algo sea real a menos que se maneje por mucho tiempo! Pues te tengo noticias, McCall, la única que no lo hace real eres tú con tus jodidas inseguridades en el amor.-le gruñó tomando la bandeja y metiéndola en el horno con poca delicadeza. De la misma forma tomo el medidor y le dio vuelta hasta dejarlo en quien sabe qué tiempo.-deja de ser tan cabezota y estúpida.-le ordenó Rubí mirándola con una amenaza.
─ ¡Yo sé que soy su compañera, mierda! ¡Vi sus recuerdos, no solo los de nosotros!-explicó Killa al ver la expresión confundida, pero aun enfurruñada, de Rubí- Lo vi hablar con el jefe de Scott y exponerle sus dudas. Vi cómo le afecto que yo estuviera en el coma y como comenzaba a tener poco control en su ira por mi culpa. Vi casi toda su vida. Aquí-señaló su mente-están cada una de las cosas que hizo desde que conoció a Scott y Stiles, y unas cuantas de sus años de adolescencia. Esa es una de las razones por las que hoy decido estar con él sin importar mis inseguridades. No puedo ser tan idiota para alejarlo de mí, poner barreras, con alguien que ha demostrado que me quiere de muchas maneras.
─ Hubieras comenzado por ahí-indicó Rubí algo conmocionada por lo que acaba de oír- ¿Él sabe que has visto todo; qué estás al corriente de que eres su compañera?
─ Estoy casi segura que lo último lo sospecha, lo otro no. Hasta donde sabe, vi algunos recuerdos alteados de sus aventuras con mi hermano y Stiles, lo que vivimos y lo de una novia que tuvo. No le diré que vi mucho más, que vi cada uno de los momentos que fue un verdadero hijo de puta y que un par de ocasiones me dieron ganas de pasarle unas tijeras oxidadas por la garganta. Tampoco le he dicho que me case, ni pienso decírselo a menos que éste segura que lo tomara con gracia. Aun no tengo ni la menor idea de si es celoso o no, probablemente es posesivo-aseguró bajándose el cuello de su suéter y mostrándole el chupetón que tenía en el lado derecho de su cuello.
Rubí silbó. — ¿Éstas segura que el chupetón significa eso?
─ Diría que no-canturreó Killa achicando los ojos-, pero considerando que le gustó mucho besar ésta parte de mi cuello-señaló el chupetón-, diría que es una forma de decirles a todos-fingió hacer unas garras con sus manos-: «es mía, ¡grrr!, aléjense, perras»-sin olvidar la marca de sus dientes en uno de sus muslos internos y que no notó hasta hace unas horas, mientras se daba un baño para sufrir un horrible dolor de trasero en un autobús con asientos más duros que una pedazo de mármol. Se preguntaba en que momento le mordió. No recordaba que su boca estuviese cerca de la parte interna de sus muslos, aunque si sintió el suave picor de su barba.- ¿Por qué sonríes?
─ No sé.-Rubí se encogió de hombros-Siempre se me ha hecho adorable la forma en que algunos hombros marcan sus posesión. No pienso generalizar, pero siento que es algo natural, hasta para los chicos más lindos y caballerosos del universo. Pienso que es un arranque de inseguridad.
─ ¿Dices que Derek lo hace porque es inseguro?-preguntó Killa incrédula- Si lo fuera, ¿no sería más sencillo que me pidiera que me tatuara su nombre en uno de mis pechos o en el trasero?
─ Tú trasero es mío, así que no-le apuntó con un dedo- y no necesariamente. Cuando lo vi en el hospital y por como Linus y tú hablan de él, no lo creo inseguro. Más bien…-entrecerró los ojos- no sabré decirte. Quizás sea la forma en la que suple la mordida.
─ ¿Qué?
─ Ya sabes, dientes en ti cuello, marcar, algo que le dice a los demás; «¡mía, grrr!»-Rubí fingió que hacia unas garras-Quien sabe, la próxima vez en que se vean pregúntale.
─ ¡Te preguntó a ti, se supone que tú sabes de hombres y sexo!
─ Sí, pero cada hombre es diferente. A diferencia de lo que todos creen sólo he tenido 6… no, 7 parejas sexuales en toda mi vida y todos eran diferentes, ninguno era un hombre lobo. Una de mis ex parejas disfrutaba dejarme mordidas en la espalda y nunca supe por qué.
─ Si, tienes razón, lo siento-Killa suspiró.- Y para que sepas, no lo creo un arranque de inseguridad, sino una conducta de macho celoso.
─ ¿Huh?
─ Momentos antes de que Derek y yo nos viéramos, Bash, con su estúpido cabello desordenado y brillante y su sonrisa de comercial de Colgate, apareció con un paraguas y pidió hablar conmigo mientras el cielo caía sobre nuestras cabezas.
─ ¡Qué hijo de puta! Dime por favor que te negaste a hablar con él.
─ Si antes no le deje en claro que no había forma en que los dos fuéramos de nuevo amigos, se lo deje en claro (te dare más detalles cuando nos acostemos), pero el muy idiota no quería dejarme en paz, me tomo con fuerza del brazo izquierdo-se subió la manga y le mostró las medias lunas. Rubí las miro, con la ira burbujeando en sus ojos. 4 medias lunas estaban en el interior del brazo, delineadas fuertemente de rojo y con delgadas costras de sangre oscureciéndose. Una quinta, con las mismas características, en la parte externa.
Como fue del caso de matrimonio, Killa tampoco quiso comentarle de las heridas de su brazo. Cuando fue a darse un baño (pensando en lo confundido que lo dejo) y después de colgarle a Rubí, miro las marcas en su brazo, sintiéndose sucia. La sangre bajaba en delgados hilillos hasta sus dedos y más allá, manchaban el suelo. Limpió las heridas y con los largos minutos de agua caliente se alegró que la sangre parara. Cada dos por tres las veía y se llenaba de asco de nuevo, y agradeció que Derek no parecía interesado de hablar de ellas, de hecho, ni las miraba y se hizo el estúpido. Prefirió no hablar casi nada de Bash, nada más allá de las cosas que ella le comentó cuando le volvió a agradecer que se lo quitara de encima. Y ni aun así, miro su brazo buscando las medias lunas en taponadas con sangre seca.
No podía negar que le encantó eso de él; saber interpretar lo que no quería decir, por lo que le decía.
─ No te enojas si le pago a mi primo Paco para que él y sus amigos cholos le den una visita, ¿verdad?-le pregunto Rubí bajando su manga.
─ Por mí, que le pasen un tractor por encima.
─ Amen, hermana. Continúa.
─ Para resumirlo: Derek lo vi lastimarme, lo golpeó, se enojó… bastante y después de que le platique un par de cosas de él (no me regañes, sé que no estaba bien, pero entró a colación; y me guste o no, ese bastardo es parte de mi vida, nos guste o no) y… el punto es que estoy un 75 % segura que me dejo un chupetón para darle una señal si lo vuelvo a ver. Ningún hombre le gusta ver que a la chica con quien salió ahora deja que un sexy espécimen de hombre le deja a su ex, marcas que indican las cosas que hacen… o en el caso de Bash, cosas que nunca le deje hacer.
─ Es tan hilarante- rió Rubí- Tú odias los chupetones. Te he visto despotricar contra ellos cuando un mar detergente te deja pseudo chupetones. Y ahora, sólo llega un hombre lobo sexy y dejas que te haga uno, no dos…
─ Es qué… todo es tan diferente con Derek- chilló Killa- cuando no estoy con él, pienso en lo que nos sucede, me entran un millón de inseguridades. Pienso que está mal, que vamos muy rápido y que todo parece un sueño del que despertare sintiendo un gran vacío. Cuando estoy con él siento que todo se para y no me importa nada más que el momento o estar en un cómodo silencio que dice más de lo que queremos. Es… es como si una persona me dijera que si se combina el rosa y el blanco hace rojo. Yo sé que no es verdad y lo sacare de su error con posibilidades de comportarme como una perra. Pero si Derek me dijera que del rosa y el blanco hacen rojo, no le diría nada. Creo que le creería y alabaría su inteligencia. ¡Dios!-se puso las manos en la cara- siento mi cara caliente y hay unas abejas asesinas en mi estómago. Yo dejaron de ser mariposas.
─ Te está pegando duro, el amor. Wow.
─ ¡No lo digas!-le advirtió señalándola con un dedo- Si dices amor te juro que me harás correr lo más rápido que pueda. Me atemorizan las relaciones rápidas y ¡lo peor es que sólo me atemorizan cuando no estoy con él! ¡Odio esto, es como si fuese una maldita chica de novela roja que no deja de pensar día y noche lo que hace el jodido chico que le quita el sueño!
─ Estás en la fase rosa de la relación, tranquila-dijo Rubí tomándole una de sus manos- pasara pronto.
─ ¿segura?
─ Es la fase donde tus sentimientos se acomodan, cuando pasen será cuando o estés completa y irremediablemente enamorada de él o veas que es un jodido idiota que no merece tu tiempo.
Killa puso una mueca. ¿Qué era mejor, seguir pensando como una estúpida chica de novela rosa o que todo pasara rápido, y terminar enamorada de Derek más rápido de lo que se había enamorado antes de alguien? Hum… algo que pensar en sus madrugadas sin sueño, definitivamente.
─ Ahora si quieres puedo contarte de…
─ ¡Un momento!-la interrumpió Killa dándose cuenta de algo- ¿7? ¿Cómo que 7? ¿no eran 6? ¿Cuándo te acostaste con el séptimo, no estabas en un año de celibato?-preguntó. A pesar de su amnesia, ellas se pusieron al día y, aparte de decirle del nuevo celibato, aseguró que sólo eran 6 parejas sexuales.
Rubí abrió la boca para responderle, pero de un segundo a otro, su amiga bajo la cabeza, puso una de sus manos en su sien, chillando del dolor y apretando con fuerza su otra mano contra la orilla de la barra.
─ ¡Rubí!-la llamó Killa preocupada-¿Qué te sucede?-le preguntó extendiendo una de sus manos a la que tenía en la barra.
─ Me duele la cabeza, no es nada-aseguró Rubí en un gruñido mientras alejaba su mano para que la agarra y se iba al grifo.
Eso sólo hizo que Killa se preocupara más si era posible. Se levantó del asiento y corrió a Rubí, que estaba apretando con fuerza el mostrador del grifo.
─ Rubí, ¿qué te pasa?-le preguntó poniéndose a un lado de ella. Su amiga no le respondió por lo que puso una mano en su hombre y de repente la mano de Rubí alejo la suya con un golpe.
─ ¡Ay!-gimió y con sorpresa notó que en su palma había un rasguño, no muy profundo, comenzando a delinearse de rojo-Rubí…- la llamó preocupada.
─ Lo siento.-se disculpó Rubí con la voz rota y arrancando una servilleta del rollo, cubriendo el rasguño-Fue muy profundo, lo siento.
─ Rubí-chilló Killa notando las garras. Rubí pareció notar algo raro en su voz, y creyendo que era miedo trato de alejar sus manos, pero Killa se lo impidió apretándola rápidamente con la suya, sin importarle que así la sangre terminaría saliendo más rápido y que machara las manos de las dos.-No tengo miedo.-le aseguró-Y me gustaría que me miraras.
No tuvo que repetirlo dos veces. Rubí oyó la verdad en su voz y levantó la mirada. Sus ojos, antes grises, comenzaban a brillar de verde sin dejar que nada de su verdadero color se viera.
─ Lamento lastimarte. No sé lo que me sucede-confesó mientras sus ojos comenzaban a cubrirse de lágrimas- No sé si es la culpa o que estoy pasando por un proceso donde mis poderes aumentan. En el momento que menos espero me duele la cabeza y mis ojos brillan, mis garras y dientes salen.
─ Dios, Rubí-musitó abalanzándose a ella y abrazándola.-Es mi culpa-murmuró por lo bajo, muy cerca de su oído.
De acuerdo, aquello explicaba porque de ayer sonaba tan risueña y con ganas de bromear, mientras hoy estaba muy enfurruñada. Cuando le llamo en la mañana, con su voz de Gretchen y sorbiendo la nariz, Rubí no se mostró nada amable. Se quejó, la acuso de a verse enfermado apropósito para no ser una hawaiana mañana por la noche y le dijo también mala amiga. De estar alegre a "no me toques que te muerdo" era un cambio muy brusco, demasiado brusco para estar pasando por más etapas de sus poderes. Le parecía raro que fuese de un día para otro.
─ ¿Qué dijiste?-preguntó Rubí en su oído.
Killa se separó. — ¿Cómo que dije?
─ Acabas de decir algo de un día para otro y que era tú culpa.
─ Oh, sí-exclamó tomando otra servilleta y moviéndosela en la mano, apretándola para que no sangrara más.-me parece raro que un día para otro estés así: descontrolada. Hmm.-Killa no pudo evitar notar que las garras desaparecieron y sus ojos regresaron a la normalidad. ¿Con un abrazo? No, no creía que Rubí se controlara tan rápido y mucho menos que su abrazo funcionara.-Mis poderes están creciendo, Rubí-explicó apretando fuertemente su mano herida en un puño-dado a nuestra unión, y a todo lo que hemos averiguado no sería raro pensar que si yo me hago más fuerte, tú te haces más fuerte. Ahora eres un…
De pronto sintió algo ardiendo en su pecho y alrededor de su cuello. Por supuesto, se dijo pasando si mano distraídamente por el relicario, encima de su suéter negro que decía Marijuana, con la m de McDonald's y de color verde. El collar revertía las transformaciones, la cuidaba.
─ No, no es que estés más fuerte. Eso no me causaría estos periodos de trasformación instantánea, es la culpa que lo hace.- confeso Rubí alejándose y yendo a apagar la estufa y el horno. El medidor había sonado hace un par de segundos.
Killa prácticamente se había olvidado del té.
─ ¿Cómo que la culpa?-preguntó rodeando la barra y volviendo a sentarse donde estaba.
─ Ya lo diré, pero.- Rubí acercó una taza, sirvió el té y se lo puso enfrente, quitando el plato.-primero dime como te fue con el psiquiatra, como era.-acercó una silla y se sentó.
─ Rubí-se quejó Killa-No cambies de tema. Has cambiado mucho de temas en este rato. Primero obligándonos a regresar a lo del tatuaje y Derek, y no me quejo de lo que hablamos de Derek, tus palabras sirvieron; sin embargo, no le quita nada al hecho de que decidieras cambiar de tema para no hablar de lo que te inquieta, te afecta y ahora quiero saberlo.
─ Antes ocupo serenarme, así que por favor-pidió cerrando los ojos-cuéntame lo de psiquiatra en lo que eso sucede. Lo que tengo que contarte es fuerte y… el hecho de que fui mala en comenzar con mis quejas y no preguntarte sobre lo algo tan importante como saber si tu loquero es competente, me hace sentir mal.
─ De acuerdo-dijo Killa con una mueca.
Con voz monótona, Killa le contó todo lo que ocurrió, partiendo con lo que se enteró cuando regreso de la escuela para cambiarse. Pero apenas llegó a lo de las deudas y que sólo iba a la consulta para agradecerle al doctor Omar O'Malley por recibirla, aunque no iba a usar ya sus servicios, cuando se detuvo.
─ Killa…Rubí se oía preocupada.
─ ¿sabes? Creo que mejor te lo muestro-aseveró mirándola fijamente y con una quisquillosa chispa en los ojos.
─ ¿Qué? ¿Cómo?-preguntó Rubí, intrigada.
─ Con mis poderes, tontita-dijo extendiendo sus manos para tomar las de Rubí y cerró los ojos, por reflejo Rubí también lo hizo y hubo un segundo donde pensé que lo que hacían era ridículo, pero antes de terminar ese segundo una calidez comenzó a recorrerle, entrando por los dedos y siguiendo todo el camino de sus venas, pasando por todo su cuerpo.
Antes de que se diera cuenta, entré en un caudal de recuerdo que no era suyo, pero lo sentía como tal:
Debía de irse, lo sabía, lo sabía tanto como que sabía lo estúpido que era ir a ver a un psiquiatra sólo para decirle que al final no ocuparía sus servicios (no creía que su pseudo seguro lo cubriera), pero que aun así lo hacía. Sin embargo, algo que, algo que no estaba segura de como nombrar, quizás cortesía, le obligaba a plantarse, congestionada o no, con voz de Gretchen o no, en el consultorio de doctor que una vez limpio sus lágrimas.
Toco la puerta con sus nudillos y en menos de un minuto un hombre alto y ojos azules medio demoniacos y juguetones—como los de un husky siberiano— le abrió la puerta con una expresión demasiado serena. Sólo una vez había visto una expresión tan serena y fue cuando Linus probó por primera vez la hierba.
─ Pasa- le indicó el doctor abriendo la puerta y sonriéndole. Killa no pudo evitar notar lo joven que era su ex posible doctor. A pesar de que su cabello negro estaba moteado por las canas (sobre todo en el área de las patillas) y en sus ojos azules se veían las arrugas, era joven. Unos cuarenta y pocos años; menos de los que se imaginó cuando encontró su tarjeta con su nombre, número y especialidad escrito en lindas letras doradas en uno de sus libros.
Cuando encontró la tarjeta, muchas interrogantes le vinieron a la mente, entre ellas porqué guardo la tarjeta. Ella no necesitaba un psiquiatra, menos un neuropsiquiatra; a lo mucho un psicólogo para parlotear y hablar de sus problemas, no uno que no haría más que darle medicación y prefería dársela que estar parloteando hasta encontrar la raíz de su problema (sabía que estaba siendo muy prejuiciosa y que quizás no era verdad que los psiquiatras preferían medicar en lugar de hablar, pero sinceramente hoy le valía).
Sin embargo, entre más pensaba cuál era su problema y más segura estaba que quizás si ocupaba alguna clase de medicación. No podía seguir sin dormir no podía seguir sin recordar y tiendo raros guiños de recuerdos.
Pero... Deudas. Todo se dirigía a las deudas. ¿Cómo ir a un psiquiatra si no tenía dinero para eso? Estaba completamente en contra de pedirle a su mamá o a Marvin. Sus problemas mentales o de sueño, más bien, no tenían nada que ver con ellos.
─ Lamento mucho hacerte esperar-musitó el doctor O'Malley sentándose tras su escritorio- Pero estaba despidiéndome de un paciente.
─ No importa. Tampoco llevo mucho tiempo haya afuera. ¿O cree que estuve de mensa esperando tras la puerta por minutos, esperando que abriera usted en lugar de que yo tocara?-lo hizo, pero no lo admitiría.
─ Por supuesto que no, por favor toma asiento. –le indicó sin señalar ningún lugar en especial.
Killa miró el consultorio. Tenía las mismas dimensiones que los demás consultorios u oficinas de doctores en los que había estado, pero se veía más grande. Las paredes eran de un color gris muy claro, dando un gesto elegante, el escritorio y el estante de madera, cuyo color café era muy claro, y las sillas y el diván negro. Los objetos personales sobre el escritorio y las fotografías de edificios y paisajes de estaciones en las paredes le daban un toque casi hogareño y menos intimidante… no tenía sentido que pasará lo contrario.
Por alguna razón, no ver los diplomas en la pared le quito un peso de los hombros y la relajo. Siempre odio verlos. Pensaba que sólo estaban para burlarse de la inteligencia de los terceros que los veían.
Algo así como: «Yo sé más que ustedes, ¡no puedo equivocarme, pónganse a mis pies y véndanme sus almas!»
─ Y dime, ¿cómo estás?-le preguntó poniendo sus brazos sobre la mesa, haciéndola reaccionar-Supe lo del coma.
─ ¿Cómo lo sabe?-le preguntó mientras se sentaba en la suave silla negra frente al escritorio.
─ A veces como con el doctor Peterson y aunque no lo creas, él es más cotilla que una ama de casa con sus vecinas.
Killa rió por la analogía.
─ Estoy muy bien, gracias por preguntar-le respondió con una pequeña sonrisa que parecía más una mueca muy tensa.
─ ¿de verdad?-el doctor se oía preocupado- Tus ojeras dice los contrario-Killa se las toco por inercia- ¿No duermes bien? ¿el perro de un vecino, la escuela o tus problemas de adolescente te evitan dormir?
─ No, es… Siempre he tenido problemas para dormir. –se humedeció los labios-Ya debería de saberlo. A menos de que mis psicólogos pasados sean unos idiotas, debieron ponerlo en mis informes psicológicos.
El doctor O'Malley pareció sorprenderse de lo que dijo. No se esperaba que ella fuese tan directa. Sin dudas. ¿Qué esperaba? ¿A una adolescente quebrada por el duelo que le causaba procesar tantas cosas en tan poco tiempo? Pues no, estaba afectada, pero no quebrada. Sus amigos, los que amaba, se lo impedían.
─ Interesante.-exclamó el doctor algo maravillado-Dime, ¿viniste o te trajeron?
─ ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿No rompe las reglas de no tener lazos con el paciente o algo así? ¿un concepto ético? Perdóneme si no es así, no sé ni un carajo de la ética de los psicólogos y psiquiatras.
Él la miro fijamente y Killa le aterró un poco su mirada. No era la primera vez que alguien (profesionista para las personas cagadas de mente o normal) le mirara tan fijo y con ganas de descubrir que había, qué era ella, pero éste doctor parecía poder hacerlo.—Puede que lo rompa, puede que no. Quién sabe. La pregunta que te hice es una que le hago a la mayoría de los jóvenes que atiendo.
─ No sé qué piensa conseguir con la respuesta, pero ahí va… vine por propio pie; yo hice la cierta, yo lo escogí y… de acuerdo, no es por propio pie al cien por ciento. También le prometí a mi madre que buscaría ayuda para afrontar lo que me pasa.
─ Casi viniste por tú propio pie-aseguró él-Lo prometiste, sí, pero al final si cumplías la promesa o no era cuestión tuya.
─ Si, al final fue decisión mía.
─ ¿Por qué estás aquí?-le preguntó mirándola analíticamente. Odio la mirada. Le hacía sentir desnuda y unas ganas de taparse el cuerpo o entrar a una cueva para que no la viera le inundaron.
─ Para decirle gracias, por recibirme y hacer l cita, pero ya no necesitare de sus servicios.
─ ¿Qué?-le dijo con voz confundida. También podía asegurar que la miraba del mismo modo-¿Por qué?
Killa le dirigió la mirada —momentos antes estaba en uno de los cuadros de la pared. En el cuadro se retrataba una foto en blanco y negro que le parecía muy familiar. Hasta el anciano y el joven que caminaban de espaldas a la cámara le parecían vagamente familiares—, notando que estaba parado y la miraba interrogante.
─ No tengo dinero para pagar las consultas de un psiquiatra. –de repente se sintió penosa.
─ El seguro cubre mis honorarios.-le explicó sin ningún atisbo de duda en su voz.-No tienes que preocuparte por ello. Eres joven y tienes seguro...
─ El seguro que mi padre me dejo termina en cuanto cumpla los 18, que es en un par de semanas y en eso dudo que avancemos.
─ No pensemos en el futuro, señorita McCall. Nunca se sabe lo que ocurrirá. Concéntrate en tu presente.
─ Yo sé lo que ocurrirá: más deudas para personas que decidieron encargarse de mi cuando no debían de hacerlo.
Marvin, Melissa y los sobres de pagos de sus gastos médicos que dejo en la cocina le vinieron a la mente.
─ Por favor-insistió el doctor-Siéntate, puedo tutearte, ¿verdad?-Killa asintió- Siéntate, Killa, por favor. Aun tienes seguro, estás aquí por algo y nunca cobro la primera consulta. Siéntate.
Killa miro al doctor O'Malley tratando de descifrar su expresión y encontró algo que nunca vio en otro profesional de la psicología: preocupación atrás de la máscara de indiferencia.
¿Empatía? No, no sabe lo que tiene, por lo que no podía meterse, por así decirlo, en sus zapatos.
─ Lo siento, yo… -bajo la mirada de nuevo-No creo que ocupe a un neuropsiquiatra.
─ Nadie sabe que es lo que ocupa hasta que comparte varias sesiones con el profesional. Pero me sorprende que vinieras a propio pie. Normalmente primero alguien va al psicólogo y cuando este encuentra problemas que ocupan mediarse, aconsejan un psiquiatra. Parece que sabes lo que necesitas.
─ Necesito a un psíquico o telepático o hipnotista o no sé. – lo miro –Ocupo a quien sea que pueda hacerme dormir sin pesadillas y recordar lo que he bloqueado. Si me dice que puede hacer eso, mandare al diablo que mi seguro vencerá en enero y me vender en una esquina.
Él no le respondió de inmediato. Por mucho tiempo pareció estar sopesando su respuesta y Killa estaba a punto de irse cuando le dijo— No puedo ayudarle a recordar, pero si a encontrar la respuesta de por qué no recuerdas. Es algo psicológico… una vez encontrada la raíz, la respuesta, con suerte recordaras todo.
─ Y eso tardara tiempo que no quiero esperar-musitó Killa con pesadez y tristeza-Gracias por la cita y perdón por hacerle perder el tiempo.-y paso entre las sillas, dirigiéndose a la puerta.
Killa separó sus manos rápidamente, sacándolas a las dos del trance. Ella se sintió débil y todo comenzó a darle vueltas. Por otro lado, Rubí se había caído de la silla y ahora se sobaba el trasero.
─ ¿Dónde aprendiste a hacer eso?-le preguntó Rubí levantándose con la ayuda de la barra (puso sus manos en ella) y no dejo de sobarse el trasero.
─ No sé-admitió Killa sin quitar la mano de su cabeza, dirigiéndole sus ojos entrecerrados y una mueca de mareo.-Algunos de mis poderes sé cómo usarlos por alguna razón. Apenas han pasado 3 días de mi loca aventura del martes, y puedo usar casi voluntariamente en poder de ver el pasado o de darte imágenes del pasado, que supongo que es un derivación del mismo. Sé que hacer para activarlo, como cortar la comunicación y como pararlo, y no sé cómo rayos lo aprendí.
─ La diosa de las brujas te lo habrá regalado-Killa la miro confundida-Digo, si te dio conocimiento en hierbas, de seguro también en tus poderes.
─ Ella no podía saber cuáles tenía y no me recuerdos lo de mis conocimientos. ¡Soy una jodida enciclopedia de hierbas y una que otra criatura sobrenatural! Tengo tanta información en mi cabeza, que hace unos días arranque los poster de mi pared (cosa que desde hace mucho tenía ganas), tome todas las hojas que tenía y post-it y comencé a escribir y dibujar de todo lo que sabía. ¡Como si eso me ayudara a tener menos dolor de cabeza y desesperación! Sirvió, pero termine jodiéndome mi vista. Últimamente me cuesta leer-confesó tallándose los ojos-Me duele la cabeza y siento los ojos irritados al leer letras pequeñas. Creo que ocupo lentes.
─ No, tus ojos son muy bonitos como para tenerlos tras unos lentes de trasero de botella.
─ No exageres, esos tienen demasiado aumento. Si ocupo, seria unos de muy poco.
─ Bien.-Rubí tomo otra servilleta, se limpió la sangre que traspaso a su mano y luego desapareció de la cocina, dirigiéndose al baño. Regreso un par de segundos después con un curita en la mano. Por suerte la parte más profunda del rasguño y que aun sangraba era corta, lo suficiente para cubrirla con un curita- El doctor O'Malley es muy sexy y, Dios, no me doy a la idea de que prácticamente fui tú en el recuerdo. Sentía lo que tú sentías. Sentía que conocía al doctor, cielos.
─ No lo conozco, ¿verdad?
─ No.
─ Entonces, por que guarde su tarjeta? Debí de tener una muy buena razón para no romperla en pedacitos o quemarla con un cerillo.
─ Sólo tú (a veces) sabes lo que sucede en esa cabecita. Pero como no tienes ni idea de que paso cuando se conocieron, tendrás que esperar. –Killa puso una mueca- ¿Fue todo o me sacaste antes de terminar?
─ Después me correteó a la salida y me dijo que si cambiaba de opinión le hablara y que por favor hiciera una clase de filosofía de mi vida para que él lo leyera.-continuó Killa quitándose los pedazos de papel que se pegaron en su piel por la sangre.
─ ¿De verdad son muchas las deudas?-le preguntó Rubí, preocupada.
Killa limpió su palma, algo maravillada. Era la primera vez que se ponía un curita sin que la sangre la despegara o dejara de fluir por las orillas.
─ Segundo aviso, Rubí.-chasqueó la lengua con nervios-Últimamente con lo de la boda y la ampliación del negocio Marvin ha estado corto de dinero y no quiero pensar en mi mamá… antes el seguro y que estaba como conejillo de indias en el tratamiento hacia todo más fácil, pero los otros gastos, como las cosas que me hicieron durante mi coma, no los cubre ni el tratamiento ni el seguro; y no es justo que Marvin y mamá se endeuden por mí... no es necesario.
─ Te aman, y cuando se ama a alguien se hace lo que sea para poder asegurar su bien. Algunas veces de mala forma-Rubí puso una mueca-como mis padres.
─ Adivino: tus padres tienen que ver con tú descontrol.
─ Mi mamá y mi abuela se pelearon-contó Rubí
─ ¿Qué? ¿Por qué?
─ Linus está en Tijuana en la casa de mi tío, donde también está mi abuela y… pues mi abuela trato de hacer que Linus hablara con mis padres, los defendió, y… ya conoces a Linus, no le gusto que lo atacaron y le echaran toda la culpa, así que le grito a mi abuela todas las cosas que hacían mis padres, que todo continuaba igual, mi abuela se enojó, llamó a mi madre y se pelearon. –suspiró con pesadez-Itzayana estaba presente y me dijo que ella y papá apenas si pudieron comprender lo que decía mamá. Hablaba tan rápido en español….
─ Oh por Dios-dijo Killa con la boca entre abierta- ¡Dios!
─ ¡Exacto! Has visto a mi abuela, no tiene pelos en la lengua cuando se trata de defender a su familia, sobre todo cuando es de los mismos miembros. Por años les dijo a mis padres que lo que nos hacían a Linus y a mí estaba mal, la ignoraron y ahora que sabemos todo, está furiosa de que sigan haciendo a un lado a Linus. Piensa que lo único que conseguirán es que se aleje más de la familia. Lo peor es que tiene razón lo alejan y pronto ni siquiera podrá verlos como sus padres. Y temo eso. Prácticamente todos estamos peleados. Yo termine gritándole a mi papá. Abby le llamo hace unas horas, en cuanto se enteró que estaba en Tijuana con mi tío Saúl, no sé de qué hablaron, pero el punto es que Linus se defendió contra que sabe que ataques de Abby, y terminó dándole la razón. Ahora tampoco Abby le habla a mis padres, yo no deseo hablarles porque sé que les gritare e Itzayana, con su embarazo, no está en condiciones de ser mediadora de mí ya casi destruida familia. ¡No dejo de preguntarme que mierda les pasa por la cabeza! ¿Por qué lo dejan tan de lado, Killa? Linus es posiblemente el más fuerte de los cuatro y aun así es menos importante en mi familia que mi Tío Juancho… y casi toda mi familia lo odia porque esta de mirón con casi todas las mujeres de mi familia. Mi abuela una vez le lanzo un ladrillo a la nariz, enchuecándosela, y aun así está más enterado de las cosas de mi familia, de los problemas, que Linus.
─ No sabré que decirte. No soy madre. No soy una Balam y mucho menos estuve en una situación en donde mis hijas mayores lo son, y pensé que los menores no, y luego resulto que la menor era una nahual y el menor un Balam, que antes tenía problemas de audición. Mientes, los engañan y son unos malditos con Linus, pero no sé qué sucede por su cabeza. Deben de a ver algo poderoso que los obliga actuar así.
─ ¿Qué cosa puede ser suficientemente poderosa como para hacer que su hija no se sienta parte de su propia familia?-espetó Rubí y sus ojos comenzaron a brillar de ese verde casi fosforescente que tantas veces había visto en los ojos de Linus
─ Lo ignoró. Y no me siento cómoda dándote la respuesta.
─ Si, lo siento. Tienes toda la razón, o eres quien para saber lo que le pasa en la cabeza a mis padres-dijo Rubí cerrado sus ojos con pesadez
─ ¿Es lo único que te tiene tan mal? Por las galletas que has cocinado –había como 6 platos llenos de galletas en el refrigerador- hay algo que más que preocupa.
─ Si-confesó Rubí con la mirada ahora con una sombra de culpa- Hay algo muy fuerte.
─ ¿Qué es? Debe de ser verdaderamente fuerte para qué de un día para aplacar tan rápido tu alegría.
─ No, cariño. Esto me viene carcomiendo desde hace días y cuando ayer hablamos fingía estar bien, feliz. Sabes lo que me emocionan planear fiestas, y Declyn me vio mal y por eso decidió hacer en su bar una noche hawaiana. Para darme ánimos. Claro, el piensa que es porque deje la universidad, cuando realmente es otra cosa. Y cuando hable contigo, pensar en lo que harías también me tan distraída que no me dejo ahogarme en mi mar de culpa, dudas y confusiones.
─ Oh por Dios, Rubí, ¿qué es tan malo como para hacer que te sientas tan mal? ¿mataste a alguien?
─ ¡No!-gritó Rubí alejándose de la barra y caminando por todo el espacio de la cocina.- ¡Es mucho peor!
─ ¿Qué puede ser peor que matar a alguien?-preguntó Killa, incrédula y preocupada.
─ ¡Acostarse con alguien que no debes!-Killa la miro confundida. En su mirada se leía lo que su boca no expresaba: ¿Qué?- ¡Me acosté con David!
─ ¡¿QUÉ?!-gritó tan fuerte Killa que casi juraba que su gritó se oyó hasta China. Se levantó de la silla, casi cayéndose y se acercó a Rubí con grandes zancadas- ¿Cómo que te acostaste con David? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?... ¿estuvo bien?
─ Hace tres años. Fue muchos antes de que fuéramos amigos, tomamos mucho, una bebida que ahora ni se cómo se llama, pero que te birra tus recuerdos de una forma dolorosa. Y… esa fue la primera vez que desperté en esta casa, pero David estaba acostado en la sala sin camisa y con los pantalones puestos, y…. a mí no me pareció raro estar en ropa interior en la cama. Creímos que no hicimos nada y no fue hasta que estuvimos al contacto con ese estúpido gas que algo de mi cerebro se revolvió y me hizo recordar que si hicimos algo. ¿y sabes que es lo peor? ¡Me gusto! ¡Santo Dios bendito! Me gustó tanto que ahora me dan ganas de volverlo hacer y… comprobar si su trasero es tan perfecto como me pareció aquella vez.
─ ¡Rubí!-le reprendió Killa tomándola de los hombros-David no es la clase de chico con el que puedes tener una aventura. Es la clase de chico que presentas a tus padres, prefiere dispararse en los testículos a hacerte llorar o serte infiel. La clase de chico con quien sientas cabeza y tienes una casa con un hermoso jardín, 3 niños, un perro y varios peces dorados; quizás un hámster. ¡No el idiota que te follas de vez en vez sin peligro a que su amistad se rompa! Espera, no lo imagina verdad-Rubí negó-No puedo creer que diré esto, ¡pero no le digas nada! Si le dices que se acostaron te apuesto que no va a querer continuar con su amistad. Muchos menos seguir viviendo juntos. ¿Me estás poniendo atención?
─ Lo siento, es que…-Rubí puso una expresión de disculpa y bajo la cabeza-Estaba pensando en la vez que lo hicimos. Ahora sé que él fue el segundo hombre en mi vida, y o el estúpido de Greg. –la miro-y ahora que lo comparo a él con los demás… David es muy bueno en la cama. Es el mejor de todos con quien me he acostado. Es el hombre más dulce que conozco y también el más fogoso. Como te dije por el celular, es un tigre en la cama. De hecho, ahora recuerdo porque cuando desperté al siguiente día me dolían tanto las piernas y el cuero cabelludo.
─ ¿El cuello cabelludo?-repitió Killa confundida y dejándole de tomar los hombros- ¿Cómo…?
─ Piensa… ¿en cuál posición un hombre tiene la libertad de tomarte el cabello?
Killa lo pensó un momento, y cuando le llego la respuesta dio un paso atrás, con una cara de poker.
─ ¿La posición del perrito?
Rubí afirmó con un movimiento de cejas.
─ ¡Tú odias ésa posición!-dio un paso atrás- Dices que ni a los animales les gusta y por eso quieren que termine rápido.
─ Sí, pero también es muy placentera y es un orgasmo garantizado.
─ Por favor, no estés presentándola como comercial. ¿Qué sigue? Que me supliques que sea de las primeras que intente. Sino más recuerdo, ¡antier dijiste que porque Derek es un perro, ésa sería la posición en la que me lo haría! Esperaba un comentario así de Linus, no de ti.
─ Te g…
De pronto oyeron en ruido de la puerta y rápidamente Killa y Rubí se volvieron, se pusieron rectas y rígidas y su expresión se puso de lo más nerviosa cuando notaron que David gritaba que ya llegó.
─ Hola-las saludo David entrando apareciendo frente a ellas.- ¿Lo que huelo son galletas?
─ Y hay como 10 docenas en el refrigerador-farfulló Killa señalando al refrigerador. ¿Por qué de repente se sentía que acababa de cometer, en la cocina, uno de los crímenes más horrendos de la humanidad? Oh, claro, eso fue lo que acababa de ocurrir. Que mierda. Sentía como si hubiese participado en el genocidio de los judíos en la segunda guerra mundial.
─ ¿Estás bien, Rubí?-preguntó David acercándose a la barra por una de las galletas del plato.- Tú solo horneas cuando estás triste o culpable.
Killa y Rubí se movieron para mirarlo de frente al mismo tiempo y parecía bastante nerviosas.
David oficialmente era policía, aun le faltaba un par de años para ser detective. Pero su traje negro (que acentuaba muy bien su trasero, pensaba Rubí) afirmaba que ahora era un oficial de policía y que en muy poco tiempo seria detective. Llevaba muy pocos días de a ver sido ascendido y David estaba en las nubes. Adoraba a ver avanzado más en uno de sus sueños. Aunque a Rubí no le gustaba mucho tenerlo a él culpándose cuando regresaba. Apenas en su segundo días como un oficial de policía con todas las letras, le había disparado a un ladrón en una licorería, matándole para evitar que le disparara al dueño. Si no fuese porque ella estaba en el departamento, apoyándole, no quería ni imaginarse lo que hubiese hecho. Esperaba que no buscara el alcohol y flanax como bálsamo de sus culpas.
Tan sólo pensar en ello, le ponía los pelos de punta y le convencía cada vez más que, sin contar la amenaza en que estaba su vida, lo mejor era continuar viviendo con David.
Matar a alguien, y regresar a un departamento solo no es la mejor combinación para un policía. Aun recordaba lo culpable que se sintió cuando mato aquel cazador en el departamento de Linus.
─ Chicas…- David se oía preocupado.- ¿Por qué están así? Serias.
─ Estaba enojada-se apresuró a responder Rubí y se acercó a la barra, fingiendo una cara enfurruñada-Puedes creer que esta mujer-señalo a Killa, quien puso una cara de acertijo. ¿Qué?- no me quiere decir que hizo ayer con Derek.
─ ¿Cómo?-preguntaron Killa y David a la vez. David sabía, por una conversación que tuvo el miércoles por la noche con Rubí, que ellos dos se iban a ver. Lo único que sabía de Derek era que es un hombre lobo, tenía como su edad (quizás más grande, quien sabe), siempre tenía el ceño fruncido y que lo vio una sola vez cuando fue por Monroe. No le parecía mal tipo, pero tampoco buen tipo. No sabía que pensar. Ha vivido cosas muy raras e importantes con Killa, por lo que ahora son muy buenos amigos y le importaría mucho si aquel macho de pecho peludo decide sólo aprovecharse de ella para un buen rato. Y bueno, ¿cómo no serlo? A pesar de que cada vez que ella estuviese aquí terminaría durmiendo en su sillón, se acabaría más rápido su comida y tenía mucha más comida dulce en su refrigerador. Rubí casi no le prestara atención y terminara oyendo cien mil veces conversaciones de chicas, había importantes sucesos que le hacían su amiga. Por ejemplo: casi se desangra en el piso de su baño (cosa que Killa prefería ignorar completamente), le dio consejos durante el desayuno y por un par de días lo busco para pedirle consejos antes de ir por Linus. Se preocupó por ella, escucho se sentó junto a ella en el habían de regreso y hablaron de lo que le incomodaba, y trato de convencerla de no sobreactuar con lo que le hizo Linus, a pesar de que tenía toda la razón de ser una perra con él y la cereza del pastel, descubrieron que se habían casado en la fiesta de año nuevo y que, gracias al cielo, no consumaron su matrimonio y que no fue legal. Aunque ahora comenzaba a pensar (y lo pensaba por ver el beso que Rubí le dio después de burlarse de lo casto del suyo) que Rubí quizás lo hizo por él. Después de tantas cosas que han vivido, sobre todo el matrimonio, era imposible no ser amigos. Ahora se masajeaban casi a diario y llamaban. Y, su amistad tenía otro punto a favor: amaban con toda el alma a John Carpenter y las películas ridículas de terror o criaturas ridículas. Hoy, con suerte, vería la trilogía del Apocalipsis (porque la única forma de olvidar las cosas que ha hecho en su trabajo esta semana, era ver películas de terror, sangre y curiosos efectos estupendos para la década donde fueron hechas las películas).
Deseaba tanto que la lastimara, como deseaba saber lo que hizo con él.
─ Rubí no creo que yo deba…
─ ¡No quiere decirme nada!-chilló Rubí haciendo un mohín.
─ ¡No hicimos nada!-replicó Killa, sorprendiéndose de lo buena actriz que era Rubí.
De acuerdo, no todo era fingido. Si no comento lo que ahora antes, era por una razón.
─ Tienes un chupetón en el cuello, perra. Y ayer no sé a qué hora te sentí… insatisfecha y enojada. Por poco golpeo a Ronan, uno de los camareros.
─ Estaba… estaba…-genial, no sabía que mentira decir- ¡Estaba insatisfecha porque tenía hambre! La estúpida comida china no me lleno.
─ Vete a la mierda, Killa-rió Rubí-Es la peor mentira que has dicho en tu vida.
─ Hay ya lo sé-chilló por lo bajo. Supo que era una mentira ridícula desde que salió de sus labios la última palabra.- ¡Pero no te pienso decir ni una jodida palabra! Si te digo que solo hablamos, no me creerás, si te digo que llegamos a primera, segunda o tercera base, me pedirá detales que no quiero darte. Asi que, ¡no importa, en ambas opciones estamos jodidas!
─ ¡Al menos dime lambiste sus abdominales como te lo pedí!
─ Creo que debería irme-musitó David sintiéndose cohibido por estar presenciando la conversación.-… a cambiar.
─ ¡No, primero dile que me cuente que hizo con Derek!
─ Ahora tú vete a la mierda.-le espetó Killa alejándose y comenzó a irse a la sala- ¡Primero los cuervos me sacan los ojos a que te diga que hicimos!-y se sentó en el sillón, prendiendo la televisión.
─ ¿en verdad el Precio de la Historia es más interesante que hablar con tu mejor amiga?
─ ¡Busca otro tema!
─ ¡NO!
─ Rubí, por favor-suplicó David-Déjala tranquila, tampoco ella te dirá todo lo que pasa en su vida. Todas sus experiencia
─ Me cago en ti.-David puso una cara de poker- ¡Debo saberlo, jamás nos ocultamos nada y… y es una de las formas que cumplo con ser su amiga! ¡Le guio en cosas que no sabe y el amor y el sexo es la verdadera ignorante!
─ Rubí.
─ No, no me hables-le indico dándole la espalda y tomando el guante- Estoy muy ocupada.
David pensó en lo que ocurrió hace un minuto y sólo pensaba en una cosa: ¿Qué mierda acaba de ocurrir?
¿Cómo Rubí terminó enojándose con él?
Suspiró.
Antes creí que sería Rubí quien haría que tuviera canas prematuras y se muriera antes de los cuarenta. Ahora resulta que ahora Killa haría de compinche a Rubí para lograrlo.
…
¿Killa usaría vestidos? Bueno, el que traía puesto estaba entre sus cosas así que debía de usarlos.
Dios, ¿justo ahora estando frente a la puerta de la casa le entraba las dudas?
Estúpida, Tana. ¿Por qué tenía que decir que su plan tenía cero posibilidades de triunfar?
Ella más que nadie sabía que ha podido engañar a hombros lobos más listos.
Su cuerpo, su olor y su voz eran como los de Killa. La conocía lo suficiente para saber también cómo actuar y la poción también le regalara puntos de ella.
¿Qué podía salir mal? ¡Nada! Los años que estuvo observando a Killa, como vil acosadora, le sirvieron para saber cómo actuar como ella. Aparte, sólo estaría un fin de semana. Muy poco tiempo para que notaran que algo andaba mal.
Suspiró.
En conclusión, si estaba totalmente segura de que Tana estaba mal, que triunfaría, ¿Por qué estaba tan insegura ahora? ¡Arreglo todo! Killa estaba en Monterey, los chicos creían que ella estaba muy ocupada haciendo trabajos finales y estudiando para exámenes y Killa creía lo mismo de ellos. Y ya resolvió el problema de las llamadas. Le costó bastante, el hípster le ayudo a que los números de Scott y Stiles estuviesen bloqueados. Y si estaba lo suficiente cerca de ellos, jamás tratarían de llamarla. Lo tenía todo cuidadosamente planeado.
Sin embargo… seguía dudando.
¡Estúpido, Francis! ¿Tenía que llegar con noticias como esas? Apenas había aliado de su sorpresa de verlo joven y vivo, y le había lanzado la bomba de que Joséphine, la estúpida bruja que su aquelarre ato sus poderes y participo en su captura y posterior muerte en la hoguera. Ahora, unas descendientes suyas o quien sabe quién maldito imbécil la revivió y buscaba acabar con los que causaron su muerte. Con ella y con Tana no podría sino iba primero por Killa y sus poderes.
Cielos, ¿por qué todo debía de ser tan difícil?
De pronto la puerta se abrió, apareciendo un chico moreno, un poco más alto que ella, apareció y le clavo con cierta sorpresa sus ojos cafés.
─ Si ya terminaste de estar perdida en tu mundo de las maravillas, me gustaría saber qué haces aquí. ¿No ibas a estar todo el fin de semana haciendo trabajos finales y estudiando?
─ Vete a la mierda, McCall.-se apresuró a decir y las palabras salieron un poco atropelladas- ¿De verdad no te diste cuenta que era una mentira para poder darles un sorpresa?
─ Ven pequeña, tonta.-Scott le ofreció sus brazos y ella los recibió.
Genial, no se dio cuenta.
Tana estaba equivocada. Nadie se daría cuenta. Si todo salía bien para mañana ya habría conseguido la ubicación del grimorio y tendría la gran explicación de Francis.
