La llegada
April se encontraba en la sala común de Slytherin pensando en la misión que pronto tendría que llevar a cabo. Ya había pasado mes y medio desde que se le encargo esa maldita misión que día a día la torturaba con más fuerza, y que cada vez que sentía la necesidad de advertirle a la rubia aparecía un fuerte dolor en su pecho producto de una gran manipulación por parte del hechizo de Alecto Carrow.
-Padre, dame fuerzas- dijo mirando una pequeña foto donde aparecía su padre cargando un pequeño bulto cubierto por una manta rosada que suponía que era ella de bebé.
Por más que quisiera burlarse de los Mortífagos como lo hizo su padre, no podría; pues nunca soportaría ver a su madre adoptiva morir, madre que al fin de cuentas era su abuela Eileen. El que su padre la dejara en aquel orfanato había sido planeado por el mismo Severus con apoyo de Eileen, pues habían acordado que su abuela cambiaría de apariencia y nombre para que ella misma adoptara a la pequeña Cassiopeia con la condición de ocultarla de aquel mal que se avecinaba. Eileen gustosa de recibir a su nieta, la había educado de una manera distinta a lo que su madre hubiera hecho; aunque aún no entendía como su niño, su Severus había llevado una relación con esa asesina, si muchas veces le había comentado los horrores que aquella mujer cometía sin pizca de piedad. Después del nacimiento de la niña, Severus le había expresado que tener una hija con esa loca desquiciada había sido un gravísimo error (cosa que ella opinaba de igual manera), ya que hubiera preferido no haberle dado aquella madre que la pobre niña tenía, aunque si lo pensaba con detención, madre en sentido de haberla traído al mundo porque sabía muy bien que Bellatrix la odiaba y que iba a hacer todo lo posible para que su vida sea un completo infierno; por estas razones, su padre y abuela habían llegado al dicho acuerdo. La señora Evellin Stevens junto con su nuevo marido habían adoptado a una pequeña niña que puso de nombre April, al ver el rostro de aquel inocente ser, pudo ver el reflejo de su hijo impregnado en cada una de su facciones, daba gracias a Merlín el hecho de que la niña había salido a su padre y no a aquella mujer.
April suspiró al recordar aquella historia que su abuela le había contado sobre su procedencia. Como anhelaba tener a su padre con ella para que le dijera como impedir que se llevara a cabo aquella misión que no podía sacar de su cabeza... Al detenerse a pensar un poco, recordó que podía hablar con el cuadro que reposaba en el despacho de la directora McGonagall, así que sin más pensar, se levantó de aquel cómodo sillón verde oliva y se dispuso a salir, pero algo la hizo cambiar de rumbo, la hora había llegado, sabía que ya era demasiado tarde para impedirlo al sentir como sus piernas de movían por sí solas dirigiéndola al Gran Comedor mientras en su túnica aparecía aquel frasquito que Lucius Malfoy le había entregado.
-¿Se te ofrece algo?- preguntó una rubia con molestia.
-Daph- reprendió un chico azabache con dulzura posando sus manos en la barriga de ocho meses de la rubia.
- Sé que no nos hemos llevado bien en este tiempo, y me gustaría cambiarlo, empezar de nuevo... Sólo si quieres- dijo involuntariamente April, pues el hechizo hablaba por ella. Por más que quisiera gritar a los cuatro vientos lo que estaba por hacer, no le salía.
-La verdad es que me gustaría conocerte más, aun no entiendo por qué nos llevamos tan mal- contesto Daphne con sinceridad.
-Entonces será mejor olvidar todo y empezar otra vez... Hola, mi nombre es April Stevens- dijo la chica tratando en vano de morderse la lengua.
-Daphne Greengrass, un placer- respondió estrechando la mano de la chica -Mi novio Harry Potter- finalizó señalando al azabache que estaba mirando aquella escena con diversión.
-Mucho gusto- dijeron ambos estrechando sus manos.
-¿Gustas sentarte? En pocos minutos volveremos a clase, lastimosamente la merienda es corta- dijo Daphne mientras que la chica se sentaba a su lado.
-¿Qué tomas?
-Jugo de calabaza, ¿quieres?- preguntó Daphne con gentileza mientras que ella recordaba aquellas palabras de Amycus 'En el jugo de calabaza está bien', hasta que una azabache la sacaba un poco de su trance.
-Daph, deberías de ver esto- dijo Pansy con tono preocupado llamando la atención de su mejor amiga.
-¿Otra carta?- preguntó Harry.
-Sí, ¿qué esperas para abrirlo?- dijo la azabache mientras que April sacaba el frasco y sin que nadie se diera cuenta introdujo unas cuantas gotas en la bebida de la rubia sintiendo una verdadera culpa, ya era algo inevitable.
Maldita bastarda cuídate a ti a tú hijo, porque esta noche el destino cambiará para todos...
A.C
-¡Juro que no les pasará nada!- gritó Harry con enfado una vez que su novia había terminado de leer.
-¿El destino cambiará...?- dijo Pansy tratando de entender lo que quería decir mientras que la rubia había quedado en estafo de shock -Debemos decirle a los demás, antes de empezar las clases.
-Daph, nada pasará, te lo prometo- dijo Harry besando dulcemente sus labios -Termina de comer y vamos- finalizó mientras que la chica terminaba su trozo de pastel y jugo.
-Lo siento, pero debo irme... Hablamos luego April- dijo Daphne antes de salir junto con su mejor amiga y su novio del gran comedor dejando a la chica completamente destrozada, definitivamente no asistiría a lo que queda de clases.
-¿Qué sucede Daph?- preguntó Astoria al ver a su hermana alterada.
-Ha llegado esto- dijo Pansy entrando al salón de pociones donde compartían clase con los Gryffindor.
-¿Qué es?- preguntó Ginny.
-Una especie de amenaza- dijo Blaise leyendo el trozo de papel mientras que Draco palidecía, por más que lo haya querido ocultar no podía más, era el momento de confesarles lo que su padre le había insinuado.
-Van a cambiar el sacrificio... Los quieren a ellos en vez que a mí - anunció - Pero te juro Daphne que eso nunca va a ocurrir- finalizó el rubio mirando fijamente el miedo y angustia que los ojos verdes de su amiga expresaban.
-Nadie va a dejar que eso suceda, Daph- dijo Astoria abrazando a su hermana.
-¡Nadie va a tocar a nuestros hijos! ¡Me voy al ministerio ya mismo! ¡Deben hacer algo!- dijo Harry alterado.
-¿Estás loco? Deberías de esperar a que terminen las clases, Harry- dijo Hermione.
-Hermione, eso es lo que menos me importa ahora... Solo cúbranme ¿sí?- dijo mirando a sus amigos mientras estos asentían.
-¿Cómo irás si McGonagall está en su despacho?- preguntó Ginny.
-Puedes volar en un Thestral como la otra vez, Harry- opinó Neville.
-Sí, creo que es lo mejor... Voy a ir por el cofre, así aprovecho de llevárselo- dijo Harry antes de abrazar a Daphne y despedirse de sus amigos antes de que el profesor Slughorn llegara.
-Buenas tardes a todos- entró Horace saludando a su clase -El día de hoy trabajarán en parejas, preferencialmente que sea de su casa contraria, deberán preparar Amortentia, tómense el bloque si es necesario, iré pasando a revisar- dijo sentándose en su escritorio.
Cada pareja trataba de añadir y mezclar cada ingrediente en su punto y correcto orden para obtener el color correcto de su poción, pero en ciertos estudiantes las cosas iban de mal a peor.
-Señorita Greengrass ¿dónde está su pareja?- preguntó el maestro mientras revisaba el caldero de la rubia y de su compañera.
-No se encontraba muy bien, profesor.
-Espero que no sea nada grave, el señor Potter es un excelente estudiante, es una lástima que no lo tengamos hoy en clase, pero ha hecho un excelente trabajo… Diez puntos Slytherin.
-Daphne, ¿te encuentras bien?- preguntó Pansy a su lado al escuchar un quejido de su amiga.
-No es... Nada, James... se comporta mal nuevamente- dijo de forma jadeante, pues el dolor era cada vez más intenso -Si no te quedas quieto romperás a mamá- susurró la rubia con una mueca.
-¿Se encuentra bien señorita Greengrass? Está pálida, debería ir a la enfermería para que la revisen- dijo Slughorn.
-Sí... No es nada, ya me pasa- respondió mientras que su hermana se acercaba a ella para ayudarla a calmar ese pequeño revoltoso -Gracias Tori- dijo la rubia al sentir que el dolor mermaba notablemente -Deberías de enseñarme a hacerlo.
-Es cosa de tías y madrinas- dijo Astoria con una sonrisa y con un pequeño guiño antes de irse nuevamente a su lugar, pero en cuanto su hermana había dado la vuelta sintió como un líquido caliente corría de entre sus piernas y nuevamente volvía el dolor pero con más fuerza.
-Pan... Creo que rompí fuente- dijo la rubia soltando un pequeño grito.
-Daph ¿no te falta un mes?- preguntó Hermione.
-Si...
-Profesor, Daphne está a punto de dar a luz- avisó Pansy tomando a su amiga de las manos
-¡Por las barbas de Merlín!- exclamó -Señor Zabini, haga el favor de llevar a la señorita Greengrass a la enfermería inmediatamente- ordenó el maestro al moreno mientras que Pansy limpió el charco de agua con un movimiento de varita. Blaise con cuidado cargó a la rubia rumbo a la enfermería recibiendo insultos por parte de su amiga.
-¡ANDA MÁS RÁPIDO PEDAZO DE IMBÉCIL!- gritó la rubia haciendo que el moreno diera un brinco.
-Voy lo más rápido que puedo Daph- respondió con cuidado mientras que la rubia tomaba su brazo y lo apretaba cada vez que llegaba una nueva contracción -Daph eso duele- se quejó tratando de soltarse de su agarre.
-¡PUES TE AGUANTAS! ¡NO SABES LO QUE ES EL VERDADERO DOLOR, IDIOTA!- gritó mientras lo apretaba más fuerte.
-Calmante Daph, ya casi llegamos- dijo el moreno evitando soltar una pequeña lágrima.
-¡CALLATE! ¡EMPEORAS MI DOLOR MALDITO INUTIL! ¡TODO ES POR SUS CULPAS!
-Deja de gritar Greengrass, ya no tengo brazo y me quedare sordo si sigues.
-¡GRITO CUANDO A MI SE ME DE LA GANA, NO VA A VENIR CUALQUIER ENGENDRO A DECIRME LO QUE TENGO QUE HACER! ¡VETE A LA MIERDA ZABINI!
-¡Potter tiene que venir a destruir otra parte de Voldemort!- dijo el moreno molesto mirando a su amiga.
-¡CALLATE! SABES... ¡ERES IGUAL DE INEXISTENTE QUE SU NARIZ!
-Pero que son esos gritos- dijo Madame Pomfrey escandalizada mientras que los chicos entraban.
-Está a punto de dar a luz- dijo poniendo a la rubia en una camilla, para que luego pudiera sobarse su rojo brazo.
-Hay que llevarla a San Mungo inmediatamente- dijo la enfermera mientras le ponía paños en la frente.
-¡MALDITA SEA LA HORA QUE ME DEJASTE ASÍ, POTTER!
-Señorita Greengrass le pido que cuide su vocabulario- pidió la enfermera.
-Madame Pomfrey el traslador está listo y los Medimagos ya la esperan- dijo la directora -Señor Zabini ¿dónde está Potter?
-Ya viene profesora- respondió mientras que la enfermera le ponía un ungüento en su brazo
-Si no les molesta, podría acompañar a Daphne a San Mungo- dijo la directora.
-¿Y Astoria no puede?- le preguntó el moreno.
-¡YA CALLATE ENGENDRO DEFORME!- gritó la rubia mientras le lanzaba un florero haciendo que Blaise se escondiera detrás de la directora.
-Señor Zabini le recomiendo que no provoque a una embarazada y menos si está a punto de dar a luz- dijo la enfermera mientras recogía los vidrios.
-Créeme que eso ya lo deduje- respondió mientras evitaba otro objeto.
-Señor Zabinni haga el favor de salir de mi túnica, ya se deben ir- dijo McGonagall sacando al moreno por las orejas para mandarlos directo a San Mungo.
Por otro lado, los chicos una vez que Slughorn había dado por terminada la clase, se dirigieron rápidamente al despacho de la directora.
-Profesora McGonagall, necesitamos su permiso para ir a San Mungo- se apresuró a decir Astoria.
-No creo que sea conveniente que todos ustedes vaya, en visto que la señorita Greengrass se encontraba bastante alterada- respondió.
-Sí Daphne estaba alterada no me imagino Blaise- susurró Theo al rubio mientras reían.
-Por favor profesora, como Premio Anual le pido que nos conceda el permiso, es muy importante, le prometo que en cuanto termine volveremos de inmediato- intervino Hermione.
-Está bien señorita Granger, confío en usted, en cuando la señorita Greengrass dé a luz los quiero a todos ustedes aquí... Usen la Red Flú- finalizó Minerva haciendo que los chicos se metieran en la chimenea para desvanecerse rápidamente.
Al llegar al hospital mágico, se dirigieron a la sala de maternidad donde pudieron escuchar claramente los gritos y jadeos de Daphne, y al parecer el moreno la estaba pasando MUY mal.
-¡SI EL IMBÉCIL DE POTTER NO LLEGA, SERAS TÚ EL QUE ENTRARA! ¡Y NO TE ATREVAS A REPLICARME ENGENDRO FALLIDO DEL CARA DE ENCHUFE! ¡NO TE ATREVAS A DEJARME SOLA!
-¡Blaise! pero ¿qué te sucedió?- preguntó Ginny conteniendo la risa al ver al moreno salir de la habitación, pues tenía la túnica arrugada y rasgada, los brazos completamente rojos y aruñados.
-Como si no supieras- contestó de mala gana mientras que Draco, Pansy, Astoria, Ginny y Theo soltaban una fuerte carcajada.
-¡BLAISE ZABINNI ENTRA YA MISMO SINO QUIERES QUE TE ARRASTRASTRE POR TODO EL HOSPITAL CON TU ESTÚPIDA CARA DE DUENDE!
-¡¿Dónde demonios está metido Potter?!- dijo el moreno iracundo sin darse cuenta que un azabache estaba detrás suyo con cara de pánico al escuchar las amenaza la de la rubia.
-Harry, ¿a qué hora llegaste?- preguntó Hermione.
-Hace... un… instante- balbuceó tragando en seco.
-¡¿Y qué esperas para entrar?! Mi hermana está hecha una fiera- dijo Astoria empujando al chico.
-Gracias por los ánimos, Tori- dijo reteniendo sus empujes.
-Hey Potter, antes de entrar quiero decirte algo, ya que puedes morir ahí dentro…- dijo Theo mientras que Harry palidecía y tragaba grueso- A pesar de todo, tú apodo de San Potter te queda a la perfección, pues nadie es capaz de aguantar y sobrevivir tanto tiempo el genio Greengrass, así que de todo corazón te deseo mucha suerte- finalizó dándole unas palmadas en su espalda mientras Neville miraba a Astoria y palidecía... ¿Y sí ella era igual que su hermana?
-Harry, hermano ya es hora- dijo Ron conteniendo la risa mientras abría la puerta y a empujones metía a su amigo cerrando la puerta para que no pudiera escapar de su cruel destino, después de todo la profecía se cumpliría Harry moriría pero a manos de su novia.
-¡¿HARRY JAMES POTTER DÓNDE DEMONIOS ESTABAS?! MAS TE VALE QUE TE ACERQUES SINO QUIERES HACERLE COMPAÑÍA A ZABINI EN SU TOUR!- escucharon los chicos desde afuera sintiendo una gran lástima por el pobre azabache.
-Merlín lo ampare- dijo Ginny riendo mientras que escuchaban más gritos, pues Daphne ya había entrado en labor de parto.
-NUNCA dejaré que te embaraces pelirroja- dijo un Blaise traumatizado por lo que le había tocado que vivir.
-Más te vale que lo cumplas Zabini, porque si no te tiro a la habitación de Daphne- amenazó Ron mientras que Blaise negaba fuertemente con la cabeza y tragaba en seco.
-Directo a la boca del tigre- apoyó Pansy riendo a carcajadas.
-Se supones que eres mi amiga- reprochó.
-Pero ¿tú no querías un equipo de Quidditch?- preguntó Ginny haciéndose la inocente.
-Sí, Blaise nos decía que iba a tener un equipo completo y que seriamos los padrinos- dijo Theo mientras que el rubio asentía con diversión.
-Pues ahora los pediremos por correo- dijo el moreno mientras ponía una bolsa de hielos en su cabeza.
-¡Traigan una camilla extra!- gritó una enfermera de la habitación de Daphne.
-¿Que habrá sucedido?- preguntó Neville un poco asustado. Los chicos al asomarse levemente por la habitación, vieron como cargaban el cuerpo inconsciente de Harry, su amigo se había desmayado por la fuerte impresión.
-¿Señorita Astoria Greengrass? Su hermana desea su ayuda- anunció la enfermera haciendo que Astoria sin dudarlo entrara a ayudar a su hermana.
Después de unos largos minutos cargados de sufrimiento, miedo, risas y burlas por las fuertes amenazas de su amiga, Daphne por fin había dado a luz a unos fuertes y hermosos niños a pesar de haber nacidos prematuros.
-Ya nacieron- anunció Astoria saliendo de la habitación -Si gustan pueden pasar- finalizó entrando nuevamente. Los chicos sin más espera entraron a conocer a sus sobrinos/ ahijados.
-Felicitaciones Daph- dijeron los chicos al ver a la rubia cargando un pequeño bulto azul.
-Gracias, chicos.
-Son hermosos- dijo Hermione recibiendo la bebé que tenía cargada Astoria, cuando de pronto abrieron fuertemente la puerta dejando ver a un azabache bastante agitado.
-Daphne, cariño, lo lamento tanto... No quise desmayarme, pero es que al ver en esa posición fue inevitable- dijo Harry acercándose a la cama donde reposaba su novia.
-Sí que eres sutil, Harry- reprochó Ginny.
-Creo que estar mucho tiempo con Ronald, te afecta- dijo Hermione.
-No te preocupes Harry, los niños están bien, estamos bien- dijo la rubia mientras le hacía un espacio en su cama.
-Los amo, a los tres- dijo el azabache besando a la rubia antes de besar la pequeña cabeza de su hijo.
-¿Quieres cargarlo?- preguntó mientras que el chico asentía recibiendo al pequeño.
-Hola James, soy papi- dijo Harry.
-Pobre niño- dijo Draco con lástima.
-¿De qué hablas Malfoy?
-Pues es que se parece mucho a ti, sólo que con el cabello castaño y sin la cara rajada- respondió mientras recibía un golpe en la cabeza por parte de Hermione después de haberle pasado la niña a la pelirroja.
-Es hermosa- dijo Ginny mirándola con ternura.
-Lyra se parece mucho a Daphne, aunque tiene los ojos de Harry- dijo Astoria mirando como su sobrina abría sus hermosos ojos color esmeralda.
-Pero Daphne también tiene los ojos verdes- dijo Theo.
-Sí pero los Daph son claros, en cambio los de Potter son oscuros como los de Lyra- respondió Pansy.
-Sabes Gin, debo reconocer que te ves muy linda con un bebé en brazos, creo que al fin de cuentas si tendremos hijos- dijo Blaise.
-Ginny puede ser más peligrosa que Daphne, Blaise- dijo Theo con diversión.
-Dije que tendríamos hijos pero no que los tuviera ella- respondió el moreno.
-No entiendo- dijeron Theo y Neville a la vez.
-Ay Theo, Longbottom- exclamó con un suspiro -Ya les había dicho que los pediremos por correo, no pienso correr el riesgo de enfrentar otra fiera de esas- dijo mirando con cuidado a la rubia que reía divertida.
-Siento eso Blaise, no era yo- se disculpó riendo.
-Estaba claro que no eras tú- respondió mientras se erizaba el bello al recordar los sucesos.
-Daph, ¿te dijeron algo sobre por qué se te adelantó el embarazo?- preguntó Hermione.
-Habías estado muy estresada, Daph- dijo Astoria.
-Los Medimagos creían lo mismo hasta que nació Lyra- respondió mientras se sentaba en la cama.
-¿Cómo así?- preguntó Draco.
-Lyra nació después de James, cuando entré en la labor de parto con Lyra se dieron cuenta que una sustancia gris salió de mi después de su nacimiento... Así que me tomaron unas muestras de sangre y un poco de aquella sustancia, sólo habrá que esperar los resultados para saber que sucedió realmente- explicó la rubia
-Harry, ¿qué te dijeron en el ministerio?- preguntó Ron luego de un raro de silencio.
-Los Aurores están enterados de todo, además han revisado la Mansión, puesto que la señora Malfoy informó que Lucius había aparecido, así que varios Aurores se han quedado por protección, y ahora están investigando más sobre como destruir aquel incienso- informó -Lo que ya está claro es que NADIE podrá tocar a mis hijos- dijo con convicción mientras que le devolvía su hijo Daphne y recibía a la pequeña.
Hola!
Gracias SALESIA por tú review, hahahaha sí, soy la misma, ya te he respondido en Potterfics :) Aguanta un poco que ya casito termina la historia hahahahaha... Y bueno, en este capítulo ya puedes saber mucho más sobre Cassie, supongo que algunas de tus dudas las he resuelto ya, y si, esperemos que cuando los chicos sepan aquella verdad que guarda la chica le brinden su ayuda... Cissy ha informado de eso y los Aurores se han pellizcado un poquito para darle un poco de seguridad a la rubia, solo hace falta esperar que sepan destruir la velita, y saber que piensa hacer Lucius con la velita desaparecida de su trampilla... Ojalá te haya gustado el capítulo, saludos y besitoss!
