Disclaimer: la magia es de JKR. Dile NO al plagio.
FOREVER
Him
-¡Excelente sábado, Merlín, gracias! Te ves realmente increíble, Lily- escuché esa voz que tanto me irritaba. ¿Qué carajo hacía en mi departamento? Me arreglé mi caballera… ¡Argh! Estaba recién levantada. ¡Ni siquiera me había lavado los dientes!
-¿Se puede saber qué haces aquí?- pregunté al darme vuelta.
-No hay té en mi casa, Lily- se adentró a la cocina y tal como si fuese el propietario, se sirvió una taza de agua caliente. Abrió una alacena y tomó un saquito de té para preparar su infusión -Me gusta más el té de mangos, para mañana trata de comprarlo, Lily.
-¿Perdón?- pregunté indignada -¿Té de mangos?
-Sí, son deliciosos. El mango debe ser mi fruta favorita, ¿sabes?- sonrió mientras tomaba asiento en el comedor -Lo que más me gusta son los dulces de mango para lechuzas- se rió.
¿Qué…?
-¿Qué sabor le gusta a tu ave?- me preguntó.
-De mango- le respondí sin ganas.
-Mango… Mango… Mango…- estaba buscando el sabor favorito de Phoe, entre los miles que había. Tomó uno sin mirar el rótulo y para mi horror, lo probó -Pera…- y así con cinco sabores distintos: sandía, melón, ciruela, ananá y manzana.
-¿Acaso eres un animal?- me reí y claro, ¡cómo no reírme si él estaba como un loco tragando golosinas PARA AVES!
-No son tan feos, Lily- me dijo -¿Quieres probar?- alcé mi ceja, ¡claro que no quería probara eso, bestia humana!
-¿Podría ayudarlos en algo?- preguntó el vendedor, molesto. ¡Y cómo no estarlo!
-Sí, buscamos el sabor a mango- le contesté con un tono de "disculpe mi acompañante, hace poco que salió de la selva y todavía se comporta como un animal".
-Ahí los tiene- me señaló la cajita que estaba justo enfrente de nosotros.
-¡Oh! ¡Ahí estaba! ¡Qué alegría!- él tomó uno y lo comió. Soltó un gemido de placer -¡Efectivamente! ¡Mangolicious! Muy rico, tengo que decir.
-¿Cuándo llegaste?- escuché la voz de Alex, le estaba hablando a Barnes -Creí que saldríamos desde tu casa.
-Sí, yo también creí eso- rió de nuevo este hombre -Pero prefiero un desayuno hecho por las manos de Lily- me guiñó el ojo.
Fruncí el ceño -¿Perdón?
-Oh, vamos- sonrió Alex -Podemos desayunar todos juntos, ¿vale?
No dije nada y me dediqué a preparar la mesa. Los otros dos estaban platicando de vaya a saber qué cosa. Había algo diferente. No era la misma camaradería de antes. Era distinto… ¿Más cercano? ¿Más íntimo? Era raro… No podía entenderlo. Ayer no era así, no sé qué pudo haber pasado…
-¿Vas a sentarte?- me preguntó Alex.
-Sí- musité. Tomé asiento frente a Barnes. Vi cómo servía una taza de té y colocaba apenas un poco de leche tibia. Me lo entregó con las dos manos -¿Gracias?
-¿Puedes prepararme una tostada con mermelada, Lily?
-¡Malfoy, no me gusta el té con leche!- espeté -Es una homicidio ponerle leche al té.
La risa de Malfoy resonó por toda la cocina. Sentí calor… De seguro que por el caluroso verano en Rumania. Hacía mucho calor aquí, no tenía comparación con el clima de Inglaterra. Todavía no terminaba de acostumbrarme, y eso que ya estaba en mi tercera semana de vacaciones.
-Tienes que tomar leche, Potter- esbozó esa maléfica sonrisa, seguro que vendría un insulto -Eres la más petiza de todo tu curso.
-¿Quién te crees para decirme eso?- golpeé la mesa con mis puños.
-Y eres toda una cabrona- soltó una larga carcajada -Me gusta tu carácter podrido. Ahora, ¿puedes prepararme una tostada con mermelada, Lily?
Después de esa mañana, se había hecho costumbre desayunar así: él sirviéndome una taza de té con leche y yo preparándole una tostada con mermelada…
-Eres un holgazán, Zac- comentó Alex y le dio un pedazo de pan untado.
-Gracias, pequeño saltamontes, pero para mañana espero uno de parte tuya, Lily.
Terminé el desayuno lo más pronto posible. No toqué el té con leche. No sé por qué. Simplemente no quería darle el gusto a Barnes. Además, la última vez que había tomado té con leche había sido antes de la pelea con él por el maldito partido de quidditch…
Me excusé y fui directo a mi baño privado. Tomé una rápida ducha. Tenía una cita con Gary y no podía llegar tarde. Necesitaba estar con él. Gary era la única persona en este momento de mi vida, que lograba calmarme y hacerme olvidar… Me puse el primer vestido celeste que encontré, un poco de maquillaje y listo. Tomé mi cartera y regresé a la cocina para despedirme de Alex.
-Justo llegas- dijo el niño -Te han llegado algunas cartas, una de ellas es de Gary.
-Gracias, Alex- rompí el sello y leí.
Lily:
Perdón. Me llamaron de urgencia en Bristol. Regreso el lunes. Tendremos que cancelar la cita. Iré a verte cuando regrese.
Te amo.
Gary.
Estaba un poco disgustada. Realmente necesitaba verlo. La presencia de Barnes siempre provocaba en mí cierta ansiedad y hoy que…
-¿Lo amas? Porque al parecer él, sí- levanté la vista, tenía al imbécil detrás de mí leyendo mi carta.
-¿Quién carajo te crees que eres para leer mi correspondencia?- lo empujé en el torso para alejarlo. ¡Argh!
-¡Lily, no!- gritó Alex al pararse. Había susto en su rostro.
Escuché una extraña respiración -Estoy bien, Alex. No te preocupes- Barnes estaba tomándose su pecho. ¿Qué le pasaba?
-Oye- no sabía qué decirle. No sabía ni siquiera qué tenía que hacer -¿Te encuentras bien?- me acerqué un poco, él seguía encorvado. Parecía que le dolía algo...
De pronto, comenzó a reírse -¡Te engañé, Lily!- me miró con ojos traviesos.
Me mordí el labio molesta -¡Eres un idiota!- ¿por qué gastaba mi tiempo preocupándome por ese inepto? ¡Ugh! -Si ya terminaste tu desayuno, pueden irse a tu departamento, ¿sabes?
-¿Estás bien?- susurró Alex. Disimulé no haberlo oído, actuando que leía las otras cartas. Vi un fugaz guiño de parte de Barnes. ¿Había algo que no sabía?
-¿Y bien?- dije en voz más alta -¿Cuándo se van a estudiar?
-Ve a cambiarte, pequeño saltamontes- respondió a mi pregunta su profesor. Alex obedeció saliendo con pesadas pisadas. Recogí los platos, mientras Barnes seguía sentado mirándome -No has terminado tu té con leche, Lily.
-No me gusta- repliqué rápidamente.
-Mientes. Te he visto muchas veces tomarlo.
¡Mentiroso de mierda! Jamás tomé té con leche en el Gran Comedor… Era imposible que me haya visto, solamente él, en su torre…-Lo siento, me expresé mal- hice una mueca -Ya no lo tomo más.
-¿Por qué?
-Porque ya crecí lo suficiente- lo dije sin pensar y lo notó, porque estalló a las carcajadas.
Rió todo lo que quiso. ¡Le salieron hasta lágrimas al infeliz! -Hacía mucho tiempo que no me reía así, Lily.
-Ya estoy listo, Zac- volvió a aparecer Alex en la sala. Apenas se había cambiado de ropa.
-¿Tus libros?- pregunté desconcertada. En ese mismo instante, el malnacido de Barnes colocó su brazo sobre mis hombros y nuestras caras apenas separadas por unos centímetros -¿Qué demonios haces?
-Hoy Alex no lleva sus libros porque vamos al Observatorio Real en Greenwich- sonrió. Podía sentir su aliento cálido. Tenía sabor a té. Me mordí el interior de mi mejilla, soportando el calor que sentía en todo mi cuerpo. Maldición… No era una adolescente para que mis hormonas estén en fase revolución.
Lo aparté, sin empujarlo bruscamente, por precaución -¿Estás demente? ¿No sabes que le quedan cuatro semanas para los exámenes?
Sonrió. ¡Sentía una urgencia de quitarle la sonrisa con varios puñetazos! -Con más razón. Hay que darle un respiro al muchacho. Sabe mucho y está más que preparado. Creo que se merece un descanso. Además, hoy hay eclipse solar y hay que ir a verlo, obviamente.
-¿Es una broma?
-No, Lily- intervino Alex -Hay un festival y todo eso. ¡Quiero ir!
-Pero tienes que estudiar…
-Piensa que es una clase de Astronomía. Es más, puedes venir con nosotros- me guiñó el ojo el descarado de Barnes -Sé que esperabas una cita entre los dos solos, pero no te preocupes- se acercó y susurró -Prometo besarte cuando el niño no nos vea- Alex se rió. Yo rodé los ojos molesta. No sé por qué sentí un revolcón en mis tripas.
oOoOoOo
Llegamos a las cercanías del observatorio. Habíamos usado transporte muggle. Me pareció algo innecesario porque podíamos haber aparecido sin ningún problema. Pero Alex comentó algo de que prefería usar el subterráneo. Le parecía más "aventurero" que usar el medio mágico. En lo personal, lo único que me molestó fue que ahora estaba en deuda con el gil de Barnes. Porque claramente yo no llevaba moneda muggle encima, por lo tanto, él debió pagar todos los gastos del viaje. Y para colmo, tuve que soportar el comentario: "me puedes pagar todo con un beso, Lily".
-¿Bien? ¿Y ahora?- pregunté entre la multitud. Había de todo, entre niños, adolescentes y adultos, todos esperando la llegada del eclipse. Y obvio, si hay muchedumbre, hay comercio. Se vendía de todo, desde souvenirs hasta posters.
-¡Señorita Cassie, por favor no corra!- sentí mi corazón estallar. Giré y busqué entre la gente. Una niña con una larga cabellera roja venía hacia mí. Ella no me vio, porque terminó chocándome. La sostuve entre mis brazos, porque casi cae al piso. El hombre que había gritado llegó unos segundos más tarde -Gracias, gracias- repetía sin aliento.
La niña no era más alta que Alex. Tenía unos bonitos ojos de color café. Me miraba extrañada, ¿o era lo que yo quería creer? -Gracias- se soltó y miró al hombre que venía tras ella -Conste que no ganaste, Ángel.
-Pero, señorita Cassie- ¡pobre hombre!Estaba completamente empapado de sudor y por lo que veía, no estaba en una edad para hacer corridas -No debe escaparse así. Tiene que entender que ya estoy viejo…
-¡Viejos los trapos!- rió. Mi estómago se encogió -En fin, tienes que agradecer a esta amable dama por haberme rescatado de una dura caída.
-Sí- asintió varias veces Ángel -Gracias, señora, gracias.
Alex soltó una carcajada y Cassie lo fulminó con la mirada -¿Tú qué te ríes?- era toda una mandona. Sonreí.
-Pues a Lily no le gusta que la llamen "señora"- dijo.
-¿Lily te llamas?- la niña ignoró por completo Alex y puso su atención en mí. Asentí -Es un gusto. Siento que Ángel te haya llamado "señora"- sonrió.
-Señorita Cassie, estamos llegando tarde. Nos están esperando- anunció el mayor al chequear su reloj de pulsera.
-¡Cierto!- hizo una pequeña reverencia -Gracias por su ayuda y adiós, Lily. Espero verla en alguna otra oportunidad y a usted también- miró a Barnes con picardía y se fue.
-Adiós, Cassie- la observé irse. Se dirigía al observatorio. Esta niña tenía algo…
-¿Estás bien?- susurró Barnes, mientras que Alex se alejaba de nosotros para ver los recuerdos que se vendían.
-¿Por qué no lo estaría?- pregunté y lo miré. Creo que la persona que no estaba bien era él. Estaba un poco pálido -Oye…
-Esa niña se parece a alguien- volvió a susurrar, con un tono triste. Tragué con dificultad. ¿De quién podría estar hablando? Rió un poco -Lo siento- me miró a los ojos -Creo que es mi imaginación…
-¡Zac! ¡Aquí hay una guitarra! ¡Ven toca algo!- aulló Alex.
-¿Sabes tocar la guitarra?
-Sí, Lily- sonrió -¿Qué quieres que toque? Además de ti, claro está- guiñó el ojo y antes de que pueda responderle algo se había ido ya con Alex.
-Puerco infeliz- murmuré. Lo seguí con la mirada. Se sentó en la vereda. Afinó el instrumento y rasgó algunos acordes. El dueño de la guitarra lo miraba expectante, al igual que el hijo de mi mejor amiga.
No sé qué me causaba este hombre, pero había algo en él que me nublaba conciencia. No me dejaba razonar, no me dejaba pensar fríamente. La última vez que había sentido algo así había sido con él… ¡Mierda! Necesito con urgencia una dosis de Gary. Hoy más que nunca lo necesitaba a mi lado. El idiota se va a Bristol… ¡Argh! Justo hoy… Nunca más leeré el Profeta. Mi mente voló a ese artículo de la inhumana de Skeeter.
¡Campanas y campanas dudosas!
El guitarrista y compositor, Scorpius Hyperion Malfoy, ha dado el "sí", en una íntima boda junto con una completa desconocida. ¿Quién es esta mujer envidiada por todo el mundo mágico? Lía Cheerson, staff de la banda Mr K and his circus. Esta jovenzuela ha permanecido desde los inicios de la banda como secretaria del manager, Martin Barnes, y entablado esta secreta relación con el señor Malfoy desde hace ya dos años. Alta, esbelta, pelinegra y ojos azules, una joven estadounidense que sin duda ha ganado la lotería.
"¡Scorpius está muy feliz! Lamenta haber guardado en secreto su relación, lo hizo para proteger a su amada", comentó fuentes cercanas del músico inglés.
Sin embargo, esta joven reportera no está conforme por dos simples razones: uno, no hay fotografías que acrediten la feliz boda y dos, los mismísimos progenitores del señor Malfoy han permanecido estos días en la grisácea Inglaterra. ¿Cuáles serán los motivos? ¿Acaso los padres estarán disgustados por esta relación? ¿Será que planeaban otro futuro para su primogénito? Puede ser una hipótesis válida… Pero, ¿qué sucedió con su hermano menor, el galán Eridanus Malfoy? ¿Por qué habrá regresado a Londres junto a su prometida, Claire Wood, y no habrá participado en la boda de su hermano? ¿Eridanus Malfoy también estará en contra de la boda? ¿Qué estaban ocultando los Malfoy? ¿Por qué tanto misterio? Muchos cables sueltos, como dice el dicho muggle y muchas campanas dudosas…
La melodía que Barnes estaba tocando me sacó de mis pensamientos. Conocía la canción. Era una canción que formaba parte del nuevo disco de su banda. ¿Barnes era fanático de Mr K and his circus?
-If only I could be in that bed again, if only it were me instead of him- me estaba mirando, había clavado sus ojos en mí. Me mordí el labio. ¿Lo estaba imaginando? -Does he watch your favorite movies? Does he hold you when you cry? Does he let you tell him all your favorite parts? When you've seen it a million times...
-¡Qué canción más hermosa!
-¿No te parece un poco triste?
-¿Lo habrá compuesto él?
-No lo sé, nunca la escuché en mi vida.
Claro que nunca lo escucharon porque Mr K and his circus es una banda mágica y todo mi alrededor eran muggles.
-¡Es todo un caño este chico!
-Will he love you like I loved you?Will he tell you everyday?Will he make you feel like you're invincible with every word he'll say?- ¿me quería decir algo? ¡NO! ¡Basta, Lily! Simplemente está cantando la canción, ¿por qué imaginas cosas donde no las hay? ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Tonta!
Finalizó con los últimos acordes y la gente aplaudía casi tanto como una ovación -Gracias, gracias- sonreía con altanería. Era claro que le gustaba ser la atención. Fruncí el ceño. Me alejé del gentío. Necesitaba distraerme con cualquier cosa… No podía ser que mi todo todo todo gire alrededor de él. ¡Y este infeliz de Barnes tocando esa maldita canción! ¡Hoy claramente no era mi día! ¡Argh!
-¿No te gustó la canción, Lily?- preguntó detrás de mí la voz de Barnes.
-¿Quieres dejar de repetir mi nombre todo el tiempo?- repliqué para evitar la respuesta -¡Es irritante!
Me tomó por los hombros y me obligó a girar -Me gusta tu nombre, Lily- se acercó un poco más. Sonrojé, lo sabía, sentía calor en mi cara. Mierda. Este hombre tenía un poder sobre mí... Me daba miedo -Me gusta decir tu nombre. Me gusta llamarte por tu nombre, Lily- acarició mi mejilla, apenas con un leve roce -Me gusta porque siento que recupero el tiempo perdido, Lily- susurró a mis oídos. Se había acercado aún más, tanto que podía sentir los latidos de su corazón. Tenía un latir particular: lento a veces, fugaz, otras. Lo contemplaba. Posó sus ojos sobre los míos. Odiaba admitirlo, pero eran hermosos. Y quizá lo buscaba a él en todos lados, mas estaba segura que tenían la misma tonalidad de gris en sus orbes. Miré sus labios finos. Debían estar magnetizados porque lo que hice a continuación no tenía perdón. Me paré sobre mis puntitas de pie y lo besé. Conocía este beso. Podía jurarlo. Enlacé mis dedos detrás de su cabeza. Tenía la cabellera suave. Él me rodeó con sus brazos y profundizó el beso. Era su beso. Tenía que serlo… Temblé al sentir su aliento cuando nos separamos -Scorpius- susurré sobre sus labios.
-Sí, Lily…- replicó él casi sin voz. Volvió a besarme y después no sé qué sucedió. Comenzó a oscurecer y recordé: el eclipse. La gente gritaba a los cuatro vientos, todos exaltados por el fenómeno natural. Algunos corrían casi borrachos y otros por la emoción. Fue ahí cuando me percaté de que Barnes ya no estaba conmigo. Había desaparecido.
-¡Lily! ¡Creí que te había perdido!- Alex llegó a mi encuentro, un tanto nervioso -¿Has visto a Zac? No lo vi más después de la canción.
Me mordí el labio. Todavía estaba tibio -No… No lo sé…
-¿Qué hacemos?
oOoOoOo
Barnes no volvió a aparecer. Simplemente regresamos a mi departamento con Alex. Al día siguiente, el niño había recibido una carta de Barnes, explicando que se había perdido y que decidió volver solo. También pidió perdón porque ya no podría darle clases, ya que le había surgido un problema y debía irse lejos. O por lo menos, eso era lo que Alex me había dicho.
Traté de no pensar si eran excusas tontas o si era verdad. Traté de no pensar en el beso. Traté de no pensar en que quizá este hombre era Scorpius. Traté de no pensar en las conjeturas de Rita Skeeter. Traté, juro que traté…
Lo único bueno de ese fin de semana fue que Stephie había regresado con anticipación. Había dicho que extrañaba horrores a Alex y que por eso decidieron regresar. Así que, era lunes y tenía el departamento para mí sola… De nuevo…
Estaba tirada en cama. Me había ausentado en el trabajo. Tenía mi cuaderno negro o como me gustaba llamarlo "Querido Scorpius". Había dejado de escribir desde que lo vi en Hogsmeade. Ya no sabía si seguir escribiendo o no. Sabía que él nunca lo leería… Pero había tantas palabras que quería decirle, tantas palabras que debían salir de mi mente…
No puedo tenerte.
No puedo tocarte.
Pero aún así, estoy bien.
Sé que te casaste.
Felicidades.
Ya era hora, Scorpius.
¡Qué bella mujer!
Por más que me duela…
Espero que seas feliz.
Tú más que nadie te mereces toda la felicidad del mundo.
Adiós, mi amor.
Cerré el cuaderno al ver la lechuza de Gary. Espero que haya regresado. Sentía culpa, sé que no merecía tenerlo a mi lado. Mas Gary era el único que me hacía olvidar, aunque sea por unos minutos.
Lily:
Acabo de regresar. Estoy en mi hospital. ¿Podrás venir? Asisto a un nuevo paciente y tengo el resto de la tarde para ti.
¿Me extrañaste? Porque yo sí.
¡Ven pronto!
Gary.
Sonreí y apresuré la marcha. Me puse lo primero que encontré y sin maquillarme, aparecí a unos metros del hospital muggle donde trabaja Gary, St Thomas's. Creo que algunos transeúntes me vieron y se asustaron. Ingresé, tomé el elevador hasta el octavo piso. Caminé un largo trecho hasta llegar al área donde trabajaba Gary.
-Hola, Lily. ¡Tanto tiempo!- me saludó una de las enfermeras, Miranda.
-Sí, ¿cómo has estado?
-¿Buscabas al doctor Schwab?
-Sí, ¿sabes dónde podría…?
-Está en la habitación 811. Nuevo paciente- dijo con una triste sonrisa -No hay muchas esperanzas que digamos.
-Qué pena…- comenté. No sé por qué me decía algo así. ¿Acaso no conocía el secreto profesional?
-Disculpe, siento interrumpir pero la máquina de cafés está averiada- fruncí el ceño, conocía esa voz.
Giré y vi a una joven alta, el pelo largo, lacio y castaño -¡Claire!- dije sorprendida.
-¡Oh, Merlín!- la enfermera la miró extrañada, claro… Nadie en el mundo muggle clamaría al mago Merlín -¡Lily! ¿Qué haces aquí? ¡Ven, platiquemos!
-Señorita… El café…- dijo Mirando un tanto confundida.
-No se preocupe- nos alejamos un poco y frenamos en medio del pasillo que estaba desértico -¿Cómo has estado?- me abrazó.
-Muy bien, ¿tú? ¡Estás hermosa, niña!- comenté sonriente.
-¡Tú más, Lily! ¡Qué bueno verte!- volvió a abrazarme -¿Qué haces aquí?
-Pues, tengo un conocido- no sé por qué no dije "mi novio" -Que trabaja aquí.
-Oh… Ya veo- asintió varias veces.
-¿Tú? Creí que estabas en Italia jugando Quidditch.
-Sí, me he tomado unos días- su semblante cambió al instante -He venido con Eri, ¿sabes? Eridanus Malfoy, mi prometido.
-¿Sucedió algo?- mordí el interior de mi mejilla, nerviosa.
-¿Recuerdas a Scorpius Malfoy, el hermano mayor de Eri?- asentí lentamente. Ahora sí estaba completamente asustada -Estamos aquí por él.
¿Qué…? ¿Por Scorpius? ¿Por él?
Y después de tanto tiempo he regresado. Me costó tres meses escribir este fic... Pero me gusta el resultado final. Como se darán cuenta... Lily está por descubrir la verdad por segunda vez... Y Scorpius no está muy bien que digamos... Estamos llegando al fin de la historia y por un lado me pone triste pero por otro lado, feliz :)
[Cuando termine con FOREVER voy a continuar con IMF. Espero que puedan esperar :)]
Gracias: Conniesc97, Popis, gina lara, Nathy22, mariaraujo3, Marisol, Florfleur y Serena Princesita Hale. Gracias por estar siempre. Son incondicionales. Las quiero mucho.
Capítulo dedicado a Fabiola. Gracias por tu apoyo y tus lindas palabras. Me gustó mucho hablar contigo por Facebook y fue de mucho aliento. Gracias :)
Quedan si todo sale bien... ¿cuatro capítulos más? Que tristeza japonesa...
Espero que puedan dejarme review... No quiero perder los ánimos con este fic jejeje
Ta tá.
